CELULOIDE RANCIO

Engineering the Antichrist (I)

  

“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado,

el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto;

tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (II Tesalonicenses, 2)

 

“Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (      )

 

 ” El Profeta dijo: “Dios no envió a ningún profeta, sino que advirtió a su país del mentiroso  -impostor- de un solo ojo (Ad-Dajjal). Él tiene un solo ojo –mientras que Alá no es de un solo ojo–, y lleva la palabra ‘kafir’ (incrédulo) escrita en su frente. “

Hadith, Volumen 9, Libro 93, Número 505

  

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis” (Jn. 5:43).

  

Engineering the Antichrist (I)

  A manera de prólogo

 

En los últimos diez o quince años, hemos podido apreciar una tendencia emergente en la narrativa cinematográfica moderna, relacionada con el uso sutil de asuntos  simbólicos y mitológicos en las películas, especialmente en el cine norteamericano. Este fenómeno, sin embargo, dista de ser reciente, puesto que podemos rastrear ejemplos de la utilización de estos recursos hasta en los albores de la historia del cine; bástenos recordar ahora Metrópolis, de Fritz Lang, como ejemplo. Lo que sí es nuevo es el auge que en la actualidad está adquiriendo esta práctica.  Comenzó a ser ostensible con la presentación de la tercera entrega de Matrix, con todas aquellas referencias gnósticas y masónicas, ya obvias en la primera y la segunda entrega. Pero estas mismas alusiones esotéricas no eran exclusivas de estas cintas, y desde mucho antes eran evidentes en otras producciones, sobre todo del género de ciencia ficción, de los primeros noventa y los ochenta. Los argumentos parecen basarse en estructuras significativas similares y bien pronto comienza a hacerse patente la existencia de un patrón. En casi todas estas ficciones, al margen de la diversidad argumental, comienza a destacar como central un motivo recurrente: es el planteamiento de la necesidad, por parte del género humano, de la aparición de una figura liberadora que rescate a la raza humana de una inminnente destrucción hacia la ésta se encamina fatalmente. Esta idea de un superhombre de rasgos inspirados inequívocamente en la figura del Cristo como Salvator Mundi, empieza a perfilarse de modo tan claro y persistente en el horizonte del cine contemporáneo  que no puede menos que llamar nuestra atención.

 

Este patrón emergente al que nos referimos, que hace tiempo es objeto de los desvelos de miles de mentes conspiranoicas –entre las que nos contamos de tarde en tarde– ha sido también puesto de manifiesto por eruditos y especialistas, como Anton Karl Kozlovic (2)  que no han dudado en abordar la cuestión desde una perspectiva científica y más rigurosa, utilizando los métodos de la crítica cinematográfica y literaria y llegando a la conclusión, tras el concienzudo análisis de numerosas producciones cinematográficas, desde Los Diez Mandamientos a Supermán  (Richard Donner,1977), de la existencia de una figura que han venido a llamar el “Cristo cinemático (cinematic Christ-figure) al que atribuyen al menos veinticinco características estructurales típicas que demuestran la riqueza y variedad de la misma, ilústrandolas seguidamente con ejemplos de otras tantas muestras del celuloide moderno. (3)

El Cristo cinemático enseña la patita por debajo de la puerta.

La contribución de los trabajos de este y otros autores es decisiva para poner de manifiesto la solidez de los supuestos que planteamos, aunque bajo nuestro punto de vista distan de ofrecer una visión amplia y proporcionada de esta tendencia hacia el esoterismo del cine contemporáneo y su fijación con la figura –hábilmente edulcorada y deformada– del Salvator Mundi.  Para nosotros, como se verá más adelante, este Cristo cinemático no es otro que el Anticristo tenazmente promovido por los artífices de la Nueva Era (3), fenómeno que dista de ser reciente  y cuyos orígenes se remontan al menos a la gestacion del movimiento teosófico a mediados del siglo XIX. (  ) No obstante, algunos de los rasgos fácilmente reconocibles del Cristo Cinemático podrán servirnos para establecer los consabidos rasgos típicos de los Anticristos del celuloide, tan frecuentes en sus apariciones como el primero. En algunos casos, separar a uno del otro será una tarea delicada y ardua, pero esta dificultad es inherente al problema mismo que tratamos y de índole metafísica, porque en esta imitación casi perfecta del modelo  crístico es precisamente donde radica uno de los principales peligros, sino el mayor, de la figura de la que hablamos . No en vano se ha dicho: “(…) se levantarán falsos Cristos  (… y tal será su nivel de imitación del original que)  que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos  ” (René Guénon nos ilustra especialmente sobre estos singulares parecidos entre el Mesías  –al masïh — y el Anticristo –al masikh  en un revelador pasaje del Reino de la Cantidad y los signos de los tiempos).

La elección del cine de ciencia ficción para la “promoción” de este tipo de material es evidente, en virtud de las claves del llamado predictive sci fi programming (4 ); “dada la tradicional ruptura entre ”ciencia” y “religión” , el género de ciencia ficción resulta campo abonado para la narración de historias o asuntos religiosos –o mitológicos– (…).  Recordemos que, de algún modo, especialmente para los más jóvenes, la cultura popular o “cultura de masas” es cultura (esto es, en el sentido más amplio, un depósito de valores tradicionales, un conjunto de los elementos materiales y espirituales que caracterizan a una sociedad ). Distintos autores han apuntado que las películas de ciencia ficción de los setenta y los ochenta   han servido al mismo propósito que el cine bíblico de décadas anteriores (Rey de Reyes, la Túnica Sagrada, Los diez mandamientos, Sansón y Dalila) estas fórmulas siguen cumpliendo su función hoy día, y sin duda, seguirán haciéndolo en el final del milenio. La única diferencia es que el programa religioso de estos filmes modernos de ciencia ficción está magistral y hábilmente camuflado usando el recurso de la historia paralela o el subtexto (holy subtexts). ” (2) En este contexo aparece la figura del Cristo cinemático, construido en numerosas películas populares, particularmente en el género de ciencia ficción. En lugar de Sansón, Apolo o Beowulf, tenemos a Batman, el Capitán Kirk, Supermán o Indiana Jones, todos ellos, como veremos, revestidos de algunos o todos los rasgos que caracterizan a la figura heroica o, si lo prefieren, crística.

Hace décadas el autor Neil P. Hurley sugería la existencia de “una poderosa fuerza dentro de la imaginación creativa humana que configura los personajes de ficción y los argumentos dramáticos a imagen y semejanza de los motivos, caracteres y argumentos principales de los cuatro Evangelios de Mateos, Marcos, Lucas y Juan”.   Se han señalado estereotipos, símbolos y formas arquetípicas y la relación que éstas guardan  con otras tantos tipos del imaginario popular, del folckore, cercanos  a las fuentes de inspiración del ser humano o al junguiano inconsciente colectivo. Por otro lado, el uso de la figura crística o heroica no es un concepto desconocido en la literatura y vale decir lo mismo para la cinematografía. A veces la asociación de un personaje con el tipo mesiánico es obiva; en otras ocasiones la sutileza de sus rasgos puede llevar a una  representación metafórica o velada de la figura crística. Como quiera que sea, no hay un género cinematográfico más proclive al uso de esta figura que la fantasía y la ciencia ficción. 

  

En otro orden de cosas, no hay por qué invocar misteriosas fuerzas anónimas para explicar la existencia de este Cristo cinemático en la filmografía moderna. Una razón más prosaica que justifica la intervención de este recurso es simplemente que el arquetipo o mito resulta una fórmula eficaz para estructurar sólidamente un argumento. En algunos casos, los cineastas cristianos han podido emplear sus películas como vehículos para compartir o difundir entre el público sus creencias particulares –además de hacer dinero con sus creaciones– ; a veces también los guionistas han gestado estas figuras crísticas como una especie de broma, como confesaría años después de su estreno el guionista de Ultimatum a la Tierra (  ), cuyo personaje protagonista, Klaatu, es uno de las más sobresalientes expresiones del Cristo cinémático, con el que pueden establecerse sorprendentes paralelismos, desde su nombre de incógnito (Mr. Carpenter, un carpintero, como Jesús antes de iniciar su ministerio) hasta su ”milagrosa” resurrección en las escenas finales.

La explicación más razonable para la existencia de la figura del Cristo cinemático podría partir de la influencia que las teorías del mitólogo americano Joseph Campbell y su célebre obra Las máscaras del héroe (The hero wiht a thousand faces) (*)  han ejercido sobre los cineastas estadounidenses contemporáneos. De hecho, la figura crística puedeer ser considerada como una forma subsidiaria del ciclo heroico. Desde el momento en que el libro de Campbell era lectura obligada para la mayoría de los guionistas de Hollywood, y un buen número de manuales de escritura creativa se inspiraron en aquél, es lógico pensar que, inevitablemente, muchos guiones actuales manifiesten el influjo de las doctrinas de Campbell.  Así, por ejemplo, George Lucas fue un lector aplicado de las obras de este autor y se han señalado justamente resonancias de sus escritos e ideas en la trilogía de Star Wars, así como en la apocalíptica Mad Max, de George Miller.  

 

La obra cumbre del mitólogo J.Campbell ha influenciado a varias generaciones de cineastas de Hollywood. via

Joseph Campbell afirmaba que hay una pauta estructural básica en los mitos, narraciones épicas, historias populares, etc., que se fundamentan en la construcción de las figuras heroicas.  En términos junguianos, esas pautas o patrones son similares a los arquetipos, mientras que el ámbito cristiano pueden ser contempladas como figuras crísticas. De cualquier modo, para algunos, todos estos héroes tipo de Campbell o  arquetipos junguianos son equiparables o intercambiables con la figura crística, o incluso el mismo Cristo puede ser entendido, desde una perspectiva no cristiana –o directamente anticristiana– como una forma episódica o particular del héroe arquetípico definido por Cambpell.

 

La auténtica pericia de estos cineastas consiste en volver a contar una y otra vez los mismos relatos antiquísimos (“la historia más grande jamás contada”) tan fielmente como puedan, usando los modismos y fórmulas modernos, empelando las técicas más innovadoras y haciéndo creíbles, al menos desde la perspectiva mítica, propia de la fábrica subconsciente, los Klaatu, E.T. Superman, Jonh Connor, James Cole, Prot, y otras excelentes muestras de cristos cinemáticos que serán especialmente bien acogidos por el público occidental, cuyo contexto cultural y condicionamiento es principalmente de herencia judeo-cristiana.

  

  

Optimus Prime murió por tus pecados. Vean más del simbolismo de Transformers aquí

  

Numerosos ejemplos de esta artesanía subliminal han sido deliberada y frecuentemente ignorada por los críticos, que se muestran en ocasiones reacios a digerir esta forma de discurso narrativo. En 1999, uno de ellos, Leif H., a propósito de The Matrix, diría : “la película está  saturada de un simbolismo cristiano tan obvio que puede uno atragantarse” y a continuación identificaría algunos de los símbolos mencionados.  

  

Algunos elementos de origen cristiano o bíblico señalados por críticos de cine en el subtexto de Matrix son,  por ejemplo, los nombres de procedencia bíblica, como Sión, Babylon o el nombre de la heroina,  Trinity. Referencias a Juan el Bautista como precursor del Mesías se ven en el personaje de Morpheus como profeta de Neo; la muy evidente alusión a Judas, el traidor, que corresponde en la película a Cypher, quien no quiere asumir el riesgo de creer que Neo sea “el único” (el Ungido, el Cristo) y lo vende a los agentes (líderes religiosos, ecos del sumo Sanedrín).  

 

 

      

La figura del Cristo cinemático se fundamenta en la utilización en los guiones cinematográficos de historias paralelas de temas míticos o religiosos (holy subtexts). La narración fílmica puede tener una estructura dual, que permita la coexistencia de un argumento abierto, lineal o “superficial” junto a una o varias de estas historias “solapadas” de diversa complejidad, comparables a los elementos metafóricos o simbólicos en la literatura. Con esta peculiar organización narrativa, las películas de argumento no religioso pueden no obstante plantearse discursos de orden religioso o espiritual, abordar asuntos sobre personajes o cuestiones bíblicas, ideas y temas que no aparecerán superficialmente como “religiosos”. De hecho, incontables figuras crísticas –y anticrísticas, por lo demás– han sido dispuestos de este modo, soterradamente, bajo la inocua apariencia de las historias del cine de masas.

Es evidente que esta práctica de estructurar personajes y argumentos basándolos en los rasgos crísticos es una forma de “ingeniería cinematográfica” totalmente voluntaria y consciente por parte de directores y guionistas. En el caso de Superman, por ejemplo, Richard Donner, admitió finalmente las referencias cristianas del personaje que en un principio había negado por presiones del público –según él mismo dijo–. Sin embargo, los paralelismos, especialmente en el inicio del filme, eran flagrantes; así cuando Marlon Brando envía a su hijo (Kal-el, Christoper Reeve) a la Tierra y dice : “Les envío a mi único hijo”, una obvia alusión al Dios Padre del cristianismo enviando a su Hijo Unigénito al mundo.

“La pasada noche –nos dice un internauta de tantos– tuve ocasión de ver una de las películas que con más insistencia promocionan esta idea del super-salvador, Superman Returns. En esta última edición de la saga podemos constatar un nuevo paso en la intención de sus artífices de llevar al personaje más allá de los estrechos límites del ídolo del cómic, empujándolo hacia la esfera de lo real, convirtiéndolo en una persona material, cercana y creíble; un ser llegado de otro mundo para salvar al planeta entero. Combinen esto con las referencias esotéricas en la película –como la resurrección de Atlantis y otros ausntos de índole ocultista– y empezarán a ver que Superman no es solamente el clásico “One man hero”, sino el mismísimo Anticristo en persona.” Umberto Eco fue de los primeros eruditos en advertir el carácter crístico del mito de Supermán.

 

Aunque la identificación pormenorizada de los elementos que componen los argumentos subterráneos  del cine popular puede ser el principio de estudios más serios y productivos, como han demostrado ampliamente los autores citados (2),  también constituye una práctica divertida que no obstante puede degenerar en la más severa paranoia o, al menos, convertir la extraordinaria experiencia de ver cine en una suerte de triste episodio de “buscando a Wally”.  Pero con ciertas dosis de precaución, sentido del humor y un conocimiento medio del lenguaje tradicional de los símbolos, así como un bagaje mínimo sobre cristianismo primitivo, religiones mistéricas, gnosticismo, masonería , hermetismo, alquimia, mitraismo… la caza será propicia y el espectáculo estará garantizado.  Es decir, cuanto mayor el repertorio de arcanos conocidos, mayores las conexiones significativas que puede  reconocer –¿o deberíamos decir establecer?– el espectador avezado. Definitivamente, para identificar y desenmascarar al Anticristo cinemático conviene ser, como él mismo, entendido en enigmas.

  

El león es un emblema de Cristo, pero lo es también  del Anticristo, según diversas tradiciones. Ambos son también dos reyes. El Rey león y Áztlan, de las Crónicas de Narnia, abundan en este simbolismo. Muchos han puesto de manifiesto el simbolismo cristiano de ambas películas. ¿Pero quién ha subrayado el caracter anticrístico de las mismas? Jaime Cobreros (n)  nos recuerda las palabras de San Jerónimo: “Cristo es un león bueno para los buenos y terrible para los malos“.

No obstante, para no deambular sin rumbo en una maraña de símbolos y asociaciones caprichosas, o para reducir al mínimo el componente subjetivo del análisis –por otro lado inevitable– conviene establecer una “lista de control” de aquellos rasgos  que hemos mencionado caracterizan estructuralmente al Cristo cinemático y su páredro e inseparable anticristo, que los expertos han numerado y descrito hasta un total de veinticinco.(2) He aquí algunas de las características formales más indicativas de las figuras crísticas en el cine:  

1.0 TANGIBLE

Se trata un personaje visible, real, con frecuencia llamativo. 

2.0 CENTRAL

 Suele ocupar un papel principal o relevante en la historia

3.0 OUTSIDER

 Su procedencia, origen o nacimiento son a veces misteriosos. Procede del cielo, del “más allá”, de un país remoto, de otra dimensión.

4.0. ORIGEN SEMIDIVINO, MISIÓN TRASCENDENTE

 Desempeña una tarea trascendente, renovadora o liberadora, a menudo espiritual, “dictada” a veces por una fuerza superior

5.0 ALTER EGOS

 Posee una primera personalidad anodina tras la que se esconde una segunda faceta personal, secreta u oculta que se manifiesta a veces de modo gradual o misterioso 

7.0 (TWELVE) ASSOCIATES

Hay un núcleo variable de personajes, seguidores o asociados, que le acompañan en su misión trascendente. En algunos casos, la asociación alude al número tres (Trinidad) , especialmente en la variante más oscura del Cristo cinemático (Neo, Trinity, Morpheus en The Matrix) (Lord Sith, Darth Vader, Empeardor Palpatine en Star Wars)

8.0. FASE DE INICIACIÓN O EDAD DEL MINISTERIO

 Antes de desempeñar su “ministerio” y revelar su identidad, a menudo el Cristo cinemático atraviesa una fase de iniciación en la que adquiere sus “poderes” y  que puede culminar a los 33 años (viaje al Polo de Supermán)

90 TRAIDOR ASOCIADO

Una alusión a la figura de Judas Iscariote. En el círculo íntimo del Cristo cinemático puede aparecer un pesonaje secundario , en principio aliado, que más tarde estorba sus planes, los desvía o trata de frustrarlos

 11.. PROFETAS ANUNCIADORES

…Se presenta como un precursor, una especie de Juan el Bautista, profeta o agorero que prepara el camino del personaje crístico. (En la Amenaza fantasma, es la función del personaje que encarna Liam Neeson; Morpheus en the Matrix)

 12.0 PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN

Los motivos de la herida milagrosamente curada, la muerte -real o metafórica, como una derrota–  y la Resurrección son elementos fundamentales y definitivos entre los rasgos típicos del Cristo dinemático y su páredro anticrístico

13.0 TRIUNFALISMO

 La muerte o primera derrota del personaje termina en una victoria triunfal sobre sus enemigos o detractores, aunque en principio aparezca como una victoria  pírrica

15.0 AUTO SACRIFICIO

El personaje central se auto inmola o es sacrificado para ayudar a cumplir su misión trascendente

17.0 ASOCIACIONES CON LA CRUZ  

Pueden aparecer adoptando poses que recuerdan la crucifixión, símbolos, ropajes o atributos que figuran entre los emblemas de Cristo

19.  MILAGROS, SEÑALES Y PORTENTOS

Más representativos del Anticristo, que imita en este punto especialemente al Cristo cinemático. Caminar sobtre el agua, dominio sobre los elementos, curaciones –o resurrecciones– milagrosas (Starman, Superman) son algunos de los prodigios que puede desarrollar nuestro personaje (Phenomenon, Pleasantville) Muy abundantes, obviametne, en el cine de superheroes, pero común en otras producciones

25.0 NOMBRE ESPECIAL, INICIALES J.C., REFERENCIAS CRÍSTICAS DIVERSAS

 En ocasiones, los nombres de los Cristos cinemáticos contienen literalmente las iniciales  J. C. (Jesus Cristo), como en los casos de  John Coffey (la Milla Verde), or James Cole (Doce Monos)  o John Connor (Terminator). En otros casos, más frecuentes, su nombre puede ser una alusión velada a su naturaleza crística.

 

Harry Potter, entendido en enigmas  y arcanos y portador de luz (phosphoros) , prototipo preclaro de anticristo cinemático

Terminator T 800 (T 101?) , el gigante de un sólo ojo, otro clásico ejemplo de anticristo cinemático

 

 Ni qué decir tiene que no todos estos elementos deben darse en un sólo ejemplar para catalogarlo en tan especial categoría y que cada elemento puede ser interpretado de modo diverso en función del contexto en que aparece. En resumen, que en todo esto caben matizaciones y que, como ocurre en tantas otras cuestiones, dos y dos no siempre son cuatro.  De cualquier modo, insistimos, debe haber algo similar a una referencia canónica o “lista de control” para evitar las asociaciones puramente imaginativas, en las que uno ve exactamente lo que quiere ver. Una de las claves fundamentales para lograr cierta ortodoxia es, a decir de los expertos, considerar que las similitudes con la figura de Cristo de los personajes analizados sean sustanciales y significativas:

“The [Christic] resemblance needs to be significant and substantial, otherwise it is trivial. It also needs to be understood from the text and the texture of the work of art, be it classical or popular, and not read into the text with Christian presuppositions (…) (2)”

Cristo y Lucifer como “estrella de la mañana”. Cristos y Anticristos cinemáticos suelen descender  o caer desde “lo alto”  hacia la tierra, para  comenzar su misión liberadora 

  

El Cristo cinemático describe cualquier personaje en la cinematografía que se asemeje a Jesucristo.  En el cine, guionistas y directores basan a menudo sus personajes en la figura crística. Se habla de Cristo cinemático cuando no nos encontramos ante una recreación directa de Jesús (como en Rey de Reyes o La Pasión de Mel Gibson) sino cuando vemos una representación simbólica o a menudo alegórica del mismo. Estas figuras crísticas pueden ser identificadas por acciones o rasgos particulares que las emparentan con Jesús (por ejemplo, alguien que es crucificado simbólicamente, como en Pleasantville, o camina por encima del agua (Superman II, Beeing There, El Show de Truman). 

  

Hay muchas maneras de construir cinematográficamente una figura crística, y la inventiva que se ha demostrado en este sentido es realmente apabullante. Resulta también significativo ver que en una película aparentemente no religiosa pueda revelar tantos elementos cristianos tras una lectura profunda. La figura del cristo cinemático es un personaje legítimo, un fenómeno perfectametne válido de la cultura popular, y un género vivo y poderoso; Neil P. Hurley lo ha calificado de “metagénero”.  (2) 

  

 

El genuino gran impostor, también protagonista de The invention of Lying

 

-Fuentes y vínculos-.

* Más en nuestro próxima entrega Engineering the Anticrhist II

(1) Para un estudio en profundidad del tema del Cristo cinemático, acompañado de abundosa bibliografía, véase Kozlovic Anton Karl, How to create a Hollywood Christ-figure: Sacred Storytelling as aplied Theology

(2) Anton Karl Kozlovic, School of Humanities, The Flinders University of South Australia The Structural Characteristics of the Cinematic Christ-figure

(3) Predictive Sci fi programming en conspiracy archive

(4) Hablamos de ello en nuestro post Ficción y futuro

(5) Cinematic savior, un libraco recomendable sobre el particular

(6) Más Cristos y anticristos cinemáticos por cortesía del cine alumbrado holywoodiense, en Contra el nuevo orden mundial, y en nuestro post A Menacing Ewe

(7) Christ figures, en wikipedia, con un buen listado de películas susceptibles de análisis

Aceite puro de oliva

 

Robert Mapplethorpe (1946-1989) Arnold Schwarzenegger, 1976.

 

Recientes discusiones en torno al abuso de esteroides y sustancias prohibidas en el mundo del deporte de alta competición nos han traído el recuerdo del documental de 1977 Pumping Iron, que se cita a menudo como el origen de la explosión del culturismo y con ella la práctica habitual, cada vez más  extendida --hasta límites que superan lo razonable-- de este tipo de productos. La mencionada cinta, que presentó el fisioculturismo — hasta entonces confinado a los estrechos límites de una subcultura de barrio-- a las masas,  fue en parte responsable de una explosión de los negocios del fitnness. Los gimnasios comenzaron a proliferar, habiendo nacido una nueva forma arrolladora y tremendamente popular del culto al cuerpo que perdura hasta nuestros días.

 

(Arnold, el hombre que popularizó el culturismo, presume de porros  encandilando a dos pobres viejecitas. Qué jodío) Foto de George Butler.

 

 

 

(Arnold Schwarzenegger, preparandose para mejorar sus posados, en una secuencia de Pumping Iron)

 

Abajo, el fotógrafo George Butler y la excelente forma física de Arnold convirtieron el culturismo, por un instante, en arte.

 

 

 

El arranque de la película, con la escena de Schwarzenegger y Franco Columbu preparando sus posados con una monitora de danza

 

 

El bestiajo de Arnold, cuando era rica, en sus días gloriosos del Gold Gym, en California

 

Pero más allá de su repercusión social, la película es un interesante retrato, a ratos divertido, de una época de inocencia y candor, en la que un puñado de fanáticos del músculo  seguían la estela de los pioneros de este arte de esculpir el cuerpo propio a base de tesón y duro ejercicio --y  algunos esteroides, por supuesto-- . A ese mundillo en su vertiente más honesta y humilde es al que se asomaron cámara en ristre dos neófitos del celuloide, George Butler y R.Fiore, quienes, ajenos a los entresijos del fisioculturismo apostaron por centrar su película en torno a la figura imponente de un joven y carismático atleta, Arnold Schwarzenegger, por entonces seis veces Mister Olympia.

 

 

Pumping Iron, una soberbia pintura de la época dorada del culturismo, es más una cinta de ficción que un documental, aunque a veces flirtee con el estilo directo propio de aquel género. Sus autores decidieron pergeñar una pequeña historia de “héroes y villanos”, vertebrando el guión alrededor de la porfía entre Arnold --el bueno de la película, por supuesto-- y el “pretendiente al trono”, un jovencísimo Lou Ferrigno  (más tarde popularmente conocido por su papel en la serie de televisión The Hulk).

 

 

Lou Ferrigno  versus Schwarzenegger  en el Mr. Olympia de 1975, en Sudáfrica. Eternos rivales en Pumping Iron.

 

 

El roble austriaco, protagonista estelar de Pumping Iron, antes y después de los dolores , algunos esteroides, y miles de horas de sudor en el Golds Gym y otros antros

 

 

 

 

#!

Fragmento de Pumping Iron, con escenas del duro entrenamiento de Schwarzenegger y Ferrigno. Todo el mundo quiere vivir para siempre, según nos refiere Arnold.

 

 

 

El contraste entre los perfiles de ambos personajes se enfatiza durante toda la película: el entorno humilde de Ferrigno, críado en Booklin, frente a las soleadas playas de California, patria chica del “roble austríaco“; el sombrío y casposo gimnasio donde entrena Lou, frente al luminoso, elegante y moderno Gold Gym frecuentado por el gran Arnold y sus musculados amigos. La popularidad y carisma de Schwarzenegger, por fin, frente a la misantropía y timidez de Ferrigno dar lugar una y otra vez, durante el filme, a situaciones cómicas.

 

 

 

Sin embargo, a pesar de lo infantil de su planteamiento argumental y de estar en las antípodas del verismo documental de un Michael Moore, Pumping Iron aún sorprende en su naturalidad y no ha perdido ni un ápice de su frescura. Seguir de cerca la rutina de entrenamientos de Arnold Schwarzenegger o Dave Drapper sigue siendo una experiencia impresionante. Hemos traído hasta aquí algunos de los rollos de esta singular película cuyo visionado les recomendamos (eso sí, también les sugerimos bajar el sonido, la música es realmente lamentable). Pueden verla completa aquí.

 

La aparición de este documental no sólo ha popularizado la práctica del culturismo, sino que ha sido la primera vez que ha dado a conocer a Arnold Schwarzenegger, lanzándolo a su carrera de actuación.” (wiki)

 

 

 

 

Un segmento de Pumping Iron, durante los posados de Lou Ferrigno y Schwarzenegger concursando para el Mr. Olimpia de 1975

 

-Fuentes y vínculos-

( 1 ) Pumping Iron, la película completa, aquí (español)

(2) Raw Pumping Iron, en youtube, con las escenas no editadas y las tomas falsas.

(3  ) Fragmentos de una entrevista con Frank Zane sobre la evolución del culturismo en las últimas décadas, en más fuerte que el hierro

( 4 ) La web de Arnold SCHWARZENEGGER, con unas interesantes declaraciones sobre el asunto de los esteroides y otras cuestiones relativas al mundo del culturismo

(5  ) Arnold cuando era rica, en el museo de recuerdos del foro de las pesas (para los más pesados del tema)

(6) Para sobrinos aficionados al aceitillo, la galería de fotos de Pumping Iron, con un buen puñado de instantáneas de la época gloriosa del culturismo (antes de los monstruos y aberraciones modernas)

(7) Un pequeño memento mori, por cortesía del roble austríaco, acá.

 

Martes, octubre 18th, 2011 CELULOIDE RANCIO, VIDA Y MILAGROS 7 comentarios

Pleasantville, un lugar apacible

”Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los
hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
2 y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: “Vayamos y
escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos”.
(Génesis — 6:1-4)

3 Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: “Temo que no
queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran
pecado”.
4 Pero ellos le respondieron: “Hagamos todos un juramento y
comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta
ejecutarlo realmente”.
5 Entonces todos juraron unidos y se
comprometieron al respecto los unos con los otros, bajo anatema.
6 Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron Hermón

Ésta es una película simpática, agradable y entretenida, pero también muy extraña. Tras la significación más evidente de la historia, aparentemente trivial, de unos adolescentes que son misteriosamente ”tele-transportados” --o arrojados, según un enfoque más sibilino-- a una jovial comunidad de ficción llamada Pleasantville, un lugar apacible y hermoso, paraíso en miniatura en el plató de una serie en blanco y negro de los años cincuenta-- adivinamos otros estratos de significación más profundos, que plantean una línea argumental paralela en clave simbólica y que una vez asimilada nos produce cierta sensación de deja vu. He aquí la  interpretación sui generis que aventuramos sobre algunos de esos otros niveles de significación que sospechamos  se perfilan aquí y allá  en diversos momentos de esta curiosa y muy recomendable cinta.
Pleasantville es una producción de New Line Cinema film , dirigida por Gary Ross, estrenada en Canada en 1998, que cuenta con un maravilloso plantel de actores, como Tobey Maguire, Reese Witherspoon, William H. Macy, Joan Allen o Jeff Daniels. En la película se cuentan las peripecias de dos jóvenes modernos que, en el curso de una discusión por el mando de la televisión,  son milagrosamente absorbidos por la pantalla y trasladados como por arte de magia al interior del tubo, donde se convierten en personajes de su serie favorita, Pleasantville,  una telenovela al estilo de las comedias de los cincuenta, un mundo feliz y tranquilo, bien distinto de su mundo real en el presente,  hostil, vacío  y lleno de frustraciones. Los muchachos acuerdan no revelar su identidad ni alterar el equilibrio que reina en su nuevo mundo, pero pronto, su  interacción con los habitantes del mismo comienza a causar dramáticos cambios.
En la película, Pleasantville es el título , como decimos, de una telenovela ambientada en la América de los años cincuenta, que goza de popularidad y casi de adoración entre algunos de los los telespectadores de un moderno canal por cable, entre los que se cuenta el protagonista de la cinta, David, que encarna un joven Tobey Maguire.  Su hermana, sin embargo, no comparte su entusiasmo hacia el programa, lo que causa discusiones entre ambos jóvenes. Es precisamente en medio de una de éstas peleas, cuando un misterioso anciano técnico de televisores les regala un mando de control remoto, que accidentalmente les transporta al interior de la televisión, hasta el mundo de Pleasantville, donde han de vivir durante un tiempo, contra su voluntad. Se hallan entonces atrapados en esta realidad paralela donde todo aparece en blanco y negro, conformando un mundo dulce y feliz, sin asomo de violencia, un remanso de paz e inocencia, aunque carente de la  pasión visceral, el  entusiasmo o la fogosidad que caracterizan al mundo real.
Muchos ven en la película una sencilla crítica de los regímenes autoritarios u opresivos  (la escena de la quema de libros es una alusión a la Alemania de Hitler, por ejemplo), un alegato antirracista, o una sátira de los tópicos obvios del american way of life promocionados  por la programación televisiva de los cincuenta o los primeros sesenta en Estados Unidos y retratados eficazmente en Pleasantville.  Otros han apuntado que el subtexto de la cinta es demasiado literal,  lo cual es cierto para algunas de las lecturas que apuntamos más arriba.  Sin embargo, a medida que avanza la trama vemos que hay aquí otra cosa y se adivina que el director no ha pretendido que Pleasantville sea simplemente una representación de la sociedad edulcorada que figuraban series como Ozzie y Harriet o  Father Knows best. Pleasantville es, de hecho, un arquetipo de todas esas ciudades de ficción; y no sólo eso. Es también y sobre todo, en su inocente y frágil perfección,  un trasunto simbólico del Paraíso. Y la historia de sus habitantes es una de las más antiguas historias que conoce la humanidad.
En Pleasantville se nos dan unas nociones de geografía elemental de este mundo perfecto: el final de la calle principal vuelve a ser su principio: la estructura circular, en forma de bucle perpetuo, pone de manifiesto naturaleza cíclica, en este sentido paradisíaca, del mundo representado. Pero también es una alusión a sus propias limitaciones y estrecheces.
La geografía “cíclica” de Pleasantville, así como su tranquilidad y orden, aunque ligeramente acartonados, son indicios de su naturaleza simbólica: el lugar es un trasunto del Paraíso terrenal, que en algunas representaciones tradicionales aparece también “amurallado”  replegado sobre sí mismo y cerrado al Caos exterior.
Estamos  ante una película aparentemente modesta, pero maravillosamente concebida. Además de su aspecto visual impecable y el uso brillante  y  coherente con el argumento de los efectos especiales, son especialmente destacables sus esmerados diálogos y, por fin, la soberbia actuación de sus intérpretes. No es de extrañar que después de pasar casi desapercibida y a pesar de tratarse --aparentemente-- de un mero producto de entretenimiento, hoy se revela casi como un film de culto. Si esta producción ha de ser recordada por algo, lo será posiblemetne por su uso brillante y expresivo del color, que juega aquí diferentes roles, en la mayoría de los casos para representar la iluminación o el despertar de los personajes. Esta gnosis figurada por el paso del blanco y negro al color se presenta vinculada, curiosamente, a un despertar sexual. Así, la protagonista, Jennifer, se pregunta si ha sido éste descubrimiento de la libido recién nacida el causante de los vivos colores, hasta entonces desconocidos, con los que resplandecen sus compañeros de clase. Pero David, su hermano, supone que debe haber algo más que eso. En realidad, parece que el color brota en la vida del personaje en cualquier momento en que sus ojos se abren a nuevas y profundas emociones, acercándonos al asunto del despertar  de la conciencia, o más exactamente  a una suerte de iluminación en el sentido gnóstico del término. Más adelante, en otro momento de la historia, el color se usa como alegoría de la segregación racial, en una de las aproximaciones -escasas y tangenciales- de la película hacia lo moralizante.
Hay muchos motivos  en la película que provocan este cambio dramático del blanco y negro al color, pero  el mayor agente que propicia estas variaciones es la influencia de los propios protagonistas, David y Jenifer (Bud y Mary Sue en el mundo de ficción) sobre los nativos de Pleasantville. Paralelamente, ellos mismos sufren profundas modificaciones que descubren facetas ocultas y maravillosas de su propia personalidad, con las que ni siquiera habían soñado. Al principio todo se reduce a pequeñas variaciones, como esos fantásticos globos de chicle de color rosa que parecen señalar a cuantos comienzan a ser conscientes de su propia sexualidad; luego es el chicle el que acaba por cambiar de color, primero tímidamente, luego como señal inequívoca de esta pequeña revolución sexual que sacude a los jóvenes del pueblecito. Poco a poco los cambios van haciéndose cada vez más patentes y aumentado su efecto caótico sobre el delicado equilibrio de Pleasantville, cuya calma perpetua comienza a desintegrarse paulatinamente.
Junto a esta revolución sexual incipiente, fuente de los primeros cambios en Pleasantville, surgen otras formas y vehículos para la mutación de los individuos, sorprendidos por las maravillas del nuevo cosmos coloreado que parece revelarse ante ellos: “La magia de ver y, sobre todo, de existir, en Pleasantville la encontraremos en el descubrimiento casi infantil del mundo a través de unos ojos inocentes , gracias a las renovadas ganas de aprender a vivir, esta vez  en Technicolor. La llegada de la lectura o del arte que se manifiestan entre cajas registradoras y hamburguesas; la llegada del amor, de la pasión, que se viven como si fuera la primera vez, nos recuerdan a años pasados, cuando todo era una novedad. Esa ilusión se ve reflejada en los rostros de adultos y jóvenes que, poco a poco, mutan su piel hacia un rosado delicioso y cuyos vestidos quedan salpicados, no solo de intensos colores si no también de una lluvia que los acaricia por primera vez en su vida (…)” En todo este proceso de mutación, que se presenta ante los individuos como una pequeña transformación o revelación personal que les ofrece un horizonte de libertad y posibilidades frente a la opresión de su encorsetada vida rutinaria, podemos entrever sin embargo una hábilmente edulcorada metáfora de la iluminación o gnosis promovidas por la filosofía de la Nueva Era — o el muy antiguo gnosticismo-- , que impregna este filme, y que preconizan una liberación del caduco sistema carcelario representado por el sector más “conservador” y tradicionalista de Pleasantville, reacio a cualquier evolución o variación mínima de los cánones o dogmas establecidos generación tras generación.
En el mejor de los casos, la película es una suerte de “parábola“, aunque su mensaje no sea fácil de dilucidar. Por un lado, parece comunicarnos que la vida es un contínuo cambio, a veces para bien, otras parar mal; un  tránsito  para el que conviene estar preparado, así como una oportunidad de crecer,  mejorar y sorprenderse. Pero también podemos contemplar la historia desde otra perspectiva más siniestra. En Pleasantville, como en algunos círculos ocultistas; el color está indisolublemente ligado a la iluminación, a la luz  y --de modo harto misterioso-- al arco iris; como explica el famoso esquema del prisma que descompone la luz en todo su espectro. Es el viejo discurso de la Serpiente del Génesis, sobre el que se sustenta buena parte de la monserga gnóstica: “Abrid vuestros ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal. ” La iluminación os abrirá las puertas de las maravillas del mundo real, ceded a su fascinación. Despertad, dad rienda suelta a vuestros deseos y se abrirán nuevos caminos y posibilidades, hasta ahora latentes.”  Como veremos seguidamente, esta interpretación en clave bíblica del subtexto de Pleasantville no es tan descabellada como pudiera parecer a primera vista.
De hecho, lo que más nos interesa aquí de esta cinta, al margen de sus cualidades como producto cinematográfico, es su dimensión simbólica.  El simbolismo es contínuamente usado como recurso narrativo eficacísimo durante toda la película.  Como muestra un botón: justo después de que Jennifer enseña a su noviete los rudimentos del sexo, una rosa cambia su color del blanco y negro al rojo sangre. Esto puede ser entendido de muchas formas, como un nuevo principio, un cambio, la pérdida --dolorosa-- de la viriginidad, el despertar de la pasión. En otro contexto, la rosa puede simbolizar el corazón humano o, en circunstancias determinadas, incluso el órgano sexual femenino. El color, la idea principal en la película,  participa plenamente del simbolismo.  Hemos visto que los cambios cromáticos de Pleasantville tienen su origen principal en David y su hemana Jennifer, iniciadores — y por tanto figuras prometeicas, como veremos-- de los ignorantes e inocentes habitantes del pequeño paraíso de ficción. La gente adquiere conocimiento o siente emociones embriagadoras o traumáticas y adquieren vibrantes colores. Un ejemplo es cuando David golpea con violencia a un acosador --un comportamiento ajeno a su personalidad usual-- o cuando Jennifer disfruta de la lectura de un libro, en un gesto desacostumbrado para ella.
Revolución --sexual, social, intelectual--  rebelión, iluminación: conceptos estrechamente ligados a la figura de Prometeo, y presentes en todo momento en Pleasantville, la historia de un pequeño paraíso cuyo frágil equilibrio se ve sacudido hasta los cimientos por la revelación del sexo, la pasión  y sus epifenómenos.
Centrémonos en otros ejemplos que usan claramente el simbolismo  a través de la película. Algunos momentos especialmente significativos son la primera lluvia, el resplandor del trueno y el rayo durante una tormenta(instante equiparables a la iluminación o shamadi, despertar de la conciencia, revelación mística, comparados  tradicionalmente al relámpago), la aparición del arco iris,  el hallazgo clave del descubrimiento del fuego, en la escena memorable del árbol ardiendo. El color también refleja, en sentido negativo, la aparición de un cierto individualismo, el egoismo personal, contrapuesto al gris del espíritu colectivo, gregario, social, que primaba en el Pleasantville original.  En una escena especialmente reveladora del subtexto de la cinta, los símbolos dejan de ser universales para ser estrictamente bíblicos: la manzana roja que, ofrecida por Lana a David, es reminiscente del fruto prohibido del Jardín del Edén. Este episodio, por sí mismo, justificaría una revisión en clave simbólica para la toda la historia, y vuelve a ponernos sobre aviso de la verdadera naturaleza de Pleasantivlle, la del Paraíso terrenal anterior a la Caída del Hombre, presentada aquí por los guionistas, en clave invertida, como una experiencia iniciática de iluminación y gnosis. En resumidas cuentas, se trata de la historia del Pecado original contada … por “los  malos”.
¿Adán y Eva? No, Prometeo y Pandora, según el Greco.
Se han señalado también  alusiones de varios tipos, como figuras literarias, como posibles recursos del subtexto en Pleasantville.  Hay tres tipos de alusiones evidentes: historicas, bíblicas --se han apuntado algunas-- y mitológicas. El director, usando estos artificios, dota de un nuevo contexto significativo al argumento, aclarando o complicando la trama, añadiendo matices de complejidad. Por ejemplo, ya hemos citado la escena de la quema de libros, una alusión clarísima hacia el acontecimiento que, análogamente, se produjo durante el auge del nazismo en  Alemania. Pero también podría recrear, de modo más genérico, la persecución del catarismo o, también, los procesos inquisitoriales en la Edad Media.  En Pleasantville, la pira de libros representa la limpieza de la ciudad por aquellos ciudadanos fieles al antiguo régimen, que manifiestan su descontento hacia los cambios que se suceden.  Durante éste y otros momentos similares, la visión del sector tradicionalista es deliberadamente sesgada: se pretende que, a los ojos del espectador, el pefil de estos personajes resulte impopular y directamente antipático.
Entre las alusiones bíblicas hemos mencionado ya la metáfora de la iluminación asociada al color y la visión, cercana al discurso gnóstico ofita según se explicita en el Génesis: “ Y la serpiente dijo a la   mujer: No moriréis; más sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos   vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal“.
Y también el episodio de la manzana del conocimiento en el Jardín del Edén. Pero aún hay otras no menos importantes, como la alusión al Diluvio Universal, como veremos seguidamente.
En otros sitios, especialmente americanos, donde se ha hecho algún que otro análisis en clave simbólica de la película, se ha advertido  de las referencias bíblicas en Pleasantville. En el plano del árbol inflamado en llamas se ha querido ver un eco de la zarza ardiente; nosotros no vemos aquí una alusión bíblica, sino más bien mitológica, próxima al simbolismo de Prometeo y Pandora, vinculado a ciertos aspectos del subtexto argumental.Sí son citas bíblicas expresas la manzana del Jardín del Edén, las alusiones al Pecado Original, la escena de la lluvia, un guiño obvio al Diluvio, y la secuencia del Arco Iris sobre la ciudad (arriba). Sin embargo, aquí el manejo de los símbolos por parte de los artífices de la película deja entrever cual es su filosofía:  la aparición del Arco Iris, tras el Diluvio representado por la primera lluvia en Pleasantville --que sigue inmediatamente a la secuencia del “fruto prohibido”--  , representa aquí el rechazo del Creador hacia el comportamiento de los habitantes de este paraíso de ficción; justo al contrario que en el pasaje bíblico original.
Estas escenas de Pleasantville recogidas arriba recuerdan otros tantos pasajes bíblicos. Aparecen como réplicas, con cambios significativos, en clave de inversión, de varios asuntos del Génesis, como la historia del Jardín del Edén. El árbol con la manzana representa obviamente el “Arbol del conocimiento del Bien y del Mal”. Y tal como recoge el pasaje bíblico, Margaret (Eva) toma la manzana del árbol y se la offrece a Adan (David, Tobie Macguire), que la muerde. Entonces, siguiendo a esta secuencia, llueve y tuena --por vez primera-- sobre Pleasantville. El momento parece reflejar la ira del Creador y su furioso juicio contra las pecaminosas y heréticas actividades que prosperan ahora en el pueblecito.
En una sección de un gran mural pintado por uno de los  personajes más carismáticos de la película, el heladero Mr. Johnson, que tras su personal “revelación”  descubre su verdadera vocación como pintor, encontramos de nuevo referencias bíblicas, como la manzana rodeada por la serpiente (izquierda) .  Hay aún otra alusión menos explícita, pero especialmente relevante, sobre el asunto del Génesis, vinculada a este mismo personaje. Sucede en una escena especialmente bien traída donde Mr. Johnson, el heladero y artista en ciernes, tras abrir sus ojos y descubrir el color, hojea fascinado un libro de arte, que siempre había visto en blanco y negro. La primera lámina que aparece,  en primerísimo primer plano, es curiosamente una reproducción del famoso fresco de Masaccio que representa la Expulsión del Paraíso de Adán y Eva (abajo). La intención del discurso de los artífices de Pleasantville no podía ser más patente.
Masaccio, Adán y Eva arrojados del Paraíso
Pero quizá la alusión mitológica más notable tiene que ver con el descubrimiento del fuego, episodio de reminiscencias claramente prometeicas. Esta es una bien conocida referencia clásica y ofrece nuevos matices a la identidad de los personajes principales de la historia y su misión salvífica en la misma. También se han apuntando paralelismos entre el mito de Apolo y Artemisa, una leyenda griega que puede compararse en ciertos términos con la de David y Jennifer, figuras centrales en Pleasantville. Artemisa, como Jennifer, es mayor que Apolo --David-- ; de su experiencia y su atractivo, al igual que el personaje mitológico, sabrá sacar ventaja sobre su hermano.
Del mismo modo podrían verse en Jennifer algunos rasgos de la figura de Pandora, lo que nos remite de nuevo al mito de Prometeo, con el que finalmente parece encajar mejor el personaje de David (Macguire). .
Esta es una perspectiva más interesante y ajustada, la que nos la proporciona la asociación simbólica con Prometeo — muy típica por otra parte de cierto tipo de  cine  hollywoodiense que gusta de construir sus personajes a partir del perfil del “Cristo cinemático” -- ; como el célebre titán griego, David revela el fuego y otras cosas escondidas y secretas a los hombres --los habitantes de Pleasantville, con los que acaba por identificarse, aún si compartir con ellos su “mortalidad”--. Promoverá con espíritu  prometeico la rebelión y dará a los seres humanos las claves del descubrimiento y el conocimiento a través de la lectura, el arte y las ciencias.  Al mismo tiempo, su hermana --como Pandora--  será responsable de sembrar el caos y la destrucción entre los humanos.
Prometheus y David, ambos quieren hacer a los seres humanos más sabios, iniciándoles e introduciéndoles en el conocimiento -gnosis-, representado por el fuego, de nuevas experiencias.  En Pleaasantville, a modo de ironía, se introduce esta alusión mitológica. Ni siquiera el departamento de bomberos sabe qué es el fuego.
El simbolismo del fuego prometeico, asociado a la revelación y la iluminación intelectual, está también en la película sutilmente asociado al despertar sexual y tangencialmente a la historia del Pecado Original, en la que el rol de Prometeo es el de la Serpiente Antigua.  En la escena de la bañera,  la madre --en la ficción-- de David, explora y descubre fascinada su propia sexualidad, hasta entonces oscura y tenazmente reprimida. El momento del clímax se hace coincidir, plano a plano,  con la secuencia del árbol inflamado en llamas, por efecto de un rayo, subrayando la conexíón simbólica de ambos acontecimientos.  David, moderno Prometeo, asiste a los bomberos durante su primera aproximación, entre el asombro y la reverencia, al fuego. El hábil encadenamiento de imágenes, así como algunos de los diálogos (el bombero que sujetando la manguera mientras “apaga” o “extingue” el fuego --aquí furor uterino-- diciendo “entonces para ésto servían estas cosas”) pueden ser interpretados también en clave puramente satírica, alrededor del asunto del sexo.
Existen también indicios que apuntan hacia una naturaleza sobrenatural,  semidivina o angélica de los protagonistas de nuestra historia, lo que redunda en la clave simbólica de toda la historia. Aquí cabría preguntarse por el modo “misterioso” en que ambos jóvenes rebeldes viajan hasta Plesantville. Es obvio que se trata de figuras de algún modo celestiales, puesto que pertenecen de hecho a una dimensión “real” diferente del mundo de ficción en el que se ven sumergidos o atrapados, primero contra su voluntad, mas en el que luego piensan quedarse para siempre. Es curioso que este mismo episodio del viaje de dos seres sobrenaturales hacia el mundo terrenal nos resulta muy familiar, y aunque la película no trata expresamente el viaje en el tiempo en su forma usual, podemos contemplar el pasaje a través de la pantalla de televisión “mágica” como una suerte de viaje a lo largo de un agujero de gusano o túnel del tiempo --asunto recurrente en muchas historias de ficción-- con ayuda de un singular mando a distancia que un enigmático técnico de televisiores proporciona a los jóvenes. Al finalizar su “viajes”, ambos se encuentran en un mundo que recrea el suyo propio cuarenta años antes, lo que en cierto sentido puede ser considerado como un auténtico viaje en el tiempo o, al menos, a otra dimensión.
pas
.
Este episodio del viaje a través del “túnel o pantalla mágica” nos recuerda poderosamente otras películas, con las que Pleasantville comparte más de un elemento dentro del subtexto argumental. Finalmente, estos
pequeños paralelismos nos proporcionan un indicio bastante sólido de la historia o historias que podrían sustentar el código simbólico de esta cinta.
Diversas analogías y parecidos se han encontrado entre Pleasantivlle y películas como El Show de Truman, Matrix, o --en su vertiente de alegato antirracista, Matar a un Ruiseñor--.  Aun cuando en las dos primeras se manifiesta también la existencia de un mundo irreal que sigue un ritmo cíclico y rutinario, y que al final es totalmente desintegrado al par que sus personajes alcanzan la liberación o revelación de la naturaleza íntima de la realidad,  no son éstas las que nos interesa destacar, sino otros títulos como Stargate, The Road to El Dorado y El Hombre que pudo reinar, cintas donde algunos han visto ecos de la vieja leyenda de ángeles caídos tal y como se describe en el Libro de Enoch.
La dura travesía, a través de la puerta estelar o agujero de gusano, hasta el mundo real de los ángeles rebeldes; un tema recurrente, aunque oculto, en muchas películas de ficción modernas
En esta oscura historia,  que se solapa en algunos aspectos con diversos pasajes de la Biblia, especialmene el célebre Génesis VI,4, encontramos el relato de la caída de los ángeles y el origen del mal en el mundo anterior al Diluvio. Una leyenda apócrifa sobre ángeles que, llevados por el deseo y contraviniendo las leyes celestiales, descienden --o son arrojados--  al mundo donde cohabitan con mujeres mortales, trayendo con ellos conocimientos, arcanos y revelaciones --el fuego celeste-- pero también la calamidad,  la desolación y el caos.
“Y Azazel enseñó a los hombres a fabricar las espadas y los cuchillos, el escudo y la coraza para el pecho, y él les mostró los espejos y el arte de trabajados y los brazaletes y los aderezos y el arte de pintarse los ojos con antimonio y de embellecerse los párpados y las más bellas y más preciosas piedras y todos los tintes de color y la revolución del mundo.
(Libro de Enoch)” (*)
En El Hombre que pudo reinar, los elementos de la historia contada por el Libro de Enoch son fácilmente reconocibles: dos granujas viajan hasta un país remoto con la intención de erigirse en reyezuelos, tomando por la fuerza o con artimañas a los habitantes de esas tierras. Los s nativos creen que son dioses y, cayendo a sus pies, se postran para adorarlos; consideranr a Dravot como a un dios por sobrevivir al ataque de una flecha. Los dos británicos aprovechan entonces esta nueva situación para ir más allá en sus ambiciosas pretensiones.” (wiki) Similares situaciones encontramos en Pleasantville, donde nuestros protagonistas destacan de forma casi “sobrenatural” por sus conocimientos del mundo real, frente a la ignorancia de los habitantes del pueblecito, a los que terminan “iniciando” en estos arcanos secretos y prohibidos.
Stargate es, con diferencia, la más parecida --hasta en detalles mínimos como el amuleto con el célebre Ojo de Horus-- en el simbolismo del subtexto a el Hombre que pudo reinar. En todas estas cintas, los visitantes son confundidos y confunden a su vez a los nativos en virtud de supuestos poderes “sobrenaturales”.
Del mismo modo, en The Road to el Dorado (el camino a El Dorado) cuando  los españoles Tulio y Miguel, por cosas del destino, llegan a El Dorado (como Pleasantville, otra imagen del Paraíso Terrenal) donde
van a ser confundidos con unos dioses. Aprovechando la confusión, y viendo que de ella pueden hacerse ricos, los dos hombres deciden interpretar a dos deideades durante un tiempo. Su amor --ilícito y escandaloso-- hacia  las nativas hará que las cosas se compliquen, provocando el caos. Grosso modo, de nuevo los mismos elementos que encontramos en el Hombre que pudo reinar o Pleasantville. La vieja historia de Semiaza y sus secuaces, los nephilim o ángeles caídos del Libro de Enoch. Aquí, resumidos, algunos de los puntos fundamentales de esta historia que, de modo aproximado, conforman una estructura narrativa coherente que  solapadamente se imbrica en los argumentos de todas las películas analizadas:
Un acuerdo, juramento o contrato antes de emprender un viaje
un duro viaje a través de un portal, pasaje o acceso tortuoso y difícil
dos ángeles, seres sobrenaturales, granujas, impostores o falsos dioses
Una relación jerárquica entre ambos seres
La iniciación en formas de guerra o artes diversas, la revelación de arcanos; la iluminación o conocimiento
la cohabitación --a menudo prohibida-- con la mujeres nativas; el pecado original.
Una rebelión, guerra, caos o tumulto
Un líder castigado o reprendido de algún modo
Una discusión sobre la partida o el retorno al lugar de origen (usualmente uno quiere permanecer y el otro se marcha)
Esta es la línea argumental que muestra la historia de la rebelión o  motín de «los hijos del cielo». Y lo que sucedió, según el Libro de Enoch, que guarda ciertos paralelismos interesntes con Génesis VI, 4, fue lo siguiente: “Todos ellos se tomaron esposas. Después empezaron a tener acceso con ellas y a hacer actos impuros con ellas. Y les enseñaron las artes de la magia y de las hierbas, y les enseñaron el conocimiento de las plantas (…) , en resumen, todas las formas de iniciación, condensadas en el mito de Prometeo. The road to El Dorado, Stargate, El Hombre que pudo reinar, Dogma (1999) o Pleasantville, entre otras, mantienen curiosas coincicencias argumentales o, si quieren, a nivel simbólico. En todas ellas, de forma más o menos solapada, encontramos ecos de la historia de la rebelión de los Hijos de Dios, la caída de los ángeles rebeldes, según se cuenta en el apócrifo Libro de Enoch, sutilmente transformados, por arte de birli birloque, en salvíficos ángeles de luz. Pero, ¿quién y por qué ha introducido estos oscuros relatos esotéricos en la trama de modernas producciones cinematográficas?
-Fuentes,vínculos y notas-
Pleasantville, ficha técnica, argumento y personajes, en The Film Studies Web Site
Pleasantville, en el Impostor
La Biblia en Pleasantville, aquí
Un análisis en clave simbólica de la dimensión bíblica de Pleasantville, enfatizando su vertiente antirracista
Zuck, Jon. Pleasantville:
The Garden of Eden Revisited. 9 Jan. 2004
Pleasantville, pelo a pelo en Clyde´s Movie Palace
Plano por plano, un análisis de Pleasantville
El hombre que pudo reinar, en wikipedia
http://www.imdb.com/title/tt0073341/plotsummary
Semiaza, en la enciclopedia de la demonología

A menacing Ewe*

  

  

A menacing Ewe

* Es anagrama de New Age Cinema  (el cine de la Nueva Era), un preludio a nuestro Engineering the Antichrist

  

 

  

” ¿Piscis o Acuario?…

La Nueva Era casi siempre tiene que ver con «alternativas»: una visión alternativa de la realidad o una manera alternativa de mejorar la propia situación presente (mediante el uso de poderes, capacidades sobrehumanas o magia) .L as alternativas no ofrecen dos posibilidades, sino únicamente la posibilidad de escoger una cosa frente a otra. En términos religiosos, la Nueva Era ofrece una alternativa a la herencia judeocristiana. La Era de Acuario se concibe como la que sustituirá a la Era de Piscis, predominantemente cristiana. (…) No debemos olvidar nunca que muchos de los movimientos que han alimentado la Nueva Era son explícitamente anticristianos. Su postura frente al cristianismo no es neutral, sino neutralizadora: a pesar de lo que se suele decir sobre la apertura a todos los puntos de vista religiosos, el cristianismo tradicional no es considerado sinceramente una alternativa aceptable (…) “  ( )

  

  

Más allá del Velo: Las Crónicas  -anticristianas- de Narnia.

El guía de los niños en el otro lado, según Las Crónicas de Narnia.  El  demonio pinchapapas adoptó tradicionalmente las formas clásicas del dios Pan, el fauno.

 

El movimiento ideológico de la Nueva Era, cuyas ramificaciones se extienden hasta el siglo pasado — donde comenzaría su andadura bajo la influencia determinante de la Teosofía de Helena Petrovna Blavatsky y sus seguidores, especialmente Alice Bailey y  -más tarde- los artífices de la revista Lucifer–, constituye un tremendo fenómeno  mediático de pasmosas proporciones que no sólo extiende sus principios   a través de miles de publicaciones de todo género que, con una formidable presencia en librerías de todo el mundo, han contribuído no poco al desarrollo y la propagación exponencial de sus doctrinas; en el ámbito cinematográfico los profetas de esta Nuevea Era han encontrado también  el medio ideal para la difusión de  algunos de sus dogmas más controvertidos que, a pesar de su aparente multiplicidad y diversidad, mantienen como fundamento  común su exaltada revisión del humanismo y un descarado espíritu no ya antirreligioso, sino directamente anticristiano.  A continuación, algunos de los supuestos más relevantes de la dudosa filosofía de la Nueva Era, ilustrados –como muestra un botón– con otros tantos ejemplos de la cinematrografía actual.

 

 

 

A pesar de la la diversidad y la naturaleza transitoria del Movimiento de la Nueva Era  “hay, sin embargo, una cantidad de doctrinas principales que en general son sostenidas en forma común por la mayoría de los grupos dentro de este movimiento.  Por ejemplo, en primer lugar  destaca la creencia en el monismo:  Los profetas de la Nueva Era creen que “todo es uno.” Todo y todos están interrelacionados y son interdependientes. En última instancia, no hay una diferencia real entre los humanos, los animales, las rocas, o aun Dios. Cualquier diferencia entre estas entidades es sólo aparente, no real.”  Este concepto aparece en diferentes filmes actuales, pero con amplitud se desarrolla especialmente en la cinta Avatar, de James Cameron.

  

  El Árbol de las Almas, en Pandora, una  revisión del mito de Gaia en la panteísta Avatar, de James Cameron, profeta de la Nueva Era

Las ideas de Panteísmo se asocian a las de  sincretismo y relativismo total; la principal característica –de filiación masónica– de la Nueva Era. El dios de la nueva era (…) puede ser interpretado como cristiano, musulmán, budista, animista. Los conceptos de la Fuerza, Energía Cósmica, una idea panteísta… El espíritu de la Nueva Era está sobre todos los dioses, sobre todas las religiones. ” (3) Sobre este supuesto planea también el propósito de establecer una única religión sincrética, de corte humanista y de alcance universal.

 

 El concepto del Dios personal cristiano es sustituido en el credo de la Nueva Era por la idea nebulosa de la Fuerza o manifestación cósmica impersonal

La resurrección de los preceptos de la gnosis antigua: otro rasgo típico de los postulados del New Age, que toma prestados motivos, argumentaciones y enfoques que entroncan directamente con aquellos del gnosticismo y las escuelas mistéricas de la antigüedad, de cariz netamente anticristiano. Algunos han señalado que la gnosis es una “herejía del siglo I, que ha persistido y vuelve a presentarse fuertemente en nuestros días formando parte de lo que hoy es el New Age.  Es un conjunto de enseñanzas y prácticas secretas, mediante las cuales la persona pretende llegar al conocimiento (“gnosis”, iluminación, liberación) de la esencia misma de la divinidad, conocimiento que trata de lograrse mediante prácticas “mágicas” y ocultas.”  Matrix, y las series de  Harry Potter y Star Wars, por ejemplo, desarrollan algunas de  estas ideas en sus planteamientos.

 

Todo depende del color del cristal con que se mira. Matrix, la encarnación del universo neognóstico. El mundo real es una creación del Maligno, es una ilusión, una maya, cárcel del alma humana, de naturaleza semidivina. La tarea del ser humano, liberarse de la prisión del mundo sensible y alcanzar la gnosis, el conocimiento que garantiza la inmortalidad.

Otra característica claramente gnóstica es la de “alterar la estructura del mundo, que es considerada como deficiente, para que resulte un mundo nuevo y satisforio (…) El intento de crear un nuevo mundo es común a todos” .  De allí precisamente que Cameron salga de nuestro planeta para inventar uno nuevo, con criaturas nuevas, nuevos animales y plantas, nuevo idioma, etc. La negación de la obra de Dios y hasta del hombre mismo (7). El cine postapocalíptico recurre a este escenario típico en muchas producciones de Hollywood, donde a menudo a un mundo de pesadilla sucede un nuevo mundo –una Nueva Era–, surgido de las cenizas del anterior, caduco –con frecuencia identificado, solapada o directamente, con el occidente cristiano.

 

 

Escenarios de desolación, enfermedad y hecatombe. Un nuevo mundo no será posible sin la destrucción programática del precedente.  Así parecen advertirlo los discursos del cine postapocalíptico y de catástrofes, más frecuentes conforme se extiende la fiebre milenarista del 2012.

 

 

 Por otro lado, los dogmas de la Nueva Era inciden también en la cuestión del desarrollo de los poderes de la mente, los superpoderes. Una forma exaltada del concepto de la gnosis, iluminación o sabiduría proclamada por las escuelas mistéricas y el gnosticismo, entre otros. Las referencias en torno a la posiblidades latentes de la mente humana, sus capacidades y desarrollo exponencial forman parte de numerosos asuntos del cine de ficción contemporáneo, no sólo el cine de superhéroes.

  

 

 The Last Airbender, un estereotipo para el avatar de la Nueva Era.

Phenomenon, un clásico de la cienciología que explora uno de los postulados de la Nueva Era: el desarrollo sobrenatural de los poderes de la mente humana: “Seréis como dioses”

 

En cuanto al asunto de los “poderes ocultos  de la mente” en la Nueva Era,  “éste pretende ser un discurso sobre la facultad de la mente humana para generar en el  hombre la posibilidad de lograr lo que anhela con tan solo desearlo, proponérselo y decretarlo. Se utilizan técnicas desarrolladas expresamente para ello, con el peligro de que el hombre vuelve a acariciar su deseo más antiguo, la invulnerabilidad, el poder sobre los elementos, sobre la materia; en definitiva, ser como dioses ”

 

 

En realidad, desde una perspectiva cristiana tradicional, el discurso de los “superpoderes”  no es sino una manifestación más del antiguo discurso de la Serpiente del Génesis, que busca confundir al hombre con su mensaje   ” se abrirán vuestros ojos y seréis como dios. (cf)

 

  Pleasantville; el libertador prometeico ofrece el fruto de la gnosis a la hembra humana, para abrir sus ojos al color verdadero. El mito del Jardín del Edén revisado.

 

Se pronucian los profetas de la Nueva Era sobre una aparente aceptación de todas las religiones: el sistema de la Nueva Era ·”no va contra ninguna, pero tampoco acepta ninguna que no sea de las paganas: Hinduismo, Buduísmo, Zen, Taoísmo. Va introduciendo creencias paganas (por ejemplo, la re-encarnación). De esta forma, al ir los cristianos y especialmente los católicos, “anexando” estas falsas doctrinas y creencias a nuestra fe, terminamos perdiendo la verdadera Fe. Así, al quedar debilitada y destruída la Fe cristiana, se logra uno de los fines del New Age: integrar todas las religiones en una sola” ( )

La religión de los Jedi, con su veneración del principio cósmico llamado La Fuerza –similar al Chi de la tradición extremo-oriental– , constituye un buen ejemplo de la influencia de los supuestos de la Nueva Era en el cine de ficción norteamericano.

En el cine moderno, siguiendo los postulados de la Nueva Era, asistimos igualmente a la “despersonalización de Dios, Cristo y los ángeles. Para las flexibles doctrinas de la Nueva Era los ángeles no son seres personales sino manifestaciones energéticas (una vez más, con un planteamiento cercano a los conceptos gnósticos), aproximándose a las intuiciones del panteísmo” (3) .

También son caras a la filosofía New Age las tesis de la astroarqueología, las teorías de los antiguos astronautas promulgadas por Von Daniken, Sitchin y otros.  Los antiguos dioses, nuestros verdaderos creadores,  influyeron decisivamente en el pasado de la humanidad, y volverán a hacerlo en un futuro próximo. Es el reverso tenebroso y paródico de la Parusía.

 

Encuentros en la Tercera Fase. La Montaña del Diablo, en Wyoming, es un moderno Sinaí, la cima de la Revelación extraterrestre. Un guiño velado a los Diez Mandamientos de Cecil B. De Mille aparece en la película de Spielberg, para reforzar debidamente esta asociación nada casual.

 

Tulsa Doom, el villano de Conan, tremendo estereotipo del Avatar de la Nueva Era. Poderoso mago negro, entendido en enigmas, prototipo del ksatriya degenerado, figuración  del ángel caído.

Un  asunto típico de la Nueva Era es el neo-Paganismo: consistente en una “revalorización e incorporación de numerosas doctrinas paganas, en las que principalmente se considera a Dios como una Fuerza Superior inmanente (inherente) a la creación, formando parte de ésta y no independiente de ella: no como el Creador, el Ser Supremo.  Esta Fuerza Divina incluye su aspecto masculino y femenino, siendo la parte femenina la más poderosa e importante (Gaia o la Madre Tierra). Junto al neopaganismo, la idolatría: Como consecuencia de la revitalización del Paganismo, han reaparecido deidades viejas y surgido nuevas divinidades, a quienes se les rinde el culto.  El cine de superhéroes por un lado y, por otro, el género llamado de ”espada y brujería”  está plagado de referencias neopaganas.

 En el Rey Arturo (2004) el discurso de la Nueva Era se hace evidente: el neopaganismo revitalizado triunfa del cristianismo caduco, con Arturo a la cabeza –the once and future king, un soberbio ejemplar de Anticristo cinemático– . A destacar en esta cinta el papel preponderante de la figura de la sacerdotisa –la bruja o druidesa– como encarnación del “eterno femenino” tan caro al ideal caballeresco, coincidente con los preceptos sobre Gaia o la Diosa Madre en la literatura de la Nueva Era.

 

En la jerga new age se suele hablar de integracionismo u Holismo:” Holos”, del griego “total”. Todo está interconectado. Todas las cosas son interdependientes y deben ser consideradas “integralmente” o “holísticamente”. Esto se aplica actualmente a la salud. Un caso típico es el de las curaciones por “energía universal”; también la “Meditación Trascendental”, para lograr el equilibrio emocional y psíquico.” Películas como The Fountain se ocupan largamente de este y otros argumentos de tono entre lo místico y lo pseudoespiritual.

 

Por otra parte encontramos el asunto de la doctrina de los ciclos. Entre los pensadores del New Age, el modelo del mundo recrea las antiguas leyendas sobre la Edad de Oro que establecen los ciclos cósmicos de miles de años divididos en cuatro períodos, asociados a la renovación por uno o varios cataclismos de carácter también cíclico. La Nueva Era postula, enfantizando la importancia del zodíaco como estructura cosmológica, que nos hallaríamos en la entrada de la Era de Acuario, que marca el final de la Era de Piscis, marcada por la hegemonía del Cristianismo, que desaparecerá y será sustituido por una nueva Religión Universal, el credo sincrético y panteísta de la Nueva Era. En esta argumentación fundamental del pensamiento de la Nueva Era se manifiesta claramente el espíritu anticristiano de la misma.

El New Age no lo parece, pero es un sistema global. Una sola religión, un solo orden mundial, una visión, un credo, una moneda, son algunos de los propósitos que se esconden tras la Nueva Era y sus desmanes: Un anillo único para gobernarlos a todos.

Otro de los preceptos típicos de la Nueva Era lo constituye la “búsqueda del Ecologismo, de la protección ambiental: fin bueno -como es el de la salud- pero que a veces se usa como fachada o disfraz para introducir teorías y prácticas del New Age.

 

  El culto a la diosa madre de la antigüedad pagana, y el retorno del eterno femenino. Dos temas recurrentes de la literatura y el cine de la Nueva Era. Abajo, la Magdalena resucitada por filmes como El Código Da vinci, resulta ser idéntica a la diosa Ishtar de los cultos precristianos.

Relacionado con los anteriores, la idea del Retorno de la Diosa Madre –y por extensión, la resurrección del “eterno femenino” (encarnado por la  María Magdalena del Código Da Vinci ) –: los profetas de la New Age prometen el regreso de la Diosa Madre del paganismo, la Madre Tierra –Tanit, Astarté, Ishtar– la diosa ctónica del Neolítico que reemplazará al caduco Dios Padre del cristianismo. En cierto sentido es la Gaia descrita por Isaac Asimov en su tetralogía de la Fundación.” (3)

 

 

 Pandora, en Avatar, el lugar donde se encarna el ideal panteísta de esta Gaia de la Nueva Era

 La Nueva Era también profesa, entre sus múltiples dogmas, el Quietismo, que heredan del gnosticismo y se “conecta con el Relativismo al considerar el mundo exterior una ilusión o apariencia . De origen claramente pagano, este concepto también se asocia con la creencia gnóstica del mundo como creación de un mal Demiurgo, o la idea neoplatónica de la existencia como una prisión, dirigida por arcontes, donde se halla atrapada el alma humana. Matrix, el Show de Truman  y otras películas exploran esta línea de pensamiento.

 

 El Show de Truman. Matrix. El mundo es una realidad ilusoria frabricada por un dios tramposo, un lugar del que el individuo debe escapar para lograr la gnosis y hallar su verdadera naturaleza

 

El auge del ocultismo, la magia, el satanismo y el luciferianismo. El esoterismo y el ocultismo, popularmente, un conjunto de prácticas escondidas o secretas mediante las cuales se pretende llegar a la divinización de uno mismo. Pero “la luz que exalta la Nueva Era no es la luz de Dios, ni la luz de Cristo, que se identificó con “la luz del mundo”. Es la luz de “portador de luz”  -phosporos- , Lucifer, Satán (teológicamente dos principios o entidades diversos, pero idénticos según algunos enfoques neognósticos y anticristianos). Algunos autores de la  Noew Age presentan a Lucifer como “ángel de luz interior del hombre” (Sprangler) y aseguran que “Cristo es la misma fuerza que Lucifer”. (3)  La serie de Harry Potter es, quizá, lpua que mejor representa este acercamiento del cine de la Nueva Era a los ámbitos del ocultismo y la magia como vehículos de “desarrollo” y “liberación” del individuo.

Paralelamente al nuevo despertar del ocultismo, se produce en la literatura de la Nueva Era un interés por el espiritismo: ahora llamado “canalización”  (channelling) y hasta “espiritualismo”, es la práctica de contactar espíritus desencarnados. Una práctica tradicionalmente condenada por el cristianismo.Igualmente se percibe un renovado interés por el satanismo y la demonología, especialmente destacable en el cine de terror.  

El auge del satanismo. “Cree en él” dice el slogan.

  

Otros dos pilares -bien camuflados- del discurso de la Nueva Era: el Materialismo y el  Hedonismo: “ Aunque las metas y métodos del New Age parecen ser muy espiritualistas, el móvil subyacente es eminentemente materialista (no de Dios) y hedonista (búsqueda del placer), pues se considera que la meta suprema del hombre es la satisfacción personal y el éxito (sexual, social e individual). ”

  (Sin Límite. Vale la pena intentar una traducción del mensaje “publicitario”, acorde en todo con el espíritu de la Nueva Era. Dice algo así como “Acceder al cien por cien de su cerebro ES posible con NZT (una poderosa droga)¿Se siente constantemente insatisfecho con su vida, su trabajo o sus relaciones? … ¿Aspira a cosas que cree nunca podrá alcanzar?…  ¿Desea explotar al máximo  su propio potencial latente?…  Si su respuesta ha sido afirmativa en los tres casos, entonces NTZ es lo que le conviene.”  El mismo anuncio, en clave paranoica o o sincromística, aún adquiere una perspectiva más siniestra, pues la mano que sostiene la píldora forma –inequívocamente– el conocido signo 666, que señala veladamente la verdadera naturaleza de esta “píldora maravillosa” que la Nueva Era propone para la frustración del hombre moderno, frustración que nuestra sociedad se esmera cada día en generar.

  

(El signo 666, para torpes. También llamado, simplemente “España va bien”, OK)  En otras ocasiones, según el contexto, constituye una alusión críptica al “ojo de tu padre” (Horus, Lucifer, of course ¿quién si no? )

Dos ejemplos nos bastarán, de momento,  como muestra: Sín límite, The Mask. Ambas películas contienen referencias al principio new-ager del desarrollo posible de  los poderes de la mente (mediante el uso y abuso de drogas –como preconiza Limitless– o la práctica del ocultismo–la “posesión”, primero involuntaria y casual, más tarde programática, en The Mask– . Pero también, y sobre todo, son ejemplos preclaros de la difusión del ideal materialista y hedonista del credo de la Nueva Era:  Cualquier sistema es válido en este mundo para alcanzar el éxito social, sexual o personal. En la cinta Sín Límite, las drogas llevan al  protagonista a un triunfo y  éxito sin precedentes; pero también es una llamada al egoísmo sin freno y al abuso del maquiavélico “el fin justifica los medios”, incluida la violencia gratuita. Abajo,en The mask, protagonizada por Jim Carrey, es la posesión diabólica –propiciada por el uso ritual de la máscara del dios Loki–  la que arroja al individuo a una desenfrenada carrera hacia la búsqueda del placer y la diversión frenética, de claras reminiscencias dionisíacas.

  

Descubrimos igualmente entre los principios de la Nueva Era el “interés y énfasis asímismo en la religiosidad pagana oriental, donde reviste especial importancia el argumento re-encarnacionista de que la existencia es un continuo ciclo de muerte y re-encarnación y que mientras la persona se mantiene en ese ciclo, no puede librarse del sufrimiento (karma), para lo cual hay que buscar el estado de felicidad y paz total (nirvana). Según el Paganismo Oriental, este ciclo re-encarnatorio llamado “samsara” puede concluir cuando, aún permaneciendo en el mundo físico, se llega al desprendimiento total de éste, creyéndose que así se logra la auto-divinización . Pero la creencia en este prolongado y desagradable supuesto ciclo de sucesivas muertes y nacimientos, que en el Paganismo Oriental es considerado algo negativo de lo que hay que salir, la estamos adoptando ingenuamente los hombres y mujeres de hoy como algo posible, bueno, conveniente …”

 

En The Fountain se destilan algunos de los más excéntricos y prolijos argumentos de religiosos de los profetas de la Nueva Era, de vagas resonancias místicas,  paganas y orientalizantes.

 

 

Fotograma de Trasnformers, el lado oscuro de la luna. Una imagen emblemática que presagia el pavoroso advenimiento del “avatar” de la Nueva Era.

Last, but not least, destacamos de entre los postulados de la Nueva Era la creencia, desarrollada paródicamente a partir de las escatologías cristiana y musulmana, en el  advenimiento inminente de un gran líder espiritual, un avatar, un gran libertador, que traerá una Edad Dorada al mundo. Este  es uno de los temas recurrentes de la filosofía de la Nueva Era desde su aparición en el siglo XIX en el seno de las escuelas teosóficas y ocultistas. 

 

Darth Vader, formidable prototipo del Anticristo de la Nueva Era.

En la actualidad, el cine de ficción y especialmente el de superhéroes, con sus personajes inspirados en el perfil del “cristo cinemático”, insisten especialmente en este aspecto y es uno de los mejores ejemplos de este principio de las corrientes del pensamiento de la Nueva Era . Maitreya, el Cristo del New Age, quizá sea el estereotipo que se oculta tras todos estos personajes, de tintes decididamente anticrísticos.

 

 

César, el protagonista de El origen del planeta de los simios, enésima manifestación del prometeico libertador del cine moderno; encaja con una soberbia y luciferina representación del tan esperado avatar de la Nueva Era.

 

 Una más de las incontables fábulas de inspiración luciferina del cine de la Nueva  Era. Nine, el libertador, número nueve (fíjense en la fecha de estreno 999) , prometeico portador de luz , libera al mundo sumido en las tinieblas del terrorífico reinado de  La Bestia -una máquina infernal– y desplaza al líder caduco –el sumo pontífice– de una iglesia vieja y ajada – el occidente cristiano–

 

 

 

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Nueva Era, un artículo de wikipedia. Un buen punto de partida para abordar el problema.

(2) Centro de estudios de nuevas religiones, Cesnur.

(3) De la Cierva, Ricardo , La Masonería Invisible p. 624 y ss.  

(4 )Vidal de Tenreiro, Isabel : “Alerta! New Age”   El problema abordado desde una perspectiva cristiana, aquí

(5) La Era de Acuario, en El Mercadillo espiritual de nuestros días

(6) http://www.vidahumana.org/vidafam/nuevaera/ideologia_nam.html

(7) Mateos, Flavio: La suma anticristiana de Avatar, en pdf.  

(7b) Una revisión alucinada sobre el cine iluminita de James Cameron, por acá.

(8) Para un examen del lado más oscuro de la Nueva Era, véase algo de esto de aquí

(9) Los sobrinos curiosos podrán ampliar su conocimiento sobre el tema consultado este otro libraco, Secret cinema , gnostic vision in film

(10) Hollywood goes gnostic, en Alternative religion

Domingo, septiembre 18th, 2011 CELULOIDE RANCIO, MISTERIOS DE SÍBARIS 6 comentarios

La tierra de Mapple White

 

(THE LOST WORLD,  fantástico cartelillo de un magnífico ejemplar de celuloide rancio basado en el relato homónimo de Sir Arthur Conan Doyle)

El asunto del continente perdido, la ciudad ignota o remotísima o el destino secreto, cuyo acceso es apenas practicable para el profano, ha sido recurrente en la literatura de viajes y aventuras, especialmente  en las pulp fiction stories--recordemos Pellucidar del Tarzán de Burroughs, y otros destinos similares en obras de Robert Howard, Lovecraft o Merrit--, pero ha sido motivo también de la novela de enjundia, como en el caso de la ejemplar El Mundo Perdido, de Sir Arthur Conan Doyle, que con su descripción de la Tierra de Mapple White contribuiría como pocos a fraguar definitivamente el perfil inconfundible de la Terra incognita y sus pavorosos habitantes en la literatura y el cine modernos.

 

 

(El mapa de la Isla de la Calavera, remotamente inspirada en la Tierra de Mapple White) Foto Dinosaurcentral

Mapple White es --en la novela de Doyle-- un artista aventurero que se adentra en la espesura del Matto Grosso, en plena jungla amazónica, buscando experiencias y fuentes de inspiración para sus dibujos. En el curso de sus andanzas por la jungla llegará a saber a través de sus contactos con los nativos de la existencia de una tierra desconocida en el corazón de la selva, una zona prohibida y tabuada para los indios, frontera con lo desconocido, lo misterioso y lo monstruoso, donde es peligroso adentrarse —non plus ultra--;  una región nebulosa que creen dominio de un espíritu maligno, al que llaman Curupuri.   Mapple White, desafiando las supersticiones  de los nativos, arriesgará su vida en pos del descubrimiento. A su regreso, su álbum de dibujos constituirá un testimonio de su sorprendente aventura por las entrañas de un fabuloso  mundo perdido.

 

 (Roraima, para algunos el lugar que inspiró a Conan Doyle su Tierra de Mapple White)

 

(Una serie de ilustraciones de una antiquísima edición del Mundo Perdido de Conan Doyle. Pueden hojearla aquí)

 

 La tierra de Mapple White, ese mundo perdido imaginado por Conan Doyle es  reminiscente del Paraíso Perdido; un lugar absconditus de difícil acceso -- lugar de iniciación para el joven Malone, protagonista del fascinante relato-- , un auténtico temenos o recinto sagrado, una suerte de isla en medio de la selva, segregado del resto del mundo por un foso natural, casi inaccesible  excepto para los héroes, que deberán probar su valor en innúmeras ocasiones, desde su entrada en la Tierra de Mapple a través de un arduo y riesgoso pasaje --el filo de la navaja, puente o paso peligroso de las novelas de caballerías--  constituído en este caso por un gran árbol caído que hará las veces de puente natural, hasta sus incontables luchas con las criaturas antediluvianas que pueblan la región y que, como todo dragón que se precie, custodian un formidable tesoro.

 

La secuencia del puente, trasunto del paso peligroso de la gesta heróica, permite vincular simbólicamente la Isla de la Calavera y la Tierra de Mapple White con el Paraíso perdido

 

El libro inspiraría muchísimos trabajos posteriores, tanto literarios como cinematográficos. Antes de la llegada de Crichton con su Parque Jurásico y su Mundo Perdido --en el que incluso se atreve a fusilar el nombre de la novela original-- , el mejor celuloide rancio también fue deudor de la invención del inmortal creador de Sherlock Holmes. El Monstruo de los tiempos remotos, por ejemplo,  se apropia del final estelar de la obra --que no desvelaremos aquí-- para argumentar toda una historia. -.  En The Lost World (1925), el primer largometraje de animación, se adaptaría libremente la novela original. La película, dirigida por Henry Hoyt es recordada aún por ser la pionera de la técnica  claymation --animación fotograma a fotograma, de la que Ray Harryhausen llegaría a ser maestro indiscutible--  llevada a cabo por Willis O´Brien, quien perfeccionaría estas técnicas con su brillantísimo trabajo, ocho años más tarde, en King Kong.

 

 

(Póster de la película The Land that time forgot, de 1975,  basada en una novela de E.R.Burroughs que sigue la estela inaugurada por El Mundo Perdido)

También el guión de King Kong mantiene no pocos paralelismos con El Mundo Perdido: la isla de la Calavera, hogar del simio gigantesco,  está separada del mundo por una muralla que recuerda el farallón inexpugnable de la Tierra de Mapple White; como ésta, se halla poblada de monstruos y dinosaurios que han sobrevivido, milagrosamente, el paso de las eras. Incluso la secuencia del árbol caído parece inspirada directamente en un episodio similar de la novela de Conan Doyle. Durante los años cincuenta y sesenta, la mayoría de producciones cinematográficas de aventuras en las que se abordaba el asunto de los dinosaurios, como El Valle de Gwangi o The land that time forgot, entre otras, eran deudoras en cierto modo del legado de El Mundo Perdido. Y su influencia perdura hasta nuestros días.

 

 (El valle de Gwangi, un trasunto de la Tierra de Mapple White, donde también habitan los lagartos terribles)

 

 

 

Un tutubo con el tráiler de la primera adaptación cinematográfica de la novela de Conan Doyle

 

(1) The Lost World, en Greenbriar Picture Shows

(2) Más ciudades y continentes perdidos, en Las ciudades perdidas, una guía de viaje

(3) The lost world, de 1925, inspirada en la novela homónima de Conan Doyle

(4) Donde habitan los dinosaurios: la Tierra de Mapple White, Skull Island  y otros territorios ignotos, y sus terribles pobladores. Fantástica página.

(5) El mundo perdido (edición original inglés) aquí

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