29 octubre
2014
escrito por Flegetanis

 

 

A cualquier devoto del viaje y la aventura, aunque sean virtuales e imaginarias, le fascinará casi todo lo relacionado con la atmósfera romántica y nebulosa de los “Viajes Extraordinarios” de Julio Verne. Sucede además que el lector del genial autor francés suele ser adepto del sabor inconfundible de las  ilustraciones clásicas del universo verniano, tan cercanas al estilo “steampunk contemporáneo  como deudoras de la visión fertil de Gustave Doré o la iconografía del grabado vetusto y añejo.

 

Este aroma maravilloso del mundo de Verne lo encontrarán en una curiosa muestra del mejor celuloide rancio que les traemos hoy, llamada Le Dirigeable Volé (El dirigible robado), que apasiona y decepciona por partida doble, en opinión de algunos internautas a los que debemos este afortunado hallazgo (1) . La película es una adaptación libérrima de la novela Dos años de vacaciones (¡quién pudiera!…) de Julio Verne, aunque en realidad el guión es un pretexto para brindarnos un auténtico festín visual inspirado precisamente en el fabuloso imaginario que los mejores ilustradores de las novelas vernianas crearon durante décadas.

 

Karel Zeman, brillante realizador del Dirigible Robado, opta en lo argumental por una libertad y desparpajo absolutos, y por el contrario se ajusta de un modo prodigioso a la estética de los grabadores de la Maison Hetzel (responsables de las ediciones originales de los Voyages Extraordinaires de Verne) creando una serie encadenada de estampas animadas gracias a las técnicas de superposición de dibujos, animaciones y tomas cinematográficas directas: “No otra es la intención de Zeman, pues esos auténticos tableaux vivant que pueblan su película, calcados de esas mismas novelas que saqueaba Ernst, se transforman rápidamente en un alegato de rebeldía y libertad, contra un sociedad eminentemente conservadora y de orden, donde todo tenía que estar en su sitio y nada debía moverse más allá de lo tolerado.(…)” (1)

 


 

 

Uno de los referentes y ancestros más dignos de este Dirigible robado es este otro Dirigible fantástico

 

El relato de un viaje admirable, de esos a los que Verne nos suele invitar, tiene como protagonistas a cinco héroes imberbes que vivirán toda clase de peripecias y aventuras trepidantes, dignas de la épica del  mejor cine mudo. Recuerda en ocasiones a aquellas prodigiosas viñetas de Little Nemo (…) con esa dimensión casi onirica que nos empuja a bucear en el imaginario de la infancia, con un tono lúdico y poético -como el del cine de Meliés, a veces- avanzando a saltos a través de universos paralelos, cabalgando entre el cuento de hadas y el documental o el testimonio gráfico de la revolución tecnológica del  siglo diecinueve.

 

Imágenes del Dirigible Robado


En resumen, un cine atípico, curioso y singular, digno del mejor Chomón o los Lumiére, evocador de la poesía del viaje y esos mundos remotísimos que tanto nos gusta glosar en esta página. Una tournée que no podemos dejar de emprender,  y a la que están ustedes invitados.

 

 

Avance de la película El Dirigible Robado, para ver online

 

 

Fuentes, notas y vínculos

1. En círculos, con una crítica muy bien traída de esta película

2.Más en El gabinete del Doctor Mabuse

3. Una ficha técnica de la película en Sensacine

4. Un puñado de fotogramas de El Dirigible robado, aquí

5. Más sobre dirigibles singulares y vernianos, próximamente, en Viajes con mi tía

 






20 octubre
2014
escrito por Flegetanis

 

(Foto de Gregory Colbert) No dejen de observar la pose osiríaca de la pequeña bacante junto al felino moteado)

 

“Y se abrieron los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos.  Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales” Gen., I, 1

Genesis 3:21

 

Y Dios hizo para Adán y su esposa vestiduras de pieles, y los vistió con ellas

Bereishit(Genesis 1:1-6:8)

 

“En gran manera me gloriaré en el SEÑOR, mi alma se regocijará en mi Dios; porque El me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia (…)”

(Isaiah 61:10)

“¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?”

Jeremiah 13:23

“Los iniciados de la doctrina secreta reconocen en la expresión “el vestido de Adán” un profundo y oculto misterio, la explicación del cual no puede ser divulgada o impartida excepto a los más inspirados estudiosos del conocimiento secreto”

Rabino Simeon

 

“Una épica del taparrabo” es el título que hemos escogido para este capricho de proporciones épicas -como anticipa el propio epígrafe- que nos sugirieron diversas lecturas, la última película sobre un asunto bíblico que hemos podido disfrutar recientemente (Noah, 2014, de Darren Aronovsky) y la visión de una pintura antigua –que mostramos más abajo–  en la que se ve a Eva y Adán lamentando la muerte de Abel , vestidos con aquella prenda milagrosa que, según reza el Génesis (Bereishit, Gen. I:I, 6,8) , Dios hizo para nuestros primeros padres en el Jardín del Edén, una vez descubierta su desnudez y que algunas fuentes ajenas a la Biblia asocian con el leopardo.

En las líneas que siguen trataremos de dar respuesta a intrincadas y sesudas cuestiones:  ¿Qué tienen en común Adan y Eva,  Tarzán y Jane, la mona Chita, las pin-up de los cincuenta -nuestra adorable Bettie Page, Sheena, reina de la jungla- , los viejos roqueros inmortales de los setenta , las supermodelos de los noventa y las victimas mk ultra de la chusma satanizante ?…  Al parecer, su predilección por una prenda, la inconfundible y hermosa piel del leopardo.  La única vestimenta que, junto al taparrabos de cuero,  nunca ha dejado de estar de rabiosa actualidad. () Pero, ¿obedece esta persistencia del taparrabo felino a alguna oscura , secreta o arcana motivación?

 

 

El inicio de esta curiosísima y misteriosa historia sobre el enigmático ropaje de los primeros comedores del fruto prohibido aparece en un pasaje bien conocido del Génesis bíblico  (3:21) donde se dice que el Creador hizo para Adán y su compañera unas vestiduras de piel con las que pudieron cubrir su desnudez, que presentan una gran diferencia con las que, tras el pecado original, la pareja edénica  habría fabricado de modo precario para tapar sus genitales, a partir de unas hojas de higuera: “Y los ojos de ambos se abrieron, y fueron conocedores de que estaban desnudos” . Entonces, en un intento pueril de cubrir su desnudez los primeros hombres tomaron hojas de una higuera y se hicieron unos primitivos taparrabos, según se refiere en Génesis III, 7; la elección de las hojas de higuera ha llevado a discernir  a los rabinos  la naturaleza del Árbol del Conocimiento, ya que la lógica invita a pensar que nuestros primeros padres escogerían, en su urgencia por cubrir sus partes pudendas, aquel material que tuvieran más a mano.  De modo que la higuera se ha sumado a la lista de candidatos posibles a la identidad de la célebre planta que se erigía en mitad del Paraíso y cuyos frutos hicieron patente la desnudez (o lo que quiera que sea que denote este término) y la corruptibilidad del primer hombre.

 

Al comer de la fruta prohibida, Adán y Eva sucumbieron a sus instintos animales, actuando sin preocuparse de su identidad espiritual y buscando únicamente su gratificación inmediata. Las consecuencias de tal acto se sucedieron inmediatamente: Dios los enfunda en pieles de animal o cuero. Una metamorfosis tuvo lugar: sus nuevas pieles, sus ropas, reflejan su nuevo y disminuído estátus, más lejos de la gloria divina, más cerca de lo infrahumano.  ¿Fue entonces la percepción de su desnudez un resultado de un cambio espiritual, de una metamorfosis provocada por el pecado original? Y lo más importante, ¿cuál es la verdadera naturaleza de esta desnudez? ¿Se trata de algo físico o espiritual?  Es también el momento de preguntarse con qué sustancia -material o espiritual- fueron confeccionadas estas prendas.

 

Los antiguos sacerdotes de Antinoo en el Gran Templo de ANTINOOPOLIS , en Egipto, estaban familiarizados con las vestimentas sagradas de piel de leopardo

Precisamente en la pelicula que hemos mencionado,  Noah (2014) se muestra de modo velado y ligeramente distorsionado este asunto de las ropas que Adán y Eva lucían en el Jardín del Edén y que, una vez expulsados del Paraíso, llevaron con ellos y heredaron, de algún modo, sus hijos. Evidentemente, las fuentes de Aronofsky para su singular versión de la historia de Noé no son solamente bíblicas ni aún cristianas, sino que a los texos hebreos le siguen otros documentos y tradiciones cabalísticas, gnósticas y ocultistas.  En esta visión cinematográfica, es la piel de una serpiente lo que custodia Noé y con la que parece tansmitir su bendición (barakah) al primogénito.

 

 

En varios momentos de la historia de Noé contada por Darren Aronofsky tropezamos con la descripción de esta curiosa y maravillosa vestimenta luminosa, que se nos asegura perteneció a los primeros pobladores del Jardín del Edén y que de algún modo llegó  -en forma vestigial y ajada- hasta las manos del propio Noé.  Se explicita igualmente en la película que el atuendo del hombre primordial era una suerte de segunda piel “mágica” y  que quien posea esta prenda podría usarla para conferir una bendición o transmitir lo que los musulmanes denominan “barakah”; condición que tradicionalmente se asocia a determinadas reliquias sagradas o a una iniciación efectiva .  A lo largo de la película, además, se nos advierte que la reliquia en cuestión procede de la piel de la Serpiente del Jardín del Edén,  a la que se otorga un poder mágico que claramente contraviene la perspectiva bíblica del relato, pues en modo alguno se concibe en el ámbito cristiano que la piel de la Serpiente antigua (Satán)  -que induce a Eva a comer el fruto prohibido y revela su desnudez — pueda propiciar bendición alguna. De hecho, en Génesis 3:14 se refiere claramente cómo Dios mismo maldice a la Serpiente, y aunque puede resultar extraño que en esta nueva versión hollywoodiense se atribuya un papel salvífico o benéfico al Maligno -o incluso que los ángeles caídos puedan ser redimidos–, finalmente no nos sorprende tanto cuando se conocen las fuentes cabalísticas y neognósticas en las que, insistimos, se inspiran sus creadores.  En cualquier caso, para complicar aún más las cosas, habremos de añadir que incluso en la Biblia aparece,  en una ocasión al menos, la serpiente asociada a una fuente de curación o transmisión de energía benéfica, en el  complicado y hermético episodio de Moisés y el Nahash o Serpiente de Bronce, que quizá podamos abordar en otra ocasión.

 

 

Hay entonces un buen número de tradiciones rabínicas que pretenden que antes del pecado, Adan y Eva,  en su condición de seres  espirituales, poseían cuerpos luminosos, resplandecientes, o cubiertos de luz, y que como resultado de su pecado, perdieron esta preciosa vestimenta.  Adan y Eva eran seres inmortales y de condición similar, si no superior, a la angélica. El episodio del fruto prohibido les hace caer de esta condición gloriosa original y perder, con ello, esta cualidad semidivina y la luz asociada a ella. Esta idea de un ser humano primigenio poseedor de un cuerpo energético, radiante o vestido de luz no es ajena al judaísmo, como se puede apreciar de la lectura de algunos pasajes del Midrash Rabbah y del Zohar -libro del esplendor-; poco o nada e esto aparece de modo tan explícito, no obstante, en la biblia, aunque se sugiere en numerosas ocasiones. “Y Jehová -Elohim (el Creador) dijo:

«He ahí al hombre (Adán)  hecho como uno de

nosotros ( -con sus vestiduras de Gloria-)

conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender

su mano al árbol de la vida, y comiendo de él viva para siempre»

 

 

Vemos de qué modo, tras el pecado original, Adán y Eva pierden su primera vestidura “celeste” y Dios les da una segunda vestimenta,  hecha -se dice- con pieles de animales, atuendo que en cierto modo participa de los beneficios o características de la primera. “ Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió. a. El Señor Dios hizo túnicas de pieles y los vistió: (Génesis 3:7).  Es curioso, y así lo han notado algunos autores, que para proporcionar estas  túnicas de piel con las que Adán y Eva son revestidos, fue necesario un sacrificio. Un animal tenía que morir. ( En la perspectiva bíblica, sin derramamiento de sangre no hay remisión. (Hebreos 9:22)  Desde otro punto de vista, la muerte de Abel, más tarde, a manos de Caín (Tubal-Caín), parece redundar en este mismo fenómeno del asesinato y la sangre derramada como forma de iniciacion ritual.) Es la primera vez que observamos que nuestro milagroso taparrabos de piel animal, aparece asociado al sacrificio o la idea de la muerte y la regeneración.

 

 

Por otro lado, algunas tradiciones rabínicas establecen que la luz primordial perdida por Adán y Eva fue transferida a Enoch y Elías (profetas arrebatados al cielo, incorruptibles, de los que se dice que no sufrieron la muerte). Tras el pecado, la luz de Adán se transformó en piel, y su aspecto interior, luminoso y radiante, fue tomado por Enoch y Elías,  a quienes se atribuye una apariencia “resplandeciente” (veáse el episodio de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor) similar a la que se asocia también a Moisés – tras el episodio de la Zarza ardiente- o a Nimrod, que es descrito de igual modo según diversas fuentes, lo cual se revelará de la máxima importancia como veremos.

Rbabenu Bachayeh indica que estas admirables vestiduras eran parecidas a las que cubrían a Moisés al bajar del monte Horeb;  de acuerdo con el erudito, el diseño del atuendo de Adán tuvo que reflejar la gloria de su creador de algún modo, por lo que debieron tener algo de divino o sobrenatural. El rabino insiste en la condición gloriosa o sobrenatural de la prenda que Dios otorga a los primeros padres.  Antes de la caída, el hombre era inmortal, como los ángeles; comer del árbol prohibido causó la pérdida de la inmortalidad, como hemos visto. Pero las nuevas ropas concedidas por el Creador volverían, en opinión de este maestro, a regenerar algo de aquella condición perdida.

Vemos que sobre la naturaleza de este mítico taparrabo o segunda piel adánica se ha discutido mucho.  La midrash (Bereishti Rabba 20:12) describe la ropa con la que Dios viste a Adán y Eva tras la Caída como vestimentas de luz, no como pieles.  Así también  piensa el rabino Meir, que sugiere que las vestiduras que Dios da al primer hombre estaban hechas con la misma luz primordial de la que éste fue creado.  En el Zohar (B. 22.4a) estas vestiduras se mencionan, pero no son de origen divino, sino de confección humana. Varias tradiciones sugieren otros tantos materiales. Rashi cita una fuente según la cual eran de pelo de conejo, suave y cálido . El pseudo Yonatan (Targum) dice que las ropas adánicas procedían de algo mucho más cercano a la “escena del crimen” y cita precisamente la piel de serpiente como el material con el que Dios las fabrica (justo como se nos muestra en la película de Aronofsky).  En esta útima visión del mito, el Creador parece decir: como habéis sido seducidos por la serpiente, compartiréis con ella su desnudez, y ahora seréis investidos en su piel como símbolo de su traición.

 

 

Arriba, Caín (Tubal-Caín) aparece ataviado con pieles de leopardo mientras ofrece un holocausto. A la derecha, ménade (ataviada con las mismas prendas) y sátiro, en una cerámica griega

Otras tradiciones rabínicas asumen que las primeras vestiduras de Adán fueron fabricadas en un material completamente diferente: En la Torah del rabino Meir éste anota que “las vestiduras de luz de Adán (ohr), eran literalmente como una antorcha (radiante o luminoso) más estrecho en el extremo y ancho en su base. Este comentario es curioso: “la palabra OHR, en hebreo (fonéticametne muy semejante a Or, piel)  equivale a luz”.  Pero, ¿por qué Dios habría de fabricar para Adan y Eva ropas de luz?  Este rabino quizá sugiera que las ropas que Dios da al hombre tras su caída están hechas de la misma luz primordial con la que fue creado en su origen. Desde un punto simbólico, el mito nos ilustra acerca del esplendor y la gloria del primer Adán, perfecto en su generación. Desde una perspectiva más naturalista, por el contrario, otras tradiciones y leyendas parecen sugerir la existencia de una vestimenta real, de propiedades mágicas o sobrenaturales, que otorgan una especie de protección o poder semidivino a su portador o portadores, legítimos o no.

 

 

En la mitología gnóstica – y asimismo en la película de Noé que comentamos– la serpiente no es un ser maligno, sino bueno y reverenciado (existía incluso la secta de los gnósticos ofitas, adoradores de la serpiente), en tanto trae la sabiduría y el conocimiento a los seres humanos, del mismo modo que Lucifer -el portador de luz, phosphoros- trae el fuego prometeico de la iluminación -según diversas escuelas ocultistas, mistéricas y esotéricas- Y por supuesto, no podemos olvidar la referencia a la piel de serpiente usada como “talismán” mágico por Noé y su familia, en un ritual que ha pasado -nos aseguran los artífices de esta versión cinematográfica del mito– de generación en generación, como se suele decir de los misterios en las doctrinas esotéricas.  . (…)  Hay otros muchos  momentos igualmente heterodoxos, desde la perspectiva bíblica, de la película, aquí http://www.mtv.com/news/1717553/noah-epic-gifs/.

 

Izquierda, Gilgamesh (o Nimrod, el “poderoso cazador” según otras fuentes) sosteniendo un león entre sus brazos -lo que da idea de su talla gigantesca- ; derecha, Hércules ataviado con la piel del león de Nemea. Muchos autores identifican a Nimrod con Heracles, Gilgamesh  y aún otros personajes míticos de la antigüedad, proponiendo para todos ellos un mismo origen. Vean también el efecto moteado de la indumentaria de Hércules.

 

Según los mitos griegos, Nereo (Noé) confia a Herakles (Nimrod, Gilgamesh) dónde puede encontrar la iluminación -inmortalidad, condición edénica- prometida por la serpiente y que el héroe busca enconadamente. Este lugar o “instante” de iluminación es el que representa, supuestamente, el vaso representado arriba, reminiscente del árbol de la vida, del caduceo hermético y la kundalini, símbolos asociados tradicionalmente a la iluminación.  La escena, de origen sumerio, evoca también el acceso al Paraíso o Edén del Génesis o las Hespérides de la mitología griega. Curiosamente, aparecen en la misma representación la piel del leopardo (el animal moteado) y la doble serpiente, conectados en un mismo contexto alusivo a la inmortalidad y el acceso a la condición semidivina del hombre primordial.

 

Añadamos ahora más leña a nuestra folletinesca épica del taparrabo. Ciertas leyendas y rumores, desde el Libro de Jasher a nuestros más recientes bulos conspirativos,   aseguran que la prenda que Dios confecciona para cubrir la desnudez de  Adán y Eva  resulta ser la misma que lucían NImrod (el constructor de la torre de Babel y prefiguración del Anticristo) , los sacerdotes egipcios (emblema de Seth-Tifón) y, en la era actual, las vedettes del Star System  y esclavas mk ultra, y los mismos comentarios señalan también con detalle la naturaleza de la mítica indumentaria: la piel moteada de un leopardo.

 

El uso simbólico y ritual del épico taparrabo de piel de leopardo se extiende, misteriosamente, hasta nuestros días. A la izquierda, el animal más bello del mundo. A la derecha, ¿tú también Rod (nim-ROD?, mostrando sus flamantes mano de Jabulón, gestos masónicos e indumentaria osiríaca.

 

Precisamente la primera mención de este animal en la biblia es en el propio nombre de Nimrod, el constructor de la Torre de Babel,  (nimre, namer (leopardo), nimrah, nmriyan). Y curiosamente, uno de los atributos en la iconografia de Nimrod, que la tradición retrata como un “gran cazador”, es la piel moteada del leopardo. Incluso su nombre NImr- Rod, parece contener alguna referencia, precisamente, al propio leopardo. De él se dice igualmente que robó las prendas de Adán y Eva cuando éstos fueron expulsados del Paraíso. De modo que Nimrod es, necesariamente, el segundo hito fundamental en nuestra búsqueda del mítico taparrabo, y una de las claves de su importancia.

“..Y Cus engengró a NImrod, que llegó a ser el primer poderoso * en la tierra”.

Éste fue vigoroso ** cazador delante de Jehová, por lo cual se dice; así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová” Gen. X, 8

 

Según una leyenda judía, y también los textos bíblicos, este Nimrod fue un rey muy poderoso de una tierra llamada Shinar (*) que construyó una especie de torre enorme  (Babel) para desafiar la autoridad divina.  La única mención explícita de Nimrod en la Biglia lo define como un “poderoso cazador ante Dios”. Supuestamente gozaba de una inmensa fuerza -otras tradiciones lo hacen descender de los mismísimos gigantes o nephilim antediluvianos-  que otros atribuyen casualmente a las prendas que solía llevar, las mismas pieles de animales que Adán y Eva habrían recibido del Altísimo. Estas pieles conferían a Nimrod un poder extraordinario –como los modernos trajes de los superhéroes del cine– y especialmente le daban autoridad y dominio sobre las bestias, haciéndole además invecible en el combate. Así podemos leer en el Libro de Jasher que Nimrod llevaba estas “ropas mágicas”  que le hacían invulnerable y que habían pertenecido al mismo Adán. En el mismo relato se nos cuenta que, tras la expulsión del Paraíso, pasaron de Adán a su hijo Seth, y de éste a las siguientes generaciones, hasta llegar a Noé.  Algunos piensan que Enoch y Matusalén también custodiaron estas prendas.Tras la muerte de Noé llegaron a las manos de Nimrod.

 

Se dice que cuando Adán llevaba estas ropas, todos los animales se postraban ante él y le obedecían. Nimrod descubrió que cuando él se ponía el prodigioso atuendo, los animales le obedecían. Esta pudiera ser la razón por la que fue conocido como un “gran cazador”, pudiendo ejercer su dominio y autoridad sobre las bestias. Valiéndose de las vestiduras divinas de Adán, Nimrod adquirió poder y fama incluso sobre los humanos, ya que tal vez tendrían el mismo efecto en estos que en los animales, lo que facilitaría sobremanera la expansión de su mítico reinado. Nimrod fue considerado una prefiguración del Anticristo y resulta curioso que, según  la descripción de la Bestia apocalíptica sobre la que cabalga la terrible Prostituta Escarlata (Babilonia la Grande), ésta comparta con el tirano su característica piel de leopardo.

El leopardo no es el emblema de ninguna nación conocida; sin embargo, esta Bestia apocalítpica, montura de la Ramera de Babilonia,  es descrita, en parte, con los rasgos de un leopardo.

 

Nimrod , iconográficamente, fue también representado con cuernos y esta piel de leopardo objeto que llegó a ser, en cierto modo, una forma ancestral de las “vestiduras reales” de las culturas antiguas, y así han sobrevivido en algunos pueblos -como los zulúes- hasta nuestros días.  No en vano fue este atuendo el que Nimrod usó como signo de su autoridad espiritual y su poder. Hay una tradición que sostiene que Esaú obtendría esta misma piel de leopardo de Nimrod, en una lucha que resultó en la muerte del segundo.  Luego la pista se pierde, aunque parece figurar entre las posesiones de José  (hijo Jacob, hermano de Esaú) , cuya túnica colorida y resplandeciente recuerda más la vestimenta de gloria de Adán que la mágica piel de leopardo.  De cualquier modo, a través de esta leyenda de Esaú se puede establecer un siguiente escalón en el periplo del enigmático taparrabo, que nos lleva ahora hasta Egipto. En la biblia, no habrá ya mas menciones del leopardo hasta la descripción del Anticristo y la Bestia, en Apocalipsis XIII: 22.

 

 

Tras la desaparición -misteriosa- del poderoso Nimrod,  porque oscuras son las referencias sobre su muerte en los textos antiguos, la pista del taparrabo prodigioso parece diluirse. En el Libro de Jasher, sin embargo, volvemos a encontrar algún indicio de lo que pudo ocurrir con esas prendas más tarde: tras ser heredadas por los descendientes de Adán, llegan hasta Noé, cuyo hijo Ham las roba; de su mano pasan a Cush, su heredero, y de éste a Nimrod.  Más adelante (27:7-10) Esau adquiere las vestimentas sagradas asesinando a Nimrod  -o uno de sus sucesores– en una de sus cacerías.   Esaú entonces usa la prenda mítica del mismo modo que su precedesor, convirtiéndose a su vez en un gran cazador (así es con frecuencia descrito en la biblia y representado en diversas escenas).  La misma fuente no especifica cómo llegan las pieles mágicas hasta Jacob, o si lo hacen de algún modo.  Sabemos de otros autores que afirman que el mismo Jesucristo llegó a poseerlas, pero no hay nada sino rumorología vana que justifique este punto.

Otra tradición propone que las ropas fueron enterradas por el propio Esaú y que, eventualmente, miembros de su familia pudieron haberlas custodiado y conservado, confiándolas en secreto a otras personas reverenciadas como signo de autoridad. Algunos han fantaseado  aquí con la razón oculta de la eminencia y rápida expansión de algunos grupos o culturas a partir de esta época, e incluso explicar como el Imperio Romano llegó a ser un sistema colosal de dominación mundial.

 

Es curioso constatar que los mormones tienen dos tipos de vestimenta que simbólicamente parecen vincularse con nuestro mítico taparrabo. Por un lado, usan para sus rituales un delantalito similar al mandil masónico (arriba) ; por otro, tienen otra prenda que representa hojas de higuera, una alusión a la rectitud personal, pero también una clara alusión al pasaje bíblico de la desnudez de Adán y Eva (abajo). Supuestamente representan también aquellas prendas de las que hablamos y con las que Dios vistió al propio Adán in illo tempore, que dicen los eruditos.  El alcance simbólico de estas cosas, no ya su mensaje, no debiera ser ignorado.  Curiosamente, tambien, la leyenda de Nimrod como fundador de la masonería se encuentra en muchas tradiciones tempranas de los francmasones, entre los que circuló la leyenda de que la fraternidad tiene su origen preciamente en la construcción de la Torre de Babel.

 

Si continuamos con nuestro seguimiento de la historia de estas misteriosas prendas sagradas, podremos intuir su reaparición, disimulada, en el episodio bíblico en que Jacob recibe la bendición de su padre Isaac, ciego, haciéndose pasar por su hermano Esaú, disfrazado con aquéllas. El rabino Rashi, entre otros, parece dar crédito a esta singular interpretación de este célebre pasaje bíblico en el que, mediante una impostura, Jacob recibe la bendición de Isaac ocultando hábilmente su identidad.

 

 

El siguiente hito en nuestro accidentado periplo tras el glorioso taparrabo será Egipto, aunque seguir el moteado rastro no resulte en esta ocasión nada fácil, por que las referencias documentales son más bien nulas y hay que echar mano de abundosos indicios, especialmente etimológicos, pero también históricos. Podríamos aducir que  nuestra prenda mítica, una vez en manos de Jacob (el único patriarca bíblico que fue momificado de acuerdo con los rituales egipcios) o de algún miembro de su familia exiliada a la tierra de los faraones alcanzó su destino y llegó de algún modo a formar parte de la indumentaria de la casta sacerdota. Podríamos establecer fácilmente nuestra conexión egipcia, pues no nos faltan pruebas que sostengan tal hipótesis, como veremos.

Nuestro viaje tras el misterioso taparrabo será larga y con escalas. Desde el Jardín del Edén, a Babilonia, y de aquí hasta Egipto. Allí volveremos a encontrarnos con nuestra piel de leopardo, vestimenta familiar para los antiguos sacerdotes egipcios. Y desde la tierra de los faraones, donde abundaremos en detalles sobre el significado de la piel mágica moteada, su relación con el dios Seth, su singular conexión con el Cielo y su uso en el ritual funerario de la Apertura de la Boca. Proseguiremos la ruta y nuestras pesquisas nos llevarán a la intrigante asociación de Nimrod y Osiris y Baco, por lo que volaremos hasta  Grecia, y de allí a Tierra Santa, desde donde regresaremos, de la mano de Tarzán de los monos, a lo más profundo del África Negra,  a las madrigueras de los terribles hombres leopardo,  y de aquí de vuelta a los no menos nefandos antros iniciáticos del mundo moderno, en cuyos laberintos deambularemos en pos del misterioso y épico taparrabo. Pero todo eso es será otra historia, que les contaremos gustosamente en una segunda parte de este artículo, para cuya próxima lectura les emplazamos.

 

El mítico taparrabo de origen celeste, asociado a la piel de leopardo, formaba parte de la vestimenta ritual de los sacerdotes egipcios, especialmente durante la celebración de los rituales funerarios más importantes

 

Una épica del taparrabos, con cuentagotas: A little NImrod (el pequeño NImrod) de Jacques Tissot,  un cuadro que ilustra alguna de las curiosidades sobre el origen de la vestimenta de leopardo, algo más que “fashion”.

 

 

 

Fuentes, notas y vínculos

*  NemrodNimrod, un monarca mítico de Mesopotamia, mencionado en el capítulo 10 del libro de Génesis, que además figura en numerosas leyendas y cuentos. Varias ruinas preservan el nombre de Nemrod, y también aparece en la midrash judía. La tradición lo presenta como un tirano impío que construyó la Torre de Babel. El término “poderoso” equivale a gibborim*, con todas las connotaciones que pueden desprendersde del término y que terminarían por perfilar la verdadera identidad de esta figura anticrística, del que se dice que fue el primer monarca de la historia.

1 Osiris, Nimrod y el leopardo

2. El leopardo en el antiguo Egipto https://cowofgold.wikispaces.com/Leopard

3- El lado más fashion del “leopard print”

2.  Documental un poco chungo sobre los terroríficos hombres leopardo africanos.

El hombre leopardo, un tubo curioso que ilustra este inquietante asunto

3 The real Leopard Men of the Congo, por David A. Adams

4. Leopardenmenschen http://frankzumbach.wordpress.com/2011/02/page/122/

5. Tarzán contra los hombres leopardo, en papel impreso y en el celuloide bien rancio (Tarzán y las mujeres leopardo, 1946)

6. Hombres leopardo en un interesante y bien documentado viejo artículo

7. Sex kitten beta programming and animal print mk ultra simbolism, en Exponsing the matrix

 






9 octubre
2014
escrito por Flegetanis

 

 

La existencia de un misterioso y  gigantesco cementerio colectivo al que los elefantes, durante siglos, tal vez milenios, irían a morir tras una larga y tortuosa peregrinación, sigue siendo un mito aún perdurable.  A este lugar legendario se referían antiguos rumores en el África negra como un santuario al que se retiraban los viejos elefantes o los ejemplares enfermos, conocedores del fin de sus días, para sumar sus huesos a los de sus antepasados en alguna clase de singular ritual funerario, inconcebible y milagroso, más propio de los hombres que de una especie animal.  Se decía también que ese emplazamiento sagrado atraía por medio de alguna fuerza sobrenatural a los elefantes moribundos, algo que no podían explicar las leyes naturales o físicas al uso.   Algunos lo situaban en algún punto impreciso del desierto de Arabia, y allí lo buscaron otros muchos, en vano.  Incluso aquellos exploradores que alguna vez afirmaron haber encontrado el fabuloso enclave, providencialmente,  no fueron más tarde capaces de volver a hallarlo para probar la veracidad de la historia; otros perecieron o desaparecieron en su intento de alcanzar el extraño santuario.

 

 

El  mítico cementerio de los elefantes, según la mitología africana y el acervo popular, era entonces un lugar secreto ubicado en la inmensidad de África;  y allí se buscó con ahínco en el siglo XIX, persiguiendo el codiciado tesoro -toneladas de marfil- que se encontraba presumiblemente en el fantástico santuario: “Uno de los primeros viajeros que mencionó la existencia de un lugar semejante fue el célebre explorador escocés David Livingstone (1813-1893). Como misionero protestante, recorre incansablemente el continente y a él se deben numerosos estudios sobre las curiosidades geográficas africanas, como el famoso cementerio de elefantes. Sus relatos contribuyeron a crear una leyenda tras la que generaciones de aventureros se lanzaron a la raza durante un periodo que abarcó basta los primeros decenios del siglo veinte. ” (n) (0)

 

La leyenda, que como veremos podría estar fundamentada en hechos probables y ciertos, fue popularizada  por las viejas películas de Tarzán del no menos mítico Johnny Weissmuller -y así la conocimos nosotros-, aunque una de las primeras cintas que menciona el cementerio de los elefantes es Trader Horn.  En todas ellas, un grupo de fanáticos y ambiciosos exploradores occidentales intentan localizar  el marfil  del colosal cementerio  en las estribaciones del terrible Monte Mutia -recuerden: la patria chica del yuyu y  los  Gaboni, esos horríbles y pésimos anfitriones negros aficionadísimos al baile ridículo y al maltrato del hombre blanco -. Así ocurre por ejemplo en Tarzán de los Monos,  dirigida en , dirigida en 1932 por W.S. Van Dyke, que “establece toda su trama en la búsqueda por parte de exploradores blancos de un hipotético cementerio de elefantes, repleto de colmillos de marfil. Durante la expedición,  las tribus africanas presentes en la región explorada defienden que nadie que haya visto el cementerio de elefantes ha sobrevivido para contarlo.  Además sienten miedo y superstición por ese supuesto cementerio ya que en sus creencias y en su folclore lo consideran un lugar sagrado.”  De modo que,  como decimos, todos los componentes decisivos que configuran el mito del cementerio de los elefantes se establecen definitivamente en estas primeras películas de aventuras.

 

 

La imagen de esta legendaria tumba de los paquidermos también se enriquece con la iconografía de otras producciones más recientes, como la película de dibujos animados El Rey LEÓN( Disney  1994 ), así como la adaptación musical de la misma, que recogen varios aspectos relevantes de la leyenda.  La descripción gráfica del cementerio de los elefantes dada en estas últimas obras, con el permiso de las increíbles matte paintings de la película Tarzán y su Compañera (algunas de las cuales reproducimos en este post) es sencillamente soberbia, de atmósfera misteriosa y muy sugerente.

 

En algunas versiones del mito, este aura de misterio del lugar es potenciado por la aparición de una figura oracular o espiritual como Darian, que se erige en guardián del cementerio y saca partido de los restos de los elefantes muertos, motivo por el que es a la vez reverenciado y temido por los furtivos.  Como quiera que sea, la atmósfera que rodea al enclave es ominosa y la ruta hacia el mismo, una vez conocida su situación secreta, es dura y peligrosa, lo que convierte la aventura en una auténtica queste y al santuario buscado en un genuino destino sagrado, meta de un camino o peregrinación hacia el temenos o centro del mundo,  condición simbólica que conviene precisamente al cementerio de los elefantes, al que sólo los elegidos por sus cualidades espirituales pueden acceder efectivamente sin perder la vida.

 

La atracción y el influjo del cementerio de los elefantes es obvia. Cazadores sin escrúpulos y mercaderes ambiciosos sueñan con los ingentes montones de marfil y -quizá- otros tesoros de valor incalculable que se ocultan entre los colosales esqueletos del lugar. Los aventureros fantasean con el tamaño de los colmillos de los cientos de miles de majestuosas criaturas que han encontrado su lugar de reposo en tan fabuloso enclave, oscuro como la mítica caverna de los tesoros de todas las traidiciones, remoto e inaccesible como el mismo fin de la tierra. Otros, sin embargo, más nobles en sus propósitos, pretenden rescatar a los exploradores que les precedieron y que han desaparecido en su búsqueda de la tumba; pensando que han caído en las garras de los guardianes del cementerio como castigo por su osadía de perturbar la paz del lugar sagrado.  Se piensa que estos guardianes han podido matar a los exploradores, y son muchos los que buscan vengar su muerte.

Tradicionalmente, se ha referido que los que han vuelto de la búsqueda del cementerio de los elefantes siempre narraban historias confusas: así se ha llegado a decir, por ejemplo, que hubo quienes seguían a elefantes moribundos -buscando que el animal los condujese al emplazamiento secreto- sólo para descubrir que el paquidermo los había estado conduciendo en círculos, aparentemente para confundirlos y hacerles errar en su intento. Se cuenta también una historia sobre un libro que se hallaría en algún lugar del cementerio de los elefantes, una suerte de antiguo y poderoso grimorio que contendría hechizos o sortilegios que contribuyen aún más, si cabe, a engrandecer este aspecto numinoso del mito.

 

 

Pero, al margen de la vertiente más fantástica del asunto, ya advertimos que parecen existir circunstancias e indicios reales que han favorecido el desarrollo del mito del cementerio de los elefantes. En un opúsculo escrito por el especialista  Rupert Sheldrake se plantea la hipótesis de que tal vez parte de la leyenda sea verdad. Aquella surge , según este autor,  ”a partir del hecho de que los esqueletos de elefantes se encuentran frecuentemente en grupos, cerca de fuentes de agua. Según Sheldrake, los elefantes con algún tipo de desnutrición buscan instintivamente este tipo de fuentes acuosas, con la esperanza de que el líquido les permita mejorar sus condiciones.” Este amontonamiento masivo de esqueletos junto a determinados enclaves podría haber inspirado la idea primigenia de un colosal y multidudinario cementerio de paquidermos.

 

 

Se han esgrimido diversas teorías para explicar el origen de la leyenda. Una de ellas incluye la mención de personas que dicen aseguran haber encontrado grupos de esqueletos de elefantes juntos, o han observado viejos elefantes y restos óseos compartiendo en el mismo hábitat. Otros autores sugieren que el arranque del mito está en vestigios de restos masivos de elefantes, como los hallados en las excavaciones de Saxony-Anhalt, donde los paleontólogos rescataron hasta veintisiete esqueletos de Palaexodon antiquus (un pariente lejano  y bastante más fondón del elefante actual, del Cuaternario). En este caso concreto, los colmillos de los esqueletos se habían perdido, lo que indica la presencia de cazadores que posiblemente justifica la aparición masiva de restos en el mismo lugar

 

http://blogs.dickinson.edu/romnat/2011/06/13/mammoths-and-mastodons/

 

Para muchas personas la cosa no admite duda: los elefantes lloran a sus muertos.  La primera prueba que demuestra que los elefantes, como los seres humanos, dan gran importancia a los restos de sus congéneres, fue publicada hace años en el estudio de Karen McComb y Lucy Baker  de la Univeridad de Sussex University  y en otro título de  Cynthia Moss de la sociedad  Amboseli Trust for Elephants ; en ambos análisis se aportan indicios que apuntan en favor de la tesis del “luto” de los elefantes: en muchas ocasiones se les ha grabado y fotografíado también en circunstancias donde se aprecia claramente cómo se ve atraídos por los huesos, se acercan a olisquearlos, tocarlos con sus patas e incluso volver en repetidas ocasiones a “visitar” los esqueletos y vestigios de elefantes muertos.

 

Que los elefantes -en este aspecto- son esencialmente “humanos” en sus emociones es un vieja idea, que ya comenzó a extenderse en los años cincuenta; no ha sido hasta hace poco que la ciencia ha probado a través del estudio de los componentes de la leche materna -humana y del elefante- que ambas especies contienen una sustancia común (oligosacáridos ) que propicia el crecimiento y desarrollo de las áreas más complejas del cerebro. Como nosotros, los elefantes “entierran” a sus muertos, cubriendo sus restos con ramas y hojas; parecen sufrir y plañir por sus seres queridos tan profundamente como los seres humanos, y se les ha visto regresar a las “tumbas” de sus amigos o familiares para -aparentemente- presentar sus respetos periódicamente, incluso durante grandes lapsos, años o lustros. Como nosotros, también, los elefantes quizá recuerden -gozan de una memoria prodigiosa, según se dice- a aquellos con los que han compartido un trecho de su dilatada vida.

 

M atte painting – C

Como humanos, contemplamos con gravedad el trauma de la muerte, y muchos de nosotros estamos familiarizados con el luto, el sentimiento de pérdida de un ser querido o próximo. Imaginemos entonces el sufrimiento de estos animales, expuestos a una contínua convivencia con los vestigios de sus congéneres y amenazados por la presencia constante de la muerte -en su propio entorno- ; en este sentido, para algunos es inaceptable considerar que sólo nosotros los seres humanos somos los únicos capaces de experimentar compasión o empatía.

 

 

http://www.digilibraries.com/html_ebooks/111117/19550/www.digilibraries.com@19550@19550-h@19550-h-8.htm

 

Hay disidentes, como de costumbre, para estas teorías sobre un supuesto “luto” de los elefantes. La experiencia ha demostrado que estos animales tienen un interés particular por los restos de sus congéneres, pero no es exclusivo; también les llaman la atención otros vestigios  (árboles, plantas, otras especies), sin mostrar una clara preferencia por alguno. La talla de objetos, su complejidad o su rareza no es precisamente algo que capte su atención; antes bien entran en juego elementos olfativos o táctiles que no podemos explicar totalmente. También se observa que el marfil, más que los huesos, les atrae particularmente (se les ve en algunos vídeos manipulando -o inspeccionando cuidadosamente-  fragmentos de marfil  con las patas). Quienes han estudiado este comportamiento de los elefantes suponen que este interés particular pudiera proceder del papel que los colmillos tienen en el juego de interacciones sociales durante la vida de los individuos. Como quiera que sea, se cree que el grado de parentesco con el ejemplar fallecido- como algunos han supuesto- no parece  un dato relevante en este fenómeno.

 

 

 

Cazadores de elefantes como Walter “Karamojo” Bell, que conoce profundamente el comportamiento de estos animales, también descartan la teoría del “luto” entre estos animales e igualmente niegan la existencia de un hipotético cementerio de elefantes. Afirman que los huesos y restos que se encuentran permanecen en el mismo lugar, durante años, entre los matorrales donde se los ha visto por vez primera, inalterables. Estas evidencias entran en franca oposición con otros testimonios en los que los elefantes parecen interactuar de modo inteligente con los vestigios de otros ejemplares muertos, especialmente con los colmillos y cráneos.

Hasta el momento, lo que sabemos es que los huesos de elefantes pueden ser encontrados en grandes cantidades en diversos lugares, casi siempre cerca de fuentes de agua, lo que parece haber dado lugar a las primeras narraciones sobre un supuesto cementerio de colosales proporciones. También se sabe que los elefantes enfermos o muy viejos a menudo deambulan buscando una zona fresca, junto al agua, para permanecer en ella el mayor tiempo posible -quizá para paliar su enfermedad  o debilidad– y que muchos acaban encontrando aquí la muerte. Tal vez, finalmente, el cementerio de elefantes sea un lugar real y físico, pero no de rasgos tan épicos, sobrenaturales o románticos como nos sugieren la ficción o el mito.

O puede que, simplemente, aún no haya habido un aguerrido o inspirado buscador que haya alcanzado el fabuloso enclave , que haya vuelto con el ánimo y la generosidad suficientes para contarlo y para burilar con esmero una precisa equis en un mapa que marque el camino  a otros más incrédulos y menos audaces.

 

 

Fuentes, vínculos y notas

 

(0I (Laroussehttp://www.librosmaravillosos.com/losgrandesenigmas/capitulo06.html#_19._El_cementerio)

(1) Le cimetiere des elephants

(2) Tarzán matte paintings

(3) Cemeterio de elefantes en wiki

(4) El debate sobre el elefante  , ¿elefantes de luto.?

(5) Mistery of th eelephants graveyard

(6) Elephant graveyards

(7) Elephants never forget their dead by Roger Highfield

(8) Tarzán y su compañera

(9)Misterios del mundo: cementerio de los elefantes

(10)  Tales of the elephant bones

 

 






9 octubre
2014
escrito por Sr.Kaplan

(Antes dar inicio a la entrada  quiero anunciarles que a partir de hoy, y en las entradas venideras, podrán visitar en los descansos de su lectura-proyección nuestro JazzBar. Esta microsección, a la que he titulado “Visiten Nuestro JazzBar”, acompañará a todas las entradas  a modo de “postrecito musical” y su pretensión sólo es conseguir el solaz y  placer sonoro de nuestros/as visitantes).

 

 

En alguna ocasión he oído por ahí que la Tercera Guerra Mundial comenzará con un incidente  en una comunidad de vecinos. No sé si esto finalmente será así, pero en estos tiempos donde está tan de actualidad las disputas por las fronteras, los límites de las naciones y de los estados, y por seguir la estela de la entrada dedicada a Chomón, quiero llevar a la Tía hasta Canadá a que nos invite a té y pastas un británico afincado allí. Para convencerla le traigo el cortometraje de animación VECINOS (Neighbours, 1952) de Norman McLaren, conocido como el «poeta de la animación»: Dos vecinos conviven en armonía hasta que una flor crece en la línea divisoria entre sus propiedades. ¿A quién le pertenece? El argumento que sigue termina con ambos vecinos en sus tumbas.

Vecinos

La singularidad de McLaren radica en unir el cine experimental y de vanguardia con la tradición ilusionista de los espectáculos de animación cinematográfica. McLaren nació en Glasgow el año 1914 y, con solo 20 años, cuando todavía era estudiante en la Glasgow School of Fine Arts descubrió las filmaciones de los rusos Eisenstein y Pudovkin. Estas películas simbolizaron un cambio en su manera de concebir el cine; esta iba mucho más allá del mero entretenimiento, convirtiéndose en un gran medio expresivo. Su primera filmación, Hand-painted Abstraction, realizada sin cámara, sino pintando y dibujando directamente en la superficie del celuloide, hizo que John Grierson decidiese contratarlo para la British General Post Office Film Unit en Londres. Durante este periodo McLaren logró un sutil balance entre la libertad expresiva y la disciplina artística.

Fantasía en  Colores

El año 1936, en el inicio de la Guerra Civil, McLaren trabajó como cámara en España, experiencia que le marcará a lo largo de su vida. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, McLaren se trasladó a Nueva York, ciudad que abandonó cuando Grierson le animó a unirse al National Film Board of Canada (NFB). En la NFB desarrolló su faceta de animador, nombre por el cual se le conocía, y creó un estudio de animación.

Boogie Doodle

McLaren experimentó con diversas técnicas cinematográficas y se interesó especialmente por la creación del sonido trabajando directamente sobre la película. Mientras la creatividad, el humor y la técnica son los rasgos distintivos de su obra, en su vida personal fue conocido por su clara voluntad pacifista que lo llevó a participar en proyectos audiovisuales educativos promovidos por la UNESCO; el año 1949, en China, donde introdujo a los estudiantes en las técnicas de animación, y en 1953 repetió el proyecto en la India. Precisamente, de su estancia en la China surgió Neighbours, una parábola en contra de la guerra que le hizo ganar un Óscar en 1952. Norman McLaren ha sido y continúa siendo un punto de referencia para el cine de animación y tangencialmente para muchos cineastas actuales, ya que fue capaz de establecer una relación íntima con el celuloide, como la existente entre el pintor y su lienzo.

Pas de Deux

 


VISITEN NUESTRO JAZZBAR:

Me he inspirado en el amigo de R. Daneel O. y os he traido un grupo de “negros sudorosos”. Es el trio del inmenso pianista Oscar Peterson, inmenso en lo físico y en lo musical, habitual en las bandas sonoras de McLaren. Eso sí, poner el volumen del aparato a un nivel que no moleste a los…..”Vecinos”:

 

Fuentes y enlaces

http://www.macba.cat/es/pequenyas-historias-del-cine-norman-mclaren-y-el-cine-de-animacion

http://www.escaner.cl/escaner16/comic.htm






2 octubre
2014
escrito por Sr.Kaplan

Como he comprobado que la Tita tiene especial predilección por las  imagenes  fantásticas, que mejor para  empezar mis entradas dedicadas al celuloide que hacerlo de la mano de un pionero. Creo que no exagero si lo califico como el auténtico iniciador de la cinematografía en nuestro pais:  Segundo de Chomón.

Director, técnico de iluminación y de fotografía, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantástico y del cine de animación fue una de las personalidades más relevantes –y fascinantes– de los primeros treinta años de existencia del séptimo arte y trabajó al lado de algunos de los directores europeos más importantes del período.

Fue, junto a los hermanos Lumière, George Méliès y Charles Pathé uno de los pioneros de la historia del cine. Impresionado por el descubrimiento del cinematógrafo, viajó a París en 1897 para poder estudiar el magnífico invento de cerca. A su vuelta a Barcelona fundó un estudio para la coloración de películas. En 1906 fue contratado por la empresa francesa Pathé, para la que realizó más de 100 cortometrajes. Chomón trabajó incansablemente en nuevos descubrimientos técnicos y efectos especiales que luego aplicaba a sus películas fantásticas. Sus colaboraciones en mitos del cine mudo como Cabiria de Pastrone o Napoleón de Gance le hicieron ganarse el apodo de «el Mèliés español».

Demos un repaso a lo más significativo de las aportaciones de Chomón al cine:

El paso de manivela: Según Fernández Cuenca,  Blackton realizó para la Vitagraph su película , en la que se veía a objetos inanimados desplazándose por sí solos. El filme tuvo mucho éxito en Estados Unidos y no tardó en llegar a Francia, en donde produjo sorpresa y entusiasmo. Los productores franceses, al ver la película The Haunted Hotel,  quedaron atónitos ante el prodigio, al que en seguida dieron el nombre de movimiento americano. León Gaumont movilizó a sus técnicos para que a toda costa descubriesen el sistema que permitía lograr tales juegos increíbles. Pathé, sin embargo, no tenía que preocuparse, pues era Segundo de Chomón el inventor de aquella maravilla. Lo que los americanos llamaban one turn, one picture y los italianos denominarían sin tardanza como giro ad uno, era el paso de manivela creado por Chomón».

El travelling:  Que aplicó por primera vez en La Vie et la Passion de N.S. Jésus-Christ. El historiador y crítico italiano Lino Lionello Ghirardini, en su Storia Generale del Cinema (Milán, 1959), dedica toda una página a la enumeración de los descubrimientos y hallazgos del ilustre turolense. «El gran mérito de Pastrone (Piero Fosco), fue parcialmente compartido -dice Ghirardini- por las invenciones del operador del film, el español Segundo de Chomón, maestro en efectos especiales, con las siguientes innovaciones: El travelling, que ensaya el 5 de agosto de 1912 (ignora Ghirardini que ya había sido utilizado por Chomón anteriormente), y sucesivamente perfecciona; la aplicación estética de la luz artificial, que en Cabiria sirve principalmente para «modelar» el rostro de los actores y crear determinado ambiente o ciertos efectos especiales, como el que procede de la iluminación desde la base de un decorado de dimensiones normales; el uso funcional de la panorámica; el ritmo continuo de las tomas cinematográficas y la fijeza de la imagen sobre la pantalla». Resulta grato que sea un italiano quien haga justicia a Chomón, cuando tantos intentos hubo de minusvalorar su trabajo o silenciar su colaboración.

La bicromía alterna: Desde 1923, asociado con el ingeniero suizo Ernest Zollinger, trabaja en un sistema de cine en color por bicromía alterna, que le supondrá la medalla de oro de la Exposición Internacional de Fotografía, Óptica y Cinematografía de Turín. En 1926 se incorpora a la Societé du Film en Couleurs Keller-Dorian de París para seguir investigando la posibilidad del cine en color, y a finales de los años veinte colabora en algunas producciones francesas, entre las que destacan La batalla (Edouard Emile Violet y Sessue Hayakawa, 1923), la gran superproducción Napoleón (1927) de Abel Gance o El negro que tenía el alma blanca (1926), del director español Benito Perojo, que será su último trabajo para la gran pantalla.

Efectos especiales: Fue el primero que realizó cine científico y el de reconstrucción histórica, inventó el género cómico de las persecuciones, utilizó con mucho éxito la unión entre imagen real y maquetas, las sobreimpresiones sobre fondos transparentes, construyó cámaras especializadas, desarrolló la técnica del dibujo animado, coloreó a mano, fotograma a fotograma, diseña unas plantillas de celuloide que facilitaban este trabajo y conseguían mayor precisión en la delimitación del color. Este sistema, con ligeros cambios, fue patentado más tarde por la casa Pathé con el nombre de «Pathécolor».

 

Y a continuación deleitémonos con algunas de sus creaciones:

 

THE RED SPECTRE (1907) :

THE FROG (1908):

THE KIRIKI ACROBATES JAPONAIS (1908):

EL HOTEL ELÉCTRICO (1908):

Fuentes y enlaces

Segundo de Chomón, el cine de la fantasía.

http://decine21.com/biografias/Segundo-de-Chomon-57506

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“El mundo está "farfullao", ¿quién lo desenfarfullará?...” , Doctor Venturi
 
 

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