Generalis

21 Julio
2010
escrito por Flegetanis

 

(Explicación del Mapa Histórico de Italia, de Girolamo Andrea Martignoni. Via Moonriver)

En esta casa nos fascinan los mapas: mapas antiguos, modernos, planisferios, portulanos, la cartografía celeste y cualquier diagrama que se acerque remotamente a esta maravillosa imaginería. Como este Map of Nowhere, del artista Grayson Perry, grabado en 2008, pero de claras reminiscencias medievales. Combina el dibujo del cuerpo del artista, en la línea de los hombres zodiacales del medievo y el primer Renacimiento, con el Mapa Mundi de Hereford. La composición está plagada de múltiples referencias y alusiones a diferentes episodios biográficos del propio artista, así como a diversos motivos sociales, políticos y económicos; algo así como una enciclopedia del mundo en toda su complejidad. Más muestras de dibujo y grabado contemporáneos en la recomendable Moon River

El Hombre zodiacal u Homo signorum fue usado en diagramas anatómicos desde la antigüedad al primer Renacimiento; para señalar las correspondencias o analogías entre los movimientos celestes y el cuerpo humano, que se suponía vinculado a los astros. El aspecto de estos diagramas recuerda en muchos casos a los diagramas de la medicina tradicional extremo-oriental, con los que podrían establecerse algunos paralelismos. El Hombre Zodiacal tenía cada parte de su cuerpo ligada a un signo astrológico, que regía el funcionamiento del órgano o la zona corporal en cuestión; dicho signo astrológico estaba a su vez asociado a alguno de los humores corporales así como a la temperatura. Este diagrama del hombre vinculado a los astros estuvo muy extendido en su época.

 

 

 

 

  

 

19 Julio
2010
escrito por Flegetanis

 

 

(Un huevo abandonado de avestruz parece invitarnos a una profunda reflexión sobre el origen de la vida, ¿verdad, Dr.Daneel?)

 

(Elephants moving through grass, foto de Dick Brandt)

Nos vamos a África de la mano experta de Dick Brandt . Este fenomenal fotógrafo estudió pintura y cinematografía en la St.Martins School of Art y en diciembe del 2000 empezó su trabajo fotografíando el África Oriental. Los amantes de las instantáneas en blanco y negro van a experimentar el asombro contemplando sus maravillosas tomas. El portfolio de Brandt contiene impactantes imágenes de los animales de la sabana, tomadas entre los años 2000 y 2007.  Su obra fue recogida en el libro On This Earth. Pueden ver más muestras de su trabajo en su página personal.

18 Julio
2010
escrito por Flegetanis

 

(María, el robot de Metrópolis, en una enésima aparición que presagia su definitiva entrada en nuestra bitácora)

Desde los albores del celuloide rancio y el cartón piedra, las pantallas han visto desfilar cientos de criaturas extraordinarias, y de entre todas ellas, algunas especialmente singulares como estos humanoides de hojalata. Los robots han sido muy populares en la literatura de ciencia ficción y la cultura pop durante medio siglo, pero con todos los avances técnicos desde los cincuenta hasta nuestros días, el robot pasa del imaginario popular a convertirse en historia, y son muchos los que sueñan con una futura progenie de engendros mecánicos que sirvan un día a la humanidad en sus quehaceres domésticos sin percatarse de que parte de ese sueño es ya una realidad.

La prestigiosa The Times ha decidido elaborar para deleite del personal una selección de una cincuentena de estos increíbles robots que han poblado los sueños de la mejor ciencia ficción cinematográfica desde hace décadas. Para llevar a cabo su lista, han tenido en cuenta varios criterios, entre los que cabe destacar la credibilidad del diseño del homúnculo, esto es, la posiblidad de ser construído; su acabado y estética, su nivel de agresividad o incluso su vis cómica. En la página El séptimo arte  podrán encontar la relación completa de estos memorables hombres de hojalata.

(Gort, el inquietante robot de la cinta The Day The Earth Stood Still,.: un diseño simple que sigue siendo un clásico, como la propia película)

 

 (La inolvidable estrella mecánica de Forbidden Planet. Más imágenes como ésta en (4))

(Nuestro favorito, representante del más genuino celuloide rancio: medio robot, medio monstruo,con traje de gorila hirsuto y escafandra de buzo; todo un engendro digno del mejor cine cutre)

  

 

(Un tutubo que plantea una selección de los más impactantes robots de la historia del cine de ciencia ficción)

 

(1) El séptimo arte. 50 Robots del cine. (El post incluye clips animados de las criaturas)

(2) Cincuenta y cuatro robots memorables de las películas de ciencia ficción, aquí.

(3) Los mejores robots del cine en Taringa!

(4) Fenomenal post que explora la especial relación de los robots con las damiselas, una revisión del mito de la Bella y la Bestia, en Dark Roasted Blend

 

 

15 Julio
2010
escrito por Flegetanis

 

“En muchos sentidos, Harvey Pekar es un mindundi de los más corriente, como tú y como yo. Tiene su currele a jornada completa, sus gatos, su compañera sentimental… y sus guiones para American Splendor , el tebeo desde donde lleva contándonos como le van las cosas desde 1976(via) 

  

 

  

Con su muerte esta semana a los setenta años, el mundo del cómic pierde a uno de sus más genuinos y verdaderos anti-héroes americanos. Harvey Pekar ha logrado para sí mismo un hueco en el panteón de los dioses del cómic, batallando duramente contra las dificultades del proceso creativo y el vacio de la anodina vida diaria, a menudo trabajando con material extraído de su propia existencia corriente en el entorno de su Cleveland natal. Pekar ha sido posiblemente el primero y más avezado artista en usar el medio impreso para ilustrar las fobias, miserias y defectos del hombre corriente. (1)   

Harvey Pekar no fue un artista en el sentido usual del término, sino más bien un escritor en la línea de Charles Bukowski, y más cercano aún al monstruo del cómic Robert Crumb, con el que mantuvo una estrecha y fructífera colaboración. Fue la pasión compartida de ambos por el jazz y la vieja música americana lo que llevó a Pekar y Crumb a consolidar primero una amistad y más tarde una duradera relación creativa que permitiría la eclosión definitiva de Pekar como autor. Fueron las historias de éste último, y no los desgarbados garabatos que las acompañaban, las que impulsaron a un reputado Crumb a ser el primero en dar una oportunidad a Pekar ilustrando sus guiones del cómic que le hizo famoso, American Splendor. 

 La serie de historias conocida como American Splendor narra la vida cotidiana de su protagonista y autor, Harvey Pekar, desde el primer número publicado en 1976. A lo largo de su vida, incluso tras haber alcanzado fama y cierto éxito como autor de cómics, Pekar continuó trabajando como archivero en un hospital. Tras la explosión de la novela gráfica y el cómic sesudo y de tono autobiográfico, la obra de Pekar, en su condición de precursora,  ha alcanzado aún mayor notoriedad y relieve.

  

 

(Una viñeta de Crumb para American Splendor) 

En 2003 el cómic de Harvey Pekar fue llevado al cine  por el director Shari S. Berman en una película memorable que contaba con la aparición del propio Pekar y la actuación de Robert Pulcini (un formidable secundario al que  recordarán por su fenomenal interpretación en Entre Copas) que, sin embargo, pasó desapercibida para la mayoría del público: “ la película basada en los cómics de Pekar mostró nuevos registros de narración, nuevos caminos que emparentan el cine, la historieta y la vieja música jazz (…) Como pasa normalmente con este tipo de productos, el largometraje pasó con más pena que gloria por nuestras salas. Protagonizado por un actor encadenado a los papeles secundarios, basada en unos tebeos que nadie conoce y distribuida en muchas salas españolas en versión orginal subtitulada (…) Sin embargo, el riesgo recompensó a quienes se acercaron a su sala de confianza para disfrutar el largometraje (4)” 

Desde nuestras páginas nos sumamos a los elogios hacia la obra de Pekar y Crumb, y les recomendamos la lectura desapasionada de las páginas de este Esplendor Americano, del mismo modo que les invitamos a darle una oportunidad a esta curiosa película que en su momento quizá no tuvo el crédito que merecía.

 

(El trailer de American Splendor)  

  

(Música ratonera del agrado de Crumb y Pekar para los títulos de Esplendor Americano)  

 

 

 

  -Fuentes, notas y vínculos-

( ) Agradecemos a la Doctora Montag la sugerencia de este memento mori.

(1) Vean el artículo completo en versión original en The  Guardian  

(2) Una buena reseña de la película Esplendor Americano, que incita a su visionado 

 (3) Un artículo sobre American Splendor, el cómic y la película, con algún que otro guiño  para Patapalo.
 
(4) El último adios de Harvey Pekar, en el Faro de Vigo
12 Julio
2010
escrito por Flegetanis

Así rezaba el título genérico de la publicación en la que vimos por primera vez la obra del genial Victor de la Fuente, a la que de inmediato nos enganchamos;un estilo inconfundible el de este gran maestro  del cómic asturiano, creador de inolvidables aventuras,  fallecido recientemente a los ochenta y tres años, y que deja tras de sí un legado que permanecerá como un referente sin par en el mundo de la historieta. Víctor de la Fuente obtuvo en 1980 el premio Yellow Kid del Festival de Lucca y en el año 2006 resultó ganador del Gran Premio del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, en reconocimiento a su dilatada y brillante trayectoria artística (1). Nuestro profundo agradecimiento a un gran artista que dedicó su vida y su talento a este apasionante mundo de los tebeos;  sumándonos  a un sincero homenaje como el que los artífices de estas otras excelentes páginas (2) dedican a este enorme creador.

 

 

(1) Fuente: La nuez. Qué mala nueva

(2) Más detalles sobre la inigualable obra de Victor de la fuente  y muchas de sus viñetas reproducidas aquí, acá y en este otro enlace, todos formidables espacios sobre el mundo del cómic y la ilustración.

7 Julio
2010
escrito por Flegetanis

Tradicionalmente, la “ciencia ficción” se le antoja a la mayoría  una cosa para adolescentes, algo así como el reino de la fantasía ociosa. Y esto ha sido precisamente lo que ha hecho de este género, a menudo denostado por su presunta inocuidad, un vehículo perfecto para el condicionamiento del público y la difusión soterrada de la ideología de la Criptocracia (1).  A propósito de lo subliminal, apuntaba J.H. Towsen en Clowns, que sólo cuando la gente cree que no está comprando algo es cuando empieza realmente el negocio de las ventas. Aunque es cierto que con el éxito de los programas espaciales de la NASA Géminis y Apolo y los vuelos tripulados a la luna el público comenzó a manifestar un mayor respeto e interés por la ciencia ficción, el período seminal para este género empezaría mucho antes,  a partir del siglo XIX y especialmente en los cincuenta, cuando el programa de condicionamiento conocido como “ciencia ficción” se dirigía especialmente a adultos marginales y jóvenes inconformistas.

 

 

 

De modo que la ciencia ficción es un medio de programar y condicionar a las masas para aceptar las visiones de un futuro que las élites pretenden hacer real y tangible. Hace cincuenta años, el presente actual de nuestra sociedad se perfilaba en los mundos que la ciencia ficción apenas mostraba en algunas de las producciones de la serie B.   Este proceso de inoculación gradual de contenidos y conceptos — casi siempre a través del lenguaje de los símbolos y las metáforas visuales– es denominado preditive programming  y funciona mediante la propagación de una visión  fidedigna del aspecto que el  mundo tendrá en el futuro. Predictive programming básicamente se basa en el uso de los productos de la indusrtria del entertainment como herramientas de manipulación y adoctrinamiento sutil: el espectador mientras está absorto en sus momentos de ocio -por ejemplo viendo una película, o escuchando música– baja la guardia y colapsa sus filtros racionales haciéndose más vulnerable a la sugestión y por ende a la influencia de contenidos a nivel inconsciente. También conocido como “sci-fi inevitabilism” por Hoffman, esta forma sutil de condicionamiento es análogo a un virus que infecta a su huesped haciéndole creer, entre otras,  las siguientes premisas:

  • Que es inútil resistirse al control central establecido por la élite.
  • Que toda oposición contracultural a este control es en realidad una forma encubierta de control emanada soterradamente de la misma fuente.
  • Que la polución y la degradación del planeta son inevitables.
  • Que la extinción es una consecuencia de la evolución de las especies, y por tanto inevitable.
  • Que la colonización del planeta por los Viejos Dioses (Genesis VI:4) es nuestro destino universal y un axioma científico.

Estas creencias implantadas recuerdan el concepto de los memes  (una especie de ideas contagiosas) que son puestos en circulación con el aspecto de documentos atractivos para la masa bajo el barniz aparentente inofensivo de la literatura u otros productos de la ciencia ficción. Una vez alcanzan su objetivo a un nivel psicocognitivo, estos memes o creencias implantadas se convierten en auténticas profecías infalibles, que las masas acogen recompensando los esfuerzos de propagación de la élite.

 

 

La ciencia ficción ha sido, por ejemplo, uno de los vehículos que mejor se han adaptado a la difusión de las teorías de la evolución darwinistas, especialmente en el caso de Herbert George Wells.  De acuerdo con algunos autores, en el género de ciencia ficción el concepto de evolución es una suerte de “mutación que resulta de la confrontación del ser humano con diferentes especies”. Se observa igualmente que “así como los héroes de las historias de ciencia ficción son normalemente humanos,el interés de estas historias se centra a menudo en sus encuentros con varias formas de “superhombres” de razas muy evolucionadas o avanzadas tecnológicamente, procedentes del futuro o de galaxias lejanas. La idea de la posibilidad de vida inteligente “super-evolucionada” en otros planetas ha llegado a formar parte de la mentalidad contemporánea que incluso la especulación científica (o semi científica) asume como una materia de estudio. Por otro lado, una popularísima serie de libros que iniciaron el género de la astroarquelogía (primero con las obras de Von Daniken, Chariots of the Gods y las otras, más tarde, en la actualidad, las de Zetchariah Sitchin y otros) pretenden encontrar supuestos indicios de la presencia de “dioses extraterrestres” en nuesta Historia Antigua, a los cuales hacen responsables de la aparición de las primeras razas inteligentes sobre la Tierra (una de las posibles interpretaciones de las primeras escenas de Dawn of Man, de 2001 A Space Odissey, de Kubrick, donde el monolito representaría la tutela de la inteligencia extraterrestre); supuestos que a duras penas armonizan con la clásica teoría evolutiva.

 De acuerdo con otros autores, la representación tradicional del fenómeno religioso en la literatura de ciencia ficción evoca un futuro que presenta los inconfundibles rasgos de la nebulosa e indiferenciada espiritualidad de la Nueva Era:

“La religión, entedida tradicionalemnte, está –en la mayor parte de los textos de ciencia ficción– ausente o presente en un modo incidental o artificial. El universo de la ciencia ficción es totalmente secular, aunque a menudo presente matices ”místicos”, ocultos o esotéricos, a veces de raigambre extremo oriental. Dios, si alguna vez es mencionado, es un poder impersonal y vago (la Fuerza de Star Wars, una energía cósmica que contempla el bien y el mal en sí misma, remotamente similar al Tao de la tradición extremooriental, o a algunos conceptos cabalísticos). La creciente fascinación del hombre contemporáneo con los temas de la ciencia ficción está en relación directa con la pérdida de los valores religiosos tradicionales“.

Los límites de la línea mística de los temas de la ciencia ficción se expanden hasta penetrar claramente en los ámbitos del esoterismo y, más exactamente, del ocultismo, según explica el investigador Carl Raschke:

La relación entre la fantasía y el ocultismo es bien patente a lo largo de la historia. Escritores como Lovecraft y Edgar Rice Burroughs, mantuvieron una especial vinculación con lo oculto“, más allá del mero interés del profano. Lo mismo cabe decir para otros representantes del género como C.S. Lewis, Yeats, Arthur Machen o Philip K. Dick, uno de los más relevantes y prolíficos maestros de la ciencia ficción contemporánea.

Raschke argumenta que la ciencia ficción presenta por lo general un futuro en el que las tradiciones ocultas son redescubiertas y rescatadas desde el pasado:

“De manera creciente, a ciencia ficción ofrece una perspectiva donde un futuro tecnológico se amalgama con elementos tomados del neopaganismo y lo medieval. La síntesis fue por vez primera cristalizada en la trilogía de George Lucas” pero fue anunciada en otras producciones anteriores.

 

Estos paralelismos entre ciencia ficción y ocultismo han sido incluso tenidos en cuenta, al parecer, por algunos sectores de la comunidad científica, por lo que, de acuerdo con algunos autores, la influencia de la ciencia ficción en el ámbito científico podría provocar profundos cambios en la mentalidad religiosa (…) de donde concluyen diciendo que este género “científico y no religioso” es, en realidad, el vehiculo principal de propagación (de forma secular) de la “nueva conciencia religiosa” que gradualmente está suplantando al cristianismo. Ayudada por un interés emergente en los últimos años por el ocultismo y las formas paganas de espiritualidad, la ciencia ficción podría estar facilitando un cambio paradigmático en el pensamiento religioso.

Uno de los primeros signos de este cambio en la experiencia de lo religioso es sin duda el fenómeno de la secularización. Normalmente ésta ha sido asociada al ateísmo. De hecho, en épocas pasadas de secularización se ha asistido al declive de la fe teísta y un rechazo generalicado de los conceptos tradicionales de lo divino. La publicación de El Origen de las Especies fue uno de estos momentos, y la subsiguiente propagación a nivel mundial del concepto de evolución tuvo un tremendo efecto en este sentido. De cualquier modo, los períodos de secularización no representan necesariamente la abolición de lo religioso, sino más bien la preparación de un caldo de cultivo para la aparición de un nuevo credo religioso. En resumen, secularización y ateísmo, su correlativo, actúan aquí sólo como catalizadores de una enorme revolución en el ámbito del fenómeno religioso.

En muchos casos, el condicionamiento a través de la ciencia ficción tiene entre sus conceptos paradigmáticos el humanismo y la autodeificación: todo hombre es un dios, todo hombre es Dios (“Todo hombre y toda mujer son una Estrella, según el credo del satanista Aleister Crowley); la filiación gnóstica y masónica de este discurso es evidente, y apunta directamente a los artífices del programa: “Seréis como dioses”, un lema tan antiguo como la humanidad misma. De hecho, humanismo y masonería han compartido una larga y fructífera relación a lo largo de la historia. (…) No es de extrañar entonces observar la proliferación de símbolos masónicos en numerosas producciones cinematográficas de ciencia ficción y fantasía, rastreables prácticamente desde la aparición de este género a mediados de los cuarenta, si no mucho antes.  

Con frecuencia algunos de estos conceptos humanísticos y masónicos aparecen plasmados en el género de la ciencia ficción, no sólo a nivel visual; uno de los ejemplos más flagrantes es Star Trek, que presenta un gobierto tecnocrático mundial llamado la Federeación. Cuestionado sobre el particular, el creador de la serie Gene Roddenberry comentaba a propósito de su idea de lo divino que “lo que puedo decir hoy por hoy sobre esta cuestión es que  creo que yo soy Dios, creo que usted lo es, y creo que todos los seres inteligentes de este planeta son parte de Dios, hacen a Dios

 

 (Apenas camuflada, la estrella flamígera  o blazing star de filiación masónica figura en el logo renovado de Star Trek)

Al mismo tiempo que la ciencia ficción efectúa de modo vigoroso su campaña de proselitismo masónico y humanista, el vacío espiritual dejado por la secularización creciente empieza a ser llenado con productos previamente diseñados a propósito (…) a partir de elementos ocultistas y paganos que reemplazarán al discuros de las autoridades ortodoxas y eclesiásticas.

Hoy día ya existe un precedente de esta nueva forma de credo religioso de corte universal que se avecina: nos referimos obviamente a la Iglesia de la Cienciología. Ésta es, según el promotor de la Church of God Galactic, la más alta y efectiva forma religiosa procedente de la ciencia ficción. El artífice de la controvertida secta conocida como Cienciología, L. Ron Hubbard (ocultista a ratos y adepto de la doctrina de Aleister Crowley) decidió abierta y conscientemente convertir su trabajo de ciencia ficción en un sistema de creencias perfectamente viable sobre el que se “edificó” su iglesia. Como heredera del género, la Cienciología acogió una de las ideas nucleares de la ciencia ficción: el Darwinismo. En Dianetics, el sumo sacerdote Ron Hubbard declara la adhesión del movimiento al credo evolucionista.

 

(Para que no se tomen demasiado en serio la cosa, Salfate nos desentraña los misterios de la Cienciología haciéndolos comprensibles para espectadores “con un dedo de frente”) 

En algunas formas extremas de la Cienciología, como la escindida Iglesia del Proceso -abiertamente satánica- aparece la idea del conflicto o lucha entre el organismo y la naturaleza, al hilo del concepto de la supervivencia del más diestro derivado de la doctrina darwinista; esta conflicto dialéctico evoca el lema masónico Ordo Ab Chao (orden del Caos). El proceso dialéctico asegura la evolución, que comienza con la doctrina masónica de la iniciación. La meta final de un nuevo mundo paganizado (novus ordo seculorum) armoniza con el pensamiento masónico, y con el nuevo credo religioso promovido por la ciencia ficción. Este es el futuro que poco a poco se está presentando a las masas para su aceptación mediante la mecánica del predictive programming.

 

 

 Para entrever qué clase de fé está siendo promovida por los “ingenieros religiosos” y tecnócratas responsables de este engaño, sólo nos basta echar un vistazo a la Iglesia de la Cienciología y la Process Church, entre otras. Ambos son cultos de corte pseudo-científico; ambos fundamentados en el darwinismo, el humanismo y la apoteosis del hombre; los dos son microcosmos de esta próxima  religión mundial cuya orquestada gestación durá varios siglos.

 Obviamente, una nueva religión mundial requiere un nuevo mesías a la altura de las circunstancias. Hay incluso un legado mesiánico dentro del acervo mitológico de la masonería.  Para el ideal masónico, el mesías no es el Creador encarnado en el Cristo; es el hombre mismo, con mayúsculas, entronizado, divinizado.  Paradójicamente, este concepto oculto de la auto-deificación, considera que la divinidad interna del ser humano necesita de un catalizador externo para lograr su manifestación. Y hete aquí que nuevamente la ciencia ficción ha jugado un papel fundamental preparando a las masas para la tal eventualidad. Una de las más brillantes muestras de este condicionamiento de contenido mesiánico es la película de Steven Spielberg ET, el extraterrestre. El tema central de la misma está en perfectamente condensado en la célebre imagen promocional mostrada en numerosos carteles, donde se muestra el dedo  del niño protagonista de la película tocando el índice luminoso y brillante de un alienígena. El discurso implícito en esta imagen se hace evidente al compararla con la Creación de Adán, de la serie de frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Angel; el paralelismo entre ambas representaciones es obvio y necesita pocas explicaciones: ambas parecen estar fundamentadas en el tema de Dios en comunión con su propia creación, el ser humano.

 Por si fuera poco, la película de Spielberg retrata una figura mesiánica que reproduce muchos de los “milagros” de Jesús, incluyendo el más glorioso, el de su propia resurrección y ascensión a lo s cielos (durante las escenas finales, además, el aspecto de ET está basado ampliamente en la iconografía del Sagrado Corazón de Jesús). A pesar de estas y otras similitudes, no obstante, la película no puede ser contemplada como una “alegoría cristiana”; y así los motivos de la resurrección  y la ascensión del alienígena protagonista son explicados según un enfoque naturalista.  

 

 

Al igual que la soberbia pintura de Miguel Angel, el ET de Spielberg intenta reflexionar sobre el concepto de la relación del hombre con lo divino. La acción se desarrolla en la era moderna de la ciencia, una época en la que la cosmología mística del pasado ha sido superada por la razón humana. Este ambiente cultural contemporáneo está dominado por el cientifismo. En este contexto, el protagonista humano de ET representa el adepto o, mejor, como lo denominan en los círculos esotéricos, el iluminado. (…) En este sentido,  el visitante extraterrestre es una representación antropomórfica de Prometeo, que trae el fuego de la iluminación y  la gnosis al ser humano.  

Y en relación con el argumento de la película de Spielberg podemos anotar una de las más escabrosas y difícilmente digeribles facetas del predictive programming de la ciencia ficción contemporánea: el asunto de los platillos volantes.  Pocos saben que buena parte de la mitología platillista contemporánea se “gestó” en el medio de la ciencia ficción y la literatura pulp (Amazing Stories, y revistas similares) décadas antes de la “inesperada aparición” de los primeros platillos volantes, en los años cuarenta. Las películas de la serie B sobre marcianos y motivos similares hicieron el resto, preparando el camino para las primeras oleadas de avistamientos y contactos. ¿Tratamos aquí de una puesta en escena de toda una mitología prêt- a- porter adecuada para la era espacial? Si, como algunos piensan, una parte del fenómeno ovni es una campaña de manipulación perpetrada por la CIA y grupúsculos parecidos –y se dan han dado diversos casos para tener en consideración esta hipótesis– figúrense las proporciones de semejante engaño: la ciencia ficción proporciona la imaginería, el “evolucionismo” la ideología que sustenta el entramado, y la tecnología de la era espacial establece el contexto plausible para el desarrollo óptimo del mito.

A través del condicionamiento de la ciencia ficción, los artistas visuales como Spielberg pueden servir como “ingenieros religiosos” al servicio de la construcción de un nuevo sistema de creencias promovido en secreto por los jerarcas de la Criptocracia.

(Alan Watt, al que algunos conspiranoicos tampoco ven como una fuente fidedigna, nos explica algunas cuestiones sobre el Predictive programming) 

 

(Invasión alienígena o ataque terrorista: los trucos de la ciencia ficción predictiva)

Pero los temas de la ciencia ficción no se agotan con la exploración del fenómeno religioso. Los motivos favoritos del predictive programming, especialmente en el cine, pasan por el retrato de la sociedad, el gobierno y las relaciones humanas. Tomemos, para finalizar, un ejemplo  que nos ilustra cómo funciona este asunto del  predictive programming analizando someramente  una produción típica de la ciencia ficción contemporánea (americana, por supuesto) titulada 28 días después, para discernir algunos de los tópicos relacionados con el condicionamiento.

Así, algunos de los conceptos relativos al predictive programming  en este film de tono apocalíptico serían:

  1. Se observan cámaras de vigilancia por todas partes (al menos en las zonas de la periferia de las ciudades) con puestos militares como puntos extras de vigilancia. Estos elementos condicionan al público para aceptar la presencia de cámaras  en su entorno habitual así como la presencia de militares, policía o cuerpos de seguridad.
  2. En la película se menciona la existencia de un campo de refugiados y de las llamadas “áreas contaminadas” o en cuarentena. Este episodio  sirve para programar al público para aceptar la posibilidad de la vida en campos similares o ser confinados en espacios limitados en casos de emergencia, bajo la estrecha vigilancia de los cuerpos de seguridad del estado.
  3. Las calles están desiertas, las tiendas abandonadas, se ven montones de basura, una falta total de higiene y la ciudad se representa en un estado general de caos social (esto último no es exclusivo de esta cinta, se podrían citar cientos de ejemplos similares). Imágenes de un desorden y malestar como éstos generan sensaciones de miedo en el público en caso de que, por ejemplo, una epidemia pudiera manifestarse.

 

 

(Fotograma de V de Vendetta. Las epidemias de gripes y el moderno resurgir del fantasma de la Peste Negra son moneda corriente de la ciencia ficción americana. El eterno dilema del huevo y gallina. ¿El arte imita a la realidad o hay aquí otra cosa?)

Cientos de ejemplos como éste se pueden encontrar en la filmografía norteamericana de los últimos cuarenta años, al menos, aun cuando el fenómeno ha sufrido una escalada en las últimas décadas.  Cada vez con más frecuencia aparecen los motivos entrevistos en esta película; los mismos escenarios futuribles, con sociedades fuertemente militarizadas gobernadas por regímenes de tipo dictatorial, amplia marginación social, campos de refugiados o zonas en cuarentena, ambientes más o menos apocalípticos  y una restricción sin precedentes de las libertades civiles.  

(Fotograma de Terminator, de J.Cameron. Peligro: 9-11; los syncros alrededor del evento fatídico merecen una entrada aparte)

Paralelamente a los temas planteados, susceptibles de ser interpretados a la luz del predictive programming,  cada vez es más corriente el despliegue de símbolos, iconos y metáforas visuales de raigambre esotérica, oculta y , especialmente, filomasónica en las películas de Hollywood, no sólo en el género de la ciencia ficción. Quizá algunos de estos motivos, argumentos y metáforas visuales sean introducidos a propósito en las producciones de Hollywood (hasta ahora el fenómeno parece exclusivo de la cinematografía americana, y éste origen puede ser una de las claves de su correcta interpretación); tal vez no sean sino un juego de tono humorístico o una broma dirigida hacia los conspiranoicos que pretenden -como nosotros- la existencia de un gran misterio o un maquiavélico plan maestro en torno a todo este asunto del entertainment. Como quiera que sea, la frecuencia -cada vez mayor y más preocupante- con que estas imágenes y temas aparecen, ya no sólo en el cine, también en la música contemporánea, y el modo subrepticio y subliminal en que suelen hacerlo, hacen pensar que bien pudiera tratarse de otra cosa que de una simple charada.

Desde hace años, cientos de películas procedentes de Hollywood presentan temas, motivos y figuras que sugieren que algo siniestro y de proporciones descomunales está en marcha y funcionando a la perfección, y el panorama del futuro que  se nos ofrece a la vista dista de ser alentador.

 

(1) Traducción libérrima, notas y comentarios más o menos inspirados a partir de Phillip D. Collins Fiction as a Precursor to Fact: Sci-fi “Predictive Programming” and the Emergent World Religion  (©, Feb. 6th, 2005 )

(2) The Revelation of the Method (más sobre la ciencia ficción y el predictive programming)

(3) Predictive programing in movies; con diversos ejemplos que ilustran la mecánica de esta deleznable forma de manipulación. Algunas de las películas sometidas a análisis en esta excelente página sobre el tema:  La Semilla del Diablo ( Rosemary’s Baby) Lucifer Rising, El exorcista , El corazón del ángel ( Angel Heart), Invader’s from Mars, The Prisoner (TV serie), Dune, HG Wells -War of Worlds  ”The Yellow Peril”, 1984, Brave New World, They Live, Star Trek, Star Wars, The Omega Man,  Flash Gordon, The Shape of Things to Come,The Day After Tomorrow ,Starship Troopers.

6 Julio
2010
escrito por Flegetanis

  

En 1944, el arquitecto, pintor y  dibujante Chesley Bonestell ( 1888-1986)  concibió estas fotorrealistas imágenes de Saturno para las páginas interiores de la revista LIFE, causando sensación entre sus lectores. El éxito de este conjunto de ilustraciones  le llevó  a desarrollar una serie de artículos ilustrados que fueron eventualmente publicados en una antología titulada La Conquista del Espacio. Bonestell trabajaría con George Pal como diseñador en las películas La Guerra de los Mundos y Destino: la luna. Cuando el célebre científico padre del programa espacial Wernher Von Braun estaba preparando una serie de estudios divulgativos sobre el tema de la exploración espacial, Bonestell fue el primero en ser fichado como ilustrador.  Vean el resto de su trabajo en este  artículo completo en Asifa, una página maravillosa  sobre los más brillantes astros del dibujo, la animación y la ilustración infantil   de la América de los cincuenta.

  

 

  

 

  

  

 

  

(Abajo: una visíón del Fin del Mundo según Chelsey Bonestell) 

 

  

  

(1) Arquitecto americano, Bonestell diseñaría la fachada art deco y las gárgolas del Edificio Chrysler en Nueva York,  y fue el primero que creó una representación artística de la impronta arquitectónica y el impacto visual  del Golden Gate Bridge sobre la bahía de San Francisco. 

(2) Una pequeña biografía  de Chelsey Bonestell, aquí. 

(3) Los archivos del arte espacial de Chelsey Bonestell

28 Junio
2010
escrito por Flegetanis

Los espectaculares montajes fotográficos de Sam Van Olffen, entre un futuro rabiosamente tecnológico y un pasado neblinoso de atmósfera vintage.

 (Túnel de misterio, tal vez un túnel del tiempo )

 

(Organista)

(Santa Robota, de Van Olffen, evocación de la María  de Metrópolis, recuerdo de  la novia de Frankenstein y prefiguración de la Mujer Escarlata del Apocalipsis)

27 Junio
2010
escrito por Flegetanis

 

(Via Rastroweb)

Nuestra tía afirma que no hay nada más  triste que la muerte de un viajante y,  frente al sentido dramático de la existencia, prefiere proclamar el espíritu del sainete, comunménte denostado por vulgar y facilón, pero indudablemente más próximo a la realidad del bromazo cósmico en el que nos hallamos inmersos. Tiempo ha que ansiábamos la presencia estelar, brillante y cálida, de estos genios de la escena española ¿Para qué esperar por más tiempo a Godot, si contamos con Manolo Gómez Bur, José Sazatornil o Fernán Gómez?…  Demos la calurosa bienvenida a estos tres astros del arte de Melpómene (a la que harían reír, probablemente), a estos caballeros siempre ardorosos y dispuestos para la batalla contra el tedio, a estos detentores de la eterna y arquetípica belleza viril ibérica,  portentosos testimonios vivientes de las indudables ventajas de tener cara de chiste (3), circunstancias todas  que reivindicamos  en Viajes con mi Tía. ¡Por las barbas del profeta!!

 

(Gómez Bur en el papel de Don Mendo; via Lady Filstrup)

 

Una escena de La Venganza de Don Mendo (1), con Manolo Gómez Bur en el papel principal

El genial José Sazatornil interpreta a Don Mendo en otra inolvidable versión de la obra

(Fernando Fernán Gómez interpreta a Don Mendo en  versión cinematográfica (5) de la obra de Muñoz Seca)

 

(Una perspectiva iconoclasta y pop del Guerrero del Antifaz, por obra y gracia del increíble tándem del Equipo Crónica)

-Fuentes, notas y vínculos-

(1) La venganza de Don Mendo obra teatral de Pedro Muñoz Seca; fue estrenada en el Teatro de la Comedia de Madrid en 1918, convirtiéndose al instante en un éxito como comedia ambientada en la España medieval. Su éxito fue tan grande que, hoy en día, es la cuarta obra más representada de todos los tiempos en nuestro país junto con Don Juan Tenorio, Fuenteovejuna y La vida es sueño. Es, además, un recorrido por casi todos los metros y formas estróficas de la poesía castellana.

La obra pertenece al género, creado por el autor, del astracán. El astracán es un género cómico menor que sólo pretende hacer reír a toda costa: La acción, las situaciones, los personajes incluso el decorado dependen única y exclusivamente del chiste, que suele ser de retruécano y de deformación cómica del lenguaje (según la insomne wikipedia)

(2) En Cajón de sastre nos deleitan con una semblanza bien documentada sobre la vida y milagros de estos nuestros enormes cómicos españoles, a quienes nos rendimos con una entregada y sincera ovación.

(3) Fenomenal, descomunal y altamente recomendable artículo-homenaje a Manolo Gómez Bur en Lady Filstrup

(4) ¡Voto a Brios! El origen de la expresión en esta página consagrada a Manuel Gago, creador del Guerrero del Antifaz

(5) La película La Venganza de Don Mendo, de Fernando Fernán Gómez,  completa aquí -con las limitaciones típicas de Megaupload-

20 Junio
2010
escrito por Flegetanis

En esta ilustración de 1820 figura el llamado Globo de Minerva. Si quieren darse una vueltecita, la historia de este extravagante prototipo la encontrarán aquí. Cientos de ingenios voladores, posibles y poco probables, en Xplanes.  Sirva esta entrada como recordatorio a algunos de nuestros amigos ciertos asuntos pendientes sobre cacharros locos y vuelos en aeroplano.

  

Cientos de ingenios voladores estrafalarios en Xplanes 

  

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