FACILIS DESCENSUS AVERNI

The end, the beginning.

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(A rey muerto, rey puesto. Por cortesA�a de extracine).

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Vamos a hablarles de una serie de influencias concatenadas, de cA?mo unos autores inspiran a otros hasta que el ciclo se cierra. Virgilio, Turner, Frazer, Weston, Eliot, Coppola… en un bucle que acaba conteniA�ndose a sA� mismo, al mA?s puro estiloA�HofstadterA�en GEB. Nos referiremos a tres fuentes que acaban confluyendo en un final comA?n.

A. Primera fuente. Virgilio nos cuenta en la Eneida cA?mo Eneas y la Sibila presentan una rama dorada al barquero del Hades para obtener su ingreso en A�l -facilis descensus averni- :

“Se encontrA? allA� con su sacerdotisa, Sibila. En la caverna donde esta habitaba, le rogA? que le acompaA�ase al Infierno con estas palabras:”AA�oro a mi padre y deseo hablar con A�l frente a frente”. Ella le respondiA?:”Entrar es fA?cil, pero muy pocos han podido regresar. Lo lograrA?s si encuentras un A?rbol dedicado a Proserpina, diosa de este lugar, con una rama de oro. ArrA?ncala y vuelve aquA� y te acompaA�arA�”. AsA� lo hizo, no sin antes enterrar a un viejo compaA�ero encontrado en la playa, Miseno. Dos palomas, aves dedicadas a la diosa Venus, le guiaron al lugar donde se encontraba la preciada rama. La cortA? sin ninguna dificultad y automA?ticamente brotA? otra del mismo material” (Fuente).

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(Eneas y la sibila, lago Averno, Joseph Mallord William Turner, A?leo sobre lienzo, 1798).

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(Lake Avernus, The Fates and the Golden Bough (2), William Turner, A?leo sobre lienzo, 1834).

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Este episodio mitolA?gico inspirA? a William Turner, maestro de atmA?sferas, para pintar la tela que les exponemos arriba. Y A�sta, a su vez, – cA?mo A�l mismo nos explica- sirviA? de iluminaciA?n para el tA�tulo del libro de sir James G. Frazer, “La Rama Dorada: un estudio sobre magia y religiA?n”, magno recopilatorio antropolA?gico en doce volA?menes que despuA�s resumiA? en uno.

Como nos explica la insomne Wikipedia: “La rama dorada intenta definir los elementos comunes de las creencias religiosas, que van desde los antiguos sistemas de creencias a religiones relativamente modernas como el cristianismo.A�Su tesis de trabajo es que las viejas religiones eran cultos de fertilidad que ocurrA�an alrededor del culto y sacrificio periA?dico de un rey sagrado. Este rey era la reencarnaciA?n de un dios que morA�a y revivA�a, una deidad solarA�que llevaba a cabo un matrimonio mA�stico con la diosa de la tierra, la cual morA�a en la cosecha y era reencarnada en la primavera. Frazer afirmaba que esta leyenda es predominante en casi todas las mitologA�as mundiales. El germen de la tesis de Frazer era el rey-sacerdote prerromano en el festival de Nemi, el cual era ritualmente asesinado por su sucesor”.

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(Frazer y su obra).

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LA�anlo del propio Frazer, en el comienzo del libro:

“A?QuiA�n no conoce La rama dorada, el cuadro de Turner? La escena (a��) es una visiA?n de ensueA�o del pequeA�o lago del bosque de Nemi, llamado por los antiguos “el espejo de Diana” (a��).
En la AntigA?edad este paisaje selvA?tico fue el escenario de una tragedia extraA�a y repetida. En la orilla norteA�a del lago (a��) estaba situado el bosquecillo sagrado y el santuario de Diana Nemorensis o Diana del Bosque. Lago y bosque fueron denominados, en ocasiones, lago y bosque de Aricia (a��) Alrededor de cierto A?rbol de este bosque sagrado rondaba una figura siniestra todo el dA�a y probablemente hasta altas horas de la noche: en la mano blandA�a una espada desnuda y vigilaba cautelosamente en torno, cual si esperase a cada instante ser atacado por un enemigo. El vigilante era sacerdote y homicida a la vez; tarde o temprano habrA�a de llegar quien le matara, para reemplazarle en el puesto sacerdotal. Tal era la regla del santuario: el puesto sA?lo podA�a ocuparse matando al sacerdote y substituyA�ndole en su lugar hasta ser a su vez muerto por otro mA?s fuerte o mA?s hA?bil.
El oficio mantenido de este modo tan precario le conferA�a el tA�tulo de rey, pero seguramente ningA?n monarca descansA? peor que A�ste, ni fue visitado por pesadillas mA?s atroces. AA�o tras aA�o, en verano o en invierno, con buen o mal tiempo, habA�a de mantener su guardia solitaria, y siempre que se rindiera con inquietud al sueA�o, lo harA�a con riesgo de su vida. La menor relajaciA?n de su vigilancia, el mA?s pequeA�o abatimiento de sus fuerzas o de su destreza le ponA�an en peligro; las primeras canas sellarA�an su sentencia de muerte (a��).
(…) En Nemi, dentro del santuario, arraigaba cierto A?rbol del que no se podA�a romper ninguna rama; tan sA?lo le era permitido hacerlo, si podA�a, a un esclavo fugitivo. El A�xito de su intento le daba derecho a luchar en singular combate con el sacerdote, y, si le mataba, reinaba en su lugar con el tA�tulo del Rey del Bosque (Rex Nemorensis). SegA?n la opiniA?n general de los antiguos, la rama fatal era aquella rama dorada que Eneas, aconsejado por la Sibila, arrancA? antes de intentar la peligrosa jornada a la MansiA?n de los Muertos”. (3)

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(Lago de Nemi, John Robert Cozens, 1777).

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B. Segunda fuente. En 1890 el marino y escritor britA?nico -de origen polaco-ucraniano- Joseph Conrad realiza un viaje por el Congo, colonizado y devastado por los belgas, que lo marca emocionalmente para el resto de sus dA�asA�por las dificultades padecidas y atrocidades observadas. El corazA?n de las tinieblas” (Heart of darkness) es un cuento extenso o novela corta de Conrad, publicado originalmente en entregas y posteriormente como libro, con tintes autobiogrA?ficos y que narra parte de estas experiencias.

La omnisciente Wiki vuelve a ilustrarnos: “La novela se centra en un marinero llamado Charlie Marlow, el cual narra una travesA�a que realizA? aA�os atrA?s por el rA�o Congo, en busca del seA�or Kurtz, el jefe de una explotaciA?n de marfilA�en el Congo, y que a lo largo de la novela adquiere un carA?cter simbA?lico y ambiguo. Los dos primeros tercios de la novela narran el viaje de Marlow desde LondresA�a A?frica, y remontando el rA�o Congo, hasta alcanzar la base de recolecciA?n de marfil en la que se encuentra Kurtz, con el fin de enviarlo de vuelta a Europa. En el camino, Marlow serA? testigo de la situaciA?n extrema en que viven los colonos europeos, su brutalidad hacia los nativos africanos, y deberA? superar todo tipo de obstA?culos (retrasos, enfermedades, ataques de indA�genas…) hasta alcanzar su destino. Cuando finalmente se encuentra con Kurtz, cuya imagen ha ido agrandA?ndose y mitificA?ndose durante el proceso, descubre que se trata de un personaje misterioso, al que los nativos idolatran como si fuera un dios. Marlow y sus compaA�eros de viaje logran cargar a Kurtz, ya gravemente enfermo, en el pequeA�o barco de vapor que debe sacarlo de la selva, pero A�ste muere en el trayecto, pronunciando ante Marlow sus A?ltimas y enigmA?ticas palabras: “A?El horror! A?El horror!”. El viaje de Marlow al corazA?n del continente africano se transforma asA� en un descenso a los infiernos, pero tambiA�n en una crA�tica al imperialismo occidental y una investigaciA?n acerca de la locura”. (4)

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(Conrad y su obra).

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C. Tercera fuente.A�T. S. Eliot, poeta, dramaturgo y crA�tico anglo-estadounidense, cita como prinicipales fuentes de inspiraciA?n de su poema “La tierra baldA�a” (5) -uno de los mA?s influyentes del siglo XX- aA�“La Rama Dorada” de Frazer y From Ritual to Romance de Jessie Weston. (6)

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Abril es el mes mA?s cruel: engendra
lilas de la tierra muerta, mezcla
recuerdos y anhelos, despierta
inertes raA�ces con lluvias primaverales.

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Y para cerrar mA?s el cA�rculo, en 1926 T.S Elliot escribA�a a�?The Hollow Mena�? (a�?Los hombres huecosa�? (7)) inspirA?ndose en a�?El corazA?n de las Tinieblasa�?a��

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a�?Somos los hombres huecos (…)
Figuras sin forma, sombras sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
los que han cruzado
con los ojos derechos, al otro Reino de la Muerte
nos recuerdan -si es que nos recuerdan-
no como perdidas almas violentas,
sino como los hombres huecos
los hombres rellenadosa�?

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(T. S. Eliot y su obra).

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Por fin, estas tres ramas de las que les hemos hablado confluyen en un tronco comA?n, Apocalypse now, de Francis Ford Coppola.

El capitA?n Willard (Martin Sheen) es enviado a la jungla de Vietnam a matar al Coronel Kurtz (Marlon Brando),A�un misterioso personaje semidivino, adorado por los nativos, que ha organizado su propio ejA�rcito . En su camino rA�o arriba Willard va conociendo mA?s datos sobre su vA�ctima a la vez que se opera en A�l un cambio, producto de sus temores y del poder de la naturaleza en su viaje, que lo va convirtiendo en un hombre parecido al que tiene que liquidar. Noten que la fuente mA?s obvia es “El corazA?n de las tinieblas“, mas es curioso observar como Coppola mantiene el nombre de la vA�ctima -respecto del personaje de Conrad- pero no el del viajero, anticipando sus propios cambios.

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(El rostro de piedra y el rostro de carne de los reyes-sacerdotes de Aricia, vA�ctimas-verdugos sin fin).

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Esta fenomenal pelA�cula contiene algunas escenas realmente memorables que, acto seguido, procedemos a mostrarles.

Sobre un fondo de palemeras, supuestamente idA�lico, comenzamos a oir el ruA�do de lo que parece ser un helicA?ptero entrando de izquierda a derecha -las ventajas de la moderna tecnologA�a home cinema-. A continuaciA?n, la hipotA�tica tranquilidad del lugar se ve perturbada por la apariciA?n de un amarillento humo sulfuroso que no presagia nada bueno, para , sin soluciA?n de continuidad, comenzar con los acordes de “The End, de The Doors. Es el fin. Otro helicA?ptero -elemento recurrente como veremos- y una fulgurante explosiA?n sincronizada con la voz de Morrison: “This is the end”, mA?s humo amarillo, fuego, destrucciA?n, es el infierno. Se abre el plano dejando ver el dantesco escenario y, de repente, la cara invertida de alguien (Martin Sheen) que parece contemplar las aspas de un ventilador suspendido del techo, claro paralelismo con el helicA?ptero. Se funden las imA?genes y vemos al tranquilo fumador sobre el macabro fondo, A?quA� contraste es este? Maravilloso. MA?s tarde, en el lado opuesto, aparece otro rostro, A�ste pA�treo y derecho; un nuevo antagonismo. Esta pelA�cula ya no puede ser mala. La foto de una mujer, tabaco, alcohol, una pistola… y el sempiterno ruido del helicA?ptero en las aspas del ventilador. A?Se podrA�an contar mejor mA?s cosas en menos tiempo?

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(Coppola y su bandada, A?escuchan ya a Wagner?).

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Como en el salvaje oeste, al toque de corneta, los helicA?pteros del Noveno batallA?n de la Primera DivisiA?n de CaballerA�a (Aerotransportada) parten para bombardear un poblado vietnamita al son de “La Cabalgata de las Walkirias” -Wagner-,A�tal cual hacA�an los audiovisuales de la Luftwaffe, para instrucciA?n de los cadetes.

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(Hemos tenido que recurrir a un segundo tutubo para mostrarles la secuencia de la corneta).

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a�?Me encanta el olor del napalm por la maA�anaa�? exclama Kilgore como una chota, prefigurando la locura general. Personaje secundario dotado de una tremenda potencia que le valiA? la nominaciA?n al Oscar a Robert Duvall. Este individuo pretende hacer surf en las “tranquilas” aguas de la guerra, como si tal cosa; la mente se ha ido.

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Les dejamos con el trailer de la versiA?n ampliada y un par de apuntes mA?s sobre las relaciones antes mencionadas. Antes de su muerte el coronel Kurtz recita gran parte de “Los hombres huecos“, de Eliot. AdemA?s, en cierto momento, pueden verse encima de su escritorio un par de libros, A?adivinan? Eso es, “Del Ritual al Romance” y “La Rama Dorada” (fuentes de “La tierra baldA�a”), cerrado el cA�rculo de obras incluA�das en obras. FantA?stico bucle A?no les parece?

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(Obseven los libros en el instante 0:25).

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- Notas, fuentes y vA�nculos-

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(1) “La Rama Dorada” online y en pdf.

(2) A?Encontrada en Italia? Ahora en espaA�ol.

(3) La Rama Dorada, J.G. Frazer, Fondo de Cultura EconA?mica, traducciA?n de Elizabeth y Tadeo I. Campuzano.

(4) Excelente pA?gina, en la que podrA?n encontrar la obra completa y algunos interesantes comentarios.

(5) AquA� el poema completo traducido por AgustA� Bartra.

(6) En Liceus nos explican mA?s sobre esta artA?rica influencia.

(7) La obra completa traducida.

(8) Apocalypse now en letraceluloide.

(9) La pelA�cula en Imdb para que buceen.

(10) Curiosidades sobre Apocalype now.

(11) Wikiquote.

(12) Como no hay nada nuevo bajo el sol,A�aquA� un muy buen artA�culo que les cuenta algo muy parecido a lo nuestro.

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This is the end,
beautiful friend.
This is the end,
my only friend.
The en of our elaborate plans,
the end of everything that stands, the end.
No safety or surprise, the end.
Ia��ll never look into your eyesa��again.
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El Reino del Preste Juan

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(El mA�tico Preste Juan, como emperador de EtiopA�a)A�

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A�a�?Y ademA?s de esas islas y tierras, y de los desiertos del reino del Preste Juan, yendo directo para el este, los hombres no encuentran nada sino montaA�as y grandes rocas; y allA? queda la regiA?n de las tinieblas, donde nadie consigue entrever, ni de dA�a ni de nochea�� Y ese desierto y ese lugar de oscuridad van de la costa hasta el paraA�so terrestre donde AdA?n, nuestro primer padre, y Eva fueron colocadosa�?.

Juan de MandA?vila, Libro de las Maravillas (*)

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Las leyendas sobre el fabulosoA�reino de unA�monarca cristiano descendiente de los tres Reyes Magos, cuyo egregio trono se emplazaba en Oriente, en una tierra de imprecisa ubicaciA?n perdida en medio de musulmanes y paganos, se hicieron tremendamente populares en Europa entre los siglos XII y XVII. Las ramificaciones de este poderoso mito,A�A�ampliamente extendido duranteA� la Edad Media,A�alcanzarA�anA� el siglo XIX,A� conociendo en el milieu del ocultismoA�y las sociedades secretas francesas un importante resurgimiento.A� En pleno siglo XIX, los opA?sculos de Saint Yves dA?Alveydre Mission dans lA?IndeA�y a principios del XXA�A�la obra de Ossendovski Bestias, hombresA� y dioses, volvieron a resucitar en cierto modo la leyenda del Preste Juan, en este caso bajo la forma del no menosA�misterioso gobernante de Agharta: el Rey del Mundo.

Las discusiones sobre los orA�genes histA?ricos de las leyendas en torno al Preste Juan y los mA?ltiples elementos que han contribuido a su configuracA?n y difusiA?n son interminables. Sus raA�cesA� quizA? habrA�a que buscarlasA�en los paralelismos que mantienen con la literatura griA?lica, los mitos similaresA�de Aghartha y Shamballah, o los relatos sobre la Fuente de Juventa , la bA?squeda del ParaA�soA� y del centro oA�de la MontaA�a primordial. Su conexiA?nA�con el simbolismo del Polo y laA�cuestiA?n de la realeza sagrada convierten la leyenda del Preste JuanA� en un autA�nticoA�depA?sito de doctrinas tradicionales de la mayor complejidad y calado imaginables. Posiblemente haya sidoA�RenA� GuA�non, en su libro homA?nimo (1) A�quien mejor ha contempladoA�los aspectosA�mA?s importantesA�del simbolismo que rodean esta enigmA?tica historia.

Para GuA�non A�el Preste Juan “era el A�Rey del MundoA�, o mejor, elA�BrahA?tmA?A� o el A�DueA�o de los Tres MundosA� de la tradiciA?n hindA?. Esto cuadra con el tA�tulo que el Preste ostenta de A�SeA�or de las Tres IndiasA�. Estos poderes estarA�an tambiA�n presentes en los Magos del Evangelio (aunque en san Mateo no se habla de reyes, sA?lo de A�magosA�, sin especificar cuA?ntos eran) queA�GuA�non considera como los A�tres jefes de AgarthaA�, el misterioso reino perdido que tantos, como Nicholas RoA�rich,A�han buscado y siguen buscando en algA?n lugar remoto de Asia. (…)” (2)

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(Nicholas RoA�rich nos trae resonancias de la mA�tica Agartha,A�cercana simbA?licamente al Reino del Preste Juan)

EnA�las tempranas descripciones del Reino del Preste Juan aparecen perfectamente definidas algunos de los rasgos mA?s caracterA�sticos: El monarca es un descendiente directo de los tres Reyes Magos –aspecto que redunda en el simbolismo del rey-sacerdote– ; se le presenta como un gobernante generoso y unA�hombre A�ntegro y virtuoso, que rigeA�sabiamente una tierra llena de riquezas, plena de tesoros y exA?ticas criaturas, que cuenta con maravillas como las Puertas de Alejandro o la Fuente de la Juventud. Pronto el Reino del Preste Juan se identifica con el ParaA�so, pues se dice que sus tierras bordean las murallas del EdA�n.A�

Todas las historias coinciden en la menciA?n de un reino misterioso,A�situado hacia el Este, donde resplandecA�an la paz y la justicia yA�donde el vicio o la pobreza eran desconocidos. En suma, se trataba de un paA�s maravilloso, como lo describA�a uno deA�estos viajeros del medievo: “En esa regiA?n no crecen hierbas venenosas, ni se oye el quejumbroso croar de la rana; tampoco hay escorpiones, ni la serpiente se desliza sobre la hierba”.A�Era tambiA�n un lugar de difA�cil acceso, lo queA�subraya suA�carA?cter segregado oA�sagrado: en el desierto vivA�an salvajes de horrible aspecto y criaturas monstruosas (guardianas habituales del recinto sagrado o acceso al lugar paradisA�aco) que hacA�an riesgoso acercarse a los dominios del monarca.

El perfil del Preste Juan tambiA�n ofrece desde el principio un inconfundible contorno simbA?lico que aparece incluso en los pequeA�os detalles; asA�, por ejemplo, se afirmaba que entre sus innA?meros tesoros se contaba un espejo en el que se podA�an ver todas las provincias de su reino, relato en el que podemos entrever reminiscencias del Mar de Bronce de SalomA?n, y que seguramente inspirA? el motivo del speculum de los escritos medievales y del primer Renacimiento.

(El mapa del Preste Juan, con la descripciA?n de su mA�tico Reino, identificado con EtiopA�a, la tierra de los “cabezas negras” y patria del Rasta Fari)

Las historias sobre el Preste Juan (tA�rmino derivado del francA�s PrA?tre,A� indicaban que el personaje era rey y sacerdote, cuestiA?n que resulta de la mA?xima importancia para entender la dimensiA?n simbA?lica del asunto) y A�han llegado hasta nuestros dA�as a travA�s de casi un centenar de testimonios escritos, especialmente manuscritos medievales, escritos en diversos idiomas, desde el latA�n al hebreo. La primera menciA?n del monarca data de 1145, y se halla en la CrA?nica de Otto, Obispo de Freisin: el relato comienza con las supuestas visitas, en calidad de embajadores, de un arzobispo y un patriarca de la India a Constantinopla y Roma, respectivamente, en la A�poca de Calixto II (1119-1124).

Este episodio no ha podido ser verificado histA?ricamente, y las evidencias proceden de fuentes secundarias. De cualquier modo, parece que la mA?s temprana referenciaA�decA�a del Preste Juan que A�ste era “un cristiano nestoriano que era a la vez presbA�tero y rey de un territorio mA?s allA? de Armenia y Persia, habA�a recuperado la ciudad de Ecbatana de manos de los reyes persas en una gran batalla no hacA�a demasiados aA�os. Tras esta primera victoria Preste Juan, decidido a recuperar Tierra Santa, habA�a puesto rumbo hacia JerusalA�n, aunque finalmente las aguas del Tigris le habA�an obligado a desistir y volver a su reino. Preste Juan era un rey rico, como muestra de ello, la gran esmeralda de su cetro, y santo, descendiente de uno de los Reyes Magos.” (fuente)A�(3)

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La leyenda reaparecerA? aA�os mA?s tarde, en 1165, cuandoA�empiezan a circular por Europa copias de una supuestaA�Carta del Preste Juan,A�A�misiva que se decA�a escrita por el propio monarca, a�?el mA?s grande monarca bajo el cielo y un cristiano devotoa�? e iba dirigida al emperador bizantino Enmanuel I Comneno yA� a otros principes. En realidad, la carta parece mA?s bien un cuento lleno de maravillas con muchA�simas similitudes con el “RomA?n de Alexandre” (4) A�, una colecciA?n de leyendas sobre las hazaA�as de Alejando Magno”A�(3)A�A�entre otras su bA?squeda de la Fuente de Juventa y la de una piedra negraA�que recuerda en muchos momentos al Grial de los ciclos medievales, y que tambiA�n se asocia misteriosamente con elA�Preste Juan y la no menos enigmA?tica figura del Rey del Mundo.A�

En la carta se hablaba “de Preste Juan, un monarca que reinaba sobre 72 reinos y que cuando iba a la guerra era seguido por 10.000 caballeros y 100.000 soldados. Su tierra era rica en plata y oro, y muchas criaturas maravillosas vivA�an en ella, desde bestias desconocidas a hombres con cuernos y tres ojos, tambiA�n habA�a mujeres que luchaban montadas a caballo u hombres que vivA�an mA?s de 200 aA�os, tampoco faltaban unicornios, canA�bales o elefantes “(3)

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De esta carta , al parecer una falsificaciA?n, se conservan varios ejemplares, uno de ellos hoy en el Museo BritA?nico. En respuesta a la epA�stola el papa Alejandro III escribirA�a en 1177 una respuesta que dirigiA? a “Juan, ilustre y magnA�fico soberano de las Indias”, concediendo permiso al Preste Juan para construir un santuario en Roma con el fin de unificar la iglesia cristiana en todos los continentes.A� Este pontA�fice no fue el A?nico que tratarA�a de entablar contacto con elA�enigmA?tico Preste Juan, sino que los papas intentaban comunicarse regularmente “con A�steA� al que llamaban A�a�?el ilustre y magnA�fico rey de las Indias e hijo amado de Cristoa�?. En 1.245, el papa Inocencio IV enviA? a fray Giovanni de la Pian del Carpini, a travA�s de Rusia meridional, con instrucciones de entrar en contacto con el Khan mongol, en la creencia de que los mongoles eran nestorianos, una rama de la iglesia ortodoxa, A�y tambiA�n con instrucciones para contactar con el propio Preste Juan.” (5)

Fue tan poderosa la influencia de esta leyenda sobre la imaginaciA?n y el espA�ritu de muchos que encenderA�a la curiosidad de viajeros como Giovanni di Monte Corvino y Marco PoloA�por conocer in situA�los misteriosos dominios del mA�tico gobernante, que partieron en una bA?squeda que finalmente se revelarA�a infructuosa.


(Una imagen del Preste Juan en un mapa medieval)

A partir de estas primeras referencias escritas, la leyenda del Reino del Preste Juan se vigoriza y comienza aA�propagarse por toda Europa (deA�unA�modo curiosamente similar a la propagaciA?n de la literatura griA?lica, con la que mantiene interesantes paralelismos)A�, por medio de obras comoA� el Libro de las Maravillas de Juan de MandA?vila, oA� el volumen homA?nimo de Marco Polo; la fama del mito crece y llega a inspirar aA�aventureros portuguesesA�y de otras partes del Viejo Mundo a lanzarse a la exploraciA?n del Lejano Oriente.

AsA�,por ejemplo,” enA� 1486A� el Rey Juan II de Portugal solicitA? a Dias para que recorriera A?frica por el sur y encontrar el paA�s del mA�tico rey cristiano Preste Juan,A� del cual se tenA�an noticias muy recientes de Juan Alfonso de AveiroA�y el rey deseaba entablar relaciones amistosas con dicho reino.” (3) AsA�mismo, parece que la exploraciA?n de la costa africana “A�por parte de los portugueses se ve influida por esta leyenda, considerA?ndolo un posible aliado y colaborador. Los portugueses, allA? donde van, esperan una y otra vez encontrar a Preste Juan (…)” (3)A�

Es precisamente en la segunda mitad del siglo XIV cuando algunos misioneros portugueses establecidos en EtiopA�a manifestaron que habA�an encontrado antiguas banderas y espadas cristianas transmitidas de generaciA?n en generaciA?n, justamente con la leyenda de haber pertenecido a un rey cristiano de apariencia divina (una imagen del rey sacerdote prefigurado, en la tradiciA?n mesiA?nica, por Melquisedec) A?Era este reyA� etA�ope de las descripciones mencionadas el legendario Preste Juan?A� El tA�tulo real “zan” en EtiopA�a recuerda ligeramente a “Juan”, y pudo ser motivo de confusiA?n; por otro lado, el paA�s es cristiano desde el siglo IV, y la dinastA�a actual, fundada en el siglo XIII, pretende remontar su linaje hasta el mismA�simo rey SalomA?n, con el que el Preste Juan podrA�a compartir -segA?n hemos apuntado- ciertos rasgos. Por A?ltimo, seA�alaremos que entre los rastas, la imagen del leA?n conquistador queA�segA?n cuentan los salmos representa a JAH,A�elA�Dios rastafariano, A�se relaciona con Selassie,A� JesA?s –leA?n de JudA?, Rey de Reyes– A�y la figura de MelquisedekA� (en la que GuA�non seA�alaba igualmente los rasgos del Rey del Mundo).

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A�(El LeA?n de JudA?, coronado,A�en la bandera de EtiopA�a)

En el pasado, la actividad de las misiones franciscanas y dominicas en Asia Central y China tambiA�n se verA�a reforzada tangencialmente porA�los rumores sobre la existencia deA�un rey cristiano y sus dominios en los confines de la tierra. Estas expediciones y aventuras perseguA�an varios propA?sitos, entre ellos el descubrimiento de algunas de las maravillas descritas en los relatos que proliferaban sobre el fabuloso Reino del Preste Juan: monstruos y criaturas extraordinarias como grifos y cA�clopes, ocA�anos donde los peces saltaban a la orilla para dejarse capturar fA?cilmente, y piedras de propiedades taumatA?rgicas que devolvA�an la vista a los ciegos.

Algunos de estos A?ltimos puntos recuerdan algunos aspectos interesantes del simbolismo del Grial. El episodio de los peces que acuden a la orilla sugiere la dimensiA?n griA?lica del Cuerno de la Abundancia (de A�l se decA�a que hacA�a germinar las plantas, devolver el vigor a la tierra y –en tanto caldero mA?gico, cesto o Cornucopia– saciar inmediatamente a quien comA�a de su contenido o acomodar A�ste mA?gicamente al deseo de los comensales). Por otro lado,A� el Grial asume la forma de una piedraA� que, en ocasiones, tambiA�n presenta virtudes y cualidades curativas y regeneradoras. Devolver la vista al ciego tambiA�n podrA�a ser aquA� una metA?fora deA� de la visiA?n instantA?nea, la revelaciA?n o la iniciaciA?n que propicia el contacto con el Grial, tal y como se refiere en algunas versiones de esta leyenda.

Con motivo de la relaciA?n entre la leyenda del Preste Juan y el Grial, afirma GuA�non queA�a�?el simbolismo de la desapariciA?n definitiva del Grial, arrebatado al Cielo, o transportado al Reino del Preste Juan, significa lo mismoa�?, lo que da una idea cabal de la aproximaciA?n o ensamble natural de estas dos leyendas cristianas en su desarrollo, aunque debiA�ndose reconocer que sus raA�ces son mA?s antiguas, como toda tradiciA?n”.(fuente)

En la versiA?n de Wolfram Von Essenbach, los lazos entre la figura del Preste Juan y el Graal se hacen patentes, pues el enigmA?tico tesoroA� ” se guarda en un castillo de la Orden de los Templarios –ahora custodios del Graal– dentro de una iglesia de planta octogonal, como su iglesia madre del Templo de SalomA?n, bajo la autoridad de un GRan Maestre que depende de la dinastA�a del mismA�simo Preste Juan (…) a cuyo reino se retirarA? la Oden junto con el Grial (…) En la versiA?n de Von Essenbach, ademA?s, el Graal ya no es el cA?liz conteniendo la sangre de Cristo, sino una piedra de virtudes maravillosas, traA�da o caA�da del cielo –lapis exillis, lapsit erilis, o ex caelis– como aquellas piedras negras, o betilos, de la antigA?edad pagana, custodiadas en los santuarios de las grandes diosas; piedras que recuerdan poderosamente a la piedra de chitamaniA�de la tradiciA?n aghA?rtica, y que supuestamente, segA?n refiere Ferdinand Ossendowski en su obra ya citada Betes, Hommes et Dieux, de 1924, “habrA�a sido envidada en tiempos antiguos por el “Rey del Mundo” –cabeza espiritual de Shambhala– al DalA�i lama, transportada despuA�s a Ourga, en Mongolia, para luego desaparcer sA?bitamente por cerca de cien aA�os”

(Un cA?liz hA?ngaro del medievo, prefiguraciA?n del Santo Graal, sea A�lo que quiera que A�ste representase)

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El reino de Preste Juan acabA? desapareciendo de los mapas, cuando un orientalista alemA?n del siglo XVII, Leutholf, demostrA? que no habA�a ninguna prueba que permitiera mantener la conexiA?n entre el mA�tico monarca y los reyes etA�opes. Pero para entonces la leyenda llevaba varios cientos de aA�os influyendo el devenir de la historia de Europa y del resto del mundo (…)” (3) lo que no deja de guardar una curiosa relaciA?n con el modo en queA�misteriosamente aparecen y desaparecen las leyendas griA?licas que circularonA�en el medievo, que tambiA�n desempeA�aron una funciA?n especA�fica para quienes se ocuparon celosamenteA�de suA�propagaciA?n enA�determinados entornos, como la corte de RenA� dA?Anjou.A� Al margen de la dimensiA?n simbA?lica de esta historia, aA?n hoy estamos tentados de creer que una tierra semejante y su fabuloso monarca podrA�an existir realmente en algA?n lugar del mundo.

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-Fuentes, notas y vA�nculos-

(1)A�A�A�Abd Al-Wahid Yahia (GuA�non, RenA�): El Rey del Mundo (texto completo on line),es, entre otras cosas, el estudio mA?s completo hasta la fecha sobreA�la vertiente simbA?lica de la leyenda del Preste Juan.

(2 ) El fantA?stico reino del Preste Juan, Pablo Villarubia Mauso.

( 3) “El a�?Romance de Alejandroa�? tambiA�n contaba que Alejandro y sus hombres habA�an encontrado la Fuente de la Eterna JuventudA� y afirmaba que 56 compaA�eros ancianos del rey a�?recuperaron un cutis de 30 aA�os A�despuA�s de que bebieran de la Fuente de la Juventuda�?. Pero, A?como llegar a la fuente, si la ruta hacia la India estaba bloqueada por los musulmanes?” Los paralelismos entre la leyenda del Preste Juan y el Romance de Alejandro, aquA�.

A�(4) (fuente:A�Cavobolo: el mA�tico Reino del Preste Juan)

(5 ) FantA?stico artA�culo sobre A�La bA?squeda de la Fuente de la Juventud, un mito emparentado con el Reino del Preste Juan, en Old Civilization Blog.

(*) VA?zquez Hoys, Ana : En Busca del Preste Juan; la influencia de la leyenda en las exploraciones africanas de los portugueses.

(* )AlarcA?n Herrera, Rafael, un pequeA�o texto sobre los Caballeros custodios del Grial y el Preste Juan.

(*) Wilson, Pip: A�Prester John, legendary imperator of the EastA�(Excelente sitio, con abundosa bibliografA�a, sobre el Preste Juan y su Reino del Este)

(*) El Reino del Preste Juan, en la wikipedia (como de costumbre, un buen punto de partida para iniciar este apasionante viaje)

(*) El libro de las Maravillas de Juan de MandA?vila

Quo vadis?

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Quo vadis?…*A�A�A�A�

Este asunto delA� viaje celeste de las almas despuA�s de la muerte ha sido ya tratado sumariamente en algunas de nuestra entradas pretA�ritas, pero aA?nA�nos proponemosA�aA�adir a cuanto dijimos entonces algunos conceptos interesantes que desarrollaremos en esta ocasiA?n con mayor detalle.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

El arranque de una larga tradiciA?n literaria sobre el asunto del viaje sidA�reo post mortem encuentra en PlatA?n y en su herencia pitagA?rica, uno de sus mA?s directos responsables. La creencia en la inmortalidad del alma humana y su relaciA?n estrecha con los astros permea la literatura babilonia e indo-irania, donde habrA�a que buscar el origen A?ltimo de esta tradiciA?n, asA� como la fuente de la idea de la categorA�a divina de los planetas y del zodiaco, y su influencia en los asuntos del hombre. (1)A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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La rueda del ZodA�aco en un manuscrito islA?mico

El zodA�aco o el Cielo, con el agujero o clave de la bA?veda central,segA?n la cultura china.

En esta escatologA�a del zodA�aco, el papel de la luna es fundamental, puesto que este astro representa el lugar de acceso y ascensiA?n definitiva hacia la liberaciA?n o el regreso a la manifestaciA?n, hacia la tierra; de ahA� su denominaciA?n de a�?Puerta del Cieloa�?.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

El creciente lunar asociado a la Puerta del Cielo como advocaciA?n de la figura de la Virgen madre

Una de las advocaciones de la Virgen es la de Puerta del Cielo, Ianua Coeli

A�(Una de las advocacionesA�de la Virgen es la de Puerta del Cielo)A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

Algo similar hallaremos en el mazdeA�smo, cuyo discurso escatolA?gico A�establece que en su viaje hacia la liberaciA?n, las almas puras han de atravesar un puente llamado Cinvat a��aquA� el puente es una expresiA?n simbA?lica similar al a�?accesoa�? o a�?puertaa�? representada anteriormente por la luna– A�que se eleva sobre el abismo infernal; desde este lugar las almas suben a la regiA?n de las estrellas fijas para entrar desde aquA� al cA�rculo de la luna (que determina el regreso a la manifestaciA?n, la vuelta a la existencia terrena del individuo) o bien, segA?n su grado de santidad, acceder al reino del Sol, morada de Ahura-Mazda, la luz infinita.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

La mA?s importante aportaciA?n de los babilonios a este sistema de creencias en torno al viaje sidA�reo es la introducciA?n del mito de las dos puertas celestes por las que ascienden y descienden las almas, asA� como la idea de la influencia de los planetas en el destino humano, que llegarA? a ser uno de los elementos clave en la doctrina de las religiones orientales, especialmente en los misterios de Mitra, donde el tema de las puertas celestes y su relaciA?n los solsticios serA? especialmente desarrollada.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

Relieve con la escena de Mitra taurA?ctono. En los misterios de Mitra la rueda del Zodiaco tiene especial relevancia.

En los misterios de Mitra, los dadA?foros Cautes y Cautopates representan las Puertas de acceso y salida de la caverna cA?smica y los dos solsticios

Desde el inicio de esta tradiciA?n sobre el viaje de las almas se pone de manifiesto su carA?cter literario; ya el mismo PlatA?n se ocupa de presentarnos en forma mitificada el asunto del viaje sidA�reo. MA?s adelante, en Roma, Virgilio retoma parte de la escatologA�a esbozada por PlatA?n en algunos versos de su Eneida, donde describe el encuentro del hA�roe con Anquises, su padre. (3)A�Posteriormente, en el siglo V, encontramos de la mano de Macrobio una sA�ntesis de las ideas fundamentales aportadas por los neoplatA?nicos, pitagA?ricos, gnA?sticos y primeros cristianos. En el cristianismo se amalgaman muchos de estos conceptos que van a formar parte de la doctrina cristiana de ultratumba.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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La Comedia de Dante se hace eco de la tradiciA?n pitA?gorica del viaje celeste del alma

Este compendio de creencias tuvo su pervivencia en ambientes cultos hasta bien entrada la Edad Media, donde empiezan a mezlcarse con otros planteamientos del viaje del alma debidos a influencias diversas, desde la escatologA�a musulmana a la tradiciA?n bA�blica, como el episodio de la Escala de Jacob o la Escala de Mahoma, segA?n la visiA?n islA?mica del Infierno. Esta A?ltima tradiciA?n pudo tener un efecto notable en el diseA�o de la Divina Comedia de Dante, obra cumbre en el final del Medievo que recoge y cristaliza todas estas corrientes a propA?sito del viaje celeste del alma a travA�s de las esferas planetarias.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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La escala planetaria alcanza la primera de las esferas planetarias, la Luna, que marca el primer peldaA�o en el viaje celeste del alma

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En el sueA�o o visiA?n de Jacob, aparece una escala por la cual suben y bajan los A?ngeles: el lugar de la visiA?n es llamado Puerta del CieloA�

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En la larga tradiciA?n sobre el viaje sidA�reo A�se han descrito bA?sicamente dos formas del mismo, uno que define un itinerario de cuatro etapas, y otro que describe un recorrido a travA�s de las esferas planetarias.A�A�En esta segunda formaA� del viaje planetario, el alma se desprende a��o se carga, segA?n el sentido de ascenso o descenso hacia el mundo manifestadoa��de impurezas materiales, densas o a�?metA?licasa�? (en el sentido que los alquimistas daban a los metales asociA?ndolos a los planetas) a su paso por las diversas esferas; A�finalmente, la uniA?n con la divinidad o liberaciA?n tiene lugar en la Puerta del ParaA�so celeste, que muchas tradiciones vinculan con la VA�a LA?ctea ( n).A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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(El mundo en el nivel mA?s interno, denso e inferior del sistema de esferas planetarias, segA?n laA�visiA?n gnA?stica del verdadero infierno)A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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(El Camino de Santiago, tambiA�n llamado Camino de las Estrellas, identificado con la VA�a LA?ctea, participa del simbolismo del viaje sidA�reo del alma. El papel de la VA�a lA?ctea en la escatologA�a grecorromana y especialmente en los misterios de Mitra es especialmente relevante, identificA?ndose casi siempre con la morada del reposo de los Justos.A�)A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

La VA�a LA?ctea, tambiA�n llamada Camino de Santiago, es en esta tradiciA?n la meta del viaje sidA�reo

La VA�a lA?ctea se hace coincidir con el mundo divino o no manifestado del que las almas de los hombres inician su viaje de descenso hacia el mundo terreno, segA?n el relato que Macrobio realiza de este viaje de de las almas a travA�s de los cA�rculos planetarios y del ZodA�aco. Las almas descenderA?n al ZodA�aco por medio de uno de los puntos de contacto — o Puertas– entre ambos cA�rculos siderales, fijado en CA?ncer, para pasar luego a las siete esferas planetarias, que atraviesan hasta quedar encerradas en el cuerpo fA�sico a��la esfera de mayor densidad–. El viaje de ascenso participa del mismo itinerario, pero a la inversa, y la entrada en la VA�a LA?ctea, empA�reo o Paraiso, se efectA?a a travA�s de la Puerta de Capricornio.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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(El PA?rtico de la Gloria, jalA?n del Camino de Santiago oA�VA�a LA?ctea, A�puede ser interpretado en parte a la luz de la doctrina de las Puertas del Solsticio)A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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(En algunos lugares, como es arriba es abajo, algunos bienaventurados pueden comprobar en determinadas A�pocas del aA�o la operatividad de las Puertas Solsticiales )

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Por una de esas puertas, la de CA?ncer, A�explicita Macrobio, bajan las almas desde lo indivisible, experimentando simbA?licamente lo que se ha dado en llamar a�?la caA�da del hombrea�? a��al menos tal y como la interpretaban los gnA?sticosa��cubriA�ndose de estas impurezas metA?licas y entrando, por fin, en los que PitA?goras llamA? el ReinoA� de PlutA?n, refiriA�ndose al sistema planetario, pero tambiA�n al mundo manifestado, y por ende nuestro mundo; de ahA� la doctrina gnA?stica que piensa el mundo como una suerte de a�?infiernoa�? o creaciA?n invertida o especular de de un mal demiurgo, una a�?prisiA?na�? para el alma que recuerda su naturaleza divina y ansA�a su regreso al empA�reo, su lugar de origen y verdadera patria; A�ste tambiA�n quizA? es el sentido A?ltimo de la idea del a�?peregrinoa�? en su acepciA?n de a�?extranjeroa�? o a�?extraA�oa�?, en cuanto espA�ritu ajeno al mundo sensible.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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A�A�A�(A� La estructura del infierno de Dante se adecua al itinerario de las esferas planetarias fijado para el viaje sidA�reo )A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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A�A�(En la escatologA�a gnA?stica, cada esfera planetaria –la primera de las cuales es la luna– estA? regida y custodiada por un arconte, que impide la salida del alma de la prisiA?n en la que se halla confinada, el mundo sensible)A�A�A�A�A�

Esta identificaciA?n de las Puertas del Cielo con los signos de CA?ncer y Capricornio, y su vinculaciA?n con los soslticios de verano e invierno, respectivamente, se encuentra en diversos textos hermA�ticos y principalmente en el Antro de las Ninfas, de Porfirio, que parte de la tradiciA?n de la gruta homA�rica de Itaca (n) para llegar a establecer definitivamente los elementos caracterA�sticos y fundamentales de esta creencia. Sin embargo, las primeras noticias sobre la doctrina de la existencia de unas Puertas de paso de las almas a la VA�a lA?ctea son mucho mA?s antiguas, y al menos habrA�a que remontarlas a los pitagA?ricos, y existen ademA?s numerosos paralelismos mA?s allA? de la mera coincidencia con la tradiciA?n vA�dica de las Puertas de los Hombres y las Puertas de los Dioses, Ptri Yana y Deva- Yana.( )A� A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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SegA?n GuA�non, este Antro de las Nifas es el equivalente de la caverna “cA?smica” , la cual podrA? tener dos puertas “zodiacales”, opuestas (…) y por lo tanto correspondientes, respectivamente, a los dos puntos solsticiales, una de las cuales servirA? de entrada y la otra de salida; en efecto, la nociA?n de estas dos “puertas solsticiales” se encuentra explA�cita en la mayorA�a de las tradiciones,A�y se le atribuye por lo general una importancia simbA?lica considerable. La puerta de entrada se designa a veces como la “puerta de los hombres”, quienes entonces pueden ser iniciados en los “pequeA�os misterios” como simples profanos, puesto que no han sobrepasado aA?n el estado humano; y la puerta de salida se designa entonces, por oposiciA?n, como la “puerta de los dioses”, es decir, aquella por la cual pasan solamente los seres que tienen acceso a los estados supraindividuales. No queda ya sino determinar a cuA?l de los dos solsticios corresponde cada una de las dos puertas (…)A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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Yana es una palabra sA?nscrita con una gama de significados que incluye sustantivos como a�?vehA�culoa��, a�?viajea�� o a�?caminoa��, y verbos como a�?ir, moverse, montar o marchara��; ademA?s de la correspondencia simbA?lica, fonA�ticamente se acerca a Ianua,A�latA�n paraA�puertaA�y a Ianus, el dios de las puertas. (n) Efectivamente, estas dos puertas solsticiales estA?n vinculadas al simbolismo de Jano, como hemos apuntado en otras ocasiones. A�Jano es el ianitor (portero) que abre y cierra las puertas (ianuae) del ciclo anual, con las llaves que son uno de sus principales atributos, la llave como simbolismo axial que lo conecta a Jano con la parte Suprema.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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Estas dos puertas, de CA?ncer y Capricornio, son identificadas por PlatA?n con dos aberturas, por las que descienden (CA?ncer) o ascienden (Capricornio) las almas en su viaje, segA?n refiere Porfirio en el citado Antro de las Ninfas. TambiA�n menciona Porfirio que existen otras opiniones que aseguran que el Sol y la Luna son las puertas que las almas atraviesan en su viaje; la polaridad de los astros equivale aquA� a la dualidad que ofrecen igualmente las dos caras de Jano, el dios de los misterios y las iniciaciones, en cuya imagen hay que ver otra manifestaciA?n de esta tradiciA?n oculta sobre las Puertas Solsticiales. ( ) A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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A�(n) La gruta o caverna cA?smica, es aquA� un sA�mbolo del cosmos considerado como el mundo manifestado, a�?fA�sicoa�? o inteligibleA�

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A�A�A�A�A�A�A�A�A�(La salida del Cosmos)A�

En cuanto a la primera versiA?n del viaje del alma, considerado como un periploA�en tres o cuatro fases, merece la pena destacar el papel clave del Sol y la Luna, que ya los pitagA?ricos identificaban con las Islas de los Bienaventurados. A�En este modelo, del que los mitos platA?nicos fijaban los fundamentos para el Occidente grecorromano, el destino celeste de las almas estA? ligado a un lugar intermedio en el que hay dos simas por las que suben y bajan las almas, y otras dos mA?s arriba en el cielo, simas perfectamente identificables con las Puertas solsticiales.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

Con Plutarco, la geografA�a del mA?s allA? participa de la influencia platA?nica y se enriquece con la adaptaciA?n del Hades de los griegos, con sus agujeros , simas o Puertas al cielo y la tierra, y con la gruta o antro donde las almas esperan su destino.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

AA�lo largo de los siglos esta corriente literaria del viaje sidA�reo, que hemos visto remontarse a la antigA?edad clA?sica y mA?s allA?, si tenemos en cuenta los paralelismos conA�las doctrinas vA�dicas, A�irA? aA�adiendo paulatinamente elementos diversos a la geografA�a imaginaria de su recorrido ultraterreno, asA� como un sinfin de nuevos conceptos escatolA?gicos tomados de otras tantas formas religiosas y tradicionales, de los cuales nos merece la pena destacar especialmente la figura del guA�a que, bajo laA�forma de un dios, daemon, A?ngel –en la versiA?n cristiana ya vimos a San Miguel desempeA�ar tal funciA?n– , astro rey, Hermes, Mitra, el propio Cristo, o enA�la Comedia de Dante, Virgilio y Beatriz, ayuda al alma a superar las dificultades que habrA? de encontrar en tan peligroso y difA�cil ascenso a traves de las esferas, hasta el noveno cielo, el EmpA�reo, meta de nuestro viaje.A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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Beatriz guA�a a Dante a travA�s de las esferas en este dibujo de Boticelli

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(Truman –True man– efectA?a su particular salida de la caverna cA?smica, bajo la atenta mirada del celoso arconte y guardiA?n de la puerta, A�Christoff –Christ OFF–)A�A�A�A�A�A�A�A�

A�A�A�A�A�-Fuentes, notas y vA�nculos-A�A�A�A�A�A�

* Quo Vadis?A�A�A�A�A�

Quo vadis?A� es una frase en latA�n que significa A?DA?nde vas? o tambiA�n, en nuestro caso, el pequeA�o matiz (A?dA?nde crees que vas?)A� Su uso mA?s frecuente se refiere a un episodio de la tradiciA?n cristianaA�recogido en los apA?crifosA�Actas de Pedro (V.A.XXXV) en el cual San Pedro encuentra a Cristo cuando el primero escapa deA�una segura crucifixiA?n en Roma.A�PedroA�formula a JesA?s la pregunta; a lo que el Salvador responde: “voy a Roma para ser crucificado de nuevo” (Eo Roman iterum crucifigi), lo cual espolea el valor de Pedro quien a raA�z de este encuentro continuarA? con su ministerio y llegarA? a ser un mA?rtir.A�A�A�A�

La frase, por otro lado, aparece en otras ocasiones en la Vulgata, especialmente en el pasaje de Juan XIII:36A� (SimA?n Pedro le dijo: SeA�or, A?adA?nde vas? JesA?s respondiA?: Adonde yo voy, tA? no me puedes seguir ahora, pero me seguirA?s despuA�s)A�A�A�

(1) Fragmentos tomados deA� PA�rez JimA�nez, Aurelio.A�A�PA�rez JimA�nez, Aurelio, El Viaje SidA�reo de las Almas: origen y fortuna de un tema clA?sico en Occidente. Universidad de MA?laga.A�A�A�A�A�A�A�A�A�

(3) Truman y la doctora Arroway, protagonistas de El Show de Truman y Contact, tambiA�n buscan desesperadamente a sus padres, pero sA?lo logran encontrarse con una buena rA�plicaA�A�A�A�A�A�A�

- Desvelando (o casi) el gnosticismo galopante del Show de Truman, en este vA�deoA�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

(2) Homero, el Hades y la gruta de Itaca en Paradise FoundA�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

Quo Vadis?… La doctrina del viaje celeste del almaA�en el paganismoA�en Astral AscentA�A�A�A�A�A�A�A�

EscatologA�a musulmana y visiA?n islA?mica del infierno en la Escala de Mahoma(A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

(10) Para abundar en esta asociaciA?n con el simbolismo de Jano, A�vA�aseA� GuA�non, RenA�,A�y tambiA�nA�A�A�A�A�A�A�http://www.euskalnet.net/graal/rgsajua.htmA�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

VA�aseA� sobre el tema del antro de las Ninfas, RenA� GuA�non, la salida de la CavernaA�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�

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Un descenso espiritual al MaelstrA�m

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The Rime of the Ancient MarinerA�por Gustave DorA� (Jonnard, grabador)

HIELO POR TODAS PARTES

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Tiempo ha que se hanA�reconocido y seA�aladoA� paralelismos entre las obras de Edgar Allan Poe y Samuel Taylor Coleridge, si bien las asombrosas concomitancias tanto en la temA?tica como en numerosos aspectos puntuales de “Un Descenso al MaA�lstrom” (A descent into the MalestrA�m) de Poe, y La Balada del viejo marinero(Rime of the Ancient Mariner)A�de Coleridge, no han sido aA?n debidamente subrayadas.A� Tal vez estas similitudes han sido obviadas porque el relato de Edgar Poe ha sido rA?pidamente catalogado como una sencilla ilustraciA?n de su doctrina del “efecto A?nico“A� o como un ejemplo elaborado de su proverbial habilidad para incorporarA�la temA?tica cientA�fica a una historia deA�aventura y misterio. Como quieraA�que sea, el reconocimiento de los valores morales y espirituales del relato en cuestiA?nA�no han sido justamenteA�comprendidos. “Un descenso en el MaelstrA�m”,A�asA� como participa deA�idA�ntica atmA?sfera yA�argumento que “La balada del Viejo marinero”,A�asA� tambiA�n coincide enA�la cuestiA?n de la trascendencia espiritual. (1)

En el nivel mA?s evidente, ambas composiciones,A�el Descenso y The Rime…, son historias sobre el mar y sobre el viaje; sobre un viaje en particular en el cual el horror y la fascinaciA?n exceden el de cualquier otra narraciA?n existente. Ambas son, de hecho, narraciones de un viaje arquetA�pico, cuyo significado para los participantes del mismo entronca con el sentido mismo de la existencia. Habiendo sobrevivido a tan catastrA?fica navegaciA?n, los marineros adquieren una extraordinaria habilidad para penetrar los misterios de la vida en cuanto ellos mismos han sufrido tan de cerca la experiencia de la muerte, llegando hasta la zona limA�trofe de la disoluciA?n y el caos, y habiendo sobrevivido; llegando asA� a convertirse en profetas o videntes cuya misiA?n serA? siempre llevar a los otros las verdades que les han sido reveladas por tan increA�bles vivencias.

Ambas creaciones presentan tambiA�n similitudes en su estilo narrativo, pues el relato de esas aventuras es contado de primera mano por el A?nico superviviente de tan terrible viaje. Al igual que el viejo marino de Coleridge, el lobo de mar de Poe en el “Descenso en el MaelstrA�m” parece tambiA�n obligado a contar su historia, como catA?rsis individual y como intento –de afA?n evangelizador– de legar a otros la verdad que han descubierto.

AsA�mismo, en el cuento de Poe y el poema de Coleridge, los medios a travA�s de los cuales los marinos logran la salvaciA?n final incluyen devolver a su curso natural las fuerzas que previamente habA�an sido invertidas. Los protagonistas alcanzarA?n la redenciA?n muy cerca de un estado lA�mbico entre la vida y la muerte, donde percibirA?n la belleza en medio delambiente de degradaciA?n yA� corrupciA?n que los rodea.

Los seguidores de la doctrina de la Tierra Hueca encontrarA?n quizA? en estos relatos ecos lejanos de laA�teorA�a del mundo interior,A�cuya entrada se fijaba enA�la proximidad de los Polos; en el caso del Descenso al MaelstrA�m, la imagen evocadoraA�es la de un vA?rtice gigantesco que recuerda la entrada al mundo subterrA?neo, metA?fora aquA� del Abismo o quizA? de algo peor; en el poema de Coleridge, el recuerdo de la dotrina del inframundo viene de la mano del viaje del navA�o a laA� AntA?rtida, donde comienzan las calamidadesA�y los horrores para los tripulantes que se acercan a la ominosa frontera marcada por los hielos. Una vez mA?s, el sempiternoA�sA�mbolo del Polo como antesala de este tA?rtaro, infierno glacial o mundo subterrA?neo.

Dadas estas y otras similitudes, no es descabellado pensar que diversos pasajes del poema de ColeridgeA�sirvieronA�de germen paraA�que el torturado genio de A�Edgar Poe posteriormente pudiera concebir uno de sus mA?sA�oscuros yA�complejos relatos.A�A�A�

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A�(IlustraciA?n deA�Harry ClarkeA�para un Descenso al MaelstrA�m, de Poe)

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(Bernie Wrigthson ilustra de este modo el relato de Poe)

The Rime of the Ancient Mariner es el poema mA?s largo en lengua inglesa, escrito porA� Samuel Taylor ColeridgeA�en 1797-1799 . A�Gustave Dore, uno de los mejores ilustradores de todos los tiempos, se ocuparA�a deA�traducir en imA?genes la obra de Coleridge A�con la serie de estampas a la que pertenecen las pocasA�que reproducimosA�bajo estas lA�neas.A�A�

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A�(Grabados de Gustave DorA� para The Rime of the Ancient Mariner, de S.T.Coleridge)

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(AsA� nos cuentan los Iron MaidenA�la historia de Samuel Taylor Coleridge)

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(1)A� TraducciA?n libA�rrima a partir deA� J. YONCE, Margaret, The Spiritual Descent into the MaelstrA�m: a debt to the “Rime of the Ancient Mariner“, Univiersity of South Carolina

(2) Todas las ilustraciones de Gustave Dore para The Rime of the Ancient Mariner, de Coleridge

(3) Bernie Wrightson ilustra un Descenso al MaelstrA�m y otras grandes historias de Poe, en este blog del Cine de TerrorA� ClA?sico

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Viaje al centro de la Tierra

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Tened por bien que dA� noticias al mundo de lo que el Centro de la Tierra escondeA�A�

Virgilio, ENEIDA, l. VIA�A�

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A�A�Desciende al crA?ter del Yocul de Sneffels que la sombra del Scartaris acaricia antes de las calendas de julio, audaz viajero, y llegarA?s al centro de la tierra, como he llegado yo. Arne Saknussemm.A�A�

Julio Verne, Viaje al centro de la TierraA�A�

Declaro que la tierra estA? hueca y que es habitable en su interior; que estA? formada por un cierto nA?mero de esferas concA�ntricas, cada una dentro de las otras, y que estA? abierta en los polos doce o quince grados; emplearA� mi vida si es necesario en defender esta verdad, y estoy dispuesto a explorar el interior del globo, siA�el mundoA�quiere apoyarme yA� brindarme ayuda en el intento.A�A�

A�John C. Symmes (1780-1829) La TeorA�a de la Tierra Hueca A�A�

A�A�A�A�

El capitA?n Symmes, autor de las lA�neas precedentes, fue un hombre de gran sencillez ; de espA�ritu elevado, honorable y honesto. UnA�hombre ejemplar en cada aspecto de su vida, venerado y respetado por todos cuantos le conocA�an. Tan firmemente grabada en su mente estabaA� la creencia en esta teorA�a que durante diez aA�os, a pesar de trabajarA�en condicionesA� econA?micasA�difA�ciles y verse sometido a la burla y el ridA�culo de todo un mundo en su contra, perseverA? en sus pesquisas hasta el punto de interesar a otros en el asunto, que buscaron comprobar la verdad de sus afirmaciones llevando a cabo una expediciA?n al polo, que no alcanzarA�a sin embargo la ansiada meta.A�A�

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A�A�A�

FACILIS DESCENSUS AVERNI
A�A�

El asunto del descenso al interior de la Tierra les ha sidoA�puntualmente seA�aladoA�A�en algunas notas sobre las expediciones al Artico, yA�en una breve semblanza sobreA�la vida y milagros del aventureroA�singular NicolasA�RoA�rich. AbundamosA�sobreA�este affaireA�tan misteriosoA�ahoraA�que hemos conocido un sitio, llamado acertadamente Mundus SubterraneusA�, en el cual se nos presentaA�una bibliografA�a comentadaA�muy completa de la literatura fundamental en torno al fascinante tema de la Tierra Hueca, los mundos subterrA?neos, las regiones mA?s allA? de los polos,A�Agartha y Samballah y otros misterios delA� mundo secreto intraterreno.A�A�A�

Un aspecto del supuesto agujero en el polo, acceso al inframundo

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De todos losA�tA�tulos recogidos, ninguno tan seminal y conocido como la obra de Jules Verne, Viaje al Centro de laA�Tierra (1828 – 1905); no se entiende una bibliografA�a sobre la Tierra Hueca sin citar esta popular novela, publicada por vez primera en 1864. El volumen ha conocido cientos de traduciones a otros idiomas y numerosA�simas reediciones. La historia, recordA�mosla una vez mA?s, narra las peripecias de un profesor y su discA�pulo, un sobrino del mismo (1) Axel, que recibe una verdadera iniciaciA?n, repitiendo el modelo de Dante y Virgilio en los Infiernos, que con la ayuda de un guA�a experto descienden al interior de la Tierra a travA�s de un volcA?n en Islandia , lindando con las regiones polares. AllA? se desarrollarA?n mA?ltiples aventuras, incluyendo encuentros con animales prehistA?ricos, hasta que consiguen eventualmente acceder a la superficie de nuevo en el sur de Italia.A�A�

El mito de un inframundo habitado ha sido objeto de varias interpretaciones en el celuloide rancio. Fotograma de The Mole People

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A�En realidad, el motivo del Viaje al Centro de la Tierra verniano es una prolongaciA?n, como ya apuntamos en alguno de nuestros brevesA�artA�culos sobre la conquista del Polo, de su novela Las Aventuras del CapitA?n Hatteras, donde hallamos la misma historia con una combinaciA?n diferente de sus argumentos principales.A� Este gran poema subterrA?neo es la obra mA?s fantA?stica de la saga de Julio Verne, y el mA?s extremo de sus Viajes Extraordinarios, el A?nico que puede sustraerse a la ecuaciA?n que toda la serie postula: imaginario igual a real, explicada por Verne de modo cauteloso al declarar que “todo lo que un hombre puede imaginar, otros hombres serA?n capaces de realizarlo”. Y asA� ha sucedido, con excepciA?n de este Viaje al Centro de la Tierra. Hasta la fecha, nadie ha podidoA�llevar a caboA�tal viaje, aunque han sido numerosos los intentos de acometer semejante tarea, y hoy no se sabe mucho mA?s del interior del globo que en la A�poca de Verne. Al menos, fuera del terreno de las hipA?tesis.A�A�

A�A�A�A�A�A� A�A� A�A�

Recordemos que el profesor Lidenbrock, principalA�protagonista de la novela de Verne, sigue las huellas de un alquimista, Arne Saknussem, remontando en su camino el pasado de la naturaleza, en un verdadero regreso a las fuentes. En esto tambiA�n Viaje al Centro a la Tierra entronca con la tradiciA?n del descensus ad inferos, el descenso a los infiernos, en su vertiente de regresus ad uterum, la vuelta al seno de la Gran Madre CtA?nica, paradigma de losA�ritos de paso; y es que la obra de Julio Verne reviste todos los elementos de un viaje iniciA?tico, porque el pretexto de la aventura no ensombrece el nA?cleo verdadero de la historia, laA� del viaje de descubrimiento oA�la bA?squeda individual enA�pos de la sabidurA�a, de la gnosis y, en el caso de Axel, otro de los protagonistas de la novela, de la conquista de la madurez intelectual y espiritual.A�A�

De este modo, mediante su conexiA?n con la alquimia, se revela la verdadera naturaleza delA�relato de Verne como un autA�ntico descenso a los infiernos; un viaje de iniciaciA?n ritual. SegA?n Simone Vierne, que ha consagrado un monumental estudio al carA?cter iniciA?tico de la obra verniana (2), A�sta tiene su raA�z en la corriente de tradiciones esotA�ricas mA?s arcaicas, como los misterios eleusinos, la queste griA?lica, el hermetismo y la masonerA�a, por no hablar del ciclo de Gilgamesh y la eterna busca de la inmortalidad, asA� como el mito tibetano de Agartha y otras ciudades subterrA?neas. La constante presencia de los grandes temas mA�ticos en la obra de Jules Verne incitan a algunos autoresA�a ver en ella A�una mitologA�a bien estructurada, una planificada y consciente revisiA?n de ritos esotA�ricos, o bien una recreaciA?n en filigrana de los mitos escogidos por las grandes obras literarias (3)A�A�

En el interior de la Tierra suelen habitar criaturas antediluvianas; no en vano se considera el mito como un trasunto del ParaA�so Perdido

A�

Si puede ponerse en tela de juicio que todas las obras de Jules Verne participen de este carA?cter iniciA?tico, no cabe dudarlo en lo que se refiere particularmente al Viaja al Centro de la Tierra, de simbolismo tan evidente y tan turbador el cortejo de elementos rituales y esotA�ricos que aparecen en esta obra. En este sentido, merece la pena recordar que el ritual de toda ceremonia de iniciaciA?n comporta tres secuencias fundamentales: la preparaciA?n del candidato –que tiene lugar a menudoA�en el antro, caverna oA�recinto sagrado– , el viaje, sA�mbolo de muerte, trA?nsito o metamorfosis, y el renacimiento, resurreciA?n o salida del antro iniciA?tico.A� En la novela de Verne, el comienzo del viaje estA? marcado por la apariciA?n de un documento secreto, en forma de criptograma, escrito en carA?cteres rA?nicos, esto es, sagrados –se atribuyen al mismA�smo OdA�n– y transrito en latA�n por un alquimista, Arne Saknussem, cuyas obras habA�an sido destruA�dasA�al considerarlas herA�ticas. Este manuscrito investido de propiedades misteriosas y esotA�ricas equivale a una revelaciA?n que definitivamente marca el camino y seA�ala el comienzo de la empresa iniciA?tica. El hecho de que la ciencia de Lidenbrock, el cientA�fico, se revele impotente para descifrar el criptograma, y que seaA�el cA?ndido Axel quien lo haga por azar o intuiciA?n, manifiestan que A�ste ha sido elegido por su inocencia (como en el cA�lebre caso de Galaad en la queste griA?lica) para conquistar la cima.A�A�

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(El manuscrito en caracteres rA?nicos que contiene la clave del acceso al Inframundo en la novela de Verne)A�A�

Prosiguiendo con la lectura en clave simbA?lica de la obra de Verne, podrA�a aA�adirse que el destino del viaje es el centro de la tierra, el punto supremo, imagen del Centro primordial, lugar sagrado por excelencia, inaccesible al profano. Y del mismo modo, el umbral o paso de entrada se halla en un volcA?n, puerta del infierno, en algA?n remoto lugar de Islandia,A� regiA?n que participa del simbolismo polar, una vez mA?s asociado a la imagen del ParaA�so o Axis mundi. En la novela, este acceso al inframundo debe cumplirse en una fecha determinada, la del solsticio de verano, cuya significaciA?n en determinados rituales de la masonerA�a y en el contexto de los misterios de la antigA?edad hemos puesto de manifiesto en diversas ocasiones. Finalmente, el juramento del silencio es impuesto al neA?fito, como establecen los cA?nones de la inciaciA?n, especialmente en el caso de algunas religiones mistA�ricas y enA�la francmasonerA�a.A� Basten las pequeA�as notas aquA� apuntadas para poner de relieve el componente esotA�rico del Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne, cuya vertiente simbA?lica admite una lectura de mayor profundidad a nivel iniciA?tico que quizA? podramos retomar en otra ocasiA?n.A�A�

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(Cubiertas de The Hollow Earth y La Diosa de Atvatabar, dos obras clA?sicas en torno al motivo de la Tierra Hueca)A�A�

Aunque la inmortal novela de Verne es la mA?s popular de las ficciones en torno al motivo de la Tierra Hueca, existenA� antecedentes a esta teorA�aA�y a su uso en la ficciA?n, como la obra El viaje al inframundo de Niels Klim, de 1741,A� Nicolai Klimii iter subterraneum (Niels Klim’s Journey Underground), dek escritor danA�s Ludwig Holberg (1684 – 1754) quien aprovechA?A�A�con fines fantA?sticos por vez primera la teorA�a del astrA?nomo Edmond Halley (quien diA? suA�nombre al cA�lebreA�cometa)A�A�de la estructura de la Tierra y otros planetas como una serie de esferas concA�ntricas, en torno a un pequeA�o sol central, A�con aberturas en sus polos, tesis que el cientA�fico presentA? en el curso de una lectura sobre magnetismo y publicada por la Royal Society en 1692. (4)A�A�

La estela de la novela de Verne fue seguida por una serie de obras que abundarA�an en detalles sobre el asunto de la Tierra Hueca. Entre ellas, destaca por su carA?cter seminal un exitoso libro titulado Etidorpha, de John Uri Lloyd, que aA?n puede ser hallado en la red, que conocerA�a tambiA�n varias reediciones. Esta ediciA?n concretaA�A�que mostramos destaca poderosamene por los sA�mbolos de apariencia egipcia de su cubierta, y difiere de las anteriores en que comprende capA�tulos adicionales que no fueron incluA�dos entonces.A� (4)A�A�

IlustraciA?n de la novela Etidorpha

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A�Etidorpha, publicada por primera vez en 1895, es una de las mA?s famosas y enigmA?ticas obritas sobre la Tierra Hueca; incluso Howard Philips LovecraftA� la leyA?, A�y notarA�a que el tA�tulo es un anagrama de Aphrodita (5). MagnA�ficamente ilustrada por J. Augustus Knapp, este libro fue tan bien acogido que rA?pidamente se tradujo a varios idiomas, entre ellos el sueco y el alemA?n, y aA?n hoy estA? en imprenta. Su autor, John Uri Lloyd, un farmaceA?tico, escribiA? tambiA�n otras novelas. A propA?sito de estaA�oscuraA� Etidorpha se han sugerido igualmente conexiones con el mormonismo y la masonerA�a; su propio autor dirA�a sobre su creaciA?n que “Etidorpha no es una simple ficciA?n; la misiA?n de este libro estA? oculta para la mayorA�a de sus lectores (…)”A�A�

A�La doctrina concerniente a un globo terrA?queo hueco en cuyo interior vivirA�an los humanos permeA? en ciertos sectores de la sociedad alemana a travA�s del piloto de guerra Peter Bender, quien, segA?n se dice, mientras convalecA�a como prisionero en un hospital de sangreA�durante la Primera Guerra Mundial, cayA? en sus manos un ejemplar de The Flaming Sword, la revista de Koresh, padre de laA�teorA�a de la Tierra Hueca. BenderA�encontrarA�a aA�JohannesA�Lang, tambiA�n interesado en el tema, y ambos visitaron a Karl Neupert entre 1925 y 1928. Mientras esteA�A?ltimoA�daba a la imprenta su Geokosmos, Lang publicarA�a varios opA?sculos con su versiA?n de la doctrina del Mundo intraterreno, ayudando a su difusiA?n en Alemania, comenzando en 1935 con The New World View, que volverA�a a ser editado en varias ocasiones hasta los aA�os sesenta. Johannes Lang, que morirA�a en 1967, conociA? a su vez a U.G. Morrow, un estrecho colaborador de Koresh. Lang tambiA�n fundarA�a la Sociedad para la BA?squeda del Mundo Terreno (Gesellschaft fA?r Erd-Weltforschung) que mantuvo su actividad hasta 1975.A�A�

A�A� A�A�

(Otras dos obras vetustas yA�fundamentales en la bibliografA�a de la Tierra Hueca: El Sello Divino y el Dios Humeante)A�A�

Lo que quiera que sea que los alemanes de la A�poca pensaron de todo aquello, se ha perdido desafortunadamente en las brumas del tiempo, asA� como la motivaciA?n del autor Walter Brenner-Kuckenberg para escribir y publicar su panfleto Leben Wir Auf Oder In Der Erde? Die Hohlwelt-theorie (A?Vivimos en el interior de la tierra? La TeorA�a de la Tierra Hueca) en 1949. DespuA�s de todo, esto sucederA�a apenas cuatro aA�os tras la desvastadora guerra que destruyA? a la Alemania Nazi y a medio mundo, transformA?ndolo en una gigantesca escombrera, reduciendo ciudades enteras a cenizas y limitando la vida humana a la meras supervivencia diaria tras cinco aA�os de amargura. PodrA�amos pensar que habA�a muchas cosas de las que preocuparse, aunqueA� quizA? este gA�nero de temas cercano a la ficciA?n servA�a de evasiA?n a una desesperada poblaciA?n que vivA�a en tan calamitosas circunstancias; la cuestiA?n es que, como muestran diversos estudios, la publicaciA?n de este tipo de publicaciA?nes esotA�ricas raramente se han visto detenidas por asuntos tan mundanos como una guerra mundial. Especialmente en Alemania, donde la doctrina de la Tierra Hueca formulada por Koresh fueA�recogida durante laA�Primera Guerra y perpetuA? su influencia hasta 1960.A�A�

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A�Entre los mA?s inusuales libros del mito de la Tierra Hueca destaca The Smoky God, o Un viaje al inframundo, escrito por Willis George Emerson (1856-18918), donde unos pescadores noruegos, encabezados por Olaf Jansen, son conducidos accidentalmente mA?s allA? de las regiones boreales por una tormenta. Entonces entran en un desconocido mundo interior cuya estructura recuerda la teorA�a de las esferas concA�ntricas del CapitA?n Symmes. AllA� los expedicionarios encontrarA?n una avanzada raza de giagantes que han desarrollado una poderosa civilizaciA?n que usa la energA�a del nA?cleo solar, al que llaman El Dios Humeante. Al final del relato, Jansen, el pescador, regresa a la superficie terrestre y, aA�os mA?s tarde, en su lecho de muerte, entrega el manuscrito de su historia a Emerson, quien lo publica, procurando asA� el marchamo de autenticidadA�a tan increA�ble experiencia.A�A�

Algo mA?s tarde, hacia 1820 verA? la luz otra peculiar obra sobre el Mundo subterrA?neo, llamada Symzonia, o Un Viaje de Descubrimiento (Symzonia, A Voyage of Discovery ) (6) A�cuya autorA�a y fecha de publicaciA?n exacta no estA?n muy claras. El autor se oculta bajo elA�nomme de plumeA� CapitA?n Adam Seaborn.A� Symzonia describeA�un viaje al interior de la tierra hueca, basA?ndose largamente en ideas de John Cleves Symmes, para descubir no sA?lo tierras fA�rtiles, sino tambiA�n a sus pobladoresA�humanoides. Algunos mantienen que el autor de este libro es el mismo Symmes, pero hay quienesA�sostienen lo contrario aduciendo que la calidad literaria del Symzonia sobrepasa la capacidad de Symmes.A�A�

Frederick Culmer (1822 – 1892) fue un autor mormA?n que publicarA�aA�El Mundo Interior: Una nueva teorA�a, enA� 1886. SusA� ideas a propA?sito de una tierra hueca habitada tienen varias fuentes de inspiraciA?n, que van desde sus propias ideas sobre la estructura de las esferas huecas, hasta los argumentos de John C. Symmes sobre la estructura interna de la tierra.A�En el argumento de la obra se relaciona, porA�A�influencia del Libro de MormA?n, la raza que habita el interior de la tierra con la tribu perdida de Israel.A�A�

Internet y Google Earth han despertado el mito de la Tierra Hueca de su viejo letargo: aquA�, una de las supuestas entradas polares al inframundo

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(Cubiertas de Etidorpha y Die Hohlwelt-theorie)A�A�

En 1892 el mito de la Tierra Hueca vuelve a enriquecerse con la apariciA?n de La Diosa de Atvatabar, o la historia del descubrimiento del mundo interior(The Goddess of Atvatabar; being the history of the discovery of the interior world, and conquest of Atvatabar), de William Richard Bradshaw (1875-1927), quien concibe una ambiciosa novela alrededor de una raza perdida inspirada en la teorA�a de Symmes de las esferas concA�ntricas. En el libro, un grupo de exploradores navega a travA�s del agujero del polo Sur, hasta encontar un vA?rtice en el mundo subterrA?neo –un recuerdo lejano de un Descenso al Maelstrom, del genial Edgar Poe– que les permite acceder al continente de Atvatabar, donde vive una civilizaciA?n tecnolA?gicamente superior a la humana. Esta novela es especialmente notable tambiA�n por sus singulares y numerosas ilustraciones.A�A�

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Los nativos pobladores del inframundo deA�Phosphor: an Ischian Mystery, escrita porA� Sherry J. Filmore, y publicada en Australia enA� 1888, son imaginados como criaturas antropoides prehistA?ricas que hablan en latA�n y tienen un brillo fosforescente. Esta novela ha sido considerada como la “historia australiana mA?s grotesca jamA?s escrita“. En ella, un empobrecido joven, enterrado vivo tras ingerir veneno de serpiente para probar un antA�doto de su propia invenciA?n, escapa a un reino subterrA?neo habitado por los extraA�os primates.A�A�

Otro autor, en este caso una mujer, Enma Louise Orcutt, perpetra el siguiente episodio en la nutrida lista de obras que fundamentan el mito de la Tierra Hueca, publicando un no menos extraA�o El Sello Divino (The Divine Seal ) enA� 1909. La historia es una mezcla de ocultismo con una fantasA�a sobre la raza perdida, ambientada en un futuro lejano donde son recuperados los antiguos vestigios de la AtlA?ntida (presumiblemente una parte de un antiguo continente) que conducen a una expediciA?n al A?rtico en busca de Zallallah –fonA�ticamente cercaco a Shamballah– un pueblo aA?n mA?s antiguo qu los primera raza aria.A�A�

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En Thyra, una novela en el abismo polarA� Thyra, A Romance of the Polar Pit deA�Robert Ames Bennet, publicada enA� 1901, cuatro exploradoresA�que viajan enA�globo se estrellanA�en una regiA?n inexplorada del A?rtico. AllA� para su sorpresa se encontrarA?n con una tierra cA?lida colonizada por criaturas fantA?sticas, desde dinosaurios a mamA�feros prehistA?ricos, una raza de monos antropoides y un pueblo descendiente de los antiguos navegantes y guerreros vikingos que descubrieron este mundo en una A�poca pretA�rita.A�A�

A�Ya en 1906 se publica El Fantasma de los Polos (The Phantom of the Poles) de A�William Reed , que presenta una colecciA?n de testimonios de exploradores polares sobre fenA?menos extraA�os o inexplicados, desde vientos cA?lidos, depA?sitos de arena o polvo, rocas dentro de icebergs, vastas extensiones de tierra libres de hielo, zonas de agua dulce en pleno oceA?no polar, y bizarras auroras boreales. Todo este material sustenta la imagen deA� las A?reas polares como una antecA?mara de la Tierra Hueca.A�A�A�

La TierraA�HuecaA�(Hollow Earth) es elA�contundente tA�tuloA�que Franklin TitusA�Ives daA�a su obra sobre el tema publicada en A�1904, que retoma una vez mA?s la teorA�a de Symmes, por el que declara su admiraciA?n. El mismo aA�oA�el mundo asiste a la presentaciA?n de otra obra relacionada, titulada El A?ltimo descubirmiento del SeA�or Oseba (Mr. OsebaA?s Last Discovery), y publicada en Nueva Zelanda en 1904 por Geroge W. Bell, que rubricarA�a este estraA�o libro que cuenta las experiencias de un habitante de un mundo subterrA?neo con entrada bajo el Polo Sur, deudorA�evidente de la teorA�a del capitA?n Symmes.A�A�

En Mundus Subterraneus podrA?n continuar, si lo desean, su particular viaje de descubrimiento a travA�s de la fascinante, abundosa y desconcertante literatura en torno al mito –hasta hoy– de la Tierra Hueca y sus complejos entresijos, que bien merecen una reflexiva y atentaA�revisiA?n por parte del lector inquieto.A�A�

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-Fuentes y vA�nculos-A�A�

(1) De modo que los Viajes al centro de la tierra constituyen una forma particular de los “Viajes con mi tA�a”, esto es, el “viaje con mi tA�o” –en realidad, una forma menor y menos avanzada de esta genial disciplina aventurera.A�A�

(2) Vierne Simone, Jules Verne et le roman initiatique, Editions du Sirac, Paris, 1973A�A�

(3) Lamy, Michel, Jules Verne, initiA� et initiateur, Paris, VVEE.A�A�

(4) Textos traducidos libremente a partir der Theo Paijmans, Mundus SubterraneusA�A�

(5) O tambiA�n Venus, cuya significaciA?n estA? mA?s prA?xima al simbolismo de la vertiente mA?s oscura del mito de la Tierra Hueca, como dominio del Phosphoros, Lucifer o Rex Mundi.A�A�

(6) Pueden acceder a Symzonia, la obraA� completa en esta direcciA?nA�http://olivercowdery.com/texts/1818symm.htm#item2A�A�

(7) El texto completo de Etidorpha, en su versiA?n original con ilustraciones.A�A�

(8) MA?s sobre la tierra hueca, aquA�.

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