MÚSICA RATONERA

Demasiado azul

azurro-copla

La canción del verano, tanto para inaugurar su inminente llegada, festejar el esplendor de la canícula en su apogeo o, tristemente, llorar su final (véase, verbigratia, el Duo Dinámico)  podría ser una categoría dignísima de ser tratada en este blog, en tanto modalidad musical juzgada a menudo con cierto menosprecio pero que cuenta entre las más reverenciadas por nuestra tía.

Como quiera que sea, aprovechamos la idoneidad del asunto para glosar aunque sea mínimamente las excelencias de este género y con él a uno de sus más ínclitos representantes, el gran Adriano Celentano, adalid del roquerito fresquito y prohombre icónico de los setenta y los ochenta, ídolo del celuloide, caricato y showman genial, cuya vida y milagros quizá tengamos ocasión de glosar como conviene a su enorme talento.

adriano-cienma

Aunque para la mayoría, por motivos obvios, el verano es el rey de las estaciones y ese tiempo precioso para la dulce holganza y entregarse al vicio sagrado del otium, hay honrosas excepciones para quienes, en general, este tórrido período estival resulta excesivo y demasiado azul, como parece ocurrirle al protagonista de este himno veraniego cuya letra y título Azzurro -distintivo por otra parte de la cuna italiana de la melodía-  parecen sugerir.

Arriba, dos muestras del desparpajo de Adriano en sendas interpretaciones del tema Azzurro

Esta copla  es efectivamente  un brillante ejercicio de italianidad de la mano del versátil  Adriano Celentano. Compuesta por Paolo Conte y articulada por Vito Pallavicini,  ” ha sido utilizada en tantas ocasiones durante acontecimientos deportivos o culturales que ya puede ser considerado un segundo himno del país de la bota. (1) 

 

 La canción, siendo magnífica como es, soporta ene versiones, como ésta que mostramos, sin perder un ápice de su aroma festivo y estival 

Abajo, interpretada por su propio compositor, y en el tempo correcto (suponemos) que nos evoca el dinamismo del tren al que se refiere la letra y, no digamos, la fugacidad del verano y del tiempo mismo .

‘Azzurro’ (Azul) fue grabada por el músico milanés en 1968, y desde entonces no ha dejado de sonar a lo largo de toda la geografía mundial, convirtiéndose en un adagio para quienes soñaban con gozar cada madrugada con la flor de la pasión (…) “ Es un tema realmente difícil de encajar en cualquier género y en eso radica precisamente parte de su encanto: ”  (1)  No es rock, tampoco es una balada, ni siquiera una pachanga festiva (género que defiende con ahínco y maestría el incombustible Georgie Dann) ” (…) es más bien una singular miscelánea de géneros que ” que desembocó en un éxito extraordinario degustado por generación tras generación.

 

azurro2 azurro

Una melodía “ de aires napolitanos,  pegadiza a más no poder y que  permite tararearla sin excesivas dificultades”  -incluso en la ducha, como conviene precisamente a cualquier canción meritoria del repertorio del auténtico roquerito fresquito, lo que tal vez haya contríbuido también a asegurar su éxito y su pervivencia en la memoria colectiva durante décadas, luciendo hoy, aún, esa “tersura característica e inolvidable de la adolescencia”. 

Al margen de magnífica versión de Celentano, que por sí sola justificaría este post y que no admite competencia,  no nos resistimos a incluir sin embargo una enésima revisión de Azurro de aroma ibérico, para lo cual elegimos a Jaime Urrutia, roquerito fresquito por antonomasia,  que no le hace ascos a versionar un buen tema, aunque parezca relativamente alejado de su “estilo” habitual (¿Estilo? Eso es para los mediocres.)  Miren como Jaime Urrutia se atreve con desparpajo a interpretar y hacer suyo este himno.  Inevitable el ritmo de tanguillo  y la bandurria que en tantas ocasiones fuera marca de la casa en las mejores composiciones de Urrutia y sus drugos.

adriano

Con coplas como ésta, señores, uno desería que el azul fuese aún más intenso y de duración infinita, como los veranos del paraíso perdido de  la infancia. Pero para gustos, los colores. El nuestro es hoy, por supuesto, el azul. 

Notas, vínculos y fuentes

(1) Azzurro, la canción del verano

(2) Las cinco mejores coplas de la canción italiana

(3) Memorias de Adriano -Celentano-

(4) Las cincuenta mejores canciones del verano de la historia, según diversos eruditos e internautas cuyo nombre no recordamos ahora

Balada triste de trompeta…o de cómo vivir destruyéndose

 

No, no voy a referirme a la fallida película del siempre interesante Alex de la Iglesia, ni tan siquiera a la canción del ínclito, y al parecer inmortal,  Raphael.

Hoy quiero compartir con nuestra tía la vida y obras de un trompetista y cantante singular:

Chet Baker.

 

 

 

Chesney (Chet) Henry Baker Jr nació en un pueblecito granjero de Oklahoma en 1929 , fue un niño de una belleza física importante , casi angelical , casi femenina. Su padre era un guitarrista frustrado metido a granjero dado al Bourbon que maltrataba a su familia a menudo . Su madre adquirió un papel sobreprotector sobre el pequeño Chet ante los designios enloquecidos del progenitor. Todo indicaba que la vida de Chet iba a ser la de granjero humilde , pero unas malas cosechas y una precaria situación económica obliga a la  familia Baker a mudarse a California , un sitio mucho más estimulante que Oklahoma , la verdad. Chet tenia once años y comenzaba a interesarse por la música , su padre puso sus esperanzas en su hijo formándolo en el conservatorio (Chet lo abandono a los pocos meses , continuando su formación musical de manera intuitiva y autodidacta) y metiéndole en el coro de la iglesia. Comenzó tocando el trombón pero pronto se dio cuenta que el verdadero destino de sus dedos era apretar los pistones de una trompeta. Aun así , la relación con su familia era difícil y Chet se enrolo en el ejército con 16 años. Fue destinado a Berlín en 1946 y toco dos años en la banda del 28 Ejército de Estados Unidos. En 1948 volvió a Los Angeles y allí comenzó a tocar en pequeñas formaciones donde maravillo por el lirismo y la fragilidad de su forma al acariciar una trompeta. Le costo hacerse un nombre , los olimpos del Jazz estaban reservados para músicos negros de Nueva York no para un muchacho blanco de Oklahoma , retraído y sentimental de enormes ojos azules. En 1952 , el trompetista con el que tocaba el gran Charlie Parker enfermó , y “Bird” tuvo que organizar una audición para contratar a uno para lo que le quedaba de gira por la Costa Oeste y Canadá . El joven Chet era de los primeros de la fila de casi sesenta candidatos. Cuando Parker escucho la dulzura con la que Baker se desenvolvía con el instrumento, paró la audición y lo contrato directamente.


Además de ser un músico brillante , Chet se disputaba con un tal James Dean, el trono de sex-symbol de momento.  En ese primer tiempo lo tuvo todo: juventud, belleza, talento, dinero, fama y mujeres. Su voz acaramelada y triste, enamoró a toda una generación, y si bien hubiera podido detenerse ahí y disfrutarlo, continuó buscando lo que un artista verdadero debe buscar: el fantasma, el dios vivo y verdadero que lo aleje definitivamente de la muerte. Quien no busca a Dios no es un artista, quien no teme a la muerte no puede tocar como Chet Baker. Y esto lo hizo metiendo la heroína en la ecuación de su vida.

Hay un verso del poeta y dramaturgo francés Antonin Artaud que dice “ Se que soy porque me destruyo” . Esta sentencia tan brillante como desoladora podria ser un resumen de las andanzas de genio narcotizado del viejo Chet.. La relación entre paraísos artificiales y artisteo es una relación de varias centurias. Se sabe que Shakespeare se fumaba sus buenas pipitas de marihuana mientras escribía Hamlet o Mcbeth , por no hablar de aquellos franceses llamados Verlaine, Rimbaud o Baudelaire que no desentonarían en la segunda parte de Trainspotting.

 

 

Pues bien, si hay un ejemplo  de alguien que suscriba totálmente esta máxima este es Chet Baker. Baker se había vuelto adicto a la heroína en los cincuenta y había sido encarcelado varias veces durante cortos periodos. No obstante, no sería hasta los años sesenta que su adicción empezara a interferir en su carrera musical. Fue arrestado en Italia en el verano de 1960 y pasó casi un año y medio entre rejas. Celebró su regreso grabando en 1962 Chet Is Back! para la RCA. A finales de año, sin embargo, fue arrestado en Alemania occidental y expulsado a Suiza, luego a Francia y, finalmente, a Inglaterra. Pero fue deportado de nuevo a Francia a causa de otro problema con las drogas en 1963. Vivió en París y durante todo el año siguiente actuó en Francia y España, pero tras ser arrestado una vez más en Alemania occidental, fue deportado a Estados Unidos, a donde llegó en 1964. Tocó en Nueva York y en Los Ángeles a mediados de los sesenta, cambiando temporalmente la trompeta por el fliscorno. En el verano de 1966, sufrió una gran paliza en San Francisco que estaba relacionada con su adicción a las drogas. Como consecuencia de ella, perdió gran parte de su dentadura que le llevó a modificar su embocadura en la trompeta. Hacia finales de los sesenta, grababa y actuaba sólo de forma ocasional; a comienzos de los setenta, se retiró por completo. Retomando cierto control sobre su vida gracias a tomar metadona para controlar su adicción a la heroína, y con la inestimable ayuda de su colega Dizzy Gillespie, Baker regresó fundamentalmente con dos actuaciones: una en un importante club neoyorquino en 1973 y otra en un concierto con Gerry Mulligan en el Carnegie Hall en 1974. Hacia mediados de los setenta, Baker regresó a Europa donde seguiría actuando de forma regular, con viajes ocasionales a Japón y regresos a Estados Unidos.


Baker sabía moverse en esos peligrosos límites de las drogas. Adicto durante décadas, el trompetista  consiguió seguir a flote, apoyado en sus mujeres, en los peores momentos. Su vida, tan trágica como llena de magia, estuvo marcada por las adicciones, el jazz, las mentiras y las mujeres hasta que la muerte, a la que había dado esquinazo en múltiples ocasiones, le cazó por sorpresa en la capital de Holanda una madrugada de 1988. En esta vieja ciudad se cobijó Baker a finales de los años ochenta y en ella murió pocas semanas antes de que se estrenase el genial documental ‘Lets get lost’ de Bruce Weber, nominado al Oscar en 1988.

 

 

 

Fuentes y vínculos

http://lasherenciasolvidadas.wordpress.com/

http://blogs.cadenaser.com/sofa-sonoro/

Jueves, septiembre 25th, 2014 GENERALIS, MÚSICA RATONERA, VIDA Y MILAGROS 8 comentarios

Mundos remotísimos

No, no se trata de un espejismo, ni del producto de la indigestión monumental producida por un postre de efectos cataclísmicos. No es,  formalmente, una paranoia.  Se trata,  pura y simplemente, de  una resurrección inesperada, del regreso al primer amor.  La música, para soñar,  es de Franco Batiatto (mundos remotísimos); la imagen, un eco innecesario de la melodía, la encontramos en Magic Transistor. Hasta luego, ninivitas. Hola de nuevo, sobrinos.  (Can you hear me, major Tom?)…

 

 

Mondi lontanissimi, collage febril en Magic Transistor

 

 

 

Fuentes, addendas, notas y  sabias consejas:

 

http://magictransistor.tumblr.com/archive/2014/4

For unto us a child is born

Get up, get ready!… El mensaje del Ángel a los Reyes Magos en un capitel románico de la catedral de Saint Lazare.

 

Sirva este pequeño y humilde post a varios propósitos:  felicitar la navidad --bien temprano, como el ángel del capitel de Saint Lazare, que despierta a los tres Reyes Magos-- a todos nuestros lectores, colaboadores y compañeros de viajes; proclamar nuestra adhesión sincera al  mensaje de Cristo (o al mito del Niño Dios, según otros);  invitar a todos a la búsqueda de la Polar -que es lo que importa-- y recorrer sus caminos.

Y,  por encima de todo,  dar nuestra enhorabuena a nuestros amigos SuperNova y R. Daneel O. por su paternidad.

A todos nos ha nacido un niño.

Felicidades.

 

 

 

For unto us a child is born * , un fragmento de El Mesías de Handel

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Una excursión a la catedral de Autun, en Borgoña

(2) Visita virtual. Los capiteles de la catedral de Sain Lazare en Autun.

(3) El tímpano del Juicio Final de la catedral de Autun.

¿Dónde estabas entonces?…

Stayin´Alive; el plexiglás, último grito en el  77   y -con menos pelo- aún hoy.

 

Si alguna vez inventan una máquina del tiempo, estamos casi seguros de que en su cabina de pilotaje --de sobrio diseño victoriano, o tal vez abigarrado y psicodélico lujo setentero en plexiglás--  habrá de sonar la música, buena, mala o regular. De hecho, la música por sí sola, con su milagrosa capacidad de evocación — siquiera igualada por la imagen--, consituye un dispositivo extraordinario que permite el viaje en el tiempo o induce una experiencia similar, la del periplo nostálgico.  Probemos nuestro prototipo de carrusel del tiempo, al que les invitamos a subir como conejillos de indias para darse una vueltecita navengando con la guía de un puñado de canciones por los recuerdos  del año 1977,  donde, efemérides aparte --ese año mueren Elvis, Chaplin y Machín-- ,  hacían furor el papel pintado de diseño estrambótico y el frescor salvaje de los limones del Caribe; estos, para ser sinceros, siguen causando estragos en la actualidad.

 

 

Atentos, sobrinos, al slogan: En cualquiera de sus tres tamaños, siempre da más.

La dialéctica hegeliana hasta en los refrescos: ¿Pepsi o Coca Cola? ¿Fanta o Mirinda?

 

En el 77 España ya iba de culo, según los cronistas de la mítica El Jueves, heredera del Papus, la Codorniz y otros insignes predecesores.

 

 

Posiblemente, el mejor coche de la historia. La publicidad de la época ya lo advertía.

 

Publicidad de Atari; comienza la fiebre de los videojuegos

 

Calendario de  Vampirella, de Editorial Warren para 1977.

 

Uno de los estrenos del año: el remake de King Kong, que anticipa sincromísticamente la tragedia del WTC.

Jessica Lange ,en su mejor momento, nos descubre por qué Kong es una enésima actualización del mito del sátiro (que le pregunten a Kong)

 

Los guiños iluminitas comienzan bien temprano, ya en el 77: vean el efecto que hace el láser en el rostro de Vader en  este poster de de Star Wars que nos ha proporcionado un alucinante syncro para este post (***)

 

Emprendemos este viaje al pasado propiciado por el arrullo de una serie de  canciones de radio-fórmula que en su momento nos producían más aburrimiento que ganas de menear la penca --aún no habíamos desarrollado del todo nuestra afición por los sonidos contemporáneos, enfrascados como estábamos en nuestras inocentes aficiones infantiles-- pero que ahora tienen esa rara cualidad de evocar los momentos irrepetibles de cualquier tiempo pasado en el que, como dijo un famoso cineasta, “éramos felices sin saberlo” . Exceptuando el arranque, con The Bee Gees, posiblemente el número uno por aclamación popular de aquel año,  y nuestro colofón final, a cargo de Queen, el orden los factores no altera el producto y no responde a ningún criterio de calificación ni serio ni jocoso.

Una que no ha dejado de sonar desde entonces. Aún con el culito apretado  y en falsete, ésta es una de las canciones más difíciles de cantar de la historia. Siguiendo la máxima de Raphael, lo difícil no es llegar, sino mantenerse.

 

 

Boston, More than a feeling, entre nuestros favoritos,  sin duda. Un prodigio de la producción, entre otras cosas.

Alan Parsons y Eric Woolfson conciben en 1977 su segundo disco , Yo Robot: desde entonces, las piezas instrumentales del músico se convierten en habitual sintonía de cientos de programas de televisión

Pueden ustedes apreciar que había cosas muy potables, como el I Robot de Alan Parsons, o incluso portentosas,  como More than a feeling, de Boston (nuestro tema favorito, junto con el celebérrimo We are the Champions, que conocimos muchos años después, con la inesperada “resurrección” de Queen), pero en general la cosa era más bien chabacana, especialmente en suelo patrio, donde adquiría tintes ligeramente deprimentes: los grandes “éxitos” musicales del momento no alcanzaban el estatus de charanga y casi todo rezumaba el casposo brillo de la España cañí --lamentablemente, hay cosas que no cambian mucho--. Estos temazos, aún con el poso de la nostalgia, no han ganado muchos enteros y aún hoy suscitan los mismos sentimientos que hace más de treinta años. Para matarse.   Pero no entremos en valoraciones.A ustedes competen los juicios en éstas y otras cuestiones.  Disfruten de su viaje con los inconfudibles sonidos del Tempus fugit.

 

 

Tina Charles se suma a la larga estela de la música discotequera que presagia los ochenta. Uno de las canciones más señeras del 77

 

Boney M, los reyes del mambo en los setenta: Daddy Cool (76-77)

 

Grandes éxitos del Guayominí- di- puán: El orgullo patrio empieza su andadura con este hit inolvidable de Miki en Eurovisión: Enséñame a cantar

 

 

Las Grecas, de rompe y rasga. Dueñas y señoras de las ondas en el año 77.

 

Miguelito Bosé (ay de aquéllos por los que llega el escándalo) , antes de vender las estratosféricas papas fritas con rayos X,   nos hablaba en el 77  de  Su Libertad

http://www.youtube.com/watch?v=isLxKDu-8PM&feature=fvwrel

Una bomba picante:  Raffaella Carra

 

 

La caspa nostálgica de la mano del incombustible Georgie Dann. Otro que sabe del staying alive.

Un viaje no es nada sin un billete de vuelta. Volver, de Sergio y Estíbaliz. El inconfudible y maravilloso sonido de la España de los 70.

 

 

SOUVENIRS,  NOSTALGIA Y CASPA:

COSECHA DEL  77

 

I  The Bee Gees, Stayin’ Alive

2.Eddie Money,  Two tickets to paradise

3. Raffaela Carrá, En el amor todo es empezar

4.Iggy Pop, the Passenger

5. Waldo de los Ríos, sintonía para el barquero de CANTILLANA (***)

6. Miguel Bosé, Linda, Mi libertad

7. Más que un sentimiento , Boston

8. Marisol, Háblame del mar, marinero

9. Tina Charles, I love to love

10. Vicente Fernández, Volver

11. Georgie Dann (of course), Mi cafetal

12. José Luis Perales,

13. Jarcha, Andaluces de Jaén

14. Mari Trini, te quiero con locura

15. Roberto Carlos, el progreso

16. Albert Hammond, Échame a mí la culpa (posiblemente, la canción más deprimente de la historia)

17. Isley Brothers, Voyage to Atlantis (*)

18. Sergio y Estíbaliz, Volver

19. Basilio, Cisne cuello negro (la gamba pertinente)

20. Santana, Moonflower

21. Las Grecas, Te estoy amando locamente

22. Sandro Giacobe, el hombre que puso de moda los cuernos,  El jardín prohibido

21. Elsa Baeza, El Cristo de Palacagüina

22. María Ostiz, Un pueblo es (admirable interpretación, con sospechoso discurso político de fondo)

23. Lolita, Amor

24. Demis Roussos, melódico y orondo;  From souvernirs to souvenirs

25. Bob Marley, One Love

26. Carlos Mejía Godoy, Clodomiro

27. Rod Stewart, Hot Legs

28. The Alan Parsons Project, I Robot

29. Los Pecos, Esperanzas

30. Queen , we are the champions (después de tanta charanga,  el tono épico de este fabuloso hit servirá para coronar nuestra lista con un colofón apoteósico)

 

 

WE ARE  THE CHAMPIONS  -- 1977 Fragmentos de la sesión de grabación original del tema

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Nuestra efemérides es cinematográfica: En  1977 se estrenan Encuentros en la Tercera Fase,  un remake de  King Kong (Dino de Laurentiis)  y  La Guerra de las Galaxias. Junto con Tiburón, de Spielberg, estas cintas abren las puertas a los blockbusters de verano. Umbral habló a propósito de este cine palomitero de  “terrorismo intelectual”. Las mejores películas del 77, según los expertos, fueron estas otras.

(2) Nuestra lista de temazos procede de las siguientes fuentes: recuerdos y sentimientos personales e intransferibles, esta relación que compila los cien mejores temas del año 1977, esta otra de acá y un disco superventas de aquel año (Los Super 30, CBS) que aún conservábamos hasta hace bien poco y que ahora se vende por cuatro duros en Ebay.  Véase.

(4) Para nostálgicos duros, un repasito de la publicidad más rancia, incluidos los 70; lo mejorcito del año en Wikipedia

(***) Tras editar nuestro post, nos econtramos con un auténtico y maravilloso syncro marca de la casa, cuyo significado es, hasta ahora, un recóndito misterio. Pasen y vean.

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