MISTERIOS DE SÍBARIS

Una épica del taparrabo, II

 

“Los iniciados de la doctrina secreta reconocen en la expresión “el vestido de Adán” un profundo y oculto misterio, la explicación del cual no puede ser divulgada o impartida excepto a los más inspirados estudiosos del conocimiento secreto”

Rabino Simeon

¿Mudará el etíope (negro) su piel, y el leopardo sus manchas?

Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?

Jeremias 13:23.

Culminamos esta segunda parte del épico viaje que emprendimos hace algún tiempo tras la pista de un prodigioso taparrabo que, según diversas tradiciones, tuvo como artífice al mismísimo Hacedor y que otorgaría a su poseedor poderes sobrehumanos o semidivinos. Una historia que comenzó, como tantas otras,  en el Jardín del Edén y que podría estar detrás de innumerables mitos y fantasías de la rumorología contemporánea.

 

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Vaso de libación de Gudea (2000 AC) :Extraños animales de piel moteada (¿leopardos?) en un fragmento de relieve asirio, rodeando un emblema que algunos han asociado al Árbol de la Vida y que guarda asombrosos paralelismos con el Caduceo hermético. Para otros autores las serpientes enlazadas podrían representar la escala hacia los estados superiores del ser . (Ambrosia, way of the shaman)

 

No en vano algunos opinan que quizá habríamos de ver en esta prenda prodigiosa un antecedente insigne del traje milagroso de los superhéroes del cómic, el cine y la televisión. Aunque, como veremos, el alcance de la tradición de un ropaje mágico o de virtudes sobrenaturales es mucho más amplio de lo que podríamos imaginar y en absoluto encuentra su raigambre en una sola fuente, ya se trate de la Biblia o de cualquier otro antiquísimo texto, puesto que se encuentran huellas y vestigios de prendas similares a nuestro taparrabo épico en  fuentes de las más dispares culturas.

En nuestro accidentado recorrido tras el mítico taparrabo, viajamos desde el Pardés hasta Egipto, pasando por Babilonia, Grecia o Roma, hasta oscuros rincones del África negra, intentando a duras penas reconstruir el oscuro itinerario histórico de la prenda prodigiosa, casi siempre asociada a la realeza sagrada, la magia sacerdotal, los misterios y las iniciaciones.

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Dionisos, con la piel de leopardo sobre el hombro, en una obra de Simeon Solomon (1865)

Ya mencionábamos en nuestra primera parte de esta historia (1) que fue en una reciente película de Aronovsky, Noah (2014) , donde encontramos ecos de una vieja leyenda que conocíamos por diversos textos -sobre todo judíos- en los que se recoge la tradición sobre unas singulares ropas de extraordinarias propiedades que Adán y Eva lucían en el Jardín del Edén y que, una vez expulsados del Paraíso, llevaron con ellos y heredaron, de algún modo, sus hijos. Señalábamos también entonces las cualidades simbólicas de estas prendas venerables –que algunos asocian al característico tejido moteado del leopardo– que en todo resultan ser un trasunto de la condición edénica, paradisíaca o adámica -en el sentido más profundo del término- que caracterizaban al Hombre Primordial.

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Kubrick nos ilustra sobre al antigüedad -prehistórica- de este simbolismo del cazador poderoso y su no menos potente influjo sobre los primeros humanos. Imagen de 2001, una Odisea del Espacio

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El jaguar parece ser el equivalente del leopardo, con el que comparte su simbolismo, en algunas culturas precolombinas. También abundan allí los sacrificios y los trances extáticos.

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La inconfundible piel moteada o de leopardo en una antiquísima pintura mural de Catal Huyuk. La persistencia y antigüedad de este símbolo es realmente un misterio.

Durante la primera parte de nuestro periplo tras el épico taparrabo hicimos un alto importante en la planicie de Sinar, uno de los mayores hitos de esta vieja leyenda que se vincula de modo estrecho  –según el rabino Hakhinai–  con la figura de Nimrod, el mítico constructor de la Torre de Babel,   de quien se dice en la Biblia que era un “gran cazador” (apelativo que sin duda nos pone sobre la pista de la piel moteada del leopardo y su simbolismo), un poderoso monarca- de la estirpe de los gibborim del mundo antediluviano-  y un individuo que sin duda poseyó tal prenda, porque con ella aparece el personaje representado en algunas imágenes. Se dice que cuando Nimrod llevaba el milagroso taparrabo, los animales caían bajo una especie de influjo o trance y se postraban a sus pies. Como quiera que sea, la fama de “gran cazador ante el Señor” que precedía al mítico personaje bíblico, parece estar asociada íntimamente con la prenda maravillosa de piel de leopardo.

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Imagen de un manuscrito medieval donde la montura del leopardo representa el pecado, lo que parece remitirnos al simbolismo de la Bestia apocalíptica

Distintas fuentes judaicas  (fundamentalmente el Libro de Jasher, pero también otros textos) nos aseguran que desde el Hombre Primordial (Adan Kadmon), el taparrabo prodigioso pasó a su primer descendiente, y de éste a sus hijos, hasta alcanzar -tras varias piruetas genealógicas de ésas que tanto gustan a los viejos escribas-  a Noé.  La mítica prenda viajó  en el arca y pasó a manos de Shem, de éste a Abraham, que la otorgó a Isaac, y éste a su vez la dió a Esaú. Otras fuentes difieren en este punto y hacen pasar las prendas prodigiosas directamente desde Nimrod hasta Esaú, quien asesinó al primero apropiándose de aquéllas. (Esta versión de la leyenda que implica el concepto de sacrificio y sangre derramada es más interesante desde una perspectiva simbólica, y hay alusiones de ella en la película de Aronofsky, Noah (2014) a la que hacíamos referencia más arriba.)

Curiosamente en Súmer, no muy lejos de los dominios de Nimrod, encontramos el precedente más antiguo conocido para la bestia apocalíptica, un dragón con siete cabezas y el cuerpo moteado de un LEOPARDO * procede de un pequeño fragmento arqueológico (arriba) hallado recientemente. Este artefacto, cuya autenticidad nadie duda, ha sido datado por los expertos alrededor de 2800 AC, esto es, la más antigua dinastía de Sumeria. La escena que representa tiene pasmosas similitudes con la visión bíblica del profeta Daniel y con el pasaje apocalíptico Ap. 13:13.

La propia figura de Nimrod presenta además importantes paralelismos con elementos apocalípticos, ya que muchos lo consideran una prefiguración contundente y clarísima del Anticrísto biblico. Éste es uno de los aspectos que más nos interesa de este asunto del leopardo: averiguar por qué la poderosa imaginería del Apocalipsis otorga los rasgos del leopardo a la Cuarta Bestia, montura de la Gran Ramera de Babilonia.

2 Y la bestia que vi era semejante a un LEOPARDO, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. *

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La montura de la Mujer Escarlata, la Ramera de Babilonia, con los rasgos del LEOPARDO En su mano, la copa de las abominaciones con las que embriaga a los moradores de la tierra -pharmakeia-

El profeta Daniel también nos dice que el cuerpo principal de la Bestia es el de un leopardo (-aunque el aspecto general es el de una Hidra o el Sirrush qu aparece representado nada menos que en la Puerta de Isthar -Astarté, una de las cientos de advoacaciones de la Ramera de Babilonia)  Curiosamente, además, la montura de la Ramera de Babilonia  descrita en el Apocalipsis, es también este mismo animal la Cuarta Bestia, vinculada estrechamente al leopardo, lo cual, como veremos posteriormente, nos dará pie a una interpretación bien sugerente del motivo que nos ocupa.

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El anticristo cabalgado la Bestia apocalíptica, en una miniatura antigua. De nuevo, la Bestia tiene la hechura del LEOPARDO

Esta referencia al leopardo en Apocalipsis 13: 2  podría ser una alusión a la figura de Nimrod puesto que su nombre, como hemos visto, contiene una referencia clara al animal. Cuando se menciona que el Anticrísto es como un leopardo se establece un firme vínculo simbólico con el líder de la Torre de Babel, Nimrod,  tal vez para significar que el imperio anticrístico del Fin de los Tiempos resucita o recrea el sistema creado por aquél -Mistery Babylon- en Babilonia. Ésta no es la única ocasión donde el leopardo se menciona en la biblia en un contexto “apocalíptico”.  Se le vuelve a mencionar al menos en otras dos ocasiones.

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Otra representación de la Bestia apocalíptica, con la distintiva piel moteada del leopardo y rasgos felinos

Tras un breve pero intenso estadio en Babilonia y Súmer, continuamos siguiendo el rastro al épico taparrabo de piel de leopardo hasta alcanzar Egipto, donde volvemos a encontrarlo convertido en esas vestiduras sagradas que, tradicionalmente, constituían la indumentaria de la casta sacerdotal. Pero aún, antes de visitar la tierra de los faraones, convendría añadir algunos detalles interesantes sobre la mitología sumeria que nos darán más claves sobre el asunto que tratamos.

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Nut, la bóveda celeste, representada con el patrón moteado característico de la piel de leopardo, que según una tradición egipcia simbolizaba precisamente el Cielo cuajado de estrellas. Una razón que explicaría su uso como prenda sacerdotal.

Algunos autores han visto en la piel del león de Nemea que aparece en la iconografía de Hercules y en el felino que se asocia a la figura más antigua de Gilgamesh un paralelismo con esta piel de leopardo y su calidad de vestimenta real o sacerdotal.  En nuestra peripatética épica del taparrabo no dudamos en considerar definitivas y concluyentes estas curiosas concomitancias: no en vano hay quienes sugieren que Nimrod, Gilgamesh, Marduk y Herakles, entre otros, son diferentes nombres para un mismo personaje de rasgos inconfundibles. (2)

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Gilgamesh y Herakles como “domadores de fieras” o “grandes cazadores”, epítetos que coinciden con el significado de Nimrod (etimológicamente, el domador del leopardo)

Recordamos ahora que, en opinión de algunos autores, el propio nombre de Nimrod parece confirmar la conexión con el leopardo, haciendo derivar el término de los vocablos Nimir, un leopardo, y Rad (rod) -domeñar, domesticar- de donde Nimrod que significaría el “domador o señor del leopardo -o la pantera- “, apelativo que también conviene perfectamente a Gilgamesh o a Hércules. Etimológicamente el nombre de Nimrod parece hacer alusión a una costumbre que se extiende a otras culturas: en la India se usaban leopardos adiestrados para cazar (4, p. 44): algunas leyendas persas refieren que Hosang (Cush) el padre de Tahmurs (Nimrod), que construyó Babel, fue “el primero que domesticó perros y leopardos para cazar” (Sir William Jones’ Works, vol. iv, p. 341,353). El epíteto de “gran cazador ante Yahvé” con el que se presenta a Nimrod parece redundar en todo este asunto de alguna forma de caza practicada por la realeza sagrada y el leopardo.

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Animales de piel moteada (leopardos) flanqueando el Sol del doble horizonte. La escena evoca el relieve sumerio con el que abrimos el post. Estos misteriosos animales moteados se convirtieron en querubines, guardianes que flanquean el acceso al Árbol de la Vida (o la Puerta del Cielo) .

En otras ocasiones, el simbolismo de la piel del “animal moteado” que cubre en ciertas representaciones a Nimrod, se extiende al del cervatillo (véase la imagen inferior que muestra a Nimrod con algunos de los atributos de los Toros alados de Nínive sujetando a uno de estos cervatillos) lo cual nos lleva a pensar que quizá la significación más amplia y profunda habremos de buscarla en la propia piel moteada, que comparten varios animales y criaturas míticas, entre ellas el leopardo, el jaguar -equivalente mitológico en las culturas centroamericanas- el cervatillo u otros. Este simbolismo podría ser independiente, en cierto modo, del animal o animales que presentan el característico aspecto moteado. En este sentido podríamos señalar que las manchas de la piel del cervatillo, en los misterios dionisíacos, podrían aludir simbólicamente a la forma en que el dios Baco muere, sugiriendo con ello cierta idea de sacrificio.

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Dionisos con el taparrabo de leopardo y el cáliz o crátera de libación

Hay fuentes que tratan de explicar este misterioso origen de la importancia asociada al cervatillo y su piel moteada (idéntica a la de nuestro épico taparrabo) interpretando así ciertos aspectos de la historia de Nimrod: cuando este personaje, conocido como “domador de leopardos” comenzó a vestirse con la piel de este animal, como trofeo y muestra de su habilidad como “poderoso cazador” , su apariencia debió impresionar la imaginación de cuantos le vieron, de modo que llegaría a ser no sólo el Domador del Leopardo (que como sabemos parece ser el significado del propio nombre, Nimrod) sino que fue él mismo llamado “El Moteado” o “el leopardo”.

 

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Nimrod luciendo los atributos de los toros alados asirios y el cervatillo de piel moteada, que también fue símbolo de Dionisos. Una de las claves de nuestro misterio

 

Desde Nimrod hasta hoy esta prenda ha sido usada como vestimenta real o sacerdotal, símbolo de poder  y estátus, en diferentes culturas y pueblos. La razón del valor conferido a esta piel moteada radica, según la interpretación más obvia, en lo exótico de la propia prenda: incluso en Egipto la piel de leopardo era sumamente preciada, por su escasez. Pero no creemos que este hecho explique tanta reverencia;  ¿cuál es entonces la simbología de esta vestimenta? ¿Por qué se relacionan siempre con el poder y la autoridad, directamente vinculados con la leyenda de Nimrod?  Otros signos de la realeza, como la capa de armiño,  que también luce una apariencia salpicada de manchas,  parecen remitirnos de nuevo a un oscuro simbolismo del la “piel moteada”

 

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El cervatillo (spotted fawn) luce la misma piel moteada que el leopardo; ambos fueron atributos de Nimrod y de Dionisos. Su piel también fue usada como prenda sacerdotal en Egipto.

 

Está bien documentado que desde Nimrod la prenda de piel de leopardo (o la piel moteada, en su defecto) ha sido usada como vestimenta real o sacerdotal, símbolo de poder y estátus, en diferentes culturas y pueblos.  La interpretación más obvia es lo exótico de la prenda: incluso en Egipto la piel de leopardo era sumamente preciada, por su escasez. Pero no creemos que este hecho explique tanta reverencia;  ¿cuál es entonces la simbología de esta piel moteada? ¿Por qué se relacionan siempre con el poder y la autoridad, directamente vinculados con la leyenda de Nimrod?  Otros signos de la realeza, como la capa de armiño,  que también luce una apariencia salpicada de manchas,  parecen remitirnos de nuevo a un oscuro simbolismo del la “piel moteada”.

La piel “moteada” del armiño, símbolo de la realeza, con los colores típicos de la amanita muscaria. Su presencia en EWS de Kubrick podría ser de nuevo una clave interesante en nuestro asunto.

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“En Egipto Nimrod es Osiris; en Babilonia, Asiria, Fenicia  Palestina, Nimrod adquiere los rasgos de Tammuz. Nimrod fue también adorado como Baco -Dionisos- y también bajo la advocación de Adonis -por mencionar algunos- .  Pero…  ¿qué tienen en común fundamentalmente todas estas deidades antiguas?  Lo primero, es que todos sufrieron una muerte violenta: por ejemplo, el cuerpo de Osiris fue despedazado y sus trozos dispersados por toda la tierra (2), similar suerte siguieron, como hemos visto, Nimrod (a manos de Esaú o los seguidores de Shem, según otras fuentes, como Louis Ginzberg, que añade más detalles a la historia de nuestra prenda maravillosa) – Dionisos, Adonis y, por supuesto Tammuz, núcleo de un culto que tenía -como algunos de los mencionados- el sacrificio como una de sus fórmulas rituales.

El largo periplo de nuestro taparrabo desde Babilonia a Egipto  podría ser igualmente confirmado por otras fuentes que identifican a Nimrod y a Osiris, en virtud -entre otras características- de su negrura. No en vano ambos fueron dioses “negros” (literal o simbólicamente) y se sabe que en algunas representaciones Osiris aparece vestido de la cabeza a los pies en un ropaje moteado, con la parte superior de piel de leopardo ( )  

“Grifo” con los rasgos de un leopardo y rasgos apocalípticos en una pintura mural en una tumba del Imperio Medio perteneciente al gobernador Khumhotep, en Beni Hassan

Por ejemplo, Plutarco nos señala en su libro sobre los misterios de Isis y Osiris (De Isid, et. Os., vol. II, p. 359.)  que la tradición egipcia representa a su dios Osiris como negro  y que este mítico personaje negro vestía con una piel de leopardo. Aunque no es el único indicio que permite identificar a Osiris y Nimrod, y por tanto, admitir una migración de la prenda mágica y su simbolismo desde Babilonia al Antiguo Egipto.

El mítico taparrabo de piel de leopardo pasa desde Babilonia al antiguo Egipto donde lo encontramos como vestidura sacerdotal

En Egipto encontramos de nuevo nuestro épico taparrabo como vestidura sacerdotal . Sobre el uso de la piel del leopardo entre de los sacerdotes egipcios es interesante reseñar que una tradición emparenta simbólicamente al leopardo con el Cielo (¿metáfora del trance extático?)  Al igual que hoy la lucen muchos chamanes africanos, la piel de leopardo fue la prenda distintiva de los sacerdotes de Sem, encargados especialmente de revivificar la momia del faraón durante el misterioso ritual de la “apertura de la boca”.  Una vez más constatamos que la magia y la iniciación en determinados misterios aparecen fuertemente conectados con esta piel moteada del leopardo.

Arriba: sacerdotes de Sem . A la izquierda,  la descripción de una escena procedente de la tumba de Neferhotep dice que  ” el sacerdote calvo de Sem con la piel de leopardo es el sumo sacerdote” ; el que lleva la momia está vestido como Anubis.”(Adolf Erman, Life in Ancient Egypt,) Derecha: sacerdote de Sem como “chamán o mago”, detalle de la tumba de Nefer-Ronpet, Valle de los Nobles . Abajo un sacerdote de Sem con una estrecha banda sobre el hombre, en el Museo Egipcio de Turín. Como puede apreciarse claramente, la piel de leopardo era la indumentaria fundamental del sacerdocio egipcio. 

No abandonaremos Egipto sin señalar, finalmente, un detalla sobre el monstruo devorador Ammit,  presencia siniestra y amenazadora de las escenas de la psicostasia (pesada de almas) que también a menudo fue representado con nuestra distintiva piel de leopardo. Ammit, que se nos antoja aquí en su aspecto quimérico emparentado con la Bestia Apocalíptica, no fue adorado como divinidad. En realidad, encarnaba todos los miedos del hombre egipcio (algo así como los demonios en la iconografía medieval).  Aunque fue figurado casi siempre con la cabeza de un cocodrilo o un perro, se han encontrado pinturas de Ammit  con cuerpo de leopardo o de leona, quizá compartiendo parte del simbolismo más oscuro del dios Seth, identificado también a menudo con el leopardo.

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El uso sacerdotal y ritual de la piel de leopardo llega hasta nuestros días

 

Y del antiguo Egipto, siguiendo el rastro de nuestro épico taparrabo, llegamos hasta la Grecia clásica, puesto que la típica  indumentaria moteada de Nimrod volvemos a hallarla en la que cubre al dios Baco (Dionisos) de griegos y romanos. El carro de Baco era tirado por leopardos, o panteras, que servían al mismo dios de cabalgadura. En muchas pinturas aparece Dionisos ataviado con nuestro épico taparrabo, la característica piel de leopardo o -curiosamente- con la piel moteada del cervatillo. Este útimo testimonio parece proceder de Asiria (Nínive, cap. VIII, p.233) ) donde se encuentran indicaciones que refuerzan esta tesis de que los antiguos dioses paganos se cubrían con pieles de leopardo, al menos en algunos lugares.

Dionisos ataviado con la piel de leopardo, en una pintura griega

En los misterios dionisíacos y sus rituales en la antigua Grecia y Roma podríamos encontrar algunas de las claves más intrigantes del simbolismo de la “piel moteada” cuyo origen parece remontarse a los inicios del sacerdocio sagrado.

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Dionisos niño, tocado con una piel de leopardo, cabalgando sobre un felino (usualmente, la montura de Dionisos también es precisamente un leopardo, o una pantera)

Por otro lado, los ritos de Osiris y Baco eran los mismos, según algunos autores; los de Isis y Ceres coinciden en casi todo, salvo en el nombre. Ahora bien, al identificar a Baco (Dionisos) con Nimrod, el “domador de leopardos”, y estas fieras eran empleadas para servir de montura al dios o tirar de su carro; así, de manera análoga, el dios fue representado vestido como un leopardo, y sus sacerdotes se presentaban del mismo modo.

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El leopardo, como montura sagrada y como prenda en representaciones de Dionisos Dionisos, vestido con piel de leopardo (o pantera) y cabalgando sobre estos animales, representado a menudo en vasijas o cráteras que podrían asociarse al vaso de libación que hemos visto ya entre las posesiones del Rey de Gudea (2000 AC) en el que también figuraban los misteriosos animales de piel moteada flanqueando el acceso a los misterios (el Árbol del conocimiento)

Al igual que en algunas ceremonias de los misterios eleusinos,  se sabe que algunos de los ritos de iniciación se   usaban sustancias tóxicas y enteógenas  (9) para propiciar trances extáticos y experiencias alucinógenas a los participantes (mystés) Junto con otras técnicas inductoras del trance, como la música y los cánticos, ayudaban a estimular a los iniciados a superar las barreras sociales y remover sus inhibiciones, liberandolos de prejuicios y limitaciones  -supuestamente- y propiciando el retorno a su estado natural salvaje.

El leopardo, como montura sagrada y como prenda en representaciones de Dionisos

Arriba,  Dionisos, vestido con piel de leopardo (o pantera) y cabalgando sobre estos animales, representado a menudo en vasijas o cráteras que podrían asociarse al vaso de libación, crátera o cáliz,  que hemos visto ya entre las posesiones del Rey de Gudea (2000 AC) en el que también figuraban los misteriosos animales de piel moteada flanqueando el acceso a los misterios (el Árbol del conocimiento)

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Festival dionisíaco; el dios es representado sobre un LEOPADO

 

 Existen leyendas recurrentes en algunos lugares de África sobre la existencia de una secta sanguinaria de hombres leopardo (arriba) cuyos terribles desmanes han sido documentados en algunas ocasiones.  Comparten con los hombres-lobo de las tradiciones europeas y con las ménades de los cultos dionisíacos la capacidad de transformación –mediante artes mágicas o de hechicería– en salvajes y frenéticos asesinos y comedores de carne humana. Tal vez, del mismo modo que se contaba en algunas historias antiguas, el poder del berzerker o el brujo, que propiciaba esta transformación, radicaba precisamente en la prenda del animal con la que solían vestirse.   En tiempos de los Vikingos, desde el siglo VIII al X, hubo una categoría especial de guerreros Vikingos conocida como los Berserkers. Grandes y poderosos hombres que peleaban en los frentes de batallas con una furia salvaje. Esa furia Berserker los hizo a ellos famosos y temidos. Hoy prevalece en ciertos círculos escandinavos que esa furia Berserker era provocada por la ingesta ritual de Amanita muscaria. n

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Fotos de un reportaje sobre terroríficos hombres-leopardo africanos

El uso de esta prenda mítica se extiende hasta nuestros días, especialmente en algunas sociedades primitivas. El papel de esta piel de leopardo (Kuaar Twac) , entre los sacerdotes zulúes por ejemplo, está más cerca de la autoridad ritual -o chamánica-  que de la política; su portador ejerce como árbitro en disputas y litigios así como en rituales sagrados como exorcismos o sacrificios. (2)

Arriba, un retrato de tres cuartos (* guiño ad hoc) de un sacerdote zulú llevando una piel de leopardo (Kuaar twac) alrededor de los hombros. Testimonio gráfico de donde concluímos, entre otras cosas, que el nombre de taparrabo de nuestro título no era el más indicado para la vestimenta de la que hablamos. (2)

 

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Ménade (o Dionisos) con algunos de los atributos de los misterios, entre ellos, la piel de leopardo

Por su condición de religión mistérica sólo reservada a los iniciados, muchos aspectos de los cultos dionisíacos permanecen aún desonocidos para la mayoría. Parece ser que el centro de la doctrina se basaba en un tema relacionado con la muerte y la resurrección y los ciclos estacionales (similares contenidos los encontramos en los cultos de Deméter y Ceres, y en los cultos eleusinos). En sus ritos eran fundamentales los trances extáticos y la posesión por espíritus, ambos provocados por la ingesta o libación de sustancias alucinógenas y el uso de cánticos, la música y el baile.

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Dyonisos, cabalgado el leopardo; una de sus ménades lleva la piel de leopardo (nuestro taparrabo épico) y el vaso de libación: las similitudes con la iconografía de la Gran Ramera Apocalíptica y su Pharmakeia son notables.

Se sabe que las ménades eran las seguidoras del culto mistérico de Dionisos,  divinidad del vino, el impulso erótico -en el más amplio sentido del término-, el frenesí, el éxtasis y la intoxicación. Su contrapartida romana eran las bacantes (de Baco, equivalente romano de Dionisos). Usualmente eran representadas en pleno trance extático, en actitud de danza y en completa unión con la naturaleza primigenia.

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Tras siglos de oscuridad, la piel de leopardo aparece de nuevo en la fantasía iconogríafica simbolista de final de siglo XIX, aasociada una vez más al lado más salvaje y sexual de la feminidad.

El ritual principal de los cultos dionisíacos entre los griegos era de carácter orgiástico, lo cual implicaba una desenfrenada potenciación  de los estados alterados de conciencia y extáticos, casi siempre propiciados por la ingesta de drogas y el uso de música, danzas y cánticos apropiados, fomentando una “salida de sí mismo” que podía llegar a extremos como la posesión demoníaca (como parecen observarse aún en ciertos rituales de magia afroamericana), episodios de zoantropía paranoica, esto es, transformación en fieras o animales, como en el mito del hombre lobo, los hombres leopardo africanos y otros similares, o la homofagia -canibalismo ritual- . Comiendo la carne cruda de animales -tal vez incluso humanos- los adoradores de Dionisos llegaban a ser uno con el dios y con las fuerzas desatadas y salvajes de la naturaleza que aquél representaba. (11)

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Fashion menades, el leopardo de rabiosa actualidad en las pasarelas

Las ménades -o bacantes- en los rituales de los cultos dionisíacos llevaban a menudo pieles de leopardo y se las consideraba como “locas” : su comportamiento bizarro recuerda en algunos casos las modernas esclavas sexuales MK ultra, cuyas conductas en ocasiones han sido tildadas de trastornos y “enfermedades mentales” . Los misterios dionisíacos podrían contemplar elementos similares al del la programación actual MK ultra de la moderna rumorología conspirativa, esto es, una forma de condicionamiento psíquico mediante diversas técnicas que implicarían el uso de drogas, formas ilusionísticas, danza, teatro, formas orgiásticas, etc. (términos que engloba la expresión “pharmakeia”) que llevaría a los iniciados hasta un éxtasis (sexual) o frenesí : ¿no suena sospechosamente parecido a lo que las tesis conspirativas (representadas por Cathy O´Brian , Springmeier y otros autores) afirman de las esclavas y divas sexuales MK Ultra? ¿No ostentan contínuamente estas ménades contemporáneas la sempiterna piel de leopardo y otros atributos que realzan la simbología animal?…

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Grace Jones luce los atributos inconfudibles de la gatita, signos de la programación MK Sex Kitten

La rumorología conspirativa actual afirma que en la programación MK ultra Monarca, existen dos formas de programación y condicionamiento mental mediante trauma, específicas para crear esclavas sexuales llamadas Beta Kitten o Sex Kitten programming (“gatitas”). Los tres niveles principales de la programación Monarca son Alfa (nivel básico y más antiguo al parecer, monarca) Beta y Delta (Asesinos). (10) En En este ámbito de la propaganda MK ultra en su modalidad Kitten, el simbolismo animal y la presencia de la piel del leopardo parece jugar un papel simbólico o ritual relevante, más allá de un primer matiz puramente estético, exótico u ornamental.

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Abajo, el lado simbólico  de la piel del leopardo es cada vez más flagrante y ostentoso en la propaganda MK ultra Sex Kitten de la moda: Tras la ménade, un relieve que representa a un toro alado asirio, una de las más conocidas figuraciones de Nimrod, el “Gran Cazador”, uno de cuyos atributos fue, precisamente, el leopardo.

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En nuestra época, parece que el primer  uso de la piel de leopardo como metáfora visual de la liberación sexual de la mujer en los cincuenta con Sheena, Reina de la Jungla, una especie de versión pin-up de Tarzán. El personaje de Burroughs  fue otro clásico portador del taparrabos de leopardo (en ocasiones) y mantiene alucinantes vinculaciones con NIMROD, curiosas conexiones, en las no podemos detenernos demasiado en este momento, pero sobre las que quizá podramos volver en otra ocasión.

 

La vinculación de Tarzán  con el leopardo y el taparrabo épico es bien significativa y fascinante: en una de las primeras ediciones del personaje en Tierra Santa, fue llamado Namer (Leopardo). 

 

Detalle del Nimrod, de Dazinger;  el Nimrod del escultor Yitzhak Danziger se basaba en los rasgos del Tarzán cinematográfico por excelencia. El leopardo ha jugado curiosamente un papel relevantísimo en las historias de este personaje, que en sus primeras versiones llevaba, como Nimrod, el épico taparrabo de piel de leopardo : así aparece, por ejemplo, en las viñetas de B. Hoghart.  En las primeras historietas publicadas en Tierra Santa, se escoge para el Hombre-mono el nombre de Namer” (leopard), y  “Bardalas” (pantera).  Por otro lado, su inolvidable acompañante, Cheetah (la mona “Chita”) no sólo no era una mona, sino que su nombre, en inglés, significa -adivinen- LEOPARDO cheetah — (Guepardo, Leopardo  cheetah [ˈʧi:tə]  un guepardo , onza)  Pero estas consideraciones nos llevarían demasiado lejos de nuestra ruta inicial  tras el taparrabos mítico y nos limitamos con señalarles el desvío:  Más detalles en Tarzán y Tierra Santa

Viñeta del Tarzán de B. Hoghart, con su característico taparrabo de leopardo. Fue uno de los más míticos portadores de esta prenda

 

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En los años cuarenta y cincuenta tras la eclosión de Tarzán y Sheena, la piel de leopardo vuelve a ponerse de moda en América. Colgaban como adornos exóticos en las paredes de trofeos de Teddy Roosevelt y otros miembros de la élite blanca norteamericana, cazadores y amantes de safaris. Pero fueron las mujeres, especialmente en los años cuarenta (aunque nosotros más bien pensamos en una maniobra de los publicistas de la época) las que comenzaron a transformar la piel de leopardo, símbolo del macho dominante,  en algo al mismo tiempo jugetón y picante y de alcance político, potenciando el lado “fashion” de la prenda.

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Esta nueva significación, junto a antigua iconología del predador – y por extensión, el cazador macho- evoluciona hacia una metáfora del poder primigenio,  salvaje, animal,  puro. Pero el resultado final es un diseño grosero y sexualmente explícito que tiene poco o casi nada de sutil.

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En los años 40 desde el ámbito de la moda femenina se produjo una revitalización de la imaginería de la piel del leopardo, asociada al poder, el estatus y la liberación sexual de la mujer

 

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Nuestra Bettie Page, una de las primeras en posar con el épico taparrabo

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Ava, el animal más bello del mundo; esposa de Sinatra y para algunos esclava MK ultra de antología

 

Sin embargo, para nosotros el simbolismo y la carga sexual de la piel del leopardo fácilmente puede vincularse con asuntos nada frívolos,  mucho más misteriosos y lejanos en el tiempo, de los que los cultos dionisíacos no serían sino un jalón necesario hacia un destino aún más distante y oscuro, como hemos visto.

Alexander Hislop (4) sugiere que Nimrod consiguió domesticar al leopardo para cazar, y que más tarde las características manchas de su piel fueron heredadas, a modo de emblema, por otros animales sagrados, como la vaca Hathor o el cervatillo moteado (spotted fawn) de Dionisos. En tiempos de Nimrod el título de “Señor del de piel moteada” quedó simplemente en “el moteado”. Pero lo que Nimrod pudo haber conquistado, domesticado o “dominado” realmente fueron las propiedades de otro tipo de pantera divina (“flying panther”) de distintiva piel moteada: la llamada pantera o “amanita pantherina”, una seta alucinógena, venenosa, de increíbles efectos. R. Gordon Wasson (“Soma: Divine Mushroom of Immortality” ) propone que las semidivinas -o mágicas si se quiere- propiedades de estas setas de piel moteada, similares a la amanita muscaria, fueron transferidas a otras plantas que crecían mejor en las regiones sureñas.

 

La piel moteada de la Amanita muscaria luce una textura similar a la de nuestro “taparrabo épìco” . Quizá encontremos aquí una de las claves de este misterio milenario

 

Los mitos, desde hace milenios, conocen   la seta alucinógena  bajo diversas advocaciones -enano, falo, fuente, copa, fruto, fuego, árbol, pilar, espada, martillo, sombrero, navío, ojo, sol, velo, piedra,zorra, serpiente, leche,  nube… ; una de estas denominaciones es la de “animal moteado” (nuestro leopardo o pantera)  . La ciencia ve sólo el fruto de un hongo subterráneo alimentándose de los árboles. Los antiguos entendieron su profundo enigma la escalera hacia el Cielo, la puerta al horror sagrado, la iniciación en los misterios.

 

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Arriba, Adan y Eva junto a una Amanita Muscaria rodeada por la serpiente, que les señala el “manjar de los dioses”  R.G . Wawson (4) y otros han apuntado que “el Árbol de la Vida, el Pilar del Mundo, el Árbol Cósmico, el Eje del Mundo, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, todas estas son variaciones derivadas del abedul y el Amanita muscaria de los bosques del norte. Recordemos que nuestra historia sobre el taparrabo épico de piel moteada (¿amanita pantherina?) se remontaba hasta el Jardín del Edén.

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La Amanita muscaria y Bambi ( cervatillo moteado, spotted fawn) lucen ambos la característica “piel manchada” y podrían ser dos claves del simbolismo del taparrabo épico cuyo significado perseguimos. Ya hemos visto que tanto el leopardo como el cervatillo fueron asociados a Nimrod, a Dionisos y al sacerdocio “chamánico” . También entre los antiguos sacerdotes egipcios, cuando no se disponía de una piel de leopardo, se usaba en su lugar la piel moteada de un cervatillo.

Abajo, la piel moteada característica de la Amanita Muscaria o la pantera Amanita Pantherina podría emparentarse con el “animal moteado”, el leopardo, el cervatillo y otras denominaciones del mismo símbolo.

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La piel moteada del leopardo, una vez más, nos sugiere la propia piel de la amanita pantherina, también manchada.

 

Las setas alimentaron a los chamanes de norte Eurasia, pero se percibe su influjo en los cultos dionisíacos,  y en otras formas mistéricas de medio mundo.   (8)

Las panteras (o leopardos) se vinculan, a través de Dione, Diana, Baltis, Artemisa, Cibeles o la más atávica Magna Mater, con la Diosa Pantera de Catal Huyuk . A través de Dionisos, Orion, Osiris, Dumuzi y Ningizzida nos remontamos hasta NIMROD (el leopardo, el moteado), constructor de la Torre de Babel y mítico fundador de TODAS las religiones mistéricas de la historia -o al menos su primera versión, Babel- Estas “panteras” o leopardos abren las puertas a otros mundos: en una crátera -vaso ritual- pertenceciente al Rey Gudea de Lagash (2000 AC) los felinos de piel moteada guardan la puerta al Árbol del Conocimiento, rodeado por serpientes como en el Edén.

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Vasija dorada flanqueada por LEOPARDOS, en un mosaico de filiación dionisíaca

 

La Amanita muscaria  y el cervatillo moteado lucen ambos la característica “piel manchada” y podrían ser dos claves del simbolismo del taparrabo épico cuyo significado perseguimos. Ya hemos visto que tanto el leopardo como el cervatillo fueron asociados a Nimrod, a Dionisos y al sacerdocio “chamánico” . También entre los antiguos sacerdotes egipcios, cuando no se disponía de una piel de leopardo, se usaba en su lugar la piel moteada de un cervatillo.

 

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Amanita pantherina, pantera o flying panther (¿la montura sagrada de piel moteada de Dionisos?)

 

También resulta curioso apuntar que el estadio final de crecimiento de ciertas setas alucinógenas, usadas en numerosos cultos mistéricos de todo el mundo, semeja a un cáliz o una copa de color rojo característico, como señala acertadamente Jake Kotze en The Sacred Mushroom and Atlantis,  y evocan ciertos aspectos del simbolismo de la crátera de los misterios dionisíacos y la copa de las abominaciones -pharmakeia- que figura en la mano de la Ramera de Babilona apocalíptica:  ” y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. 5 En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: «Babilonia  la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra».(Apocalipsis 12: 27) 

 

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Ménade ataviada con el taparrabo de leopardo empuñando una copa , en una escena de bacanal o ritual dionisíaco

 

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Sospechamos que en los misterios dionisíacos y sus rituales en la antigua Grecia y Roma podríamos encontrar algunas de las claves más intrigantes del simbolismo de esta “piel moteada” cuyo origen parece remontarse a los inicios del sacerdocio sagrado. Al igual que en algunas ceremonias de los misterios eleusinos, en estos ritos se usaban sustancias tóxicas y enteógenas (9) para propiciar trances extáticos y experiencias alucinógenas a los participantes (mystés) Junto con otras técnicas inductoras del trance, como la música y los cánticos, ayudaban a estimular a los iniciados a superar las barreras sociales y remover sus inhibiciones, liberando -supuestamente- el retorno a su estado natural salvaje.

Dionysus Riding a Leopard Mosaic House of Masks, Delos, Greece

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Algunas de las claves de la Pharmakeia y la copa de abomianción de la apocalíptica Ramera de Babilonia podrían encontrarse en la iconografía tradicional de Dionisos cabalgando el leopardo

En varios trabajos clásicos (9) se ha señalado que el kykeon, la  bebida ritual de Eleusis, poseía propiedades psicoactivas capaces de producir una experiencia homogénea en los que recibían la iniciación (…) De igual modo, la amanita muscaria podría haber servido de condimento o manjar chamánico (ambrosía) (8) en otros tantos cultos extáticos, quizá también en los misterios dionisíacos.

 Son muchos los que han apuntado que los modernos festivales de rock -que comenzaron a potenciarse  de forma masiva hacia los 60, con el avance en la investigación sobre nuevas drogas (LSD) alucinógenas como forma de ingeniería social– comparten no pocas cosas con aquellas antiguos festivales dionisíacos.

¿Pudieron sobrevivir de algún modo hasta nuestros días estas religiones mistéricas de la antigüedad clásica, con sus ritos orgiásticos, ceremonias extrañas y teatrales,  e ingesta de sustancias alucinógenas que aseguraban al iniciado una puerta a la experiencia del  “horror sagrado”?  ¿Fueron estos cultos a su vez inspirados por más remotos cultos de magia caldea y babilónica, y transmitidos o “rescatados” por los miembros ocultos de un sacerdocio especial? …

Más imaginería del Sex Kitten Programming donde máscaras, simbolismo animal y pieles de leopardo son de obligada presencia

Resulta inquietante constatar, aunque la comparación sea chirriante, que al igual que en la antigüedad, estos miembros contemporáneos del culto MK Ultra (Britney Spears, actores de cine y televisión, chicas -y chicos- de Disney, músicos y cantantes, famosos, divas y modelos de alta costura – gentuza del porno, prostitutas, etc) son utilizados para el entretenimiento de las masas en una suerte de modernos Festivales dionisíacos (naturalmente con un notable uso de máscaras y efectos), llegando a convertirse -ante quienes sucumben a su gigantesco y espectacular hechizo- en dioses (o divas, del sánscrito deva, divinidad) del teatro, la música, la industria del entertainment, una siniestra y poderosa maquinaria de ingeniería social reponsable (¿o habría que decir culpable?) del 100 % del modo de pensar de las masas, programadas a su vez -más que en ningún otro período de la historia- mediante el influjo de la terrible “pharmakeia” de los incombustibles medios de comunicación.

 

 

Notas, fuentes y vínculos

(1) Una épica del taparrabo I, en Viajes con mi tía

(2) Smith, Noel : Nimrod, the rebellious panther 

(3) Nimrod, ¿hombre, maníaco o mito?

(4) Alexander Hislop, The Two Babylons 

(5) Sex kitten beta programming and animal print mk ultra simbolism, en Exponsing the matrix

(6) Biblia de Cipriano Valera, Génesis,  Libro de Jeremías (Jeremías 23:32) y otros pasajes

(7) Sheena y famosas mujeres leopardos del cómic

(8) Campbell, Ian: Ambrosia, food of the Gods (Amanita Muscaria )

(9) Carlos G. Wagner, las drogas sagradas en la antigüedad Pharmakeia, Drogas en los antiguos misterios , (el trance extático )

(10)  En este complejo programa de condicionamiento mental se usan diferentes mecanismos, triggers y recursos que incluyen el lavado de cerebro y la programación mediante uso de drogas, magia cabalistica, sortilegios y hasta proyección de películas (10) ¿recuerdan aquella famosa escena de La Naranja Mecánica de Kubrick donde se aplicaba al protagonista la “técnica Ludovico”, en una alusión a los medios de programación Delta?)

(11) Atavismo dinonisíaco: Hic sunt leones 

(12) MK ultra programming para legos, en Contraperiodismo Matrix  y acá  https://www.youtube.com/watch?v=gsANsStJHWc y en la magnífica  Vigilant Citizen

(13)  Leopard print programming: la prenda favorita de las gatitas, desde la época lacustre, al parecer. Vídeo y un puñado de fotos para ilustrar el asunto.  Más ejemplos flagrantes aquí  Más leopardos y gatitas, especial para nuestras chicas más paranoicas: Sex Kitten Programming.

(14)  Los orígenes psicotrópicos del cristianismo http://www.samwoolfe.com/2013/04/the-sacred-mushroom-and-cross-by-john.html

15) Amanita pantherina: (flying panther) https://setasalucinogenas.com/especies/amanita-pantherina/

16) Animal print simbolism 

17 Algunos ejemplos que ilustran el uso – y abuso- de los publicistas (o quienes estén tras ellos) del lado fashion de la piel de leopardo, protagonista de nuestro enésimo episodio de esta “Épica del taparrabos”.  Exposing the matrix, p.5 

El culto de la calavera, II

 

 

Nihil est in rebus inane
No hay nada sin sentido en las cosas.

Cuando llegaron al lugar llamado `”La Calavera“,

crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

LC. XXIII:33 *

 

 

El culto de la calavera (II)

Un esmerado corta y pega de los artífices de Viajes con mi tía

 

Decíamos hace ya más de un año, en un primer acercamiento a este complicado asunto sobre un hipotético culto universal de la calavera, que habían sido hallados en muchos pueblos primitivos y en la antigüedad numerosos indicios que apuntan hacia la existencia de un culto semejante. Con frecuencia nos hemos cuestionado por qué tantos grupos, sectas, conciliábulos y fraternidades secretas como la denominada Skull and Bones, han elegido como signo distintivo precisamente el cráneo. O incluso si piratas y templarios tenían en común, como algunos aseguran, la veneración por este mismo símbolo. Para intentar buscar una respuesta a estas difíciles preguntas nos hemos remontado a los orígenes de este emblema, indagando sobre su significado esotérico, tratando de llegar a las fuentes mismas de un antiquísimo misterio. Ni qué decir tiene que tras nuestra búsqueda volvemos con más preguntas que al comenzar, habiendo rasgado apenas el espeso velo de este oscuro arcano. Pero en este viaje hemos encontrado un buen puñado de curiosidades y anécdotas bien interesantes que creemos merece la pena compartir con ustedes.

 

Los Dayak, cazadores de cabezas en Borneo, practican una forma ancestral del culto de la calavera

 

Tradicionalmente el cráneo se ha asociado, paradójicamente,  con la inmortalidad  -- al ser de los pocos elementos del cuerpo humano que resisten a la corrupción y la desintegración de la fosa-  y se le ha considerado residencia de la vitalidad y del alma, por lo cual no es sorprendente que se le rindiera culto desde la prehistoria, hallándose pruebas paleontológicas y arqueológicas abundantes que justifican esta teoría,  en Pekín, Java, la costa tirrénica y otros enclaves de Oriente.  Diferentes vestigios arqueológicos demuestran que en Jericó existió un culto a la calavera humana, desde el 7000 antes de Cristo, culto que debió consistir en conservar la calaveras como reliquias de los muertos en la extendida creencia de que la cabeza es residencia o fuente de poder espiritual.

 


Las famosas calaveras de cristal quizá puedan sumarse a la lista de cráneos numinosos que conforman este singular culto de la calavera extendido por todo el mundo

 

Se sabe también, por diversos hallazgos bien documentados, que en la prehistoria el cerebro pudo haber sido comido sacramentalmente.  Hay asímismo pruebas que apuntan hacia la realización de trepanaciones rituales post-mortem entre los hombres primitivos, no sabemos si por una razón práctica (para colgar los cráneos, como hacen los Dayak de Borneo) o con alguna intención ceremonial.


( Obsesión mediática contemporánea con la calavera: * ¿casualidad o asistimos, una vez más, al desarrollo de un nuevo tipo de maniobra de ingeniería social o magia ritual masiva?)

 

 

Nos preguntamos si en nuestros días el valor simbólico del cráneo humano es idéntico al que la tradición le ortorga o si se ha devaluado a pesar de su ubicuidad en la sociedad contemporánea, ubicuidad que, para algunos, resulta altamente sospechosa *. Desde la antigua iconografía hasta convertirse en emblema y seña de identidad de la alienada juventud moderna, de reliquia a objeto de consumo, sufriendo una tortuosa transformación de símbolo tradicional, cargado de significación, a blando, plasticoso y  vacuo “logo” contemporáneo,  el cráneo continúa, por algún motivo que no alcanzamos a comprender, emanando su numinosa carga icónica.

 

Pintura de Victor Rodríguez

 

Esta práctica del culto del cráneo animal y humano bien extendida en la prehistoria y fundamentada, según distintas tesis antropológicas, en el llamado “culto a los antepasados” podría explicar en parte la persistencia del icono de la calavera y su fascinación a lo largo de los siglos. El cráneo fue adorado y reverenciado y aún se guarda y se venera en muchas culturas, incluso hoy día  en el seno de la iglesia católica (al parecer la que más insiste en el culto de las reliquias en general y del cráneo en particular, como veremos más adelante). En otros tantos pueblos la adoración del cráneo aparece en una asombrosa, colorida  -o siniestra-  variedad de modismos, algunos de los cuales no responden exactamente a esta perspectiva general del culto a los antepasados y quizá requieren de otra explicación que intentaremos apuntar en los párrafos que siguen.

 

 


 

El motivo de la fascinación de los pueblos precolombinos, particularmente los antiguos mexicanos (abajo) por la imagen de la muerte y las calaveras, respondería en parte al culto a los antepasados, presente en numerosísimas culturas y bien documentado antropológicamente.

 

 

Entre los antiguos aztecas, por ejemplo, la creencia de esta fuerza vital contenida en el cráneo lo convertía instantáneamente en objeto de santificación. Los antiguos mexicanos reconocían dos fuerzas primarias  en el cuerpo humano que denominaban tonalli y teyolia; la primera se refiere al vigor, el calor del sol, el verano, y el alma.  Pensaban que tonalli residía en la cabeza (el cráneo): por eso, en la guerra, los guerreros decapitaban o cortaban el pelo al enemigo, pensando que podrían aumentar su propio “tonalli”.  En los sacrificios públicos, por otro lado, los enemigos eran decapitados para liberar esta energía (tonalli) y de este modo incrementar la del propio pueblo, como conjunto, en un efecto catártico.

 


Ya hemos mencionado que el cráneo humano era considerado en muchas culturas el trono de la fuerza vital del cuerpo y del espíritu, y como tal  ha sido objeto de fervor;  en parte por este motivo algunos pueblos  solían “conservar para sí los cráneos de los muertos, en la creencia de que este acto les brindará el poder espiritual que sus poseedores tuvieron en vida.”

 

 

La asociación del cráneo con esta fuerza vital nos remite al simbolismo general de la sangre, con la que tiene algunos paralelismos, especialmente en el ámbito del rito del holocausto, llevado a cabo en distintos pueblos con más o menos virulencia a lo largo de la historia. Esta vertiente sacrificial del culto a la calavera justifica su identificación simbólica con el vaso, copa o el receptáculo sagrado que recoge la sangre derramada (como veremos en el caso del kapala, o cuenco de calavera tántrico  (4) , que participa del simbolismo del corazón y el Grial) y también enlaza con el tema de la decapitación ritual y el culto de la cabeza cortada, extendido entre los celtas y los pueblos precolombinos, como veremos, y cuyas ramificaciones también se mezclan con algunos de los elementos de la leyenda del grial. Este aspecto sacrificial del que hablamos, además, consituye seguramente uno de los más enigmáticos y esenciales del culto de la calavera; en los párrafos que siguen volveremos sobre este asunto de la cabeza cortada y su estrecha relación con el mito griálico y el cráneo como objeto votivo.

 

 

Arriba, kapala o vaso tántrico, remiscente del Graal occidental. Abajo, relicario con cráneo (Santa Baume); hay calaveras y cabezas cortadas relevantes en la mitología griálica.  Algunos piensan que la misteriosa “cabeza” Caput L Virgo* que supuestamente veneraban los templarios pudo ser un relicario de este tipo, que conservaba el cráneo del mismísimo Juan el Bautista u otras cabezas cortadas conspicuas, como la de Goliath -según otras versiones- ; el símbolo del Bafometo (Mahomet o Bafomet) pudiera haberse relacionado también con esta enigmática cabeza templaria.

 

 

En la América precolombina el fervor en torno a la calavera ha sido de especial relevancia. Es notable la fascinación del pueblo mexicano por ella desde la época de los mexicas  Por ejemplo, entre los mixtecos el cráneo era un elemento  importante en la labor temática del oro. Se sabe que este culto del cráneo trofeo vinculado con hábitos guerreros estaba muy extendido sobre todo en el norte de Chile . En la quebrada de Humahuaca se registra su práctica con prisioneros españoles. Con tradiciones muy diferentes a las de otros pueblos,  acostumbraban a cortar la cabeza a sus enemigos y suspenderlas en picas.

 

Son también numerosos y diversos en otras tantas culturas prehispánicas las divinidades que participan de algún aspecto ctónico o infernal emparentado con el tema de la muerte y la desintegración.  En los textos coloniales yucatecos esta deidad se denomina Ah Puch, “El Descarnado” , Kisin, o “El Apestoso” rey de Xibalbá, que representa el inframundo y tiene por cabeza, a menudo, una calavera.

 

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Antiguamente incluso la muerte tuvo también una divinidad rectora, que se representaba tanto en los códices como en las obras plásticas, como una calavera, un esqueleto o un cadáver en descomposición (Mictlantecuhtli) .  Son también numerosos y diversos en otras tantas culturas prehispánicas las divinidades que participan de algún aspecto ctónico o infernal emparentado con el tema de la muerte y la desintegración.

 

 

Los mayas, los tarascos o los antiguos totonacos fueron devotos de la muerte. Todo parece indicar que hubo asímismo entre los aztecas un culto a la muerte muy arraigado. Entre los mochicas las numerosas representaciones de demonios con las caracerísticas cabezas-trofeo, así como otras figuraciones de cabezas empotradas en los muros (tzompantli) parecen indicar que el culto de la calavera, o la cabeza cortada, tenía gran importancia para los antiguos pobladores de Mexico. Las colecciones de cráneos podrían ser apilados por los vencedores en los lugares públicos, como una declaración obvia de la victoria y triste recordatorio de las pérdidas de los vencidos.

Señalamos también que el centro del mal llamado calendario azteca presenta un rostro con cara de calavera del dios Xolotl; quizá podríamos ver aquí una relación con las máscaras hindúes del Glotón o devorador del tiempo (makara) o aún con el rostro clásico de la Medusa, pero estas disquisiciones nos llevarían ahora  demasiado lejos de nuestro tema principal.

 

 

 

 

El legado de este sangriento culto de la calavera entre los pueblos antiguos de Mexico evoluciona y parece mantenerse hasta nuestros días, donde lo encontramos, en una vertiente más festiva y colorista, en el moderno festival del Día de Muertos -aunque se señalan para éste unos orígenes más cercanos a nuestros tiempos y más prosaicos que los que sugerimos-- . Entre los actuales pobladores de México todavía el cráneo es constantemente utilizado como un elemento ornamental en cerámica, relieves y esculturas, tradicionalmente. Su presencia es ubicua en la artesanía popular.  Comieza con una calavera en Janitzio, en Pázcuaro, Michoacán, la cual está hecha en tela; prosigue con las típicas de Celaya, Guanajuato, elaboradas con cartón con base de madera. Están las calaveras de Ocumicho, las de Aguascalientes, hechas en barro policromado y papel, las de dulce (sugar skulls), las calaveritas de azúcar, profusamente decoradas.  Se utiliza incluso en la fabricación de juguetes: estas “calaveritas” constituyen hoy uno de los signos de identidad de lo mexicano, desde hace mucho tiempo.

 

Antiguo cráneo votivo precolombino con incrustaciones de jade

 

Actualmente son conocidas en hispanoamérica las llamadas calaveras de San José, “ñatitas” y “aimeritas”;  el culto de estos cráneos que procesionan entre cánticos por las calles de la ciudad, constituye una tradicion que viene desde hace más de siglo. La fiesta se remonta al parecer hasta las costumbres de pueblos precolombinos, que solían desenterrar a sus muertos para honrarlos una vez al año. Este último hecho sugiere que quizá el culto de  la calavera no es sino una forma particular de culto a los antepasados, extendido en muchas culturas de todo el mundo.

No abandonaremos México sin señalar una de las dimensiones más siniestras y oscuras de este símbolo, cual es el de la veneración de la Santa Muerte, que participa remotamente de algunos aspectos  simbólicos del culto de la calavera, pero creemos tiene un origen sincrético muy distinto del alcance y el simbolismo de este ritual del cráneo que hemos visto se  remonta a los tiempos prehistóricos.

 

 

Prosiguiendo con nuestra búsqueda histórica de este extendido culto de la calavera viajamos desde la América precolombina hasta África, para encontrarnos en el antiguo Egipto con un cierto tratamiento ceremonial del cráneo, ya documentado en los tiempos prehistóricos, donde se sabe que la cabeza del difunto se separaba del cuerpo y se quemaba aparte. Estas macabras costumbres ancestrales, sin embargo,  desaparecieron con la práctica de la momificación.  La cabeza del muerto se cubría con estuco, y la cara se modelaba cuidadosamente, recibiendo un tratamiento  especial y reverencial, heredero en cierto modo de las más antiguas prácticas cultuales en torno al cráneo. En el Africa que rodea a Egipto, por otra parte,  también se conservaba el cráneo, particularmente en el caso de jefes y curanderos, cuya sabiduría y poderes divinos se  suponía que residían en la cabeza.

 

 

Vemos que hay definitivamente una gravedad inherente a la imagen del cráneo humano que, casi por sí solo, justificaría el valor reverencial y sagrado que se le ha otorgado desde siempre. La calavera ha sido tradicionalmente el símbolo de la mortalidad y en muchos casos se ha convertido en signo o marca distintiva de grupos y sociedades secretas, sustancias tóxicas y advertencias de peligro; incluso en la bandera que hicieron célebres los piratas servía con frecuencia como aviso de un funesto encuentro.

 

 

La imagen o símbolo de la calavera y las tibias cruzadas en forma de aspa (☠) es una forma emblemática usada con frecuencia en rituales iniciáticos como símbolo de resurrección o renacimiento. Algunas fuentes señalan que podría relacionarse, desde un punto de vista cabalístico, con la “sephirah daath” en el árbol de la vida, concebido en ámbitos ocultistas como vehículo para alcanzar estados superiores el ser o, expresado en otros términos, la “iluminación” del neófito. Quizá en este sentido vemos aparecer también el curioso simbolo en la casilla 58  del popular Juego de la Oca  (5 + 8 = 13, el arcano sin nombre del Tarot, la Muerte), representando aquí las fauces de la muerte que bloquean, en el tablero de juego,  el acceso al espacio central -la liberacion, la iniciación, el acceso al paraíso- como hemos indicado en otras ocasiones.

 

 

 

Arriba, mandil ritual masónico con la efigie de la calavera y las tibias cruzadas

 

La calavera ha sido investida, decíamos, de tremendas connotaciones religiosas y espirituales en muchísimas culturas. Este omnipresente símbolo de la mortalidad humana expresa, de modo impactante y potentísimo, el triunfo de la muerte sobre la existencia. Aunque también, en virtud de esa flexibilidad que los símbolos tradicionales presentan a menudo, el cráneo es emblema de resurreción o inmortalidad,  expresión radiante de la creencia en una parte espiritual del ser humano -incorruptible, diamantina, dura como  el hueso-  que, como el cráneo, perdura y sobrevive a la desintegración de la tumba, hecho que comúnmente ha sido observado en osarios y fosas de todo el mundo.

 

 

El culto de la calavera se halla en cierto sentido relacionado con el culto genérico y más amplio de las reliquias sagradas. Se dice con razón que el Vaticano es el mayor coleccionista de calaveras del planeta, pero… ¿les rinden culto? Parece ser que es así, ya que son consideradas reliquias, que en el ámbito del catolicismo son los restos de los santos después de su muerte o martirio (una muerte violenta, en la mayoría de los casos).  En un sentido más amplio, una reliquia constituye el cuerpo entero o cada una de las partes en que se haya dividido aquél (expresion que nos evoca, caprichosamente, el episodio de la fragmentación ritual del cuerpo de Osiris, asunto que creemos ligado al que nos ocupa) .

 

 

La calavera, símbolo de la vanidad y la fugacidad en el Barroco

 

 

La reliquia se considera necesaria para santificar un altar (ara), haciéndolo apto para el sacrificio (sacrum facere, hacer sagrado). En cierto sentido simbólico, la reliquia en sí misma es una expresión mínima y nuclear de este acto del sacrificio; la sangre derramada  contribuye a santificar un enclave, un objeto. La reliquia  en definitiva sacraliza el lugar.

 

 

En este sentido, conviene recordar la significación del término Calvario o Gólgota,  nombre dado al monte o colina “a las afueras de Jerusalén donde tuvo lugar la crucifixión de Jesús. Su nombre proviene de la forma de calavera que tenían las rocas de una de sus laderas. (sic)  Su nombre en latín es Calvariae Locus, en griego Κρανιου Τοπος (Kraniou Topos) y en arameo Gólgota o Golgotha; en todos estos idiomas significa “lugar de la calavera”.”  Además, según la tradición judía, sería el lugar en el que se enterró el cráneo de Adán. De nuevo,  los elementos de las antiguas formas mistéricas, la sangre derramada en sacrificio y el cráneo, asociados de modo simbólico en el pasaje bíblico:  la sangre del Cordero cae sobre el cráneo del viejo hombre, Adán,  operando su resurrección.

 

Tzompantli en el Templo Mayor de México

 

Esta proliferación de reliquias, sin embargo,  tiene una explicación sencilla, pues hubo una época en la que para poder crear una iglesia era preciso poseer una reliquia o acreditar un milagro (ésto fue así también, curiosamente, en la Grecia clásica, con el asunto del heroon donde se hallaban los restos -reliquias- de supuestos héroes o semidioses de la antigüedad). Esto significaba que aquellos pueblos o ciudades que desearan tener su lugar de culto debían hacerse con alguna reliquia, lo que ocasionaba más de un enconado litigio entre buenos vecinos.

 

 

Por otro lado, cerca del ámbito de las reliquias, estaban las mirabilia: las maravillas  más veneradas de los tesoros medievales eran precisamente las reliquias, aunque este culto de las reliquias no es solamente cristiano. Plinio el Viejo nos habla ya de reliquias preciosas en el mundo grecorromano; la lira de Orfeo,  el sándalo de Elena o los huesos del monstruo que atacó a Andrómeda ** Sin embargo, la colección de reliquias que ha producido el cristianismo supera todo lo imaginable: un ejemplo extremo y singular de este culto lo constituyen las calaveras (dos) de San Juan Bautista, pues se conservan dos ejemplares: aquella de cuando era niño y el cráneo en la edad adulta (!).

 

Salomé con la cabeza griálica del Bautista: abajo, cráneo de San Dagoberto, el último de los reyes merovingios y objeto de veneración entre los fanáticos de los misterios de Rennes le Chateau.

 

 

Chanzas aparte, la veneración del cráneo (o de la cabeza cortada, simbólicamente emparentadas) de San Juan Bautista, de ecos griálicos y templarios,  nos remite de nuevo y con la mayor gravedad a lo más profundo del asunto que discutimos.   Es posible encontrar  en la antigua mitología céltica un curiosísimo y enigmático eco de este poderoso símbolo de la cabeza cortada en la vasija o Graal (plato, fuente o bandeja en su acepción etimológica original) o el caldero o copa rebosante de sangre : nos referimos al caldero de Bran --en el cual se operaba de modo mágico la resurrección de los guerreros muertos durante la batalla--  y a la propia cabeza de este mismo héroe mítico, a la que se adjudicaban propiedades taumatúrgicas y proféticas -según se relata en diversos episodios de los Maginogi, textos del antiguo folckore galés-- . En un pasaje famoso del Peredur (antecedente del Parzival del ciclo del grial artúrico) el personaje principal asiste a una misteriosa procesión de una lanza sangrante y una ominosa cabeza seccionada depositada en un cuenco o plato grande (grasale, graduale, grial) y portadas por una doncella virgen. Todos estos símbolos, cualesquiera que sea su profundo significado (que aquí parece ligado a algún enigmático rito de magia  sexual o tántrico) son los mismos elementos en torno a los que se articula lo esencial del misterio griálico.

 

 

Arriba, grabado antiguo que ilustra el cortejo misterioso de Peredur (Perceval): son patentes la enorme lanza sangrante y la cabeza cortada en el plato (graal), símbolos fundamentales de la leyenda del Grial

Todos estos símbolos, cualesquiera que sea su profundo significado (que aquí parece ligado a algún enigmático rito de magia  sexual o tántrico) son los mismos elementos principales en las leyendas del Grial.

 

Arriba, moderno kapala tántrico, decorado; antecedente del Grial y evidencia de un extendido culto a la calavera de profunda significación esotérica. Hasta hace poco, estas piezas auténticas podían ser fácilmente adquiridas.

 

Cabezas esculpidas halladas en un oppidum céltico. Imagen de www.delcampe.net

 

Entre  los indicios que sostienen la existencia de un culto de la cabeza cortada, se cita con frecuencia a los antiguos celtas. Se mencionan en este sentido las numerosas representaciones escultóricas de cabezas decapitadas en la llamada cultura de La Téne (también en otros yacimientos en España y diversos lugares europeos) y las referencias del folckore céltico, donde hay múltiples menciones de las cabezas cortadas de los héroes y de santos que llevan su propia cabeza seccionada; a menudo estas cabezas cortadas son portadores de poderes mágicos  (Bendigeit Bran) o son capaces de extraños vaticinios que las emparentan con los bustos parlantes de la antigüedad y otras cabezas insignes y proféticas, como la de Orfeo. En el seno del catolicismo no faltan tampoco los mártires descabezados, como  San juan Bautista o Saint Denis (abajo).

 

 

 

Abundan las referencias sobre el tema en los autores clásicos. Diodoro de Sicilia (V, 29,5) refiere que los galos “cortan la cabeza a los enemigos caídos y la sujetan al cuello de sus caballos” a modo de trofeos, suponemos.  Silo Itálico (Púnicas, XIII, 481-2)  dice que estos mismos galos consagraban en los templos la cabeza cortada del jefe enemigo. Estrabón, por su parte habla de este rito utilizado por los druídas. Para otros muchos autores , sin embargo, nunca hubo un verdadero culto de la cabeza cortada, sino que más bien los indicios sugieren la existencia entre los celtas de una forma vestigial de algún símbolo solar procedente de la Edad del Bronce.

 

 

Ya en tiempos más cercanos a nosotros, las calaveras han sido y aún siguen siendo utilizadas en diversos juramentos  (oaths) y rituales poco conocidos en otras tantas sociedades secretas y grupúsculos afines al ocultismo. Cabezas cortadas y asesinatos rituales ilustrados en un antiguo texto sobre la masonería: ¿rituales mistéricos, sainetes o algo más siniestro?  Abajo, la fuente más antigua para la explicación simbólica del culto de la cabeza cortada: Saturno, dios de la Edad de Oro,  decapitado por Júpiter * en un antiguo manuscrito. Algunos de los poderosos símbolos del Grial pueden remontarse también a este episodio mitológico.

 

En una época en que se desconoce cómo empezó la costumbre de realizar un juramento sobre las reliquias (oath) de la misma manera que se jura sobre la Biblia en determinados casos; los ejemplos documentados son del siglo VI en adelante. Se dice que los jesuítas practican un ritual semejante en el que se precisa un cráneo humano sobre el que se realiza un juramento especial a la orden. Este supuesto juramento aparece en el libro “La Roma subterránea” de Charles Didier, traducido del francés y publicado en Nueva York en 1843. El Dr. Alberto Rivera escapó de la Orden de los Jesuitas en 1967, y describe su juramento jesuita en la misma forma como aparece en este libro. Semper Idem: siempre Igual.

 

Arriba, Jupiter con la cabeza cortada de Saturno; este episodio nos da ciertas claves sobre uno de los probables orígenes del culto del cráneo en el milieu esotérico occidental

 

La identidad de valor de la “cabeza cortada” y de la Gorgona procede de un culto del cráneo, transformado por el mundo helénico, que parte del más viejo fondo de las religiones indo-europeas  de las que la cabeza de Medusa parece ser el último avatar. Un  valor mágico religioso que aventaja al rito está indistintamente ligado al cráneo del enemigo de los antepasasdos, según la leyenda de Bran, vinculada a la muerte y la resurreción. En el ciclo de Peredur, vinculado al misterio griálico, y en otros relatos galeses (los Mabinogi) aparecen con mucha frecuencia el motivo de la cabeza cortada y sumergida en vasijas, pozos o calderos (imágenes del graal). El caldero de la resurrección es además uno de los motivos recurrentes de la mitología céltica y de sus más importantes elementos dentro de su sistema de creencias. Muchos autores creen que estos calderos mágicos de la resurreción fueron los que inspiraron la aparición de las leyendas artúricas y griálicas posteriores.

El origen de este enigmático culto que vincula el cráneo y la copa se ha encontrado no sólo en mesoamèrica, sino en las culturas egipcia, céltica, hindú, oriental y escandinava. Se dice que los vikingos después del combate cortaban la cabeza de sus enemigos vencidos y en los cuencos de sus cráneos bebían y brindaban por el triunfo: aún hoy lo escandinavos gritan “skol” que significa salud, mientras chocan sus copas, aunque el signficado del término es el de fuente, taza, escudilla o copa; acepciones que también se encuentran en el antiguo graal, grasale, que muchos autores han identificado con el cuenco de la calavera tántrico (kapala). La raíz del término skol, skalle, (fonéticamente próximo a skull, cráneo ) significa precisamente calavera.

 

 

El uso de la calavera de un enemigo derrotado en batalla como copa ha sido referido por numerosos autores a lo largo de la historia entre los más diversos pueblos, como los nómadas de las estepas de Eruasia, los vikingos o los celtas, por ejemplo. Los escitas, según Heródoto,  (siglo quinto AC) y Estrabón (63 DC) también solían llevar a cabo esta práctica.  Las viejas crónicas rusas indican que el cráneo de Suyatoslav I de Kiev fue convertido en un cáliz por Khan Kunya, alrededor del 972 D.C.  Uno de los más antiguos anales chinos recoge una tradición sobre cráneos que sirven de vasija ritual entre los Xiongnu.

 

 

Arriba, la curiosa analogía del Crismón ☧ Cruz Chi Rho con el emblema de la calavera y las tibias ☠  ha sido señalada por algunos autores de filiación masónica, como Manly P. Hall,  que pretenden ver aquí uno de las claves del enigma del culto al cráneo en occidente

 

El uso de la calavera de un enemigo derrotado en batalla como copa ha sido referido por numerosos autores a lo largo de la historia entre los más diversos pueblos, como los nómadas de las estepas de Eruasia, los vikingos o los celtas, por ejemplo. Los escitas, según Heródoto,  (siglo quinto AC) y Estrabón (63 DC) también solían llevar a cabo esta práctica.  Las viejas crónicas rusas indican que el cráneo de Suyatoslav I de Kiev fue convertido en un cáliz por Khan Kunya, alrededor del 972 D.C.  Uno de los más antiguos anales chinos recoge una tradición sobre cráneos que sirven de vasija ritual entre los Xiongnu.

 

 

 

Edouard Chavannes cita a Tito Livio para ilustrar el uso ceremonial de estos cráneos entre los Boii, una tribu céltica que medraba en la Europa del siglo III despues de Cristo. Más próximo a nuestros días, y quizá de forma anecdótica, se recoge en diversas fuentes el uso que Lord Byron dio a un cráneo gigantesco hallado por su jardinero en los terrenos de Newstead Abbey. El poeta convirtió en copa ceremonial la descomunal calavera, en perfecto estado de conservación, de modo que recordaba el caparazón ricamente ornamentado de una tortuga. Byron llegaría a fundar una Orden de la Calavera en Newstead, en la que la libación ritual en el cráneo´”en imitación de los dioses de antaño” constituía uno de los momentos estelares de sus cenáculos.

 

 

El cuenco de calavera tántrico.  Arriba, recreación truculenta y siniestra del Vaso de Kali para una de las películas de Indiana Jones.

Abajo, kapala o cuenco de calvera tántrico real. Muchos ven aquí uno de las prefiguraciones del Grial o graal de las leyendas medievales o el caldero de la resurección céltico.

 

 

 

 

Salomé, Isis, Kali: Cabezas cortadas, sangre y un oscuro ritual en torno al cadáver o la cabeza del muerto, la calavera . Asombrosas  aunque improbables conexiones griálicas.

 

 

El sacrificio ritual y el lado oscuro de la muerte están presentes en el siniestro culto de Kali .

Abajo, la diosa Kali porta dos de los atributos inconfundibles de Saturno (la hoz y  el ramillete de calaveras) Saturno es el origen de la iconografía contemporánea de la Muerte con la Guadaña, o “Grim Reaper”.

Se han apuntado distintas conexiones, que van desde la magia tántrica hasta la mitología egipcia, entre la sangre menstrual y la copa en forma de calavera.La diosa Kali guarda en este sentido ciertas concomitancias con el lado más oscuro y destructor de Isis, que en el antiguo Egipto, por ejemplo,  vinculada a la diosa  Sekhmet era la diosa de la menstruación. Su asociación  con la sangre le hizo merecedora del título de Mujer Escarlata o Señora de la Carnicería (epíteto éste último que bien podría haber sido adjudicado a la propia diosa Kali).

 

 

Prosiguiendo con esta misteriosa relación del cráneo y la copa es necesario reseñar que en el budismo tibetano hay una forma particular de este vaso sagrado asociado al sacrificio ritual.  Se trata de  un objeto destacable: el kapala o cuenco de calavera tántrico. Esta peculiar vasija encuentra su forma gemela en la mucho más antigua vasija de barro védica que recogía la sangre de los sacrificios. Algunos han señalado justamente el kapala como un antecedente simbólico seguro para el graal de la tradición céltica y medieval.  El kapala usualmente es sostenido por fieras deidades, de aspecto demoníaco, que lo elevan al nivel de su corazón (en occidente, esta asociación del corazón humano con un vaso, graal o grasale fueron magníficamente señaladas por Guénon en algunos de sus artículos sobre el simbolismo del grial) y aparece representado en la iconografía tradicional lleno de sangre humana y vísceras, carne humana y en ocasiones los pulmones y otros órganos del enemigo abatido. De aquí que la vinculación del vaso tántrico (kapala) con la sangre (y por ende, el sacrificio ritual) resulta más que evidente y sugiere una relación efectiva del ancestral culto del cráneo con alguna forma extrema de sacrificio ritual que incluiría el derramamiento de sangre.

 

 

La selección de un cráneo adecuado resultaba en estas prácticas de extrema importancia para el funcionamiento del ritual, y explica algunos aspectos de la naturaleza del culto sacrificial del que hablamos. Se cree que la calavera de un asesino o la víctima de una ejecución posee la mayor potencia tántrica; el cráneo de aquel que ha muerto de manera violenta o accidental, o una enfermedad virulenta, sería poseedor de un nivel medio de esta energía. La calavera de un niño que hubiera muerto durante la aparición de la pubertad se considera también un receptáculo de máximo poder tántrico (creencia que evoca el sacrificio de jóvenes vírgenes en otras culturas)  así como las cabezas de púberes de paternidad desconocida (** huérfanos) o nacidos de la unión prohibida de castas o prácticas sexuales incestuosas o consideradas inmundas en el sistema de creencias tradicional.  El cráneo de un niño de siete u ocho años nacido de una relación incestuosa se considera, en este oscuro sistema de creencias, como catalizador de la mayor energía en determinados rituales tántricos.

 

 

El kapala  es un auténtico cráneo humano ornamentado según la tradición tántrica tibetana. Es un adminículo ritual tibetano que sirve como vasija de ofrendas en la religión budista del tantrismo. A menudo se fabrican a partir de la cabeza decapitada del cadáver de un monje budista.  Para usarlo, el cuenco de calavera se llena de vino y una mezcla sanguinolenta que representa la “inmortalidad”. Entonces, en una ofrenda que los fieles presentan a las divinidades tántricas hindúes y del budismo tibetano, el líquido es consumido por los monjes. Este tipo de cráneos se pueden adquirir pero son difíciles de encontrar y actualmente las autoridades de Nepal mantienen una escrupulosa politica contra la exportación de estas reliquias sagradas.

 

Cráneos y cabezas decapitadas en sendos mandiles rituales masónicos


Los propios cráneos tántricos, kapalas, tiene fama de ser los de los propios monjes cuyos cuerpos, una vez muertos, continúan sirviendo a la divinidad a la que siguieron en vida.  Se usan como receptáculos de ofrendas rituales de comida y bebida sagrada, y como instrumentos de adivinación.

 

 

Por otro lado, en la India, es destacable la figura del “ahori”, devoto de un culto extremo a Shiva, que de acuerdo con las creencias de esta secta se considera como un “cadáver” y a menudo así se les ve caminando por las calles con un cráneo a modo de taza en las manos (kapala). Estos santones son capaces de comer cualquier cosa, incluso alimentos podridos: en algunos momentos de sus singulares rituales se prescribe el consumo ritual de carne humana putrefacta, y parte de sus ritos inlcuyen una meditación ante un cadáver en descomposición.

 

 

Ya en nuestros tiempos, el motivo de la calavera y las tibias cruzadas en aspa ☠ no ha perdido su carga simbólica y  ha sido usado como emblema en muchas fraternidades americanas, grupos militares, así como en sociedades secretas, y asi los han vinculado también al templarismo y la masonería. El ejemplo más célebre actualmente es el de la Skull and Bones,  una sociedad secreta americana de la Universidad de Yale  que incluso toma su nombre de aquel símbolo.

 

Bolívar con el emblema de la calavera en su uniforme, proclamando su adhesión a la “Orden” . Bolívar se inició en la masonería en Cádiz y fue ferviente defensor de los principios masónicos durante toda su vida.

 

X es el simbolo del cruce o la muerte.  (☠ ); la T o  (cruz) representa la letra griega Tau, el simbolo de la primer cruz, un simbolo de sacrificio.

 

 

Osiris es a menudo representado esquemáticamente con la grafía X. Las asociaciones con el Crismón Chi Ro, X P) y el símbolo del culto del cráneo son inevitables y apuntan muy lejos.

Lc- 23: 33; SS 3; 322 El uso de la calavera con las tibias cruzadas (X) en la francmasonería ha sido documentado ampliamente (abajo, emblemas de Skull and Bones y las SS)

 

 

La sociedad  Skull and Bones ha sido acusada de los más variados crímenes, uno de los cuales incluye la posesión ilegítima del cráneo del jefe indio Jerónimo o el de Pancho Villa, que usarían supuestamente para realizar sus juramentos, rituales y demás sainetes, lo cual no ha sido probado nunca. Sí es cierto que algunos de estos grupos, así como sectas satánicas, emplean uno o varios cráneos reales como parte de algunos de sus  rituales internos; así ocurre con los Caballeros de Colón o en los ritos del grado masónico de los Caballeros Templarios. La significación de estos emblemas varía según la sociedad o grupo que los usa.

 

El famoso “Juramento de la calavera” de El hombre enmascarado (The Phantom) , con reminiscencias de templarios, piratas y francmasones y la sombra de una sangrienta “vendetta”

 

El uso del emblema de la calavera con las tibias cruzadas en la francmasonería se ha documentado en muchísimas ocasiones; así proliferan en las lápidas de miembros de la hermandad, en documentos y en paneles masónicos. También aparece un cráneo entre los enseres o adminículos de la “cámara de reflexión” masónica, donde se opera alguno de los rituales de iniciación practicados por los miembros de la masonería. La calavera es, entre los emblemas y signos masónicos, de los más frecuentes, junto con el compás y la escuadra, la colmena o el Ojo de la Providencia (All Seeing Eye): así figura en bastones y espadas rituales, anillos o sellos, o también en mandiles.  La iconografía del cráneo se emplea ampliamente en el ritual del tercer grado, donde se inicia el maestro masón -- tras los primeros grados de aprendiz y compañero- ; la iniciación de este tercer grado se concibe como la “resurrección” de entre los muertos del candidato, siguiendo el ejemplo del mítico  primer masón Hirám Abiff, asesinado ritualmente por los traidores Jubela, Jubelo y Jubelum, llamados los Tres “juvíos”.

 

 

 

 

Algunas fuentes sugieren que uno de los posibles significados sea el de advertencia para los adeptos que se atrevan a romper los juramentos secretos de dichas sociedades, asunto complejo y de múltiples ramificaciones, en el que nos gustaría profundizar, con el permiso de ustedes, en una tercera parte de este scherzo sobre un hipotético Culto de la Calavera  III para el que les emplazamos en un futuro no muy lejano. Entretanto, procuren no perder su cabeza en absurdas elucubraciones.

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) El culto de la calavera, I en Viajes con mi tía

(2) Skull cult exhibition, una colección de artículos sobre la significación de la calavera en la historia de la cultura the exhibition “skull cult”

(3) Reliquias y osarios en el   Cementerio de las Fontanelas, en Morbid Anatomy

(4) Black cult of Saturn

(4) La calavera tántrica, en Viajes con mi tía

(5) Celtic-and-Other-Stone-Heads-by-Sidney-Jackson-40-pages-Booklet-on-the-fascinating-Stone-Heads-in-Yorkshire

(7) The celtic cult of the severed head /

(8) The nazi cult of Saturn (un tubo sobre el asunto del culto saturnino entre los nazis)

(9) Calaveras de cristal en Mesoamérica

(10) (..Representaciones de cabezas cortadas y cabezas trofeo en el Levante Español, A. Baul Congreso internacional de Ciencias prehistóricas Madrid, 1954)

 

Una épica del taparrabo, I

 

(Foto de Gregory Colbert) No dejen de observar la pose osiríaca de la pequeña bacante junto al felino moteado)

 

“Y se abrieron los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos.  Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales” Gen., I, 1

Genesis 3:21

 

Y Dios hizo para Adán y su esposa vestiduras de pieles, y los vistió con ellas

Bereishit(Genesis 1:1-6:8)

 

“En gran manera me gloriaré en el SEÑOR, mi alma se regocijará en mi Dios; porque El me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia (…)”

(Isaiah 61:10)

“¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?”

Jeremiah 13:23

“Los iniciados de la doctrina secreta reconocen en la expresión “el vestido de Adán” un profundo y oculto misterio, la explicación del cual no puede ser divulgada o impartida excepto a los más inspirados estudiosos del conocimiento secreto”

Rabino Simeon

 

“Una épica del taparrabo” es el título que hemos escogido para este capricho de proporciones épicas -como anticipa el propio epígrafe- que nos sugirieron diversas lecturas, la última película sobre un asunto bíblico que hemos podido disfrutar recientemente (Noah, 2014, de Darren Aronovsky) y la visión de una pintura antigua –que mostramos más abajo–  en la que se ve a Eva y Adán lamentando la muerte de Abel , vestidos con aquella prenda milagrosa que, según reza el Génesis (Bereishit, Gen. I:I, 6,8) , Dios hizo para nuestros primeros padres en el Jardín del Edén, una vez descubierta su desnudez y que algunas fuentes ajenas a la Biblia asocian con el leopardo.

En las líneas que siguen trataremos de dar respuesta a intrincadas y sesudas cuestiones:  ¿Qué tienen en común Adan y Eva,  Tarzán y Jane, la mona Chita, las pin-up de los cincuenta -nuestra adorable Bettie Page, Sheena, reina de la jungla- , los viejos roqueros inmortales de los setenta , las supermodelos de los noventa y las victimas mk ultra de la chusma satanizante ?…  Al parecer, su predilección por una prenda, la inconfundible y hermosa piel del leopardo.  La única vestimenta que, junto al taparrabos de cuero,  nunca ha dejado de estar de rabiosa actualidad. () Pero, ¿obedece esta persistencia del taparrabo felino a alguna oscura , secreta o arcana motivación?

 

 

El inicio de esta curiosísima y misteriosa historia sobre el enigmático ropaje de los primeros comedores del fruto prohibido aparece en un pasaje bien conocido del Génesis bíblico  (3:21) donde se dice que el Creador hizo para Adán y su compañera unas vestiduras de piel con las que pudieron cubrir su desnudez, que presentan una gran diferencia con las que, tras el pecado original, la pareja edénica  habría fabricado de modo precario para tapar sus genitales, a partir de unas hojas de higuera: “Y los ojos de ambos se abrieron, y fueron conocedores de que estaban desnudos” . Entonces, en un intento pueril de cubrir su desnudez los primeros hombres tomaron hojas de una higuera y se hicieron unos primitivos taparrabos, según se refiere en Génesis III, 7; la elección de las hojas de higuera ha llevado a discernir  a los rabinos  la naturaleza del Árbol del Conocimiento, ya que la lógica invita a pensar que nuestros primeros padres escogerían, en su urgencia por cubrir sus partes pudendas, aquel material que tuvieran más a mano.  De modo que la higuera se ha sumado a la lista de candidatos posibles a la identidad de la célebre planta que se erigía en mitad del Paraíso y cuyos frutos hicieron patente la desnudez (o lo que quiera que sea que denote este término) y la corruptibilidad del primer hombre.

 

Al comer de la fruta prohibida, Adán y Eva sucumbieron a sus instintos animales, actuando sin preocuparse de su identidad espiritual y buscando únicamente su gratificación inmediata. Las consecuencias de tal acto se sucedieron inmediatamente: Dios los enfunda en pieles de animal o cuero. Una metamorfosis tuvo lugar: sus nuevas pieles, sus ropas, reflejan su nuevo y disminuído estátus, más lejos de la gloria divina, más cerca de lo infrahumano.  ¿Fue entonces la percepción de su desnudez un resultado de un cambio espiritual, de una metamorfosis provocada por el pecado original? Y lo más importante, ¿cuál es la verdadera naturaleza de esta desnudez? ¿Se trata de algo físico o espiritual?  Es también el momento de preguntarse con qué sustancia -material o espiritual- fueron confeccionadas estas prendas.

 

Los antiguos sacerdotes de Antinoo en el Gran Templo de ANTINOOPOLIS , en Egipto, estaban familiarizados con las vestimentas sagradas de piel de leopardo

Precisamente en la pelicula que hemos mencionado,  Noah (2014) se muestra de modo velado y ligeramente distorsionado este asunto de las ropas que Adán y Eva lucían en el Jardín del Edén y que, una vez expulsados del Paraíso, llevaron con ellos y heredaron, de algún modo, sus hijos. Evidentemente, las fuentes de Aronofsky para su singular versión de la historia de Noé no son solamente bíblicas ni aún cristianas, sino que a los texos hebreos le siguen otros documentos y tradiciones cabalísticas, gnósticas y ocultistas.  En esta visión cinematográfica, es la piel de una serpiente lo que custodia Noé y con la que parece tansmitir su bendición (barakah) al primogénito.

 

 

En varios momentos de la historia de Noé contada por Darren Aronofsky tropezamos con la descripción de esta curiosa y maravillosa vestimenta luminosa, que se nos asegura perteneció a los primeros pobladores del Jardín del Edén y que de algún modo llegó  -en forma vestigial y ajada- hasta las manos del propio Noé.  Se explicita igualmente en la película que el atuendo del hombre primordial era una suerte de segunda piel “mágica” y  que quien posea esta prenda podría usarla para conferir una bendición o transmitir lo que los musulmanes denominan “barakah”; condición que tradicionalmente se asocia a determinadas reliquias sagradas o a una iniciación efectiva .  A lo largo de la película, además, se nos advierte que la reliquia en cuestión procede de la piel de la Serpiente del Jardín del Edén,  a la que se otorga un poder mágico que claramente contraviene la perspectiva bíblica del relato, pues en modo alguno se concibe en el ámbito cristiano que la piel de la Serpiente antigua (Satán)  -que induce a Eva a comer el fruto prohibido y revela su desnudez — pueda propiciar bendición alguna. De hecho, en Génesis 3:14 se refiere claramente cómo Dios mismo maldice a la Serpiente, y aunque puede resultar extraño que en esta nueva versión hollywoodiense se atribuya un papel salvífico o benéfico al Maligno -o incluso que los ángeles caídos puedan ser redimidos–, finalmente no nos sorprende tanto cuando se conocen las fuentes cabalísticas y neognósticas en las que, insistimos, se inspiran sus creadores.  En cualquier caso, para complicar aún más las cosas, habremos de añadir que incluso en la Biblia aparece,  en una ocasión al menos, la serpiente asociada a una fuente de curación o transmisión de energía benéfica, en el  complicado y hermético episodio de Moisés y el Nahash o Serpiente de Bronce, que quizá podamos abordar en otra ocasión.

 

 

Hay entonces un buen número de tradiciones rabínicas que pretenden que antes del pecado, Adan y Eva,  en su condición de seres  espirituales, poseían cuerpos luminosos, resplandecientes, o cubiertos de luz, y que como resultado de su pecado, perdieron esta preciosa vestimenta.  Adan y Eva eran seres inmortales y de condición similar, si no superior, a la angélica. El episodio del fruto prohibido les hace caer de esta condición gloriosa original y perder, con ello, esta cualidad semidivina y la luz asociada a ella. Esta idea de un ser humano primigenio poseedor de un cuerpo energético, radiante o vestido de luz no es ajena al judaísmo, como se puede apreciar de la lectura de algunos pasajes del Midrash Rabbah y del Zohar -libro del esplendor-; poco o nada e esto aparece de modo tan explícito, no obstante, en la biblia, aunque se sugiere en numerosas ocasiones. “Y Jehová -Elohim (el Creador) dijo:

«He ahí al hombre (Adán)  hecho como uno de

nosotros ( -con sus vestiduras de Gloria-)

conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender

su mano al árbol de la vida, y comiendo de él viva para siempre»

 

 

Vemos de qué modo, tras el pecado original, Adán y Eva pierden su primera vestidura “celeste” y Dios les da una segunda vestimenta,  hecha -se dice- con pieles de animales, atuendo que en cierto modo participa de los beneficios o características de la primera. ” Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió. a. El Señor Dios hizo túnicas de pieles y los vistió: (Génesis 3:7).  Es curioso, y así lo han notado algunos autores, que para proporcionar estas  túnicas de piel con las que Adán y Eva son revestidos, fue necesario un sacrificio. Un animal tenía que morir. ( En la perspectiva bíblica, sin derramamiento de sangre no hay remisión. (Hebreos 9:22)  Desde otro punto de vista, la muerte de Abel, más tarde, a manos de Caín (Tubal-Caín), parece redundar en este mismo fenómeno del asesinato y la sangre derramada como forma de iniciacion ritual.) Es la primera vez que observamos que nuestro milagroso taparrabos de piel animal, aparece asociado al sacrificio o la idea de la muerte y la regeneración.

 

 

Por otro lado, algunas tradiciones rabínicas establecen que la luz primordial perdida por Adán y Eva fue transferida a Enoch y Elías (profetas arrebatados al cielo, incorruptibles, de los que se dice que no sufrieron la muerte). Tras el pecado, la luz de Adán se transformó en piel, y su aspecto interior, luminoso y radiante, fue tomado por Enoch y Elías,  a quienes se atribuye una apariencia “resplandeciente” (veáse el episodio de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor) similar a la que se asocia también a Moisés – tras el episodio de la Zarza ardiente- o a Nimrod, que es descrito de igual modo según diversas fuentes, lo cual se revelará de la máxima importancia como veremos.

Rbabenu Bachayeh indica que estas admirables vestiduras eran parecidas a las que cubrían a Moisés al bajar del monte Horeb;  de acuerdo con el erudito, el diseño del atuendo de Adán tuvo que reflejar la gloria de su creador de algún modo, por lo que debieron tener algo de divino o sobrenatural. El rabino insiste en la condición gloriosa o sobrenatural de la prenda que Dios otorga a los primeros padres.  Antes de la caída, el hombre era inmortal, como los ángeles; comer del árbol prohibido causó la pérdida de la inmortalidad, como hemos visto. Pero las nuevas ropas concedidas por el Creador volverían, en opinión de este maestro, a regenerar algo de aquella condición perdida.

Vemos que sobre la naturaleza de este mítico taparrabo o segunda piel adánica se ha discutido mucho.  La midrash (Bereishti Rabba 20:12) describe la ropa con la que Dios viste a Adán y Eva tras la Caída como vestimentas de luz, no como pieles.  Así también  piensa el rabino Meir, que sugiere que las vestiduras que Dios da al primer hombre estaban hechas con la misma luz primordial de la que éste fue creado.  En el Zohar (B. 22.4a) estas vestiduras se mencionan, pero no son de origen divino, sino de confección humana. Varias tradiciones sugieren otros tantos materiales. Rashi cita una fuente según la cual eran de pelo de conejo, suave y cálido . El pseudo Yonatan (Targum) dice que las ropas adánicas procedían de algo mucho más cercano a la “escena del crimen” y cita precisamente la piel de serpiente como el material con el que Dios las fabrica (justo como se nos muestra en la película de Aronofsky).  En esta útima visión del mito, el Creador parece decir: como habéis sido seducidos por la serpiente, compartiréis con ella su desnudez, y ahora seréis investidos en su piel como símbolo de su traición.

 

 

Arriba, Caín (Tubal-Caín) aparece ataviado con pieles de leopardo mientras ofrece un holocausto. A la derecha, ménade (ataviada con las mismas prendas) y sátiro, en una cerámica griega

Otras tradiciones rabínicas asumen que las primeras vestiduras de Adán fueron fabricadas en un material completamente diferente: En la Torah del rabino Meir éste anota que “las vestiduras de luz de Adán (ohr), eran literalmente como una antorcha (radiante o luminoso) más estrecho en el extremo y ancho en su base. Este comentario es curioso: “la palabra OHR, en hebreo (fonéticametne muy semejante a Or, piel)  equivale a luz”.  Pero, ¿por qué Dios habría de fabricar para Adan y Eva ropas de luz?  Este rabino quizá sugiera que las ropas que Dios da al hombre tras su caída están hechas de la misma luz primordial con la que fue creado en su origen. Desde un punto simbólico, el mito nos ilustra acerca del esplendor y la gloria del primer Adán, perfecto en su generación. Desde una perspectiva más naturalista, por el contrario, otras tradiciones y leyendas parecen sugerir la existencia de una vestimenta real, de propiedades mágicas o sobrenaturales, que otorgan una especie de protección o poder semidivino a su portador o portadores, legítimos o no.

 

 

En la mitología gnóstica – y asimismo en la película de Noé que comentamos– la serpiente no es un ser maligno, sino bueno y reverenciado (existía incluso la secta de los gnósticos ofitas, adoradores de la serpiente), en tanto trae la sabiduría y el conocimiento a los seres humanos, del mismo modo que Lucifer -el portador de luz, phosphoros- trae el fuego prometeico de la iluminación -según diversas escuelas ocultistas, mistéricas y esotéricas- Y por supuesto, no podemos olvidar la referencia a la piel de serpiente usada como “talismán” mágico por Noé y su familia, en un ritual que ha pasado -nos aseguran los artífices de esta versión cinematográfica del mito– de generación en generación, como se suele decir de los misterios en las doctrinas esotéricas.  . (…)  Hay otros muchos  momentos igualmente heterodoxos, desde la perspectiva bíblica, de la película, aquí http://www.mtv.com/news/1717553/noah-epic-gifs/.

 

Izquierda, Gilgamesh (o Nimrod, el “poderoso cazador” según otras fuentes) sosteniendo un león entre sus brazos -lo que da idea de su talla gigantesca- ; derecha, Hércules ataviado con la piel del león de Nemea. Muchos autores identifican a Nimrod con Heracles, Gilgamesh  y aún otros personajes míticos de la antigüedad, proponiendo para todos ellos un mismo origen. Vean también el efecto moteado de la indumentaria de Hércules.

 

Según los mitos griegos, Nereo (Noé) confia a Herakles (Nimrod, Gilgamesh) dónde puede encontrar la iluminación -inmortalidad, condición edénica- prometida por la serpiente y que el héroe busca enconadamente. Este lugar o “instante” de iluminación es el que representa, supuestamente, el vaso representado arriba, reminiscente del árbol de la vida, del caduceo hermético y la kundalini, símbolos asociados tradicionalmente a la iluminación.  La escena, de origen sumerio, evoca también el acceso al Paraíso o Edén del Génesis o las Hespérides de la mitología griega. Curiosamente, aparecen en la misma representación la piel del leopardo (el animal moteado) y la doble serpiente, conectados en un mismo contexto alusivo a la inmortalidad y el acceso a la condición semidivina del hombre primordial.

 

Añadamos ahora más leña a nuestra folletinesca épica del taparrabo. Ciertas leyendas y rumores, desde el Libro de Jasher a nuestros más recientes bulos conspirativos,   aseguran que la prenda que Dios confecciona para cubrir la desnudez de  Adán y Eva  resulta ser la misma que lucían NImrod (el constructor de la torre de Babel y prefiguración del Anticristo) , los sacerdotes egipcios (emblema de Seth-Tifón) y, en la era actual, las vedettes del Star System  y esclavas mk ultra, y los mismos comentarios señalan también con detalle la naturaleza de la mítica indumentaria: la piel moteada de un leopardo.

 

El uso simbólico y ritual del épico taparrabo de piel de leopardo se extiende, misteriosamente, hasta nuestros días. A la izquierda, el animal más bello del mundo. A la derecha, ¿tú también Rod (nim-ROD?, mostrando sus flamantes mano de Jabulón, gestos masónicos e indumentaria osiríaca.

 

Precisamente la primera mención de este animal en la biblia es en el propio nombre de Nimrod, el constructor de la Torre de Babel,  (nimre, namer (leopardo), nimrah, nmriyan). Y curiosamente, uno de los atributos en la iconografia de Nimrod, que la tradición retrata como un “gran cazador”, es la piel moteada del leopardo. Incluso su nombre NImr- Rod, parece contener alguna referencia, precisamente, al propio leopardo. De él se dice igualmente que robó las prendas de Adán y Eva cuando éstos fueron expulsados del Paraíso. De modo que Nimrod es, necesariamente, el segundo hito fundamental en nuestra búsqueda del mítico taparrabo, y una de las claves de su importancia.

“..Y Cus engengró a NImrod, que llegó a ser el primer poderoso * en la tierra”.

Éste fue vigoroso ** cazador delante de Jehová, por lo cual se dice; así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová” Gen. X, 8

 

Según una leyenda judía, y también los textos bíblicos, este Nimrod fue un rey muy poderoso de una tierra llamada Shinar (*) que construyó una especie de torre enorme  (Babel) para desafiar la autoridad divina.  La única mención explícita de Nimrod en la Biglia lo define como un “poderoso cazador ante Dios”. Supuestamente gozaba de una inmensa fuerza -otras tradiciones lo hacen descender de los mismísimos gigantes o nephilim antediluvianos-  que otros atribuyen casualmente a las prendas que solía llevar, las mismas pieles de animales que Adán y Eva habrían recibido del Altísimo. Estas pieles conferían a Nimrod un poder extraordinario –como los modernos trajes de los superhéroes del cine– y especialmente le daban autoridad y dominio sobre las bestias, haciéndole además invecible en el combate. Así podemos leer en el Libro de Jasher que Nimrod llevaba estas “ropas mágicas”  que le hacían invulnerable y que habían pertenecido al mismo Adán. En el mismo relato se nos cuenta que, tras la expulsión del Paraíso, pasaron de Adán a su hijo Seth, y de éste a las siguientes generaciones, hasta llegar a Noé.  Algunos piensan que Enoch y Matusalén también custodiaron estas prendas.Tras la muerte de Noé llegaron a las manos de Nimrod.

 

Se dice que cuando Adán llevaba estas ropas, todos los animales se postraban ante él y le obedecían. Nimrod descubrió que cuando él se ponía el prodigioso atuendo, los animales le obedecían. Esta pudiera ser la razón por la que fue conocido como un “gran cazador”, pudiendo ejercer su dominio y autoridad sobre las bestias. Valiéndose de las vestiduras divinas de Adán, Nimrod adquirió poder y fama incluso sobre los humanos, ya que tal vez tendrían el mismo efecto en estos que en los animales, lo que facilitaría sobremanera la expansión de su mítico reinado. Nimrod fue considerado una prefiguración del Anticristo y resulta curioso que, según  la descripción de la Bestia apocalíptica sobre la que cabalga la terrible Prostituta Escarlata (Babilonia la Grande), ésta comparta con el tirano su característica piel de leopardo.

El leopardo no es el emblema de ninguna nación conocida; sin embargo, esta Bestia apocalítpica, montura de la Ramera de Babilonia,  es descrita, en parte, con los rasgos de un leopardo.

 

Nimrod , iconográficamente, fue también representado con cuernos y esta piel de leopardo objeto que llegó a ser, en cierto modo, una forma ancestral de las “vestiduras reales” de las culturas antiguas, y así han sobrevivido en algunos pueblos -como los zulúes- hasta nuestros días.  No en vano fue este atuendo el que Nimrod usó como signo de su autoridad espiritual y su poder. Hay una tradición que sostiene que Esaú obtendría esta misma piel de leopardo de Nimrod, en una lucha que resultó en la muerte del segundo.  Luego la pista se pierde, aunque parece figurar entre las posesiones de José  (hijo Jacob, hermano de Esaú) , cuya túnica colorida y resplandeciente recuerda más la vestimenta de gloria de Adán que la mágica piel de leopardo.  De cualquier modo, a través de esta leyenda de Esaú se puede establecer un siguiente escalón en el periplo del enigmático taparrabo, que nos lleva ahora hasta Egipto. En la biblia, no habrá ya mas menciones del leopardo hasta la descripción del Anticristo y la Bestia, en Apocalipsis XIII: 22.

 

 

Tras la desaparición -misteriosa- del poderoso Nimrod,  porque oscuras son las referencias sobre su muerte en los textos antiguos, la pista del taparrabo prodigioso parece diluirse. En el Libro de Jasher, sin embargo, volvemos a encontrar algún indicio de lo que pudo ocurrir con esas prendas más tarde: tras ser heredadas por los descendientes de Adán, llegan hasta Noé, cuyo hijo Ham las roba; de su mano pasan a Cush, su heredero, y de éste a Nimrod.  Más adelante (27:7-10) Esau adquiere las vestimentas sagradas asesinando a Nimrod  -o uno de sus sucesores– en una de sus cacerías.   Esaú entonces usa la prenda mítica del mismo modo que su precedesor, convirtiéndose a su vez en un gran cazador (así es con frecuencia descrito en la biblia y representado en diversas escenas).  La misma fuente no especifica cómo llegan las pieles mágicas hasta Jacob, o si lo hacen de algún modo.  Sabemos de otros autores que afirman que el mismo Jesucristo llegó a poseerlas, pero no hay nada sino rumorología vana que justifique este punto.

Otra tradición propone que las ropas fueron enterradas por el propio Esaú y que, eventualmente, miembros de su familia pudieron haberlas custodiado y conservado, confiándolas en secreto a otras personas reverenciadas como signo de autoridad. Algunos han fantaseado  aquí con la razón oculta de la eminencia y rápida expansión de algunos grupos o culturas a partir de esta época, e incluso explicar como el Imperio Romano llegó a ser un sistema colosal de dominación mundial.

 

Es curioso constatar que los mormones tienen dos tipos de vestimenta que simbólicamente parecen vincularse con nuestro mítico taparrabo. Por un lado, usan para sus rituales un delantalito similar al mandil masónico (arriba) ; por otro, tienen otra prenda que representa hojas de higuera, una alusión a la rectitud personal, pero también una clara alusión al pasaje bíblico de la desnudez de Adán y Eva (abajo). Supuestamente representan también aquellas prendas de las que hablamos y con las que Dios vistió al propio Adán in illo tempore, que dicen los eruditos.  El alcance simbólico de estas cosas, no ya su mensaje, no debiera ser ignorado.  Curiosamente, tambien, la leyenda de Nimrod como fundador de la masonería se encuentra en muchas tradiciones tempranas de los francmasones, entre los que circuló la leyenda de que la fraternidad tiene su origen preciamente en la construcción de la Torre de Babel.

 

Si continuamos con nuestro seguimiento de la historia de estas misteriosas prendas sagradas, podremos intuir su reaparición, disimulada, en el episodio bíblico en que Jacob recibe la bendición de su padre Isaac, ciego, haciéndose pasar por su hermano Esaú, disfrazado con aquéllas. El rabino Rashi, entre otros, parece dar crédito a esta singular interpretación de este célebre pasaje bíblico en el que, mediante una impostura, Jacob recibe la bendición de Isaac ocultando hábilmente su identidad.

 

 

El siguiente hito en nuestro accidentado periplo tras el glorioso taparrabo será Egipto, aunque seguir el moteado rastro no resulte en esta ocasión nada fácil, por que las referencias documentales son más bien nulas y hay que echar mano de abundosos indicios, especialmente etimológicos, pero también históricos. Podríamos aducir que  nuestra prenda mítica, una vez en manos de Jacob (el único patriarca bíblico que fue momificado de acuerdo con los rituales egipcios) o de algún miembro de su familia exiliada a la tierra de los faraones alcanzó su destino y llegó de algún modo a formar parte de la indumentaria de la casta sacerdota. Podríamos establecer fácilmente nuestra conexión egipcia, pues no nos faltan pruebas que sostengan tal hipótesis, como veremos.

Nuestro viaje tras el misterioso taparrabo será larga y con escalas. Desde el Jardín del Edén, a Babilonia, y de aquí hasta Egipto. Allí volveremos a encontrarnos con nuestra piel de leopardo, vestimenta familiar para los antiguos sacerdotes egipcios. Y desde la tierra de los faraones, donde abundaremos en detalles sobre el significado de la piel mágica moteada, su relación con el dios Seth, su singular conexión con el Cielo y su uso en el ritual funerario de la Apertura de la Boca. Proseguiremos la ruta y nuestras pesquisas nos llevarán a la intrigante asociación de Nimrod y Osiris y Baco, por lo que volaremos hasta  Grecia, y de allí a Tierra Santa, desde donde regresaremos, de la mano de Tarzán de los monos, a lo más profundo del África Negra,  a las madrigueras de los terribles hombres leopardo,  y de aquí de vuelta a los no menos nefandos antros iniciáticos del mundo moderno, en cuyos laberintos deambularemos en pos del misterioso y épico taparrabo. Pero todo eso es será otra historia, que les contaremos gustosamente en una segunda parte de este artículo, para cuya próxima lectura les emplazamos.

 

El mítico taparrabo de origen celeste, asociado a la piel de leopardo, formaba parte de la vestimenta ritual de los sacerdotes egipcios, especialmente durante la celebración de los rituales funerarios más importantes

 

Una épica del taparrabos, con cuentagotas: A little NImrod (el pequeño NImrod) de Jacques Tissot,  un cuadro que ilustra alguna de las curiosidades sobre el origen de la vestimenta de leopardo, algo más que “fashion”.

 

 

 

Fuentes, notas y vínculos

*  NemrodNimrod, un monarca mítico de Mesopotamia, mencionado en el capítulo 10 del libro de Génesis, que además figura en numerosas leyendas y cuentos. Varias ruinas preservan el nombre de Nemrod, y también aparece en la midrash judía. La tradición lo presenta como un tirano impío que construyó la Torre de Babel. El término “poderoso” equivale a gibborim*, con todas las connotaciones que pueden desprendersde del término y que terminarían por perfilar la verdadera identidad de esta figura anticrística, del que se dice que fue el primer monarca de la historia.

1 Osiris, Nimrod y el leopardo

2. El leopardo en el antiguo Egipto https://cowofgold.wikispaces.com/Leopard

3- El lado más fashion del “leopard print”

2.  Documental un poco chungo sobre los terroríficos hombres leopardo africanos.

El hombre leopardo, un tubo curioso que ilustra este inquietante asunto

3 The real Leopard Men of the Congo, por David A. Adams

4. Leopardenmenschen http://frankzumbach.wordpress.com/2011/02/page/122/

5. Tarzán contra los hombres leopardo, en papel impreso y en el celuloide bien rancio (Tarzán y las mujeres leopardo, 1946)

6. Hombres leopardo en un interesante y bien documentado viejo artículo

7. Sex kitten beta programming and animal print mk ultra simbolism, en Exponsing the matrix

 

Lunes, octubre 20th, 2014 GENERALIS, MISTERIOS DE SÍBARIS 2 comentarios

Paranoia mayestática

 

La paranoia silente es una fórmula conspirativa en  estado embrionario; cuando no hay indicios suficientes para establecer una asociación significativa o de valor simbólico entre dos acontecimientos, conceptos, expresiones o imágenes aparentemente desconectados, o cuando -como en nuestro caso-- se dispone de poco tiempo para elaborar a conciencia tales analogías, la paranoia silente es el mejor vehículo para la comunicación directa y sencilla de este peculiar sentimiento que embarga al espíritu con tendencia a la ensoñación febril y el capricho delirante. Es, en cierto sentido, una conspiracion “prêt a porter” . Como dirían, usando un guiño apocalíptico ad hoc, los antiguos profetas: el que tenga oídos, que oiga.”

 

 

Digital Resurrection. La imagen del Anticristo cibernético que encabezaba nuestra serie Engineering the Antichrist adquiere en estos días matices proféticos

“Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha
permitido  hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de
la tierra que le  hagan imagen a la bestia que tiene la herida de
espada, y vivió. Y se le  permitió infundir aliento a la imagen de la
bestia, para que la imagen  hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.”

APOCALIPSIS 13:15

 

La Bestia apocalíptica es un Sistema (nadie puede comprar ni vender sin él o fuera de él), no una PERSONA.

Pero de estas cosas uno nunca puede estar seguro.

 

Un internauta anónimo

 

La  noticia  -reciente- que ha propiciado la eclosión de este delirante post  que les presentamos, pueden leerla  en este sitio de aquí o en este otro .  Este año no es la primera vez  que su majestad la reina de Inglaterra se presenta ante millones de personas como embajadora de la tecnología, ni tampoco la primera ocasión en  la que se relaciona el Trono de Inglaterra, proponiendo una alambicada sincronía, con la mismísima Bestia del Apocalipsis. La fotografía de la Reina Elizabeth llevando unas modernísimas lentes 3d nos trajeron a la memoria, forzosamente, nuestro pequeño montaje perpetrado para servir de cabecera a nuestra serie de entradas sobre el Anticristo cinemático (1); el resto, es pura filigrana paranoica. Hace unos años el artista Chris Levine realizó un holograma para retratar a la reina Elizabeth que fue proyectado en diversos edificios emblemáticos; más tarde, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos del 2012 una visión tecnológica de su majestad, al estilo del 007 de Daniel Craig, de nuevo sugería una interpretación del asunto en tonos apocalípticos. Et voilá.

En el Apocalipsis, el apóstol Juan captó en una visión un enigmático aspecto de la humanidad en la civilización de los últimos tiempos. En este sentido, está escrito en Ap.  13:15 que no sólo habría un líder político -o un grupo o sistema encabezado por el mismo- llamado La Bestia, sino que también existiría una “imagen de la Bestia” como una entidad separada pero de algún modo conectada a la primera. El versículo 15 advierte que este “sistema de la Bestia” sería capaz de insuflar vida -o apariencia de la misma-- a la imagen de la Bestia, y que dicha imagen podría hablar y matar a cuantos se negaran a rendirle culto.  En esta imagen de la Bestia apocalíptica algunos han querido ver, en un intento de explicación poco ortodoxo con las claves exegéticas o teológicas tradicionales, el uso de una tecnología similar a las que imperan en el mundo del entretenimiento contemporáneo: el cine, la televisión o, más actualmente, la holografía. ¿Sería esta Bestia apocalíptica una suerte de terrorífico holograma tridimensional?

 

 

El último eslabón de la cadena paranoico-mayestática: el holograma del Príncipe Carlos, uno de los firmes candidatos para el anticrístico Príncipe de este mundo, según diversos sitios especializados.

 

La ténica holográfica y otros juguetes y cachivaches anticrísticos al servicio de su Majestad.

El fantasma holográfico tridimensional del príncipe Carlos es proyectado a miles de kilómetros de distancia con fines políticos.

 

En otro orden de cosas,  René Guénon en su estudio El Reino de la Cantidad y los Signos de los tiempos ( )  ya hacía esta reflexión sobre algunos aspectos de  la naturaleza del Anticristo, adelantando entonces el concepto de lo artificial ligado indefectiblemente al mismo: “ lo falso es forzosamente también lo «artificial», y, a este respecto, la «contratradición» no podrá dejar de tener también, a pesar de todo, ese carácter «mecánico» que es el de todas las producciones del mundo moderno, del que ella será la última; más exactamente todavía, habrá en ella algo comparable al automatismo de esos «cadáveres psíquicos»  (términos que se revelarán especialmente significativos en la conclusión de este artículo), y, por lo demás, como ellos, estará hecha de «residuos» animados artificial y momentáneamente, lo que explica también que no pueda haber en ella nada duradero; si se puede decir, ese montón de «residuos», galvanizados por una  voluntad «infernal», es, seguramente, lo que da la idea más clara de algo que ha llegado a los confines mismos de la disolución.” (*)

Al hilo de estas ideas apuntamos que algunos internautas en diversos foros,  han fantaseado con  la idea, más naturalista y de alcance menos simbólico, de que el Anticristo pudiera ser un adroide, un engendro cibernético o una supercomputadora. A pesar de lo peregrinas que puediera resultar estas fabulaciones, en el ámbito cinematográfico,  sin embargo, ya existen prefiguraciones bien evidentes que  abundan en esta misma línea:  nos referimos a algunos ejemplares especiales del  “anticristo cinemático” del que hemos hablado en otras ocasiones (9) que tienen c0mo encarnación la máquina, el robot o el superordenador (HAL 9000 (Kubrick),  Lucifer (John Carpenter),  Terminator (James Cameron), y otros).

 

 

También a título de curiosidad añadimos que, según un rumor persistente difundido desde hace años en medios cristianos más o menos extremos ( **) , existiría en Bélgica un superordenador, de varios pisos de altura, llamado por los empleados de la empresa a la que sirve, “La Bestia“; su función principal sería conectar diferentes bases de datos de bancos europeos: “A principios de 1974, el Dr. Hanrick Eldeman, principal Analista de la  Confederación del Mercado Común Europeo, de Bruselas, Bélgica (Europa) inauguró la mayor Computadora del mundo que, irónicamente, han llamado “La Bestia”.  Una Computadora que se “autoprograma”, ocupa 3 pisos del  Edificio de Administración del Cuartel General del Mercado Común Europeo,  con el potencial de que, en ella, cada ser humano existente en la tierra pueda  tener su número.    “La Bestia” puede registrar cualquier tipo de  transacción económica en el mundo entero.”

Para “aventurar” una posible explicación de esta siniestra imagen de la Bestia apocalíptica muchos han recurrido a diversos argumentos, desde la clonación a la imagen holográfica, pasando por las versiones cibernéticas o el superordenador, como ya hemos referido. También se habla de un símbolo religioso, signo visual o señal de alcance universal cuya difusión se basaría en alguna forma de transferencia ampliamente fundamentada en lo tecnológico --, de algún modo vinculado a una “red” que utilizaría todos los mass-media, como un terrible Gran Hermano cósmico, para lograr su extensión a todos hogares del mundo.

Como quiera que sea, independientemente de la naturaleza exacta de este soporte tecnológico que supuestamente daría vida a la imagen de Bestia , resulta aún más interesante contemplar la importancia que en el relato tiene la idea de la muerte y la resurrección que se operan sobre la Bestia misma, gracias a esta magia o tecnología de la imagen.  Así, se hace manifiesto en diversos pasajes apocalípticos que, cuando esta imagen recibe el aliento de vida (lógicamente falso o artificial) la Bestia se restablece de una herida mortal y, milagrosamente resucitada,  se ofrece a la vista del mundo, acontecimiento que consituye sin duda uno de los múltiples portentos y señales antes del fin de los que advierten, una y otra vez, los textos bíblicos. De ahí que, en un sentido que no podemos dilucidar, la imagen de la Bestia está relacionada íntimamente con el misterio de la muerte y la Resurrección; no pudiendo ser de otra manera habida cuenta la fórmula de la inversión y la imitación -al revés- dos signos que caracterizan todo lo diabólico y anticrístico.

En Apocalipsis 13:15, por otro lado, la profecía advierte que esta tecnlogía permitirá a la gente rendir “culto a la imagen de la Bestia” o  condenará a la muerte a los que nieguen su adhesión al ídolo. Este concepto de culto, idolatría o veneración, como veremos, no sólo ha de entenderse en un contexto religioso en el asunto que nos ocupa.

 

 

 

Nuestro peculiar “oráculo”  digital , el buscador de imágenes de Google, nos ofrece dos pequeños indicios sincromísticos sobre este asunto de la Imagen de la Bestia: consultado sobre el particular arroja, entre el caos del “ruido” diverso, estas dos “señales” premonitorias. Arriba, la imagen evoca el espejo -oracular- de la Reina, donde el rostro adquiere una apariencia de reminiscencia holográfica; el zodíaco que rodea la imagen contribuye a potenciar el alcance cósmico del mensaje. Abajo, la consulta “hologram of the beast”  arroja este curioso resultado: el símbolo diamantino de Supermán --anticristo  cinemático por excelencia-- invertido, para más inri, de apariencia holográfica y más serpentino que nunca.

 

Artículos y otros posts en cuya lectura nos inspiramos, sugieren que lo que el apóstol  Juan vio sería una proyección holográfica de la Bestia, una imagen virtual del líder o el sistema al que éste representa, el cual aparecería de modo milagroso, como por arte de magia, en numerosas localizaciones al mismo tiempo. El término griego que traduce “imagen” -ikonos- del original hebreo implica las ideas de imagen o parecido, lo cual corresponde a un holograma: la representación tridimensional de una persona cuya apariencia puede ser proyectada en cualquier sitio.

Muy pocos sabemos lo desarrollada que actualmente está la tecnología de la que hablamos. Junto con el avance de la infografía y el apoyo de otros juguetes tecnológicos diversos,  no estamos tan lejos de una situación similar a la que plantean estos  exégetas de medio pelo.  Existen documentos al alcance de cualquiera que muestran lo rápido que el campo de la holografía y la tecnología 3d está creciendo, así como sus aplicaciones, de las que conocemos algunas en el ámbito del entretenimiento. Por ejemplo, ya es posible que ejecutivos -o incluso miembros de la realeza, como el Príncipe Carlos-- puedan entrevistarse e interactuar con personas a miles de kilómetros de distancia.

 

 

Asumimos que las proyecciones holográficas requieren de un equipo de especialistas presentes en el estudio holográfico para que las imágenes puedan ser transmitidas a localizaciones lejanas que dispongan de una tecnología similar -un estudio de televisión, un escenario preparado--. Pero piensen cómo sería la cosa si esta tecnología holográfica pudiera funcionar sin necesidad de un equipo de transimisión-recepción tan aparatoso, y que las imágenes pudieran ser dirigidas o “disparadas” hacia enclaves o localizaciones exactas , via GPS o por satélite. Si esto ocurriera, literalmente la “imagen de la Bestia” podría aparecerse a cualquiera, en cualquier rincón del mundo. Éste, desde hace lustros, es el núcleo de teorías conspirativas como las del proyecto Blue Beam o similares, que en realidad, a pesar de lo que opinan sus detractores, ya ha sido probada en forma larvaria desde la Primera Guerra Mundial, donde mediante el uso de potentes proyectores, aprovechando los bancos de niebla, se proyectaban imágenes religiosas a los soldados en las trincheras, propiciando el caos y buscando un impacto emocional en la tropa.

 

La estrella Tupac Shakur, profeta de la resurrección digital“. Hace años que los japoneses emplean esta tecnología en diversas facetas del negocio del espectáculo.  Pero nunca, hasta ahora, había adquirirdo tintes tan inquietantes.

Arriba, el vídeo de la actuación del “fantasma de Tupac Shakur”. No sabíamos nada de este señor, pero después del visionado, vamos a ir con inusual presteza a adquirir toda su discografía, antes de que se agote.

 

De momento, con un tono ligeramente inquietante, la tecnología holográfica tridimensional se está usando con cierto éxito en la industria del entretenimiento. Tras muchos años de práctica en Japón, en un concierto  en Estados Unidos se ha logrado “resucitar” al cantante TUPAC Shakur, muerto hace unos años.  Fue resucitado virtualmente en la forma de un holograma para interpretar algunas canciones en Coachella. Al principio, acostumbrados al uso de esta tecnología en la industria de la música japonesa, nadie objetó nada. Pero teniendo en cuenta las reacciones suscitadas por el evento, y los planes que en el futuro pretenden llevarse a cabo, que parten de esta idea común de la “resurreccion” holográfica de las estrellas muertas, la cuestión ha merecido una revisión por parte de algunos internautas, como nuestro Ciudadano Vigilante (6) , que habla en estos términos del asunto:

Algunos me han preguntado lo que me había parecido el invento. Honestamente, no me gustó.  Tuve la sensación visceral de que no estaba bien. Por supuesto, ésta es una opinión muy personal y muchos probablemente no estarán de acuerdo conmigo. De cualquier modo (…) hay que entender que Tupac es más que un rapero cualquiera; es un personaje carismático, un icono que representa los intereses de toda una generación.  No sólamente ha grabado unas cuantas canciones y vídeos simpáticos; se ha manifestado sobre cuestiones sociales y políticas, ha arrojado luz sobre la realidad del sector más marginado de América, incluso se las ha visto con la policía y los líderes políticos.  (….)

.Un nexo visual entre dos tecnologías diferentes: el holograma y la invoación demoníaca, sugiere una interpretación siniestra de nuestro asunto

Era un tipo que tenía alguna clase de aura “inmortal” rodeándole, que se ha amplificado de algún modo tras su muerte. (…) Pero su lado más humano, no estaba presente en el holograma de Coachella.  Aquél era un Tupac desnudado de todo lo que hace  real y auténtico a un ser humano, animado por un sintético y digital hocus-pocus.  Aunque fue interesante poder ver a Tupac en directo en 2012, contemplar a una persona muerta reanimada y controlada artificialmente por agentes invisibles no me parecio bien. (6)

En algunos sitios se fabula con la idea de que los fantasmas de Freddie Mercury, líder de Queen (otra sincronía que añadir a este caldo)  y Michael Jackson se sumarán a la lista de canditatos para esta siniestra resurrección digital holográfica. Más detalles aquí.

 

 

Michael Jackson, mayestático rey del pop y muerto-vivo, será resucitado de entre los muertos por obra y gracia de la tecnología holográfica, según la rumorología pertinente (The Telegraph dixit)

 

Según la opinión de algunos internaturas en foros al uso, todo ese asunto quizá sólo sea  el próximo escalón de un concienzudo programa de lavado de cerebro a escala cósmica,  o tal vez sea lo que parece y asistimos a la gestación de ese fantástico mesias 3d que muchos ansían y del que nuestro anticristo cinemático no es más que un trailer bien orquestado.   Como dice el slogan de Mussion, la empresa que opera el “milagro de esta falsa resurrección de las estrellas muertas del rock:  “The End no tiene por que ser el fin. La resurrección digital es sólo el principio” Pero, ¿el principio de qué?…

 

 

El incombustible Salfate explica grosso modo el asunto del proyecto Bluebeam.

 

Un nuevo tubo sobre los epifenómenos del proyecto bluebeam

 

Fuentes y vínculos

 

 

(0) Líderes del mundo en formato holográfico, la punta de lanza de las cosas por venir (probablemente)

(1)  http://ugeeko.com/the-queen-to-send-3d-christmas-cards/#ixzz2GqoJIatY

(2) http://www.andyhanselman.com/2012/12/24/were-honoured-her-royal-highness-thinks-in-3d/

(3) http://www.visualnews.com/2011/11/30/floating-3d-portraits-in-panes-of-glass/

(4)  Panoplia de gafas y adminículos 3d para ver el apocalipsis en primerísimo primer plano (también puede contemplarse la belleza interior de Bettie Page )

(5) Los juguetes del Anticristo (vídeo conspiranoico): Proyecto Rayo Azul y otros asuntos

(6) Por qué al Ciudadano Vigilante no le gusta TuPac ni siquiera muerto y redivivo

(7) Miles de personas adoran un holograma del redivivo Juan Pablo II

(8) Anticristos y ufos holográficos, una puesta en escena -quizá- de las cosas por venir. Aquí

(9) Engineering the Anticchrist, I y II

(10) ¿Eran hologramas los aviones que supuestamente destruyeron las Torres Gemelas? Véase

 

Engineering the Antichrist (2)

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado,el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (II Tesalonicenses, 2)

“Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” ( )

” El Profeta dijo: “Dios no envió a ningún profeta, sino que advirtió a su país del mentiroso -impostor- de un solo ojo (Ad-Dajjal). Él tiene un solo ojo –mientras que Alá no es de un solo ojo–, y lleva la palabra ‘kafir’ (incrédulo) escrita en su frente. “

Hadith, Volumen 9, Libro 93, Número 505

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis” (Jn. 5:43).

Engineering the Antichrist (II)

 

 

Las serpientes de mar,  los chismes sobre el Anticristo y las bicicletas son para el verano, por eso escogemos el estío para dedicar nuestro segundo capricho a las andanzas peliculeras del villano  por antonomasia, aquel que incluso se disfraza de ángel de luz para darlas con queso a crédulos y escépticos: es el fin del mundo y  aquí no se escapa ni el apuntador.  Decíamos en días pasados (1), a propósito de la figura del Cristo cinemático, producto de refinado y maquiavélico diseño de los maestros del entertainment americano  que asoma solapadamente en diversas producciones cinematográficas hollywoodienses, que “se define como  cualquier personaje que en la cinematografía se asemeje en cierto modo a Jesucristo; (…)  guionistas y directores basan a menudo sus personajes en la figura crística: se habla de Cristo cinemático cuando no nos encontramos ante una recreación directa de Jesús (como en Rey de Reyes o La Pasión de Mel Gibson) sino cuando vemos una representación simbólica o a menudo alegórica del mismo --y en muchos casos, velada o subetrránea-- (John Carter, Terminator, Stargate, Ultimatum a la Tierra, E.T. , Braveheart).  Estas figuras crísticas pueden ser identificadas por acciones o rasgos particulares que las emparentan con Jesús”.  También referíamos entonces que en nuestra opinión “(…) este Cristo cinemático no es otro que el Anticristo tenazmente  promovido por los artífices de la Nueva Era (3),  campaña antitradicional que dista de ser reciente y cuyos orígenes se remontan al menos a la formación del movimiento teosófico a mediados del siglo XIX. ( )

 

Nuestro propósito ahora no consiste en establecer las características o rasgos típicos que contribuyen a identificar esta singular figura del Cristo Cinemático, que los especialistas han establecido en varias decenas y que ya consideramos en nuestro artículo anterior sobre este asunto (1) , al cual les remitimos para una mejor comprensión del fenómeno que abordamos, ni tampoco pretendemos realizar un listado completo de las películas que tratan más o menos abiertamente del Anticristo, como The Omega Code o la trilogía The Omen. Lo que buscamos es señalar aquellas cintas en las que se opera, a nuestro entender,  la aparición de uno o varios personajes de rasgos anticrísticos. Es obvio que nuestra relación de ejemplos cinematográficos ha de ser, necesariamente, fragmentaria y nada concluyente; la proliferación de este tipo de personajes impide elaborar un estudio detallado,  incluso establecer una lista más o menos representativa consituye una tarea ingente. Por eso nos limitaremos a una somera presentación de algunos de los títulos en los que pensamos se adivina la presencia de esta figura anticrística, estableciendo algunas de las consideraciones que nos permiten establecer tal asociación.  En muchos casos se nos podrá reprochar, con razón, que estas asociaciones estarán traídas por los pelos; sin embargo, es en la visión de conjunto donde habrá de buscarse la coherencia de nuestro scherzo.

The Omen (La profecía) y El código Omega son dos de las escasas películas cuyo argumento gira en torno a las peripecias del Anticristo. Son muchas más las producciones que aluden veladamente al mismo personaje, disfrazado sibilinamente de Cristo cinemático.

Volvemos a reiterar, aún a riesgo de repetirnos, que no es necesario que un personaje de ficción satisfaga todas las características típicas del Cristo cinemático para establecer una identificación válida con esta figura —o con el Anticristo, según nuestros supuestos-- ; a menudo bastan algunos de aquellos para poder establecer semejanzas significativas con el perfil del Cristo cinemática.  Por otro lado, si la presentación de estos rasgos característicos fuera total estaríamos hablando de una vinculación efectiva con Cristo --The Passion, La última tentación de Cristo-- y no de una figura que “se asemeja a Cristo“, alguien que ocupa el lugar de Cristo y busca asimilar, mimetizar o  replicar algunos de sus rasgos, especialmente los más superficiales; en resumen, un auténtico vice-cristo, en el sentido del término anticristo, precisamente: recordemos que el Anticristo, es, sobre todo, un impostor, una falsificación. «El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros [entre ellos, el Anticristo] se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus [perversas] obras» (2 Corintios 11:14-15).

 

 

 

¿Gesto crístico-cinemático,  ademán masónico-iluminita o pose casual y resultona?

 

En esta vinculación parcial o superficial con Cristo de los personajes de ficción,  o en la presentación sutil de dichas características mesiánicas,  es donde pensamos que reside la siniestra eficacia de esta programación que opera a nivel inconsciente, puesto que junto con las similitudes de los personajes y los discursos de apariencia cristiana (nacimiento virginal de Anakin Skywalker, por ejemplo, resurrección y milagros en E.T. el extraterrestre) se introducen casi siempre otros discursos de tono espiritualista, panteísta, ocultista a menudo y, con frecuencia, directamente anticristiano. En este aspecto habría que buscar, quizá, la signatura de los verdaderos artífices de este género de producciones destinadas, curiosamente,  a todos los públicos.  Resulta curioso constantar también cómo en muchos casos los personajes que llamamos anticrísticos no son en absoluto villanos, en tanto en cuanto comparten su perfil con el del Cristo cinemático; precisamente en esta apariencia mesiánica es donde radica el mayor indicio de su naturaleza anticrística.

 

El implacable Gran Hermano cuya identidad se oculta tras un holograma, uno de los más persistentes anticristos cinemáticos. Imagen de Things to Come.

Es conveniente asímismo recordar  que “la figura del Cristo cinemático se fundamenta en la utilización en los guiones cinematográficos de historias paralelas de temas míticos o religiosos (holy subtexts).  Así, la narración fílmica puede tener una estructura dual, que permita la coexistencia de un argumento abierto, lineal o “superficial” junto a una o varias de estas historias “solapadas” de diversa complejidad, comparables a los elementos metafóricos o simbólicos en la literatura. Con esta peculiar organización narrativa, las películas de argumento no religioso pueden  plantearse discursos de orden religioso, espiritual o esotérico”.  Consideramos interesante subrayar que es el género de ciencia ficción, especialmente, el que se presta con mayor frecuencia a este uso de argumentos pseudorreligiosos y donde abundan las apariciones de los cristos cinemáticos: podría ser revelador un estudio más detallado en este sentido.

Una de las primeras figuraciones del anticristo cinemático: Hel, en Metropólis, de Fritz Lang

Probablemente la mejor película que trata tangencial y simbólicamente de este asunto del Anticristo, en una visión simbólica de gran carga esotérica, sea Metrópolis, de Fritz Lang. Hay en la red artículos excelentes sobre la vertiente oculta de esta singular cinta, miles de veces elogiada y pocas veces vista, cuya lectura les recomendamos vivamente. Con esta obra Lang inaugura también, en cierto sentido, un nuevo ciclo del género de ciencia- ficción --que arrancó precoz y  tempranamente de la mano de Georges Melies y su experiencia selenita--  cuya influencia ha sido tremenda y aún en nuestros días es evidente. (*) Con algunos pertrechos bíblicos y simbólicos, la lectura de Metrópolis trasciende un mero análisis en clave marxista y se abre ante nosotros una visión pasmosa y  profundamente actual de la Babel del fin de los tiempos, nuestra sociedad contemporánea, en cierto modo y, en general, una pintura apocalíptica del concepto mismo de civilización.

La visión tradicional del Anticristo lo considera el “adversario de Cristo”, su reverso tenebroso --podríamos decir, usando una expresión cinematográfica--  adoptando su apariencia e imitándolo de un modo engañoso. En Metrópolis este papel corresponde  Hel, un personaje femenino (4) No es sólo un maravilloso y pragmático orador como María --una figura  claramente crística en la película-- , sino una copia exacta de la misma. (Tradicionalmente tamibén  se dice del Anticristo que será un extraordinario orador , un maestro de la elocuencia o alguien que domina las artes de la propaganda ).  Lang usa el estatus anticrístico de Hel como  metáfora del excesivo racionalismo de la máquina y su destrucción de lo emotivo en el corazón humano. En algunas secuencias de Metrópolis Hel es presentada como la ramera de Babilonia.

 

 

El simbolismo oculto de Metrópolis al descubierto en sendos artículos memorables de The Stygian Port y The Vigilant Citizen

 

En diversos pasajes del Apocalipsis, concretamente en los pasajes XVII y XVIII, la ramera de Babilonia se define como una mujer “vestida de púrpura y escarlata” . Es curisoso constantar que esta  mujer de rojo es un personaje singular de algunas producciones cinematográficas hollywodienses, apariendo en cintas como El Quinto elemento, The Woman in Red   o Matrix; el simbolismo de esta mujer escarlata ha sido objeto de diversos análisis por parte de algunos autores) : “Y vi una mujer, sentada sobre una Bestia de color escarlata, cubierta de títulos blasfemos; la Bestia tenía siete cabezas y diez cuernos.(4) La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución, (5) y en su frente un nombre escrito -- un misterio -: «La Gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.”   En Metrópolis, Fritz Lang sitúa la base de operaciones de Hel directamente en el “Barrio del Placer”  y ella misma es vista a lo largo y ancho de esta zona ataviada con vestidos glamurosos y rodeada de lujos y oropeles que pueden ser fácilmente relacionados con la descripción de los versos apocalípticos citados. Pero, por encima de todo, nos interesa ahora destacar que en la película se asocian claramente la gestación del personaje anticrístico, Hel, con la magia y el ocultismo; así se nos revela que aquél es una creación, operada mediante distintos recursos cabalísticos y oscuros, de una élite despótica que utiliza diferentes intrigas para manipular, controlar y someter a la esclavitud a la poblacion de Metrópolis. (n)

Una de las figuras anticrísticas por excelencia, Hel, la prostituta escarlata de Metrópolis,  --actualizada por Madonna y sus secuaces en el vídeo Material Girl-- subyugando y hechizando  a las masas

Aunque hemos visto que los personajes anticrísticos pueden revestir rasgos femeninos, usualmente adoptan el perfil del varón y, con mayor frecuencia,  el del guerrero. Esta vertiente marcial o heróica se ve a menudo también vinculada a la noción de liberación o revolución --ambos roles remotamente mesiánicos pero evidentemente prometeicos--, idea de la que  podemos encontrar numerosos ejemplos  en la filmografía contemporánea.  Este aspecto heróico del personaje, junto con otros aspectos más o menos secundarios referidos a las cualidades del Cristo Cinemático, es probablemente uno de los indicios fundamentales que permiten señalar con más acierto  la presencia de la figura anticrística en una cinta.

Así, en noviembre 11 del pasado 2011 , (11 11 11, cifra que cuenta con distintas connotaciones esotéricas importantes)  se estrenó Inmortals, inspirada libremente en episodios y personajes de la mitología griega. La película cuenta la historia de un antiguo héroe llamado Teseo que dirige un ejéricto para defender a la humanidad del ataque de unos terribles y demoníacos Titanes. Desde que vimos el tráiler de la cinta sospechamos de la presencia crística del personaje principal y quisimos hacer una lectura de una probable dimensión simbólica de la misma.  En la mitología griega el personaje de Teseo es sobre todo conocido por la leyenda del Minotauro, aunque Inmortals usa el trasfondo de este episodio para pergeñar una trama completamente diferente al mito clásico.

(Póster promocional de Inmortals; donde se pone de manifiesto el simbolismo solar que lucen algunos de los personajes de la cinta)

La historia resultante contiene una curiosa serie de conceptos que parecen más bien reminiscentes de la biblia que de la mitología grecorromana  y que plantean un escenario apocalíptico perfectamente acorde con las profecías del fin de los tiempos  y el papel supuestamente librerador del Anticristo  y en resumen resulta curiosamente evocadora  del  famoso pasaje de Génesis IV, sobre los Nephilim, aquí fácilmente identificables como los Titanes, adversarios de un semidivino Teseo.

” Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra (…)”

Según el episodio bíblico mencionado, la segunda hornada de “dioses” que descienden a la tierra para arrimarse --en el sentido bíblico-- a las hembras humanas eran ángeles rebeldes que engendrarían  los seres que se describen en Génesis VI, llamados gibborim,hombres poderosos” (aunque se admiten traducciones con acepciones mucho más intrigantes)   y que algunos autores no dudan en identificar con los gigantes y titanes de la mitología grecorromana.  En Inmortals prácticamente desde el arranque de la primera secuencia se adivinan las referencias bíblicas: la guerra en los Cielos es claramente evocadora de la Gigantomaquia pero también del pasaje apocalíptico, en el contexto cristiano, de San Miguel y la Serpiente Antigua.

 

Teseo, Cristo -o anticristo- cinemático en la cinta de los Inmortales (11 11 11)

 

El momento en que los vencedores de esta batalla que se autoproclaman “dioses” constituye  una distorsión --o un enfoque diferente-- de la visión bíblica, presentando a los ángeles rebeldes, caídos, dioses. Hay también una referencia a los “ángeles perdedores” o caídos, que son hechos prisioneros en el Tártaro, exactamente el mismo lugar en el que la bíblia asegura que están encerrados los ángeles que pecaron con las mujeres humanas, y que en Pedro I,  es llamado literalmente tartarus: 2 de Pedro 2:4-5, 9 “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al tártaro los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio (…) (“ La “Tartarus” Homérica es la prisión de los titanes o gigantes que se rebelaron contra de Zeus.) En resumen, la película nos presenta una visión especular de la versión bíblica de este particular mito.

 

Al final de la cinta Inmortals, Teseo, el héroe protagonista, es arrebatado a los cielos y se le rinde culto como aun dios (como la tradición afirma que reclamará el Anticristo, siguiendo el uso del Imperio romano) En la imagen Apolo o Helios , prefiguración poderosa del Anticristo (Apollyon, Abbadon, el destructor -terminator- ) en el pectoral de César.

Esta imagen de la batalla celeste es seguida en el tráiler de Inmortals por una toma del dios Zeus cayendo como una estrella fugaz a la tierra , en una alusión a la descripción de Apocalipsis IX, cuando se dice que un ángel cae y abre el Tártaro para liberar a los espíritus encarcelados de los ángeles rebeldes --o titanes-- . Lo más revelador aparece  en el tráiler de la película, donde afirman “Cuando el cielo no pueda defendernos, un hombre elegido por los dioses nos unirá. Incluso los dioses necesitan un héroe”. Esto es precisamente lo que la tradición afirma que hará el Anticristo, consolidando mediante diversas intrigas un sistema de gobierno mundial, religoso y económico. (n) En conclusión, vemos que en la película Inmortals, disfrazadas de asuntos mitológicos se encuentran referencias  de una historia bíblica sobre una batalla celeste entre Dios y sus ángeles contra Satán y su diabólico ejército, así como un elegido o mesías semidivino -Teseo-  que, alentado por los dioses, reta al adversario --la Bestia, de apariencia también demoníaca-- y la vence, tras lo cual asciende a los Cielos --apoteósis mesiánica por excelencia-- y recibe culto como un auténtico dios.

 

 

En esencia, los Cristos cinemáticos, y sus sosias los anticristos del cine, se presentan como espíritus liberadores en misiones salvíficas, que ponen de manifiesto su dimensión mesiánica. Estos personajes suelen aparecer en roles de guías, líderes, liberadores, consejeros, renovadores o asesores espirituales. Al mismo tiempo suele suceder que esta misión salvífica, renovadora o prometeica, se establece en un contexto maléfico u hostil hacia la figura mesiánica, que debe combatirlo o sofocarlo de algún modo. Así, el salvador encuentra su razón de ser en el combate contra la Bestia, lo demoníaco, las fuerzas del caos --historia que repite no sólo el esquema apocalíptico sino también la secuencia fundamental de los mitos cosmogónicos de diversas culturas, desde Mesopotamia --Marduk vs. Tiamat-- hasta la Grecia clásica --Gigantomaquia--   El conflicto, la guerra o el caos suelen rodear las circunstancias de la misión mesiánica. En películas como Star Wars, Andromeda Strain, o Doce Monos, sucede algo de esto. En Doce Monos, por ejemplo, un viajero del futuro (Bruce Willis) regresa al pasado para prevenir --como el profeta de Nínive-- de una catástrofe inminente.

Doce Monos; el dodecanario -- 12-se refiere al tiempo, que el protagonista domina en cierto modo; pero también constituye un indicio del perfil crístico del personaje (los doce apóstoles) así como su simbolismo solar como Señor del tiempo, Annus (anillo), como Cristo Cronocrator y, en la antigüedad, Saturno.

Aunque se dan casos de Cristos cinemáticos ausentes o invisibles a lo largo del metraje, lo usual es que estas figuras sean tangibles  y ocupen un papel central o fundamental en el argumento. Suelen ser personajes carismáticos y llamativos, aunque a veces su presencia es disimulada al principio y se va revelando o exponiendo gradualmente, casi siempre para dotar de un mayor suspense a la historia.  En algunos casos esta progresiva aparición del personaje crístico se presenta como alguna forma de iniciación (viaje al Polo de Supermán, aprendizaje de Luke Skywarlker, muerte y resurrección de ET., etc.) Su historia personal suele ser oscura o nebulosa, con frecuencia asociada a un nacimiento, origen o creación singular.

Anakin Skywalker, en la Guerra de las Galaxias, es un ejemplo preclaro de este rasgo de cristos y anticristos cinemáticos; en el caso en que nos ocupa, la evidencia no puede ser mayor, puesto que en la historia se alude a la concepción “sin mácula” de su madre (Mateo. 1:23). También se sugiere que el futuro Lord Vader es “hijo de una viuda”, tal y como lo era Parsifal -- hay un pasaje en la historia de Anakin calcado de la infancia del héroe del Grial, al que su madre ocultaba todo conocimiento de la caballería-- y también como se designa tradicionalmente a los miembros de la masonería, quienes se llaman a sí mismos “Hijos de la viuda”.

En la biblia el Anticristo es un hombre que llegará a erigirse como falso mesias para la humanidad y que estará investido de un poder sobrenatural, conocimientos --probablemente esotéricos, si atendemos a la expresión “entendido en enigmas”  y diversas habilidades marciales y militares. Será concebido por la gente como un salvador , un héroe o un gran benefactor, pero en realidad será un déspota que llevará al mundo a la destrucción y la muerte. (2 Thessalonians 2:9). Según diversas fuentes se adivina que el Anticristo es el héroe esperado que restaurará una Edad de Oro largamente añorada. Este carácter mesiánico y heróico se evidencia contínuamente en diferentes personajes cinematográficos, más allá de la mera encarnación de rasgos típicos del héroe protagonista de las creaciones literarias, según postulaba J. Campbell en su obra The Hero wiht a thousand Masks que ha servido de guía a no pocos guionistas de Hollywood en los últimos treinta años.

 

Aunque comúnmente se piensa que la vertiente más acusada de la personalidad del Anticristo es su dimensión política, según otras fuentes podrían considerarse también otros aspectos igualmente destacables de su personalidad. En este sentido puede ser representado como sacerdote, mago o hechicero, gurú o avatar --sabio entendido en enigmas--, chamán, brujo o curandero --capaz de obrar milagros, incluidas la resurrección o curas sorprendentes, equiparándose a la taumaturgia de Cristo-- ; las artes del Anticristo lo emparentan con la necromancia de Simón el Mago y los gnósticos. De modo que en muchas ocasiones los anticristos cinemáticos son presentados bajo los ropajes del sacerdote, el hechichero o el taumaturgo  (Airbender, Harry Potter) Con frecuencia aparecen simplemente ataviados como tales o llevando atributos que evocan esta dimensión espiritual o sacerdotal (Neo en Matrix, E.T. “resucitado”)

 

Neo, una clarísima figura crística, es en The Matrix un simple oficinista llamado  Thomas Anderson que lleva el ordinario traje formal de ejecutivo (como Clark Kent y Klaatu-as-Mr. Carpenter).  No así su alter ego, Neo, cuyas vestiduras recuerdan el atuendo de los sacerdotes católicos, especialmente los jesuitas. Además,   Thomas/Neo es llamado el “elegido”,  un mesias cibernético destinado a la liberación de la humanidad del yugo de la terrible Matriz, de inspiración gnóstica. La trayectoria del personaje lo equipara a la seguida por otros héroes cinemáticos que ven, desde el anonimato, como se perfila su perfil mesiánico, siguiendo la progresión del mismísimo Jesús.

 

(Abajo, una santísima trinidad cinemática, cortesía de the Matrix)

 

Es también destacable el lado marcial, guerrero o caballeresco del anticristo cinemático.  Veremos diferentes dimensiones de esta personalidad figuradas en las películas, predominando especialmente la vertiente heróica.

El Rey Arturo (2000) , The Once and future king, es una de las más claras prefiguraciones del Anticristo. En la versión más reciente, el mensaje anticristiano es claro. Arturo se convierte en líder salvador frente al reinado de terror de la Iglesia, que encarna al adversario, la Bestia, en esta visión New Age del ciclo artúrico.  Alíado con una bruja  o sacerdotisa pagana, a la que rescata de las garras de los feroces y corruptos inquisidores, inaugura una nueva era de prosperidad y paz, marcada por un retorno al paganismo --druidismo-- de los primeros tiempos. La celebración de esta “vuelta a las fuentes” será coronada con la ceremonia de hierogamia sagrada entre el rey Arturo y la sacerdotisa.  Cabe destacar el papel que en esta cinta se otorga al mito de la feminidad sublimada --la diosa madre, la sacerdotisa, veneración típica de las formas iniciáticas caballerescas o de la vía guerrera (chsatriya).  Curioso constatar también que estos elementos de apología del paganismo no estaban presentes en versiones cinematográficas anteriores, mucho más fieles al ciclo artúrico, como la excelente Excalibur (1981) de John Boorman. Al margen de la visión que ofrece el celuloide, el Rey Arturo, en cuyo mito la herida de muerte y la resurreción --los mitos del Grial-- tienen una especial relevancia,  ha sido considerado tradicionalmente como una de los más firmes candidatos a  la solución de la enigmática identidad del Anticristo.

El Dragón Rojo, emblema del rey Arturo, considerados por algunos una oscura prefiguración del Anticristo

 

 

 

Las nuevas generaciones -y las no tan nuevas, recuerden Pedro y el Dragón Elliot, de Disney--, hemos crecido con la imagen familiar , cercana y tierna de la Serpiente Antigua -dragones y dinosaurios por doquier--  por cortesía de Hollywood y su siniestra imaginería para todos los públicos.--  La asociación del Anticristo y la Bestia es, según la tradición, firme e indisoluble, aunque en apariencia pueden presentarse como adversarios. Éste es el motivo central de muchas cintas en las que el héroe liberador derrota al dragón --el caos, el conflicto-- para salvar a la humanidad e inaugurar una nueva era de paz y concordia.

 

Darth Vader es el clásico ejemplo del Anticristo cinemático y uno de sus más complejos especímenes, en su doble papel de monje guerrero, poseedor de cualidades portentosas y hacedor de milagros. Algunos de los aspectos que lo identifican con el perfil de Cristo ya han sido señalados, especialmente su nacimiento de madre virgen. Pero aún hay otras cosas interesantes: la iniciación en la vía  guerrera lo emparentan con el Rey Arturo, el templarismo y otras formas de la caballería, en su lado más oscuro; su conexión con la Fuerza nos evoca las formas extremas de la religiosidad extremo-oriental (especialmente el Taoismo), la indumentaria sugiere en algunos momentos conexiones con los aspectos más oscuros del nazismo y las órdenes militares de raigambre saturnina (SS, jesuitas). Su alianza con el Emperador, primero, y Darth Maul, más tarde, ayuda a configurar la triada del lado oscuro, inversión evidente de la santísima Trinidad (Padre, Hijo, espíritu Santo). De talla gigantesca, como ciertas tradiciones atribuyen también al Rey Arturo, tiene numerosos puntos en común con la figura anticrística.

La saga de Star Wars está plagada, entre otras cosas, de motivos y asuntos apocalípticos próximos a la idea de la batalla en los cielos y la venida del Anticristo. Y decimos entre otras cosas, porque dada la complejidad de los elementos argumentales de la serie y de las múltiples referencias a fórmulas religiosas, mitológicas y espirituales de medio mundo, de ahí se puede sacar casi de todo. No en vano su creador fue un apasionado de la historia de las religiones y un ferviente lector de El Héroe de las Mil Máscaras de J. Campbell, en el que seguramente basó buena parte del diseño de los personajes.

 

 

 

Hemos visto que “Darth Vader” , alias el padre oscuro, es en ciertos aspectos equiparable al Anticristo, el “Príncipe de las Tinieblas”; coincidentalmente, en 1999, tuvo lugar un hito en las historia de la saga galáctica, con la proyeccion de, “Star Wars Episode 1 — La Amenaza Fantasma (excelente título para un post sobre lo anticrístico)” que reveló el lado más oscuro del “reverso tenebroso” (con la aparición de los Sith) y toda una mitología de tono claramente mesiánico en torno al verdadero protagonista de la serie, Lord Vader (también llamado Señor, como Jesucristo). La cifra  1999 está tan próxima al 666 (1)  que cedemos a una tentadora  mención sin más comentarios. Tan asimilables al anticristo como Darth Vader lo son sus compañeros de aventuras, el emperador Palpatine, el héroe Luke  Skywalker  (Loki, Lucifer) o incluso el mercenario Han Solo, pero estas lecturas nos llevarían demasiado lejos ahora; nos contentamos con señalarles la posibilidad de tales análisis y aún otros más excéntricos, para los cuales les remitimos a cualquier de los innúmeros sitios o foros de la red donde asiduamente discuten los fanáticos del universo de George Lucas.

 

John Carter, enésima revisión del Cristo cinemático, el héroe liberador venido de otra dimensión.

 

A veces, los nombres de las figuras crísticas del cine tienen las iniciales J.C. (Jesus Christ) u otros nombres que evocan la santidad o un origen superior, o esconden alguna referencia bíblica. Es el caso de John Carter, el último héroe  de Edgar R. Burroughs llevado a la pantalla. Pero hay otros ejemplos, como  John Coffey (Michael Clark) en la Milla Verde,  James Cole (Bruce Willis) en Doce Monos, o John Connor (Edward Furlong) en  Terminator  y Terminator 2: Día del Juicio Final .

John Carter es la enésima revisión del Cristo cinemático en su vertiente de héroe liberador y guerrero. La película es “una adaptación realizada por el director Andrew Stanton y el guionista Michael Chabon de Una princesa de Marte, colección de historias publicadas por entregas en magazines pulp hace un siglo. El autor de aquellas historias de aventuras fue Edgar Rice Burroughs, creador también de Tarzán, que en este caso, y sin renunciar a los taparrabos, ambientó la historia en un planeta Marte tal y como se creía que era a comienzos del siglo pasado: un lugar habitado por una civilización probablemente en decadencia que en mejores tiempos había realizado gigantescas obras de ingeniería “. Al margen de la calidad de la cinta, desde la perspectiva de nuestra búsqueda  nos interesan especialmente los siguientes aspectos del personaje, que encaja a la perfección con el perfil anticrístico:

0. John Carter = Iniciales de Jesus Christ (como John Connor, en Terminator)
1. Viene desde otra dimensión (mito extraterrestre u origen celeste) *
2. Es un salvador, capaz de autosacrificio por el bien de los demás
3. Es despreciado y rechazado, hasta que se revela su verdadera identidad
4. Tiene poderes sobrenaturales 5. Experimenta una muerte y resurrección

 

En uno de los momentos más emotivos de la película, el diálogo de los protagonistas subraya el papel mesiánico de J.C.  (John Carter): “Tienes un don. Puedes usarlo para tí mismo, o para salvar a los otros”. Y “te conozco. Eres de los que sacrificrían su vida para salvar a los demás.” ) Las similitudes de la estructura de la historia con Stargate, especialmente en lo tocante al viaje a través de un vórtice o túnel espacio-temporal,  también son dignas de ser consideradas, y son comunes a muchos de los cristos cinemáticos que campan a lo largo y ancho de las producciones de Hollywood.

 

 

El episodio del enviado o extraterrestre, héroe en misión salvífica que desciende desde los cielos, perfil  clásico del Cristo-alienígena de muchas películas, pudiera tener en su raíz el mito de Lucifer, el ángel caído, portador de luz y líder prometeico en muchas corrientes ocultistas.

 

 

Los Mesías de origen extraterrestre y aspecto humano son también muy comunes en la ciencia ficción cinematográfica. El Cristo cinemático es con frecuencia extranjero (un alienígena, en una de las acepciones del término) o un forastero en la comunidad a la que accede; su procedencia y origen se definen vagamente como “de arriba” o “del más allá” ; a menudo, de otra dimensión o ámbito espacio-temporal (Pleasantville, Stargate, John Carter, John Connor, K-Pax… )). Como Cristo, aunque estén en el mundo, no son del mundo (Juan, I,14) .

Klaatu-Carpenter; el alienígena de paisano de Ultimátum a la Tierra, uno de los personajes que mejor se ajusta al perfil del Cristo cinemático

Superman, el mesías extraterrestre. El aspecto serpentino de su emblema pectoral daría para un jugoso artículo.

 

Un ejemplo preclaro de mesías extraterrestre es, por ejemplo, Superman, literalmente viene de otro mundo allende el sistema solar, el planeta Krypton (metafóricamente el Cielo, o el Olimpo), lo que convierte a Kal-el (Superman) en un tipo de exiliado sagrado --no un simple turista accidental, colonizador o explorador-- en una suerte de Diáspora cósmica. De igual modo ocurre con el visitante extrarrestre protagonista de Starman. En ocasiones, el personaje en cuestión cae directamente del cielo (Superman, Starman, E.T., Klaatu) o en el caso de la película El Hombre que Cayó a la tierra (The Man who fell to Earth, que protagoniza un joven David Bowie), “especialmente reveladora en tanto en cuanto hay un pasaje bíblico que compara a Jesús con “la brillante estrella de la mañana” (Apo.22:16) (John 3:13). Estas enigmáticas concomitacias entre las figuras de Cristo y Lucifer, que algunos achacan a una falta de escrúpulos en la exégesis, son bastante inquietantes o, cuando menos, curiosas. )” (1)

Los motivos del alienígena o enviado celeste, el  guerrero y el líder iniciador de la revolución o regente de una Nueva Era, todos propios del anticristo cinemático, están imbricados en diversos momentos de la filmografía del Planeta de los Simios y algunos de sus personajes, especialmente  César. El simbolismo es patente en toda la serie, pero resulta flagrante en las últimas y más modernas entregas de la serie. En ellas, el mico libertador y prometeico protagonista del Origen del Planeta de los Monos (2010), participa de ese nacimiento  especial o singular que caracteriza a lo mesías cinemáticos, y que los guionistas se esfuerzan en asociar, simbólicamente, con el concepto bíblico del Génesis (es el nombre de los laboratorios donde se experimenta con la mutación que da origen a estos monos de inteligencia humana). El título de la película en inglés --Rise, entre cuyas acepciones está la de alzarse, o levantarse, pero también amanecer--  refuerza el aspecto prometeico, solar  y revolucionario del personaje crístico representado por César, que lidera una lucha contra la esclavitud y la tortura a la que los humanos someten a sus congéneres.

 

 

Hay también en toda la serie una curiosa serie de asociaciones del mono con la versión más descafeínada del alienígena, el astronauta, que nos escama sobremanera, y en la que vemos una poderosa sincronía cuyo misterio aún permanece para nosotros insondable. Entendemos que es un verdadero “sincro” en tanto en cuanto aparece en otras películas independientes de la saga, como 2001, The Majestic o Proyecto X , y suponemos un significado alrededor de la figura del simio que, por alguna razón que aún no alcanzamos a entrever, parece de especial relieve en determinados círculos ocultistas.

 

 

En la versión de Tim Burton, en la secuencia final de la película un chimpancé llega desde el espacio en una sonda espacial y es tomado por los habitantes del planeta por un dios, dadas las semejanzas con el ídolo ante el que se postran. Para su estupefacción, el chimpancé-dios demuestra total sumisión y afabilidad hacia su dueño, el líder humano a quienes los simios amenzaban de muerte. La escena final en la que un rostro simiescco se superpone a la efigie de Abraham Lincoln es también de un gran impacto visual y su alcance simbólico aún no ha sido bien determinado.  En cualquier caso, resulta interesante destacar que en varias de las historias citadas el mono sufre una especie de iluminación o mutación que aparece como una suerte de iniciación o despertar ritual.  Es el caso de 2001, cuando el simio sufre el influjo del monolito, o en Proyecto  X, que tiene como protagonista un chimpancé educado en el lenguaje de los signos, similar contexto al que se desarrolla en el Origen del Planeta de los simios.

 

 

 

 

Por otro lado, la relación estrecha deCésar, el “mono iluminado” estrella de el Origen del Planeta de los simios, con la idea del Génesis y la creación son también dignas de consideración. Ecos de las teorías evolucionistas, por un lado y sugerencias de injertos heterodoxos en el Jardín del Edén, por otro, son algunas de las ideas que afloran tras el visionado de las imágenes de diversos mometnos de esa cinta. No deja de resultar inquietante que, en el contexto anticrístico y apocalíptico en que nos situamos, Satán sea denominado tradicionalmente “el mico de Dios” --en su faceta de imitación caricaturesca-- ; en algunas estampas religiosas antiguas   --abajo-- el simio aparece representando al Falso Profeta  junto a la Bestia y el Anticristo, la trinidad apocalíptica.

 

Declaramos sin ambages nuestra estupefacción ante este terrible sincro alrededor del  “mico de Dios” en este contexto apocalíptico.  Pero nos basta, por el momento, para ofrecerles una paranoia silente (abajo)

 

Fotograma de Sigo como Dios, II

 

Del mismo modo que proceden del “más allá” o “de arriba” a menudo ocurre que estos personajes que encarnan al Cristo cinemático han de regresar, con frecuencia triunfalmente, al Cielo del que proceden. Es el caso de Ultimatum a la Tierra o ET, entre otros, quienes literalmente ascienden hasta los cielos en sus vehículos espaciales ( Esta ascensión a los cielos, por otra parte, no es exclusiva del cristianismo y también se aplicaba a otras deidades más antiguas, como Mitra, de quien también se dice que “ascendió a los cielos” tras completar su ciclo o gesta divinos ) En otras películas como K-Pax o Starman, estos Mesías alienígenas regresan a su hogar en los cielos, pero de un modo misterioso que deja perplejos a sus seguidores.

El alienígena en muchas películas del género, según afirmaba Barry McMillan, “ puede ser contemplado como un ser “trascendente” --una entidad benévola que trae sabiduría y conocimiento, los cuales repercuten favorablemente en resolución de conflictos o constituyen el fundamento de armonía social o personal” . Como ejemplos cita el personaje de Klaatu en Ultimatum a la tierra, E.T. el Extraterrestre o K-Pax. Sin embargo, las naturalezas trascendentes de estos personajes no han de ser vistas como creaciones accidentales de Hollywood, sino deliberadas revisiones de la figura de Jesucristo, y son mejor entendidas como auténticas expresiones del Cristo cinemático.

 

Seres trascendentes, los Mesías extraterrestres de la ciencia ficción son también, técnicamente, Cristos cinemáticos. En ocasiones, al margen del contexto argumental, estas figuras lucen algunos de los atributos o rasgos mesiánicos más típicos. Halos, nimbos y corazones inflamados; en otros casos, los personajes aparecen rodeados de símbolos cruciformes o realizan acciones portentosas o milagrosas, como caminar sobre el agua (es el caso del General Zod en Superman II).

 

El Quinto Elemento, o el Evangelio según Luc (Goddard). El género de ciencia ficción es el medio ideal para la difusión de la doctrina del (Anti)-Cristo cinemático del Nuevo Eón.Los héroes de la Marvel, convenientemente edulcorados por las artes de Hollywood, se convierten en magníficos recipientes para la fórmula del Cristo cinemático.


Superman también podría ser considerado como un Mesías extraterrestre, de apariencia humana, pero también los hay aspecto no humano, entre los que destacamos a E.T.. Especialmente reveladores de su naturaleza mesiánica son el corazón inflamado, legado de la iconografía tradicional del Sagrado Corazón de Jesús, y su resurrección, asociada simbólicamente al heliotropo o girasol --una flor solar de significado místico--.

Los Mesías del cine son usualmente “enviados” a nuestro mundo o dimensión por la intervención “divina” o la voluntad de una “fuerza” o deidad distante y lejana que le asigna una misión que con frecuencia es la razón de ser de la llegada de la figura crística. En Supermán, Marlon Brando (Jor El) envía a su único hijo y le conmina a velar por el progreso social del género humano; en Pleasantville, una figura misteriosa --un anciano técnico en reparación de televisiones-- envía a dos adolescentes a través del “tubo” hacia el mundo de una telenovela, como “castigo” por su mal comportamiento. Thor es desterrado por su padre Odín, y enviado a la Tierra. Una vez en el mundo, los cristos cinemáticos se empeñan en desarrollar una misión: John Connor (en Terminator) o Bruce Willis luchan denodadamente por salvar a la humanidad de un futuro desolador.

Los semidioses -muy  a su pesar-- de Pleasantville, ante el vórtice o puerta dimensional que permite su viaje al mundo de los humanos. La iluminación tiene un marcado carácter de rito sexual.

Finalmente, por encima de las asociaciones más o menos veladas con la figura de Cristo, de los que hay aún numerosos ejemplos que retomaremos en otra ocasión, encontramos una definitiva representación de la figura anticrística en los personajes -en su mayoría villanos, de un sólo ojo.  Esta asociación simbólica se basa paralelamente en fuentes cristianas (” Zacarías 11:17)   , ocultistas -especialmente másónicas-  islámicas y directamente conspirativas. El falso mesías, el impostor, según diversas tradiciones,  (el Dajjal en el Islam chíita) encarna al verdadero mesías (Jesús) y trata de adoptar su apariencia para engañar a las masas. Este proceso ya ha comenzado, según los más avezados conspiranoico en el cine de Hollywood. Vean algunos ejemplos mientras recuerdan los versos de Machado :

 

El ojo que ves no es

ojo por que tu lo veas,

es ojo porque te ve.

 

 

 

 

El carnicero de Gangs of New York; una eminente encarnación del tipo anticrístico cinemático.  Enemigo declarado de San Miguel, lucha denodadamente por el control de Five points y disfruta degustando copas rebosantes de fuego en oscuras ceremonias reminiscentes de ritos griálicos.  Entre sus atributos inconfudibles, su oscurecido ojo derecho.

 

Alice in Wonderland

Thor

 

 

Sherlock Holmes

 

 

Star Wars, episodio IIIm , La Amenaza Fantasma

 

Presencia incontestable en cientos de películas del emblema del Ojo de la Providencia, Ojo de Horus o, simple y llanamente, Lucifer. Imagen de La Ciudad de los niños perdidos. (Ojo, el tapacubos de la rueda del carro es un pentáculo perfecto alineado con el triángulo superior)

 

Ultimatum a la Tierra

 

The Passion (Mel Gibson)

 

Terminator III

 

Nine

2001, a space oddisey

 

 

-Fuentes y vínculos-.

1 Engineering the Antichrist, I en Viajes con mi tía

* Más y mejor en nuestro próxima entrega Engineering the Anticrhist III

2 Simbolismo mesiánico en las películas; algunos ejemplos

3 La visión oculta de Metrópolis

4 John Carter, un páredro de Cristo

5 Una lectura estrambótica de Inmortals

6 Messianic themes in Metropolis

(7) The lady in Red, una visión cinematográfica de la ramera de Babilonia, en Prison Planet

(1) Para un estudio en profundidad del tema del Cristo cinemático, acompañado de abundosa bibliografía, véase

Kozlovic Anton Karl, How to create a Hollywood Christ-figure: Sacred Storytelling as aplied Theology

() Anton Karl Kozlovic, School of Humanities, The Flinders University of South Australia The Structural Characteristics of the Cinematic Christ-figure

(3) Predictive Sci fi programming en conspiracy archive

(4) Hablamos de todo esoto en  nuestro post Ficción y futuro

(5) Cinematic savior, un libraco recomendable sobre el particular

(6) Más Cristos y anticristos cinemáticos por cortesía del cine alumbrado holywoodiense, en Contra el nuevo orden mundial, y en nuestro post A Menacing Ewe

(7) Christ figures, en wikipedia, con un buen listado de películas susceptibles de análisis

(8) The Dajjal will appear. And there will be along with him water and fire. What the people will see as water will be burning fire.

And what will appear as fire will be water. Any one of you who will see that should plunge in that which he sees as fire for it will be sweet, pure water.”(Hadith Muslim, Fitan: 126)

 

 

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