misterios de síbaris

7 Julio
2010
escrito por Flegetanis

Tradicionalmente, la “ciencia ficción” se le antoja a la mayoría  una cosa para adolescentes, algo así como el reino de la fantasía ociosa. Y esto ha sido precisamente lo que ha hecho de este género, a menudo denostado por su presunta inocuidad, un vehículo perfecto para el condicionamiento del público y la difusión soterrada de la ideología de la Criptocracia (1).  A propósito de lo subliminal, apuntaba J.H. Towsen en Clowns, que sólo cuando la gente cree que no está comprando algo es cuando empieza realmente el negocio de las ventas. Aunque es cierto que con el éxito de los programas espaciales de la NASA Géminis y Apolo y los vuelos tripulados a la luna el público comenzó a manifestar un mayor respeto e interés por la ciencia ficción, el período seminal para este género empezaría mucho antes,  a partir del siglo XIX y especialmente en los cincuenta, cuando el programa de condicionamiento conocido como “ciencia ficción” se dirigía especialmente a adultos marginales y jóvenes inconformistas.

 

 

 

De modo que la ciencia ficción es un medio de programar y condicionar a las masas para aceptar las visiones de un futuro que las élites pretenden hacer real y tangible. Hace cincuenta años, el presente actual de nuestra sociedad se perfilaba en los mundos que la ciencia ficción apenas mostraba en algunas de las producciones de la serie B.   Este proceso de inoculación gradual de contenidos y conceptos — casi siempre a través del lenguaje de los símbolos y las metáforas visuales– es denominado preditive programming  y funciona mediante la propagación de una visión  fidedigna del aspecto que el  mundo tendrá en el futuro. Predictive programming básicamente se basa en el uso de los productos de la indusrtria del entertainment como herramientas de manipulación y adoctrinamiento sutil: el espectador mientras está absorto en sus momentos de ocio -por ejemplo viendo una película, o escuchando música– baja la guardia y colapsa sus filtros racionales haciéndose más vulnerable a la sugestión y por ende a la influencia de contenidos a nivel inconsciente. También conocido como “sci-fi inevitabilism” por Hoffman, esta forma sutil de condicionamiento es análogo a un virus que infecta a su huesped haciéndole creer, entre otras,  las siguientes premisas:

  • Que es inútil resistirse al control central establecido por la élite.
  • Que toda oposición contracultural a este control es en realidad una forma encubierta de control emanada soterradamente de la misma fuente.
  • Que la polución y la degradación del planeta son inevitables.
  • Que la extinción es una consecuencia de la evolución de las especies, y por tanto inevitable.
  • Que la colonización del planeta por los Viejos Dioses (Genesis VI:4) es nuestro destino universal y un axioma científico.

Estas creencias implantadas recuerdan el concepto de los memes  (una especie de ideas contagiosas) que son puestos en circulación con el aspecto de documentos atractivos para la masa bajo el barniz aparentente inofensivo de la literatura u otros productos de la ciencia ficción. Una vez alcanzan su objetivo a un nivel psicocognitivo, estos memes o creencias implantadas se convierten en auténticas profecías infalibles, que las masas acogen recompensando los esfuerzos de propagación de la élite.

 

 

La ciencia ficción ha sido, por ejemplo, uno de los vehículos que mejor se han adaptado a la difusión de las teorías de la evolución darwinistas, especialmente en el caso de Herbert George Wells.  De acuerdo con algunos autores, en el género de ciencia ficción el concepto de evolución es una suerte de “mutación que resulta de la confrontación del ser humano con diferentes especies”. Se observa igualmente que “así como los héroes de las historias de ciencia ficción son normalemente humanos,el interés de estas historias se centra a menudo en sus encuentros con varias formas de “superhombres” de razas muy evolucionadas o avanzadas tecnológicamente, procedentes del futuro o de galaxias lejanas. La idea de la posibilidad de vida inteligente “super-evolucionada” en otros planetas ha llegado a formar parte de la mentalidad contemporánea que incluso la especulación científica (o semi científica) asume como una materia de estudio. Por otro lado, una popularísima serie de libros que iniciaron el género de la astroarquelogía (primero con las obras de Von Daniken, Chariots of the Gods y las otras, más tarde, en la actualidad, las de Zetchariah Sitchin y otros) pretenden encontrar supuestos indicios de la presencia de “dioses extraterrestres” en nuesta Historia Antigua, a los cuales hacen responsables de la aparición de las primeras razas inteligentes sobre la Tierra (una de las posibles interpretaciones de las primeras escenas de Dawn of Man, de 2001 A Space Odissey, de Kubrick, donde el monolito representaría la tutela de la inteligencia extraterrestre); supuestos que a duras penas armonizan con la clásica teoría evolutiva.

 De acuerdo con otros autores, la representación tradicional del fenómeno religioso en la literatura de ciencia ficción evoca un futuro que presenta los inconfundibles rasgos de la nebulosa e indiferenciada espiritualidad de la Nueva Era:

“La religión, entedida tradicionalemnte, está –en la mayor parte de los textos de ciencia ficción– ausente o presente en un modo incidental o artificial. El universo de la ciencia ficción es totalmente secular, aunque a menudo presente matices ”místicos”, ocultos o esotéricos, a veces de raigambre extremo oriental. Dios, si alguna vez es mencionado, es un poder impersonal y vago (la Fuerza de Star Wars, una energía cósmica que contempla el bien y el mal en sí misma, remotamente similar al Tao de la tradición extremooriental, o a algunos conceptos cabalísticos). La creciente fascinación del hombre contemporáneo con los temas de la ciencia ficción está en relación directa con la pérdida de los valores religiosos tradicionales“.

Los límites de la línea mística de los temas de la ciencia ficción se expanden hasta penetrar claramente en los ámbitos del esoterismo y, más exactamente, del ocultismo, según explica el investigador Carl Raschke:

La relación entre la fantasía y el ocultismo es bien patente a lo largo de la historia. Escritores como Lovecraft y Edgar Rice Burroughs, mantuvieron una especial vinculación con lo oculto“, más allá del mero interés del profano. Lo mismo cabe decir para otros representantes del género como C.S. Lewis, Yeats, Arthur Machen o Philip K. Dick, uno de los más relevantes y prolíficos maestros de la ciencia ficción contemporánea.

Raschke argumenta que la ciencia ficción presenta por lo general un futuro en el que las tradiciones ocultas son redescubiertas y rescatadas desde el pasado:

“De manera creciente, a ciencia ficción ofrece una perspectiva donde un futuro tecnológico se amalgama con elementos tomados del neopaganismo y lo medieval. La síntesis fue por vez primera cristalizada en la trilogía de George Lucas” pero fue anunciada en otras producciones anteriores.

 

Estos paralelismos entre ciencia ficción y ocultismo han sido incluso tenidos en cuenta, al parecer, por algunos sectores de la comunidad científica, por lo que, de acuerdo con algunos autores, la influencia de la ciencia ficción en el ámbito científico podría provocar profundos cambios en la mentalidad religiosa (…) de donde concluyen diciendo que este género “científico y no religioso” es, en realidad, el vehiculo principal de propagación (de forma secular) de la “nueva conciencia religiosa” que gradualmente está suplantando al cristianismo. Ayudada por un interés emergente en los últimos años por el ocultismo y las formas paganas de espiritualidad, la ciencia ficción podría estar facilitando un cambio paradigmático en el pensamiento religioso.

Uno de los primeros signos de este cambio en la experiencia de lo religioso es sin duda el fenómeno de la secularización. Normalmente ésta ha sido asociada al ateísmo. De hecho, en épocas pasadas de secularización se ha asistido al declive de la fe teísta y un rechazo generalicado de los conceptos tradicionales de lo divino. La publicación de El Origen de las Especies fue uno de estos momentos, y la subsiguiente propagación a nivel mundial del concepto de evolución tuvo un tremendo efecto en este sentido. De cualquier modo, los períodos de secularización no representan necesariamente la abolición de lo religioso, sino más bien la preparación de un caldo de cultivo para la aparición de un nuevo credo religioso. En resumen, secularización y ateísmo, su correlativo, actúan aquí sólo como catalizadores de una enorme revolución en el ámbito del fenómeno religioso.

En muchos casos, el condicionamiento a través de la ciencia ficción tiene entre sus conceptos paradigmáticos el humanismo y la autodeificación: todo hombre es un dios, todo hombre es Dios (“Todo hombre y toda mujer son una Estrella, según el credo del satanista Aleister Crowley); la filiación gnóstica y masónica de este discurso es evidente, y apunta directamente a los artífices del programa: “Seréis como dioses”, un lema tan antiguo como la humanidad misma. De hecho, humanismo y masonería han compartido una larga y fructífera relación a lo largo de la historia. (…) No es de extrañar entonces observar la proliferación de símbolos masónicos en numerosas producciones cinematográficas de ciencia ficción y fantasía, rastreables prácticamente desde la aparición de este género a mediados de los cuarenta, si no mucho antes.  

Con frecuencia algunos de estos conceptos humanísticos y masónicos aparecen plasmados en el género de la ciencia ficción, no sólo a nivel visual; uno de los ejemplos más flagrantes es Star Trek, que presenta un gobierto tecnocrático mundial llamado la Federeación. Cuestionado sobre el particular, el creador de la serie Gene Roddenberry comentaba a propósito de su idea de lo divino que “lo que puedo decir hoy por hoy sobre esta cuestión es que  creo que yo soy Dios, creo que usted lo es, y creo que todos los seres inteligentes de este planeta son parte de Dios, hacen a Dios

 

 (Apenas camuflada, la estrella flamígera  o blazing star de filiación masónica figura en el logo renovado de Star Trek)

Al mismo tiempo que la ciencia ficción efectúa de modo vigoroso su campaña de proselitismo masónico y humanista, el vacío espiritual dejado por la secularización creciente empieza a ser llenado con productos previamente diseñados a propósito (…) a partir de elementos ocultistas y paganos que reemplazarán al discuros de las autoridades ortodoxas y eclesiásticas.

Hoy día ya existe un precedente de esta nueva forma de credo religioso de corte universal que se avecina: nos referimos obviamente a la Iglesia de la Cienciología. Ésta es, según el promotor de la Church of God Galactic, la más alta y efectiva forma religiosa procedente de la ciencia ficción. El artífice de la controvertida secta conocida como Cienciología, L. Ron Hubbard (ocultista a ratos y adepto de la doctrina de Aleister Crowley) decidió abierta y conscientemente convertir su trabajo de ciencia ficción en un sistema de creencias perfectamente viable sobre el que se “edificó” su iglesia. Como heredera del género, la Cienciología acogió una de las ideas nucleares de la ciencia ficción: el Darwinismo. En Dianetics, el sumo sacerdote Ron Hubbard declara la adhesión del movimiento al credo evolucionista.

 

(Para que no se tomen demasiado en serio la cosa, Salfate nos desentraña los misterios de la Cienciología haciéndolos comprensibles para espectadores “con un dedo de frente”) 

En algunas formas extremas de la Cienciología, como la escindida Iglesia del Proceso -abiertamente satánica- aparece la idea del conflicto o lucha entre el organismo y la naturaleza, al hilo del concepto de la supervivencia del más diestro derivado de la doctrina darwinista; esta conflicto dialéctico evoca el lema masónico Ordo Ab Chao (orden del Caos). El proceso dialéctico asegura la evolución, que comienza con la doctrina masónica de la iniciación. La meta final de un nuevo mundo paganizado (novus ordo seculorum) armoniza con el pensamiento masónico, y con el nuevo credo religioso promovido por la ciencia ficción. Este es el futuro que poco a poco se está presentando a las masas para su aceptación mediante la mecánica del predictive programming.

 

 

 Para entrever qué clase de fé está siendo promovida por los “ingenieros religiosos” y tecnócratas responsables de este engaño, sólo nos basta echar un vistazo a la Iglesia de la Cienciología y la Process Church, entre otras. Ambos son cultos de corte pseudo-científico; ambos fundamentados en el darwinismo, el humanismo y la apoteosis del hombre; los dos son microcosmos de esta próxima  religión mundial cuya orquestada gestación durá varios siglos.

 Obviamente, una nueva religión mundial requiere un nuevo mesías a la altura de las circunstancias. Hay incluso un legado mesiánico dentro del acervo mitológico de la masonería.  Para el ideal masónico, el mesías no es el Creador encarnado en el Cristo; es el hombre mismo, con mayúsculas, entronizado, divinizado.  Paradójicamente, este concepto oculto de la auto-deificación, considera que la divinidad interna del ser humano necesita de un catalizador externo para lograr su manifestación. Y hete aquí que nuevamente la ciencia ficción ha jugado un papel fundamental preparando a las masas para la tal eventualidad. Una de las más brillantes muestras de este condicionamiento de contenido mesiánico es la película de Steven Spielberg ET, el extraterrestre. El tema central de la misma está en perfectamente condensado en la célebre imagen promocional mostrada en numerosos carteles, donde se muestra el dedo  del niño protagonista de la película tocando el índice luminoso y brillante de un alienígena. El discurso implícito en esta imagen se hace evidente al compararla con la Creación de Adán, de la serie de frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Angel; el paralelismo entre ambas representaciones es obvio y necesita pocas explicaciones: ambas parecen estar fundamentadas en el tema de Dios en comunión con su propia creación, el ser humano.

 Por si fuera poco, la película de Spielberg retrata una figura mesiánica que reproduce muchos de los “milagros” de Jesús, incluyendo el más glorioso, el de su propia resurrección y ascensión a lo s cielos (durante las escenas finales, además, el aspecto de ET está basado ampliamente en la iconografía del Sagrado Corazón de Jesús). A pesar de estas y otras similitudes, no obstante, la película no puede ser contemplada como una “alegoría cristiana”; y así los motivos de la resurrección  y la ascensión del alienígena protagonista son explicados según un enfoque naturalista.  

 

 

Al igual que la soberbia pintura de Miguel Angel, el ET de Spielberg intenta reflexionar sobre el concepto de la relación del hombre con lo divino. La acción se desarrolla en la era moderna de la ciencia, una época en la que la cosmología mística del pasado ha sido superada por la razón humana. Este ambiente cultural contemporáneo está dominado por el cientifismo. En este contexto, el protagonista humano de ET representa el adepto o, mejor, como lo denominan en los círculos esotéricos, el iluminado. (…) En este sentido,  el visitante extraterrestre es una representación antropomórfica de Prometeo, que trae el fuego de la iluminación y  la gnosis al ser humano.  

Y en relación con el argumento de la película de Spielberg podemos anotar una de las más escabrosas y difícilmente digeribles facetas del predictive programming de la ciencia ficción contemporánea: el asunto de los platillos volantes.  Pocos saben que buena parte de la mitología platillista contemporánea se “gestó” en el medio de la ciencia ficción y la literatura pulp (Amazing Stories, y revistas similares) décadas antes de la “inesperada aparición” de los primeros platillos volantes, en los años cuarenta. Las películas de la serie B sobre marcianos y motivos similares hicieron el resto, preparando el camino para las primeras oleadas de avistamientos y contactos. ¿Tratamos aquí de una puesta en escena de toda una mitología prêt- a- porter adecuada para la era espacial? Si, como algunos piensan, una parte del fenómeno ovni es una campaña de manipulación perpetrada por la CIA y grupúsculos parecidos –y se dan han dado diversos casos para tener en consideración esta hipótesis– figúrense las proporciones de semejante engaño: la ciencia ficción proporciona la imaginería, el “evolucionismo” la ideología que sustenta el entramado, y la tecnología de la era espacial establece el contexto plausible para el desarrollo óptimo del mito.

A través del condicionamiento de la ciencia ficción, los artistas visuales como Spielberg pueden servir como “ingenieros religiosos” al servicio de la construcción de un nuevo sistema de creencias promovido en secreto por los jerarcas de la Criptocracia.

(Alan Watt, al que algunos conspiranoicos tampoco ven como una fuente fidedigna, nos explica algunas cuestiones sobre el Predictive programming) 

 

(Invasión alienígena o ataque terrorista: los trucos de la ciencia ficción predictiva)

Pero los temas de la ciencia ficción no se agotan con la exploración del fenómeno religioso. Los motivos favoritos del predictive programming, especialmente en el cine, pasan por el retrato de la sociedad, el gobierno y las relaciones humanas. Tomemos, para finalizar, un ejemplo  que nos ilustra cómo funciona este asunto del  predictive programming analizando someramente  una produción típica de la ciencia ficción contemporánea (americana, por supuesto) titulada 28 días después, para discernir algunos de los tópicos relacionados con el condicionamiento.

Así, algunos de los conceptos relativos al predictive programming  en este film de tono apocalíptico serían:

  1. Se observan cámaras de vigilancia por todas partes (al menos en las zonas de la periferia de las ciudades) con puestos militares como puntos extras de vigilancia. Estos elementos condicionan al público para aceptar la presencia de cámaras  en su entorno habitual así como la presencia de militares, policía o cuerpos de seguridad.
  2. En la película se menciona la existencia de un campo de refugiados y de las llamadas “áreas contaminadas” o en cuarentena. Este episodio  sirve para programar al público para aceptar la posibilidad de la vida en campos similares o ser confinados en espacios limitados en casos de emergencia, bajo la estrecha vigilancia de los cuerpos de seguridad del estado.
  3. Las calles están desiertas, las tiendas abandonadas, se ven montones de basura, una falta total de higiene y la ciudad se representa en un estado general de caos social (esto último no es exclusivo de esta cinta, se podrían citar cientos de ejemplos similares). Imágenes de un desorden y malestar como éstos generan sensaciones de miedo en el público en caso de que, por ejemplo, una epidemia pudiera manifestarse.

 

 

(Fotograma de V de Vendetta. Las epidemias de gripes y el moderno resurgir del fantasma de la Peste Negra son moneda corriente de la ciencia ficción americana. El eterno dilema del huevo y gallina. ¿El arte imita a la realidad o hay aquí otra cosa?)

Cientos de ejemplos como éste se pueden encontrar en la filmografía norteamericana de los últimos cuarenta años, al menos, aun cuando el fenómeno ha sufrido una escalada en las últimas décadas.  Cada vez con más frecuencia aparecen los motivos entrevistos en esta película; los mismos escenarios futuribles, con sociedades fuertemente militarizadas gobernadas por regímenes de tipo dictatorial, amplia marginación social, campos de refugiados o zonas en cuarentena, ambientes más o menos apocalípticos  y una restricción sin precedentes de las libertades civiles.  

(Fotograma de Terminator, de J.Cameron. Peligro: 9-11; los syncros alrededor del evento fatídico merecen una entrada aparte)

Paralelamente a los temas planteados, susceptibles de ser interpretados a la luz del predictive programming,  cada vez es más corriente el despliegue de símbolos, iconos y metáforas visuales de raigambre esotérica, oculta y , especialmente, filomasónica en las películas de Hollywood, no sólo en el género de la ciencia ficción. Quizá algunos de estos motivos, argumentos y metáforas visuales sean introducidos a propósito en las producciones de Hollywood (hasta ahora el fenómeno parece exclusivo de la cinematografía americana, y éste origen puede ser una de las claves de su correcta interpretación); tal vez no sean sino un juego de tono humorístico o una broma dirigida hacia los conspiranoicos que pretenden -como nosotros- la existencia de un gran misterio o un maquiavélico plan maestro en torno a todo este asunto del entertainment. Como quiera que sea, la frecuencia -cada vez mayor y más preocupante- con que estas imágenes y temas aparecen, ya no sólo en el cine, también en la música contemporánea, y el modo subrepticio y subliminal en que suelen hacerlo, hacen pensar que bien pudiera tratarse de otra cosa que de una simple charada.

Desde hace años, cientos de películas procedentes de Hollywood presentan temas, motivos y figuras que sugieren que algo siniestro y de proporciones descomunales está en marcha y funcionando a la perfección, y el panorama del futuro que  se nos ofrece a la vista dista de ser alentador.

 

(1) Traducción libérrima, notas y comentarios más o menos inspirados a partir de Phillip D. Collins Fiction as a Precursor to Fact: Sci-fi “Predictive Programming” and the Emergent World Religion  (©, Feb. 6th, 2005 )

(2) The Revelation of the Method (más sobre la ciencia ficción y el predictive programming)

(3) Predictive programing in movies; con diversos ejemplos que ilustran la mecánica de esta deleznable forma de manipulación. Algunas de las películas sometidas a análisis en esta excelente página sobre el tema:  La Semilla del Diablo ( Rosemary’s Baby) Lucifer Rising, El exorcista , El corazón del ángel ( Angel Heart), Invader’s from Mars, The Prisoner (TV serie), Dune, HG Wells -War of Worlds  ”The Yellow Peril”, 1984, Brave New World, They Live, Star Trek, Star Wars, The Omega Man,  Flash Gordon, The Shape of Things to Come,The Day After Tomorrow ,Starship Troopers.

24 Junio
2010
escrito por Flegetanis

 

 

 

En su morada de R´lyeh espera el gran Cthulhu soñando

 (“In his house at R’lyeh, dead Cthulhu waits dreaming.”)

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

  

 “Había gigantes (Nefilim) en la tierra en aquellos días,

 y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres,

y les engendraron hijos.

Estos fueron los poderosos –gibborim–(1) que desde la antigüedad

 fueron varones de renombre”

Genesis 6:4 (2)

  

Aunque eruditos en la materia le hayan reconocido como uno de los más grandes escritores norteamericanos de la fantasía y lo bizarro desde Edgar Allan Poe, Howard Phillips LOVECRAFT (1890-1937) continúa siendo un héroe de culto, al que no se lee mucho fuera de los círculos de sus acérrimos seguidores. Un recluso, un outsider, plagado de fobias y de salud quebradiza, temeroso ante el fragor del mundo moderno, el escritor de Providence viviría prácticamente toda su vida en su casa de esta pequeña ciudad de Rhode Island. Su obra fue publicada principalmente en las revistas clásicas del pulp y la subliteratura de terror para adolescentes como Weird Tales, y posteriormente ha sido compilada en una serie de volúmenes en tapa dura (casi siempre por el gran editor de ciencia ficción americano Arkham House, un nombre inspirado por la mitología lovecraftiana) que han continuado atrayendo a un nutrido grupo de devotos lectores en todo el mundo. (3)

 

(H.P.Lovecraft)

Lovecraft intentó probar fortuna como escritor midiendo su habilidad en distintos géneros, desde la fantasía poética a las historias detectivescas y de misterio, pero su opus magnum continúa siendo el grueso de su obra conocida bajo el nombre de los Mythos de Cthulhu –expresión familiar para sus seguidores, pero ajena al propio autor–. Los Mythos no son una vasta producción literaria, medio centenar de historias cortas tal vez, y un pequeño número de poemas cortos, pero la influencia de su estilo y su temática en la cultura popular ha sido inmensa.

 

En las más remotas profundidades del tiempo –cuentan los Mythos—la tierra fue invadida desde otras dimensiones o niveles de realidad, “no desde los espacios que conocemos, sino desde las regiones fronterizas”—por seres monstruosos de poder inimaginable, a los cuales HPL llamaría los Antiguos. Los reyes del clan serían Azathot –personificando el Caos primordial—Yog-Sothoth, “la llave y el guardián de la Puerta”, y en su reino el pasado, el presente y el futuro están amalgamados; el emisario de estas ominosas y terribles entidades seria Nyarlathotep, que podía adoptar a su antojo forma humanoide para establecer contacto con sus adoradores humanos. El sumo sacerdote de este oscuro panteón es el titán del océano Cthulhu, inspirado lejanamente en el Leviatán bíblico. Algunas de las criaturas de la mitología lovecraftiana evocan poderosamente diversas  leyendas y mitos conocidos, como Shub-Niggurath, el “Macho cabrío de los Bosques”, que sin duda se inspira en los rasgos inconfundibles de ese terrible Gran Dios Pan imaginado por otro grande de la literatura fantástica y de terror: Arthur Machen.

 

 

Sólo basta un somero análisis de la obra quintaesencial de H.P. Lovecraft , La llamada de Cthulhu, para ver que buena parte de su acervo mitológico está basado ampliamente el Libro de Enoch, el relato del Génesis bíblico sobre los Nephilim, y las leyendas y mitos sobre la caída de la Atlántida. Igualmente pueden rastrearse las influencias de la literatura teosófica, especialmente las Estancias de Dzyan, de H.P. Blavatsky, y toda la mitología en torno a Lemuria y Mu recogida en diversas fuentes. En La llamada de Cthulhu, el protagonista de la historia encuentra una estatuilla de un extraño ídolo entre las pertenecencias de un familiar fallecido en circunstancias inexplicadas; la apariencia de la escultura es semejante a los rasgos de “un pulpo, un dragón, y una caricatura humana…con alas rudimentarias”.

 

(Una estatuilla votiva representando al dios Oannes, que pudo haber inspirado algunos de los rasgos del Cthulhu lovecraftiano)

 El hallazgo de este ídolo lleva al personaje al descubrimiento de un antiguo y siniestro “culto de Chtulhu” –el nombre de la criatura— que adoran al monstruo representado por la estatuilla y a la raza de demonios a la que pertenece. La descripción del ídolo contiene indudables parecidos con las semblanzas del dios sumerio Enki, también conocido como Dagon, u Oannes –Dagon, curiosamente, es el título de uno de los primeros relatos de los Mythos lovecraftianos–  un engendro medio humano, medio pez, que fue identificado con el “Señor del Diluvio” y del que se dice que surgía del océano –como la Bestia del Apocalipsis–  cada día para enseñar sus arcanos a sus seguidores.

Se menciona a Dagón en Samuel V, cuando se cuenta cómo los filisteos se hacen con el Arca de la Alianza y la diponen en el Templo de Dagón:

 Cuando los filisteos capturaron el Arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a Asdod.[  Tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagón] y la pusieron junto a Dagón.[] Cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, encontraron a Dagón postrado en tierra delante del Arca de Jehová. Tomaron a Dagón y lo devolvieron a su lugar.  Al levantarse de nuevo de mañana, al siguiente día, Dagón había caído postrado en tierra delante del Arca de Jehová, y la cabeza de Dagón y sus dos manos estaban cortadas sobre el umbral; a Dagón solamente le quedaba el tronco (…)

Los rasgos físicos atribuidos a Dagón se pueden hacer extensivos a toda una raza de “dioses” o, como son llamados en la Biblia, Nephilim, para algunos los “ángeles caídos” – identificables con en cierto modo con los Antiguos de la mitología lovecraftiana. Estos guardan relación con los Vigilantes, los grigori, “aquellos que fueron arrojados” según el apócrifo Libro de Enoch, donde son descritos literalmente como estrellas que descienden a la tierra (Cómo has caído del cielo, Oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, Tú que debilitabas a las naciones. Isaias: XIV, XII)

Cthulhu es también descrito como un ser alado, otro atributo de los Nephilim que eran seres reales, de carne y hueso, y gobernaron con tiranía como reyes antediluvianos del mundo antiguo (los poderosos, gibborim*)  sobre un reino universal cuya capital algunos identifican con Babel y otros con la mítica Atlantis. Se les tenía por grandes navegantes, por lo que fueron representados como dioses marítimos –Poseidón, el titán rey de Atlantis, Oannes, Dagón–, mitad humanos y mitad peces, a menudo con cuernos de carnero.

El hecho de que los Antiguos de Lovecraft gobernaran Atlantis es evidente desde el momento en que su ciudad, llamada R´lyeh en el relato, es perfectamente identificable con las descripciones de la arquitectura “ciclópea” del lugar, idéntico término usado por el autor Ignatius Donnelly para calificar la arquitectura de la Atlántida (Atlantis: The Antediluvian  World). Las descripciones lovecraftianas esbozan una pintura de un mundo de geometría imposible, multidimensional, no Euclidiano, como si existiera en una realidad del espacio-tiempo diferente de la nuestra, quizá en un “más allá” en algún lugar entre el Cielo y la Tierra.

 

(En las ruinas ciclópeas de R´lyeh los Primordiales duermen su antiguo sueño)

Los dioses del panteón de Cthulhu son vistos como gigantescas y poderosas criaturas, con una moral similar al “Haz tu voluntad” promulgado por el satanista Aleister Crowley (Do What thou wilt), implacables con los débiles, deseosos de llevar el caos y la destrucción a la tierra, afanosos por devorar toda vida.

Éste es exactamente el tipo de comportamiento que se atribuyó a los hijos de los Vigilantes, los Nephilim, los gigantes que trajeron la desgracia y la hecatombe al mundo, oprimiendo, sacrificando y devorando a todas las criaturas de Dios para saciar su voraz apetito.

 

  

Por el orgullo y afán de destrucción de los Antiguos, en los mitos de Cthulhu, el centro de su imperio, R´lyeh, se hundió en el océano como castigo impuesto por el Creador. Aquí también encontramos una similitud con cuanto se dice que ocurrió al reino mítico de Atlantis, que se hundió  en las aguas del abismo a causa del orgullo de sus habitantes. Idéntico destino sufrieron los Nephilim bíblicos, quienes junto con su corrupta descencencia, fueron destruidos por Dios en el Diluvio.  

Por otro lado, el hecho de que los Antiguos soñados por Lovecraft fueran liderados por un ser llamado “Chtulhu” es significativo, en cuanto recuerda fonéticamente a “Thule”, otro de los nombres asignados al reino de Atlantis – o lo que quiera que sea que el mito representase—y que los Nazis creyeron emplazado en el interior de la Tierra, en el inframundo, donde se situaban también  las ciudades de “Agartha” o “Agade”, la “morada de los Dioses”.

 El momento álgido de La llamada de Cthulhu llega cuando el protagonista de la historia tiene acceso a un relato de la muerte de su tío –a quien pertenecía la estatuilla del dios– en un barco de pesca cerca de la costa de Australia; allí llegará cerca de un monolito erigido en medio del océano, sobre la cima de una montaña que se eleva sobre las aguas, en la que los marineros desembarcan. Allí descubren una extraña ciudad de bizarra arquitectura, construida con bloques “ciclópeos”, una urbe imposible, antaño sumergida, que ha surgido inesperadamente a la superficie  por causa de un maremoto. En la metrópolis, durmiendo su sueño de siglos, yacían Cthulhu y los Antiguos, en sus tumbas abisales. 

Temas parecidos fueron tratados en otros relatos de Lovecraft. Así en su cuento En las montañas de la locura retomará el motivo del descubrimiento de la ciudad perdida de los Antiguos, esta vez en la Antártida, donde los nazis y muchos otros creyeron se encontraba la localización de la entrada al interior de la tierra. En otra historia de H.P.L, titulada La ciudad sin nombre, las referencias a la Tierra Hueca son explícitas, mencionándose el hallazgo de un pasaje subterráneo cubierto por los esqueletos de cuerpos reptilianos que, obviamente, pertenecían a los antiguos pobladores del inframundo. 

La doctrina de la “Tierra Hueca” no era ajena a Lovecraft; no olvidemos que fue uno de los lectores de Ethidorpa, y de los primeros en señalar el anagrama contenido en el título de esta extraña novela  clásica sobre el enigmático asunto del mundo subterráneo. En los Mythos de Cthulhu, el inframundo parece ser el lugar donde se halla R¨lyeh, allá donde Cthuhlu y el resto de los Antiguos tienen su morada, durmiendo su sueño de siglos, “muertos pero soñando”, como los imagina el autor; esperando el fatídico día en que despierten, su ciudad emerja de las profundidades y el poder de su imperio de nuevo brille sobre toda la tierra.

Estos últimos son ecos nuevamente de la historia de los Vigilantes y los Nephilim, de quienes se dice que fueron arrojados por Dios al Abismo –al Tártaro, según otras leyendas–  en el interior de la Tierra, en un lugar que en la antigüedad se definía con un término igualmente válido para las profundidades marinas u oceánicas. El asunto de un rey subterráneo, prisionero en el inframundo –o el infierno— y que un día será despertado de su letargo para reclarmar su reino ancestral, es un arquetipo muy usual (las leyedas griálicas del Emperador Barbarroja y el Rey Arturo participan también de los componentes fundamentales de este mito) que es especialmente sobresaliente en la mitología griega donde reviste los rasgos de Kronos. Este  personaje mitológico, llamo el “Padre olvidado” o “El Oculto”, líder de los Titanes, vio cómo su reino se hundía en el Abismo, donde él mismo fue hecho prisionero, pasando a ser entonces el “Señor Oscuro” del inframundo.

 

(De nuevo el fantasma de Polo acecha en esta ilustración para En Las Montañas la Locura)

En cierto pasaje del relato de Lovecraft puede verse una confirmación de las conclusiones anteriores; recordemos que cuando el protagonista de La llamada de Cthulhu logra interrogar a un miembro de la secta de Cthulhu para indagar sobre sus creencias, la descripción que sigue se inspira precisamente en la historia de los Nephilim, los Titanes, y la guerra en los Cielos entre las huestes de Dios y el Dragón, así como en la caída de la Atlántida.

“Ellos veneran, o eso dicen, a los Antiguos que vivieron eras antes de cualquier ser humano, y que llegaron a un mundo joven procedentes del cielo. Estos Antiguos se marcharon, al interior de la tierra o bajo el mar, pero sus espíritus han revelado sus secretos al primer hombre, que creó un culto que nunca morirá”

Aquí se explicita que los dioses han transmitido secretamente una doctrina de rasgos luciferinos a su “descendencia”, el “primer hombre”, igual que la Serpiente del Génesis prometió el Fruto del conocimiento a Adán y Eva en el Paraíso. Los Antiguos forjaron así un pcto con ese hombre, y un culto mistérico, de ritual y sacrificio, para perpetuar sus infernales secretos.

Esto es lo que ciertas corrientes ocultistas mantienen que sustenta la mayor parte de los ritos mistéricos de la Antigüedad, así como las actividades de diversas sociedades secretas desde el alba de la historia; francmasones, rosacruces, templarios, asesinos y un sinfín de grupúsculos sectarios y órdenes de raigambre esotérica, a las cuales alude sin duda Lovecraft, interesado por cuanto concierne al ocultismo,  cuando habla de un enigmático culto “que nunca ha muerto…que siempre ha existido, y que siempre existirá” que preserva las enseñanzas secretas del “Padre olvidado” hasta el tiempo en que éste resucite de nuevo desde el mar para reinar una vez más sobre el mundo. Los paralelismos con el Leviatán bíblico y el Anticristo del Apocalipsis no pueden ser negados.

 

 

El relato de Lovecraft continua diciendo a propósito de R¨lyeh, y los Antiguos: “Sus restos…pueden ser hallados aún en forma de rocas ciclópeas en las islas del Pacífico. Todos murieron eones antes de que llegara el primer hombre, pero existen artes que pueden resucitarlos y traerlos desde las estrellas, y sus imágenes con ellos.” Como el profeta Enoch, Lovecraft concibe a estos dioses del Abismo o Nephilim como dotados de un poder sobrenatural y, como Enoch también, dice que estos seres llegaron desde las estrellas, y que son afectados por el movimiento de los astros, pudiendo ser despertados de entre los muertos sólo cuando se dan determinadas condiciones de los astros celestes.

Según el mito lovecraftiano, Cthulhu reposa soñando bajo un sello en la ciudad sumergida de R´lyeh (en algún lugar del Océano Pacífico). Espera escapar algún día (el día en que «Las estrellas estén de nuevo en posición») con la ayuda de ocultistas y sectarios para volver a extender su poder sobre la Tierra. A él dedican el salmo «Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn» que aproximadamente significa En su morada de R’lyeh espera el gran Cthulhu soñando.

La ascension de R´lyeh, Nueva Atlantis, Nueva Jerusalén, Edad de Oro o Nuevo Orden Mundial, parecen todos expresiones de la resurrección del mismo antiguo reino de los dioses. Semejante resurgir es esbozado también por  Aleister Crowley en su Libro de la Ley, donde escribe sobre el “Eón de Horus y el retorno del reino de los dioses, así como de sus herederos,  “reyes” del Grial: “…y el hombre miserable temblará ante el poder de tu orgullo, en el día de tu ira. (…) Cae sobre ellos, oh guerrero, yo te daré su carne para que la devores”

 

(Escenas de The Whisperer in the Darkness, basada en los relatos de H.P.Lovecraft) 

 

Los motivos aludidos en las historias de Lovecraft fueron desarrollados y llevados a sus últimas consecuencias por los autores y editores del no menos célebre Necronomicon, basado libremente en el grimorio imaginario que el propio Lovercraft concibió y mencionaría en repetidas ocasiones en conexión con Cthulhu y los Antiguos. Este enigmático libro se supone es un tratado de magia negra o necromancia cuyos hechizos y sortilegios permitirían  operar la resurrección de la ciudad sumergida de R´lyeh y el despertar de los terroríficos dioses primordiales.

 El Necronomicon, que ha conocido diversas ediciones apócrifas, pretende ser un grimorio auténtico, “el más peligroso libro de magia negra del mundo Occidental”; y parece estar inspirado en fuentes genuinas, pero de acuerdo con los relatos de Lovecraft, su legítimo creador, el verdadero Necronomicon “es un tratado escrito en Damasco en el siglo VIII después de Cristo por un “árabe loco” llamado Abdul Alhazred.” Prosigue diciendo el autor de la Llamada de Cthulhu que el misterioso volumen fue copiado y traducido a diversas lenguas, entre ellas el latín, el griego y el inglés. 

 

   

Se supone que el Doctor John Dee, el mago isabelino, contó en su proverbial biblioteca con un ejemplar del Necronomicon, y puedo estudiarlo en profundidad y traducirlo. El libro, de acuerdo con los Mythos, contiene la clave para invocar increíbles entidades y darles apariencia visible, seres y criaturas que desde el abismo reclaman su lugar en la psique humana, en el mundo real.”  Posiblemente Lovecraft se inspiró en Dee y su búsqueda del Alfabeto Enochiano, así como su relación con el mediúm Keely y su reputación de nigromante, para fabricar toda esta mitología en torno al fabuloso Necronomicon.

En este punto encontramos otra vinculación con la historia de los Vigilantes, puesto que el origen del Enochiano, al menos su nombre, procede del Libro de Enoch, en el cual vimos que se relataba la historia de los ángeles caídos o Nephilim. El doctor Dee y Keely, su ayudante, llamaron así al alfabeto angélico por ellos canalizado porque pensaron que les había sido dictado por ángeles. La Golden Dawn lo tuvo en gran estima y consideró antiguo, con indicios de estar fundamentado en algún arcano o misterio pretérito, aunque Dee y Kelly nunca revelaran la fuente exacta. 

Por otra parte, el propio doctor Dee sería quién –en este orden de cosas—se ocuparía con sus oscuros manejos de traer a nuestro mundo a estos Nephilim, en colaboración con el mediúm Edward Kelly.

 

 

Fabulosa ilustración para El Horror de Dunwich, de H.P.L.

El sistema de dioses, leyendas y rituales presentados en el Necronomicon, por otra parte, es también muy antiguo, tanto –aseguran los relatos lovecraftianos—como la civilización misma, teniendo su origen en la màs antigua cultura aceptada por los historiadores, la antigua Sumeria. No en vano se han establecido correspondencias entre los rasgos más sobresalientes de la mitología del escritor de Providence con diferentes aspectos de la cosmología mesopotámica y su panteón, siendo especialmente relevante el paralelismo entre Cthulhu y la diosa Tiamat, asentada en el vasto océano cósmico de aguas primordiales.

Podrían seguir estableciéndose numerosas similitudes entre la obra de Lovecraft y diversos conceptos pertenecientes al ámbito del ocultismo, la teosofía, mitología clásica u oriental y elementos prestados de las religiones mistéricas y el paganismo; este hecho ha llevado a pensar a algunos que el autor pudiera pertenecer a algún grupúsculo esotérico o sociedad secreta, lo que explicaría su filiación con este tipo de material tan habitual en sus relatos. Una explicación más prosaica y quizá más cercana a la realidad, sin embargo, empieza con la influencia de las lecturas juveniles de Lovecraft y concluye con una muy lícita y común práctica en la escritura, casi inevitable por otro lado en toda actividad artística: la de volcar los intereses, fobias y obsesiones particulares en la obra propia.

 

(R.Giger y Lovecraft, dos mundos afines)

 El nudo gordiano de esta discusión en torno al origen de la dimensión más esotérica de la literatura de Lovecraft es la naturaleza del mismo Necronomicon: ¿se trata pura y simplemente de una creación imaginaria del genio de Providence, una pura ficción, una fantasía de vagos perfiles construídos a partir de una miscelánea de cientos de lecturas, o cabría ver aquí algo más?….El propio Lovecraft, a quien se inquirió por el origen del famoso grimorio, siempre aseguró que era un mero producto de su invención. Sin embargo, hay quien postula que las circunstancias en que el libro fue concebido abren la puerta a extrañas hipótesis sobre la naturaleza del Necronomicon: el autor afirma que el título le fue revelado en un sueño; otros hablan de un origen más anodino: que Lovecraft fue influido por las historias cortas de Robert Chambers o que la idea la tomaría prestada de Nathaniel Hawthorne.

 

(El  intento más logrado de justificar el pedigree del Necronomicon en esta cubierta de sabor antiguo, atribuyendo su traducción al mismísimo Doctor John Dee)

 Como quiera que sea, para  acrecentar la mitología en torno a Lovecraft, la polémica dista de haber concluído, y hay cientos de personas que realmente piensan que el Necronomicon es un libro real, o al menos existió o existe en alguna parte un documento real que sirvió al autor para fabricar su páredro literario; otros aún más osados, como Kenneth Grant, el ocultista británico, discípulo de Aleister Crowley, y cabeza de la rama sethiana de la O.T.O., sugieren que hubo una conexión subterránea entre Crowley y Lovecraft, de resultas de la cual, inspirados por las mismas fuerzas ocultas, nacerían el infame  Libro de la Ley de Crowley mediante escritura automática, y el Necronomicon a través de los sueños de Lovecraft.

Así las cosas, a ustedes corresponde una vez más continuar su viaje más allá de las Montañas de la Locura para arrojar alguna luz en esta difícil cuestión.

 

(Trailer de la película The Call Cthulhu, basada en el cuento de Lovecraft)

 

 

 

 

 

-Fuentes, vínculos y notas-

(1) En hebreo, dicho nombre significa “los poderosos”, Gibborim. En la tradición ocultista, se les otorga una condición de Regentes de la humanidad, como Reyes de las “Dinastías divinas”, dieron el primer impulso a la civilización, y encaminaron la mente con que habían dotado a los hombres hacia la invención y el perfeccionamiento de todas las artes y las ciencias. A ellos se atribuye la invención de las letras (el devanâgarî, o alfabeto y lenguaje de los dioses), de las leyes, de la arquitectura, de varias especies de magia, del empleo medicinal de las plantas, etc. A ellos se debe asimismo el conocimiento de la agricultura.Eran los equivalentes de los Kabires o divinidades del fuego, y los Vigilantes del Libro de Enoch, a quienes se atribuyen idénticas funciones “prometeicas”. (Fuente)

(2) El misterioso pasage bíblico citado arriba, uno de los más inquietantes y sugerentes del Antiguo Testamento, destaca poderosamente del texto del Génesis. Ha sido tomado por un intento por parte de los autores de la Biblia por explicar y legitimar las interminables historias de dioses y héroes semidivinos que precedían las Sagradas Escrituras en el Próximo Oriente y en todo el mundo, incluida la cuenca del Mediterráneo. Estos poderosos y terribles colosos, según nos hace creer el Génesis, no tendrían parentesco con ningunos otros dioses o diosas rivlaes; eran descendientes directos del Dios único, engendrados por ángeles en mujeres humanas. La Biblia, de todos modos, parece haber sufrido muchos cambio a lo largo de los siglos, y numerosas traducciones de este mismo fragmento admiten enfoques diferentes en la interpretación del significado de estas líneas. El término dado como “gigante” –nephilim– en la mayor parte de las versiones modernas no es aceptado como tal; en muchas versiones, especialmente en la New English Bible, para evitar aventurar exégesis arriesgadas se mantiene la expresión en el hebreo original:  Nephilim.

(3) Traducción libérrima y notas a partir de  Tracy R. Twyman , Dead But Dreaming: The Great Old Ones of Lovecraftian Legend Reinterpreted as Atlantean Kings

(4 ) Una revisión de la película Call of Cthulhu en Essential movies

(5) Los avatares del dios Dagon en esta página

( 6)  Necronomicón: ¿ficción o realidad?   Necronomicón y Lovecraft: maestro o discípulo , en la blog Tejiendo el mundo

(7 ) LOVECRAFT para descargar, por cortesía de Patapalo

(8) Artistas cercanos a la fantasía de Lovecraft  . Algunos más por aquí.

(9) Sospechosas, poco probables pero sugerentes conexiones entre Aleister Crowley y H.P. Lovecraft, en Tras la pista del Necronomicon

(9) Biografía y bilbiografía sobre H.P.L. en wikipedia

(10) El Necronomicón, según la wikipedia

(11) Más cuestiones obtusas sobre el Necronomicón y su génesis, y en este foro sobre el Necronomicon

13 Junio
2010
escrito por Flegetanis

 

via

Odas y loas a Príapo, misterios órficos y dionisiacos, sexo festivo y carnavales orgiásticos, erotismo de la Señorita Pepys. Eros y Thanatos, indisolublemente unidas. Una entrada como la precedente necesitaba de un contrapeso de igual calibre para poder continuar airosos nuestra singladura. En este caso, ha sido nuestra pasión por las ruinas y un leve tropiezo con un curioso post en el Desván del Abuelito son los que nos han conducido inexorablemente hasta este capítulo del culto al falo. El artículo que nuestro genial abuelo se traía entre manos –con perdón de la expresión– giraba en torno a un antiguo volumen sobre el culto fálico en la antigüedad (1) que –casualmente– se cuenta en nuestra cada vez más abultada lista de lecturas pendientes.

Monumento a Dionisos en Delos, Grecia. Crédito: Sacred Destinations  (Falo ruinoso: what goes up, must come down)

El culto al falo es ancestral, antiquísimo. Uno de los más antiguos ejemplos de esculturas representando falos fue hallado a principios del año 2005 es el llamado «falo de Hohle» (*), data de la Edad de piedra, con una edad aproximada de 28.000 años, descubierto en la cueva de Hohle Fels. Se encuentran esculturas antiguas representando falos en múltiples lugares del mundo, existen vestigios en la Grecia y Roma antigua; también es un símbolo muy común en la India, donde existe el conocido como lingam o falo del dios Shiva. (wiki)

Esta forma de reverencia al órgano viril aparece en todas las culturas y ha estado comúnmente en relación permanente con las divinidades de todas las civilizaciones. Es un símbolo que entre los primitivos se le atribuyeron propìedades curativas, instituyéndolo como tótem. Por ello no es raro encontrar en muchos pueblos representaciones fálicas incrustadas en las paredes de la entrada o en forma de esculturas, para proteger a sus habitantes contra el posible “mal de ojo” de los forasteros; este sentido de función apotropaica fue conservada por los amuletos de forma fálica, como la higa.  (fuente) El culto al falo es una de las formas religiosas más arcaicas de las que se tienen noticia y seguramente estaba emparentada con los cultos de la fertilidad, cuya existencia puede remontarse fácilmente al edad de piedra. Son frecuentes las representaciones paleolíticas votivas en las que la figura femenina o Venus, a menudo de opulentos contornos, se hallan asociadas a las formas fálicas.

 

El falo aparece también  en las pinturas paleolíticas, por ejemplo en las cuevas de Altamira y de Lascaux. Es célebre en el arte parietal levantino (Cogull, Lérida) la escena que representa una danza ritual de carácter fálico, en la que nueve mujeres bailan alrededor de un hombre totalmente desnudo con un gran pene. Así mismo, los menhires paleolíticos se han interpretado como representaciones megalíticas de penes.

En Trecia existía el culto a Priapo, hijo de Afrodita y de Dionisio; era representado como un hombrecito en actitud burlesca y provisto de un enorme pene, el cual pesa en una balanza (….) En la antigua Roma, el culto fálico continuó. En las ruinas de Pompeya se han conservado numerosas representaciones fálicas, tanto en pinturas como en esculturas. En la antigua Roma, las formas más importantes de veneración fálica  eran los cultos de Cibeles y Attis, de gran relevancia durante el Imperio; estos últimos fueron notorios por sus excesos orgiásticos en el  Día de la Sangre, durante el cual los novicios llevados por el frenesí llegaban a la autoemasculación, castrándose y arrojando los testículos al altar del dios.

En España también hay numerosos indicios del culto fálico en la antigüedad. Dice Don Miguel Salas en un interesante artículo (2) sobre el extinguido culto fálico en Los Hinojosos (Cuenca) que “en casi todas las culturas antiguas, tanto las europeas, como las egipcias, asiáticas o sudamericanas, encontramos el culto al falo como un medio de garantizar no sólo la reproducción de la especie, sino también la fertilidad de la naturaleza. En Los Hinojosos (Cuenca) todavía encontramos ocho de estos falos y hasta 1928 se mantuvo la costumbre de que después de la boda, novios y convidados acudieran a danzar al Santo (donde están los falos) rememorando la ancestral costumbre pagana (…) Estos falos, que con la llegada del cristianismo se reutilizaron como estaciones de un vía crucis campestre, hasta 1936 estaban provistos de una cruz y el vía crucis se iniciaba, a la salida del pueblo, en el margen izquierdo de la carretera (…) hasta más allá de donde se ubica el calvario actual. (….) durante la Guerra Civil de 1936 se les quitó la cruz y algunos falos quedaron enterrados en la cuneta de la carretera.” (2)

“El hecho de que hallemos falos en zonas tan diversas y distantes como Grecia, Italia, Francia, Gran Bretaña o España, nos habla claramente de la gran difusión de este culto, que el cristianismo procuró eliminar en el segundo concilio de Braga (572), en el que se prohibe el culto a las piedras, y posteriormente el pene erecto se asocia con el diablo.” (ibid) La vinculación de Pan o Dionisos con el demonio a partir del Medievo, bajo la influencia judeocristiana, es un tema apasionante que merece por sí solo un profundo estudio.  La naturaleza  y atributos iconográficos del dios Pan, tras su “satanización” fueron añadidos a la oscura figura del diablo; siglo tras siglo, gracias a las voces acusadoras de la Iglesia, Pan , imagen y símbolo del paganismo, fue condenado a morir, desterrado para siempre a los Infiernos.

(Baco,  Dionisos o el Diablo, el Gran dios Pan)

Pero esta naturaleza pánica, priápica o dionisíaca  no siempre fue censurada, sino  dignamente reverenciada. La antigüedad quiso hacer de Priapo un dios,  y en el Medievo se le elevó a la categoría de santo, bajo diferentes advocaciones. En el sur de Francia, Provenza, Languedoc (cómo no), y en Lyon, fue venerado bajo el título de Saint Foutin. Este nombre parece ser una corrupción de Fotinus o Photinus, el primer obispo de Lyon, al cual, quizá al darle una interpretación vulgar al nombre, el vulgo transfirió el atributo característico de Priapo. Éste era un largo falo de madera, que fue objeto de reverencia, especialmente por las mujeres (cómo no).

Amuletos relacionados con el culto priápico.

Exvotos fálicos de cera, de Isernia. Ilustración del libro de Richard Payne (3)

     

 

Amuleto falico romano. Los hay similares en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. (A la izquierda, una mano hace la forma de la higa) 

 

(Abajo, una higa de azabache)

 

Entre los antiguos egipcios, el culto  al falo estuvo vinculado a la figura de Osiris, también estrechamente emparentado con el culto a los muertos, la vegetación y los misterios de la Resurrección. Cuando el cuerpo de Osiris fue fragmentando ritualmente en catorce pedazos por el malvado Seth, éste hizo diseminar los restos de su hermano traicionado por toda la tierra de Egipto: más tarde su esposa Isis conseguiría reunir todos los pedazos excepto el falo de Osiris, que según el mito fue engullido por un pez, por lo que el miembro del dios muerto y resucitado fue reemplazado por una réplica de oro.   El falo fue considerado en el antiguo Egipto un símbolo de fertilidad, y el dios Min era representado itifálico, con el pene erecto, como símbolo de los poderes generativos de la naturaleza.

 

 (El dios egipcio Min, con su caractérístico atributo; en el centro, el maypole como axis mundi, origen de nuestra popular y ancestral Cucaña. Crédito Jordan Maxwell)

En la India, actualmente el falo o lingam sigue siendo reverenciado en muchos de sus templos.  Shiva Linga es una figura fálica cuyo simbolismo es universalmente célebre. Consiste en una represetentación del “Yoni” o “vagina” en la base, que sostiene una porción erecta de ”falo” o “Limgam“. Recordemos que Shiva es aquí el dios del falo erecto (equivalente al menos en alguna vertiente simbólica del Hermes itifálico occidental) y su iconografía deriva de los más antiguas figuras itifálicas de la civilización del Valle del Indo, o incluso de imágenes votivas fálicas encontradas en la prehistoria de la India.

(El lingam, objeto de veneración en la India. Crédito:  Jordan Maxwell)

 

(La relación entre los betilos o piedras sagradas y el lingam hindú es puesta de manifiesto en este artículo de Jordan Maxwell)

Estos artefactos, objetos de veneración, datan al menos del primer siglo antes de Cristo y al principio eran concebidos con un acabado anatómico realista, aunque posteriormente las formas evolucionaron hacia cánones más sintéticos, próximos al esquematismo o la abstracción. Hacia el medievo, la parte correspondiente al falo, surgiendo del Yoni, llegaría a ser un simple bloque sólido redondeado con un vértice curvo. La curiosa relación de este tipo de artefactos con las piedras negras sagradas, omphalos o betilos ha sido señalado en algunas ocasiones.

   

(Diferentes representaciones del lingam hindú)

Por otro lado, merece destacarse que en este aspecto de la sacralización del falo ha sido puesto de manifesto por algunos autores a propósito de  la literatura griálica, donde  la complementariedad de la copa y la lanza que sangra parecen corresponder a esta cointidentia oppositorum contemplada en el lingam hindú, por lo que presuponen que el ciclo del Graal contiene vestigios de un antiguo culto mistérico en torno a la sexualidad sagrada, doctrina que ganaría no pocos adeptos entre las sociedades secretas crepusculares de la Inglaterra del siglo XIX . Del mismo modo, uno de los aspectos del Graal en su condición de piedra sagrada o lapsit exillis permite a otros su identificación con la Piedra del Destino o Lia Fail, algunas de cuyas representaciones, como la de abajo, no dejan duda alguna sobre la naturaleza del misterio que encierran algunas de estas piedras sagradas veneradas desde hace milenios.

(La reliquia más sagrada de la Iglesia de Inglaterra. La Lia-Fail, que algunos vinculan con la Piedra del Destino del Ciclo del Grial. Crédito:  Jordan Maxwell)

En la actualidad, la antigua reverencia por la imagen fálica persiste, genralmente de modo subrepticio, lo cual sostienen algunos de los más vehementes teóricos de la conspiración, quienes pretenden establecer una conexión del culto al falo con determinados aspectos del ritual masónico. Las columnas del templo de Salomón, o el Obelisco, dos símbolos fundamentales de la iconografía masónicaa, sin ir más lejos, podrían responder al mismo discurso simbólico que la forma fálica, e incluso no ser más que una manifestación ligeramente más sofisticada de la misma. Estas formas fálicas son más que evidentes en muchas estructuras arquitectónicas contemporáneas, especialmente las torres, y a menudo incluyen detalles que algunos señalan como alarmantes. Así, por ejemplo, el Capitolio del estado de Nebraska, obra de Bertram Goodhue, está coronado por una estatua de Lee Lawrie llamada el Sembrador, o el Sembrador de Semillas.  Es difícil imaginar que esta asociación de ideas haya sido inconsciente y no voluntariamente dispuesta por el arquitecto y escultor implicados en el proyecto.

Phallus Worship por agentfenris.

(Paranoia silente o momento de adoración fálica en esta visión de la Torre de Babel en Metrópolis, de Frizt Lang)

Una vez más, sirvan  estas breves consideraciones sobre el culto del falo y algunos de sus misterios para poner de manifiesto la complejidad de este y otros asuntos concernientes al uso de ciertos símbolos en la antigüedad y en nuestros días, en el ámbito de las religiones mistéricas o las sociedades secretas, y aún en nuestro mundo dirario, a plena luz; cuestiones que  dadas las limitaciones de nuestro espacio no nos atrevemos más  que a apuntar. A ustedes compete, como de costumbre, continuar su viaje de exploración de este antiquísimo culto del falo, y del temor reverencial a una sexualidad sagrada  que hemos visto  ha sido practicado por innúmeras culturas desde hace miles de años y que, según apuntan algunos, durará hasta el fin del ciclo actual, no en vano se dice en determinadas esferas ocultistas que la aparición del falo de Osiris será el signo que marque el Fin de los Tiempos. A lo largo de este itinerario en pos de los misterios la sexualidad sagrada encontrarán, tal vez, respuestas insospechadas a los arcanos insondables de la muerte, la vida y la resurrección, representados bajo la  sombra alargada del árbol de la vida y la ubicua serpiente, otra de las manifestaciones –quizá– del poderoso  símbolo que hoy nos ocupa.

 

  (Un tutubo sobre algunas manifestaciones del culto al falo en culturas exóticas)

 

–Fuentes, notas y vínculos–

(*) De modo accidental y altamente curioso, el sorprendente hallazgo del Falo de Hohle tiene algo en común con el mítico talismán de Seth, también llamado Falo de Osiris, pues aquel objeto prehistórico tuvo que ser reconstruido con paciencia como si de un puzzle se tratara a partir de 14 fragmentos desperdigados en el lugar.

(1) Veánse Phallus worship, The Worship of the generative powers, de Thomas Wright (1865)]en Sacred Texts (Inglés)  Y EL CULTO A PRIAPO y sus relaciones con la Teología mística de los antiguos, seguido de un Ensayo sobre el culto a los poderes generadores durante la Edad Media, de Richard Payne Knight  (A discourse on the Worship of Priapus, en Sacred Text)

(2) Tomado de  Salas Parrilla, Miguel  Los falos de piedra de Los Hinojosos

(3) Payne Knight Richard  Discurso sobre el culto de Priapo y su relación con las creencias teológicas y místicas en la Antigüedad (A discourse on the worship of priapus and its connection with the mystic theology of the ancients)

(4) Curiosas consideraciones sobre la pervivencia del culto al falo a lo largo de la historia en forma de reveladoras imágenes, por cortesía del cascadeur del simbolismo Jordan MAXWELL.

(5) Más sobre el falo, los sátiros y la poesía erótica en la excelente the Cabinet of the Solar Plexus.

(6) El Desván del Abuelito presenta Priapus, Rex et Deo

(7) La visión heterodoxa e imposible –a veces– , pero siempre curiosa, de Jordan Maxwell sobre estos asuntos del sexo y la religión.

 

9 Junio
2010
escrito por Flegetanis

 

(Fotograma de Una mujer en la luna, de Fritz Lang)

En la Edad Media, los campesinos franceses hablaban de una región imposible, una ciudad en las nubes, llamada Magonia, donde habitaban peligrosos brujos, los tempestarios, a quienes se culpaba de las terribles tormentas que a menudo podían arruinar las cosechas. Hace más de mil años, esta creencia en Magonia comenzó a desarrollarse a partir de una bien documentada anécdota que revela cómo un buen día los vecinos de Lyon lograron capturar a tres hombres y una mujer que, según decían, habían llegado desde la remota Magonia en un barco volador. En este y otros relatos sobre los fabulosos ingenios voladores procedentes de Magonia, recogidos por el abate Nicolás de Montfaucon de Villars en sus Coloquios sobre las ciencias ocultas, los modernos ufólogos han querido ver un antecedente de las más moderna mitología platillista.

Durante del reinado de Pipino el Breve (751-768), según cuenta Mountfaucon de Villars, comenzaron a manifestarse estos espíritus del aire, tal y como afirma en este pasaje de sus Coloquios: “se veía por los aires a estas admirables criaturas de aspecto humano, formadas de pronto en orden de batalla, desfilando, permaneciendo en armas (1) o acampadas bajo soberbios pabellones; o en navíos aéreos de admirable estructura en los que la flota volante navegaba a la deriva de los vientos.” (2)

 

(El viaje a los Imperios del Sol y la Luna de Cyrano de Bergerac, un egregio antecedente del género que nos ocupa)

La ignota Magonia permanecería en las nubes durante siglos, ajena a las evoluciones de los hombres, hasta que el más competente y diestro de los ufólogos, el doctor Jacques Vallée, la rescató del olvido para escribir la que quizá sea una de las mejores y más interesantes obras sobre el fenómeno ovni, Pasaporte a Magonia. (3) En ella, el brillante doctor Vallée adelanta la inquietante hipótesis, (4) entre otras,  de que el enigmático mundo de los platillos volantes está estrechamente vinculado a las formas más arcaicas del folckore y la demonología medieval, llegando a la conclusión de que  –según el autor– todos ellos son manifestaciones del mismo  fenómeno.

     

(El Doctor Jacques Vallee, en la época del esplendor del platillismo, hablando sobre la magnitud y el alcance del fenómeno a nivel mundial)

Los viajes a regiones inexploradas como Magonia son comunes en la literatura ufológica, especialmente en el mundo del contactismo, donde, mucho  antes de comenzar la carrera espacial, numerosos individuos clamaban haber visitado otros mundos, guiados de la mano infalible de enigmáticos gurúes de planetas lejanos, de nombres imposibles, que solían concluir su periplo con un el hallazgo de asombrosas revelaciones de naturaleza cosmológica y espiritual, al recibir mensajes mediante diversos medios, especialmente la escritura automática, de raigambre mediuúmnica y espiritista, componiendo así miles de páginas plenas de arcanos inspirados por estos ignorados sabios de las profundidades del espacio, auténticas biblias siderales de considerable empaque, como el imponente  Libro de Urantia, que  desde 1906, fecha en que el mediúm de Chicago Wilfred Cluster Kellog canalizara esta obra, se cuentan ya por varios millares de volúmenes. (5) 

 

La cuestión de la revelación, sin embargo, dista de ser un fenómeno moderno, puntual o fortuito, sino que se encuadra  el complejo marco de las revelaciones privadas, de las que podríamos citar ejemplos mucho más antiguos, como el célebre caso de John Dee, el mago isabelino, o Enmanuel Swedenborg, en el siglo XVIII, cuyas visiones dieron lugar a una vasta producción literaria de más de quince mil páginas.

En una primera instancia, la naturaleza de las revelaciones privadas parecía estar más vinculada con la esfera religiosa y espiritual y, como en el caso del Libro de Mormón, otro ejemplo de este tipo de literatura inspirada, el contenido de los mensajes sirvió para instrumentar diversos movimientos religiosos, a menudo de carácter sectario; más tarde adquiere tintes espiritistas con el advenimiento de la cultura neoespiritualista en Estados Unidos; pero es a partir de 1940, con la aparición de la mitología platillista, cuando el fenómeno de las revelaciones privadas adquiere su carta de identidad actual. Es entonces cuando comienza a surgir el fenómeno del contactismo y la canalización, alcanzándose   una nueva fase de adaptación a la mentalidad contemporánea e incorporando buena parte de los contenidos cosmológicos y teológicos de sabor new-age que caracterizan a la mayoría de los mensajes, cuyos artífices, por completo desconocidos, permanecen sin embargo fieles a su propósito de permear y manipular las creencias del ser humano. (6)

 

En la actualidad, una cifra cercana al millón de contactados en todo el mundo–setecientos mil, según el ufólogo Pierre Monet– proclama estar recibiendo  a través de diversos medios mensajes donde se manifiesta, entre otras cuestiones, la existencia de  mundos habitados.

 

(La doctora Arroway , protagonista de Contact,  fue también invitada a participar en una excursión interplanetaria de dudosa naturaleza)

 

 

 Coincidiendo con la llegada de la era espacial, los cohetes y los vuelos tripulados, el aparato simbólico de estos supuestos mensajeros de Magonia o de Dios sabe dónde, (7) se adapta a la psicología colectiva de la nueva civilización tecnológica, dándose pábulo a la aparición de extraños vehículos siderales e ingenios espaciales que de repente poblaron los cielos de medio mundo, y toda una plétora de misteriosos pilotos y aeronautas que se ocupaban de brindar a unos pocos elegidos sus floridos relatos sobre las maravillas de exóticos planetas y tierras habitadas en los confines del universo.

He aquí algunos de los remotos destinos visitados por los accidentales profetas del moderno evangelio ufológico, además de los planetas de nuestro sistema solar, según una lista de más de cien entradas elaborada por el ufólogo Ignacio Dardaude:

…Ganímedes, Zeta Retículi, Muse  ,  Nakin  ,  Narvon  ,  Nebula  ,  Nemus  ,  Neon  ,  Neptuno  ,  Neverons  ,  Nibiru …Osnus,  Oz  ,  Phoenix  ,  Pleons ( CE )  ,Las Pléyades      ( CE )  ,  Plutón  ,  Po  ,  Próxima Centauri ( SS) ,  Pyrole  ,  Quivid  ,  Reticulum ( CE )  ,  Rey  ,  Salamia  ,  Satania  ,  Saturno ,  Schare  ,    Seles  ,  Selo  ,  Senarus  ,  Seraphington  , Serena  ,  Severns  ,   Shunan  ,  Silfar  ,  Silxtra  ,  Sion  ,  Sirio ( SS )  ,  Siris…  etc. etc.

 Es en esta época cuando surgen, de entre la vastísima literatura canalizada, una serie de opúsculos sobre el viaje a otros mundos. De acuerdo  con la el interesante trabajo del ufólogo Ignacio Darnaude , Gente de otros Planetas (8) , la relación –necesariamente incompleta– de  inspirados viajeros interplanetarios y de sus  volúmenes referidos a la exploración de otras regiones siderales  quedaría representada de este modo:

 

 

LOS VIAJES  A MARTE

El místico sueco Emanuel Swedenborg (1688 – 1772) fue uno de los pioneros en el viaje espacial, visitando a los marcianos, al igual que a Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno y la luna, exploraciones de las que da cuenta en su obra Otras Tierras .-  En 1880 Henry A. Gaston hace público en San Francisco El planeta Marte revelado . – El matrimonio Smead procesa psíquicamente en 1893 Comunicaciones con seres del planeta Marte. – En 1894-95 la sensitiva Kathérine Elyse Müller , alias “Héléne Smith” – viaja De la India a Marte , psicografiando su experiencia en un libro de quinietas páginas. – Sara Weiss da a conocer en Nueva York en 1905 , Mis viajes al planeta Marte (548 páginas), al que seguiría en 1906 Romance de Marte – .En 1920 Eros Urides da a luz El planeta Marte y sus habitantes . – En julio de 1938 Khauga inspira a William Ferguson el opúsculo Mi excursión a Marte. – El joven británico Christopher, fallecido en 1943, dicta a su madre unas intensas “memorias astrales” en las que narra su visita a Marte y a Sirio.

En plena efervescencia de los platillos volantes y el auge del pulp de la ciencia ficción, continúan apareciendo obras sobre los viajes al Planeta Rojo:

En 1949 el médium Hercilio Maes psicografía en Curitiba (Brasil), por inspiración del avatar Ramatis, el volumen La vida en el planeta Marte y los discos voladores – En 1954 Buck Nelson contacta en Missouri con hombres del espacio, y extracta sus experiencias en el humilde librito Mi viaje a Marte, la Luna y Venus. – El mismo año el californiano Ernest L. Norman publica ell cuaderno La verdad acerca de Marte  . Ya en 1955 Narciso Genovese explicó su experiencia en su libro Yo he estado en Marte (3) – Gaston Lenormand, en el mismo año, da cuenta de su incursión en el orbe de los canales marcianos en Yo estuve en un platillo volante – También en 1955m, Dorothy Thomas da a conocer en Los Angeles La vida en Marte y Venus  – Helen Hoag dedica cinco páginas en 1958 a describir la cultura marciana en sus  memorias tituladas Mi visita a otros planetas. (Una vez más, aclaramos que la lista de los volúmenes citados es necesariamente incompleta.)

 (Escena final de Encuentros en la Tercera Fase, de Steven Spielberg, que explora el tema de la ufología y el contactismo)

 

(El sobrecogedor y patético testimonio de uno de los miles de contactados que dicen recibir mensajes de enigmáticas entidades) (9)

 

DE VISITA A VENUS

 

 A finales de los años cuarenta, Dana Howard publica Mi vuelo a Venus, continuado por Vesta, habitante de Venus

Pocos años depués vería la luz  el libro de Violet Gilbert  titulado Mi viaje a Venus

En 1943 el novelista inglés C.S. Lewis edita la novela fantástica Perelandra (Travesía a Venus).

Al año siguiente el mejicano Salvador Villanueva Medina fue abordado en una carretera solitaria por un enano venusino que lo llevó  trasladó a su mundo de origen, de resultas de la  experiencia se publicaría  Yo estuve en el planeta Venus.

Los mensajes desde Venus trasegadas por el ingeniero mecánico Jessee Valentine aparecerán reseñadas  Henry R. Gallart en el opúsculo Desde otros mundos (1964).

El mismísimo  autor de El tercer ojo no se quedaría atrás y también se daría una vueltecita por la estrella de la mañana; en 1966  T. Lobsang R€ampa, dio a la imprenta Mi visita a Venus.

Un caminonero de En  el camionero de Mineral Wells (West Virginia) llamado Woodrow Derenberger fue teleportado a Venus y lo mucho que allí y en otro sitio llamado Lanulos vio el buen hombre  quedó recogido en el volumen de 1967 de Harold W. Hubbard Visitantes del planeta Lanulos.

L. Norman contaría a su ez su estancia en  Azure, una hermosa ciudad venusina, en La voz de Venus (1955).

1975 vería el testimonio de  John Langdon Watts en su libro La razón de vivir y visita a Venus

 

 

LOS CONFINES DEL SISTEMA SOLAR

No son pocos los contactados que proclaman también que hay aún otros planetas en nuestro sistema solar, invisibles al ojo humano, que han sido destino de algun que otro viaje. Se mencionan Maldek, (fonéticamente próximo al dios Marduk), Vulcano, Clarión y Hercóbulus, todos ellos destruidos en una hecatombe de proporciones gigantescas; y más allá del Sistema Solar, una miríada de planetas, asteorides y estrellas han acogido a nuestros involuntarios e intrépidos viajeros espaciales. (8)

 Hercilio Maes, Yosip Ibrahim, Darío Triana Lorenzo, y Dino Kraspedon, entre otrosotros, son algunos de los contactados que mencionan Hercóbulus o algún otro planetoide errante que fue la causa de espantosos desastres en el pasado remoto de nuestro planeta.

Hercilio Maes, Yosip Ibrahim, Darío Triana Lorenzo, y Dino Kraspedon, entre En 1765 se imprimen en París los 7 volúmenes de Viajes de Milord Ceton a siete planetas

En 1878 Sir Humphry Davy pone a disposición de los londinenses Los últimos días de un filósofo. Viaje a otros planetas.

Inglaterra disfrutó en 1885 la primicia del reverendo S.S. Lach-Szyrma Alerial. Viaje a otros mundos

El californiano Cecil Michael fue llevado en 1953 al siniestro mundo Hell, correría que clarifica en Ida y vuelta al Infierno en un platillo volante

En 1962 el peruano José Rosciano Holder (“Yosip Ibrahim”) da a conocer el satélite joviano en Yo visité Ganímedes, para continuar a  los tres años con Mi preparación para Ganímedes.

Ernest L. Norman, en La voz de Eros nos informó en 1958 de todo lo relacionado con el planeta que lleva este nombre. -A principios de 1974, y también en el país incaico, Carlos Paz y su hijo Sixto Paz Wells iniciaron una fructífera amistad telepática, que duraría años, con una etnidad llamada Oxalc y otras autoridades de Morlem (otro nombre para Ganímedes) – Wendelle C. Stevens registró sus notables vivencias en Contacto en Reticulum, a finales de los setenta.- Contacto con las Pléyades (1983, 1099 pp.), y la trilogía Mensajes de las Pléyades resultaron  del intercambio del contactado  Eduard Billy Meier con los supuesto tripulantes de un ingenio volador.- Ruth Norman distribuyó en 1983 la tríada Decadencia y destrucción del imperio de Orion. – Supuestos humanoides de la estrella Arturo se manifestaron en 1985 a través de Norma J. Milanovich, autora de Nosotros, los Arturianos – Carl Van Vlierden nos cuenta su viaje extraordinario y otros detalles de su historia en Contacto con el planeta Koldas (1986)- Zitha Rodríguez Montiel publica Contacto con Andrómeda: profecías de una mujer extraterrestre en 1988 …. Y en la actualidad…

Hasta aquí, algunos de los más conocidos periplos siderales y excursiones a planetas habitados mencionados en sus obras por inspirados videntes y contactados;  la lista no agota en absoluto el vastísimo compendio de las revelaciones ufológicas constatadas hasta la fecha. Para mayor detalles, les sugerimos la lectura detallada de mencionado estudio de Ignacio Darnaude, Gente de Otros Planetas, que incluimos en nuestra lista de enlaces. Baste, como de costumbre, este botón de muestra para revelarles la punta del iceberg de un fenómeno bien curioso, por no decir terriblemente isterioso y fascinante,  que mantiene ocupados a individuos de medio mundo y trae de cabeza a otros tantos desde hace, probablemente, cientos de años.  Y la historia contínua aún hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 (También nos comunican mensajes desde el planeta “Tetonia”. Por éste último no nos importaría darnos una vueltecita)

 

-Fuentes, vínculos y notas-

(1) Existen numerosas descripciones de batallas en los cielos y otros fenómenos celestes anómalos desde la más remota antigüedad, como se recogen en la Crónica de Nuremberg, del siglo XV. Quizá en otro momento podamos ocuparnos de este interesante episodio.

(2 ) Una ventana crítica al mundo del misterio, en  Magonia

(3) Pasaporte a Magonia, y Yo he estado en Marte, de Narciso Genovese, en la colección Realismo Fantástico, aquí.

(4) Otros maestros de la ufología han sostenido esta teoría, con leves diferencias, como el gran John Keel, el autor de Mothman, recientemente fallecido.

(5) En la magnífica página del investigador sevillano Ignacio Darnaude   encontrarán un excelente y extenso estudio sobre este tema de las revelaciones ufológicas, así como enlaces a gran cantidad de documentos relacionados.

(6) Una perspectiva de la dimensión más inquietante del fenómeno del contactismo ufológico en este breve artículo llamado Algunos libros revelados.

(7) Swedenborg, Keel y Vallée sospechan la procedencia de estos maestros del engaño.

(8) Recomendamos especialmente la lectura de Gente de otros planetas, de Ignacio Darnaude Rojas-Marcos, del que nos hemos servido libremente para elaborar nuestro artículo.

(9) Para una visión extrema del lado más ridículo y patético del contactismo -que lo hay– véase esto de aquí, esto otro,  lo de más acá y lo de acullá (uno de nuestros terroríficos contactados hispànos)

(*) Los más famosos contactados ufológicos, algunos de los cuales protagonizaron los asombrosos viajes que son objeto de nuestro artículo.

(*) Diversos ejemplos de los libros escritos por contactados, algunos mencionados en nuestro artículo,  en esta página (en inglés) con imágenes de las cubiertas.

(**) Ediciones Halbrane, con excelentes reseñas de los mejores libros de Jacques Vallee –imprescindibles para todo aquel que profese cierto interés en el asunto de la ufología–  casi un centenar de obras descatalogadas, casi todos a la venta.

3 Junio
2010
escrito por Flegetanis

  

Tened por bien que dé noticias al mundo de lo que el Centro de la Tierra esconde  

Virgilio, ENEIDA, l. VI  

   

  Desciende al cráter del Yocul de Sneffels que la sombra del Scartaris acaricia antes de las calendas de julio, audaz viajero, y llegarás al centro de la tierra, como he llegado yo. Arne Saknussemm.  

Julio Verne, Viaje al centro de la Tierra  

Declaro que la tierra está hueca y que es habitable en su interior; que está formada por un cierto número de esferas concéntricas, cada una dentro de las otras, y que está abierta en los polos doce o quince grados; emplearé mi vida si es necesario en defender esta verdad, y estoy dispuesto a explorar el interior del globo, si el mundo quiere apoyarme y  brindarme ayuda en el intento.  

 John C. Symmes (1780-1829) La Teoría de la Tierra Hueca   

    

El capitán Symmes, autor de las líneas precedentes, fue un hombre de gran sencillez ; de espíritu elevado, honorable y honesto. Un hombre ejemplar en cada aspecto de su vida, venerado y respetado por todos cuantos le conocían. Tan firmemente grabada en su mente estaba  la creencia en esta teoría que durante diez años, a pesar de trabajar en condiciones  económicas difíciles y verse sometido a la burla y el ridículo de todo un mundo en su contra, perseveró en sus pesquisas hasta el punto de interesar a otros en el asunto, que buscaron comprobar la verdad de sus afirmaciones llevando a cabo una expedición al polo, que no alcanzaría sin embargo la ansiada meta.  

  

   

FACILIS DESCENSUS AVERNI
  

El asunto del descenso al interior de la Tierra les ha sido puntualmente señalado  en algunas notas sobre las expediciones al Artico, y en una breve semblanza sobre la vida y milagros del aventurero singular Nicolas Roërich. Abundamos sobre este affaire tan misterioso ahora que hemos conocido un sitio, llamado acertadamente Mundus Subterraneus , en el cual se nos presenta una bibliografía comentada muy completa de la literatura fundamental en torno al fascinante tema de la Tierra Hueca, los mundos subterráneos, las regiones más allá de los polos, Agartha y Samballah y otros misterios del  mundo secreto intraterreno.   

Un aspecto del supuesto agujero en el polo, acceso al inframundo

 

De todos los títulos recogidos, ninguno tan seminal y conocido como la obra de Jules Verne, Viaje al Centro de la Tierra (1828 – 1905); no se entiende una bibliografía sobre la Tierra Hueca sin citar esta popular novela, publicada por vez primera en 1864. El volumen ha conocido cientos de traduciones a otros idiomas y numerosísimas reediciones. La historia, recordémosla una vez más, narra las peripecias de un profesor y su discípulo, un sobrino del mismo (1) Axel, que recibe una verdadera iniciación, repitiendo el modelo de Dante y Virgilio en los Infiernos, que con la ayuda de un guía experto descienden al interior de la Tierra a través de un volcán en Islandia , lindando con las regiones polares. Allá se desarrollarán múltiples aventuras, incluyendo encuentros con animales prehistóricos, hasta que consiguen eventualmente acceder a la superficie de nuevo en el sur de Italia.  

El mito de un inframundo habitado ha sido objeto de varias interpretaciones en el celuloide rancio. Fotograma de The Mole People

 

 En realidad, el motivo del Viaje al Centro de la Tierra verniano es una prolongación, como ya apuntamos en alguno de nuestros breves artículos sobre la conquista del Polo, de su novela Las Aventuras del Capitán Hatteras, donde hallamos la misma historia con una combinación diferente de sus argumentos principales.  Este gran poema subterráneo es la obra más fantástica de la saga de Julio Verne, y el más extremo de sus Viajes Extraordinarios, el único que puede sustraerse a la ecuación que toda la serie postula: imaginario igual a real, explicada por Verne de modo cauteloso al declarar que “todo lo que un hombre puede imaginar, otros hombres serán capaces de realizarlo”. Y así ha sucedido, con excepción de este Viaje al Centro de la Tierra. Hasta la fecha, nadie ha podido llevar a cabo tal viaje, aunque han sido numerosos los intentos de acometer semejante tarea, y hoy no se sabe mucho más del interior del globo que en la época de Verne. Al menos, fuera del terreno de las hipótesis.  

            

Recordemos que el profesor Lidenbrock, principal protagonista de la novela de Verne, sigue las huellas de un alquimista, Arne Saknussem, remontando en su camino el pasado de la naturaleza, en un verdadero regreso a las fuentes. En esto también Viaje al Centro a la Tierra entronca con la tradición del descensus ad inferos, el descenso a los infiernos, en su vertiente de regresus ad uterum, la vuelta al seno de la Gran Madre Ctónica, paradigma de los ritos de paso; y es que la obra de Julio Verne reviste todos los elementos de un viaje iniciático, porque el pretexto de la aventura no ensombrece el núcleo verdadero de la historia, la  del viaje de descubrimiento o la búsqueda individual en pos de la sabiduría, de la gnosis y, en el caso de Axel, otro de los protagonistas de la novela, de la conquista de la madurez intelectual y espiritual.  

De este modo, mediante su conexión con la alquimia, se revela la verdadera naturaleza del relato de Verne como un auténtico descenso a los infiernos; un viaje de iniciación ritual. Según Simone Vierne, que ha consagrado un monumental estudio al carácter iniciático de la obra verniana (2), ésta tiene su raíz en la corriente de tradiciones esotéricas más arcaicas, como los misterios eleusinos, la queste griálica, el hermetismo y la masonería, por no hablar del ciclo de Gilgamesh y la eterna busca de la inmortalidad, así como el mito tibetano de Agartha y otras ciudades subterráneas. La constante presencia de los grandes temas míticos en la obra de Jules Verne incitan a algunos autores a ver en ella  una mitología bien estructurada, una planificada y consciente revisión de ritos esotéricos, o bien una recreación en filigrana de los mitos escogidos por las grandes obras literarias (3)  

En el interior de la Tierra suelen habitar criaturas antediluvianas; no en vano se considera el mito como un trasunto del Paraíso Perdido

 

Si puede ponerse en tela de juicio que todas las obras de Jules Verne participen de este carácter iniciático, no cabe dudarlo en lo que se refiere particularmente al Viaja al Centro de la Tierra, de simbolismo tan evidente y tan turbador el cortejo de elementos rituales y esotéricos que aparecen en esta obra. En este sentido, merece la pena recordar que el ritual de toda ceremonia de iniciación comporta tres secuencias fundamentales: la preparación del candidato –que tiene lugar a menudo en el antro, caverna o recinto sagrado– , el viaje, símbolo de muerte, tránsito o metamorfosis, y el renacimiento, resurreción o salida del antro iniciático.  En la novela de Verne, el comienzo del viaje está marcado por la aparición de un documento secreto, en forma de criptograma, escrito en carácteres rúnicos, esto es, sagrados –se atribuyen al mismísmo Odín– y transrito en latín por un alquimista, Arne Saknussem, cuyas obras habían sido destruídas al considerarlas heréticas. Este manuscrito investido de propiedades misteriosas y esotéricas equivale a una revelación que definitivamente marca el camino y señala el comienzo de la empresa iniciática. El hecho de que la ciencia de Lidenbrock, el científico, se revele impotente para descifrar el criptograma, y que sea el cándido Axel quien lo haga por azar o intuición, manifiestan que éste ha sido elegido por su inocencia (como en el célebre caso de Galaad en la queste griálica) para conquistar la cima.  

   

(El manuscrito en caracteres rúnicos que contiene la clave del acceso al Inframundo en la novela de Verne)  

Prosiguiendo con la lectura en clave simbólica de la obra de Verne, podría añadirse que el destino del viaje es el centro de la tierra, el punto supremo, imagen del Centro primordial, lugar sagrado por excelencia, inaccesible al profano. Y del mismo modo, el umbral o paso de entrada se halla en un volcán, puerta del infierno, en algún remoto lugar de Islandia,  región que participa del simbolismo polar, una vez más asociado a la imagen del Paraíso o Axis mundi. En la novela, este acceso al inframundo debe cumplirse en una fecha determinada, la del solsticio de verano, cuya significación en determinados rituales de la masonería y en el contexto de los misterios de la antigüedad hemos puesto de manifiesto en diversas ocasiones. Finalmente, el juramento del silencio es impuesto al neófito, como establecen los cánones de la inciación, especialmente en el caso de algunas religiones mistéricas y en la francmasonería.  Basten las pequeñas notas aquí apuntadas para poner de relieve el componente esotérico del Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne, cuya vertiente simbólica admite una lectura de mayor profundidad a nivel iniciático que quizá podramos retomar en otra ocasión.  

       

(Cubiertas de The Hollow Earth y La Diosa de Atvatabar, dos obras clásicas en torno al motivo de la Tierra Hueca)  

Aunque la inmortal novela de Verne es la más popular de las ficciones en torno al motivo de la Tierra Hueca, existen  antecedentes a esta teoría y a su uso en la ficción, como la obra El viaje al inframundo de Niels Klim, de 1741,  Nicolai Klimii iter subterraneum (Niels Klim’s Journey Underground), dek escritor danés Ludwig Holberg (1684 – 1754) quien aprovechó  con fines fantásticos por vez primera la teoría del astrónomo Edmond Halley (quien dió su nombre al célebre cometa)  de la estructura de la Tierra y otros planetas como una serie de esferas concéntricas, en torno a un pequeño sol central,  con aberturas en sus polos, tesis que el científico presentó en el curso de una lectura sobre magnetismo y publicada por la Royal Society en 1692. (4)  

La estela de la novela de Verne fue seguida por una serie de obras que abundarían en detalles sobre el asunto de la Tierra Hueca. Entre ellas, destaca por su carácter seminal un exitoso libro titulado Etidorpha, de John Uri Lloyd, que aún puede ser hallado en la red, que conocería también varias reediciones. Esta edición concreta  que mostramos destaca poderosamene por los símbolos de apariencia egipcia de su cubierta, y difiere de las anteriores en que comprende capítulos adicionales que no fueron incluídos entonces.  (4)  

Ilustración de la novela Etidorpha

 

  

 Etidorpha, publicada por primera vez en 1895, es una de las más famosas y enigmáticas obritas sobre la Tierra Hueca; incluso Howard Philips Lovecraft  la leyó,  y notaría que el título es un anagrama de Aphrodita (5). Magníficamente ilustrada por J. Augustus Knapp, este libro fue tan bien acogido que rápidamente se tradujo a varios idiomas, entre ellos el sueco y el alemán, y aún hoy está en imprenta. Su autor, John Uri Lloyd, un farmaceútico, escribió también otras novelas. A propósito de esta oscura  Etidorpha se han sugerido igualmente conexiones con el mormonismo y la masonería; su propio autor diría sobre su creación que “Etidorpha no es una simple ficción; la misión de este libro está oculta para la mayoría de sus lectores (…)”  

 La doctrina concerniente a un globo terráqueo hueco en cuyo interior vivirían los humanos permeó en ciertos sectores de la sociedad alemana a través del piloto de guerra Peter Bender, quien, según se dice, mientras convalecía como prisionero en un hospital de sangre durante la Primera Guerra Mundial, cayó en sus manos un ejemplar de The Flaming Sword, la revista de Koresh, padre de la teoría de la Tierra Hueca. Bender encontraría a Johannes Lang, también interesado en el tema, y ambos visitaron a Karl Neupert entre 1925 y 1928. Mientras este último daba a la imprenta su Geokosmos, Lang publicaría varios opúsculos con su versión de la doctrina del Mundo intraterreno, ayudando a su difusión en Alemania, comenzando en 1935 con The New World View, que volvería a ser editado en varias ocasiones hasta los años sesenta. Johannes Lang, que moriría en 1967, conoció a su vez a U.G. Morrow, un estrecho colaborador de Koresh. Lang también fundaría la Sociedad para la Búsqueda del Mundo Terreno (Gesellschaft für Erd-Weltforschung) que mantuvo su actividad hasta 1975.  

     

(Otras dos obras vetustas y fundamentales en la bibliografía de la Tierra Hueca: El Sello Divino y el Dios Humeante)  

Lo que quiera que sea que los alemanes de la época pensaron de todo aquello, se ha perdido desafortunadamente en las brumas del tiempo, así como la motivación del autor Walter Brenner-Kuckenberg para escribir y publicar su panfleto Leben Wir Auf Oder In Der Erde? Die Hohlwelt-theorie (¿Vivimos en el interior de la tierra? La Teoría de la Tierra Hueca) en 1949. Después de todo, esto sucedería apenas cuatro años tras la desvastadora guerra que destruyó a la Alemania Nazi y a medio mundo, transformándolo en una gigantesca escombrera, reduciendo ciudades enteras a cenizas y limitando la vida humana a la meras supervivencia diaria tras cinco años de amargura. Podríamos pensar que había muchas cosas de las que preocuparse, aunque  quizá este género de temas cercano a la ficción servía de evasión a una desesperada población que vivía en tan calamitosas circunstancias; la cuestión es que, como muestran diversos estudios, la publicación de este tipo de publicaciónes esotéricas raramente se han visto detenidas por asuntos tan mundanos como una guerra mundial. Especialmente en Alemania, donde la doctrina de la Tierra Hueca formulada por Koresh fue recogida durante la Primera Guerra y perpetuó su influencia hasta 1960.  

  

 Entre los más inusuales libros del mito de la Tierra Hueca destaca The Smoky God, o Un viaje al inframundo, escrito por Willis George Emerson (1856-18918), donde unos pescadores noruegos, encabezados por Olaf Jansen, son conducidos accidentalmente más allá de las regiones boreales por una tormenta. Entonces entran en un desconocido mundo interior cuya estructura recuerda la teoría de las esferas concéntricas del Capitán Symmes. Allí los expedicionarios encontrarán una avanzada raza de giagantes que han desarrollado una poderosa civilización que usa la energía del núcleo solar, al que llaman El Dios Humeante. Al final del relato, Jansen, el pescador, regresa a la superficie terrestre y, años más tarde, en su lecho de muerte, entrega el manuscrito de su historia a Emerson, quien lo publica, procurando así el marchamo de autenticidad a tan increíble experiencia.  

Algo más tarde, hacia 1820 verá la luz otra peculiar obra sobre el Mundo subterráneo, llamada Symzonia, o Un Viaje de Descubrimiento (Symzonia, A Voyage of Discovery ) (6)  cuya autoría y fecha de publicación exacta no están muy claras. El autor se oculta bajo el nomme de plume  Capitán Adam SeabornSymzonia describe un viaje al interior de la tierra hueca, basándose largamente en ideas de John Cleves Symmes, para descubir no sólo tierras fértiles, sino también a sus pobladores humanoides. Algunos mantienen que el autor de este libro es el mismo Symmes, pero hay quienes sostienen lo contrario aduciendo que la calidad literaria del Symzonia sobrepasa la capacidad de Symmes.  

Frederick Culmer (1822 – 1892) fue un autor mormón que publicaría El Mundo Interior: Una nueva teoría, en  1886. Sus  ideas a propósito de una tierra hueca habitada tienen varias fuentes de inspiración, que van desde sus propias ideas sobre la estructura de las esferas huecas, hasta los argumentos de John C. Symmes sobre la estructura interna de la tierra. En el argumento de la obra se relaciona, por  influencia del Libro de Mormón, la raza que habita el interior de la tierra con la tribu perdida de Israel.  

Internet y Google Earth han despertado el mito de la Tierra Hueca de su viejo letargo: aquí, una de las supuestas entradas polares al inframundo

 

   

     

(Cubiertas de Etidorpha y Die Hohlwelt-theorie)  

En 1892 el mito de la Tierra Hueca vuelve a enriquecerse con la aparición de La Diosa de Atvatabar, o la historia del descubrimiento del mundo interior(The Goddess of Atvatabar; being the history of the discovery of the interior world, and conquest of Atvatabar), de William Richard Bradshaw (1875-1927), quien concibe una ambiciosa novela alrededor de una raza perdida inspirada en la teoría de Symmes de las esferas concéntricas. En el libro, un grupo de exploradores navega a través del agujero del polo Sur, hasta encontar un vórtice en el mundo subterráneo –un recuerdo lejano de un Descenso al Maelstrom, del genial Edgar Poe– que les permite acceder al continente de Atvatabar, donde vive una civilización tecnológicamente superior a la humana. Esta novela es especialmente notable también por sus singulares y numerosas ilustraciones.  

  

Los nativos pobladores del inframundo de Phosphor: an Ischian Mystery, escrita por  Sherry J. Filmore, y publicada en Australia en  1888, son imaginados como criaturas antropoides prehistóricas que hablan en latín y tienen un brillo fosforescente. Esta novela ha sido considerada como la “historia australiana más grotesca jamás escrita“. En ella, un empobrecido joven, enterrado vivo tras ingerir veneno de serpiente para probar un antídoto de su propia invención, escapa a un reino subterráneo habitado por los extraños primates.  

Otro autor, en este caso una mujer, Enma Louise Orcutt, perpetra el siguiente episodio en la nutrida lista de obras que fundamentan el mito de la Tierra Hueca, publicando un no menos extraño El Sello Divino (The Divine Seal ) en  1909. La historia es una mezcla de ocultismo con una fantasía sobre la raza perdida, ambientada en un futuro lejano donde son recuperados los antiguos vestigios de la Atlántida (presumiblemente una parte de un antiguo continente) que conducen a una expedición al Ártico en busca de Zallallah –fonéticamente cercaco a Shamballah– un pueblo aún más antiguo qu los primera raza aria.  

   

En Thyra, una novela en el abismo polar  Thyra, A Romance of the Polar Pit de Robert Ames Bennet, publicada en  1901, cuatro exploradores que viajan en globo se estrellan en una región inexplorada del Ártico. Allí para su sorpresa se encontrarán con una tierra cálida colonizada por criaturas fantásticas, desde dinosaurios a mamíferos prehistóricos, una raza de monos antropoides y un pueblo descendiente de los antiguos navegantes y guerreros vikingos que descubrieron este mundo en una época pretérita.  

 Ya en 1906 se publica El Fantasma de los Polos (The Phantom of the Poles) de  William Reed , que presenta una colección de testimonios de exploradores polares sobre fenómenos extraños o inexplicados, desde vientos cálidos, depósitos de arena o polvo, rocas dentro de icebergs, vastas extensiones de tierra libres de hielo, zonas de agua dulce en pleno oceáno polar, y bizarras auroras boreales. Todo este material sustenta la imagen de  las áreas polares como una antecámara de la Tierra Hueca.   

La Tierra Hueca (Hollow Earth) es el contundente título que Franklin Titus Ives da a su obra sobre el tema publicada en  1904, que retoma una vez más la teoría de Symmes, por el que declara su admiración. El mismo año el mundo asiste a la presentación de otra obra relacionada, titulada El último descubirmiento del Señor Oseba (Mr. Oseba´s Last Discovery), y publicada en Nueva Zelanda en 1904 por Geroge W. Bell, que rubricaría este estraño libro que cuenta las experiencias de un habitante de un mundo subterráneo con entrada bajo el Polo Sur, deudor evidente de la teoría del capitán Symmes.  

En Mundus Subterraneus podrán continuar, si lo desean, su particular viaje de descubrimiento a través de la fascinante, abundosa y desconcertante literatura en torno al mito –hasta hoy– de la Tierra Hueca y sus complejos entresijos, que bien merecen una reflexiva y atenta revisión por parte del lector inquieto.  

   

-Fuentes y vínculos-  

(1) De modo que los Viajes al centro de la tierra constituyen una forma particular de los “Viajes con mi tía”, esto es, el “viaje con mi tío” –en realidad, una forma menor y menos avanzada de esta genial disciplina aventurera.  

(2) Vierne Simone, Jules Verne et le roman initiatique, Editions du Sirac, Paris, 1973  

(3) Lamy, Michel, Jules Verne, initié et initiateur, Paris, VVEE.  

(4) Textos traducidos libremente a partir der Theo Paijmans, Mundus Subterraneus  

(5) O también Venus, cuya significación está más próxima al simbolismo de la vertiente más oscura del mito de la Tierra Hueca, como dominio del Phosphoros, Lucifer o Rex Mundi.  

(6) Pueden acceder a Symzonia, la obra  completa en esta dirección http://olivercowdery.com/texts/1818symm.htm#item2  

(7) El texto completo de Etidorpha, en su versión original con ilustraciones.  

(8) Más sobre la tierra hueca, aquí.

17 Mayo
2010
escrito por Flegetanis

(¿Hay alguien ahí? … ¿Eres tú, papá? La protagonista de Contact, Jodie Foster, intentando captar algún signo de vida extraterreste.)

¿Hay realmente vida en Marte? … O mejor aún: ¿resolverá la exploración del planeta rojo de una vez por todas el misterio de la vida extraterrestre?  Esta pregunta, a la que hace tiempo respondieran positivamente algunos enfebrecidos autores de la mejor ciencia ficción decimonónica, y que desde mucho antes ha sido formulada por los pioneros de la astronomía, aquellos que veían en los canales de la superficie marciana las evidencias del ajetreo de sus afanosos pobladores, parece formar parte de la preocupación de un nutrido grupo de científicos que hace ahora algunos años presentaron al mundo la impactante revelación, cubierta ampliamente por los medios de comunicación, del hallazgo de una roca marciana que, según apuntaban todos los indicios, confirmaba la tesis de la vida en Marte, aunque a nivel microscópico o, más exactamente, bacteriano.

(Los canales de Marte, interpretados en el pasado como prueba de una civilización marciana)

Quizá recuerden ustedes la presentación por parte de científicos de la NASA de esta piedra Rosetta de la vida marciana, una roca de origen meteórico etiquetada como ALH84001 en la que se hallaron restos fosilizados de una forma de vida primitiva. La noticia fue objeto de un gran difusión en todo el mundo, e incluso fue incluída en una curiosa escena de la película CONTACT, en la que, a modo de cameo virtual, el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, anunciaba a la sorprendida audencia la fabulosa revelación que despejaba cualquier duda razonable sobre la existencia de una inteligencia extraterrestre:

«En caso de confirmarse -según las palabras que el presidente Bill Clinton dirigió al mundo durante una rueda de prensa tras el descubrimiento de ALH84001, el 7 de agosto de 1996–  este descubrimiento será sin duda una de las revelaciones más increíbles sobre nuestro universo que la ciencia haya descubierto jamás. Sus consecuencias son tan ilimitadas y asombrosas como cabría imaginar. Y, a pesar de que dará respuestas a algunas de nuestras preguntas más antiguas, planteará otras que resultarán aún más fundamentales.» (2)

Fotograma de la película Contact, de Robert Zemeckis.  A destacar: el formato del noticiario para la difusión de la revelación extraterrestre, y el aspecto del logo -de filiación leonardesca y acentos de hipergeometría–  del proyecto que gestiona la construcción de la Puerta Estelar, que en la película sirve para poner en contacto a la protagonista con sus “padres” extraterrestres.

La roca ALH84001 contiene un pequeño porcentaje de PAH (Hidrocarburos policíclicos aromáticos), encontrados en irregularidades y fracturas interiores del meteorito. Estos compuestos son moléculas largas y complejas que abundan en las partículas de polvo interestelar, y en numerosos meteóritos del cinturón de asteorides, muy ricos en esta sustancia. Como quiera que sea, se cree que los PAH encontrados en la roca marciana ALH84001 se originaron a partir de residuos de organismos vivos que alguna vez vivieron en la superficie de la misma. Este escenario asume que las sustancias halladas en el meteorito marciano no son efecto de contaminantes terrestres generados por factorías, o productos de la combustión, por ejemplo. Además, los datos que se recogen del análisis de la ALH84001 indican que los PAH se concentran hacia el interior de la roca, lo cual descarta el factor de contaminación terrestre como agente de formación de las citadas sustancias.

(La roca meteórica AHL84001, piedra rossetta de la revelación marciana)

Los científicos de la NASA postulan que la vida en la Tierra tendría su origen en el Planeta Rojo, y podría haber llegado hasta aquí en un meteorito similar a la roca ALH84001 hace millones de años; esta teoría que busca el origen de la vida en el espacio exterior se denomina Panspermia, y su confirmación sería, junto con la teoría de la evolución darwiniana, un mazazo definitivo para la mayor parte de los credos religiosos del mundo, incluyendo el Cristianismo, por supuesto. Su consideración supondría definitvamente que todos los mitos cosmogónicos no son sino ficciones. Y en este punto es donde encaja perfectamente la inclusión del episodio de la roca marciana en el contexto de la película de Robert Zemeckis, en la que, entre otras cosas, la carrera tras la vida extraterrestre está indisolublemente ligada a la búsqueda de la paternidad, siendo esta última una metáfora de la búsqueda espiritual del individuo, y a todo tipo de disquisiciones sobre la fé y la religiosidad.

Cartel promocional de Contact, de Robert Zemeckis.

 

Fotogramas de Contact. El estado y la religión oficial son los agentes ocultos tras la trama de las “revelaciones” marcianas.

Paralelamente a la exposición del hallazgo de la vida en Marte a través de los medios periodísticos, se produjo un incremento exponencial de la difusión de esta idea en el cine y la televisión: la mencionada Contact, así como Planeta Rojo, Misión a Marte, Mars Attack , Independence Day (4)  o War of Worlds, y alguna que otra teleserie, como la entonces popular Expediente X,  exploraban conceptos relacionados con el argumento principal de la paternidad marciana o extraterrestre. Imaginamos que todos estos eventos inciden directamente, a nivel inconsciente y emocional, sobre la opinión pública, causando quizá una aceptación generalizada de esta idea del origen extraterrestre de la vida, o simplemente creando una familiaridad con la misma, lo que facilitaría enormemente su presentación al mundo, auspiciada y consentida desde el gobierno, con una puesta en escena adecuada,  bajo la guisa de un nuevo credo pseudorreligioso de línea new-age y de alcance universal.

Este condicionamiento no es algo nuevo, y podríamos citar abundosos ejemplos, como aquél famoso programa radiofónico con el que el jovencísimo Orson Welles aterrorizó a la población norteamericana usando como guión la novela de H.G.Wells,  la Guerra de los Mundos.  Desde hace mucho se sabe que aquella experiencia funcionó como un experimento sociológico llevado a cabo por el gobierno con fines no del todo claros. En el mundo de la ufología y el contactismo existen, por otro lado, infinidad de casos probados en los que estas maniobras de condicionamiento psicológico son el núcleo duro de este tipo de fenómenos, algunos en las fronteras del mundo de las sectas y su compleja mecánica. El objetivo final es operar una transformación en el psiquismo colectivo, programando a la gente para aceptar paulatinamente  la realidad de monstruos y seres extraterrestres, en defitinitiva, una forma desviada de lo sobrenatural, como últimos responsables del Génesis y, por ende, como nuestros verdaderos padres. La misma finalidad perseguida por la astroarqueología, que trabaja desde la perspectiva y el enfoque de la no-ficción, y que se nos antoja otro de los frentes de esta gigantesca campaña de persuasión o condicionamiento psicológico en torno a la ufología, vastísimo programa de propaganda  de siniestras connotaciones  cuyos signos pueden rastrearse desde hace décadas.

(La idea del post resumida en esta “paranoia silente”. Arriba, el poster promocional de ET, de Spielberg. Debajo, fragmento de la Creación de Adán, de Miguel Ángel. Nuestro único comentario sirva para señalar el aspecto de “inversión” característico de este tipo de discurso. La imagen del creador, ET arriba, YHVH abajo, claramente invertidas en el sentido derecha-izquierda.)

 Lanzándonos a las disgresiones conspirativas, podríamos preguntarnos: ¿Forma parte la revelación de la vida extraterrestre de algún oscuro plan de raigambre ocultista o esotérica? ¿Qué se persigue realmente con todo esto? ¿Podemos intuir siquiera tras estos eventos aparentemente desconectados las líneas de un guión oculto fascinante y maquiavélico?  ¿Rubricará este hediondo guión –una vez más– la mano del Principe del Aire”, que usa a su antojo el Hollywood iluminita, la televisión y medios de masas, las teorías evolutivas, los platillos volantes y los más modernos proyectos de la ciencia astrónomica para engañar a las multitudes? ¿Está la humanidad siendo condicionada para el engaño más grande de la historia?

Una vez más, la ficción tiene la palabra y, como todo vehículo de desinformación, contiene medias verdades escondidas en una maraña de mentiras: así, en la mencionada Contact, de Robert Zemeckis, la clave del asunto la tiene el artífice del engaño, un misterioso personaje llamado S.R.Hadden, inspirado en el rey asirio Essarhadon (  ), a quien cabe el dudoso honor de reconstruir Babilonia, o Babel, la llamada Puerta de los Dioses, o Puerta del Cielo. Del mismo modo, en la cinta,  Hadden es el secreto creador de esa otra Puerta Estelar que resulta la enigmática estructura de origen pretendidamente extraterrestre, y  cuyos planos, contenidos en un sospechoso mensaje enviado supuestamente desde el espacio, son en realidad obra del ingeniero .

 

(La Puerta Estelar de Contact, de diseño pretendidamente extraterrestre y remoto parentesco con nuestra Turris  Babel)

La revelación marciana se complica a medida que profundizamos en el tema, y sus raíces aparecen finalmente conectadas con las mismas que alimentan el ponzoñoso árbol de la astroarqueología. El mensaje de Marte aparece así íntimamente ligado a los antiguos astronautas, las civilizaciones desaparecidas y las pirámides, como no podía ser de otra manera. Las primeras sondas del Viking enviaron imágenes desde el Planeta Rojo en las que algunos han visto construcciones muy similares a las de la civilización egipcia. En ellas se apreciaban murallas, extrañas edificaciones y una monumental estructura que recordaba a un rostro, en la planicie de Cydonia ( ).

 

(Comparativa de las fotos del Viking con las más recientes tomas de Cara de Marte)

 En 1976, las sondas Viking 1 y 2 enviadas por la NASA tomaron miles de fotos de la superficie de Marte, entre ellas las célebres fotos de la región de Cydonia, con su característica topografía, que hizo inmediatamente pensar en las ruinas de una ciudad marciana, y en medio de ella una singular estructura, bautizada como la Cara de Marte, cuyas fotografías no fueron difundidas hasta diez años después de su descubrimiento, causó tal revuelo y ha sido objeto de infinidad de teorías conspirativas, hasta el punto de que la NASA se vió obligada a enviar las nuevas misiones Pathfinder y Mars Global Surveyor para desarrollar una investigación a fondo en la zona en cuestión.

Las imágenes obtenidas por estas últimas misiones han suscitado aún más discusiones sobre el tema, especialmente tras saberse que alguna de las tomas había sido retocada, lo que muchos han interpretado como un indicio de ocultación por parte de la NASA. Finalmente, a medida que el debate se acalora,  se realizan paralelamente una serie de análisis de carácter cada vez menos científico y más visionario, que acaban asimilando la Cara de Marte con la Esfinge, y la planiciede Cydonia, con las supuestas ruinas marcianas, con la de Gizeh, sentando las bases astroarqueológicas que conforman el episodio más reciente de la moderna mitología marciana.

 

(Un tutubo que presenta someramente algunos de los misterios marcianos)

La NASA justifica las singulares apariciencias observables en las fotos a un juego de luces y sombras, y a un efecto caprichoso de pareidolia; sin embargo, dos científicos americanos, Vincent DiPietro y Gregory Molenaar, encontraron otra imagen de la misma región analizada, tomada más tarde y con distinta luz, y el efecto persistía: la formación insistía en parecerse a un cara, que recordaba a la esfinge egipcia. Insistiendo en la observación de las estructuras de Cydonia hallaron además un conjunto de objetos de apariencia poliédrica, que llamaron La Ciudad, alineados directamente con la Cara; una investigación exhaustiva incluyó un tratamiento de imágenes y localizó en la región una nueva estructura aún más sorprendente: una pirámide de base pentagonal, que en honor a DiPietro y Molenaar fue bautizada como la pirámide DM ( ). 

  

(La “pirámide DM”  y su singular estructura pentagonal)

  

(Las estructuras de la planicie de Cydonia, en Marte, y su aparente naturaleza geométrica basada en la sección aúrea)

Hasta ahora se han descartado diversos agentes naturales en la formación de dichas estructuras, pero eso aún no implica que su naturaleza sea artificial. La pirámide DM parece presentar características geométricas coherentes con las leyes matemáticas, y especialmente revelan una conexión con la geometría del pentágono y la razón aúrea. Estos y otros descubrimientos relacionados con la Cara de Marte y sus particularidades, han disparado la imaginación de las mentes conspiranoicas de todo el mundo, y en la actualidad el fenómeno experimenta una tendencia hacia una dimensión marcadamente ocultista y esotérica, que entronca finalmente con el carácter de misteriosa revelación que hemos señalado justamente, y que adquiere por momentos proporciones y matices inquietantes.

(La Cara de Marte  y el Sudario de Turín, cara a cara. Otra paranoia silente que desvela de modo contundente, mejor que cualquier discurso, la naturaleza de esta “revelación” marciana.)

(Los resultados de los más recientes análisis, de tono cada vez más ocultista y menos científico, muestran elementos de mesianismo creciente)

Las últimas manifestaciones de esta revelación marciana están llegando a fabulaciones cada vez más excéntricas y misteriosas; actualmente van más allá del análisis de los supuestos rasgos humanoides de la Cara de Marte y se pretende establecer un más que intrigante paralelismo entre ésta y la máscara de la Estrella de la Mañana (otro nombre para Venus o Lucifer ) de un templo maya en Cerros, sometiendo aquella a todo tipo de manipulaciones digitales y alegando que presentan elementos comunes, así como una singular asimetría que comporta dos vertientes en ambos ejemplos; una faz leonina o felina, que responde a la máscara del dios Jaguar maya, y otra más humana. Las implicaciones de estos nuevos y sorprendentes “hallazgos” nos llevarían demasiado lejos en nuestras consideraciones. A ustedes compete la decisión de continuar este viaje; por nuestra parte  nos contentamos con esta simple mención para mostrar el grado de complejidad y el tono que este delicado asunto de los misterios de Marte está adquiriendo cada día ante nuestros ojos. Nuestra última recomendación es que sigan atentos a su evolución, pues bien pronto podríamos encontrarnos con el definitivo anuncio de la vida en el Planeta Rojo y sus tremendos y devastadores efectos. ¿Estaremos preparados para una noticia semejante?

Cara bifronte del dios jaguar maya. Izquierda: cabeza de jaguar; derecha, humanoide.

 

Vertiente humanoide de la Cara de Marte (dibujo duplicado con diagrama técnico) (PSP-003234-2210) Dibujo de George J. Haas 
Imagen por cortesía de The Cydonia Institute

 

 

(Otra comparativa de la Cara de Cydonia con una antigua deidad maya)

     

(Puestos a hacer comparativas, la cara de Marte parece ofrecer inagotables posibilidades, todas igualmente inquietantes, que quizá sean objeto de alguna próxima entrada)

 

(1) Quizá como parte de una maniobra política, según apuntan  mentes preclaras de la conspiranoia, que contemplaban éste y otros proyectos de  la NASA como uno de los medios más eficaces para insuflar energía a entonces frágil economía norteamericana.

(2) El hallzago de la roca y el discurso de Clinton al respecto es uno de los elementos clave de la novela de Dan Brown La Conspiración.

(3) Más detalles sobre el análisis de la roca marciana en esta página.

(4) Recordamos a título de anécdota reveladora que la presentación del filme Independence Day tuvo lugar en los telediarios del Prime Time de las cadenas de medio mundo, abusando de la confianza del público en el verismo y la realidad de los noticiarios televisivos. Hay quien ha visto en esto un episodio a nivel “microscópico” de las cosas por venir.

 

-El tema en  detalle-

(1 ) Meteoritos en Marte.

(2,3 ) ¿Hay vida en Marte? y El Meteorito ALH84001 y la vida en marte (español)

 (4 ) Richard Hoagland, y su tesis astroarqueológica. El padre de la conspiráción marciana en Enterprise Mission.

(5) Asombrosas revelaciones de los monumentos de la planicie de Cydonia,  y los misterios de la Cara de Marte en profundidad en The Cydonian Institute

(6 ) Evidencias de bloques de piedra usados en la Cara de Marte:  Las fascinantes correspondencias entre los supuestos monumentos marcianos, la esfinge  y el antiguo Egipto en The Hiddeen Records 

 

 

9 Mayo
2010
escrito por Flegetanis

(La visión de Babel en un fotograma de Metrópolis, de Fritz Lang)

508529_high.jpeg

(Frontispicio de la obra de Athanasius Kircher sobre la Torre de Babel)

He aquí un gran misterio. La historia de la Torre de Babel, que apenas entreveremos, es uno de los relatos más célebres y, sin embargo, enigmáticos y complejos, que aparecen en la Biblia. Su leyenda, narrada en el Génesis, capítulo 11- 9  (1), menciona a los habitantes de la planicie de Sinar, quizá antiguos sumerios o gente de Mesopotamia, que tras la catástrofe del Diluvio Universal, se proponen construir una civilización, una ciudad, y con ella una torre cuya cima ascendiese a los Cielos:

11:1 Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras.
11:2 Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron.
11:3 Entonces se dijeron el uno al otro: “Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego”. Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa.
11:4 Después dijeron: “Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.”
11:5 Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos,
11:6 y dijo el Señor: “He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible.
11:7 Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo”.
11:8 Y desde aquel punto los desperdigó el Señor por toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
11:9 Por eso se la llamó Babel; porque allí embrolló el Señor el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó el Señor por toda la haz de la tierra.

La historia parece ser, según algunos exégetas, un intento de explicar la existencia de diversas lenguas humanas. De acuerdo con el relato bíblico, los seguidores de Nimrod querían hacerse un nombre para sí mismos construyendo una poderosa ciudad y una torre con su “techo en los Cielos”. Sin embargo, Dios interrumpe la empresa confundiendo el lenguaje de los constructores, que en adelante no pueden entenderse entre sí, sembrando la confusión. Éste último se propone como uno de los significados del término “Babel” –confundir–, sinónimo de caos. El proyecto nunca se completaría.

En el mito de Babel cabría ver también la gestación de la idea de la civilización o la cultura misma, y de un modo particular de la misma, la metrópolis o la ciudad. También podría identificarse fácilmente con  Babilonia, la gran urbe mesopotámica, que igual modo que más tarde Roma o Nueva York, sería  un gran crisol  razas y culturas muy diversas. Finalmente, la Torre de Babel podría ser asociada, desde su vertiente o dimensión religiosa, como el intento siniestro de perpetrar un vasto sistema o estructura más allá de lo social, cuya estructura podría ser la del zigurat o la pirámide, una metáfora del terrible y misterioso Nuevo Orden de los Siglos, cuya construcción se remonta al principio de la historia.

  

 La Torre de Babel como enigma lingüístico fue una de las incontables empresas que  acometería el polígrafo y erudito jesuita —«el hombre que lo sabía todo»—, el padre  Athanasius Kircher (1602-1680). En 1679 vería la luz  en Amsterdam su obra Turris Babel, un vasto estudio de carácter enciclopédico digno del genio barroco de Kircher. El conjunto consiste en un contundente y detallado ensayo descritptivo, con frecuentes alusiones a San Agustín, y un enfoque científico en el estudio análitico de las lenguas.

Pero lo que nos llama poderosamente la atención es el fabuloso conjunto de ilustraciones  y representaciones a las que ha dado lugar esta misteriosa edificación a lo largo de los siglos, algunas de las que algunas de las cuales les mostramos aquí.

508602_high.jpeg

508615_high.jpeg

 508637_high.jpeg

Grabados de la Turris Babel, de Athanasius Kircher  

Marten Van Valckenborch I (1535-1612)

BRUEGEL, Pieter el viejo, la “Pequeña Torre de Babel” circa 1564

BRUEGEL, Pieter el viejo, Torre de Babel 1563

Lucas van Valckenborch, 1595

Tobias Verhaecht (1561-1631)

VALKENBORCH, Lucas van Torre de Babel 1564

 Lucas van Valckenborch (1535-1597) Jonckheere Galerie, Paris

Hendrick III van Cleve (1525 – 1589)

Hendrik III van Cleve -(Museo Kröller Müller )

Anónimo flamenco, (Kurpfälzisches Mueseum)

Frans Francken Ⅱ,1581-1642


Lodewyk_Toeput 1583-1587

Abel Grimmer (1570-1619)

Tobey C. Anderson

La Torre de Babel según Roberto González Fernández (1948)

La torre de Babel, en una xilogafía de M.C. ESCHER.

(1) La Torre de Babel de Athanasius Kircher (1679)

(2) Athanasius Kircher. Turris Babel online

(3) Las entradas de Bibliodissey para la materia relacionada con la magna obra de Kircher.

(4) Todas estas imágenes pertenecen a la fabulosa galería de Marinni.livejournal.com, donde aún podrán ver más imágenes de la Torre de Babel .

(5) El projecto de Athanasius Kircher de la Stanford University

(6) Galería de Imágenes de Athanasius Kircher, de la Stanford University

(7) Athanasius Kircher Turris Babel, en el Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla

26 Abril
2010
escrito por Flegetanis

 La Esfinge de los Hielos, en el ártico, así como la sola mención de la Isla de Sicilia, que nos hace pensar en el cráter del Stromboli, evocan poderosamente la imagen de ambas puertas, de entrada y salida respectivamente, según diversas tradiciones, al interior de la Tierra, que según este modelo ocultista sería una gran esfera hueca (1). 

(El “agujero” en el Polo, del mapa de Mercator, con sus cuatro ríos, el último vestigio del Paraíso perdido en la historia de la cartografía)

El  Polo norte se identifica en numerosas leyendas y corrientes de filiación esotérica con una de las entradas al mundo subterráneo, ese dominio que muchos otros llaman inframundo o, más exactamente, Infierno. William Reed publicaría 1906 publicó “El fantasma de los Polos”, que al margen de las prolijas referencias científicas se convertiría pronto en uno de los volúmenes de culto para los nutridos seguidores de la teoría de la Tierra Hueca (2). Algunos años más tarde Willis George Emerson daría a imprenta su libro  “El Dios humeante o un viaje al interior de la Tierra” donde describe en forma novelada lo que dice ser un suceso real, acaecido en 1829: el viaje de un pescador noruego, Olaf Jansen, a regiones inexploradas y desconocidas por la cartografía en el corazón del ártico. Es la primera vez que en la literatura en torno al mundo subterráneo aparece  Shamballah, que en el libro de Emerson es la capital de Edén, donde residiría el Rey del Mundo. Esta obra inspiraría posteriores descripciones del mundo intrataterreno, y marcaría el modelo a seguir.(2)

 

La descripción del Polo como frontera con el mundo subterráneo fue anticipada por escritores como Edgar Allan Poe, quuien en su apasionante Arthur Gordon Pym de Natucket establece esta región  como escenario de su enigmático y ominoso final, que ha sido fuente de inspiración para obras posteriores como la propia Esfinge de los Hielos, de Verne, o la lovecraftiana En las Montañas de la Locura. El tema ha sido también desarrollado cinematográficamente, como en La Orilla del fin del mundo (Forbidden Quest) de Peter Delpeut (1993) (3). El propio Jules Verne, fascinado con esta idea, exploraría ampliamente el tema del mundo subterráneo en varias de sus novelas , como en  lLas Aventuras del Capitán Hatteras (1816) donde el protagonista accede al interior del Polo a través del cráter de un volcán, idea que retomará más tarde en su Viaje al Centro de la Tierra, fijando esta vez el cráter del Stromboli como pasaje para la salida del inframnundo.

 

 

(Portada de otra obra sobre la Tierra hueca junto a una ilustración del Viaje al Centro de la Tierra de Verne)

La superficie boreal es también para algunos la puerta del Infierno dantesco. Para Dante el infierno va descendiendo desde la superficie boreal estrechándose gradualmente hasta el centro del globo terráqueo. Se basa en la planificación de la ciudad medieval. Cada uno de los nueve círculos es un espacio totalmente diferente donde se albergan culpas y penas, hasta llegar al infierno y retomar la subida al purgatorio (una grieta que abrieron en la roca las aguas del Leteo, comunica el fondo del infierno con la base del purgatorio).  

(La estructura del Infierno de Dante Alighieri, ampliamente basado en la geografía Ptolomeica, y asociada al número nueve, equivalente de la escala planetaria)

 

-Fuentes y links-

 (1) La Esfinge de los Hielos, de Jules Verne, donde por primera vez se menciona la posiblidad de un viaje al Interior de la Tierra; el mismo autor recogerá el testigo en su célebre Viaje al Centro de la Tierra. En esta última novela, recordémoslo, la salida de los expedicionarios -a los que guía el alquimista Arne Sacknussem- tiene lugar por el cráter inactivo del Stromboli, en la isla de Sicilia –que no está lejos de Africa, como diría Franco Battiato)

(2) Sobre la peliaguda y fascinante teoría de la Tierra Hueca, que será objeto de más de una mención en nuestra bitácora, véase –para abrir boca– este extenso artículo de la blog La Crónica Subterránea

(3) La orilla del fin del mundo, de Peter Delpeut (1993) un oscuro filme que explora los misterios del Ártico.

(4) Las ilustraciones de la Divina Comedia de Dante pertenecen a la Edición de Brescia, una de las más antiguas conocidas; pueden ver algunas estampas adicionales aquí.

(5) Parte de las secuencias de esta película se rodaron en las impresionates Cuevas de Aracena, en Huelva.

22 Abril
2010
escrito por Flegetanis

Los mirabilia naturae, que exornan nuestros interminables viajes iluminándolos, forman por sí solos una categoría vastísima y flexible que además de objetos  exóticos dignos de un gabinete de curiosidades, fósiles imposibles o criaturas legendarias, incluye –faltaría más– las formaciones geológicas bizarras, como este conjunto megalítico de Extersnteine, una formación rocosa en forma de pilares colosales, que emerge de la zona boscosa que la circunda, cerca de Detmold, en Alemania. Por  gentileza de Atlas Oscura, excelente página que nos sugiere la visita de lugares curiosos, admirables o insólitos de todo el mundo, hemos llegado hasta este sitio increíble.

(Un aspecto de las columnas rocosas del lugar descrito)

Los gigantes de roca en un grabado de 1663. Source: wikimedia

Entre neopaganos y neonazis estas estrañas formaciones rocosas son el centro de un curioso culto, y nos remiten a una singular historia. Más allá de la curiosidad geológica, el lugar tiene un extraño halo de misterio y goza de fama de ser un antiguo enclave sagrado, desde el paleolítico, según pretenden algunos, aunque también hay quienes ven aquí un santuario primordial de fábula donde se eregiría el pilar sagrado “Irminsul“, el Árbol Sagrado o Axis Mundi de los sajones, destruido por Carlomagno; los más aventurados sueñan con un calenario astronómico que haría palidecer de envidia al mismísimo Stonehenge. De todo ello resulta que este conjunto colosal de rocas es el centro de los festivales del fuego cada solsticio de invierno desde hace algunos años, Meca para neopaganos y neo-nazis, como dijimos,que acuden en peregrinación hasta ese improbable pilar sagrado, omphalos o centro del mundo teutón.

La realidad es que la situación de las rocas en la prehistoria es ampliamente desconocida, y que las búsquedas arqueológicas realizadas en la zona no justifican el aura de misterio de que goza el lugar, en el que no hay vestigios que le validen la hipótesis de función alguna en el paleolítico. La curiosa formación rocosa parece haber sido meramente un refugio ocasional hasta que los eremitas cristianos se sirvieron de algunas de sus cuevas hacia el siglo VIII, cuando fueron cavadas en la piedra escaleras y los  relieves de escenas religiosas en las paredes. 

(El relieve en la roca occidental con la escena del Descendimiento de Jesús)

El lugar continuó cambiando de función, sirviendo como fortaleza, palacio de recreo y prisión antes de convertirse en algo mucho más grande y siniestro: un lugar afamado por su raigambre histórica y carga espiritual, incluso cuando estos valores fueran artificialmente proyectados por los ocultistas del Nazismo.   No en vano, la escasez de evidencia arqueológica sobre la supuesta importancia de las rocas de Externsteine no impidieron a Heinrich Himmler declarar lo contrario; y como cabeza de la división Ahnernerbe, una organización pseudo científica consagrada, como eficaz herramienta de propaganda, a encontrar o fabricar un pasado glorioso para Alemania escogería Extersteine como emplazamiento  para perpetrar uno de los escenarios de la mitología nazi mejor concebido por los cerebros de la Ahnernerbe.

Geändert von Lightdreamer . Esoterikforum.com

Holy día el lugar continúa siendo foco de idéntico caos histórico, al que contribuyen no poco los devotos de neopaganismo y amigos de la esvástica que acuden en peregrinaje cada año, en los festivales del fuego del solsticio. El lugar es fascinante en sí mismo, al margen de su discutible raigambre histórica o su papel como santuario en el pasado; incluso algunas estructuras y alineaciones en el conjunto responden a cuestiones de naturaleza astronómica cuyo origen no ha sido aclarado satisfactoriamente, y las escaleras y relieves tallados por los monjes añaden un efecto poderoso de significación al lugar y parece subrayar su aureola de misterio real, que nada tiene que ver con los sueños delirantes de los ocultistas nazis.

Pero quizá la más descabellada de las teorías en torno al Externteine la debemos a nuestro querido e impagable Alberto Canosa, quien sostiene que ha descubierto en el interior de algunas de las rocas los los cuerpos “hibernados” de los gigantescos y terribles nephilim, que duermen el sueño de los siglos esperando a ser despertados de su letargo para enfrentar un inminente Armaggedon. Dejemos que sea el gran Salfate quien nos explique –como sólo el sabe hacerlo– el entramado de esta conspiración de los “gigantes” fosilizados en el santuario de las rocas de Externteine.

Salfate, genio de las conspiraciones, explica el misterio de los gigantes de Externsteine (rollo I)

Salfate dilucida el misterio de los gigantes ocultos en la roca (rollo I I)

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Atlas Oscura : Externsteine

(2) Extersnteine, el santuario de las SS, por Javier García Blanco

21 Abril
2010
escrito por Flegetanis

    

(Pakal en la losa de Palenque. Imagen©Akeru.)    

El “astronauta” de Palenque es, sin lugar a dudas, la piedra Rosetta de la astroarqueología, dudosa disciplina (1) cuya paternidad debemos a Erich Von Daniken y cuyos postulados revisados se encarga aún hoy de diseminar eficazmente el prolífico Zechariah Sitchin. En resumen, la astroarqueología, o tesis de los antiguos astronautas, arguye que desde la época lacustre los extraterrestres nos visitan; es más, son quienes fundaron en el pasado nuestras más prósperas civilizaciones, que aún nos deslumbran con sus misterios; son nuestros antepasados, nuestros ancestros, los dioses que adoraron los antiguos pobladores del mundo antiguo: en definitiva, estos viajeros del espacio son nuestros verdaderos padres.    

En Palenque encontrarían los profetas de la astroarqueología su piedra fundamental, la llamada Losa de Pakal.Palenque es una ciudad maya, ubicada en elactual estado mexicano de Chiapas, bañada por el río Motiepa. Uno de los enclaves más espectaculares de la cultura maya. Es menor que Tikal o Copán, a las que supera sin embargo en el esplendor de su conjunto arquitectónico y escultórico.La ciudad estaba abandonada cuando tuvo lugar la Conquista de México en el siglo XVI. La primera visita de un europeo a Palenque fue la de Fray Pedro Lorenzo de la Nada en 1567. (1) De este conjunto monumental y de sus grabados en piedra y estuco se edito en 1787 un libro, algunas de cuyas ilustraciones hemos encontrado gracias a los artífices de Odisea 2008. (2)     

0059r    

(3) © Library of Congress0049r   

    

    

    

    

    

    

    

    

    

  

(3) ) © Library of Congress     

0056r   

(3) ) © Library of Congress     

   

( La entrada a la tumba de Pakal, en Palenque © www.delange.org)    

 En 1949 tuvo lugar el hallazgo de un templo, y se logró acceder a la tumba del señor Pakal, al pie de una gran escalera. El descubrimiento se debió al arqueólogo Alberto Ruz Lhuilliera, que tras un largo período de excavaciones y estudios encontraría la losa que sellaba la impresionante cámara funeraria que contenía esta Lápida de Palenque, cubriendo el sarcófago donde yacía el cadáver del caudillo Pakal.     

Dibujo de la lápida hallada en Palenque.   

(El célebre “astronauta”  del Palenque, conocido también como el señor Pakal, vestigio de la civilización maya y Pîedra Rosetta de la astroarqueología)    

Según Von Daniken y los otros profetas de la astroarqueología, expertos de la NASA encontraron tras un análisis de la imagen representada en la lápida de Palenque hasta dieciseis puntos de coincidencia con  el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea. No cabe duda de que la imagen esculpida es la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atracción de la atmósfera terrestre.  Por contra, lo que  la escena de la losa de Palenque representa, según la tesis arqueológica oficial, es  a Pacal, con todos los símbolos ligados a la resurreción y la eternidad (el pájaro Quetztal, la serpiente, todos ellos asociados a la muerte y resurrección) sufriendo un proceso de transformación (metamorfosis) y emergiendo con los atributos del Dios del maíz o las plantas; que participa de un simbolismo similar al del Árbol de la vida. (4) Los análisis sobre los diferentes elementos enigmáticos analizados en la Losa de Palenque pueden verlos en el diagrama de abajo, ampliado  aquí.  

    

  

  © Von Daniken Chariots of the Gods (Para ampliar esta imagen,con los detalles de los elementos analizados, pulse aquí)   

   

   

La historia del enigmático astronauta de Palenque, objeto de la imaginación portentosa de los adalides del paleocontacto, eficaz y admirablemente contada por nuestro entrañable e  inolvidable Doctor Jiménez del Oso, embajador elegante y pelín escéptico de la astroarqueología y sus misterios en nuestra dorada infancia.   

   

    

A nuestro amigo Solustio de Carifonte, el escritor de Palenque       

-Fuentes, notas, y vínculos-     

(1) Nuestras reservas sobre la astroarqueología quedan patentes en este parrafito de aquí:  
 Este cambio de paradigma (de dioses a astronautas), no siempre claro en autores como Däniken o Berlitz en cuanto a sus posibles consecuencias, al estar hábilmente barnizado con conceptos pseudocientíficos (tratamiento irracional de la teoría de la relatividad, de la cuántica, etc.) suele conllevar el que alguna gente acepte con mayor naturalidad ciertas propuestas éticas, fruto de la mentalidad de determinados guías espirituales. El proceso de sincretismo, de amalgama entre diversos materiales (falsas teorías científicas, religiosidad, etc.) recogidos de diversas partes, no es la primera vez que se da en la historia de la humanidad, nos repetimos mucho (recuerdo ahora el caso de la Roma bajoimperial), pero sí que puede tener ahora unas consecuencias más catastróficas que los meros suicidios en masa, como pueden ser las ejecuciones en masa por supuestas órdenes de dioses extraterrestres invisibles, que nos visitan, según se indica en ciertas religiones, cada diez mil años, más o menos… (fuente)(2) Fragmentos del texto del artículo sobre Palenque en Odisea 2008    

(3)Las imágenes reproducidas pertenecen al volumen  “Colección de Estampas Copiadas de las Figuras . . . de Chiapas,(…) Palenque , Mexico: 1787]”    

(4) No es la primera vez que en Viajes con mi tía asociamos espontánea y sincromísticamente el viaje sidéreo con el viaje sideral, a bordo de una cápsula o cohete. El viaje postmortem, la resurreción El viaje postmortem, la resurrección y la carrera espacial en una extraña y sugerente combinación.¿No es curioso?      

(5) Otros ejemplos de máquinas voladoras y tecnología imposible en el pasado en este artículo de aquí

Previous