Mis favores terroritos

(Clásica portada de Famous Monsters mostrando el fantástico trabajo del ilustrador Basil Gogos)
A un ataque de paperas debemos nuestro bautismo de fuego en la primera infancia en la literatura, el cine y el cómic de terror , y nuestra inclinación, rayana en la fascinación, por las criaturas imposibles y los monstruos. Esta iniciación, de efectos irreversibles, tuvo que ver con una extraordinaria –por lo inusual– y curiosa publicación llamada Famous Monsters of Filmland, que ahora, al cabo de varias décadas –¡albricias!– vuelve a ser editada. Un gran acontecimiento , sin duda, cuando menos desde una perspectiva nostálgica. La fecha señalada para el regreso de nuestros adorables monstruos, julio de este mismo año 2010, en Estados Unidos, y desde allí, vía internet, a todo el mundo. La inolvidable revista Famous Monsters, gracias a la cual conocimos a leyendas de la talla de Lon Chaney o Karloff, tuvo durante varios años una versión en España editada por Garbo. Junto con Dossier Negro, Vampus, Rufus o –más tarde– Creepy, nos ábrieron de par en par las puertas al mundo crepuscular del mejor horror y la ciencia ficción, el cine y la literatura fantásticas, y sus más asombrosos pobladores.

La mítica revista fue fundada por el mayor coleccionista de publicaciones y objetos de ciencia ficción, fantasía y terror de Estados Unidos, Forrest J. Ackerman, en colaboración con James Warren, un jovencísimo editor, en la década de los cuarenta, en los Ángeles. Ackerman, friqui incombustible, devoraba cualquier pieza del género que cayese en sus manos, desde las historias clásicas de terror, como el Drácula de Stoker, hasta los relatos de tecnología futurista, pasando por la brujería y la magia. Mientras aún era un chaval, mantuvo una jugosa correspondencia con Carl Laemmle padre, responsable de los estudios de la Universal, que le facilitaría abundoso material de cartelería y fotografías publicitarias de la producción clásica de los estudios, con los que comenzaría a reunir su inmensa colección de memorabilia, una de las más extensas del mundo en la actualidad.

Inicialmente llamada Wonderama, el engendro de Ackerman y Warren vería la luz finalmente con un primer número que llevaba el nombre hoy universalmente conocido de Famous Monsters of Filmland. Encontrarían su inspiración en un número especial de un magazine de cine francés consagrado enteramente a los monstruos del celuloide; a la idea central se añadirían artículos del propio editor junto a relatos de ciencia ficción ilustrados con las fotos de películas fantásticas de la monumental colección de Ackerman. En los sesenta, la revista alcanzaría su apogeo, consolidando su formato y estructura defitivas, a los que contribuyó no poco el arte del ilustrador Basil Gogos, creador de la mayor parte de las impactantes portadas, distintivo único de la casa. Durante su dilatada existencia, la revista cautivaría las imaginaciones de miles de jóvenes de todo el mundo, incluidos Stephen King, Joe Dante o Steven Spielberg, que encontrarían en sus páginas su fuente de inspiración y los signos que marcarían buena parte de su posterior trayectoria creativa.

(Famous Monsters brindaba una ocasión única de conocer el mejor cine fantástico y de terror,como esta Noche del Demonio
Uno de los puntos fuertes de Famous Monsters fue su sección de Cartas llamada Fang Mail, y las mercaderías relacionadas con el mundo de los monstruos, que servían como medio de financiación de la revista. En sus momentos de esplendor, la redacción recibía no menos de quinientas cartas al mes; en ocasiones relatos y colaboraciones de futuros artistas como el propio Richard Corben o Stephen King, lector impenitente de la publicación, que enviaría un temprano relato de terror titulado “Los asesinos” cuando contaba catorce años.

(Uno de los fuertes de Famous Monsters: sus mercaderías. Lo que habríamos dado por hacernos con alguna de estas joyas, dignas del gabinete del Doctor Venturi)
Joe Dante, director de Aullidos, Gremlins, Matinée y Piraña, a su vez, vería publicada su crítica sobre las cincuenta peores películas de horror, que incluía un buen número de producciones de Roger Corman, y resume así sus impresiones de niño sobre el poderoso efecto que Famous Monsters of Filmland ejercía sobre el espíritu de miles de adolescentes americanos:
“Vivía en una especie de vacío. Mis amigos y yo íbamos a ver estas películas y nos gustaban, pero nos considerábamos una pequeña sociedad cerrada. No había nadie más a quien interesara esta clase de cosas, o eso pensábamos. Pero hete aquí, de repente, estaba esta revista, una validación y una prueba de que ahí fuera había más gente como nosotros. Estaba escrita en un estilo dirigido a chavales de once y doce años, pero de tal modo que fomentaba un estudio serio de la historia del cine. Hablaba de películas que no habíamos visto y hacía que parecieran muy emocionantes y misteriosas. Recuerdo haber ido a la biblioteca de la escuela y sacar todos los libros de cine en busca de alguna mención de Frankenstein o Drácula, y no había ni una; eran películas que no se consideraban dignas de estudio. Cómo han cambiado las cosas.” (6)

(Dos asiduos de Famous Monsters: arriba, la criatura de la Laguna Negra, abajo, Karloff en The Mummy)

Para la portada de este primer número de la resucitada Famous Monsters of Filmland, un nada despreciable conde Orlock concebido por el mismísimo Richard Corben, en la tradición el inigualable Basil Gogos, a quien debemos las más impactantes portadas de este fenomenal Famous Monsters of Filmland que hizo las delicias de propios y extraños. Inexcusable cita para los amantes del terror.

(La portada de Richard Corben para el nuevo número de Famous Monsters of Filmland)
(Un tutubo con las portadas más señaladas de la mítica Famous Monsters of Filmland)
-Fuentes y vínculos-
(1) Más información al respecto en Monster World
(2) La página oficial de la clásica revista Famous Monsters
(3) Una excelente revisión del mito de Famous Monsters en El Blog Ausente
(4) Buceando en los archivos de Famous Monsters encontramos joyas como ésta, gracias a Colossa
(5) Los más clásicos del celuloide rancio de terror, objeto de más de un artículo en Famous Monsters, por gentileza de Patapalo y Taringa!
(6) Extraído de David Skal, Monster Show, una historia cultural del Horror. Valdemar Intempestivas.
(7) Los monstruos del cine hablan; todo un homenaje a los personajes de Famous Monsters
(8) Una colección de máscaras de los monstruos del cine por cortesía de Monster Brains
Algunos vínculos con lo más granado y sabroso de la ciencia ficción y el terror de la serie B norteamericana, por cortesía de Taringa! (donde podrán acceder gracias a Patapalo con mayor o menor fortuna a los archivos completos de las cintas listadas) y este otro sitio, donde pueden ver algunos de los carteles promocionales de estas viejas y adorables películas que siempre merecen una segunda oportunidad.


- Nuestras recomendaciones-
VOYAGE DANS LA LUNE (GEORGES MELIÉS)
FRANKENSTEIN (JAMES WHALE)
PLAN 9 FROM OUTER SPACE (1956)
it CAME FROM BENEATH THE SEA (1955)
EL INCREIBLE HOMBRE MENGUANTE (JACK ARNOLD)
THE BLOB (1958)
LA MOSCA (1958)
LA MÁQUINA DEL TIEMPO (1960)
JOURNEY TO THE SEVEN PLANET (1962)
THE PLANET OF THE APES (1968)
CLOSE ENCOUNTER OF THE THIRD KIND (1977) (1)
(1) No sólo no consideramos Encuentros en la Tercera Fase un Blockbuster de serie B, sino una obra maestra del cine de ciencia ficción, y una de las mejores muestras del arte de Steven Spielberg; de hecho, nuestra favorita del director norteamericano.
En su morada de R´lyeh espera el gran Cthulhu soñando
(“In his house at R’lyeh, dead Cthulhu waits dreaming.”)
HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT
“Había gigantes (Nefilim) en la tierra en aquellos días,
y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres,
y les engendraron hijos.
Estos fueron los poderosos –gibborim–(1) que desde la antigüedad
fueron varones de renombre”
Genesis 6:4 (2)
Aunque eruditos en la materia le hayan reconocido como uno de los más grandes escritores norteamericanos de la fantasía y lo bizarro desde Edgar Allan Poe, Howard Phillips LOVECRAFT (1890-1937) continúa siendo un héroe de culto, al que no se lee mucho fuera de los círculos de sus acérrimos seguidores. Un recluso, un outsider, plagado de fobias y de salud quebradiza, temeroso ante el fragor del mundo moderno, el escritor de Providence viviría prácticamente toda su vida en su casa de esta pequeña ciudad de Rhode Island. Su obra fue publicada principalmente en las revistas clásicas del pulp y la subliteratura de terror para adolescentes como Weird Tales, y posteriormente ha sido compilada en una serie de volúmenes en tapa dura (casi siempre por el gran editor de ciencia ficción americano Arkham House, un nombre inspirado por la mitología lovecraftiana) que han continuado atrayendo a un nutrido grupo de devotos lectores en todo el mundo. (3)

(H.P.Lovecraft)

Lovecraft intentó probar fortuna como escritor midiendo su habilidad en distintos géneros, desde la fantasía poética a las historias detectivescas y de misterio, pero su opus magnum continúa siendo el grueso de su obra conocida bajo el nombre de los Mythos de Cthulhu –expresión familiar para sus seguidores, pero ajena al propio autor–. Los Mythos no son una vasta producción literaria, medio centenar de historias cortas tal vez, y un pequeño número de poemas cortos, pero la influencia de su estilo y su temática en la cultura popular ha sido inmensa.
En las más remotas profundidades del tiempo –cuentan los Mythos—la tierra fue invadida desde otras dimensiones o niveles de realidad, “no desde los espacios que conocemos, sino desde las regiones fronterizas”—por seres monstruosos de poder inimaginable, a los cuales HPL llamaría los Antiguos. Los reyes del clan serían Azathot –personificando el Caos primordial—Yog-Sothoth, “la llave y el guardián de la Puerta”, y en su reino el pasado, el presente y el futuro están amalgamados; el emisario de estas ominosas y terribles entidades seria Nyarlathotep, que podía adoptar a su antojo forma humanoide para establecer contacto con sus adoradores humanos. El sumo sacerdote de este oscuro panteón es el titán del océano Cthulhu, inspirado lejanamente en el Leviatán bíblico. Algunas de las criaturas de la mitología lovecraftiana evocan poderosamente diversas leyendas y mitos conocidos, como Shub-Niggurath, el “Macho cabrío de los Bosques”, que sin duda se inspira en los rasgos inconfundibles de ese terrible Gran Dios Pan imaginado por otro grande de la literatura fantástica y de terror: Arthur Machen.
Sólo basta un somero análisis de la obra quintaesencial de H.P. Lovecraft , La llamada de Cthulhu, para ver que buena parte de su acervo mitológico está basado ampliamente el Libro de Enoch, el relato del Génesis bíblico sobre los Nephilim, y las leyendas y mitos sobre la caída de la Atlántida. Igualmente pueden rastrearse las influencias de la literatura teosófica, especialmente las Estancias de Dzyan, de H.P. Blavatsky, y toda la mitología en torno a Lemuria y Mu recogida en diversas fuentes. En La llamada de Cthulhu, el protagonista de la historia encuentra una estatuilla de un extraño ídolo entre las pertenecencias de un familiar fallecido en circunstancias inexplicadas; la apariencia de la escultura es semejante a los rasgos de “un pulpo, un dragón, y una caricatura humana…con alas rudimentarias”.
(Una estatuilla votiva representando al dios Oannes, que pudo haber inspirado algunos de los rasgos del Cthulhu lovecraftiano)
El hallazgo de este ídolo lleva al personaje al descubrimiento de un antiguo y siniestro “culto de Chtulhu” –el nombre de la criatura— que adoran al monstruo representado por la estatuilla y a la raza de demonios a la que pertenece. La descripción del ídolo contiene indudables parecidos con las semblanzas del dios sumerio Enki, también conocido como Dagon, u Oannes –Dagon, curiosamente, es el título de uno de los primeros relatos de los Mythos lovecraftianos– un engendro medio humano, medio pez, que fue identificado con el “Señor del Diluvio” y del que se dice que surgía del océano –como la Bestia del Apocalipsis– cada día para enseñar sus arcanos a sus seguidores.
Se menciona a Dagón en Samuel V, cuando se cuenta cómo los filisteos se hacen con el Arca de la Alianza y la diponen en el Templo de Dagón:
Cuando los filisteos capturaron el Arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a Asdod.[ Tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagón] y la pusieron junto a Dagón.[] Cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, encontraron a Dagón postrado en tierra delante del Arca de Jehová. Tomaron a Dagón y lo devolvieron a su lugar. Al levantarse de nuevo de mañana, al siguiente día, Dagón había caído postrado en tierra delante del Arca de Jehová, y la cabeza de Dagón y sus dos manos estaban cortadas sobre el umbral; a Dagón solamente le quedaba el tronco (…)
Los rasgos físicos atribuidos a Dagón se pueden hacer extensivos a toda una raza de “dioses” o, como son llamados en la Biblia, Nephilim, para algunos los “ángeles caídos” – identificables con en cierto modo con los Antiguos de la mitología lovecraftiana. Estos guardan relación con los Vigilantes, los grigori, “aquellos que fueron arrojados” según el apócrifo Libro de Enoch, donde son descritos literalmente como estrellas que descienden a la tierra (Cómo has caído del cielo, Oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, Tú que debilitabas a las naciones. Isaias: XIV, XII)

Cthulhu es también descrito como un ser alado, otro atributo de los Nephilim que eran seres reales, de carne y hueso, y gobernaron con tiranía como reyes antediluvianos del mundo antiguo (los poderosos, gibborim*) sobre un reino universal cuya capital algunos identifican con Babel y otros con la mítica Atlantis. Se les tenía por grandes navegantes, por lo que fueron representados como dioses marítimos –Poseidón, el titán rey de Atlantis, Oannes, Dagón–, mitad humanos y mitad peces, a menudo con cuernos de carnero.
El hecho de que los Antiguos de Lovecraft gobernaran Atlantis es evidente desde el momento en que su ciudad, llamada R´lyeh en el relato, es perfectamente identificable con las descripciones de la arquitectura “ciclópea” del lugar, idéntico término usado por el autor Ignatius Donnelly para calificar la arquitectura de la Atlántida (Atlantis: The Antediluvian World). Las descripciones lovecraftianas esbozan una pintura de un mundo de geometría imposible, multidimensional, no Euclidiano, como si existiera en una realidad del espacio-tiempo diferente de la nuestra, quizá en un “más allá” en algún lugar entre el Cielo y la Tierra.
(En las ruinas ciclópeas de R´lyeh los Primordiales duermen su antiguo sueño)
Los dioses del panteón de Cthulhu son vistos como gigantescas y poderosas criaturas, con una moral similar al “Haz tu voluntad” promulgado por el satanista Aleister Crowley (Do What thou wilt), implacables con los débiles, deseosos de llevar el caos y la destrucción a la tierra, afanosos por devorar toda vida.
Éste es exactamente el tipo de comportamiento que se atribuyó a los hijos de los Vigilantes, los Nephilim, los gigantes que trajeron la desgracia y la hecatombe al mundo, oprimiendo, sacrificando y devorando a todas las criaturas de Dios para saciar su voraz apetito.
Por el orgullo y afán de destrucción de los Antiguos, en los mitos de Cthulhu, el centro de su imperio, R´lyeh, se hundió en el océano como castigo impuesto por el Creador. Aquí también encontramos una similitud con cuanto se dice que ocurrió al reino mítico de Atlantis, que se hundió en las aguas del abismo a causa del orgullo de sus habitantes. Idéntico destino sufrieron los Nephilim bíblicos, quienes junto con su corrupta descencencia, fueron destruidos por Dios en el Diluvio.
Por otro lado, el hecho de que los Antiguos soñados por Lovecraft fueran liderados por un ser llamado “Chtulhu” es significativo, en cuanto recuerda fonéticamente a “Thule”, otro de los nombres asignados al reino de Atlantis – o lo que quiera que sea que el mito representase—y que los Nazis creyeron emplazado en el interior de la Tierra, en el inframundo, donde se situaban también las ciudades de “Agartha” o “Agade”, la “morada de los Dioses”.
El momento álgido de La llamada de Cthulhu llega cuando el protagonista de la historia tiene acceso a un relato de la muerte de su tío –a quien pertenecía la estatuilla del dios– en un barco de pesca cerca de la costa de Australia; allí llegará cerca de un monolito erigido en medio del océano, sobre la cima de una montaña que se eleva sobre las aguas, en la que los marineros desembarcan. Allí descubren una extraña ciudad de bizarra arquitectura, construida con bloques “ciclópeos”, una urbe imposible, antaño sumergida, que ha surgido inesperadamente a la superficie por causa de un maremoto. En la metrópolis, durmiendo su sueño de siglos, yacían Cthulhu y los Antiguos, en sus tumbas abisales.
Temas parecidos fueron tratados en otros relatos de Lovecraft. Así en su cuento En las montañas de la locura retomará el motivo del descubrimiento de la ciudad perdida de los Antiguos, esta vez en la Antártida, donde los nazis y muchos otros creyeron se encontraba la localización de la entrada al interior de la tierra. En otra historia de H.P.L, titulada La ciudad sin nombre, las referencias a la Tierra Hueca son explícitas, mencionándose el hallazgo de un pasaje subterráneo cubierto por los esqueletos de cuerpos reptilianos que, obviamente, pertenecían a los antiguos pobladores del inframundo.
La doctrina de la “Tierra Hueca” no era ajena a Lovecraft; no olvidemos que fue uno de los lectores de Ethidorpa, y de los primeros en señalar el anagrama contenido en el título de esta extraña novela clásica sobre el enigmático asunto del mundo subterráneo. En los Mythos de Cthulhu, el inframundo parece ser el lugar donde se halla R¨lyeh, allá donde Cthuhlu y el resto de los Antiguos tienen su morada, durmiendo su sueño de siglos, “muertos pero soñando”, como los imagina el autor; esperando el fatídico día en que despierten, su ciudad emerja de las profundidades y el poder de su imperio de nuevo brille sobre toda la tierra.

Estos últimos son ecos nuevamente de la historia de los Vigilantes y los Nephilim, de quienes se dice que fueron arrojados por Dios al Abismo –al Tártaro, según otras leyendas– en el interior de la Tierra, en un lugar que en la antigüedad se definía con un término igualmente válido para las profundidades marinas u oceánicas. El asunto de un rey subterráneo, prisionero en el inframundo –o el infierno— y que un día será despertado de su letargo para reclarmar su reino ancestral, es un arquetipo muy usual (las leyedas griálicas del Emperador Barbarroja y el Rey Arturo participan también de los componentes fundamentales de este mito) que es especialmente sobresaliente en la mitología griega donde reviste los rasgos de Kronos. Este personaje mitológico, llamo el “Padre olvidado” o “El Oculto”, líder de los Titanes, vio cómo su reino se hundía en el Abismo, donde él mismo fue hecho prisionero, pasando a ser entonces el “Señor Oscuro” del inframundo.
(De nuevo el fantasma de Polo acecha en esta ilustración para En Las Montañas la Locura)
En cierto pasaje del relato de Lovecraft puede verse una confirmación de las conclusiones anteriores; recordemos que cuando el protagonista de La llamada de Cthulhu logra interrogar a un miembro de la secta de Cthulhu para indagar sobre sus creencias, la descripción que sigue se inspira precisamente en la historia de los Nephilim, los Titanes, y la guerra en los Cielos entre las huestes de Dios y el Dragón, así como en la caída de la Atlántida.
“Ellos veneran, o eso dicen, a los Antiguos que vivieron eras antes de cualquier ser humano, y que llegaron a un mundo joven procedentes del cielo. Estos Antiguos se marcharon, al interior de la tierra o bajo el mar, pero sus espíritus han revelado sus secretos al primer hombre, que creó un culto que nunca morirá”
Aquí se explicita que los dioses han transmitido secretamente una doctrina de rasgos luciferinos a su “descendencia”, el “primer hombre”, igual que la Serpiente del Génesis prometió el Fruto del conocimiento a Adán y Eva en el Paraíso. Los Antiguos forjaron así un pcto con ese hombre, y un culto mistérico, de ritual y sacrificio, para perpetuar sus infernales secretos.
Esto es lo que ciertas corrientes ocultistas mantienen que sustenta la mayor parte de los ritos mistéricos de la Antigüedad, así como las actividades de diversas sociedades secretas desde el alba de la historia; francmasones, rosacruces, templarios, asesinos y un sinfín de grupúsculos sectarios y órdenes de raigambre esotérica, a las cuales alude sin duda Lovecraft, interesado por cuanto concierne al ocultismo, cuando habla de un enigmático culto “que nunca ha muerto…que siempre ha existido, y que siempre existirá” que preserva las enseñanzas secretas del “Padre olvidado” hasta el tiempo en que éste resucite de nuevo desde el mar para reinar una vez más sobre el mundo. Los paralelismos con el Leviatán bíblico y el Anticristo del Apocalipsis no pueden ser negados.
El relato de Lovecraft continua diciendo a propósito de R¨lyeh, y los Antiguos: “Sus restos…pueden ser hallados aún en forma de rocas ciclópeas en las islas del Pacífico. Todos murieron eones antes de que llegara el primer hombre, pero existen artes que pueden resucitarlos y traerlos desde las estrellas, y sus imágenes con ellos.” Como el profeta Enoch, Lovecraft concibe a estos dioses del Abismo o Nephilim como dotados de un poder sobrenatural y, como Enoch también, dice que estos seres llegaron desde las estrellas, y que son afectados por el movimiento de los astros, pudiendo ser despertados de entre los muertos sólo cuando se dan determinadas condiciones de los astros celestes.
Según el mito lovecraftiano, Cthulhu reposa soñando bajo un sello en la ciudad sumergida de R´lyeh (en algún lugar del Océano Pacífico). Espera escapar algún día (el día en que «Las estrellas estén de nuevo en posición») con la ayuda de ocultistas y sectarios para volver a extender su poder sobre la Tierra. A él dedican el salmo «Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn» que aproximadamente significa En su morada de R’lyeh espera el gran Cthulhu soñando.
La ascension de R´lyeh, Nueva Atlantis, Nueva Jerusalén, Edad de Oro o Nuevo Orden Mundial, parecen todos expresiones de la resurrección del mismo antiguo reino de los dioses. Semejante resurgir es esbozado también por Aleister Crowley en su Libro de la Ley, donde escribe sobre el “Eón de Horus” y el retorno del reino de los dioses, así como de sus herederos, “reyes” del Grial: “…y el hombre miserable temblará ante el poder de tu orgullo, en el día de tu ira. (…) Cae sobre ellos, oh guerrero, yo te daré su carne para que la devores”
(Escenas de The Whisperer in the Darkness, basada en los relatos de H.P.Lovecraft)
Los motivos aludidos en las historias de Lovecraft fueron desarrollados y llevados a sus últimas consecuencias por los autores y editores del no menos célebre Necronomicon, basado libremente en el grimorio imaginario que el propio Lovercraft concibió y mencionaría en repetidas ocasiones en conexión con Cthulhu y los Antiguos. Este enigmático libro se supone es un tratado de magia negra o necromancia cuyos hechizos y sortilegios permitirían operar la resurrección de la ciudad sumergida de R´lyeh y el despertar de los terroríficos dioses primordiales.
El Necronomicon, que ha conocido diversas ediciones apócrifas, pretende ser un grimorio auténtico, “el más peligroso libro de magia negra del mundo Occidental”; y parece estar inspirado en fuentes genuinas, pero de acuerdo con los relatos de Lovecraft, su legítimo creador, el verdadero Necronomicon “es un tratado escrito en Damasco en el siglo VIII después de Cristo por un “árabe loco” llamado Abdul Alhazred.” Prosigue diciendo el autor de la Llamada de Cthulhu que el misterioso volumen fue copiado y traducido a diversas lenguas, entre ellas el latín, el griego y el inglés.
Se supone que el Doctor John Dee, el mago isabelino, contó en su proverbial biblioteca con un ejemplar del Necronomicon, y puedo estudiarlo en profundidad y traducirlo. El libro, de acuerdo con los Mythos, contiene la clave para invocar increíbles entidades y darles apariencia visible, seres y criaturas que desde el abismo reclaman su lugar en la psique humana, en el mundo real.” Posiblemente Lovecraft se inspiró en Dee y su búsqueda del Alfabeto Enochiano, así como su relación con el mediúm Keely y su reputación de nigromante, para fabricar toda esta mitología en torno al fabuloso Necronomicon.
En este punto encontramos otra vinculación con la historia de los Vigilantes, puesto que el origen del Enochiano, al menos su nombre, procede del Libro de Enoch, en el cual vimos que se relataba la historia de los ángeles caídos o Nephilim. El doctor Dee y Keely, su ayudante, llamaron así al alfabeto angélico por ellos canalizado porque pensaron que les había sido dictado por ángeles. La Golden Dawn lo tuvo en gran estima y consideró antiguo, con indicios de estar fundamentado en algún arcano o misterio pretérito, aunque Dee y Kelly nunca revelaran la fuente exacta.
Por otra parte, el propio doctor Dee sería quién –en este orden de cosas—se ocuparía con sus oscuros manejos de traer a nuestro mundo a estos Nephilim, en colaboración con el mediúm Edward Kelly.
Fabulosa ilustración para El Horror de Dunwich, de H.P.L.
El sistema de dioses, leyendas y rituales presentados en el Necronomicon, por otra parte, es también muy antiguo, tanto –aseguran los relatos lovecraftianos—como la civilización misma, teniendo su origen en la màs antigua cultura aceptada por los historiadores, la antigua Sumeria. No en vano se han establecido correspondencias entre los rasgos más sobresalientes de la mitología del escritor de Providence con diferentes aspectos de la cosmología mesopotámica y su panteón, siendo especialmente relevante el paralelismo entre Cthulhu y la diosa Tiamat, asentada en el vasto océano cósmico de aguas primordiales.
Podrían seguir estableciéndose numerosas similitudes entre la obra de Lovecraft y diversos conceptos pertenecientes al ámbito del ocultismo, la teosofía, mitología clásica u oriental y elementos prestados de las religiones mistéricas y el paganismo; este hecho ha llevado a pensar a algunos que el autor pudiera pertenecer a algún grupúsculo esotérico o sociedad secreta, lo que explicaría su filiación con este tipo de material tan habitual en sus relatos. Una explicación más prosaica y quizá más cercana a la realidad, sin embargo, empieza con la influencia de las lecturas juveniles de Lovecraft y concluye con una muy lícita y común práctica en la escritura, casi inevitable por otro lado en toda actividad artística: la de volcar los intereses, fobias y obsesiones particulares en la obra propia.
(R.Giger y Lovecraft, dos mundos afines)
El nudo gordiano de esta discusión en torno al origen de la dimensión más esotérica de la literatura de Lovecraft es la naturaleza del mismo Necronomicon: ¿se trata pura y simplemente de una creación imaginaria del genio de Providence, una pura ficción, una fantasía de vagos perfiles construídos a partir de una miscelánea de cientos de lecturas, o cabría ver aquí algo más?….El propio Lovecraft, a quien se inquirió por el origen del famoso grimorio, siempre aseguró que era un mero producto de su invención. Sin embargo, hay quien postula que las circunstancias en que el libro fue concebido abren la puerta a extrañas hipótesis sobre la naturaleza del Necronomicon: el autor afirma que el título le fue revelado en un sueño; otros hablan de un origen más anodino: que Lovecraft fue influido por las historias cortas de Robert Chambers o que la idea la tomaría prestada de Nathaniel Hawthorne.

(El intento más logrado de justificar el pedigree del Necronomicon en esta cubierta de sabor antiguo, atribuyendo su traducción al mismísimo Doctor John Dee)
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Como quiera que sea, para acrecentar la mitología en torno a Lovecraft, la polémica dista de haber concluído, y hay cientos de personas que realmente piensan que el Necronomicon es un libro real, o al menos existió o existe en alguna parte un documento real que sirvió al autor para fabricar su páredro literario; otros aún más osados, como Kenneth Grant, el ocultista británico, discípulo de Aleister Crowley, y cabeza de la rama sethiana de la O.T.O., sugieren que hubo una conexión subterránea entre Crowley y Lovecraft, de resultas de la cual, inspirados por las mismas fuerzas ocultas, nacerían el infame Libro de la Ley de Crowley mediante escritura automática, y el Necronomicon a través de los sueños de Lovecraft.
Así las cosas, a ustedes corresponde una vez más continuar su viaje más allá de las Montañas de la Locura para arrojar alguna luz en esta difícil cuestión.
(Trailer de la película The Call Cthulhu, basada en el cuento de Lovecraft)
-Fuentes, vínculos y notas-
(1) En hebreo, dicho nombre significa “los poderosos”, Gibborim. En la tradición ocultista, se les otorga una condición de Regentes de la humanidad, como Reyes de las “Dinastías divinas”, dieron el primer impulso a la civilización, y encaminaron la mente con que habían dotado a los hombres hacia la invención y el perfeccionamiento de todas las artes y las ciencias. A ellos se atribuye la invención de las letras (el devanâgarî, o alfabeto y lenguaje de los dioses), de las leyes, de la arquitectura, de varias especies de magia, del empleo medicinal de las plantas, etc. A ellos se debe asimismo el conocimiento de la agricultura.Eran los equivalentes de los Kabires o divinidades del fuego, y los Vigilantes del Libro de Enoch, a quienes se atribuyen idénticas funciones “prometeicas”. (Fuente)
(2) El misterioso pasage bíblico citado arriba, uno de los más inquietantes y sugerentes del Antiguo Testamento, destaca poderosamente del texto del Génesis. Ha sido tomado por un intento por parte de los autores de la Biblia por explicar y legitimar las interminables historias de dioses y héroes semidivinos que precedían las Sagradas Escrituras en el Próximo Oriente y en todo el mundo, incluida la cuenca del Mediterráneo. Estos poderosos y terribles colosos, según nos hace creer el Génesis, no tendrían parentesco con ningunos otros dioses o diosas rivlaes; eran descendientes directos del Dios único, engendrados por ángeles en mujeres humanas. La Biblia, de todos modos, parece haber sufrido muchos cambio a lo largo de los siglos, y numerosas traducciones de este mismo fragmento admiten enfoques diferentes en la interpretación del significado de estas líneas. El término dado como “gigante” –nephilim– en la mayor parte de las versiones modernas no es aceptado como tal; en muchas versiones, especialmente en la New English Bible, para evitar aventurar exégesis arriesgadas se mantiene la expresión en el hebreo original: Nephilim.
(3) Traducción libérrima y notas a partir de Tracy R. Twyman , Dead But Dreaming: The Great Old Ones of Lovecraftian Legend Reinterpreted as Atlantean Kings
(4 ) Una revisión de la película Call of Cthulhu en Essential movies
(5) Los avatares del dios Dagon en esta página
( 6) Necronomicón: ¿ficción o realidad? Necronomicón y Lovecraft: maestro o discípulo , en la blog Tejiendo el mundo
(7 ) LOVECRAFT para descargar, por cortesía de Patapalo
(8) Artistas cercanos a la fantasía de Lovecraft . Algunos más por aquí.
(9) Sospechosas, poco probables pero sugerentes conexiones entre Aleister Crowley y H.P. Lovecraft, en Tras la pista del Necronomicon
(9) Biografía y bilbiografía sobre H.P.L. en wikipedia
(10) El Necronomicón, según la wikipedia
(11) Más cuestiones obtusas sobre el Necronomicón y su génesis, y en este foro sobre el Necronomicon
No culparemos directamente a nadie de nuestra tendencia hacia lo gótico y lo siniestro, de nuestra naturaleza ligeramente esquizoide y friqui, de nuestra obsesión por el recalcitrante memento mori . Sin embargo, si hubiera que pensar en un agente al que responsabilizar del caos irreversible perpetrado en nuestro carácter en aquel tiempo fatídico de la más tierna mocedad, ése sería sin duda esta revista, Dossier Negro. Seguramente a ella debemos nuestra propensión hacia lo macabro y nuestra admiración por lo monstruoso. Aún hoy recordamos con nostalgia aquel primer ejemplar que tuvimos en nuestras manos, recorriendo con avidez y ojos desorbitados todas y cada una de las espeluznantes viñetas que componían cada terrorífica historia presentada.
Junto con Vampus, Rufus, S.O.S, Vampirella y, más tarde, Creepy, Dossier Negro contribuyó no poco a brindarnos las más terribles pesadillas de la infancia, pero también nos predispuso al asombro y al interés por la literatura fantástica y de horror, estableciéndose como un puente formidable hacia los mundos miríficos de Lovecraft, Poe, Machen, Walpole, Maupassant, Meyrinck, S. Le Fanu, o Rhodes James, de cuya ejemplar literatura se servían a menudo los guionistas de Dossier Negro. Pionera en su género en España, con un público entusiasta y fiel, alcanzaría más de doscientos números en su trayectoria de casi veinte años, entre 1968 a 1988.
Dossier Negro publicaba bimensualmente sus historias oscuras de atmósfera gótica, terror y ciencia ficción, plagadas de fantasmas, cementerios, criaturas espeluznantes y escenarios pesadillescos, representados gráficamente con un contundente y expresivo blanco y negro, que potenciaba aún más si cabe el efecto opresivo e inquietante de los relatos.









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©2 Warren Publishing Co. Inc.
(1) Dossier negro, en La Guarida de Slot
Del mismo modo que Holbein con su Danza Macabra exploró el grabado como medio para divulgar un arte fácilmente reproducible y diseminar sus imágenes de esqueletos y muertos resucitados que volvían a espantar a los vivos, la imaginería de la historieta de terror norteamericana de posguerra, y más tarde el cómic underground de horror, aprovecharían un medio similar y llegarían a una estética asombrosamente parecida. Muchas de las escenas que asomaban en las cubiertas de los tebeos de esta época volvieron a dar un nuevo impulso a las poderosas imágenes de las Danzas de la Muerte que asolaron la Edad Media de las plagas con la potencia de un fenómeno cultural de primer rango. Uno de los rasgos típicos de las Danzas Macabras, la sátira social y el tono humorístico, también eran componentes fundamentales de los cómics de horror. Los lectores ávidos de terroríficas historias acaban identificándose malévolamente con la Muerte, protagonista o conductora de la mayor parte de los relatos; Tío Creepy no deja de ser un trasunto del propio esqueleto burlón que advierte de lo efímero de los logros y los placeres del mundo. Por estas razones, algunos han visto en los tebeos de horror el mejor y más feliz heredero de la tradición medieval de la Danza de los muertos.
Hans Holbein, el joven: estampa de la Serie de la Danza de la Muerte (1534)

Portadas de E.C. Cómics (1950-60)


Raise of The Dead. Imagen ForbiddenPlanet

Portadas de Eerie, visto en Cover Browser
Más cubiertas de tebeos de horror en EC. Cómics , aquí. y en Cover Browser, dos de nuestras favoritas.
© Frankensteinia
El pasado veintidos de abril, se cumplían 75 años del estreno de Bride of Frankenstein, dirigida en 1935 por un desaganado James Whale que en principio se negaba a perpetrar una secuela de su inolvidable Frankenstein. Nunca fuimos grandes entusiastas de esta cinta, siendo nuestra primera cita con la novia de la criatura francamente decepcionante; si bien reconocemos que a lo largo del tiempo ha ido creciendo en empaque hasta ser considerada hoy día uno de las mejores muestras de terror del celuloide rancio, así como una joya indudable de la edad de oro de Hollywood, que bien merece una segunda oportunidad.
Lo que nos resulta más atrayente, aparte de los incuestionables valores cinematográficos de ambas producciones, es el tratamiento de un viejo mito, el de la inmortalidad, que nos preocupa tiempo ha, como ha quedado bien patente en algunos de nuestras entradas; y en este caso concreto en su particular versión de la creación del golem, la criatura artificial producto de la alquimia, la magia o -en este caso- una ciencia de cartón piedra con tintes de necromancia, ayudada por el concurso de una energía electrica sospechosamente sobrenatural. El rayo cósmico que despierta al monstruo no es sino una grotesca metáfora de la chispa divina, que finalmente es la única que puede conceder vida a la materia inerte.
(Ojos de la mujer fatal. Plano detalle de la mirada de la criatura en Bride of Frankenstein.© Frankensteinia)
Recordemos que esta leyenda del Golem es una de las posibles influencias para la creación de Mary Shelley, y nos habla del rabino Loewe, de Praga, que allá en 1500 fabricó valiéndose de sus artes cabalísticas una poderosa criatura para proteger a la comunidad judía de sus enemigos; pero un día el monstruo se descontrola, sembrando la muerte y la destrucción en el ghetto. Una vez neutralizado, el Golem es sepultado en el ático de una vieja sinagoga, destruídas las escaleras para cercenar el acceso a la cámara y bloqueada la entrada a la misma, se ocultaría para siempre su ominoso secreto.
Sin embargo, los fundamentos históricos para el perfil de esta criatura no son muy fiables; las líneas de esta leyenda se deben principalmente a la fantasía y la ficción. De acuerdo con las tradiciones más antiguas, los golems nunca pueden ser concebidos como guerreros. Eran meramente una suerte de pruebas o experimentos para medir las habilidades cabalísticas de sus artífices. En el Talmud se menciona a cinco rabís que fabricaron estos golems, pero el rabí Loewe no aparece entre ellos. Los Golems eran animados mediante el uso de palabras y signos grabados en sus frentes o colgados alrededor del cuello. Esta historia fue notablemente adaptada para la pantalla en Der Golem, de Paul Wegener (1920), pero sus trazas podemos entreverlas en el relato de Mary Shelley, donde las prácticas cabalísticas que insuflan la energía vital al engendro son aquí oportunamente reemplazadas por los no menos oscuros manejos de la química y la mecánica moderna de doctor Frankenstein.


(Carteles de la película el Golem (1920) y la Novia de Frankenstein (1935))© Frankensteinia
En la fantástica blog Frankensteinia consagran un par de artículos magníficamente documentados a los detalles de la gestación de Bride of Frankenstein, además de ofrecer un recorrido impagable a través de la filmografía de uno de los monstruos más entrañables de la historia del cine, nuestro moderno Prometeo. Todas las críticas son unánimes: Frankensteinia no sólo es un auténtico deleite para los ojos, sino todo un delirio informativo de la mejor especie, extraordinariamente bien articulado y mejor diseñado. Si son como nosotros aficionados al cine de monstruos y, particularmente, devotos del engendro de James Whale, hagan su primera parada en Frankensteinia. Material fascinante y diversión garantizada.
(La histérica novia de Frankenstein, de perfil inspirado en la reina Nefertiti, consorte de Akhenaton.© Frankensteinia.)
(Los perfiles de diferentes aspirantes a las nupcias con el monstruo: Brigitte Helm, Louise Brooks (fantástica) Phyllis Brooks, Arletta Duncan, y la elegida finalmente,Elsa Lanchester.)© Frankensteinia
(Hojillas volanderas entonando su solemne cacareo de presentación del evento fílmico.© Frankensteinia)
(El trailer de la película)
-Fuentes y vínculos-
(1) Frankensteinia, la mejor blog de la red sobre el Monstruo de Frankenstein, el cine de horror y otros epifenómenos del celuloide rancio
(2) El Golem

El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man) dirigida por Jack Arnold para la Universal en 1957, es un ejemplo magistral de buen cine llevado a cabo con escasos medios, una de las marcas de la casa del genial Arnold, que este modo consiguió ejecutar auténticas obras maestras del cine fantástico. El año pasado, la memorable cinta fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de EEUU para formar parte del National Film Registry por considerarse significativamente un interés “cultural, histórica y estéticamente” digno de ser conservado y legado a las generaciones futuras. Ni qué decir tiene que estamos totalmente de acuerdo.
Esta película es tan grande como los gigantescos problemas a los que se enfrenta el protagonista de la misma, un hombre pequeño, Scott Carey (Grant Williams) que durante sus apacibles vacaciones de verano, mientras descansa sobre la cubierta de un barco, es sometido al efecto nocivo de una nube radiactiva y, como consecuencia de este fatídico incidente, sufre una rara enfermedad que reduce su tamaño paulatinamente. Después de diversas pruebas médicas sin éxito, el proceso resulta irreversible, y el hombre menguante tiene que vérselas con innúmeras situaciones de peligros paradójicamente crecientes, hasta su lucha final con una araña de dimensiones ciclópeas con la que combate denodadamente con un alfiler en una de las escenas más escalofriantes e inolvidables del cine fantástico.

(Secuencias del Increíble hombre menguante. Image Vintagestills.com)
Tras combatir al monstruo, el protagonista acepta por fin su trágico destino y asume su nueva condición, en una de las secuencias de mayor impacto de la cinta, de un tono metafísico o místico, el momento en que, mirando al inmenso cielo estrellado nocturno, comprende la inversa infinitud de lo pequeño y resuelve emprender su nuevo camino hacia ese nuevo mundo de lo minúsculo que se abre ante sí, pleno de misterios como el universo mismo.

En definitiva, una joya del celuloide rancio que les sugerimos vean alguna vez, si no lo hicieron en su momento; el trabajo de cámara y los efectos especiales, quizá inocentes en nuestros días, pero que en su época fueron todo un logro, y el ritmo de la historia hacen de esta imaginativa película un espectáculo realmente digno de mención.
(Una escena de la pelicula)
(1) Artículo de wikipedia sobre El Increíble Hombre Menguante , con más detalles sobre esta gran película
(2) El increíble hombre menguante, en un artículo de Inspector Dan
Fenomenal hallazgo el de la página Wellmedicated, donde se despliega en dos partes, el buen hacer de numerosos ilustradores en CIEN carteles de cine de horror y ciencia ficción, de auténticas joyas del celuloide rancio (y otras rarezas del cine B). De la casi interminable colección escogemos estas fenomenales muestras. Buen provecho.












Terminamos con este “atracón” que sin duda es algo terrorífico. Impresionante colección, sin duda; gracias a los chicos de Wellmedicated por ofrecernos semejante espectáculo. Podrán ver la relación completa aquí.

Por exigencias del guión, declaramos esta semana en curso como la Semana Internacional del Cine Mudo. Y ya puestos, les brindamos la oportunidad de esclarecer cuáles son -a su modo de ver– los diez mejores filmes del cine de terror silente. Ahí le han dado. Nosotros, como grandes forofos del celuloide rancio, no nos quedamos rezagados y les facilitamos seguidamente nuestras propuestas. Sólo una pequeña advertencia más: entendemos que el orden de los factores no altera el producto.
Aquí están las diez mejores -en nuestra humilde opinión- películas de miedo del cine mudo, que todavia están a tiempo de disfrutar. La mayoría han sido restaurados y preservados como un tesoro para legar a las generaciones futuras. Los más primitivos de la escuela expresionista alemana, como Orlac, o el Golem, siguen siendo fascinantes hasta el menor de sus detalles: iluminación, sets, composición… Regocíjense con ellos, por favor, si aún no los han catado.
10. Freaks (Tod Browning, 1932) Desasosiego e inquietud, atmósfera mórbida y enfermiza. El mundo del circo siempre nos causó pavor.

9. Haxan (1922) Una especie de documental bizarro y harto curioso sobre demonología y brujería. En general, una rareza digna de admiración.

8. Vampiro (Vampyr,1931) de Carl Theodor Dreyer). Visualmente impactante, misterioso y de atmósfera opresiva, deudora de las pinturas de HammersHöi. Uno de nuestros favoritos, sin duda.

7.El Monstruo ( The Monster (1925) )
Una nueva y espectacular interpretación del genial Lon Chaney.

6. El Golem (1920)
Otro clásico del expresionismo alemán dirigido por Paul Wegener. Su influencia se deja sentir en el Frankenstein de James Whale.

5. Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1920)
Basado en la novela de Robert Louis Stevenson y protagonizada por el genio de la actuación de su tiempo, John Barrymore, impresionante.

4. El fantasma de la Opera (Phantom of the Opera (1925) )
Rupert Julian dirigió al Hombre de las Mil Caras, Lon Chaney en una adaptación de la novela original que ha sido versionada a partir de entonces en muchas ocasiones.

3. El Gabinete el Doctor Caligaria (The Cabinet of Dr. Caligari (1919) )
Dirigida por Robert Wiene,con Conrad Veidt y Werner Krauss como protagonistas. El cubismo cinematográfico, si ustedes quieren. Desde el punto de vista del diseño de los sets, puesta en escena, decorados e iluminación, hasta la forma extraña de actuación de los personajes, todo ejerce una poderosa fascinación obre el espectador.

2. Las manos de Orlac (Hands of Orlac )(1924)
La versión de la historia original de Maurice Renard, dirigida también por Robert Wiene y protagonizada por Conrad Veidt. El mismo equipo responsable para la seminal Cabinet of Dr. Caligari. Es también un filme de corte muy expresionista, incluso de mejor calidad que el Gabinete.

1. Nosferatu (1922)
La adaptación de F.W. Murnau’s más fiel a la novela de Bram Stoker’s Dracula, de atmósfera aún oscura y terrorífica. La fotografía es especialmente destacable, y la forma simbólica del discurso de la imagen una de las más elegantes y poderosas de la historia del cine. Un obra maestra que no pueden perderse. Pueden verla aquí, completa, gracias a Public Domain Flicks. Apaguen las luces y disfruten del vuelo.


¿Verdad que hacen buena pareja? Nosotros lo creemos así. El hombre invisible, en una de las adaptaciones a la pantalla de uno de los más felices relatos de Herbert George Wells, vuelve a nuestra bitácora. No obstante, nos preguntamos ¿cómo puede volver algo que no ha estado previamente? Terribles paradojas del tiempo, pasado, presente y futuro, dimensión desconocida que Wells parecía manejar a la perfección. Nuestro hombre invisible habrá regresado, seguramente, en la máquina del tiempo que el mismísimo H.G. concibió para la ocasión.

(Feliz viaje, amigos, disfruten de las sorpresas y paradojas que nos depara el futuro)
La paradoja del tiempo, según este artículo de Taringa! fue “expresada por primera vez por René Barjavel en El viajero imprudente (1943) y se ha utilizado para argumentar que los viajes al pasado no son posibles. Esta paradoja se basa en una concepción maleable de la línea temporal donde es posible cambiar los acontecimientos futuros. Así, James P. Hogan titula su novela Había tres veces (Thrice Upon a Time) haciendo contraste con el conocido “había una vez” (once upon a time) de los cuentos”.
-notas y vínculos-
¿Está el hombre invisible actualmente entre nosotros? Encuentren la respuesta en este artículo sobre el descubrimiento de un material que otorga invisibilidad.
Más sobre el Regreso del Hombre Invisible y más carteles clásicos de la Universal en El Club de los Monstruos
La máquina del tiempo, por cortesía de Borgo.
El cartel de la película es la versión ibérica de The Invisible Man Returns (1940) , producida por Universal y dirigida por Joe May (Guión : Curt Siodmak/Lester Cole)
( ) Confiemos que nuestro querido dr. R.O.Daneel recoja el testigo y nos ilustre convenientemente sobre este apasionante asunto del viaje temporal.

























