MIRABILIA

El rinoceronte de Durero

 
 
(Una estatuilla basada en la efigie inconfundible del Rinoceronte de Alberto Durero) vía
 

Del mensaje a Philippe de Jonckheere a propósito de su rinoceronte: 

“¿Sabías que Durero hizo a pie el camino de Munich hasta Roma para dibujar del natural el primer rinoceronte traído hasta Europa, y que la xilografía sacada de su dibujo es probablemente el primer best-seller de la historia de la estampación? –  y que han descrito el rinoceronte  a partir de las impresiones de Plinio, el cual se basó en los relatos de los legionarios que volvían de África, concibiendo así el unicornio, mezclándolo todo un poco. ” (1)

Tan pronto acabamos de hablar sobre la inesperada tournée de Pepe Pótamo por nuestros pagos, cuando nos llegan noticias del más viajero de los  ínclitos representantes de la zoología fantástica; el celebérrimo rinoceronte de Alberto Durero, cuya historia, hábil y deliciosamente pergeñada por los gestores de  El diario de Studiolum, nos proponemos a esbozarles en esta humilde semblanza de las aventuras y desventuras de aquel singular y prodigioso animal.

Así reza el texto de la cartela que encabeza  la xilografía de Durero:

En el año de 1513 después del nacimiento de Cristo, el 1 de mayo, fue traído desde la India a Lisboa para el poderoso rey Emanuel de Portugal un animal que llaman rhinocerus. Aquí está reproducido en su forma completa. Su color es como el de una tortuga moteada, y está muy protegidamente cubierto de gruesas escamas, y en tamaño es similar al elefante, pero más corto de piernas y mucho mejor preparado para la lucha. Tiene un cuerno agudo y fuerte encima de la nariz, que gusta de afilar allí donde hay rocas. Es un animal victorioso, enemigo mortal de los elefantes. El elefante le teme terriblemente porque cuando se le acerca, el animal lo enfrenta con la cabeza entre las patas anteriores, y desgarra desde abajo el vientre del elefante, y lo mata, pues no puede defenderse. El animal está tan bien acorazado que el elefante nada puede contra él. También se dice que el rhinocerus es un animal veloz, confiado e incluso alegre. (3)

(La famosa xilografía Rhinocerus, de Albrecht Dürer, que representa un rinoceronte indio, en la primera edición de 1515)

El viaje del Rinoceronte de Durero fue doble, pues no sólo viajaría físicamente el animal a través de toda Europa, exhibiéndose para la admiración de medio mundo en las cortes más famosas de la época, sino que también lo haría en efigie, paseándose por todos los rincones de la Europa del siglo XVI, porque de la imagen original creada por el grabador alemán pronto surgiría una notable descendencia, que multiplicaría la impronta del rinoceronte en todos los medios artísticos conocidos, desde la escultura y la tapicería, hasta la pintura: a pesar de las imprecisiones anatómicas, el grabado de Durero cobró una gran popularidad en Europa y fue copiado en muchas ocasiones durante los tres siglos siguientes. Estuvo considerado una representación fiable de un rinoceronte hasta finales del siglo XVIII. Finalmente fue sustituido por pinturas y dibujos más realistas (1) Con el tiempo, se advierte una estilización de los rasgos del animal, pero sin perder un ápice, sino al contrario, reforzando aún más los rasgos impuestos por el original de Durero. (2)

(El dibujo original de Durero, datado en 1515, en el que se basó el artista para realizar su xilografía)

Esta curiosa historia comienza en mayo de 1515 cuando llegaría  hasta Lisboa, desde el Lejano Oriente, el rinoceronte indio que serviría de inspiración a la célebre xilografía de Durero. “A principios de 1514 el animal había sido regalado a Alfonso de Alburquerque,gobernador de la  India Portuguesa,por el  Sultán Muzafar II, como parte de un intercambio de regalos diplomáticos. Por aquella época, los gobernantes de diferentes países en ocasiones se enviaban animales exóticos para mantenerlos en la casa de fieras. (…) Tras un viaje de ciento veinte días, el rinoceronte fue desembarcado finalmente en Portugal, cerca del lugar donde se estaba construyendo la Torre de Belém , en cuya decoración encontramos ya la presencia de gárgolas que se hicieron eco de la estancia del rinoceronte en el lugar.Como no se había visto un rinoceronte en Europa desde la época del Imperio romano, había pasado a ser una especie de criatura legendaria,que ocasionalmente aparecía en los bestiarios junto con los “monoceros” (el unicornio de las leyendas, en cuya génesis quizá tuvo algo que ver el rinoceronte) así que la llegada de un ejemplar vivo causó sensación.” (2)

El rey Manuel de Portugal, propietario del rinoceronte, decidió obsequiarlo al Papa León X, por lo que mandó embarcar a la bestia en diciembre de  1515 “junto  con otros obsequios preciosos, y tras un largo periplo desde la desembocadura del Tajo hasta Roma, pasando por Marsella, donde fue contemplado por el rey Francisco I de Francia; pero tras continuar su singladura, el barco naufragó en una tormenta que estalló de improviso cuando pasaba junto a al estrecho de Portovenere  en la costa de Liguria. El rinoceronte, encadenado y sujeto por grilletes a la cubierta, fue incapaz de nadar hasta la costa para salvarse y murió ahogado. Su cadáver fue recuperado cerca de Villefranche-Sur-Mer y  su piel fue enviada de vuelta a Lisboa, donde fue rellenada de paja.El animal, ya disecado, fue enviado a Roma, a donde llegaría en febrero de 1516, y se exhibiría impagliato ( “relleno de paja”); allí  el rinoceronte fue pintado por Giovanni da Udine y por Rafael Sanzio de Urbino.” (2)

(El rinoceronte en una versión tardía de la obra de Ambroise Paré, Monstruos y Prodigios)

Las complejas maniobras del poder político que llevaron al pobre rinoceronte de mano en mano dese la India hasta Italia son descritas en detalle por Silvio Bedini, conservador de libros raros del Smithsonian Museum en su brillante El Elefante del Pape (The papal pachydermus, 1981) ; una detallada y bien documentada historia del animal y las visicitudes de su efigie mil y una veces reproducida la hallarán en los excelentes artículos Rhinocerology I y Rhinocerology II, de la blog Poemas del río Wang,  de donde hemos obtenido las imágenes y parte de los textos para nuestra entrada, y al cual les remitimos para profundizar, si lo desean, en este asombroso episodio.

(La imagen del Rinoceronte de Durero, en una octava edición de la xilografía)

 

 (Una versión coloreada de otra efigie del rinoceronte, en este caso reproducida en la obra del naturalista  Ulysse Aldovrandi, hacia 1600) 

El rinoceronte en un tapiz del Castillo de Kronborg (Dinamarca)  ,  c. 1550

 

Versión coloreada de una edición francesa del siglo XVII

 

 

(Un grabado que muestra un segundo ejemplar de rinoceronte que llegó en el siglo XVI a Europa, enviado a Madrid como regalo para Felipe II. Fuente)

 

 

 

(1) Rhinocerology.I The rhinoceros of the Pope, en Poemas del río Wang 

(2) Wikipedia, el Rinoceronte de Durero

(3) Fragmentos del bestiario a propósito del rinoceronte y su lucha con el elefante se intercalan en el texto.

(4) El Rinoceronte, según el Bestiario de Juan José Arreola

 

El Mausoleo de Halicarnaso

Aunque mucha gente ha oído hablar de las Siete Maravillas del Mundo, sólo unos cuantos son capaces de enumerarlas. Seis de los siete admirables edificios, construcciones o esculturas de la antigüedad que formaban parte de la lista original han desaparecido de la faz de la tierra. La relación de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo fue originalmente compilada en torno al doscientos antes de Cristo. La primera referencia a esta idea se halla en los Nueve Libros de Historia, de Heródoto, cinco siglos antes de Cristo. Dédadas más tarde, los historiadores y geógrafos griegos escribirían sobre los mayores monumentos de su época; Calímaco de Cirene (+ 240 AC) que por entonces ocupaba un puesto relevante en la Biblioteca de Alejandría, redactó una “colección de maravillas de todo el mundo”. Lo único que se sabe de esta compilación es el título, porque fue destruída junto con todos los tesoros de la Biblioteca. 

La lista final de las Siete Maravillas del Mundo tal  y como hoy la conocemos se consolidó en la Edad Media. Comprendía los siete monumentos más impresionantes del Mundo Antiguo, algunos de los cuales habían sobrevivido hasta el medievo. Entre las más antiguas menciones de esta lista están los grabados del artista alemán Maerten van Meemskerck (1498-1574), y la Historia de la Arquitectura de Johan Fischer Von Erlach. En la actualidad, las pesquisas arqueológicas revelan algunos de los misterios que rodearon la historia de estas maravillas durante siglos.

Las Siete Maravillas del Mundo antiguo eran los Jardines colgantes de Babilonia, El Faro de Alejandría, El coloso de Rodas, la Gran Pirámide, el Mausoleo de Halicarnaso, el Templo de Artemisia en Éfeso y la estatua de  Zeus en Olimpia.

El Mausoleo de Halicarnaso fue la tumba de Mausolo, rey de Caria, construida por los arquitectos Sátiros y Piteos. Su superficie era de 33 por 39 metros, y de altura medía 50 metros. Fue destruido por Alejandro Magno que conquistó la ciudad. Hoy no quedan prácticamente restos de ella;  los escasos vestigios de este antaño grandioso monumento ofrecen una triste estampa. El sitio sufrió ya en la Antigüedad, pero en la Edad Media todavía impresionaba. En 1522, los Caballeros de Rodas lo destruyeron hasta la última piedra (…) Muy poca gente ha recibido un monumento funerario tan impresionante. El autor griego Lucio así lo apreciaba, y en sus Diálogos de los Muertos hizo hablar al Sátrapa Cario así:

En Halicarnassos reposa sobre mis restos un enorme monumento como nadie más ha conocido, adornado en la mejor manera con estatuas de caballos y hombres, todo cubierto de mármol de la mejor calidad (1) .

 El Mausoleo de Halicarnaso, según van Meemskerck

 

(Diferentes recreaciones del desparecido Mausoleo de Halicarnaso, una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo)

 -Fuentes y vínculos-

 (1) El Mausoleo de Halicarnaso

(2) Enlace de google maps a las ruinas del Mausoleo de Halicarnaso.

(3) Las Siete Maravillas del Mundo. El Mausoleo de Halicarnaso.

Lunes, mayo 10th, 2010 MIRABILIA 2 comentarios

Turris Babel

(La visión de Babel en un fotograma de Metrópolis, de Fritz Lang)

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(Frontispicio de la obra de Athanasius Kircher sobre la Torre de Babel)

He aquí un gran misterio. La historia de la Torre de Babel, que apenas entreveremos, es uno de los relatos más célebres y, sin embargo, enigmáticos y complejos, que aparecen en la Biblia. Su leyenda, narrada en el Génesis, capítulo 11- 9  (1), menciona a los habitantes de la planicie de Sinar, quizá antiguos sumerios o gente de Mesopotamia, que tras la catástrofe del Diluvio Universal, se proponen construir una civilización, una ciudad, y con ella una torre cuya cima ascendiese a los Cielos:

11:1 Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras.
11:2 Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron.
11:3 Entonces se dijeron el uno al otro: “Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego”. Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa.
11:4 Después dijeron: “Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.”
11:5 Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos,
11:6 y dijo el Señor: “He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible.
11:7 Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo”.
11:8 Y desde aquel punto los desperdigó el Señor por toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
11:9 Por eso se la llamó Babel; porque allí embrolló el Señor el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó el Señor por toda la haz de la tierra.

La historia parece ser, según algunos exégetas, un intento de explicar la existencia de diversas lenguas humanas. De acuerdo con el relato bíblico, los seguidores de Nimrod querían hacerse un nombre para sí mismos construyendo una poderosa ciudad y una torre con su “techo en los Cielos”. Sin embargo, Dios interrumpe la empresa confundiendo el lenguaje de los constructores, que en adelante no pueden entenderse entre sí, sembrando la confusión. Éste último se propone como uno de los significados del término “Babel” –confundir–, sinónimo de caos. El proyecto nunca se completaría.

En el mito de Babel cabría ver también la gestación de la idea de la civilización o la cultura misma, y de un modo particular de la misma, la metrópolis o la ciudad. También podría identificarse fácilmente con  Babilonia, la gran urbe mesopotámica, que igual modo que más tarde Roma o Nueva York, sería  un gran crisol  razas y culturas muy diversas. Finalmente, la Torre de Babel podría ser asociada, desde su vertiente o dimensión religiosa, como el intento siniestro de perpetrar un vasto sistema o estructura más allá de lo social, cuya estructura podría ser la del zigurat o la pirámide, una metáfora del terrible y misterioso Nuevo Orden de los Siglos, cuya construcción se remonta al principio de la historia.

  

 La Torre de Babel como enigma lingüístico fue una de las incontables empresas que  acometería el polígrafo y erudito jesuita —«el hombre que lo sabía todo»—, el padre  Athanasius Kircher (1602-1680). En 1679 vería la luz  en Amsterdam su obra Turris Babel, un vasto estudio de carácter enciclopédico digno del genio barroco de Kircher. El conjunto consiste en un contundente y detallado ensayo descritptivo, con frecuentes alusiones a San Agustín, y un enfoque científico en el estudio análitico de las lenguas.

Pero lo que nos llama poderosamente la atención es el fabuloso conjunto de ilustraciones  y representaciones a las que ha dado lugar esta misteriosa edificación a lo largo de los siglos, algunas de las que algunas de las cuales les mostramos aquí.

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Grabados de la Turris Babel, de Athanasius Kircher  

Marten Van Valckenborch I (1535-1612)

BRUEGEL, Pieter el viejo, la “Pequeña Torre de Babel” circa 1564

BRUEGEL, Pieter el viejo, Torre de Babel 1563

Lucas van Valckenborch, 1595

Tobias Verhaecht (1561-1631)

VALKENBORCH, Lucas van Torre de Babel 1564

 Lucas van Valckenborch (1535-1597) Jonckheere Galerie, Paris

Hendrick III van Cleve (1525 – 1589)

Hendrik III van Cleve -(Museo Kröller Müller )

Anónimo flamenco, (Kurpfälzisches Mueseum)

Frans Francken Ⅱ,1581-1642


Lodewyk_Toeput 1583-1587

Abel Grimmer (1570-1619)

Tobey C. Anderson

La Torre de Babel según Roberto González Fernández (1948)

La torre de Babel, en una xilogafía de M.C. ESCHER.

(1) La Torre de Babel de Athanasius Kircher (1679)

(2) Athanasius Kircher. Turris Babel online

(3) Las entradas de Bibliodissey para la materia relacionada con la magna obra de Kircher.

(4) Todas estas imágenes pertenecen a la fabulosa galería de Marinni.livejournal.com, donde aún podrán ver más imágenes de la Torre de Babel .

(5) El projecto de Athanasius Kircher de la Stanford University

(6) Galería de Imágenes de Athanasius Kircher, de la Stanford University

(7) Athanasius Kircher Turris Babel, en el Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla

El coloso de Rodas

 Kircher, Athanasius, 1602-1680 Colossus Solis apud Rhodios. (1679)
Janssonius van Waesberge, Johannes, fl. 1642-1681

Según algunos autores hubo hasta tres mil estatuas  en la Antigüedad, cientos de ellas colosales, en la rica isla de Rodas. Entre ellas destacaba la más famosa estatua gigantesca del mundo antiguo, el Coloso de Rodas. Era una representación de Helios, el dios del Sol, fundida en hierro. Se le calculó una altura de treinta a cuarenta metros, un peso de setenta toneladas, y las piernas abiertas a la entrada del templo de rodas, llevando en la mano una antorcha encencida.

Marten van Heemskerck

En el siglo IV antes de Cristo, según la tradición, después de su victoria sobre el rey macedonio Demetrio Poliorcetes, los rodios tomaron la decisión de erigir una estatua a su dios protector. Demetrio había puesto sitio a la isla durante largo tiempo, pero lo abandonó por infructuoso. Se dice que los rodios emplearon el material de guerra abandonado en el campamento del enemigo para la fundición de la estatua colosal. Se confió la obra al escultor Chares, quien comenzaría los primeros estudios en 291, terminándola doce años más tarde. Se matuvo en su lugar solamente algo más de cincuenta años, porque un terremoto asoló Rodas derribando el coloso en el mar. Sobre el pedestal no quedaron sino los vestigios de los enormes pies. En el año 653 se vendieron los restos de la estatua a un comerciante judío de Edesa –la misma ciudad que conservó durante siglos el Mandylion en sus puertas– que los repartiría en novecientas cargas de camello y los fundió en tierra firme. De esta forma no subsistió ninguna huella de la estatua de Helios, una de las siete maravillas del mundo celebradas en la antigüedad.

 

GRABADO  DEL COLOSO DE RODAS, ORIGINAL, 1683, MALLET, ESPLÉNDIDO ESTADO (Arte - Grabados)

El Coloso de Rodas, Mallet, grabado, 1683

 

Salvador Dalí, Coloso de Rodas. Óleo/lienzo

 

 

(1) Imágenes del Coloso de Rodas aquí.

(2) Un artículo sobre la película El Coloso de Rodas, con escenas rodadas en España, aquí.

(3) El coloso de Rodas y las Siete maravillas del Mundo, en este artículo. y en este otro de la Enciclopedia.

Hiperbórea o la Expedición al Gran Norte

 

La conquista de las regiones boreales, y la idea del Polo como centro de la tierra e imagen del Paraíso nos llevan en este tramo de nuestro extraordinario viaje hasta las  regiónes de los Hiperbóreos, con quienes soñaban los pueblos céliticos, identificando el norte con esta Tierra de los Vivientes, simbología que fue lamentablemente mal entendida y explotada con fines más siniestros por la propaganda nazi, que adoptaría el signo del polo como emblema tristemente famoso.  La región de Hiperbórea, más allá de los vientos del norte, era la tierra de un pueblo mítico situado en el extremo más apartado del reino de Bóreas, donde se desconocían los rigores del invierno y las sombras de la noche; una versión –y las hay bien diversas– de la Tierra sin Mal o El Dorado, según las imágenes que las culturas sudamericanas y precolombinas han acuñado para el  Jardín del Edén.

012- Bahia Smeeremberg- Spitsbergen 1839

 Hiperbórea, también llamada Thule o Última Thule es otra expresión o imagen simbólica del Centro o Paraíso Primordial. Una región misteriosa  y mítica cuya  a localización geográfica se apuntaba  universalmente en el extremo norte, bien en el área más septentrional del continente asiático, en Groenlandia o más allá, bajo las aguas heladas del Océano ártico.Por esta y otras razones su significación simbólica está definitivamente ligada a la del Polo, y a la idea de inmortalidad. Así, la leyenda hiperbórea que ha llegado hasta nosotros tiene su origen entre los griegos, que hablan de esta tierra “más allá del viento del norte” como un paraíso septentrional poblado por inmortales, donde no existe el invierno (1) 

North Pole.

(La conquista de Hiperbórea, otra imagen próxima al simbolismo del Polo)

Las fábulas del país de los Hiperbóreos están asociadas al mito de Apolo y sus leyendas. Según la tradición, el dios regresaría periódicamente a esta región y cada primavera llegaba a Delfos; algunos de los rituales vinculados al culto de Apolo tendrían su origen en Hiperbórea. Se contaba también que en su país habia nacido Leto, madre de Apolo. Los utensilios y objetos sagrados apolíneos venerados en la isla de Delfos parecían tener también filiación hiperbórea. Las leyendas de los delios hablaban de las ofrendas rituales enviadas por los hiperbóreos a la isla de Apolo por manos de las doncellas Hipéroque y Laódice.

Sin embargo, sin pruebas arqueológicas concluyentes como argumentos en favor de la existencia de Hiperbórea, esta cultura mítica, como la Atlántida (2)  ha poblado los sueños de visionarios y enfebrecidos escritores y ha sido objeto de numerosos opúsculos y volúmenes que giran en torno a su existencia, así como del misticismo más dudoso o la revelación personal, como en el caso del  Libro de Eibon y su lenguaje “hiperbóreo”, reminiscente del lenguaje angélico del Doctor John Dee, o de  la polémica  obra The True Secret History of The World canalizado mediante escritura automática por la medium Amelia Dunn, donde nos cuenta la decadencia y destrucción de Hiperbórea.

(Thangka Kalachakra)

Todos los viajes al norte representan, de algún modo, la  búsqueda de Hiperbórea; así como todos los viajes tienen algo de heróico y son un trasunto del viaje final. Como en la Expedición al Gran Norte, objeto de este fenomenal post en Odisea 2008 , donde nos cuentan que “el 13 de Junio de 1838 la corbeta francesa “La Recherche” zarpaba del Havre.  A bordo de la misma se encuentraba un cierto número de científicos y de artistas franceses que en compañía de científicos escandinavos invitados, iban a estudiar durante casi tres años las costas nórdicas y las zonas marítimas que las bordean”. Una segunda expedición llamada Recherche II se organizaría para recoger datos que fueron publicados entre 1842 y 1855 en el “Atlas Pittoresque”, bajo el titulo “Voyages de la Commission scientifique du Nord: en Scandinavie, en Laponie, au Spitzberg et aux Féroé, pendant les années 1838, 1839 et 1840 sur la corvette La Recherche” (3), de donde hemos extraído estas fabulosas y evocadoras ilustraciones.

Las imágenes de esta Expedición al Gran Norte,  al margen de las consideraciones geográficas y científicas incuestionables, ilustran extraordiariamente la fascinación por la búsqueda de inexploradas regiones –plenas de tesoros como nuestra ansiada inmortalidad– que esperan, más allá de los vientos fríos del confín de la tierra y del invierno de la vejez y la muerte, a ser descubiertas y conquistadas.

011-Anclaje de La Recherche cerca de la montaña Isbre- Spitsbergen 1838

010-Vista de Beerenøyen 1838-Spitsbergen

008-parte de un gran glaciar en una montaña (4 de agosto de 1838)-Spitsbergen

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Más sobre Hiperbórea en Aventuras Extraordinarias, un pariente lejano de Viajes con mi tía.

(2) A menudo se ha especulado con la conexión entre Thule y el mítico continente perdido de la  Atlántida

(3) Los grabados y el texto en cursiva pertenecen al post  Expedición al Gran Norte,  de la genial Odisea 2008.

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