MIRABILIA

La tierra de Mapple White

 

(THE LOST WORLD,  fantástico cartelillo de un magnífico ejemplar de celuloide rancio basado en el relato homónimo de Sir Arthur Conan Doyle)

El asunto del continente perdido, la ciudad ignota o remotísima o el destino secreto, cuyo acceso es apenas practicable para el profano, ha sido recurrente en la literatura de viajes y aventuras, especialmente  en las pulp fiction stories--recordemos Pellucidar del Tarzán de Burroughs, y otros destinos similares en obras de Robert Howard, Lovecraft o Merrit--, pero ha sido motivo también de la novela de enjundia, como en el caso de la ejemplar El Mundo Perdido, de Sir Arthur Conan Doyle, que con su descripción de la Tierra de Mapple White contribuiría como pocos a fraguar definitivamente el perfil inconfundible de la Terra incognita y sus pavorosos habitantes en la literatura y el cine modernos.

 

 

(El mapa de la Isla de la Calavera, remotamente inspirada en la Tierra de Mapple White) Foto Dinosaurcentral

Mapple White es --en la novela de Doyle-- un artista aventurero que se adentra en la espesura del Matto Grosso, en plena jungla amazónica, buscando experiencias y fuentes de inspiración para sus dibujos. En el curso de sus andanzas por la jungla llegará a saber a través de sus contactos con los nativos de la existencia de una tierra desconocida en el corazón de la selva, una zona prohibida y tabuada para los indios, frontera con lo desconocido, lo misterioso y lo monstruoso, donde es peligroso adentrarse —non plus ultra--;  una región nebulosa que creen dominio de un espíritu maligno, al que llaman Curupuri.   Mapple White, desafiando las supersticiones  de los nativos, arriesgará su vida en pos del descubrimiento. A su regreso, su álbum de dibujos constituirá un testimonio de su sorprendente aventura por las entrañas de un fabuloso  mundo perdido.

 

 (Roraima, para algunos el lugar que inspiró a Conan Doyle su Tierra de Mapple White)

 

(Una serie de ilustraciones de una antiquísima edición del Mundo Perdido de Conan Doyle. Pueden hojearla aquí)

 

 La tierra de Mapple White, ese mundo perdido imaginado por Conan Doyle es  reminiscente del Paraíso Perdido; un lugar absconditus de difícil acceso -- lugar de iniciación para el joven Malone, protagonista del fascinante relato-- , un auténtico temenos o recinto sagrado, una suerte de isla en medio de la selva, segregado del resto del mundo por un foso natural, casi inaccesible  excepto para los héroes, que deberán probar su valor en innúmeras ocasiones, desde su entrada en la Tierra de Mapple a través de un arduo y riesgoso pasaje --el filo de la navaja, puente o paso peligroso de las novelas de caballerías--  constituído en este caso por un gran árbol caído que hará las veces de puente natural, hasta sus incontables luchas con las criaturas antediluvianas que pueblan la región y que, como todo dragón que se precie, custodian un formidable tesoro.

 

La secuencia del puente, trasunto del paso peligroso de la gesta heróica, permite vincular simbólicamente la Isla de la Calavera y la Tierra de Mapple White con el Paraíso perdido

 

El libro inspiraría muchísimos trabajos posteriores, tanto literarios como cinematográficos. Antes de la llegada de Crichton con su Parque Jurásico y su Mundo Perdido --en el que incluso se atreve a fusilar el nombre de la novela original-- , el mejor celuloide rancio también fue deudor de la invención del inmortal creador de Sherlock Holmes. El Monstruo de los tiempos remotos, por ejemplo,  se apropia del final estelar de la obra --que no desvelaremos aquí-- para argumentar toda una historia. -.  En The Lost World (1925), el primer largometraje de animación, se adaptaría libremente la novela original. La película, dirigida por Henry Hoyt es recordada aún por ser la pionera de la técnica  claymation --animación fotograma a fotograma, de la que Ray Harryhausen llegaría a ser maestro indiscutible--  llevada a cabo por Willis O´Brien, quien perfeccionaría estas técnicas con su brillantísimo trabajo, ocho años más tarde, en King Kong.

 

 

(Póster de la película The Land that time forgot, de 1975,  basada en una novela de E.R.Burroughs que sigue la estela inaugurada por El Mundo Perdido)

También el guión de King Kong mantiene no pocos paralelismos con El Mundo Perdido: la isla de la Calavera, hogar del simio gigantesco,  está separada del mundo por una muralla que recuerda el farallón inexpugnable de la Tierra de Mapple White; como ésta, se halla poblada de monstruos y dinosaurios que han sobrevivido, milagrosamente, el paso de las eras. Incluso la secuencia del árbol caído parece inspirada directamente en un episodio similar de la novela de Conan Doyle. Durante los años cincuenta y sesenta, la mayoría de producciones cinematográficas de aventuras en las que se abordaba el asunto de los dinosaurios, como El Valle de Gwangi o The land that time forgot, entre otras, eran deudoras en cierto modo del legado de El Mundo Perdido. Y su influencia perdura hasta nuestros días.

 

 (El valle de Gwangi, un trasunto de la Tierra de Mapple White, donde también habitan los lagartos terribles)

 

 

 

Un tutubo con el tráiler de la primera adaptación cinematográfica de la novela de Conan Doyle

 

(1) The Lost World, en Greenbriar Picture Shows

(2) Más ciudades y continentes perdidos, en Las ciudades perdidas, una guía de viaje

(3) The lost world, de 1925, inspirada en la novela homónima de Conan Doyle

(4) Donde habitan los dinosaurios: la Tierra de Mapple White, Skull Island  y otros territorios ignotos, y sus terribles pobladores. Fantástica página.

(5) El mundo perdido (edición original inglés) aquí

El espectro de Bröcken

 

El Círculo de Ulloa, un pariente lejano del Espectro de Brocken, según Camille Flammarion en Hans Kraemer, Ed., Weltall und Menschheit : Geschichte der Erforschung der Natur und der Verwertung der Naturkräfte im Dienste der Völker ( via  )

La sombra gigantesca que una persona arroja sobre un banco de niebla es llamada “espectro de Brocken“. Con frecuencia el fenómeno se acompaña de la aparición de un arco nebuloso o de una gloria . El fenómeno fue descrito por vez primera por unos montañeros alemanes en la montaña de Brocken, en la Sierra de Harz, en la Baja Sajonia, por lo que a partir de entonces empezó a denominarse Espectro de Brocken. En otros lugares recibe distintas denominaciones, como espectro de las montañas, por ejemplo, o  Luz de Buda en las regiones extremo-orientales; en castellano se denomina gloria (quizá poniendo de  manifiesto la pretendida naturaleza sobrenatural o espiritual asociada tradicionalmente al  fenómeno); aunque su denominación más extendida es ésta de Brockengespenst o Espectro de Brocken, dadas las condiciones ideales en aquel pico de las montañas alemanas del Harz para que se den este tipo de efectos meteorológicos.

(Camille Flammarion se ocupó de recoger datos sobre este curioso fenómeno basado en la dispersión de la luz. Flammarion, C. (1873) ): The Atmosphere) El astrónomo francés, que se ocupó también de numerosos  fenómenos inexplicados y maravillosos, escribiría sobre un curioso fenómeno similar al Espectro de Brocken en su obra Maravillas de la Tierra, el Mar y el Cielo (1902))  via

(via The Nonist)

Se entiende también la mezcla de pavor, reverencia y  superstición con que estos fenómenos eran acogidos en el pasado: la relativa rareza del meteoro hacía que muy pocas personas pudieran ser testigos de la existencia del mismo. Algunos relatos como el fragmento que sigue recogen las impresiones que un encuentro tan formidable causaban antiguamente entre los atónitos observadores del mismo:

“Una gigantesca figura, conocida como el “Espectro de Brocken”, dejaba sentir su presencia ominosa en las montañas. Los campesinos ignorantes estaban, antiguamente, completamente aterrorizados por el fenómeno, pues creían que era un ser sobrenatural y albergaban el temor supersticioso de que pudiese atraer toda clase de desgracias y males sobre ellos. Y para ser sinceros supone un terrorífico hallazgo toparse  de repente en la cima de una montaña con un gigante inmenso, a veces apuntando con actitud amenazadora hacia el pueblo vecino, como presagiando funestamente su destrucción; a menudo con los brazos levantados, quizá invocando la ruina sobre toda la tierra (…)”( Frank R. Stockton, Round-About Rambles in Lands of Fact and Fancy, 1910)

Thomas  De Quincey, en sus Confesiones de un Opiómano, dedica toda una sección a la Aparición de Brocken:   “¿Quién o qué es él…? para determinar la naturaleza de esta misteriosa aparición, intentaremos dos o tres experimentos con ella… Hacer el signo de la cruz, y observar si lo repite. ¡Mira! Lo ha hecho… Pueden creer ahora con confianza que la aparición no es sino un reflejo de tí mismo” (…)

  

(La señal de la cruz, según De Quincey, un método infalible para vencer al Espectro)

Los hombres de ciencia, acostumbrados a lidiar con lo asombroso, lo inexplicado y lo maravilloso,   se enfrentaban con otro temple al extraño fenómeno, como revelan estas líneas del astrónomo Antoniadi, escritas en 1896:

Tan pronto escalamos hasta la plataforma, fuimos gratamente sorprendidos al ver nuestra propia sombra de doscientos pies de altura, proyectada en un banco de niebla por una potente linterna, elevarse hasta el cénit. Fue un espectáculo mayúsculo y muy curioso. Cada pequeño movimiento de la mano o la cabeza era fielmente reproducido por el fantasma. Pero únicamente la cabeza y hombros de la figura se perfilaban nítidamente. El resto del cuerpo era bastante informe. Rayos gigantescos de color irradiaban desde la cabeza en todas direcciones”   (E.M. Antoniadai, 1896.) (2)

 

 

 

(Espectro de Brocken. Foto de Gregorio González)

Lo que para el avezado meteorólogo y astrónomo Antoniadi no fue más que  un espectáculo “sumamente agradable” había sido para incontables generaciones antes que él  una angustiosa fuente de especulación y superstición,  un motivo de horror sagrado. Pero, “ahora, el Espectro de Brocken no es  ya  motivo de temor. ¿Por qué?… Porque los hombres han descubierto que no es nada en absoluto sino una sombra”. (5)

(Fotos actuales del Espectro de Brocken. Foto Carolin Baumann. via)

  

(Espectros y glorias, un tubo por cortesía de Marcianitos Verdes)

 

(Un Espectro de Brocken muy poco espectacular, por cierto, captado en Mount Tsurugi por un videoaficionado)

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Gloria, fenómeno óptico, en wikipedia

(2) The Spectre of Brocken, en The Nonist

(3) Glories in Historical Illustrations , en Paraselene. de Galería de Imágenes de Espectros de Bröken, aquí.

(4) Glorias, espectros de Brocken y arcos de niebla, por Henry Sharpe.

(5) Frank R. Stockton, Round-About Rambles in Lands of Fact and Fancy, 1910

(6) The Glory, sobre fenómenos atmosféricos y metereológicos (fotos incluídas de los fenómenos explicados)

(7) El espectro de Brocken, en lavidaesinfinito

(8) Fotos del fenómeno en este álbum de Flickr

(9) Otros increíbles fenómenos meteorológicos en Taringa!

Martes, marzo 1st, 2011 ICONOGRAPHIA CURIOSA, MIRABILIA 1 comentario

El Faro de Alejandría

 

(Una reconstrucción del Faro de Alejandría en un antiguo grabado)

  

“Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
Oigo sus oscuras imprecaciones,
Contemplo sus blancas caricias;
Y erguido desde cuna vigilante
Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres”

( de Soliloquio del Farero, de Luis Cernuda, en El faro del fin del Mundo)

 

Concebido por Ptolomeo I Soter, y construido bajo el mandato de su hijo Ptolomeo II, el Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, se erigió hacia los años 300 al 280 antes de Cristo en las costas de ciudad egipcia.  A pesar de ser la más reciente de las construcciones que figuran entre las Sieter Maravillas del Mundo, es una de las que más ha hecho correr la tinta. 

El Faro fue edificado por el arquitecto Sostratos de Cnido y durante mucho tiempo fue considerado una auténtica proeza de la ingeniería, puesto que la  torre, de sección octogonal, alcanzaba unos cien metros de altura, permitiendo que la luz del fuego que ardía en la parte superior de la construcción fuera visible a una enorme distancia mar adentro.

 

 

(Diversas reconstrucciones del mítico Faro de Alejandría. Credito)

La leyenda refiere que el constructor del Faro de Alejandría escogió el vidrio como material para fabricar los enormes bloques en los que se sustentaba el edificio, procurando la mayor durabilidad y resistencia de los cimientos a la erosión de las olas. Un terremoto destruyó la mayor parte del faro hacia 1375, y durante mucho tiempo se han buscado infructuosamente sus restos. Como en el caso del Coloso de Rodas, el Faro fue engullido por las aguas; y este final catastrófico alimentó aún más su leyenda, contribuyendo poderosamente al aura de fascinación en torno al monumento. Siendo la arqueología submarinauna de las más espectaculares actividades posibles, en el caso de Alejandría además adquiere los rasgos de la aventura mítica de la búsqueda de tesoros sumergidos. La ciudad, aparte de Meca para buceadores profesionales, es un lugar de encuentro de egiptólogos y helenistas de todo el mundo, y sobre ella planea aún el recuerdo de la no menos mítica Biblioteca.

(Los tesoros sumergidos de Alejandría. Fotos Franck Goddio)

 

(Rescatando un coloso de las profundidades en Alejandría. Foto Franck Goddio)

 

(Momento en que reflotan los restos de una estatua colosal de Ptolomeo I Soter en las costas de Alejandría. Foto psb.org)

 

“La reconstrucción gráfica que ha seguido siendo la vista popular aceptada del Faro hasta el momento, ha sido la elaborada por Herman Thiersch, un alemán que escribió un gran trabajo al que tituló “Faros” y que ha servido como una referencia normal desde que se publicó en 1909. Thiersch estudió imágenes de las monedas, terracotas, y ciertos mosaicos romanos en Libia y Jordania. También emprendió un estudio de varios alminares, incluso en Egipto, los cuales se piensa copiaron la forma del Faro.” (2)

  

(A partir de diversos vestigios arqueológicos como esta moneda fue posible reconstruir la imagen del Faro de Alejandría. Crédito)

Sobre las  estatuas colosales que ornamentaban la construcción se han apuntado teorías diveras: “algunos autores suponen representaban a Poseidón, dios de los mares y Zeus. Otros han sugerido que hubo dos estatuas de los dioses Castor y Polux; los dioscuros griegos considerados protectores de los navegantes. Esta teoría esta basada en la inscripción de la dedicatoria que se talló en la pared del Faro, “Sostrato de Cnido, hijo de Dexífanes, en nombre de los marineros, a los salvadores divinos”, mientras que la frase “salvadores divinos” habitualmente referida a éstos hijos gemelos de Zeus, pudo haber sido una ambigüedad deliberada para también permitirle referencia a Ptolomeo Soter ( El Salvador ) y su esposa Berenice e incluso a ambos ellos como verdaderos artífices de la construcción. “(ibid)

  

(Así vio el genio de Salvador Dalí el Faro de Alejandría, en su serie sobre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo)

 

 (Un fragmento del documental  de canal Historia que recoge en su segunda parte la descripción del Faro de Alejandría)

Debemos el nombre de Pharos que se dió a esta monumental creación arquitectónica, a la península en la que estaba situada; el término se ha hecho extensivo a todas las construcciones análogas que, desde un punto de vista simbólico, especialmente en el contexto del cristianismo, representan la luz del Salvador -Soter- que guía al hombre salvándolo de las mortales aguas del pecado.

 

 

(Si les gustan los faros, les gustaran las soberbias fotos de Jean Guichard. Seguro que las han visto alguna vez)

 

 

 (Nuestro “pequeño” Faro del fin del mundo: la Torre de Hércules en A Coruña)

 

 

A nuestra amiga Alicia Galán, apasionada como nosotros de los faros y su luz inextinguible

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) El faro de Pharos, sobre la historia del Faro de Alejandría (inglés)

(1) Todas las maravillas del mundo antiguo  Flickr

(2) Fragmentos tomados de Vázquez Hoys, Ana, Dr. El Faro de Alejandría .

 Egipto reconstruirá el Faro de Alejandría, en la blog de Ana Vázquez Hoys sobre el mundo antiguo.

(3)Fotos en HDR de faros de todo el mundo

(4) La página de Jean Guichard, uno de los mejores fotógrafos de faros del planeta.

(5) Alojamiento vacacional en faros de medio mundo.

Viernes, octubre 15th, 2010 MIRABILIA, TERRA INCOGNITA 2 comentarios

El mapa de Vinlandia

 

(¿Llegaron los vikingos a América antes que Colón?)

 

El reciente descubrimiento de la falsedad del mapa de Vinlandia (*) ha puesto fin defitivamente a toda una serie de especulaciones y leyendas acerca de la llegada de los vikingos al continente americano, mucho antes que Cristobal Colón llegase a la isla de Guanahaní en 1492. Malas noticias, una vez más, para soñadores y viajeros de lo imposible, que ven como paulatinamente las fronteras del mundo desconocido y los límites de la imaginación retroceden ante los envites inexorables de la ciencia.

(El mapa de Vinlandia)

Ya en los años setenta algunos investigadores adelantaron el origen espurio del famoso mapa, que permanecía como el tesoro más valioso de la colección cartográfica de la Universidad de Yale, considerado un documento que desmostraba irrefutablemente la incursión en América de Eric el Afortunado: El mapa en cuestión era una pieza de 25 por 40 centímetros que contenía una representación clara de Europa, África, Asia y las míticas islas del Atlántico. Una inscripción latina, que  aparecía sobre el dibujo de una isla  llamada “Vinlandia“, decía que “por voluntad de Dios, y después de un largo viaje desde Groenlandia hacia las regiones más remotas del sur del océano occidental, navengando entre los hielos, los compañeros Bjarni y Leif Ericson hallaron una nueva tierra desconocida, muy feraz, en la que encontraron parras cargadas de uvas, por lo que la llamamos Vinlandia”.

A pesar de haber sido reconocido como un fraude tras unos análisis de la tinta efectuados en 1974, el mapa de Vinlandia persiste en conservar su aura legendaria, desde que fuera descubierto en 1965 por un grupo de historiadores estadounidenses que vieron en el documento la prueba incontrovertible de la rumoreada visita de los vikingos a las costas de América siglos antes que Colón.

La idea del desembarco en el continente americano de pueblos tan antiguos como los vikingos, fenicios, chinos e incluso egipcios ha sido objeto de amplia discusión y debate desde hace muchos años, y no sólo en el ámbito pseudocientífico o el mundillo de la rumorología más o menos esotérica. Todas estas suposiciones se fundamentan en diversos escritos o testimonios arqueológicos de estos antiguos exploradores, en documentos de dudosa fiabilidad como este mapa de Vinlandia, o en  inscripciones -hasta hoy indescifrables- que presuntamente dejarían  viajeros de identidad desconocida,  como las que existen en las cavernas de West Irian, en Nueva Guinea, o en la cueva de Tinguirica, en la región central de Chile, así como en otros lugares, testimonio según algunos autores de la presencia de antiguas culturas en lugares inesperados de todo el mundo, imposibles según la visión oficial de la historia.

Algunas teorías no menos riesgosas que las precedentes suponen que ya los monjes irlandeses exploraron América durante los siglos VI y VII de la era cristiana, llegando hasta las Bahamas en su viaje de reconocimiento. Esta hipótesis se basa en la leyenda de la NAVIGATIO BRENDANI, o Navegación de San Brandán (el San Borondón de las Islas Canarias con sus misterios), que narra los míticos viajes de San Brandán o Brendano (484-577)  hacia el año 570 de nuestra era: La caída del Imperio Romano marca el inicio de las invasiones de Irlanda por tribus teutónicas paganas, lo cual obligaría a estos monjes navegantes irlandeses a hacerse a la mar en busca de un santuario para su comunidad cristiana. De la lectura de la Navigatio Brandani, sobre la que volveremos en alguna otra ocasión, paradigma del viaje marítimo y plena de simbolismo, se infiere que aquellos sacerdotes irlandeses que componían la tripulación de San Brandán pudieron desembarcar en una tierra occidental casi mil años antes de que  Cristobal Colón viniese al mundo.  La fabulosa Isla de San Brandán, que algunos identifican nada menos que con el Paraíso o la Tierra prometida de Occidente, en esta teoría es asimilada al continente Americano, a la isla de Madeira o quizás a Terranova.  Lo más probable, sin embargo, es que esta mítica tierra occidental más allá del océano se identifique con el Tierra de los Vivientes, y todo el relato de la Navigatio deba ser intrepretado en una clave simbólica, esotérica o simplemente moralizante.

 

(San Brandán y sus monjes cabalgando la ballena, el animal cosmóforo por excelencia)

 

Como quiera que sea, nada de lo anterior puede probarse de modo definitivo. En primer lugar, porque la tecnología de la navegación de la época no habría permitido semejante periplo (aunque el genial piloto de la Kon Tiki, Thor Heyerdhal se esforzaría durante toda su vida por demostrar otra cosa); los frágiles barcos irlandeses con el casco forrado de pieles calafateadas difícilmente habrían podido llevar a cabo semejante proeza. Por otro lado, el final abrupto de la leyenda de San Brandán hace dudar, junto al tono mítico de la misma, de la fiabilidad del texto como documento de validez histórica.

 

(Vikingos de cartón piedra como estos de la foto no llegarían ni a las Canarias con buen tiempo)

 Volviendo al mapa de Vinlandia, que de ser auténtico habría sido la prueba irrefutable de la visita de los vikingos a las costas americanas, apoyaba una teoría mucho más plausible, puesto que numerosos documentos antiguos apuntan hacia que Bjarni Herjulfsson y sus hombres fueron los primeros en descubrir y colonizar la costa oriental de América del Norte, hacia el 985 de nuestra era. A éstos les seguiría Leif Ericson, “el afortunado”, que partió para establecer una colonia en las regiones descubiertas. En la crónica islandesa de Flateryarbok  figura una descripción detallada de esta aventura, donde se relata cómo Leif y su tripulación desembarcarían en las costas de Labrador y seguirían hasta la zona cercana a Cape Cod (sí, las mismas que pintó Edward Hopper en no pocas ocasiones). En estas tierras los aguerridos aventureros verían un sinfin de parras cargadas de uvas silvestres, según refiere la citada crónica, por lo que decidieron llamarlas Vinlandia.

 

 

(Un daguerrotipo de la roca de Dighton, en Masachussets, con supuestas inscripciones vikingas)

” Estos nuevos colonos, tras permanecer dos años en Vinland, construyeron nuevas casas y extendieron el territorio explorado. Al regresar a Groenlandia hicieron una parada en cierto lugar, donde tuvieron el primer contacto -desafortunado- con los indios nativos, a los que llamaron skraeling.

“El tercer viaje estuvo a cargo de otro hijo de Erik el Rojo, Thorstein, pero el barco fue alejado de su ruta por una tormenta y finalmente todos los tripulantes, excepto una mujer, murieron a causas de una epidemia.”

Hubo un cuarto viaje, realizado por ” sesenta y cinco personas, al mando de Thorfinnur Karlsefni, en dos barcos bien equipados. Tras una temporada inicial que les debió parecer la vida en el paraíso, volvieron a hacer acto de presencia los skraeling, que pretendieron cambiarles pieles por sus espadas de hierro, que los indios desconocían. La negativa de los nórdicos ocasionó algunos problemas, hasta que la colonia nórdica decidió regresar a Groenlandia, después de tres años en Vinland” (2)

Finalmente, con la publicación de los resultados del análisis del mapa de Vinlandia, la leyenda de los vikingos en América seguirá siendo objeto de discusión, y la Universidad de Yale ha perdido una de sus más preciados tesoros, sabedora de que no es más que una esmerada falsficación que, sin embargo, ha hecho soñar a varias generaciones.

 

(Un irlandés que pretende recrear el fabuloso Viaje de San Brandán, emulando a Thor Heyerdhal)

 

( En este tutubo, que atribuimos al moderno cascadeur del esoterismo, J.J. Benítez , nos refieren la supuesta epopeya vikinga en América)

 

 

-Fuentes y vínculos-

(1)  La historia del mapa de Vinlandia, en la wikipedia

(2) Los Vikingos llegaron primero, en los foros de Paralax

(3) Los vikingos en América y el mapa de Vinlandia, aquí.

(4) La Piedra de Paraíba y los fenicios en América, otro caso para los Misterios de Síbaris

(5) Para los más interesados, toda una bibliografía sobre estos intrépidos navegantes precolombinos.

(6) Otro peritaje del mapa trata de demostrar que éste es auténtico, aquí.

(7) La geografía secreta de América,o los exploradores antes de Colón, aquí.

(8) Fenicios en América y otros enigmas de diverso calado.

(9) Para paladares escépticos, este post de Luis Alfonso Gámez -alias  ya está aquí el tío que todo lo sabe– de Magonia, con una excelente revisión -todo hay que decirlo- de los clásicos misterios y enigmas de Síbaris.

 

Cartografiando lo imaginario

  

 

Las victorias de la imaginación sobre las limitaciones que impone lo real, cuales quiera que éstas sean, siempre son un motivo de celebración y recogijo. Éste es el caso de la jugosa anécdota que en seguida les presentamos, largamente reproducida  en innúmeros sitios de la red, pero  siempre bienvenida y justamente reconocida por su belleza e incontenible pulso romántico. La historia, recogida en la muy estimable Breve Guía de lugares imaginarios (1) reúne las condiciones indispensables para toda alma apasionada del viaje: mapas, lugares remotos, avezados e imaginativos exploradores  y, planeando sobre todo ello, el indeleble espíritu del sueño. 

 «En 1923, un grupo de zapadores ingleses estaba midiendo una zona casi inaccesible del continente africano. Al final de un duro día, ansiosos de volver al campamento base, cayeron en que aún quedaba por medir una pequeña colina. Uno de ellos, el más imaginativo, propuso que terminaran el trabajo más tarde, de regreso en el campamento. Su sugerencia fue aprobada. Armado por un par de tijeras, el cartógrafo recortó de una revista el dibujo de un elefante, trazó su contorno en el mapa, y completó así la colina cuyas medidas nunca fueron tomadas. El monte en forma de paquidermo puede verse aún hoy en el ángulo noroeste de la página 17 de la serie cartográfica 1:62,500 publicada por el Real Instituto Geográfico Británico bajo el título África: Costa de Oro.» 

  

Al los más curiosos de ustedes les invitamos a que   traten de encontrar el elefante escondido en el mapa de marras. Arriba, un aspecto del margen izquierdo del documento referido por cortesía de  de Lie of the Land, allí podrán ver un gif animado que ilustra nuestro caso. Añaden que la broma perpetrada por el cartógrafo permaneció durante algún tiempo oculta y puede ser observada aún en algunas ediciones del mapa, como en ésta que reproducen en la página sobre la exposición  Lie of the Land, donde podrán deleitarse con pequeñas revelaciones sobre la vida secreta de los mapas. Sus autores nos dicen que algunos mapas han sido diseñados deliberadamente para confundir al espectador. Los hay que muestran una vista selectiva que sólo refleja los intereses de sus artífices. Cientos de mapas son estudiados para revelar algunos de sus sorprendentes secretos: en la mayoría de los casos, también en la cartografía, las apariencias engañan. 

  

 

   

(El perfil inconfundible de otras rocas y colinas con la  forma del fabuloso animal, en este caso en la egipcia isla Elefantina, en Asuán) 

   

   

(1) Manguel, Alberto y Guadalupi, Gianni, Breve Guía de Los lugares imaginarios, Alianza – El libro de Bolsillo, 1992.

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