MEMENTO MORI

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AphroditesChild_2

Demis Roussos, cantante, bajista y frontman de los AphroditeA?s Childs

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ARTEMIS VENTOURIS ROUSSOS (Demis Roussos)

(1946 -2015)

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Bye bye, my friend, goodbye
With a lie
you forget and break it

You make it
You make it
You make it
You make it

Cry in my empty room
and we try
to forget and break it

Fly
high
and then
you make it [interlude]
Bye bye, my friend, goodbye
With a lie
you forget and break it

You make it
You make it
You make it
You make it

666-demis-christ

 

Notas y vA?nculos

1. Espanto y armonA?a http://www.viajesconmitia.com/2010/09/07/espanto-y-armonia/

El culto de la calavera, II

 

 

Nihil est in rebus inane
No hay nada sin sentido en las cosas.

Cuando llegaron al lugar llamado `”La Calavera“,

crucificaron allA? a JesA?s y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

LC. XXIII:33 *

 

 

El culto de la calavera (II)

Un esmerado corta y pega de los artA?fices de Viajes con mi tA?a

 

DecA?amos hace ya mA?s de un aA?o, en un primer acercamiento a este complicado asunto sobre un hipotA?tico culto universal de la calavera, que habA?an sido hallados en muchos pueblos primitivos y en la antigA?edad numerosos indicios que apuntan hacia la existencia de un culto semejante.A?Con frecuencia nos hemos cuestionado por quA? tantos grupos, sectas, conciliA?bulos y fraternidades secretas como la denominada Skull and Bones, han elegido como signo distintivo precisamente el crA?neo. O incluso si piratas yA?templarios tenA?an en comA?n, como algunos aseguran, la veneraciA?n por este mismo sA?mbolo. Para intentar buscar una respuesta a estas difA?ciles preguntas nos hemos remontado a los orA?genes de este emblema, indagando sobre su significado esotA?rico, tratando de llegar a las fuentes mismas de un antiquA?simo misterio. Ni quA? decir tiene que tras nuestra bA?squeda volvemos con mA?s preguntas que al comenzar, habiendo rasgado apenas el espeso velo de este oscuro arcano. Pero en este viaje hemos encontrado un buen puA?ado de curiosidades y anA?cdotas bien interesantes que creemos merece la pena compartir con ustedes.

 

Los Dayak, cazadores de cabezas en Borneo, practican una forma ancestral del culto de la calavera

 

Tradicionalmente el crA?neo se ha asociado, paradA?jicamente, A?con la inmortalidad A?- al ser de los pocos elementos del cuerpo humano que resisten a la corrupciA?n y la desintegraciA?n de la fosa- A?y se le ha considerado residencia de la vitalidad y del alma, por lo cual no es sorprendente que se le rindiera culto desde la prehistoria, hallA?ndose pruebas paleontolA?gicas y arqueolA?gicas abundantes que justifican esta teorA?a, A?en PekA?n, Java, la costa tirrA?nica y otros enclaves de Oriente. A?Diferentes vestigios arqueolA?gicos demuestran que en JericA? existiA? un culto a la calavera humana, desde el 7000 antes de Cristo, culto que debiA? consistir en conservar la calaveras como reliquias de los muertos en la extendida creencia de que la cabeza es residencia o fuente de poder espiritual.

 


Las famosas calaveras de cristal quizA? puedan sumarse a la lista de crA?neos numinosos que conforman este singular culto de la calavera extendido por todo el mundo

 

Se sabe tambiA?n, por diversos hallazgos bien documentados, que en la prehistoria el cerebro pudo haber sido comido sacramentalmente. A?Hay asA?mismo pruebas que apuntan hacia la realizaciA?n de trepanaciones rituales post-mortem entre los hombres primitivos, no sabemos si por una razA?n prA?ctica (para colgar los crA?neos, como hacen los Dayak de Borneo) o con alguna intenciA?n ceremonial.


( ObsesiA?n mediA?tica contemporA?nea con la calavera: * A?casualidad o asistimos, una vez mA?s, al desarrollo de un nuevo tipo de maniobra de ingenierA?a social o magia ritual masiva?)

 

 

Nos preguntamos si en nuestros dA?as el valor simbA?lico del crA?neo humano es idA?ntico al que la tradiciA?n le ortorga o si se ha devaluado a pesar de su ubicuidad en la sociedad contemporA?nea, ubicuidad que, para algunos, resulta altamente sospechosa *. Desde la antigua iconografA?a hasta convertirse en emblema y seA?a de identidad de la alienada juventud moderna, de reliquia a objeto de consumo, sufriendo una tortuosa transformaciA?n de sA?mbolo tradicional, cargado de significaciA?n, a blando, plasticoso y A?vacuo “logo” contemporA?neo, A?el crA?neo continA?a, por algA?n motivo que no alcanzamos a comprender, emanando su numinosa carga icA?nica.

 

Pintura de Victor RodrA?guez

 

Esta prA?ctica del culto del crA?neo animal y humano bien extendida en la prehistoria y fundamentada, segA?n distintas tesis antropolA?gicas, en el llamado “culto a los antepasados” podrA?a explicar en parte la persistencia del icono de la calavera y su fascinaciA?n a lo largo de los siglos. El crA?neo fue adorado y reverenciado y aA?n se guarda y se venera en muchas culturas, incluso hoy dA?a A?en el seno de la iglesia catA?lica (al parecer la que mA?s insiste en el culto de las reliquias en general y del crA?neo en particular, como veremos mA?s adelante). En otros tantos pueblos la adoraciA?n del crA?neo aparece en una asombrosa, colorida A?-o siniestra- A?variedad de modismos, algunos de los cuales no responden exactamente a esta perspectiva general del culto a los antepasados y quizA? requieren de otra explicaciA?n que intentaremos apuntar en los pA?rrafos que siguen.

 

 


 

El motivo de la fascinaciA?n de los pueblos precolombinos, particularmente los antiguos mexicanos (abajo) por la imagen de la muerte y las calaveras, responderA?a en parte al culto a los antepasados, presente en numerosA?simas culturas y bien documentado antropolA?gicamente.

 

 

Entre los antiguos aztecas, por ejemplo, la creencia de esta fuerza vital contenida en el crA?neo lo convertA?a instantA?neamente en objeto de santificaciA?n. Los antiguos mexicanos reconocA?an dos fuerzas primarias A?en el cuerpo humano que denominaban tonalli y teyolia; la primera se refiere al vigor, el calor del sol, el verano, y el alma. A?Pensaban que tonalli residA?a en la cabeza (el crA?neo): por eso, en la guerra, los guerreros decapitaban o cortaban el pelo al enemigo, pensando que podrA?an aumentar su propio “tonalli”. A?En los sacrificios pA?blicos, por otro lado, los enemigos eran decapitados para liberar esta energA?a (tonalli) y de este modo incrementar la del propio pueblo, como conjunto, en un efecto catA?rtico.

 


Ya hemos mencionado que el crA?neo humano era considerado en muchas culturas el trono de la fuerza vital del cuerpo y del espA?ritu, y como tal A?ha sido objeto de fervor; A?en parte por este motivo algunos pueblos A?solA?anA?”conservar para sA? los crA?neos de los muertos, en la creencia de que este acto les brindarA? el poder espiritual que sus poseedores tuvieron en vida.”

 

 

La asociaciA?n del crA?neo con esta fuerza vital nos remite al simbolismo general de la sangre, con la que tiene algunos paralelismos, especialmente en el A?mbito del rito del holocausto, llevado a cabo en distintos pueblos con mA?s o menos virulencia a lo largo de la historia. Esta vertiente sacrificial del culto a la calavera justifica su identificaciA?n simbA?lica con el vaso, copa o el receptA?culo sagrado que recoge la sangre derramada (como veremos en el caso del kapala, o cuenco de calavera tA?ntrico A?(4) , que participa del simbolismo del corazA?n y el Grial) y tambiA?n enlaza con el tema de la decapitaciA?n ritual y el culto de la cabeza cortada, extendido entre los celtas y los pueblos precolombinos, como veremos, y cuyas ramificaciones tambiA?n se mezclan con algunos de los elementos de la leyenda del grial. Este aspecto sacrificial del que hablamos, ademA?s, consituye seguramente uno de los mA?s enigmA?ticos y esenciales del culto de la calavera; en los pA?rrafos que siguen volveremos sobre este asunto de la cabeza cortada y su estrecha relaciA?n con el mito griA?lico y el crA?neo como objeto votivo.

 

 

Arriba, kapala o vaso tA?ntrico, remiscente del Graal occidental. Abajo, relicario con crA?neo (Santa Baume); hay calaveras y cabezas cortadas relevantes en la mitologA?a griA?lica. A?Algunos piensan que la misteriosaA?“cabeza” Caput L Virgo* que supuestamente veneraban los templarios pudo ser un relicario de este tipo, que conservaba el crA?neo del mismA?simo Juan el Bautista u otras cabezas cortadas conspicuas, como la de Goliath -segA?n otras versiones- ; el sA?mbolo del Bafometo (Mahomet o Bafomet) pudiera haberse relacionado tambiA?n con esta enigmA?tica cabeza templaria.

 

 

En la AmA?rica precolombina el fervor en torno a la calavera ha sido de especial relevancia. Es notable la fascinaciA?n del pueblo mexicano por ella desde la A?poca de los mexicas A?Por ejemplo, entre los mixtecos el crA?neo era un elemento A?importante en la labor temA?tica del oro. Se sabe que este culto del crA?neo trofeo vinculado con hA?bitos guerreros estaba muy extendido sobre todo en el norte de Chile . En la quebrada de Humahuaca se registra su prA?ctica con prisioneros espaA?oles. Con tradiciones muy diferentes a las de otros pueblos, A?acostumbraban a cortar la cabeza a sus enemigos y suspenderlas en picas.

 

Son tambiA?n numerosos y diversos en otras tantas culturas prehispA?nicas las divinidades que participan de algA?n aspecto ctA?nico o infernal emparentado con el tema de la muerte y la desintegraciA?n. A?En los textos coloniales yucatecos esta deidad se denomina Ah Puch, “El Descarnado” , Kisin, o “El Apestoso” rey deA?XibalbA?, que representa el inframundo y tiene por cabeza, a menudo, una calavera.

 

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Antiguamente incluso la muerte tuvo tambiA?n una divinidad rectora, que se representaba tanto en los cA?dices como en las obras plA?sticas, como una calavera, un esqueleto o un cadA?ver en descomposiciA?n (Mictlantecuhtli) . A?Son tambiA?n numerosos y diversos en otras tantas culturas prehispA?nicas las divinidades que participan de algA?n aspecto ctA?nico o infernal emparentado con el tema de la muerte y la desintegraciA?n.

 

 

Los mayas, los tarascos o los antiguos totonacos fueron devotos de la muerte. Todo parece indicar que hubo asA?mismo entre los aztecas un culto a la muerte muy arraigado. Entre losA?mochicas las numerosas representaciones de demonios con las caracerA?sticas cabezas-trofeo, asA? como otras figuraciones de cabezas empotradas en los murosA?(tzompantli) parecen indicar que el culto de la calavera, o la cabeza cortada, tenA?a gran importancia para los antiguos pobladores de Mexico.A?Las colecciones de crA?neos podrA?an ser apilados por los vencedores en los lugares pA?blicos, como una declaraciA?n obvia de la victoria y triste recordatorio de las pA?rdidas de los vencidos.

SeA?alamos tambiA?n que el centro del mal llamadoA?calendario azteca presenta un rostro con cara de calavera del diosA?Xolotl; quizA? podrA?amos ver aquA? una relaciA?n con las mA?scaras hindA?es del GlotA?n o devorador del tiempo (makara) o aA?n con el rostro clA?sico de laA?Medusa, pero estas disquisiciones nos llevarA?an ahora A?demasiado lejos de nuestro tema principal.

 

 

 

 

El legado de este sangriento culto de la calavera entre los pueblos antiguos de Mexico evoluciona y parece mantenerse hasta nuestros dA?as, donde lo encontramos, en una vertiente mA?s festiva y colorista, en el moderno festival del DA?a de Muertos -aunque se seA?alan para A?ste unos orA?genes mA?s cercanos a nuestros tiempos y mA?s prosaicos que los que sugerimos– . Entre los actuales pobladores de MA?xico todavA?a el crA?neo es constantemente utilizado como un elemento ornamental en cerA?mica, relieves y esculturas, tradicionalmente. Su presencia es ubicua en la artesanA?a popular. A?Comieza con una calavera en Janitzio, en PA?zcuaro, MichoacA?n, la cual estA? hecha en tela; prosigue con las tA?picas de Celaya, Guanajuato, elaboradas con cartA?n con base de madera. EstA?n las calaveras de Ocumicho, las de Aguascalientes, hechas en barro policromado y papel, las de dulce (sugar skulls), las calaveritas de azA?car, profusamente decoradas. A?Se utiliza incluso en la fabricaciA?n de juguetes: estas “calaveritas” constituyen hoy uno de los signos de identidad de lo mexicano, desde hace mucho tiempo.

 

Antiguo crA?neo votivo precolombino con incrustaciones de jade

 

Actualmente son conocidas en hispanoamA?rica las llamadasA?calaveras de San JosA?, “A?atitas” y “aimeritas”; A?el culto de estos crA?neos que procesionan entre cA?nticos por las calles de la ciudad, constituye una tradicion que viene desde hace mA?s de siglo. La fiesta se remonta al parecer hasta las costumbres de pueblos precolombinos, que solA?an desenterrar a sus muertos para honrarlos una vez al aA?o. Este A?ltimo hecho sugiere que quizA? el culto de A?la calavera no es sino una forma particular de culto a los antepasados, extendido en muchas culturas de todo el mundo.

No abandonaremos MA?xico sin seA?alar una de las dimensiones mA?s siniestras y oscuras de este sA?mbolo, cual es el de la veneraciA?n de la Santa Muerte, que participa remotamente de algunos aspectos A?simbA?licos del culto de la calavera, pero creemos tiene un origen sincrA?tico muy distinto del alcance y el simbolismo de este ritual del crA?neo que hemos visto se A?remonta a los tiempos prehistA?ricos.

 

 

Prosiguiendo con nuestra bA?squeda histA?rica de este extendido culto de la calavera viajamos desde la AmA?rica precolombina hasta A?frica, para encontrarnos en el antiguo Egipto con un cierto tratamiento ceremonial del crA?neo, ya documentado en los tiempos prehistA?ricos, donde se sabe que la cabeza del difunto se separaba del cuerpo y se quemaba aparte. Estas macabras costumbres ancestrales, sin embargo, A?desaparecieron con la prA?ctica de la momificaciA?n. A?La cabeza del muerto se cubrA?a con estuco, y la cara se modelaba cuidadosamente, recibiendo un tratamiento A?especial y reverencial, heredero en cierto modo de las mA?s antiguas prA?cticas cultuales en torno al crA?neo.A?En el Africa que rodea a Egipto, por otra parte, A?tambiA?n se conservaba el crA?neo, particularmente en el caso de jefes y curanderos, cuya sabidurA?a y poderes divinos se A?suponA?a que residA?an en la cabeza.

 

 

Vemos que hay definitivamente una gravedad inherente a la imagen del crA?neo humano que, casi por sA? solo, justificarA?a el valor reverencial y sagrado que se le ha otorgado desde siempre. La calavera ha sido tradicionalmente el sA?mbolo de la mortalidad y en muchos casos se ha convertido en signo o marca distintiva de grupos y sociedades secretas, sustancias tA?xicas y advertencias de peligro; incluso en la bandera que hicieron cA?lebres los piratas servA?a con frecuencia como aviso de un funesto encuentro.

 

 

La imagen o sA?mbolo de la calavera y las tibias cruzadas en forma de aspa (a??)A?es una forma emblemA?tica usada con frecuencia en rituales iniciA?ticos como sA?mbolo de resurrecciA?n o renacimiento. Algunas fuentes seA?alan que podrA?a relacionarse, desde un punto de vista cabalA?stico, con la “sephirah daath” en el A?rbol de la vida, concebido en A?mbitos ocultistas como vehA?culo para alcanzar estados superiores el ser o, expresado en otros tA?rminos, la “iluminaciA?n” del neA?fito. QuizA? en este sentido vemos aparecer tambiA?n el curioso simbolo en la casilla 58 A?del popular Juego de la Oca A?(5 + 8 = 13, el arcano sin nombre del Tarot, la Muerte), representando aquA? las fauces de la muerte que bloquean, en el tablero de juego, A?el acceso al espacio central -la liberacion, la iniciaciA?n, el acceso al paraA?so- como hemos indicado en otras ocasiones.

 

 

 

Arriba, mandil ritual masA?nico con la efigie de la calavera y las tibias cruzadas

 

La calavera ha sido investida, decA?amos, de tremendas connotaciones religiosas y espirituales en muchA?simas culturas.A?Este omnipresente sA?mbolo de la mortalidad humana expresa, de modo impactante y potentA?simo, el triunfo de la muerte sobre la existencia. Aunque tambiA?n, en virtud de esa flexibilidad que los sA?mbolos tradicionales presentan a menudo, el crA?neo es emblema de resurreciA?n o inmortalidad, A?expresiA?n radiante de la creencia en una parte espiritual del ser humano -incorruptible, diamantina, dura como A?el hueso- A?que, como el crA?neo, perdura y sobrevive a la desintegraciA?n de la tumba, hecho que comA?nmente ha sido observado en osarios y fosas de todo el mundo.

 

 

El culto de la calavera se halla en cierto sentido relacionado con el culto genA?rico y mA?s amplio de las reliquias sagradas. Se dice con razA?n que el Vaticano es el mayor coleccionista de calaveras del planeta, pero… A?les rinden culto? Parece ser que es asA?, ya que son consideradas reliquias, que en el A?mbito del catolicismo son los restos de los santos despuA?s de su muerte o martirio (una muerte violenta, en la mayorA?a de los casos). A?En un sentido mA?s amplio, una reliquia constituye el cuerpo entero o cada una de las partes en que se haya dividido aquA?l (expresion que nos evoca, caprichosamente, el episodio de la fragmentaciA?n ritual del cuerpo de Osiris, asunto que creemos ligado al que nos ocupa) .

 

 

La calavera, sA?mbolo de la vanidad y la fugacidad en el Barroco

 

 

La reliquia se considera necesaria para santificar un altar (ara), haciA?ndolo apto para el sacrificio (sacrum facere, hacer sagrado). En cierto sentido simbA?lico, la reliquia en sA? misma es una expresiA?n mA?nima y nuclear de este acto del sacrificio; la sangre derramada A?contribuye a santificar un enclave, un objeto. La reliquia A?en definitiva sacraliza el lugar.

 

 

En este sentido, conviene recordar la significaciA?n del tA?rminoA?Calvario oA?GA?lgota,A?A?nombre dado al monte o colina “a las afueras deA?JerusalA?n donde tuvo lugar laA?crucifixiA?n de JesA?s. Su nombre proviene de la forma deA?calavera que tenA?an las rocas de una de sus laderas. (sic) A?Su nombre enA?latA?n esA?Calvariae Locus, enA?griego IsI?I?I?I?I?I? I?I?I?I?I? (Kraniou Topos) y enA?arameo GA?lgota oA?Golgotha; en todos estos idiomas significa “lugar de la calavera”.” A?AdemA?s, segA?n la tradiciA?n judA?a, serA?a el lugar en el que se enterrA? el crA?neo deA?AdA?n. De nuevo, A?los elementos de las antiguas formas mistA?ricas, la sangre derramada en sacrificio y el crA?neo, asociados de modo simbA?lico en el pasaje bA?blico: A?la sangre del Cordero cae sobre el crA?neo del viejo hombre, AdA?n, A?operando su resurrecciA?n.

 

Tzompantli en el Templo Mayor de MA?xico

 

Esta proliferaciA?n de reliquias, sin embargo, A?tiene una explicaciA?n sencilla, pues hubo una A?poca en la que para poder crear una iglesia era preciso poseer una reliquia o acreditar un milagro (A?sto fue asA? tambiA?n, curiosamente, en la Grecia clA?sica, con el asunto delA?heroon donde se hallaban los restos -reliquias- de supuestos hA?roes o semidioses de la antigA?edad). Esto significaba que aquellos pueblos o ciudades que desearan tener su lugar de culto debA?an hacerse con alguna reliquia, lo que ocasionaba mA?s de un enconado litigio entre buenos vecinos.

 

 

Por otro lado, cerca del A?mbito de las reliquias, estaban las mirabilia: las maravillas A?mA?s veneradas de los tesoros medievales eran precisamente las reliquias, aunque este culto de las reliquias no es solamente cristiano. Plinio el Viejo nos habla ya de reliquias preciosas en el mundo grecorromano; la lira de Orfeo, A?el sA?ndalo de Elena o los huesos del monstruo que atacA? a AndrA?meda **A?Sin embargo, la colecciA?n de reliquias que ha producido el cristianismo supera todo lo imaginable: un ejemplo extremo y singular de este culto lo constituyen las calaveras (dos) de San Juan Bautista, pues se conservan dos ejemplares: aquella de cuando era niA?o y el crA?neo en la edad adulta (!).

 

SalomA? con la cabeza griA?lica del Bautista: abajo, crA?neo de San Dagoberto, el A?ltimo de los reyes merovingios y objeto de veneraciA?n entre los fanA?ticos de los misterios de Rennes le Chateau.

 

 

Chanzas aparte, la veneraciA?n del crA?neo (o de la cabeza cortada, simbA?licamente emparentadas) de San Juan Bautista, de ecos griA?licos y templarios, A?nos remite de nuevo y con la mayor gravedad a lo mA?s profundo del asunto que discutimos. A? Es posible encontrar A?en la antigua mitologA?a cA?ltica un curiosA?simo y enigmA?tico eco de este poderoso sA?mbolo de la cabeza cortada en la vasija o Graal (plato, fuente o bandeja en su acepciA?n etimolA?gica original) o el caldero o copa rebosante de sangre : nos referimos al caldero de Bran –en el cual se operaba de modo mA?gico la resurrecciA?n de los guerreros muertos durante la batalla– A?y a la propia cabeza de este mismo hA?roe mA?tico, a la que se adjudicaban propiedades taumatA?rgicas y profA?ticas -segA?n se relata en diversos episodios de los Maginogi, textos del antiguo folckore galA?s– . En un pasaje famoso del Peredur (antecedente del Parzival del ciclo del grial artA?rico) el personaje principal asiste a una misteriosa procesiA?n de una lanza sangrante y una ominosa cabeza seccionada depositada en un cuenco o plato grande (grasale, graduale, grial) y portadas por una doncella virgen. Todos estos sA?mbolos, cualesquiera que sea su profundo significado (que aquA? parece ligado a algA?n enigmA?tico rito de magia A?sexual o tA?ntrico) son los mismos elementos en torno a los que se articula lo esencial del misterio griA?lico.

 

 

Arriba, grabado antiguo que ilustra el cortejo misterioso deA?Peredur (Perceval): son patentes la enorme lanza sangrante y la cabeza cortada en el plato (graal), sA?mbolos fundamentales de la leyenda del Grial

Todos estos sA?mbolos, cualesquiera que sea su profundo significado (que aquA? parece ligado a algA?n enigmA?tico rito de magia A?sexual o tA?ntrico) son los mismos elementos principales en las leyendas del Grial.

 

Arriba, modernoA?kapala tA?ntrico, decorado; antecedente del Grial y evidencia de un extendido culto a la calavera de profunda significaciA?n esotA?rica. Hasta hace poco, estas piezas autA?nticas podA?an ser fA?cilmente adquiridas.

 

Cabezas esculpidas halladas en un oppidum cA?ltico. Imagen de www.delcampe.net

 

Entre A?los indicios que sostienen la existencia de un culto de la cabeza cortada, se cita con frecuencia a los antiguos celtas. Se mencionan en este sentido las numerosas representaciones escultA?ricas de cabezas decapitadas en la llamada cultura de La TA?ne (tambiA?n en otros yacimientos en EspaA?a y diversos lugares europeos) y las referencias del folckore cA?ltico, donde hay mA?ltiples menciones de las cabezas cortadas de los hA?roes y de santos que llevan su propia cabeza seccionada; a menudo estas cabezas cortadas son portadores de poderes mA?gicos A?(Bendigeit Bran) o son capaces de extraA?os vaticinios que las emparentan con los bustos parlantes de la antigA?edad y otras cabezas insignes y profA?ticas, como la de Orfeo. En el seno del catolicismo no faltan tampoco los mA?rtires descabezados, como A?San juan Bautista o Saint Denis (abajo).

 

 

 

Abundan las referencias sobre el tema en los autores clA?sicos. Diodoro de Sicilia (V, 29,5) refiere que los galos “cortan la cabeza a los enemigos caA?dos y la sujetan al cuello de sus caballos” a modo de trofeos, suponemos. A?Silo ItA?lico (PA?nicas, XIII, 481-2) A?dice que estos mismos galos consagraban en los templos la cabeza cortada del jefe enemigo. EstrabA?n, por su parte habla de este rito utilizado por los druA?das.A?Para otros muchos autores , sin embargo, nunca hubo un verdadero culto de la cabeza cortada, sino que mA?s bien los indicios sugieren la existencia entre los celtas de una forma vestigial de algA?n sA?mbolo solar procedente de la Edad del Bronce.

 

 

Ya en tiempos mA?s cercanos a nosotros, las calaveras han sido y aA?n siguen siendo utilizadas en diversos juramentos A?(oaths) y rituales poco conocidos en otras tantas sociedades secretas y grupA?sculos afines al ocultismo.A?Cabezas cortadas y asesinatos rituales ilustrados en un antiguo texto sobre la masonerA?a: A?rituales mistA?ricos, sainetes o algo mA?s siniestro? A?Abajo, la fuente mA?s antigua para la explicaciA?n simbA?lica del culto de la cabeza cortada: Saturno, dios de la Edad de Oro, A?decapitado por JA?piter * en un antiguo manuscrito. Algunos de los poderosos sA?mbolos del Grial pueden remontarse tambiA?n a este episodio mitolA?gico.

 

En una A?poca en que se desconoce cA?mo empezA? la costumbre de realizar un juramento sobre las reliquias (oath) de la misma manera que se jura sobre la Biblia en determinados casos; los ejemplos documentados son del siglo VI en adelante. Se dice que los jesuA?tas practican un ritual semejante en el que se precisa un crA?neo humano sobre el que se realiza un juramento especial a la orden. Este supuesto juramento aparece en el libro a??La Roma subterrA?neaa?? de Charles Didier, traducido del francA?s y publicado en Nueva York en 1843. El Dr. Alberto Rivera escapA? de la Orden de los Jesuitas en 1967, y describe su juramento jesuita en la misma forma como aparece en este libro. Semper Idem: siempre Igual.

 

Arriba, Jupiter con laA?cabeza cortada de Saturno; este episodio nos da ciertas claves sobre uno de los probables orA?genes del culto del crA?neo en el milieu esotA?rico occidental

 

La identidad de valor de la “cabeza cortada” y de la Gorgona procede de un culto del crA?neo, transformado por el mundo helA?nico, que parte del mA?s viejo fondo de las religiones indo-europeas A?de las que la cabeza de Medusa parece ser el A?ltimo avatar. Un A?valor mA?gico religioso que aventaja al rito estA? indistintamente ligado al crA?neo del enemigo de los antepasasdos, segA?n la leyenda de Bran, vinculada a la muerte y la resurreciA?n. En el ciclo de Peredur, vinculado al misterio griA?lico, y en otros relatos galeses (los Mabinogi) aparecen con mucha frecuencia el motivo de la cabeza cortada y sumergida en vasijas, pozos o calderos (imA?genes del graal). El caldero de la resurrecciA?n es ademA?s uno de los motivos recurrentes de la mitologA?a cA?ltica y de sus mA?s importantes elementos dentro de su sistema de creencias. Muchos autores creen que estos calderos mA?gicos de la resurreciA?n fueron los que inspiraron la apariciA?n de las leyendas artA?ricas y griA?licas posteriores.

El origen de este enigmA?tico culto que vincula el crA?neo y la copa se ha encontrado no sA?lo en mesoamA?rica, sino en las culturas egipcia, cA?ltica, hindA?, oriental y escandinava. Se dice que los vikingos despuA?s del combate cortaban la cabeza de sus enemigos vencidos y en los cuencos de sus crA?neos bebA?an y brindaban por el triunfo: aA?n hoy lo escandinavos gritan “skol” que significa salud, mientras chocan sus copas, aunque el signficado del tA?rmino es el de fuente, taza, escudilla o copa; acepciones que tambiA?n se encuentran en el antiguo graal, grasale, que muchos autores han identificado con el cuenco de la calavera tA?ntrico (kapala). La raA?z del tA?rmino skol, skalle, (fonA?ticamente prA?ximo a skull, crA?neo ) significa precisamente calavera.

 

 

El uso de la calavera de un enemigo derrotado en batalla como copa ha sido referido por numerosos autores a lo largo de la historia entre los mA?s diversos pueblos, como los nA?madas de las estepas de Eruasia, los vikingos o los celtas, por ejemplo. Los escitas, segA?n HerA?doto, A?(siglo quinto AC) y EstrabA?n (63 DC) tambiA?n solA?an llevar a cabo esta prA?ctica. A?Las viejas crA?nicas rusas indican que el crA?neo de Suyatoslav I de Kiev fue convertido en un cA?liz por Khan Kunya, alrededor del 972 D.C. A?Uno de los mA?s antiguos anales chinos recoge una tradiciA?n sobre crA?neos que sirven de vasija ritual entre los Xiongnu.

 

 

Arriba, la curiosa analogA?a del CrismA?nA?a?? Cruz Chi Rho con el emblema de la calavera y las tibiasA?a?? A?ha sido seA?alada por algunos autores de filiaciA?n masA?nica, como Manly P. Hall, A?que pretenden ver aquA? uno de las claves del enigma del culto al crA?neo en occidente

 

El uso de la calavera de un enemigo derrotado en batalla como copa ha sido referido por numerosos autores a lo largo de la historia entre los mA?s diversos pueblos, como los nA?madas de las estepas de Eruasia, los vikingos o los celtas, por ejemplo. Los escitas, segA?n HerA?doto, A?(siglo quinto AC) y EstrabA?n (63 DC) tambiA?n solA?an llevar a cabo esta prA?ctica. A?Las viejas crA?nicas rusas indican que el crA?neo de Suyatoslav I de Kiev fue convertido en un cA?liz por Khan Kunya, alrededor del 972 D.C. A?Uno de los mA?s antiguos anales chinos recoge una tradiciA?n sobre crA?neos que sirven de vasija ritual entre los Xiongnu.

 

 

 

Edouard Chavannes cita a Tito Livio para ilustrar el uso ceremonial de estos crA?neos entre los Boii, una tribu cA?ltica que medraba en la Europa del siglo III despues de Cristo.A?MA?s prA?ximo a nuestros dA?as, y quizA? de forma anecdA?tica, se recoge en diversas fuentes el uso que Lord Byron dio a un crA?neo gigantesco hallado por su jardinero en los terrenos de Newstead Abbey. El poeta convirtiA? en copa ceremonial la descomunal calavera, en perfecto estado de conservaciA?n, de modo que recordaba el caparazA?n ricamente ornamentado de una tortuga. Byron llegarA?a a fundar una Orden de la Calavera en Newstead, en la que la libaciA?n ritual en el crA?neoA?”en imitaciA?n de los dioses de antaA?o” constituA?a uno de los momentos estelares de sus cenA?culos.

 

 

El cuenco de calavera tA?ntrico. A?Arriba, recreaciA?n truculenta y siniestra del Vaso de Kali para una de las pelA?culas de Indiana Jones.

Abajo, kapala o cuenco de calvera tA?ntrico real. Muchos ven aquA? uno de las prefiguraciones del Grial o graal de las leyendas medievales o el caldero de la resurecciA?n cA?ltico.

 

 

 

 

SalomA?, Isis, Kali: Cabezas cortadas, sangre y un oscuro ritual en torno al cadA?ver o la cabeza del muerto, la calavera . Asombrosas A?aunque improbables conexiones griA?licas.

 

 

El sacrificio ritual y el lado oscuro de la muerte estA?n presentes en el siniestro culto de Kali .

Abajo, la diosa Kali porta dos de los atributos inconfundibles de Saturno (la hoz y A?el ramillete de calaveras) Saturno es el origen de la iconografA?a contemporA?nea de la Muerte con la GuadaA?a, o “Grim Reaper”.

Se han apuntado distintas conexiones, que van desde la magia tA?ntrica hasta la mitologA?a egipcia, entre la sangre menstrual y la copa en forma de calavera.La diosa Kali guarda en este sentido ciertas concomitancias con el lado mA?s oscuro y destructor de Isis, que en el antiguo Egipto, por ejemplo, A?vinculada a la diosa A?Sekhmet era la diosa de la menstruaciA?n. Su asociaciA?n A?con la sangre le hizo merecedora del tA?tulo de Mujer Escarlata o SeA?ora de la CarnicerA?a (epA?teto A?ste A?ltimo que bien podrA?a haber sido adjudicado a la propia diosa Kali).

 

 

Prosiguiendo con esta misteriosa relaciA?n del crA?neo y la copa es necesario reseA?ar que en el budismo tibetano hay una forma particular de este vaso sagrado asociado al sacrificio ritual. A?Se trata de A?un objeto destacable: el kapala o cuenco de calavera tA?ntrico. Esta peculiar vasija encuentra su forma gemela en la mucho mA?s antigua vasija de barro vA?dica que recogA?a la sangre de los sacrificios. Algunos han seA?alado justamente el kapala como un antecedente simbA?lico seguro para el graal de la tradiciA?n cA?ltica y medieval. A?El kapala usualmente es sostenido por fieras deidades, de aspecto demonA?aco, que lo elevan al nivel de su corazA?n (en occidente, esta asociaciA?n del corazA?n humano con un vaso, graal o grasale fueron magnA?ficamente seA?aladas por GuA?non en algunos de sus artA?culos sobre el simbolismo del grial) y aparece representado en la iconografA?a tradicional lleno de sangre humana y vA?sceras, carne humana y en ocasiones los pulmones y otros A?rganos del enemigo abatido. De aquA? que la vinculaciA?n del vaso tA?ntrico (kapala) con la sangre (y por ende, el sacrificio ritual) resulta mA?s que evidente y sugiere una relaciA?n efectiva del ancestral culto del crA?neo con alguna forma extrema de sacrificio ritual que incluirA?a el derramamiento de sangre.

 

 

La selecciA?n de un crA?neo adecuado resultaba en estas prA?cticas de extrema importancia para el funcionamiento del ritual, y explica algunos aspectos de la naturaleza del culto sacrificial del que hablamos. Se cree que la calavera de un asesino o la vA?ctima de una ejecuciA?n posee la mayor potencia tA?ntrica; el crA?neo de aquel que ha muerto de manera violenta o accidental, o una enfermedad virulenta, serA?a poseedor de un nivel medio de esta energA?a. La calavera de un niA?o que hubiera muerto durante la apariciA?n de la pubertad se considera tambiA?n un receptA?culo de mA?ximo poder tA?ntrico (creencia que evoca el sacrificio de jA?venes vA?rgenes en otras culturas) A?asA? como las cabezas de pA?beres de paternidad desconocida (** huA?rfanos) o nacidos de la uniA?n prohibida de castas o prA?cticas sexuales incestuosas o consideradas inmundas en el sistema de creencias tradicional. A?El crA?neo de un niA?o de siete u ocho aA?os nacido de una relaciA?n incestuosa se considera, en este oscuro sistema de creencias, como catalizador de la mayor energA?a en determinados rituales tA?ntricos.

 

 

El kapala A?es un autA?ntico crA?neo humano ornamentado segA?n la tradiciA?n tA?ntrica tibetana. Es un adminA?culo ritual tibetano que sirve como vasija de ofrendas en la religiA?n budista del tantrismo. A menudo se fabrican a partir de la cabeza decapitada del cadA?ver de un monje budista. A?Para usarlo, el cuenco de calavera se llena de vino y una mezcla sanguinolenta que representa la “inmortalidad”. Entonces, en una ofrenda que los fieles presentan a las divinidades tA?ntricas hindA?es y del budismo tibetano, el lA?quido es consumido por los monjes. Este tipo de crA?neos se pueden adquirir pero son difA?ciles de encontrar y actualmente las autoridades de Nepal mantienen una escrupulosa politica contra la exportaciA?n de estas reliquias sagradas.

 

CrA?neos y cabezas decapitadas en sendos mandiles rituales masA?nicos


Los propios crA?neos tA?ntricos, kapalas, tiene fama de ser los de los propios monjes cuyos cuerpos, una vez muertos, continA?an sirviendo a la divinidad a la que siguieron en vida. A?Se usan como receptA?culos de ofrendas rituales de comida y bebida sagrada, y como instrumentos de adivinaciA?n.

 

 

Por otro lado, en la India, es destacable la figura del “ahori”, devoto de un culto extremo a Shiva, que de acuerdo con las creencias de esta secta se considera como un “cadA?ver” y a menudo asA? se les ve caminando por las calles con un crA?neo a modo de taza en las manos (kapala). Estos santones son capaces de comer cualquier cosa, incluso alimentos podridos: en algunos momentos de sus singulares rituales se prescribe el consumo ritual de carne humana putrefacta, y parte de sus ritos inlcuyen una meditaciA?n ante un cadA?ver en descomposiciA?n.

 

 

Ya en nuestros tiempos, el motivo de la calavera y las tibias cruzadas en aspa a?? no ha perdido su carga simbA?lica y A?ha sido usado como emblema en muchas fraternidades americanas, grupos militares, asA? como en sociedades secretas, y asi los han vinculado tambiA?n al templarismo y la masonerA?a. El ejemplo mA?s cA?lebre actualmente es el de la Skull and Bones, A?una sociedad secreta americana de la Universidad de Yale A?que incluso toma su nombre de aquel sA?mbolo.

 

BolA?var con el emblema de la calavera en su uniforme, proclamando su adhesiA?n a la “Orden” . BolA?var se iniciA? en la masonerA?a en CA?diz y fue ferviente defensor de los principios masA?nicos durante toda su vida.

 

X es el simbolo del cruce o la muerte. A?(a?? ); la T o A?(cruz) representa la letra griega Tau, el simbolo de la primer cruz, un simbolo de sacrificio.

 

 

Osiris es a menudo representado esquemA?ticamente con la grafA?a X. Las asociaciones con el CrismA?n Chi Ro, X P) y el sA?mbolo del culto del crA?neo son inevitables y apuntan muy lejos.

Lc- 23: 33; SS 3; 322A?El uso de la calavera con las tibias cruzadas (X) en la francmasonerA?a ha sido documentado ampliamente (abajo, emblemas de Skull and Bones y las SS)

 

 

La sociedad A?Skull and Bones ha sido acusada de los mA?s variados crA?menes, uno de los cuales incluye la posesiA?n ilegA?tima del crA?neo del jefe indio JerA?nimo o el de Pancho Villa, que usarA?an supuestamente para realizar sus juramentos, rituales y demA?s sainetes, lo cual no ha sido probado nunca. SA? es cierto que algunos de estos grupos, asA? como sectas satA?nicas, emplean uno o varios crA?neos reales como parte de algunos de sus A?rituales internos; asA? ocurre con los Caballeros de ColA?n o en los ritos del grado masA?nico de los Caballeros Templarios. La significaciA?n de estos emblemas varA?a segA?n la sociedad o grupo que los usa.

 

El famoso “Juramento de la calavera” de El hombre enmascarado (The Phantom) , con reminiscencias de templarios, piratas y francmasones y la sombra de una sangrienta “vendetta”

 

El uso del emblema de la calavera con las tibias cruzadas en la francmasonerA?a se ha documentado en muchA?simas ocasiones; asA? proliferan en las lA?pidas de miembros de la hermandad, en documentos y en paneles masA?nicos. TambiA?n aparece un crA?neo entre los enseres o adminA?culos de la “cA?mara de reflexiA?n” masA?nica, donde se opera alguno de los rituales de iniciaciA?n practicados por los miembros de la masonerA?a. La calavera es, entre los emblemas y signos masA?nicos, de los mA?s frecuentes, junto con el compA?s y la escuadra, la colmena o el Ojo de la Providencia (All Seeing Eye): asA? figura en bastones y espadas rituales, anillos o sellos, o tambiA?n en mandiles. A?La iconografA?a del crA?neo se emplea ampliamente en el ritual del tercer grado, donde se inicia el maestro masA?n – tras los primeros grados de aprendiz y compaA?ero- ; la iniciaciA?n de este tercer grado se concibe como la “resurrecciA?n” de entre los muertos del candidato, siguiendo el ejemplo del mA?tico A?primer masA?n HirA?m Abiff, asesinado ritualmente por los traidores Jubela, Jubelo y Jubelum, llamados los Tres “juvA?os”.

 

 

 

 

Algunas fuentes sugieren que uno de los posibles significados sea el de advertencia para los adeptos que se atrevan a romper los juramentos secretos de dichas sociedades, asunto complejo y de mA?ltiples ramificaciones, enA?el que nos gustarA?a profundizar, con el permiso de ustedes, en una tercera parte de este scherzo sobre un hipotA?tico Culto de la CalaveraA? III para el que les emplazamos en un futuro no muy lejano. Entretanto, procuren no perder su cabeza en absurdas elucubraciones.

 

 

-Fuentes y vA?nculos-

 

(1) El culto de la calavera, I en Viajes con mi tA?a

(2) Skull cult exhibition, una colecciA?n de artA?culos sobre la significaciA?n de la calavera en la historia de la cultura the exhibition “skull cult”

(3) Reliquias y osarios en el A? Cementerio de las Fontanelas, en Morbid Anatomy

(4) Black cult of Saturn

(4) La calavera tA?ntrica, en Viajes con mi tA?a

(5) Celtic-and-Other-Stone-Heads-by-Sidney-Jackson-40-pages-Booklet-on-the-fascinating-Stone-Heads-in-Yorkshire

(7) The celtic cult of the severed head /

(8) The nazi cult of Saturn (un tubo sobre el asunto del culto saturnino entre los nazis)

(9) Calaveras de cristal en MesoamA?rica

(10)A?(..Representaciones de cabezas cortadas y cabezas trofeo en el Levante EspaA?ol, A. Baul Congreso internacional de Ciencias prehistA?ricas Madrid, 1954)

 

Polvo eres…

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Este amigo que les observa no es tan diferente de nosotros; su decrA?pita anatomA?a estA? compuesta por lo mismo que la caduca nuestra, A?tomos. Bien es verdad que ese conjunto de A?tomos que mostramos aquA? arriba ha perdido la maravillosa capacidad autopoyA?tica con que cuenta el nuestro y, esperemos, el suyo. Pero, aunque apasionante, no es este el tema que nos ocupa; ya ha sido tratado en anteriores -lejanA?simas parecen ya- entradas.

MA?s bien nos interesa hoy reflexionar sobre la procedencia de uno u otro conjunto de A?tomos. Es mA?s, sobre la procedencia de cualquier A?tomo que exista en el Universo Mundo. Dejando aparte la materia y la energA?a oscura que, como sus nombres indican, son cuestiones un tanto hermA?ticas y misteriosas aA?n, centrA?monos en la materia ordinaria; ordinaria de nombre porque por lo demA?s ha conformado alguna de las maravillas que les hemos mostrado alguna vez en esta humilde morada, que no es poco. Y conformarA? cualquier objeto material del Cosmos que se les ocurra.

A?De dA?nde proceden esos juguetones A?tomos que forman su cuerpo? A?De dA?nde procede cualquier A?tomo que mora sobre la faz de la Tierra? A?De dA?nde, cualquiera de los que existen en este inabarcable, inabordable, Universo? A?De dA?nde, en definitiva, cualquiera de los que puebla esa maravilla de la inteligencia que solemos llamar tabla periA?dica?A?Pues todos del mismo lugar, de esos millones de millones de imponentes crisoles que abarrotan el espacio-tiempo, las estrellas. Pero hagamos un poco de historia.

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En un principio todos los A?tomos creados tras el Big Bang eran de hidrA?geno. Muy triste serA?a nuestra existencia -no existencia, dirA?amos mA?s bien- de seguir esto asA?. La fuerza gravitatoria fue amontonA?ndolos en tremebundas calderas termonucleares: estrellas de primera generaciA?n, es decir, las primeras que vieron o dieron, por mejor decir, la luz a nuestro primigA?neo Universo. La temperatura, y por tanto la velocidad de las partA?culas en el interior de las estrellas, es sencillamente descomunal y esto permite actuar al segundo personaje que necesitamos, la fuerza nuclear fuerte. Nuclear porque su rango de actuaciA?n es muy pequeA?o, del orden del tamaA?o de un nA?cleo, una cienbillonA?sima de metro. Fuerte porque lo es mA?s que las otras tres interacciones fundamentales de la Naturaleza. Tanto es asA?, que supera con mucho la repulsiA?n electromagnA?tica -tercera interacciA?n fundamental en escena- que experimentan los protones por tener la misma carga. La fuerza nuclear fuerte actA?a como un gancho que mantiene unidos, siempre que estA?n lo suficientemente cerca, a esos esquivos protones que tenderA?an a alejarse por mor de su carga. Y cuando en un nA?cleo atA?mico se une mA?s de un protA?n ya no tenemos hidrA?geno, pasamos a tener helio.

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SA?, lo que durante siglos habA?an buscado los alquimistas, la transmutaciA?n de unas sustancias en otras, lo llevaban haciendo los astros desde la noche de los tiempos. La condiciA?n necesaria para conseguir enganchar los protones entre ellos, venciendo su repulsiA?n a distancia, es la elevadA?sima temperatura que se da en el interior de las estrellas y que les confiere velocidades de vA?rtigo. Mediante este proceso, la fusiA?n nuclear, los A?tomos de hidrA?geno se van transmutando en los distintos tipos de A?tomos que forman toda la materia que existe. AdemA?s se desprende energA?a, una gran cantidad de energA?a, inmensa (1), dadas las toneladas por segundo que se fusionan.

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Sin embargo, este procedimiento es estable hasta producir el hierro (elemento que cuenta con 26 protones y 30 neutrones en el nA?cleo del isA?topo mA?s comA?n), lo cual nos explica el porquA? de su abundancia, por ejemplo en el interior de los planetas rocosos. De modo que, A?cA?mo se ha producido el resto de elementos mA?s pesados que el hierro, con mA?s protones en su nA?cleo? Mediante una de las mayores catA?strofes que se pueden contemplar en el Universo; mayor aA?n que la pA?rdida de Cuba o la actuaciA?n de Remedios Amaya, a cuyo lado el Krakatoa no es mA?s que un petardo de dos pesetas, la explosiA?n de una supernova (2).

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Una estrella es, en esencia, una bola de gas, o plasma por mejor decir. Tal geometrA?a es posible gracias al concurso de dos tendencias o fuerzas antagA?nicas. Por un lado la presiA?n y la radiaciA?n (la cantidad de energA?a emitida por segundo y metro cuadrado es tremebunda) que tiende a arrastrar toda la materia hacia afuera. Por otro lado la sempiterna gravedad, que tiende a colapsarla hacia adentro. Durante la vida normal de una estrella ambas fuerzas estA?n equilibradas y mantienen la estabilidad del monstruo. Pero al final de la vida de A?ste, cuando el combustible nuclear se ha agotado y las reacciones termonucleares de fusiA?n dejan de ser viables, la gravedad toma el control de asunto, y esto es un asunto grave. La estrella comienza a contraerse sobre sA? misma; llega un momento de apretura -jamA?s visto en el metro de Tokio o esquina de la madrugA?- en el que la materia se va haciendo cada vez mA?s densa paraA?implotar y acabar explotando en un autA?ntico reventA?n que ya querrA?a para sA? cualquier mascletA?.

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Esta enorme constricciA?n crea las condiciones necesarias para producir el resto de elementos quA?micos y, de paso, la explosiA?n de la supernova los disemina por doquier, haciendo posible la formaciA?n de nuevas estrellas en lejanos emplazamientos y futuras A?pocas gracias a los escombros del astro sacrificial. Estrellas de posterior generaciA?n, con mA?s riqueza y diversidad de elementos, que dejarA?n migajas de sus ladrillos para la construcciA?n de planetas que orbiten a su alrededor rindiA?ndoles pleitesA?a. Tengan presente, pues, que cualquiera de los A?tomos que forman su, a buen seguro, apreciado cuerpo, por mucha cA?rcel del alma que algunos lo quieran considerar, estuvo anteriormente, en un tiempo muy, muy lejano, el el interior de algA?n extinto crisol, de alguna estrella muy, muy lejana.

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Estrellas medianitas como nuestro Sol, que no tienen la masa necesaria para convertirse en uno de estos artefactos pirotA?cnicos, acabaran sus dA?as -hecho un poco mA?s lejano de lo que los mayas previeron, por suerte para la mayorA?a de los presentes- de un modo algo mA?s apacible. Lo que el futuro nos depara, dentro de unos cinco mil millones de aA?os de nada, es un desagradable cosquilleo producido por la excesiva cercanA?a de nuestro Astro Rey. Al agotar su combustible -hidrogenado y supervitaminado- el Sol irA? aumentando su tamaA?o hasta convertirse en una suerte de gigante roja, para acabar engullA?ndonos, no sin antes haber carbonizado hasta al mA?s gA?lido de los suecos, reduciA?ndolo a vil ceniza.

A?

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Polvo de estrellas somos, y en polvo de estrellas nos hemos de convertir (3).

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Este miA?rcoles de ceniza (4) es un dA?a tan apropiado como otro cualquiera, o quizA? mA?s, para reflexionar sobre la transitoriedad de su existencia. Gimnasia de verdad recomendable, que les invitamos a practicar y de la que cada cual podrA? sacar las mA?s beneficiosas, reparadoras y reconstituyentes conclusiones. Memento Mori.

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– Notas -.

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(1) La energA?a de fusiA?n nuclear se postula como la energA?a del futuro. Su rendimiento es sencillamente increA?ble y el combustible es realmente barato, pues el hidrA?geno se puede extraer con facilidad del agua de mar, sustancia de cierta abundancia. Un simple vaso podrA?a abastecer a toda una ciudad. El problema es controlar en condiciones de laboratorio las enormes presiones y temperaturas necesarias para hacer viable el proceso. Hasta ahora no se ha conseguido. A?Creen vds. que se lograrA? en un futuro cercano, o habrA? que esperar a que se agoten los combustibles fA?siles, ciertamente lucrativos para segA?n quA? rico personajete? Tiramos la piedra y escondemos la mano para dar cabida a las mentes conspiranoicas que, a buen seguro, nos acompaA?an.

A?

(2) En 1054 los astrA?nomosA?chinos dejaron constancia de la observaciA?n de una muy brillante, las noches fueron por un tiempo ciertamente luminosas. Esta supernova dejA? como rastro la Nebulosa del Cangrejo. Para mA?s supernovas vean el enlace.

(3) Hay otra manera, algo mA?s optimista o luminosa tal vez, de entender este hecho incontrovertible; es pensar que somos el Universo que se contempla a sA? mismo, una autA?ntica maravilla de autopoyesis y disminuciA?n de la entropA?a en contra de todo lo esperable.

(4) Aprovechamos la ocasiA?n para saludar y mandar A?nimos a Joseph, que se jubila porque estA? viejecito, y muy bien que hace, que no va a ser todo trabajar en esta vida. Total, para acabar como el que encabeza la entrada, mordiendo el polvo.

A?

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miércoles, febrero 13th, 2013 MEMENTO MORI, TRANTOR 19 Comments

Muerte, autorretrato final

 

Una talla en marfil japonesa, de la excelente colecciA?n de Richard Harris

 

A?sta es una exposiciA?n que nos hubiese gustado visitar sin duda alguna: la que recoge una amplia panorA?mica de la colecciA?n de RichardA?Harris,A?centrada exclusivamente en imA?genes yA?objetos en torno a la idea de la muerte. Lamentablemente, el circuito de esta excepcional muestraA?nos queda un poco a desmano, ya que recorre diversas localidades de los Estados Unidos,A? comenzando desde Chicago, el verano pasado. Tuvimos noticia de laA?exposiciA?nA?travA?s del blog Morbid Anatomy, que desarrollaba un estupendo apunteA?sobre el evento en el momento de su inauguraciA?n. Recoge alrededor de trescientas obras de una colecciA?n A?nica en el mundoA?consagrada a la iconografA?a de la muerte,A?reflejando nuestras complejas y a menudo contradictorias actitudes hacia la misma. Compilada porA?Richard Harris, un prA?spero anticuario de Chicago, la colecciA?n es muy heterogA?nea, contemplando obras de arte de diversa especie, grabados y pinturas, especA?menes cientA?ficos, piezas arqueolA?gicas, artesanA?a popular y objetos curiosos de medio mundo. Incluye tambiA?n estampas singulares de Durero, Rembrand o Goya (especialmente su serie sobre los Desastres de la Guerra, con una fuerte presencia de la Parca), que se exhiben junto a lA?minas anatA?micas oA?lasA?Vanitas renacentistas. TambiA?n hay cabida para el arte popular mexicano con su tradiciA?nA?del DA?a de los Muertos. Macabra, inquietante yA?cautivadora, A?esta exhibiciA?n es una de las mA?s apasionantes y completas que se hayan realizado hasta la fecha sobre la imaginerA?a del memento mori. Con el tA?tulo “Dancing towards Death” (en clara alusiA?n a las danzas de la muerte) tuvo lugar en el Figge Art Museum en Davenport (Iowa, USA) entre el 18 de septiembre de 2010A? y enero del 2011. ConfA?emos en que quizA? algA?n dA?aA?la muestra se acerque a nuestros pagos.

 

 

MA?scara tibetana de madera (siglo XIX) de la colecciA?n Harris

 

Richard Harris, el propietario de la asombrosa colecciA?n en torno al Memento mori, posa junto a algunas de sus piezas

 

 

 

 

 

Un tuboA?que muestra un aspecto de la sobrecogedora colecciA?n de Richard Harris en torno a la muerte

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) ImA?genes de la galerA?a de la colecciA?n Harris

(2) La colecciA?n Harris, en um A?lbum de Flickr

(3) Un artA?culo sobre la colecciA?n de Richard Harris

Santa MarA?a a Nova

La romA?ntica entrada al recinto sagrado del cementerio de Santa MarA?a a Nova, en Noia (Galicia)

Es evidente que las tradiciones de arribadas marineras postdiluvianas

son demasiado numerosas para no encubrir un fondo de verdad, por alterada que estA? esa verdad.

Louis Charpentier, el Misterio de Compostela

 

 

Noia, la antigua Noela, en pleno Finis Terrae,A?rematando el Camino de Santiago

 

 

La lectura juvenil y apasionadaA? -en su momento- de un intriganteA?A?libritoA? de Louis Charpentier ( ), El Misterio de Compostela (Plaza yA?JanA?s, 1979) nos empujA? hasta las puertas del cementerio de SantaA?MarA?a a Nova, en Noia.A?Charpentier nosA?A?cautivA? con su visiA?n misteriosa y profundamente romA?ntica del Finis Terrae y la idea de unaA?peregrinaciA?n iniciA?tica hasta el Occidente como Tierra de los Muertos.A?A?EnA?aquel libroA?encontramos, como tantos otros buscadores,A?la primera referencia al asombroso cementerio gremial de Santa MarA?a a Nova, en la enigmA?tica -en palabras del mencionado autor-A? y pinturera poblaciA?n marinera de Noya, en Galicia.A?Aquellas lA?neasA?heterodoxas pero inspiradas de Charpentier –a quien algunos tildaron deA?cascadeur del esoterismo–A?nos llevarA?anA?algunos aA?os mA?s tarde, enA?nuestra madurez,A?A?porA?A?los caminos del viejo Arco Iris de Lug (*) hasta el enclave citado, A?propiciando un viajeA?que jamA?s habremos de olvidar.

 

Cubierta de El misterio de Compostela, de L. Charpentier (foto todocolecciA?n.net)

Advierte la banderola: “Significado y trascendencia del Camino de Santiago, con un anA?lisis, serio y documentado –no tanto, segA?n los eruditos– de la toponimia de la ruata”

En un magnA?fico volumenA?de A?lvaro de las Casas, O Cemiterio de Sta. MarA?a a Nova, A?que adquirimos durante nuestra visita a NoyaA?A?(1), A?describA?an el lugar en estos tA?rminos elogiosos, con los que coincidimos:A?A? “Al fondo de la rA?a de Muros, inmediata a la desembocadura del Tambre, al pie de la agreste serranA?a del Barbanza, se asienta y se goza la ancestral villa de Noya, imprescindible en todo itinerario por Galicia. El viajero puede llegar a ella con sA?lo recorrer noventa kilA?metros desde la CoruA?a, treinta y siete desde Santiago o veintiocho desde PadrA?n (…) Los encantos de la villa son realmente extraordinarios –por no hablar de sus delicias gastronA?micas– ; A?disfruta de paisajes que no vacilamos en situar entre los mA?s hermosos y cautivadores de EspaA?a. (…) Una bella leyenda atribuye a NoA?, despues del diluvio, su fundaciA?n. Por eso en su escudo aparece el arca salvadora, con el patriarca asomado y la bA?blica paloma en vuelo (…) ” (1)

 

El escudo de Noia, fundada segA?n el mito Por NoA?, donde figura el arca y la paloma diluvianos.

 

NoiaA?es una de las mA?s hermosas localidades gallegas, junto con Muros, el mejor ejemplo de asentamientoA?marinero de Galicia. Su historia pretende comenzar conA?el Diluvio Universal, como figura en el escudo de la villa, que representa elA?arca de NoA?. Una tradiciA?n observa que este pueblo fue fundado por una hija del patriarca bA?blico, Noela: “Actualmente, y desde los A?ltimos cambiosA? aprobados en 1991, las armas de Noia son: de plata el Arca de NoA? sobre ondas deA? azul y plata, con la cabeza del Patiarca asomada a su ventana, un cuervo posadoA? en su techo y una paloma volando, con un ramo de olivo en el pico, en el cantA?n diestro del jefe, todo en sus colores naturales. Va timbrado el escudo con la corona real espaA?ola.” A?(2)

 

Interior del museo de laudas gremiales de Santa MarA?a a Nova, en Noia

 

Nuestra excursiA?n a Noya, nacida como decimos del ansia de misterio espoleada por la lectura de la obra de Charpentier,A? tuvo el sabor inconfundible del viaje romA?ntico, amplificado porA? la belleza y laA?atmA?sfera especial del pueblecitoA?en invierno.A?El pA?rroco, a quien nos presentamos, nos ofreciA?A? la llave del cementerio de Santa MarA?a a Nova –una vieja llave imponente,A? de hierro, como la que ponen los artistas en manos de San Pedro–, y se ofreciA?A?gentilmente aA?guiarnos en nuestra visita al lugar. AllA? nos dejA? el cura y pudimos deambular a nuestro antojo durante horas, recorriendo cada piedra y escrutandoA?cada uno de los enigmA?ticos y singulares rincones del camposanto –el baldaquino, las mA?ltiples tumbas, inscripciones y relieves — A?y del templo -hermosA?simo– ; concluA?do nuestro recorrido ritual y parsimonioso,A?devolvimos agradecidos A?laA?llave a quien tan amablemente nos la brindara.

 

 

 

Tibi dabo claves…. etc. etc.

 

 

La necrA?polis medieval deA? Santa MarA?a a Nova de Noia, con sus laudas sepulcrales, es increA?ble. Algunos han querido ver en la muy singularA?iconografA?a de las losas vestigios de una tradiciA?n gremialA? y masA?nica, como en el ensayoA? “As laudas sepulcrais de San Francisco da CoruA?a“.A? MA?s tarde encontramos nuevas alusiones al fantA?stico cementerio de Noya enA?alguna obra deA?Juan GarcA?a Atienza, en sus acostumbradas disgresiones sobre rutas esotA?ricas y templarias de la geografA?a espaA?ola, donde seguA?a con desigual fortuna la estela de Charpentier, A?alimentando el mito en torno a las singulares lA?pidas gremiales de Noia y contribuyendo al aura de misterio del peculiar camposanto de Santa MarA?a a Nova. En el centro de este cementerio se alza, bellA?sima, la iglesia de Santa MarA?a la Nueva: “Cementerio e iglesia forman un solo monumento, coexistieron integrA?ndose de la misma suerte desde un principio (1).

 

Iniciamos la visita al recinto sagrado encontrA?ndonos de sopetA?n, de verjas adentro, con una piedra de armas empotrada en el alto muro que cierra el cementerio que muestra esculpida las figuras de un caballero y un dragA?n en combate –escena que, a jucio de algunos autores, nos indicarA?a a nivel simbA?licoA?la naturaleza iniciA?tica del enclave– , aunque hay quienes sA?lo ven en ella un blasA?n herA?ldico o, peor aA?n, ajenos del todoA?al lenguaje sagrado de los sA?mbolos, un simple motivo ornamental.A?El tema parece relacionarse, por otro lado, con una leyenda local muy extendida sobre la presencia de cientos de culebras que rastreaban el camposanto, y en particular de un ejemplar de dimensiones colosales –esto es, en sentido simbA?lico,A?un dragA?n– que defendA?a este lugar sagrado de las gentes. (1) En realidad, esta leyenda viene a subrayar el valor simbA?lico de la imagen, evidenciando el carA?cter trascendente que algunos quisieron atribuir al enclave.

 

Signos lapidarios en los muros de la iglesia de Santa MarA?a a Nova de Noia, A CoruA?a | A? Javier GarcA?a Blanco.

 

Son tambiA?nA?bien visiblesA?los signos lapidarios o marcas de cantero que, aquA? y allA?,A?A?esparcidos por los muros de la iglesia, figuran un poco por todas partes. A?Algunos de estos signosA?resultan casi idA?nticos a los queA?se venA?en las laudas conservadas en el interior delA?museo de Santa MarA?a a Nova y aunque han sidoA?debidamente A?catalogados y estudiados porA?diferentes expertos en gliptografA?a,A?todavA?a conservan su halo de misterio.

 

 

Laudas sepulcrales amontonadas en los muros del cementerio de Santa MarA?a a Nova

 

Ya dentro del cementerio lo primero que llamaba poderosamente la atenciA?n era el estado lamentable –A?todavA?a en el aA?o noventa, cuando lo visitamos–A?deA?numerosA?simas laudas apiladas de cualquier forma junto a los muros del recinto, en un deplorable estado de conservaciA?n, aun cuando la Escuela de CanterA?a de la localidad hacA?a A?mprobos esfuerzos por rescatar de este injusto olvido los mA?s valiososA?ejemplares, contribuyendo desinteresadamente, de forma muy loable, a su cuidado yA?restauraciA?n.A?Sin embargo, aA?nA?en la actualidadA?estos esfuerzos no han dadoA?resultados satisfactorios, segA?n distintas fuentes, como La voz deA?Galicia: A?”A?La colecciA?n de laudas gremiales de Noia es la mA?s importante existente en el mundo. A pesar de que desde hace tiempo se estA? intentando recuperar todo el material que hay en el templo de Santa MarA?a a Nova y en la necrA?polis, todavA?a queda mucho por hacer y aA?n hay piezas abandonadas y arrinconadas que continA?anA? deteriorA?ndose con el paso del tiempo.”

 

 

 

 

Diseminadas por todo el cementerio, siempre reutilizadas, se han documentado mA?s de quinientas laudas sepulcrales de granito con marcas personales y signos gremiales y herA?ldicos que se remontan al siglo XIV. A pesar del aspecto enigmA?tico e inquietante de algunas de las laudas, cuyo aura de misterioA?, insistimos, contribuyA? a burilar poderosamente el libro de CharpentierA? (*) y otras obras de Juan GarcA?a Atienza, el significado y el propA?sito de las marcas que ostentan parece estar bien definido y ha sido objeto de numerosos estudios por parte de los expertos en gliptografA?a.

 

Un aspecto del intertior de Santa MarA?a la Nueva, con la soberbia colecciA?n de laudas gremiales

 

La cA?lebre lauda del peregrino, con uno de los mA?s espectaculares motivos compostelanos que a menudo figuran en las laudas

Tuvieron que pasar muchos aA?os, incluso dA?cadas, “para que las laudas gremiales de Noia que estaban apiladas a la intemperie, desprotegidas en el exterior de la igleisa, fueran rescatadas. En el interior del templo, ahora convertido en museo, estA?n las mejoras lA?pidas que muestran distintas marcas gremiales, sA?mbolos familiares y figuras humanas, pero curiosamente ningA?n nombre, fecha o letra (este A?ltimo hecho hizo que se inflamara la imaginaciA?n de muchos autores, vinculando este anonimato al de una supuesta invisibilidad propia de ciertos rituales inA?ciA?ticos). Pdemos ver en las laudas grabadas formas de maza o pico de cantero, cuchillos de carnicero, tijeras de sastre,A? compA?s de un carpintero de ribera o instrumentos de un zapatero, entre otros. Existe asA? un repertorio variado de signos y marcas en las laudas, de entre las que destacan varios grupos de estilo similar:A?las formas antropomorfas, sin epitafio, las A?laudas profesionalesA? y gremiales, las A?laudas con marcas familiares, que “seA?alan de modo mA?s concreto al individio o a laA? familia a la que se adscribA?a el fallecido laudas con motivos herA?ldicos y epigrA?ficos con el blasA?n familiar delA? representado;A?laudas con motivos marineros, etc. Conviene reseA?ar tambiA?n queA? el continuo reaprovechamiento que a lo largo del tiempo sufrieron estas piezas hace que sus motivos decorativos unas veces grabados y otras en relieve se encuentran mezclados, lo que complica sobremanera su dataciA?n cronolA?gica (*)

 

 

 

La forma, dimensiones y materiales empleados en estas lA?pidas es parecido, adoptando usualmente la forma oblonga, en ocasiones trapezoidal, “de medidas antropomA?tricas que van de los dos metros de longitud, setenta de anchura y veinte o treinta de espesor; fabricadas mayormente en piedra granA?tica, la mA?s abundante en la zona (…).A?(1) . La importancia de Santa MarA?a a Nova reside en el nA?mero de laudas conservadas hasta nuestros dA?as, ya que ejemplares similares se hallan en diferentes lugares de toda Europa, si bien en menor cantidad; junto a este hecho destacamos la variedad de motivos representados.

 

Se ha escrito mucho sobre el cementerio y las laudas, cada vez de manera mA?s crA?tica y razonada; de cuantas opiniones hay en torno a la naturaleza y el propA?sito de las lA?pidas, las mA?s destacables son las que consideran que el de Santa MarA?a a Nova es un cementerio gremial o artesanal, donde las laudas eran marcadas con signos profesionales o personales del difunto -aparte las marcas epigrA?ficas o herA?ldicas– , lo que explica la intrigante ausencia de cifras o nombres. Por otro lado, abundan las tesis mA?s o menos fantA?sticas, como las que defendA?an Louis Charpentier y Juan GarcA?a Atienza, sobre todo, que pretenden ver en estas piedras un vestigio de la existencia de un cementerio iniciA?tico ubicado al final del Camino de Santiago, en el que venA?una ruta mucho mA?s antigua de origen precristiano ( ), donde los adeptos, A?iniciados -o aprendices masA?nicos- sufrA?an una suerte de muerte y resurrecciA?n iniciA?ticas de la que dejaban constancia en las laudas. Los eruditos y expertos en gliptografA?a insisten en desmontar este tipo de teorA?as, argumentando queA?sus autores saben A?muy poco o casi nada sobre el origen del cementerio y sus laudas, o sus anA?lisis son a menudo incompletos y poco rigurosos en sus afirmaciones. Al margen de su aroma romA?ntico y de algunos indicios simbA?licos de dudosa interpertaciA?n, conviene seA?alar que no hay argumentos definitivos en favor de la existencia deA?tal cementerio iniciA?tico en Santa MarA?a a Nova.

 

 

 

 

(1) De las Casas, A?lvaro : O Cemiterio de Sta. MarA?a a Nova. EdiciA?n Xepe Torres, Santiago, 1936

(2) Noia, una ruta urbana en Amigos do Arqueoloxico

(3) La voz de Galicia: restauran las laudas de Noya

(4) Cosas de la Galicia MA?gica

(5) Una visita a Noya y sus monumentos mA?s seA?eros

(6) Laudas gremiales de Noia, en GenealogA?a Historia y AntropologA?a

(7) Un pequeA?o diaporama del interior de Santa MarA?a a Nova y su colecciA?n de laudas gremiales en Minube http://www.minube.com/fotos/rincon/531841/3180631

(8) Las laudas sepulcrales de Noya, (1) en Un viaje a Galicia

(*) ElA? misterio de Compostela. La tesis de Charpentier pretendA?a, grosso modo, que las laudas eran una especie de fA?rmula votiva que representaba fA?sicamente la muerte iniciA?tica de ciertos peregrinos a Compostela, adeptos o maestros de la masonerA?a operativa, que coronaban su peregrinaciA?n con una muerte ritual en Finis TerraeA? y eligieron este lugar para dar testimonio de su particular viaje,A?muerte A?y resurrecciA?n. La interpretaciA?n ortodoxa de los signos de las laudas no admite esta lectura en clave esotA?rica, si bien el significado de algunas de las marcas aA?n no se conoce totalmente.

 

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