TERRA INCOGNITA

El pasado desde el aire

 

Un rostro asoma desde el pasado.  Via

Internautas aficionados a la arqueología y la historia antigua han puesto de manifiesto la utilidad para el estudio de  Google Earth y la aplicación on line Google maps, dos fenomenales herramientas sobre las que aún no se ha dicho la última palabra. En esta página de aquí nos señalan más de 2300 yacimientos arqueológicos compilados hasta la fecha.  La versión online del programa podrán encontarla en este otro sitio, con enlaces directos a diversos destinos relacionados con la historia antigua en otras tantas partes del mundo. Como muestra un botón, abajo, una toma desde el aire  de las ruinas romanas de Baelo Claudia,  –aquí, vía satélite –, en Bolonia (Cádiz), un lugar que merece una reposada visita.

 

 

Baelo Claudia, un destino fantástico para viajeros permanentes, románticos o alpargateros

http://www.gearthhacks.com/dlfile3846/Archeological-Site-Baelo-Claudia.htm 

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

1. Google Earth, yacimientos arqueológicos via satélite, en Livius

2. Más viajes probables:  Baelo Claudia  en las rutas del legado andalusí

 

Martes, enero 17th, 2012 TERRA INCOGNITA 3 comentarios

Un destino

  

Un destino: Rarotonga. Pero observen: et in arcadia ego; los cocoteros forman claramente el jeroglífico fatídico: 11. ¿Osará la paranoia perseguirnos en el paraíso, tan lejos del mundo conocido?

RAROTONGA es el nombre de una de las quince islas que forman el archipiélgao de las Islas Cook, un paraíso --según nos cuentan los que hasta allá han viajado--  constituido por una pléyade  de pequeñas estrellas flotantes con nombres exóticos e impronunciables, como Aitutaki o Mangaia.   RAROTONGA es la mayor de estas islas y tiene casi 15 mil habitantes, entre los cuales desearíamos contarnos, pues en aquellos parajes  hay hartos atractivos turísticos y un sinfín de ocasiones para disfrutar del sagrado -o no tanto-  tiempo de ocio. En definitiva, un Valhala, lujoso y caro, lleno de bellas huríes (orondas y de batas floreadas),  cocoteros y alguna que otra iguana que toma el sol, displicente y ajena a los problemas del mundo (que son muchos).   El poblado principal se llama Avarua, capital del archipiélago Cook (un dato muy relevante  por cortesía de Wikipedia). También hay cerveza en Rarotonga.

(Dicen las fuentes que consultamos, muy poco de fiar por cierto, que en fecha tan señalada como la de hoy convendría pedir un deseo (otros hablan de Anticristos, terrores atávicos, cometas, demonios encendidos, vórtices cósmicos o infusorios) ; ¿dónde querríamos estar en 11 11 11?) Nosotros nos pedimos Rarotonga.

 

 

(No podían faltar tampoco, en fecha tan satánica y  señalada, los sinvergüenzas  de un solo ojo, como el incombustible y cataplasma de Mike Rivers, vendiendo la moto del 11-11-11)

 

Por si fuera poco atractivo, Rarotonga era también el nombre de un personaje de cómic (malísimo, todo hay que decirlo): ” la sacerdotisa de una isla situada en alguna parte del océano… Poseedora de un gran atractivo sexual, debi ausar sus favores para defender a su pueblo, pero tambien disfrutaba manipulando las viudas de los blancos incautos que se enamoraban de ella. La historia fue escrita por Guillermo de la Parra, esposo de Yolanda Vargas Dulché. Tuvo dos partes, con unos 100 capítulos cada una.” (1)

 Rarotonga, su majestad negra. Hágala suya (cada martes, todo con comedimiento y orden, por favor)

 Rarorotonga fue creada por el señor. Guillermo de la Parra Loya, viudo de Doña Yolanda Vargas Dulché, cuando estaban de vacaciones en un crucero por las islas del sur, y en ese viaje conocieron a una mujer bellísima que les inspiró al punto el personaje.

 
 
Tongolele, 1949, para hacer el cuerpo a los ritmos de Rarotonga y las islas Cook
 
 
 
 
 
Un vídeo con una música insufrible que narra -por así decir- las excelencias (por así decir también) de las islas Cook
 
 
Un último tutubo con musiquilla más insufrible aún, que nos presenta Bora Bora como el lugar ideal para renovar los sagrados votos del matrimonio (quizá por que está muy lejos)
 
 
 
 
 
 
(1) Tomado de un fragmento del foro ¿Alguien sabe algo de Rarotonga?…
(2) Más cosas de Rarotonga en este foro de aquí (entren sin llamar, por la puerta trasera)
(3) Pida un deseo en la fecha “mágica” del 111 111; más detalles en el blog de Ana Vázquez
 
 
Viernes, noviembre 11th, 2011 LA X MARCA EL LUGAR, TERRA INCOGNITA 4 comentarios

La Antártida en color

 

Fotos en color de la expediciòn a la Antartida de Shackleton, 1915

 

Celebérrimas instantáneas en color –según aseguran nuestras fuentes, pero hasta el día de hoy desconocidas para nosotros– del catastrófico viaje Endurance de Sir Ernest Shackleton, que formó parte de una expedición trans-antártica del Imperio Británica, entre 1914 y 1917. Más fotos de Hurley, el fotógrafo oficial de la expedición, aquí.

A principios de 1915, el Endurance quedaría fatalmente atrapado por los hielos del Antártico. Hurley, el fotógrafo del viaje, consiguió salvar las placas, que dieron testimonio de la belleza extrema de la aventura.

 

 

(1) Visto en Retronaut (viajes al pasado remoto, con más de una sorpresa agradable para los sobrinos curiosos)

(2) Se buscan hombres para viaje peligroso; el viaje del Endurance, relatado en este otro sitio

(3) Un homenaje de Kodak a Hurley, héroe del viaje del Endurance y autor de las fotografías

 

 

 

Martes, octubre 11th, 2011 ICONOGRAPHIA CURIOSA, TERRA INCOGNITA 2 comentarios

La tierra de Mapple White

 

(THE LOST WORLD,  fantástico cartelillo de un magnífico ejemplar de celuloide rancio basado en el relato homónimo de Sir Arthur Conan Doyle)

El asunto del continente perdido, la ciudad ignota o remotísima o el destino secreto, cuyo acceso es apenas practicable para el profano, ha sido recurrente en la literatura de viajes y aventuras, especialmente  en las pulp fiction stories--recordemos Pellucidar del Tarzán de Burroughs, y otros destinos similares en obras de Robert Howard, Lovecraft o Merrit--, pero ha sido motivo también de la novela de enjundia, como en el caso de la ejemplar El Mundo Perdido, de Sir Arthur Conan Doyle, que con su descripción de la Tierra de Mapple White contribuiría como pocos a fraguar definitivamente el perfil inconfundible de la Terra incognita y sus pavorosos habitantes en la literatura y el cine modernos.

 

 

(El mapa de la Isla de la Calavera, remotamente inspirada en la Tierra de Mapple White) Foto Dinosaurcentral

Mapple White es --en la novela de Doyle-- un artista aventurero que se adentra en la espesura del Matto Grosso, en plena jungla amazónica, buscando experiencias y fuentes de inspiración para sus dibujos. En el curso de sus andanzas por la jungla llegará a saber a través de sus contactos con los nativos de la existencia de una tierra desconocida en el corazón de la selva, una zona prohibida y tabuada para los indios, frontera con lo desconocido, lo misterioso y lo monstruoso, donde es peligroso adentrarse —non plus ultra--;  una región nebulosa que creen dominio de un espíritu maligno, al que llaman Curupuri.   Mapple White, desafiando las supersticiones  de los nativos, arriesgará su vida en pos del descubrimiento. A su regreso, su álbum de dibujos constituirá un testimonio de su sorprendente aventura por las entrañas de un fabuloso  mundo perdido.

 

 (Roraima, para algunos el lugar que inspiró a Conan Doyle su Tierra de Mapple White)

 

(Una serie de ilustraciones de una antiquísima edición del Mundo Perdido de Conan Doyle. Pueden hojearla aquí)

 

 La tierra de Mapple White, ese mundo perdido imaginado por Conan Doyle es  reminiscente del Paraíso Perdido; un lugar absconditus de difícil acceso -- lugar de iniciación para el joven Malone, protagonista del fascinante relato-- , un auténtico temenos o recinto sagrado, una suerte de isla en medio de la selva, segregado del resto del mundo por un foso natural, casi inaccesible  excepto para los héroes, que deberán probar su valor en innúmeras ocasiones, desde su entrada en la Tierra de Mapple a través de un arduo y riesgoso pasaje --el filo de la navaja, puente o paso peligroso de las novelas de caballerías--  constituído en este caso por un gran árbol caído que hará las veces de puente natural, hasta sus incontables luchas con las criaturas antediluvianas que pueblan la región y que, como todo dragón que se precie, custodian un formidable tesoro.

 

La secuencia del puente, trasunto del paso peligroso de la gesta heróica, permite vincular simbólicamente la Isla de la Calavera y la Tierra de Mapple White con el Paraíso perdido

 

El libro inspiraría muchísimos trabajos posteriores, tanto literarios como cinematográficos. Antes de la llegada de Crichton con su Parque Jurásico y su Mundo Perdido --en el que incluso se atreve a fusilar el nombre de la novela original-- , el mejor celuloide rancio también fue deudor de la invención del inmortal creador de Sherlock Holmes. El Monstruo de los tiempos remotos, por ejemplo,  se apropia del final estelar de la obra --que no desvelaremos aquí-- para argumentar toda una historia. -.  En The Lost World (1925), el primer largometraje de animación, se adaptaría libremente la novela original. La película, dirigida por Henry Hoyt es recordada aún por ser la pionera de la técnica  claymation --animación fotograma a fotograma, de la que Ray Harryhausen llegaría a ser maestro indiscutible--  llevada a cabo por Willis O´Brien, quien perfeccionaría estas técnicas con su brillantísimo trabajo, ocho años más tarde, en King Kong.

 

 

(Póster de la película The Land that time forgot, de 1975,  basada en una novela de E.R.Burroughs que sigue la estela inaugurada por El Mundo Perdido)

También el guión de King Kong mantiene no pocos paralelismos con El Mundo Perdido: la isla de la Calavera, hogar del simio gigantesco,  está separada del mundo por una muralla que recuerda el farallón inexpugnable de la Tierra de Mapple White; como ésta, se halla poblada de monstruos y dinosaurios que han sobrevivido, milagrosamente, el paso de las eras. Incluso la secuencia del árbol caído parece inspirada directamente en un episodio similar de la novela de Conan Doyle. Durante los años cincuenta y sesenta, la mayoría de producciones cinematográficas de aventuras en las que se abordaba el asunto de los dinosaurios, como El Valle de Gwangi o The land that time forgot, entre otras, eran deudoras en cierto modo del legado de El Mundo Perdido. Y su influencia perdura hasta nuestros días.

 

 (El valle de Gwangi, un trasunto de la Tierra de Mapple White, donde también habitan los lagartos terribles)

 

 

 

Un tutubo con el tráiler de la primera adaptación cinematográfica de la novela de Conan Doyle

 

(1) The Lost World, en Greenbriar Picture Shows

(2) Más ciudades y continentes perdidos, en Las ciudades perdidas, una guía de viaje

(3) The lost world, de 1925, inspirada en la novela homónima de Conan Doyle

(4) Donde habitan los dinosaurios: la Tierra de Mapple White, Skull Island  y otros territorios ignotos, y sus terribles pobladores. Fantástica página.

(5) El mundo perdido (edición original inglés) aquí

Atlantis Rising

(Atlantis, del genial Frazetta)

 

Atlantis Rising

Las noticias –terribles– sobre la desgracia que se cierne actualmente sobre Japón no dejan de evocar el recuerdo mítico de esa otra  isla devorada por las aguas, presente bajo diferentes nombres en las  leyendas de otras tantas culturas; el recuerdo asímismo de un cataclismo de proporciones colosales que terminó con una de las más esplendorosas civilizaciones que el mundo haya conocido: la Atlántida,  paradigma del continente perdido, isla sagrada por excelencia, nebulosa meta de no pocas singladuras y viajes en pos de lo imposible.

Descrita por vez primera por el filósofo griego Platón en sus obras Timeo y Critias, esta isla legendaria, tragada por  el mar, ha hecho correr ríos de tinta y servido de inspiración a numerosos artistas, habiendo sido objeto de novelas y  conocido más de una adaptación cinematográfica–ninguna excesivamente afortunada, todo sea dicho–. “La exacta descripción de los textos de Platón y el hecho que en ellos se afirme reiteradamente que se trata de una historia verdadera, ha llevado a que, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, durante el Romanticismo,  se propongan numerosas teorías sobre su ubicación. En la actualidad se piensa que el relato de la Atlántida, según la interpretación literal de las traducciones ortodoxas de los textos de Platón, presenta anacronismos y datos poco fiables, sin embargo se ha apuntado que la leyenda pueda haber sido inspirada en un lejano fondo de realidad histórica, vinculado a alguna catástrofe natural pretérita como pudiera ser un diluvio, una gran inundación o un terremoto. ” (1)

 

(La Atlántida del Mundus Subterraneus de Athanasius Kircher)

(La isla de Thera, en el Mediterráneo, destruida por una erupción volcánica e  identificada por algunos autores como la mítica Atlántida)

 

Escépticos, arqueológos, eruditos y antropólogos pueden patalear, pero el mito de la Atlántida permanece. Cada cierto tiempo, alguien nuevo se erige en abanderado de esta causa perdida y lucha por reconstruir la leyenda. Desde hace mucho tiempo investigadores y aventureros han fantaseado con la ubicación de la Atlántida, considerándo su existencia bien real, habiéndose señalado diferentes emplazamientos en lugares bien dispares de medio mundo como candidatos al enclave del fabuloso reino desaparecido. Las últimas campañas de búsqueda nos llevan hasta el Coto de Doñana, en el sur de España :de acuerdo con las teorías de un investigador estadounidense, la Atlántida estuvo en las marismas de Doñana y fue destruida por un tsunami” Para resolver el antiguo misterio, el equipo utilizó una foto de satélite de una supuesta ciudad sumergida para encontrar el sitio justo al norte de Cádiz. Allí, enterrada en las marismas del Parque de Doñana, creen que se asentaba la antigua ciudad de Atlántida, compuesta por varios anillos.   A lo largo de los años 2009 y 2010, el equipo de arqueólogos y geólogos utilizó una combinación de radar de profundidad de suelo, cartografía digital, y tecnología submarina para inspeccionar el sitio.(…) Los hallazgos del equipo fueron difundidos este domingo en el documental “Búsqueda de la Atlántida”, un especial de la cadena National Geographic”  (5)

 

(La Atlántida, un tema fascinante para  una inolvidable sesión de tarde)

(Tsunami y Poseidón, rey de Atlantis: los acontecimientos venideros proyectan su sombra por anticipado)

 Pero quien más ha procurado de modo programático una “resurrección” del mito de la Atlántida ha sido, sin duda, el vidente estadounidense Edgar Cayce, que legaría a la posteridad una impresionante cantidad de documentos sobre el supuesto descubrimiento del continente perdido en un momento impreciso de nuestro futuro inmediato. Cayce afirmaba con frecuencia haber vivido varias vidas en el pasado en la Atlántida –nada menos–. En un período de veinte años, entre 1923 y 1944, acumularía una vasta documentación sobre la Atlántida que fue archivada por la organización que el propio vidente fundaría en Virginia Beach, la A.R.E. (Asociation for Research and Elightenment). 

 

 (Del Egipto faraónico a la Atlántida sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las veinte mil pesetas)

 

(Atlántida: el año que hicimos Contacto)

Edgar Cayce menciona en sus escritos, en relación con el resurgir de la Atlántida, la llamada Sala de los Recuerdos (Hall of Records), una misteriosa cámara secreta que sería descubierta en algún lugar oculto bajo la Esfinge de Gizeh, y que contendría entre sus tesoros importantes revelaciones sobre la civilización desaparecida. Cayce afirmaba que los atlantes emigraron y decidieron llevar consigo sus más preciados documentos a dos lugares, Egipto y Yucatán. Con la ayuda de la tecnología actual, algunos investigadores pretenden, siguiendo las indicaciones del vidente americano, encontrar dicha cámara en el lugar que los vaticinios precisan, esto es, cerca de la pata derecha de la Esfinge, en alguna parte bajo tierra entre el monumento y el Nilo.  Esta asociación improbable entre la Atlántida y el antiguo Egipto no es la única en el milieu ocultista, y plantea más preguntas de las que en este momento podemos responder; pero de la misma manera en que hay quienes se empeñan en hacer desde años de la gran pirámide un monumento judeo-cristiano, con intereses más bien oscuros, hay otros que pretenden vincular, si no de forma efectiva e histórica al menos en la esfera mítica, el continente desaparecido con la cultura de los faraones. En este sentido conviene recordr que el “profeta durmiente” Cayce afirmó que en 1998  tendría lugar el hallazgo de una  cámara secreta y que esto supondría un cambio definitivo para la humanidad y el inicio de una nueva era de prosperidad; el vidente consideraba asímismo que la apertura de la cámara coincidiría con la Parusía o segunda venida de Cristo. Por otro lado, Graham Hangcok y Robert Bauval, en su obra el Mensaje de la Esfinge, proclaman que arqueólogos norteamericanos en connivencia con el gobierno egipcio, han paralizado todas las investigaciones alrededor de la Esfinge de Gizeh, incluyendo cualquier intento de localizar pasadizos o cavidades subterráneas.

 

Una de las últimas revisiones necesarias del mito de la Atlántida se nos antoja  el descubrimento de las formaciones rocosas submarinas del archipiélago japonés de Ryu Kyu, cerca de la isla de Yonaguni (  ); un formidable hallazgo llevado a cabo por Kihachiro Aratake, buceador profesional y director de la Asociación de Turismo Yonaguni-Cho, que durante una de sus frecuentes inmersiones daría con una serie de estructruras ciclópeas que recordaban poderosamente formas arquitectónicas. Desde aquel momento se propagó la idea de que las formaciones rocosas –según algunos expertos completamente naturales y explicables– serían las ruinas de alguna antigua civilización. De aquí a pensar en la mítica Mu o la Atlántida, sumergidas en el mar, sólo hay un paso. Como quiera que sea, el descubrimiento “fortuito” atrae a miles de visitantes cada año que acuden al área para intentar resolver el misterio de la extraña ciudad submarina, entre cuyos monumentos figura una pirámide, para subrayar de nuevo el paralelismo entre egipcios y atlantes: “La construcción tiene un aspecto que ha sido comparado con el de una pirámide escalonada sudamericana o con un zigurat mesopotámico, pero no se encuentra aislada. Junto a ella, como formando parte de un complejo de tipo ceremonial, aparecen restos de pasillos anchos y avenidas flanqueadas por pilones, columnas hexagonales, escaleras, arcadas y diferentes edificaciones, todas construidas con enormes bloques pétreos perfectamente alineados.” (10) 

 

(Macroestructuras artificiales sumergidas en las costas de Taiwan: ¿está la Atlántida en Yonaguni?)

De tarde en tarde el mito de la Atlántida resurge –vale decir que resucita– de las aguas en las que,  como el hediondo Cthulhu lovecraftiano, duerme su profundo sueño de milenios. Últimamente, la sombra del gigantesco tsunami que asoló las costas japonesas ha vuelto a rescatar la leyenda del continente sumergido; del mismo modo que se rumorea ahora que el terremoto nipón ocasionó un cambio en la inclinación del eje de la Tierra –noticia desmentida por algunos medios– Edgar Cayce, el profeta durmiente norteamericano, afirmaba que el hundimiento de la Atlántida afectó del mismo modo al planeta;  también vaticinó la inundación de una gran parte de Japón en los siguientes términos: ” Gran parte de Europa desaparecerá bajo las aguas en un pestañeo de los ojos (…)  Toda Sudamérica se verá sacudida como una alfombra sacudida por ambos extremos (…) La costa atlántica de América se verá alterada , especialmente alrededor de Nueva York y Connecticut . Nueva York desaparecerá . California y la Península de baja California desaparecerán durante una serie de intensos terremotos . San Francisco , Los Angeles y Santa Bárbara sólo serán algunas de las ciudades notables que después no existirán . El Océano Pacífico cubrirá hasta la parte oeste de los Estados Unidos , hasta Arizona y Nebraska . Ambas serán pueblos costeros . La parte sur de las Carolinas y Georgia quedarán sumergidas en el océano . Los Grande Lagos se drenarán hasta el Golfo de México a través del Mississippi . La mayor parte del Japón quedará sumergida.” (3)

 

 (El vidente Edgar Cayce vaticinó la resurreción de la Atlántida y su insospechada vinculación con el Egipto faraónico)

(Videntes, ocultistas y exponentes de la astroarqueología se empecinan en asociar Egipto a Atlantis: ¿Por qué motivo?)

Pero al margen de las posibilidades de su existencia histórica, la  Atlántida tiene un peso considerable como símbolo. René Guénon la definía como la «isla sagrada» por excelencia, y su situación era literalmente polar en el origen –como la Thule hiperbórea– . Todas las demás «islas sagradas», que son designadas por todas partes con nombres de significación idéntica, no fueron más que imágenes de aquella; y esto se aplica inclusive al centro espiritual de la Tradición atlante, que no rige más que un ciclo histórico secundario.”  (2)

 

(En la Atlántida se fragua, bajo el tridente de Poseidón, la monarquía, el sistema de gobierno más cercano al utópico ideal de Platón)

La historia de la Atlántida es también, simbólicamente, una variante del mito de la Caída del Hombre: Dice Platón que los atlantes “habían aculmulado riquezas en tal abundancia, como nunca sin duda antes de ellos ninguna casa real las poseyera semejantes y como ninguna las poseerá seguramente en el futuro… cosechaban dos veces al año los productos de la tierra; en invierno utilizaban las aguas del cielo, en verano las que daba la tierra dirigiendo las corrientes fuera de los canales (Critias, 114d 118e)

 

 (La estructura con las típicas canalizaciones laberínticas de la isla de la Atlántida)

La Atlántida, el continente sumergido, permanece en el espíritu humano como el símbolo de una suerte de paraíso perdido o utópica ciudad ideal, a la luz de los textos inspirados a Platón por los egipcios –a través de Solón, de quién se dice que oyó la historia sobre la que fundamentó su narración en el Timeo–; la isla,que fue un enorme y maravilloso reino, como otros tantos ejemplos simbólicos similares (Shamballah, Tir Nam  Og, Hiperbórea) quizá existió realmente y quedan los recuerdos de una tradición muy antigua o tal vez se trate de una construcción del imaginario colectivo, del que el mito platónico es únicamente un ejemplo entre cientos análogos: “Platón proyecta en esa Atlántida sus sueños de una organización política y social sin fisuras (…) pero cuando el “elemento divino llegó a disminuir entre los atlantes y dominó el carácter humano –sinónimo aquí de corrupción moral– merecieron el castigo de Zeus. Así la Atlántida evoca el tema de la Caída del Hombre y el Jardín del Edén, o también el de la Edad de Oro, que se encuentra en todas las civilizaciones, sea el albor de la humanidad, sea a su término. La originalidad simbólica del mito de la Atlántida entraña la idea de que el paraíso reside en la predominancia en nosotros de la naturaleza divina. Los hombres, según se ilustra en este mito del fabuloso continente perdido, acaban siempre “porque han dejado perder los bienes más hermosos y preciosos”, por ser arrojados del Edén que se sumerge en ellos, se “oculta” y desaparece. ¿No sugiere esto que el paraíso y el infierno están ante todo en nosotros mismos?. (11)

 

 

-Fuentes y vínculos-

(1) La Atlántida, según wikipedia.

(2) Guénon, René, Atlántida e Hiperbórea, en Sophia Perennis

(3) Edgar Cayce, the sleeping prophet, y sus “profecías” sobre el resurgir de la Atlántida (“La mayor parte de Japón quedará sumergida” dijo Cayce)

http://www.edgarcayce.org/espanol/ancientculturesintro.asp

(4) La desaparición de la Atlántida cambió el eje de la Tierra, en Delirios de un Vampiro

(5) Buscan la Atlántida cerca de Doñana, en el sur de España

http://www.europapress.es/sociedad/ciencia/noticia-atlantida-estaba-donana-destruyo-tsunami-20110314112536.html

(6) El foro de Atlantis Rising, con multitud de enlaces de diverso interés, incluidos numerosas referencias a los descubrimientos arqueológicos de Yonaguni (6) Lemuria y Mu, dos continentes perdidos, primos hermanos de la fabulosa Atlántida

(7) Poseidón y los reyes de la Atlántida, en González Blanco, A.: Espacio y tiempo en la percepción de la antigüedad tardía

(8) Otros traducen directamente aquí “pies palmeados“, buscando un nexo entre Poseidón y la pata de oca, cuya figura es curiosamente similar al tridente o al triple vajra y cuya asimilación al emblema de los constructores medievales (llamados “jars”) nos remite a un simbolismo de lo más interesante que no podemos abordar en esta ocasión.

(9) Científicos que hallaron el Titanic buscan ahora la Atlántida, un curioso reflejo invertido de nuestra propia búsqueda, que seguirá próximamente el camino de vuelta : de la Atlántida al Titanic. 

(10  ) Yonaguni, la Atlántida de Japón, aquí y aquí (gracias a nuestro amigo Sebastián por ponernos sobre la pista de la historia de estas misteriosas estructuras submarinas)

(11) Un tubo sobre las ruinas submarinas de Yonaguni, aquí.

(12) Los vaticinios concernientes a la Atlántida de Edgar Cayce, en este tubo.

(13) Gheerbrant y Chevalier, Atlántida, en Diccionario de Símbolos

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Miércoles, marzo 23rd, 2011 MISTERIOS DE SÍBARIS, TERRA INCOGNITA 6 comentarios
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