HIPERESTESIA HIPOSTÁTICA

La tita se va de exposición.

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Antonio Páez.

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Antonio Páez, Sevilla, 1970. Cursa estudios de Bellas Artes en la Facultad de Santa Isabel de Hungría, especialidad en Grabado y Diseño, de la Universidad de Sevilla, 1995. Durante sus años de estudio participa en varias exposiciones colectivas. Colabora, puntual y desinteresadamente, como ilustrador con diversas publicaciones locales de poesía, así como haciendo labores de maquetación y diseño para algunos números de la revista “El Soberao“, del Ateneo de su localidad natal.

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Abandona casi completamente durante años la práctica del dibujo para concentrarse en la vida laboral. Hacia el año 2001, de modo autodidacta, comienza a desarrollar la técnica del pastel, realizando entonces, de manera intermitente, más de doscientas obras de diversa temática.

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Dotado de una paleta que podríamos definir como “terrosa” -en la que el ocre, el siena, el beige, brillan por su presencia- los verdes, azules y carmines hacen fugaces y sorpresivas apariciones -máxime teniendo en cuenta una sutil afección visual del autor, que le dificulta su distinción- y con una especial predilección por la estructura compositiva que él mismo suele definir como “horror vacui”, resultado final de un largo proceso evolutivo-selectivo, es justo destacar su honradez profesional y personal, fuera de toda trampa y cartón.

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Deudor, entre otros, de Durero, los Prerrafaelitas, Friedrich, Antonio López, Pérez Villalta… su cultura pictórica es vasta y diversa, su técnica depurada, pero lo más destacable de su obra es, sin duda, la temática, la perenne intención de transmitir con ella una idea de hombre, de cultura y visión de la vida. No pueden faltar las colecciones de exvotos, las calaveras, las postrimeías, el inexorable fluir del tiempo… memento mori. De calificarlo, nos atreveríamos, dentro de lo inclasificable, como simbolista.

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Alcanzado este número de obras estima oportuno el momento para realizar su primera exposición de dibujos, que inaugura el 10 de junio de 2011, a las 21:00 horas en la Casa de la Cultura de Los Palacios y Villafranca, Sevilla. La muestra permanecerá abierta al público hasta el día 9 de julio de 2011.

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En palabras del propio autor: “(…) evento que después de hacerse esperar más de veintidós años (…). Tras meditar largamente sobre decrépitas calaveras, postrimerías e inexorable fluir del tiempo, asuntos que se cuentan entre los motivos principales de mi obra, festejaremos con una copa de buen vino (…) en un momento tan especial y señalado, raro como el paso del cometa Halley, puede que no tan brillante, pero quizá tan milagroso, por lo irrepetible”. (1)

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Según nuestras fuentes, el escaso tiempo que le permite su labor docente, el “sagrado tiempo libre” como le gusta definir, lo dedica a sus pasiones: la pintura, la lectura, la música, el cine, el buen yantar, los amigos, el viaje, el buceo -a profundidades abisales- por la red y a su amada y musa.

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- Notas -.

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(1) Recomendamos ciertamente la asistencia, seguro que les depara más de una sorpresa.
(2) Gracias al dr. Venturi por el material.
(3) Todas las imágenes son propiedad del autor, hasta que el dinero o el tiempo demuestren lo contrario.

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La vuelta al mundo en 90 días.

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Ha sido toda una sorpresa para nosotros encontrarnos con esta competición, la Barcelona World Race,  que consiste en dar la vuelta al mundo en aproximadamente 90 días, sin escalas, a través de 25000 millas de viaje marino. Todo un homenaje a Julio Verne. En Viajes con mi tía no podía faltar esta referencia.

Sobre todo cuando es una travesía reservada a osados, a valientes, a locos, a curtidos navegantes que saben apurar hasta el fondo la copa del sufrimiento, respetando a su enemigo casi religiosamente, en el conocimiento de que después del sacrificio y del duro trabajo vendrá la recompensa del reto cumplido, del listón superado, del trabajo bien hecho, del objetivo conseguido. Algo que quizá no esté muy de moda en estos tiempos hedonistas que nos ha tocado vivir pero que, a nosotros, nos pone los pelos de punta y con lo que nos identificamos plenamente.

Esta es una gente de una pasta especial, como la del maratoniano que, sabedor del supremo esfuerzo que le resta, sigue y sigue machacando la ruta con sus pies, y machacando su cuerpo con la ruta, sabedor de que la recompensa que le espera en la meta, el simple hecho de llegar, de superarse, de vencer a su enemigo, a sí mismo, merece toda pena transitoria que intenta, sin conseguirlo, minar su férrea voluntad. Llegar, aunque sea a rastras, es todo lo que cuenta.

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Por estos viejos lobos de mar, por los que desde ahora confesamos nuestra admiración como ejemplo de esfuerzo, les traemos este anuncio, uno de los mejores que hemos visto jamás y que no deja de emocionarnos cada vez que lo vemos. Suerte a todos ellos en su próximo desafío y enhorabuena a los publicistas, cuya expresión artística teníamos algo abandonada.

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La Barcelona World Race (1) (2) es la primera y única regata a vela alrededor del mundo para dos tripulantes en barcos IMOCA Open 60, que no sobrepasen los 60 pies de eslora, con puntas de más de 25 nudos bajo vientos portantes. Es una regata sin escalas en la que la ayuda externa está sometida a penalizaciones. La BWR 2010/11 es la segunda edición -la primera se celebró en 2007/08, la tercera se celebrará en 2014-. La salida se dará el 31 de diciembre a las 13 horas frente al Hotel W (cuya visita recomendamos) en el puerto de Barcelona, maravillosa joya mediterránea.

La llegada de los primeros está prevista a finales de marzo de 2011, tras 90 días de vualta al mundo. Se pasará por los tres cabos -Buena Esperanza, Leeuwin, Hornos- y el estrecho de Cook, dejando la Antártida por estribor, en un recorrido de 25000 millas naúticas (46300 km) sobre la ortodrómica, atravesando casi todas las zonas macroclimáticas del mundo; se pueden distinguir catorce (3).

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(Puertas de seguridad para evitar el acceso a zonas de hielos flotantes o demasiado alejadas de las de salvamento).

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Les dejamos con este otro video promocional, bon appetit.

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– Notas, fuentes y vínculos-.

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(1) Sitio oficial de la Barcelona World Race.

(2) Otro Video promocional.

(3) Zonas macroclimáticas.

(4) Seguir la regata online.

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La faz oculta del fez

(Grant WOOD, el autor del célebre American Gothic, retrata a los Shriners en esta litografía)

La faz oculta del fez

o

-  Claves caprichosas para un viaje iniciático-

Siempre habíamos fantaseado con la idea de viajar alguna vez a Fez, en Marruecos, o quizá hasta el Cairo, y hacernos con uno de estos gorritos tan simpáticos que vimos ostentar por primera vez con gallardía al mítico Emilio el Moro, para luego depositarlo con esmero sobre nuestra cabeza y –a ratos– imprimirle un vigoroso y rítmico movimiento circular que permitiera espantar alguna que otra mosca y –quién sabe– incluso refrescar nuestras ideas. Finalmente, tras una hermosa estancia en Egipto, la casualidad o los dioses del Alto y Bajo Egipto han permitido que tal acontecimiento suceda, y glosamos este humilde post para compartir con algunos de ustedes la honda impresión que ha causado en nuestro espíritu susceptible el contacto íntimo con este misterioso adminículo de extraño nombre, el fez, que a pesar de su aspecto  ridículo, ostenta una faz oculta y pelín siniestra.

(Nuestra particular “iniciación” egipcia se desarrolló bajo la atenta y severa mirada de los Grandes maestres del celuloide rancio cairota)

Nuestro sombero rojo con forma troncocónica (esto es, una especie de tiesto para geranios –vulgo maceta– invertido) se denomina fez“, nombre  derivado –como ya sabrán nuestros avispados sobrinos– de la ciudad homónima en Marruecos y es uno de los distintivos de los miembros de los Shriners, o Antigua Orden Árabe de los Nobles del Relicario Místico (3), la logia masónica más visible del populoso panorama de las sociedades discretas estadounidenses.  Las compañias de suministros masónicos proporcionan en su catálogo un sombrero rojo oscuro llamado “el fez noble”, donde el uso del término “noble” para describir el fez podría  refererise al adepto a la fraternidad Shriner, que también reicibe el epíteto de noble.  Algunos han pretendido vislumbrar en los símbolos que adopta el característico tocado masónico un mensaje que vendría ser una llamada anticristiana, una especie de vendetta (2) que formaría parte del atávico legado de los últimos caballeros templarios –quienes auspiciaron supuestamente la formación de la moderna francmasonería– que juraron vengar la muerte de su Gran Maestre Jacques de Molay a manos de la iglesia de Roma (un fatídico viernes 13, curiosamente) (4)

(Cimitarras y medias lunas en este peculiar fez)

Especulaciones al margen, la historia del fez tiene un lado oscuro, un origen sangriento. Parece ser que –según el relato que  dos mullahs (eruditos islámicos) hicieron a un ex-masón inglés estudioso del islam — en la ciudad de Fez, en el año 800, “los musulmanes vengaron sus pérdidas durante las cruzadas ejecutando a cincuenta mil hombres, mujeres y niños cristianos. Contaban que la sangre de los cristianos masacrados corría por las calles y los verdugos bañaron sus turbantes blancos en la sangre de las víctimas sacrificadas, tiñéndolos de rojo oscuro. Después se volvieron a colocar el turbante como símbolo de victoria. Desde entonces estos tocados recibieron el nombre de “fez”.  Los Shriners llevan exhibiendo con orgullo este símbolo de la “victoria sobre el cristianismo”.  (5)

(El fez que usan como tocado masónico algunas sociedades secretas parece ocultar una sangrienta historia de venganza)

En los albores del siglo XIX el fez empezó a formar parte de la indumentaria oficial del Sultán de Turquía, Mahmoul II. Se consideraría un objeto de especial reverencia y atención y pronto todo ciudadano turco, incluso no musulmán, fue obligado a llevarlo. Emparentado con el fez, otro tipo de sombrero grande de forma ligeramente cónica, curvado en la punta,  se convertiría en un signo de distinción y prestigio en la antigüedad. En la india, tocados similares servían de corona a los principes hindúes como emblema de su alta cuna.

En este sentido, el fez participa de la significación genérica del sombrero  como un signo de autoridad o distintivo de poder. Los tocados, gorros y sombreros de todo tipo han sido extensamente usados desde la antiguüedad para indicar la posición particular de individuo, señalando su rango en el  caso de una jerarquía (así en instituciones como el clero o la nobleza, o en el ejército).   En algunos rituales iniciáticos, el tocado, el sombero o la caperuza tienen una importancia capital. En términos simbólicos, la asociación del sombero con la cabeza — sede del alma en las antiguas tradiciones–  y con la bóveda celeste por otro lado, ponen de manifiesto su relevancia en buena parte de los misterios e iniciaciones.

(Los tres reyes magos (magi) tocados con un bonete rojo –el gorro frigio de los misterios mitraicos–,  en la escena de la Adoración del Niño Rey )

A nosotros, amigos de la sinestesia y las asociaciones paranoicas, nos parece que todos los bonetes rojos del mundo están de algún modo conectados entre sí, al menos simbólicamente. Por eso no podemos dejar de mencionar el gorro frigio, otro celebérrimo tocado bermellón,en este pequeño scherzo sobre el fez.  Y así referimos que en los misterios de Eleusis, al colocarle el gorro frigio al iniciado se le decía: “Recibe este gorro que es un símbolo más valioso que cualquier corona real . No en vano  el gorro frigio ha sido uno de los distintivos característicos de los Tres Reyes magos en numerosas representaciones. Nos dicen nuestras fuentes que “esta prenda ha tenido una extraña historia. Supuestamente, su origen se encuentra en la región de Frigia, Asia Menor, en la actual Turquía. En el arte griego del período helenístico aparece como atuendo característico de los orientales. Es uno de los atributos del dios Mitra, o Mitras, en el culto de posible origen iranio conocido como mitraísmo. En  época romana, este gorrito rojo (llamado también pileus) era el distintivo de los libertos. Fue utilizado  simbólicamente por los asesinos de Julio César. Tal vez por esta razón, durante la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa fue adoptado como símbolo de la libertad. ”   ( n)

Por otro lado, en su muy recomendable Diccionario de SímbolosJuan Eduardo Cirlot afirma que el gorro  frigio  reviste ciertos aspectos de simbolismo fálico, pero –sigue diciendo el poeta–  “al tratarse de un sombrero, predomina el erotismo en su forma más superior, más alta o sublimada. Por otro lado, su color rojo puede ser asociado a la idea del sacrificio, propio de los sacerdotes”– y aquí es precisamente donde nos entusiasma hacer hincapié– . Todo bonete o tocado rojo tendría, en principio, un significado similar. (v)

Laurel y Hardy en los Hijos del Desierto, una sátira sobre las sociedades secretas y universitarias americanas (via)

Entre los regalia masónicos, como hemos visto, figura nuestro noble y simpático fez. En consonacia con el simbolismo inicático del sombero, el iniciando no puede vestir la prenda hasta que, tras participar en diversas ceremonias y aprender otras tantas “lecciones”, alcanza el tercer grado, el de Maestro. Entonces está cualificado para solicitar su admisión de entrada en la fraternidad de los Shriners. Los vínculos entre ésta fraternidad, de carácter marcadamente filantrópico,  y la francmasonería, son perfectamente documentables, y sirvieron de argumento a una joya del celuloide rancio cuyos fotogramas ilustran nuestra parrafada: Los Hijos del Desierto, de Stan Laurel y Oliver Hardy, que ofrecen en esta cinta una visión sarcástica  del mundo de las sociedades secretas y fraternidades universitarias americanas, incluyendo una cómica reproducción de la Constitución de Anderson.

(El modelo de fez empleado en la película Sons of the Desert, del Gordo y el Flaco, con el emblema masónico del Sol Naciente)

(El fez, un  tocado masónico: “Si lo haces todo bien, te dan el disfraz”)

(Emilio el Moro — tocado con su distintivo fez–  al Servicio de su Majestad (?) con pose osiríaca y guiño apocalíptico-iluminita)

Abundando en parentescos con el fez, recordamos este otro sombrero troncocónico, de color indefinido, que es una prenda característica de los derviches y en su simbolismo particular encierra una forma  de memento mori:  “Como todas las ropas que visten los mevlevis durante la observancia posee un significado simbólico. El sombrero de camello representa una lapida, la capa negra es la propia tumba y la túnica blanca, el sudario fúnebre. Durante la ceremonia del Sema la capa se desecha, para indicar que los derviches han escapado de sus tumbas y de todos los lazos terrenales. La música reproduce la de las esferas y los derviches representan los cuerpos celestiales.  ”  ( )

(Derviche giróvago con su típico sombrero reminiscente del fez. Foto Ignacio Jaúregui)

La palabra derviche significa “camino hacia el portal”, un camino sembrado de una alegría casi onírica, dionisíaca, que diría un simbolista empedernido. Los derviches son hijos del trance y el juego, jugar, jugar y jugar tanto que entremos en un estado absorto, girar hasta que el mundo material se borre, las penas se desdibujen, la cotidianidad absurda, estúpida y trémula se desvanezca hasta que el ego se desintegre (n)     En el caso de los derviches, la curiosa forma del sombrero afecta de modo particular al equilibrio del danzante, así como a su movimiento giratorio, y ofrece un curioso eco de las propias vestiduras, que se acercan al aspecto cónico o circular –en plena danza– que también tienen las vestimentas de algunos chamanes.

(Ecos de danza sufí)

Estos locos del sombrero troncocónico, los derviches danzantes, pertenecen a una orden fundada por Jelaluddin Mevlana Rumi, “de quien proviene el nombre de Mevlevi, con el cual conoce el mundo islámico esta singular congregación religiosa (…) Los derviches celebran la fecha en que Rumi fue a encontrarse con Mahoma y Alá como mejor saben hacerlo: Danzando. Entre los derviches, “la danza tiene un significado claramente cósmico y apegado al devenir de la vida humana. Al entrar al templo, los derviches llevan sobre sí un sayal negro que significa la última morada, la tumba. Se despojan luego de esta capa y quedan vestidos de blanco, color que viene a significar la mortaja.” De nuevo, el sempiterno memento mori.  “Luego comienzan a girar sobre su eje para vencer la muerte. Extienden sus manos, la derecha recibe la energía del mundo espiritual, superior de los cielos. La izquierda la dirigen a la tierra. Originalmente, el sheik representaba al Sol y los danzantes eran planetas”

En la mística sufí, se afirma que “la corona de luz que normalmente recibe el alma en el Paraíso le es conferida aquí en la Tierra. Quienes tienen el don de Al-láh de la visión espiritual pueden percibir la luz, y hasta una corona de luz, descendiendo sobre la cabeza del nuevo derviche en un momento determinado de la ceremonia. Puesto que la corona del Paraíso sólo puede ser otorgada en el Paraíso, la conciencia paradisíaca debe estar plenamente presente durante esta iniciación. La corona es simbolizada por el regalo de un gorro blanco a los hombres y un velo blanco o de color a las mujeres. (…) El recibir esta corona espiritual nos capacita para experimentar la conciencia del Paraíso aquí y ahora, durante las oraciones y aun durante las luchas de la vida diaria. Los derviches iniciados pueden ahora transmitir por lo menos un vislumbre de esta conciencia jubilosa y profunda a las personas amadas y amigos, no en forma verbal sino directamente, elevando así a toda la humanidad. ” (n)

(Triple faz para un fez: Venturi, R. Daneel O., Flegetanis –ya está aquí vuestra mamaíta, íta, íta–, en el momento de nuestra particular “coronación” cairota)

Por último, last but not least, para finalizar esta abrupta  disquisición sobre la preeminencia del sombrero en los ritos iniciáticos, queremos  incidir en los paralelismos –inequívocos o quizá totalmente caprichosos– entre nuestro tocado troncocónico de color sanguíneo y el mismísimo Graal, que en ocasiones se manifiesta como una copa –verde, es cierto, pero eso nos estropearía la identificación– ; de cualquier modo podemos aceptar que en cierto sentido se considere el sagrado recipiente como una copa roja en tanto en cuanto es el receptáculo de la sangre en algunas leyendas griálicas;  el vaso o grasale  “donde la sangre o vida crística y el pan de la inmortalidad (el alma) se encuentran servidos para que el hombre aspiracional los disponga en actitud receptiva, hacia lo alto, como quien eleva la copa antes de la comunión del brindis espiritual, siendo este brindis un símbolo del fasto del ágape o experiencia de la iniciación” ( v ). Siguiendo en esta línea de argumentación endeble y caprichosa, nos van a permitir  también, a los postres, el imaginativo paralelismo fonético:  red cap,  red cup. Pues eso.

(Red cup = Red cap ; ¿lo pillan?…)

Y como no hay ceremonia o ritual iniciático que valga que no termine con una mínima o fastuosa celebración orgiástica, y dadas las connotaciones sexuales –sublimadas, por supuesto– del dichoso sombrerito rojo que hemos manifestado con anterioridad, queremos concluir esta semblanza sobre la vida y milagros del fez con los acordes de una deliciosa melodía popular orientalizante, entre lasciva y picantona, con la que nuestros maestros de ceremonia nos deleitaron en nuestra particular coronación cairota.   Hala, a menear la penca con este soberbio e iniciático Ya Mustapha.

Ya Mustapha (melodía ligeramente libidinosa  para una iniciación de sexualidad sublimada, etc, etc.)

-Fuentes,notas y vínculos-

  • (3) La Antigua orden de los nobles del Relicario místico, o shriners (según la wikipedia)
  • (5) Claves secretas de la historia, Robert Goodman
  • Los shriners, explicados por los propios masones. También dedican un post al queso magro (ahí le han “dao”)  (1) ¿Quieren ser un shriner y calzarse un bonito fez con cimitarra y media luna, como el Gordo y el Flaco? Aquí les explican cómo hacerlo.
  • El discurso antimasónico de A.P. (AustinPowers), Mustapha, el hombre del fez, es muy malo. Vean, si no.
  • Las conexiones reales o fabuladas de los Shriners con el islam nos llevarían demasiado lejos y no vamos a establecerlas aquí. Par los sobrinos más interesados en esta ardua cuestión nos bastará señalar que : “La conexion mas obvia con el islamismo en el mundo de la Logia es,por supuesto,el Shrine. La mayoria de las personas no saben que el verdadero nombre de esa organizacion es la “Antigua Orden Arabiga,Nobles del Templo Mistico” (…)  El Shrine no solo evoca claramente la cultura arabe,sino que el “shrine” es en verdad el santuario sagrado del islamismo,la Kaaba en la Meca.Entre aquellos que no pertenecen al Shrine,pocos se dan cuenta de que tras su aspecto externo exotico y divertido,el ceremonial esta impregnado de la religion islamica ”
  • El blog del portador del fez por antonomasia, nuestro ilustre Emilio El Moro.
  • (4) Un viernes 13 de octubre del año 1307, hace 702 años, el Gran Maestre Templario Jacques de Molay y sus 138 compañeros eran detenidos y ajusticiados, dando comienzo a una maldición que perdura hoy en día y a una de las leyendas más fascinantes de nuestra época. (cita)
  • Anécdotas sobre otro curioso sombrerito rojo: el gorro frigio. ¿Qué tienen en común Papá Pitufo y el dios Mitra?
  • Las coronas reales de Egipto. Las coronas participan del simbolismo general del sombrero, sublimándolo.
  • Baraka, Tool disposition (danza de derviches giróvagos)
  • Sombreros para viajeros impenitentes en HATS horizons

Bagatela, trompeta y bicicleta

Esperamos sinceramente que nos perdonen esta frivolidad, pero un acontecimiento trivial que hemos presenciado azarosamente en una de nuestras ajetreadas idas y venidas en el día de hoy nos ha recordado extraña y poderosamente esta hermosa secuencia de la inolvidable Kramer contra Kramer, que se nos antoja especialmente indicada ahora que nuestra andadura en esta bitácora está próxima a  cumplir un año. Además de su indiscutible valor cinematográfico, su sencillez, belleza y carga emotiva, la escena cuenta con una música maravillosa (como buena parte de la banda sonora de la cinta, a cargo de Henry Purcell y Antonio Vivaldi, nada menos) de la que les ofrecemos unas pequeñas perlas.

Cada vez que vemos esta magnífica escena nos entran unas irremediables ganas de montar en bicicleta y comenzar un gran viaje,  plantearnos cosas serias como la paternidad y, sobre todo, enfrascarnos en un soberbio, celestial y entusiástico solo de trompeta que durase toda la vida.

Trompeta, celuloide rancio, paternidad  y bicicletas que, de algún modo caprichoso, retratan a algunos de los miembros de nuestra tripulación, a quienes dedico cariñosamente esta entrada, esperando que encuentren el tiempo necesario para seguir compartiendo nuestra insegura pero feliz pedalada, y algunos minutos más para volver a ver esta entrañable y estupenda película que tan bien supo reflejar algunos de los inconfundibles signos de nuestro siglo.

 

 

(La memorable secuencia de la bicicleta en Kramer contra Kramer)

 

(La grandiosa  Sonata en Re M de Henry Purcell; una de las piezas clásicas que sonaría definitivamente como hilo musical en nuestra hipotética “isla desierta”. El fragmento que exorna nuestra escena de la bicicleta se desarrolla a partir de 2:57)

Aquí arriba un tubo sobre los aciertos –que los tiene– de esta inolvidable película, y su reflexión  sobre los valores familiares, cuya metódica y programática destrucción por parte de los gobiernos comenzó en épocas tempranas:  “Kramer contra Kramer” era  una película que ponía sobre el tapete el asunto de las rupturas, separaciones y divorcios, tema recurrente y candente en lsociedad estadounidense de los 80, momentos de crisis en la relación de pareja y no sólo en ella. (1)   Añadiremos a título anecdótico que esta cinta ganó el oscar frente a Apocalipse Now, una indiscutible y monstruosa obra maestra –aberración que muchos no podrán comprender, y comprendiendo no podrán perdonar– pero olvidan el inmenso poder que tiene -afortunadamente- el favor del público, que encontró algo en esta cinta que no supo o no quiso ver en la genial produccion de Coppola.

 (Un fragmento del concierto para mandolina, de Antonio Vivaldi, que aparece en algunas escenas de Kramer contra Kramer)

 

 

(Éste no figura en la película, pero lo incluimos por si su paseo en bicicleta se alarga. El virtuoso de la trompeta es el gigante Maurice André)

 

Henry Purcell , Trumpet Tune and Air, para ciclistas otoñales y pausados) 

 

 

-Fuentes y vínculos-

La banda sonora original de Kramer contra Kramer

Y los originales:

Henry Purcell ” Sonata in D for Trumpet and Strings: III. Allegro “

Antonio Vivaldi (que tampoco era manco) : “Concerto in C Major for Mandolin & Strings 1. Allegro”

Suena la trompeta, de Henry Purcell, con dos excelsos contratenores.

 

 

Al pasar la barca

Al pasar la barca

Al pasar la barca,
me dijo el barquero:
las niñas bonitas
no pagan dinero.

Al volver la barca
me volvió a decir:
las niñas bonitas
no pagan aquí.

Yo no soy bonita
ni lo quiero ser.
Las niñas bonitas
se echan a perder.

Cancioncilla popular (1)

El simbolismo de la barca está asociado indisolublemente al del viaje, al del creciente lunar, al simbolismo general de las aguas, y al de la matriz o recipiente primordial. La barca también es un emblema de Jano bifronte, navegador del tiempo, el dios de los misterios y las iniciaciones, y en este sentido puede vincularse con el puente, y con el significado general de la travesía del vado o del río. La barca simboliza también el viaje por el mundo manifestado, y el tránsito por el más allá,  figurando el principio de conservación y renacimiento de los seres.

El viaje en barca responde al simbolismo fundamental de la navegación, que participa del concepto del viaje como búsqueda; recordemos las múltiples tradiciones relacionadas con este misterio,  desde  de el periplo de los Argonautas en pos del Vellocino de Oro a la Navigatio Sancti Brandani, paradigma de todo viaje por el mar. Son siempre la metáfora de la intención del ser espiritual hacia el centro  primordial o la morada de la inmortalidad.

(Source: todoslosforos.com)

La asimilación de la Media Luna a una barca es frecuente, y se encontraba ya entre los sumerios, donde el dios Luna, navegante del cielo, es el hijo del dios supremo Enlil; Enki, dios de las aguas y ordenador del mundo, es también un navegante. Muchas divinidades  femeninas y vírgenes cuentan con el navío como uno de sus atributos, así nuestra Virgen Consolación de Utrera –la del barco chiquitito– o, ya cerca de la mar océana, participando plenamente del simbolismo del agua, la Virgen del Rocío.

El viaje en barco  , común en la antigua lírica popular española, tiene siempre como fin:

—pasar a otra tierra.
—salvarse de morir.
—Ir hacia donde está el amado o la amada
 
 
 
(El paso de la Laguna Estigia –en una barca, por supuesto–)
 
 
 
(1) El asunto de esta canción popular podría ser diverso: el barquero –o lo que éste represente– requiere de amores a la doncella, pero es evidente que ella tiene otros intereses; en otro orden de cosas, podría ser la muchacha quien se erige, virtuosa, como principio espiritual, negándose al amor profano, efímero y caduco, representado por el pícaro barquero. La coplilla reviste entonces un tono de inconfundible memento mori: “las niñas bonitas se echan a perder” .

(2) Una barca en Coria, artículo de D.Antonio Burgos, sobre el tema que ha “inspirado” esta pequeña entrada.

(3) Casi se nos olvida mencionar que el parecido de la media luna con las astas de un toro o bóvido no es un asunto baladí, sino que encierra una significación muy interesante que quizá abordaremos en alguna otra ocasión.

 

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