FACILIS DESCENSUS AVERNI
La fuente de Juventa
Lucas Cranach, La fuente de la Juventud
“…Estos buscaban la fuente de la eterna juventud en la península de la Florida; la ciudad de El Dorado en la Guyana y en Nueva Granada; el país de la canela en las selvas del Amazonas… Pero eran sueños destructivos: muchos perecieron ahogados en los torrentes, murieron de tifus o viruelas, fueron comidos por las fieras o se vieron obligados a comerse a sí mismos; y porque los guiaba la ambiciosa imaginación, nombraron a los territorios que iban pisando, o trataban de encontrar, con los nombres que llevaban en sus cabezas: la Florida, El Dorado, California, Amazonas, Patagonia, una geografía ya definida en los libros de caballería o inspirada en ellos.” ( 1)
“…Y cómo los exploradores se maravillaban del número de años que vivían los etiopes, alrededor de ciento veinte años, y algunos aún superaban este término; los condujo (el rey) a una fuente tal que quienes se bañaban en ella salían más relucientes, como si fuese de aceite, y que exhalaba aroma como de violetas. Decían que el agua de esta fuente era tan sutil que nada podía sobrenadar en ella (…) y si en verdad tienen esa agua y es cual dicen, quizá por ella, usándola siempre, gocen de larga vida (“2)
“—Señor Dios —inquirió Alejandro Magno—. ¿Cuántos años viviré? Pero no hubo respuesta del dios. Después, Senusert, cuyo nombre egipcio significaba «El de Orígenes Vivos», intentó consolar a Alejandro, pues el silencio del dios hablaba por sí mismo (…) Desilusionado, Alejandro dejó las cuevas y «prosiguió el viaje que tenía que hacer»: buscando el consejo de otros sabios, buscando un escape a su destino mortal (…) ” (3)
Las leyendas en torno a las fuentes naturales de las que brota el agua milagrosa que algunos identifican con el Elixir de larga vida son muy numerosas. La más célebre quizá sea la del conquistador Ponce de León, que habría encontrado, según una leyenda apócrifa, una de estas fuentes en las Bahamas, en la isla de Bimini. Famoso por su infatibable búsqueda fue el conquistador Juan Ponce de León, descubridor de La Florida, caminó sin descanso buscando un lugar mítico llamado Bimini, pleno de prosperidad y riqueza, en el que según las leyendas estaría la Fuente de la Eterna Juventud. En la época de los descubrimientos (desde el siglo XV hasta inicios del XVII) las historias sobre manantiales con poderes curativos y regenerativos eran muy difundidas entre los indígenas de las tierras recién conquistadas en el Caribe.
Ponce de León oyó hablar a unos indios del Caribe de una fuente en cuyas aguas se remozaban los viejos tornándose mancebos, y dispuso una expedición en su busca. Era ya un viejo invento del Preste Juan que aparecía en el Roman d’Alexandre. Y hombres y carabelas anduvieron perdidos por más de seis meses, cuenta Fernández de Oviedo, quien se queja de que fue muy gran burla decirlo los indios y mayor desvarío creerlo los cristianos. (4)
(Ponde de León, descubridor de la Florida y buscador incansable de la Fuente de la Juventud)
La fuente de la juventud, símbolo de la inmortalidad, es una fuente legendaria cuyas aguas tienen propiedades curativas y devuelven la juventud a quienquiera que las beba o se bañe en ellas. El de la Fuente de Juventa era un tema bien conocido en la Edad Media: se hallan menciones en el Libro de las Maravillas del mundo de Juan de Mandávila, y en diversas obras sobre el enigmático Preste Juan, al que algunos identifican con el Rey del Mundo. Pero su origen es más antiguo, y puede relacionarse con el mito del Jardín del Edén, como veremos.
Recordemos que en la imagen del Paraíso terrenal, cuatro ríos parten del centro, es decir, del pie mismo del Árbol de la Vida, y se separan según las cuatro direcciones principales señaladas por los puntos cardinales. Entonces, se desprende que surgen de una misma fuente, que deviene simbólica del Centro y del origen de la manifestación. Según la tradición, esta Fuente de la Vida es la Fons Iuventutis cuyas aguas pueden asimilarse a la bebida de inmortalidad (néctar, amrita). Por eso se considera que su significado, en tanto agua que brota, simboliza la fuerza vital del hombre y todas sus sustancias (así en el kundalini yoga, la alquimia y otras formas del tantrismo).
Fotograma promocional de la película The Fountain, sobre el mito de la búsqueda de la inmortalidad y la liberación del Samsara)
(Cartel promocional de Cocoon, otro filme que retoma el antiguo mito de la Fuente de la eterna juventud)
Las leyendas e historias sobre la Fuente de Juventa, de aguas milagrosas, se remontan al tiempo de las Novelas de Alejandro y fueron un tema corriente hasta la Era de los Descubrimientos en Europa. Una versión más tardía del mito tiene su origen en la historia del “agua de la vida” de las Novelas de Alejandro, donde Alejandro Magno y su siervo cruzan las tierras de la oscuridad para encontrar la fuente de aguas curativas. Algunos elementos de esta historia, como el personaje del sirviente de Alejandro, proceden a su vez de de una saga recogida en el Corán y de las leyendas de Al-Khidr, de Oriente Medio.Existen además incontables fuentes indirectas para el mito de la Fuente de la Vida. Una de ellas podía haber sido tomada del relato evangélico en el que Cristo sana a un hombre en la piscina probatoria en Jerusalén, el estanque de Betesda. En general, muchos enclaves sagrados relacionados con manantiales o fuentes naturales se asocian a esta capacidad milagrosa de las aguas.
(Cristo en el estanque de Bethesda)
A menudo la inmortalidad como don precioso es objeto de muchas leyendas, historias y mitos, donde se se manifiesta a través de objetos o utensilios maravillosos, que en ocasiones representan el fin del viaje o la gesta del héroe (grial, manzana de Conn). La piedra filosofal alquímica, la panacea universal y el elixir de la vida participan del mismo simbolismo de la aguas de esta Fuente de la Juventud. A veces el agua milagrosa aparece vinculada a una piedra o una roca, de la que brota, o con la que directamente se confunde: en la tradición hermética, el elixir de la vida guarda una íntima relación con la piedra filosofal. Así en la leyenda de Alejandro Magno en busca de la piedra conspicua, que Adán llevaba consigo cuando abandonó el Paraíso, y que emitiendo una luz señala la presencia de un manantial de aguas que confieren la inmortalidad. También en las diversas versiones del ciclo del Grial, éste puede adoptar la forma de una piedra (Wolfram Von Esenbach) y sus propiedades curativas se asocian tanto al continente –el vaso, el grial– como al contenido –la sangre preciosa de Cristo–.
(Relieve de la Catedral de Amiens. Abraham y Melchitsedec junto al pozo.)
En realidad el tema de la Fuente de la Vida bien pudiera tener su punto de partida en la “Fons Iuventutis (fuente de la juventud)” al pie del Árbol de la Vida, centro del Paraíso Terrenal, de donde brota el agua de la inmortalidad. El tema es familiar también para la cultura hindú y el mitraismo. En Europa es conocida la “Fuente de la Juventud” del Códide de Sphaera, en Florencia, relacionada como el símbolo del ”Jardín” donde suele haber una fuente central (signo de la intimidad y del reposo –también símbolo del Sí mismo, o Atmá– )como en el ejemplo del Jardín de las Delicias, del Bosco, en el Museo del Prado, o algunas representaciones en el centro de los tableros del popular Juego de la Oca. En una escena de la pintura mural del Castillo de la Manta (Saluzzo, Piemonte) de la primera mitad del siglo XV, todos los personajes representados junto a esta Fuente de la Vida experimentan una mejoría física al contacto con el agua milagrosa. Lo mismo sucede en la xilografía de Jungbrunenn, de 1520, donde los viejos, enfermos y lisiados llegan hasta la fuente esperanzados. (source)
Por otro lado, el simbolismo alquímico del tema de La Fuente de la Juventud ha sido señalado en numerosas ocasiones: ”El Jardín de las delicias” del Bosco presenta en su centro un alto alambique; su cuello emerge de una media luna. Del cuello del alambique emergen dos fuentes de agua mágica que cae sobre el lago que está en la base. Un personaje traga con placer el agua que sale de la fuente. El mismo motivo de la fuente nos presenta el Bosco en “El Paraíso terrenal”, donde se ve a Adán y Eva en el Paraíso. En el centro de un estanque se alza otra elegante fuente con múltiples salidas de agua.
Recordemos la asociación entre estas fuentes que vivifican y los baños que hacen las delicias de la humanidad. Fuentes y baños se encuentran constantemente en los tratados alquímicos. En el Rosarium Philosophorum de Arnaldo de Vilanova, se nos muestra al Rey y la Reina sentados en un estanque lleno de agua, donde realizan la hierogamia bajo los augurios del Sol y de la Luna . Parece haber aquí alguna relación con el tema de los Jardines de Venus, o Jardines de Amor, en cuyo centro a menudo se representaba un estanque o fuente alrededor de la cual los amantes se entregaban a los placeres del mundo. (5)
Virtutum fons. Emblemata Amoris divini Emblemata
-Fuentes y vínculos-
(1) Ramírez, Sergio: Atajos de la Verdad
(2) Tomado de Heródoto, los Nueve Libros de Historia, lib. III, 23
(3) Xentinel; Alejandro Magno, el Hijo de Zeus
(4) La búsqueda de la inmortalidad, en el El último cazador de Monstruos
(5) La alquimia en el Bosco, Durero y el Renacimiento, Symbolos.
De Islas y Paraísos

(Ilustración para la NAVIGATIO SANCTI BRENDANI)
Finalmente, los navegantes desembarcaron, hacia el Sur, en el paraíso de las delicias, la eterna luz y la eterna primavera, entre fragancia, cantos, aguas suaves, animales espléndidos y mansos, y frutos preciosos y deliciosos. En el centro de la Isla del Paraíso se alzaba una gran columna en torno a la cual ascendía una escalera que llegaba hasta el cielo
De La navigatio Sancti Brandani (1)
El hombre imagina muchas cosas, pero sobre todo islas (2)
Un mapa es una metáfora. No es el mundo, sólo una representación del mundo, e inevitablemente muestra sólo uno de los muchos aspectos de lo representado. Si lo quieres ver desde otra perspectiva necesitas otro mapa.
Sergio Régules, sobre el mapa de Mercator (3)
La búsqueda del Paraíso perdido es, sin duda, el paradigma del viaje. La visión del mapa de Mercator y ciertas consideraciones sobre los misterios del Polo inflaman la imaginación y hacen pensar necesariamente en aquéllos como metáforas visuales de ese centro primordial, encarnado en Islas de los Inmortales, Islas Afortunadas e Hiperbóreas, Tir-nam-beos o Thules, que ha constituído la meta final -inalcanzable, casi siempre– del viaje o gesta heróica de innumerables sagas y leyendas.

(La región ártica en un fragmento del mapa de Bertius, s. XVII)
Durante el medievo se creía que el Jardín del Edén estaba en algún lugar del extremo oriental del mundo, y que era posible alcanzar aquél lugar. Se pensaba que el Edén era un lugar real y muchos mapas trataban de fijar su localización, generalmente en el Este. En la Edad Media, el espacio físico representado en los mapas aparecía organizado de acuerdo con símbolos y valores y podía dividirse arbitrariamente con el fin de representar, por ejemplo, las siete virtudes o los diez mandamientos.Esta interpretación religiosa y moral del universo creaba insospechadas relaciones espaciales en el plano terrestre y permitía la yuxtaposición de dos mundos, el terrestre y el más allá (4).

Conforme avanzaba la ciencia de la navegación, la cartografía y el conocimiento sensible de la geografía terrestre, la imagen del Paraíso parece desplazarse paulatinamente hacia el Norte, hasta desaparecer prácticamente, o quizá ocultarse, con la aparición del mundo moderno. Este desplazamiento hacia el Norte del Paraíso en los mapas, sin embargo, podría ser interpretado a la luz del simbolismo en otro sentido, conforme a la naturaleza solar o polar del Centro del mundo.
En un mapa diseñado por Bertius en 1618, basado en una versión más antigua de Mercator, aparecen representadas, en el espacio reservado al Polo Norte, las cuatro islas polares, con Groenlandia en el margen izquierdo, abajo, y la “Rupes Nigra” duplicada, una vez en el Polo y de nuevo en la zona superior del mapa. El texto a la derecha, bajo el Polo, indica que “allí habitan Pigmeos“, esto es, una enésima versión de la clásica sentencia “Hic sunt Draconis” que se solía estampar en las regiones inexploradas, aduciendo la existencia de monstruos y señalando la ominosa frontera con lo desconocido.
La referencia más segura para esta curiosa configuración de las regiones polares es una obra desaparecida llamada Inventio Fortunata, responsable en buena medida de la concepción que hasta 1300 se tenía respecto del Ártico, formado por cuatro grandes islas con un mar helado en el centro. En en libro se añadía que el agua era engullida hacia el interior de la Tierra (5) en el Polo Norte, y se mencionaba además la presencia de una inmensa roca negra, llamada “Rupes Nigra” (6) gigantesca roca de magnetita hacia la que apuntaban las brújulas, señalando el norte magnético.
(La región polar en el mapa de Bertius, basado en el de Mercator, con la Roca Negra en el centro)
Para nosotros, esta estructura cruciforme, reminiscente del ciclo cuaternario, es deudora de las representaciones mucho más antiguas del Paraíso Terrenal, incluidas en buena parte de la cartografía medieval, y responde a su estructura conforme al relato bíblico (7):
“En su centro se halla el Árbol de la Vida y junto a él una fuente de donde manan los cuatro ríos del Paraíso: Tigris, Éufrates, Pisón y Guijón. La entrada al Paraíso se halla protegida por un querubín que blande una espada de fuego (…) Génesis II:10

(La montaña y el Arbol del Mundo en este esquema cosmogónico tradicional; a la derecha, mapa medieval con Jerusalén como Centro del Mundo)
Esta estructura no es exclusiva del occidente medieval, sino que la encontramos en otras partes del mundo, como en la China tradicional, donde la imagen del Paraíso también responde en ocasiones a esta división cuaternaria de simbolismo central: así, se refieren a un lugar enclavado en el Asia central, jardín habitado por los «dragones de sabiduría». Describen el lugar y muestran los cuatro ríos esenciales del mundo: Oxus, Indus, Ganges, Nilo, brotando de una fuente común.(8)

(Izquierda: visión medieval de los cuatro ríos del Paríso. A la derecha,ilustración de la Navigation Sancti Brendani, de Leonid Korablev, mostrando el navío frente al Árbol del Paraíso)
Existen además antecedentes en el la Roma antigua para esta distribución peculiar de la que la región polar del mapa de Bertius es un vestigio: el mapa del mundo de Agrippa es una representación simbólica del “Nuevo Mundo” de Augusto, (y una herramienta de propaganda imperial); no es un mapa técnico (…) sino que el documento se basa en otras consideraciones de carácter simbólico y religioso. Agrippa, como Augur y conocedor de los ritos sagrados antiguos, debe trazar la “nueva cosmogonía” sobre su mapa y en él las direcciones de los ejes principales del Cosmos: el “Cardo” y el “Decumanus” acordes con el curso del sol. (…) El rito realizado por Agrippa debe establecer primero el trazado de un círculo entorno al “Centro del Mundo” (9)

El Mapa de Agrippa, con la estructura central y cruciforme conformada por el trazado del Cardus y el Decumanus.
De modo que en el mapa de Bertius, las cuatro islas Polares son una representación acorde con la imagen del Paraíso o, más exactamente, con la idea tradicional del Centro u ombligo del mundo, participando de su simbolismo. La sola presencia de la Piedra Negra en su centro es suficientemente explícita en este sentido, puesto que ésta no es sino un Omphalos, Betilo o Piedra sagrada (10), equivalente a la montaña del mundo y símbolo del Axis Mundi, el Eje del Mundo. En muchas tradiciones, la erección de un pilar o piedra sagrada, marca uno de los momentos fundamentales de los ritos de fundación de ciudades y culturas, esto es, de todo centro constituído a imagen y semejanza del Centro Primordial.

(La Pîedra negra, betilo o Lapis Niger, de Cibeles; derecha, Cibeles llega a Roma en una barca)
Por otro lado, el carácter magnético de la Ruper Nigra no se refiere tanto a una cualidad física sino espiritual, referida aquí a la fuerza centrípeta de atracción hacia el Centro del Mundo. La complementariedad de este simbolismo la hallamos en la idea de expansión desde la fuente central de la que manan los cuatro ríos, que desde ahí recorren toda la tierra. No se trata solo de una representación del centro geográfico, sino del origen y fuente de la creación, de la manifestación. La curiosa distribución de las cuatro islas en la región polar del Mapa de Bertius es evocadora de los cuatro corrientes fluviales paradisíacos. Todos estos elementos vienen a redundar en la idea de una geografía celeste, de una imagen del Centro representada en dicho documento.
(Evolución de las distintas manifestaciones gráficas del signo del Polo y del Centro) (source)

Finalmente, la mención –conforme a la Inventio Fortunata– de un agujero o sima a través del cual las aguas serían engullidas hacia el interior de la tierra coincide plenamente con el simbolismo del Axis Mundi, lugar donde efectivamente se opera el paso entre los tres mundos, Cielo, tierra e infierno, sirviendo de puente entre ellos. La inclusión de la geografía intraterrena en los mapas antiguos, especialmente en el medievo, no era una cuestión baladí: si señalában las Puertas del Cielo, también habría que localizar las Puertas del Infierno. El hombre medieval necesitaba conocer el lugar preciso en el que se abrían las puertas del otro mundo. (…) En el universo había agujeros que conducían al infierno, como se revela en el Purgatorio de San Patricio. Lo que nos interesa señalar, en definitiva, es que a través del espacio, tal y como se nos representa en estos mapas, se podía llegar al otro mundo. (4)
(Un diagrama del Infierno de Dante, con la abertura Polar como acceso al interior de la Tierra. La portada de Viaje al Centro de la tierra de Verne)
(La danza en torno al “Polo”, otro misterioso asunto relacionado con el simbolismo central y axial, objeto de futuras disgresiones)
-Fuentes y vínculos-
(1) Fragmento de la Sancta Navigatio Brandani, s.XIII, trad. de Rojas Penalva, Ángel, Islas y Paisajes Misteriosos
(2) Juan Villoro, De eso se trata. Anagrama 2008
(3) El mundo no es como lo pintan, verdades y mentiras de un mapa. Sergio de Régules
(4) Literatura de Visiones en la Edad Media románica: una imagen del otro mundo. Rubio Tovar, José.
(5) Marcando un acceso al Centro de la Tierra, a través de una abertura, como manifiestas numerosas leyendas, ficciones y teorías ocultistas a propósito de la Tierra Hueca.
(6) Hay muchas historias de viaje sobre islas o montañas magnéticas. Ptolomeno habla de ellas, así como Sir John Mandeville afirmaba haberlas visto en el Océano Indico. En las leyendas, los navíos construidos con clavos de hierro eran atraídos fatalmente hacia estas islas.
(7) A menudo, esta representación del Paraíso Terrenal confunde sus rasgos con los de la Jerusalén como ombligo del mundo u omphalos. En la Divina Comedia, además, Dante inicia su viaje a los infiernos desde el subsuelo de esta ciudad.
(8) Juan Eduardo Cirlot.- Diccionario de símbolos. Lábor. Barcelona, 1991. Pág. 355
(9) Orbis Terrarum, El círculo de la Tierra, enVitrum.
(10) Uno de los símbolos más característicos de Cibeles, quizás el que mayor carga simbólica y metafísica conlleva, es la Piedra negra que, como dice la tradición, es una piedra “caída del cielo” (lapis ex caeli, lapis exilis) Casi siempre se ha representado la Piedra negra disforme, dispuesta sobre un altar o columna (IMG 10), en el centro o en la pared opuesta a la entrada del templo de Cibeles (con posterioridad, fue la imagen de la diosa la que se situó encima del pilar); sin embargo, simbólicamente, la Piedra negra se la representa de forma cónica o, más raramente, como una pirámide de base cuadrada, que es un símbolo de la Montaña, lo que está en perfecta correspondencia con Cibeles en tanto que “diosa de la Montaña”. En tanto que símbolo axial, la Montaña es una representación del Eje del Mundo. (source)
(11) Para mayor profundización en el Simbolismo del Centro, véase Guénon, René. La idea del Centro en las tradiciones antiguas.
(12) Las imágenes del mapa de Bertius están tomadas de Rupes Nigra and the 4 islands of North Pole
( ) Un breve recorrido por la historia de la cartografía, con algunos ejemplos e ilustraciones, aquí.
Los viajes extraordinarios de Julio Verne
Posiblemente, la obra cumbre del genial escritor Julio Verne haya sido el conjunto de sesenta y dos novelas que, bajo el título genérico de Viajes Extraordinarios constituyen su universal legado a las generaciones futuras. La colección de afortunado y acertado título comenzó su andadura con la publicación en 1863 de Cinco Semanas en Globo y, tras un largo trayecto que recorrería incluso la luna o las profundidades abisales, concluyó con La aventura de la misión Barsac, en 1920.
En la página Viaje al Centro del Verne Desconocido nos proponen un fabuloso itinerario por la producción de Verne, con numerosos datos de interés y anécdotas reveladoras sobre los entresijos de la misma.

(La característica cubierta de las ediciones originales de la serie Voyages Extraordinaires. A la derecha, cubierta de Clovis Dardentor en su formato original)

(El viaje a los Polos, con su aura de misterio,ha sido uno de los motivos recurrentes en la obra de Verne)
La cartografía que Verne usó en la elaboración de su monumental obra constituye por sí sola un fascinante episodio. En este sitio (3) muestran la mayor parte de los mapas de los viajes de Verne, algunos de los cuales son idénticos a los que el autor usó para componer sus escritos; dado el característico afán de Verne por la precisión y el rigor científicos en el diseño y construcción de sus escritos, ni qué decir tiene que cualquiera de los itinerarios que concibió para sus libros es perfectamente viable hoy día, y estos mapas podrían servir de ayuda y guía infalible a los aguerridos aventureros que se atrevieran a emprender alguno de ellos. Sólo hemos de destacart un par de ausencias notables, a nuestro juicio fundamentales: la ruta de Clovis Dardentor por Balerares y el norte de Argelia y – cómo no- el mapa detallado para el Viaje al Centro de la Tierra.
(A vueltas con el Polo: este es el mapa original incluido en la edición de las Aventuras del Capitán Hatteras; una carta de las regiones circunpolares. El viaje del capitán a estas regiones polares se considera un adelanto del posterior Viaje al Centro de la Tierra.(6))

(El mapa de la navegación Polar para La Esfinge de los Hielos. En este caso, la Antártida)

(Una curiosidad, de las muchas que podemos encontrar en la imagintiva obra de Verne: en la novela El Testamento de un Excéntrico, a la que pertenece esta ilustración, el recorrido de los protagonistas a través de Estados Unidos está configurado siguiendo el esquema de un tablero del Juego de la Oca)
Otra faceta curiosa y fascinante de esas primeras ediciones de Verne lo constituyen, sin duda, la serie de ilustraciones que acompañaban a cada uno de los títulos de la serie Voyages Extraordinaires; en este álbum de Flicrk pueden recrearse con algunos de estos primeros grabados fabulosos que diferentes autores, la mayoría hoy desconocidos, burilaron esmeradamente para tratar de traducir visualmente los mundos inexplorados, a menudo poblados de monstruos y maravillas, de la fantástica obra de este escritor genial.

El campanario de Frelsers. Antes de bajar, hay que subir. Ilustración de E.Riou para Viaje al Centro de la Tierra. La torre es real, y su ascenso practicable. ¿Lo será también el viaje que sigue?…

El descenso. Ilustración de Edouard Riou para Viaje al Centro de la Tierra (1)

La cueva de los diamantes, metáfora de la Caverna de los Tesoros de ascendencia cabalística y ocultista. Ilustración de Riou para Viaje al centro de la Tierra

Ilustración para Robur el Conquistador (RC), personaje deudor del Rey del Mundo. Grabado de Leon Bennet

Máquinas voladoras surcan los cielos de Robur el Conquistador. Ilustración de Leon Bennet.
-Fuentes y vínculos-
(1) En Viaje al Centro de la Tierra, la escritura cifrada de un oscuro alquimista, Arne Saknussemm son reveladas al profesor Lidenbrock con ayuda de un espejo y servirán de particular hilo de Ariadna en el laberíntico recorrido que seguirán los héroes de la novela para llegar al centro de la Tierra. El inicio del descenso tendrá lugar por el cráter de un volcán extinguido, en algún lugar de Islandia, cerca de las zonas polares. Algunos autores sostienen la tesis de que muchas de las novelas de Verne también contienen códigos y cifras, de los que el autor era un entusiasta, como queda plasmado en su novela La Jangada, por citar sólo un ejemplo. El uso de los mapas y la profusión de itinerarios detallados en sus novelas, combinados hábilmente con el mensaje codificado en el texto, podría dar lugar a interesantes intrerpretaciones este sentido.
(2) Las ilustraciones pertenecen al álbum de Julio Verne, en Flickr.
(3) The maps from the Voyages Extraordinaires de Jules Verne En esta página podrán encontrar escaneados bastante aceptables de todos los mapas (?) incluidos en las ediciones originales de las novelas de Verne.
(4) Para este post nos hemos servido generosamente del material que la excelsa Odisea 2008 ofrecía en sus admirables páginas. Todo el trabajo visual aún puede ser rescatado de estos álbumes en Flicrk. Hay verdaderos tesoros. No se los pierdan. Nosotros haremos lo propio.
(5) Más cosas curiosas sobre Verne. En Garmt de Vrie´s Jules Verne Collection
(6) De hecho, Verne quedaría tan intrigado tras la lectura de la novela de Poe La Narrativa de Arthur Gordon Pym de Nactucket, que escribiría una secuela para esta obra imaginando un “final” acorde con el enigmático tono de la obra de Poe. Verne compondría así su obra ”Un misterio Antártico”, situando la historia once años más tarde de la misteriosa desaparición de Pym en las nieblas del Polo, y narrando las peripecias de Jeorling, un explorador y hombre de ciencia, durante una expedición que seguía los pasos del viaje del personaje de Edgar Poe.
(7) En Taringa! tienen algunas versiones originales de las obras de Jules Verne para descargar.
(8) Por gentileza de nuestro sobrino Allan (ver comentarios más abajo) sendas páginas (aquí y acá) con impagables detalles sobre la vida y milagro de Julio Verne, el gran desconocido, incluyendo sorprendentes detalles sobre su enigmática tumba en el cementerio de la Madeleine, objeto de no pocas disquisiciones.
Crónica subterránea del Polo
La Esfinge de los Hielos, en el ártico, así como la sola mención de la Isla de Sicilia, que nos hace pensar en el cráter del Stromboli, evocan poderosamente la imagen de ambas puertas, de entrada y salida respectivamente, según diversas tradiciones, al interior de la Tierra, que según el modelo ocultista sería una gran esfera hueca (1).

(El “agujero” en el Polo, del mapa de Mercator, con sus cuatro ríos, el último vestigio del Paraíso perdido en la historia de la cartografía)
El Polo norte se identifica en numerosas leyendas y corrientes de filiación esotérica con una de las entradas al mundo subterráneo, ese dominio que muchos otros llaman inframundo o, más exactamente, Infierno. William Reed publicaría en 1906 “El fantasma de los Polos”, que al margen de las prolijas referencias científicas se convertiría pronto en uno de los volúmenes de culto para los nutridos seguidores de la teoría de la Tierra Hueca (2). Algunos años más tarde Willis George Emerson daría a imprenta su libro “El Dios humeante o un viaje al interior de la Tierra” donde describe en forma novelada lo que dice ser un suceso real, acaecido en 1829: el viaje de un pescador noruego, Olaf Jansen, a regiones inexploradas y desconocidas por la cartografía en el corazón del ártico. Es la primera vez que en la literatura en torno al mundo subterráneo aparece Shamballah, que en el libro de Emerson es la capital de Edén, donde residiría el Rey del Mundo. Esta obra inspiraría posteriores descripciones del mundo intrataterreno, y marcaría el modelo a seguir.(2)

La descripción del Polo como frontera con el mundo subterráneo fue anticipada por escritores como Edgar Allan Poe, quuien en su apasionante Arthur Gordon Pym de Natucket establece esta región como escenario de su enigmático y ominoso final, que ha sido fuente de inspiración para obras posteriores como la propia Esfinge de los Hielos, de Verne, o la lovecraftiana En las Montañas de la Locura. El tema ha sido también desarrollado cinematográficamente, como en La Orilla del fin del mundo (Forbidden Quest) de Peter Delpeut (1993) (3). El propio Jules Verne, fascinado con esta idea, exploraría ampliamente el tema del mundo subterráneo en varias de sus novelas , como en lLas Aventuras del Capitán Hatteras (1816) donde el protagonista accede al interior del Polo a través del cráter de un volcán, idea que retomará más tarde en su Viaje al Centro de la Tierra, fijando esta vez el cráter del Stromboli como pasaje para la salida del inframundo.

(Portada de otra obra sobre la Tierra hueca junto a una ilustración del Viaje al Centro de la Tierra de Verne)
La superficie boreal es también para algunos la puerta del Infierno dantesco. En efecto, para Dante, el infierno va descendiendo desde la superficie boreal estrechándose gradualmente hasta el centro del globo terráqueo. Este esquema se basa al parecer en la planificación de la ciudad medieval. Cada uno de los nueve círculos es un espacio totalmente diferente donde se albergan culpas y penas, hasta llegar al infierno y retomar la subida al purgatorio (una grieta que abrieron en la roca las aguas del Leteo, comunica el fondo del infierno con la base del purgatorio).

(La estructura del Infierno de Dante Alighieri, ampliamente basado en la geografía Ptolomeica, y asociada al número nueve, equivalente de la escala planetaria)




-Fuentes y links-
(1) La Esfinge de los Hielos, de Jules Verne, donde por primera vez se menciona la posiblidad de un viaje al Interior de la Tierra; el mismo autor recogerá el testigo en su célebre Viaje al Centro de la Tierra. En esta última novela, recordémoslo, la salida de los expedicionarios -a los que guía el alquimista Arne Sacknussem- tiene lugar por el cráter inactivo del Stromboli, en la isla de Sicilia –que no está lejos de Africa, como diría Franco Battiato)
(2) Sobre la peliaguda y fascinante teoría de la Tierra Hueca, que será objeto de más de una mención en nuestra bitácora, véase –para abrir boca– este extenso artículo de la blog La Crónica Subterránea
(3) La orilla del fin del mundo, de Peter Delpeut (1993) un oscuro filme que explora los misterios del Ártico.
(4) Las ilustraciones de la Divina Comedia de Dante pertenecen a la Edición de Brescia, una de las más antiguas conocidas; pueden ver algunas estampas adicionales aquí.
(5) Parte de las secuencias de esta película se rodaron en las impresionates Cuevas de Aracena, en Huelva.
Facilis Descensus averni

En el inicio de la primavera del año 1300, en “la mitad del camino de la vida” –como alguno de nosotros– Dante Alighieri se encontró perdido y solo en un oscuro y profundo bosque. Para sobrevivir a la adversidad, debió visitar los tres reinos de ultratumba, empezando en el Infierno. Sigamos a Dante en su descenso, círculo a círculo, a través de los tormentos eternos de las almas perdidas, descendamos a la sima más profunda del Infierno, en el verdadero centro de la Tierra, en pos de nuestra amada Beatriz y, más allá de la misma Beatriz, que no es sino otra imagen, en pos del Paraíso. ¿Nos acompañan?
Gustave Doré, Dante y Virgilio entran en el Infierno
Bienvenidos al Infierno de Dante.
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“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias” , Kavafis |
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