EL VIAJE DEL HÉROE

El dirigible robado

 

 

A cualquier devoto del viaje y la aventura, aunque sean virtuales e imaginarias, le fascinará casi todo lo relacionado con la atmósfera romántica y nebulosa de los “Viajes Extraordinarios” de Julio Verne. Sucede además que el lector del genial autor francés suele ser adepto del sabor inconfundible de las  ilustraciones clásicas del universo verniano, tan cercanas al estilo “steampunk contemporáneo  como deudoras de la visión fertil de Gustave Doré o la iconografía del grabado vetusto y añejo.

 

Este aroma maravilloso del mundo de Verne lo encontrarán en una curiosa muestra del mejor celuloide rancio que les traemos hoy, llamada Le Dirigeable Volé (El dirigible robado), que apasiona y decepciona por partida doble, en opinión de algunos internautas a los que debemos este afortunado hallazgo (1) . La película es una adaptación libérrima de la novela Dos años de vacaciones (¡quién pudiera!…) de Julio Verne, aunque en realidad el guión es un pretexto para brindarnos un auténtico festín visual inspirado precisamente en el fabuloso imaginario que los mejores ilustradores de las novelas vernianas crearon durante décadas.

 

Karel Zeman, brillante realizador del Dirigible Robado, opta en lo argumental por una libertad y desparpajo absolutos, y por el contrario se ajusta de un modo prodigioso a la estética de los grabadores de la Maison Hetzel (responsables de las ediciones originales de los Voyages Extraordinaires de Verne) creando una serie encadenada de estampas animadas gracias a las técnicas de superposición de dibujos, animaciones y tomas cinematográficas directas: “No otra es la intención de Zeman, pues esos auténticos tableaux vivant que pueblan su película, calcados de esas mismas novelas que saqueaba Ernst, se transforman rápidamente en un alegato de rebeldía y libertad, contra un sociedad eminentemente conservadora y de orden, donde todo tenía que estar en su sitio y nada debía moverse más allá de lo tolerado.(…)” (1)

 


 

 

Uno de los referentes y ancestros más dignos de este Dirigible robado es este otro Dirigible fantástico

 

El relato de un viaje admirable, de esos a los que Verne nos suele invitar, tiene como protagonistas a cinco héroes imberbes que vivirán toda clase de peripecias y aventuras trepidantes, dignas de la épica del  mejor cine mudo. Recuerda en ocasiones a aquellas prodigiosas viñetas de Little Nemo (…) con esa dimensión casi onirica que nos empuja a bucear en el imaginario de la infancia, con un tono lúdico y poético -como el del cine de Meliés, a veces- avanzando a saltos a través de universos paralelos, cabalgando entre el cuento de hadas y el documental o el testimonio gráfico de la revolución tecnológica del  siglo diecinueve.

 

Imágenes del Dirigible Robado


En resumen, un cine atípico, curioso y singular, digno del mejor Chomón o los Lumiére, evocador de la poesía del viaje y esos mundos remotísimos que tanto nos gusta glosar en esta página. Una tournée que no podemos dejar de emprender,  y a la que están ustedes invitados.

 

 

Avance de la película El Dirigible Robado, para ver online

 

 

Fuentes, notas y vínculos

1. En círculos, con una crítica muy bien traída de esta película

2.Más en El gabinete del Doctor Mabuse

3. Una ficha técnica de la película en Sensacine

4. Un puñado de fotogramas de El Dirigible robado, aquí

5. Más sobre dirigibles singulares y vernianos, próximamente, en Viajes con mi tía

 

Miércoles, octubre 29th, 2014 CELULOIDE RANCIO, EL VIAJE DEL HÉROE, GENERALIS 1 comentario

Santa María a Nova

La romántica entrada al recinto sagrado del cementerio de Santa María a Nova, en Noia (Galicia)

Es evidente que las tradiciones de arribadas marineras postdiluvianas

son demasiado numerosas para no encubrir un fondo de verdad, por alterada que esté esa verdad.

Louis Charpentier, el Misterio de Compostela

 

 

Noia, la antigua Noela, en pleno Finis Terrae, rematando el Camino de Santiago

 

 

La lectura juvenil y apasionada  -en su momento- de un intrigante  librito  de Louis Charpentier ( ), El Misterio de Compostela (Plaza y Janés, 1979) nos empujó hasta las puertas del cementerio de Santa María a Nova, en Noia. Charpentier nos  cautivó con su visión misteriosa y profundamente romántica del Finis Terrae y la idea de una peregrinación iniciática hasta el Occidente como Tierra de los Muertos.  En aquel libro encontramos, como tantos otros buscadores, la primera referencia al asombroso cementerio gremial de Santa María a Nova, en la enigmática -en palabras del mencionado autor-  y pinturera población marinera de Noya, en Galicia. Aquellas líneas heterodoxas pero inspiradas de Charpentier --a quien algunos tildaron de cascadeur del esoterismo-- nos llevarían algunos años más tarde, en nuestra madurez,  por  los caminos del viejo Arco Iris de Lug (*) hasta el enclave citado,  propiciando un viaje que jamás habremos de olvidar.

 

Cubierta de El misterio de Compostela, de L. Charpentier (foto todocolección.net)

Advierte la banderola: “Significado y trascendencia del Camino de Santiago, con un análisis, serio y documentado --no tanto, según los eruditos-- de la toponimia de la ruata”

En un magnífico volumen de Álvaro de las Casas, O Cemiterio de Sta. María a Nova,  que adquirimos durante nuestra visita a Noya  (1),  describían el lugar en estos términos elogiosos, con los que coincidimos:   “Al fondo de la ría de Muros, inmediata a la desembocadura del Tambre, al pie de la agreste serranía del Barbanza, se asienta y se goza la ancestral villa de Noya, imprescindible en todo itinerario por Galicia. El viajero puede llegar a ella con sólo recorrer noventa kilómetros desde la Coruña, treinta y siete desde Santiago o veintiocho desde Padrón (…) Los encantos de la villa son realmente extraordinarios --por no hablar de sus delicias gastronómicas-- ;  disfruta de paisajes que no vacilamos en situar entre los más hermosos y cautivadores de España. (…) Una bella leyenda atribuye a Noé, despues del diluvio, su fundación. Por eso en su escudo aparece el arca salvadora, con el patriarca asomado y la bíblica paloma en vuelo (…) ” (1)

 

El escudo de Noia, fundada según el mito Por Noé, donde figura el arca y la paloma diluvianos.

 

Noia es una de las más hermosas localidades gallegas, junto con Muros, el mejor ejemplo de asentamiento marinero de Galicia. Su historia pretende comenzar con el Diluvio Universal, como figura en el escudo de la villa, que representa el arca de Noé. Una tradición observa que este pueblo fue fundado por una hija del patriarca bíblico, Noela: “Actualmente, y desde los últimos cambios  aprobados en 1991, las armas de Noia son: de plata el Arca de Noé sobre ondas de  azul y plata, con la cabeza del Patiarca asomada a su ventana, un cuervo posado  en su techo y una paloma volando, con un ramo de olivo en el pico, en el cantón diestro del jefe, todo en sus colores naturales. Va timbrado el escudo con la corona real española.”  (2)

 

Interior del museo de laudas gremiales de Santa María a Nova, en Noia

 

Nuestra excursión a Noya, nacida como decimos del ansia de misterio espoleada por la lectura de la obra de Charpentier,  tuvo el sabor inconfundible del viaje romántico, amplificado por  la belleza y la atmósfera especial del pueblecito en invierno. El párroco, a quien nos presentamos, nos ofreció  la llave del cementerio de Santa María a Nova --una vieja llave imponente,  de hierro, como la que ponen los artistas en manos de San Pedro--, y se ofreció gentilmente a guiarnos en nuestra visita al lugar. Allí nos dejó el cura y pudimos deambular a nuestro antojo durante horas, recorriendo cada piedra y escrutando cada uno de los enigmáticos y singulares rincones del camposanto --el baldaquino, las múltiples tumbas, inscripciones y relieves --  y del templo -hermosísimo-- ; concluído nuestro recorrido ritual y parsimonioso, devolvimos agradecidos  la llave a quien tan amablemente nos la brindara.

 

 

 

Tibi dabo claves…. etc. etc.

 

 

La necrópolis medieval de  Santa María a Nova de Noia, con sus laudas sepulcrales, es increíble. Algunos han querido ver en la muy singular iconografía de las losas vestigios de una tradición gremial  y masónica, como en el ensayo  “As laudas sepulcrais de San Francisco da Coruña“.  Más tarde encontramos nuevas alusiones al fantástico cementerio de Noya en alguna obra de Juan García Atienza, en sus acostumbradas disgresiones sobre rutas esotéricas y templarias de la geografía española, donde seguía con desigual fortuna la estela de Charpentier,  alimentando el mito en torno a las singulares lápidas gremiales de Noia y contribuyendo al aura de misterio del peculiar camposanto de Santa María a Nova. En el centro de este cementerio se alza, bellísima, la iglesia de Santa María la Nueva: “Cementerio e iglesia forman un solo monumento, coexistieron integrándose de la misma suerte desde un principio (1).

 

Iniciamos la visita al recinto sagrado encontrándonos de sopetón, de verjas adentro, con una piedra de armas empotrada en el alto muro que cierra el cementerio que muestra esculpida las figuras de un caballero y un dragón en combate --escena que, a jucio de algunos autores, nos indicaría a nivel simbólico la naturaleza iniciática del enclave-- , aunque hay quienes sólo ven en ella un blasón heráldico o, peor aún, ajenos del todo al lenguaje sagrado de los símbolos, un simple motivo ornamental. El tema parece relacionarse, por otro lado, con una leyenda local muy extendida sobre la presencia de cientos de culebras que rastreaban el camposanto, y en particular de un ejemplar de dimensiones colosales --esto es, en sentido simbólico, un dragón-- que defendía este lugar sagrado de las gentes. (1) En realidad, esta leyenda viene a subrayar el valor simbólico de la imagen, evidenciando el carácter trascendente que algunos quisieron atribuir al enclave.

 

Signos lapidarios en los muros de la iglesia de Santa María a Nova de Noia, A Coruña | © Javier García Blanco.

 

Son también bien visibles los signos lapidarios o marcas de cantero que, aquí y allá,  esparcidos por los muros de la iglesia, figuran un poco por todas partes.  Algunos de estos signos resultan casi idénticos a los que se ven en las laudas conservadas en el interior del museo de Santa María a Nova y aunque han sido debidamente  catalogados y estudiados por diferentes expertos en gliptografía, todavía conservan su halo de misterio.

 

 

Laudas sepulcrales amontonadas en los muros del cementerio de Santa María a Nova

 

Ya dentro del cementerio lo primero que llamaba poderosamente la atención era el estado lamentable — todavía en el año noventa, cuando lo visitamos-- de numerosísimas laudas apiladas de cualquier forma junto a los muros del recinto, en un deplorable estado de conservación, aun cuando la Escuela de Cantería de la localidad hacía ímprobos esfuerzos por rescatar de este injusto olvido los más valiosos ejemplares, contribuyendo desinteresadamente, de forma muy loable, a su cuidado y restauración. Sin embargo, aún en la actualidad estos esfuerzos no han dado resultados satisfactorios, según distintas fuentes, como La voz de Galicia:  ” La colección de laudas gremiales de Noia es la más importante existente en el mundo. A pesar de que desde hace tiempo se está intentando recuperar todo el material que hay en el templo de Santa María a Nova y en la necrópolis, todavía queda mucho por hacer y aún hay piezas abandonadas y arrinconadas que continúan  deteriorándose con el paso del tiempo.”

 

 

 

 

Diseminadas por todo el cementerio, siempre reutilizadas, se han documentado más de quinientas laudas sepulcrales de granito con marcas personales y signos gremiales y heráldicos que se remontan al siglo XIV. A pesar del aspecto enigmático e inquietante de algunas de las laudas, cuyo aura de misterio , insistimos, contribuyó a burilar poderosamente el libro de Charpentier  (*) y otras obras de Juan García Atienza, el significado y el propósito de las marcas que ostentan parece estar bien definido y ha sido objeto de numerosos estudios por parte de los expertos en gliptografía.

 

Un aspecto del intertior de Santa María la Nueva, con la soberbia colección de laudas gremiales

 

La célebre lauda del peregrino, con uno de los más espectaculares motivos compostelanos que a menudo figuran en las laudas

Tuvieron que pasar muchos años, incluso décadas, “para que las laudas gremiales de Noia que estaban apiladas a la intemperie, desprotegidas en el exterior de la igleisa, fueran rescatadas. En el interior del templo, ahora convertido en museo, están las mejoras lápidas que muestran distintas marcas gremiales, símbolos familiares y figuras humanas, pero curiosamente ningún nombre, fecha o letra (este último hecho hizo que se inflamara la imaginación de muchos autores, vinculando este anonimato al de una supuesta invisibilidad propia de ciertos rituales iníciáticos). Pdemos ver en las laudas grabadas formas de maza o pico de cantero, cuchillos de carnicero, tijeras de sastre,  compás de un carpintero de ribera o instrumentos de un zapatero, entre otros. Existe así un repertorio variado de signos y marcas en las laudas, de entre las que destacan varios grupos de estilo similar: las formas antropomorfas, sin epitafio, las  laudas profesionales  y gremiales, las  laudas con marcas familiares, que “señalan de modo más concreto al individio o a la  familia a la que se adscribía el fallecido laudas con motivos heráldicos y epigráficos con el blasón familiar del  representado; laudas con motivos marineros, etc. Conviene reseñar también que  el continuo reaprovechamiento que a lo largo del tiempo sufrieron estas piezas hace que sus motivos decorativos unas veces grabados y otras en relieve se encuentran mezclados, lo que complica sobremanera su datación cronológica (*)

 

 

 

La forma, dimensiones y materiales empleados en estas lápidas es parecido, adoptando usualmente la forma oblonga, en ocasiones trapezoidal, “de medidas antropométricas que van de los dos metros de longitud, setenta de anchura y veinte o treinta de espesor; fabricadas mayormente en piedra granítica, la más abundante en la zona (…). (1) . La importancia de Santa María a Nova reside en el número de laudas conservadas hasta nuestros días, ya que ejemplares similares se hallan en diferentes lugares de toda Europa, si bien en menor cantidad; junto a este hecho destacamos la variedad de motivos representados.

 

Se ha escrito mucho sobre el cementerio y las laudas, cada vez de manera más crítica y razonada; de cuantas opiniones hay en torno a la naturaleza y el propósito de las lápidas, las más destacables son las que consideran que el de Santa María a Nova es un cementerio gremial o artesanal, donde las laudas eran marcadas con signos profesionales o personales del difunto -aparte las marcas epigráficas o heráldicas-- , lo que explica la intrigante ausencia de cifras o nombres. Por otro lado, abundan las tesis más o menos fantásticas, como las que defendían Louis Charpentier y Juan García Atienza, sobre todo, que pretenden ver en estas piedras un vestigio de la existencia de un cementerio iniciático ubicado al final del Camino de Santiago, en el que ven una ruta mucho más antigua de origen precristiano ( ), donde los adeptos,  iniciados -o aprendices masónicos- sufrían una suerte de muerte y resurrección iniciáticas de la que dejaban constancia en las laudas. Los eruditos y expertos en gliptografía insisten en desmontar este tipo de teorías, argumentando que sus autores saben  muy poco o casi nada sobre el origen del cementerio y sus laudas, o sus análisis son a menudo incompletos y poco rigurosos en sus afirmaciones. Al margen de su aroma romántico y de algunos indicios simbólicos de dudosa interpertación, conviene señalar que no hay argumentos definitivos en favor de la existencia de tal cementerio iniciático en Santa María a Nova.

 

 

 

 

(1) De las Casas, Álvaro : O Cemiterio de Sta. María a Nova. Edición Xepe Torres, Santiago, 1936

(2) Noia, una ruta urbana en Amigos do Arqueoloxico

(3) La voz de Galicia: restauran las laudas de Noya

(4) Cosas de la Galicia Mágica

(5) Una visita a Noya y sus monumentos más señeros

(6) Laudas gremiales de Noia, en Genealogía Historia y Antropología

(7) Un pequeño diaporama del interior de Santa María a Nova y su colección de laudas gremiales en Minube http://www.minube.com/fotos/rincon/531841/3180631

(8) Las laudas sepulcrales de Noya, (1) en Un viaje a Galicia

(*) El  misterio de Compostela. La tesis de Charpentier pretendía, grosso modo, que las laudas eran una especie de fórmula votiva que representaba físicamente la muerte iniciática de ciertos peregrinos a Compostela, adeptos o maestros de la masonería operativa, que coronaban su peregrinación con una muerte ritual en Finis Terrae  y eligieron este lugar para dar testimonio de su particular viaje, muerte  y resurrección. La interpretación ortodoxa de los signos de las laudas no admite esta lectura en clave esotérica, si bien el significado de algunas de las marcas aún no se conoce totalmente.

 

La Virgen y el Dragón (I)

 

El gigantesco saurio, cabeza abajo, sujeto al muro por dos grilletes de hierro, brillaba, casi refulgía, ante la luz eléctrica, pese a los siglos de humo.”

(Pág. 99 de Familias como la mía) via

 

La virgen y en Dragón I

 

Ejemplares de cocodrilos y caimanes preservados mediante momificación y otras técnicas eran relativamente frecuentes en los ajuares de antiguos templos y aún pueden verse algunos — como apuntábamos en nuestro pequeño artículo sobre exvotos (  )-- en nuestras iglesias, para asombro y maravilla del peregrino,  el viajero curioso o el turista ocasional.   De chicos, la visión de una de estas bestias, en el camarín de la Virgen de Consolación de Utrera, en medio de una impactante sala de exvotos, nos catapultó  a la experiencia del horror sagrado. La presencia de estas terribles criaturas en el interior del templo no ha sido nunca, sin embargo, totalmente explicada, aunque se han adelantado varias hipótesis  bien fundamentadas, algunas de las cuales pasamos a presentarles. Para nuestro viaje en busca de este misterio en torno a los cocodrilos que habitaban las iglesas antiguas nos hemos basado especialmente en el magnífico estudio de Juan de Dios Doménech Cocodrils i baleines a les egleises  (1) que recogemos en nuestros enlaces y a cuya lectura remitimos a los más curiosos y entusiastas de este particular asunto.

Santuario della Beata Vergine delle Grazie (Curtatone)

 

Un antiguo caso muy conocido de cocodrilo embalsamado es del lagarto de la Catedral de Sevilla, del que se dice que el Sultán de Egipto ofreció como presente como regalo al Rey Alfonso X el Sabio; una vez muerto el animal, fue disecado y colgado en el lugar que hoy se llama precisamente Puerta del Lagarto, que conduce directamente al Patio de los Naranjos de la Catedral. El reptil, viejo y desvencijado, se desintegró poco a poco y hubo de ser reemplazado por una réplica en madera, que aún se conserva, a la vista de todos, en su emplazamiento original.

Aunque en los muros de las iglesias del medievo usualmente se disponían especímenes de animales exóticos para evocar la magnificencia y esplendor de la Creación Divina, el cocodrilo, entre estas criaturas singulares, brillaba especialmente por su particular significado para los cristianos primitivos, pues de acuerdo con algunos relatos, es uno de los atributos iconográficos de San Teodoro.

San Todaro (Teodoro) de Amasea. Via Flickr

También se ha señalado un vínculo, real o imaginario, entre los reptiles actualmente conservados en las iglesias , de los cuales se solía decir que procedían de Egipto o Tierra Santa — de donde  los traería un peregrino o un cruzado —  con el mito del héroe vencedor del Dragón,  el que inspira  leyendas como la del Gusano de Lambton .  Por ejemplo, el autor Peter Ackroyd cuenta en Thames : The Biography que Ricardo Corazón de León trajo un cocodrilo de vuelta de las Cruzadas y lo colocó en la Menagerie Tower, pero el animal escapó, sumergíendose en el río. (n2)  En este sentido, la dimensión simbólica del cocodrilo como transunto del Dragón o Leviatán, encarnación del mal o Demonio vencido,  podría constituir una explicación de su habitual disposición en los muros de los templos occidentales. Según diversos tetimonios entre los siglos XV al XVIII, las pieles de cocodrilo y huesos de ballena en las iglesias podrían ser vistos como los restos de un dragón; el monstruo primordial se colocaba en el templo como muestra del triunfo de la iglesia sobre el mal.

Desde otro punto de vista diferente, conviene reseñar que los cocodrilos, indistinguibles a primera vista de los caimanes, eran también un elemento indispensable entre los obetos de las cámaras de maravillas o wunderkammern del Renacimiento, así como una de sus piezas más grandes, provocativas y bizarras. Como se verá más adelante, esta otra perspectiva puede explicar también su sorprendente presencia en las iglesias occidentales. (n) Generalmente, la tradición de disponer cocodrilos disecados y huesos de ballena en las iglesias se ha considerado  como una vertiente más de la práctica del exvoto. También hay investigadores que han asegurado que era una forma de llenar el templo de mirabilia naturae , de objetos y animales sorprendentes y curiosos, equiparando la iglesia a una suerte de museo de historia natural, una gigantesca cámara de las maravillas.

El caimán del Pocito (Fuensanta)

Hace muchos años, el número de cocodrilos y restos de ballena en nuestros templos era más numeroso que en la actualidad. Desde siempre, la iglesia había custodiado los huesos y cadáveres embalsamados de estas criaturas. Los vestigios y restos corporales, litúrgicamente, son considerados a menudo objetos de veneración; en el cristianismo es muy relevante el culto de las reliquias. Son precisamente estos restos los que hacen sagrado un enclave particular (se podría evocar aquí  una relación entre el culto de las reliquias y la idea del sacrificio ritual, sacrum facere que se oculta, por ejemplo, tras el episodio masónico del asesinato de Hiram Abbiff, pero esto sí que nos llevaría muy lejos).  Por otra parte, para consagrar un ara, por ejemplo,  se hace necesario el concurso de una de estas reliquias. (17  ) Obviamente, los reptiles disecados de las iglesias no tienen, al menos en el occidente medieval, este aura de santidad, ni se les rindió culto, ni se le han atribuído milagros (otro tanto no podría decirse de culturas como la egipcia, con su culto al dios Sobek, el cocodrilo), aunque se nos ocurre que el sacrificio de la Bestia primordial (Tiamat, Pitón, Leviatán) es en muchas culturas un mito cosmogónico fundamental y  tal vez un concepto importante en los ritos de la fundación del templo.  Como quiera que sea, los cocodrilos y ballenas siempre han estado confinados en el ámbito del lugar sagrado, a la vista de los fieles, junto a los iconos y las imágenes de Cristo y de los Santos.

 

En su formidable estudio (1) Domenech señala huesos de ballena en la catedral de Barcelona, en la parroquia de los Santos Justo y Pastor, en el santurario de Paret Delgada. Nuestras pocas pesquisas en la red no han dado resultado, y no sabemos a ciencia cierta si aún se conservan algunos de estos ejemplares en la actualidad. El autor cita también otros lugares donde se conservaban cocodrilos y caimanes disecados, más corrientes en el resto de España que en Cataluña: Montserrat, Ripoll, Valencia y Córdoba, por nombrar algunos de los que aún hoy se hallaban diseminados por toda la geografía española.  Quizá sea el momento de elaborar un mapa lo más completo posible donde se detalle la ubicación de estos ejemplares por todas las iglesias de la península ibérica; nos imaginamos que  un viaje en torno a estos enclaves sería una experiencia bien recomendable. (15)

Puerta con huesos de ballena en Whitby. Fotografía de John Wilkinson. Via

 

Las primeras referencias escritas sobre reptiles en las iglesias datan de finales del siglo XVIII y se atribuyen a Francisco de Zamora (1). En referencia a Montcada, el citado autor hace una mención fugaz al hecho de que la ermita tiene una “multitud de ofrendas, caimanes, costillas de animales marinos (…)”  Más adelante  refiere que se puede encontrar un cocodrio en la puerta de Sant Eudald, en Ripoll, donde asegura ser “de lo más normal entrar en una iglesia y toparse con la cola de un reptil al lado de la pila de agua bendita“.  Curiosamente, esta asociación del cocodrilo y la pila bautismal no es desdeñable, ya que   entronca con el tradicional símbolismo de la serpiente, asociada a las aguas, y al concepto de la resurrección --y por lo tanto al bautismo-- ; se han encontrado algunos ejemplos de serpientes y otros reptiles tallados cerca o incluso dentro de pilas bautismales, de los cuales son más famosos los ejemplares gallegos de Muros: “en el fondo de las pilas de agua bendita de la catedral de O Porto se ve una serpiente vencida y derrotada que se arrastra por el fondo de las pilas. Es la plasmación gráfica del dicho popular: “Le tienes más miedo (a alguna cosa concreta) que el diablo al agua bendita”. En este acaso, la serpiente es el diablo aterrorizado por el agua bendita. Existen imágenes parecidas en otras muchas iglesias”.  (n3 (Noya)

  La muda de piel de lagartos y serpientes se vincula tradicional y simbólicamente a la idea de la resurrección cristiana y, en clave esotérica, al concepto de renovación y transmutación. En la tradición céltica, un tipo especial de sierpe, llamada wouivre, se suele asociar a pozos y  corrientes de aguas subterráneas. Es curioso advertir que a menudo los cocodrilos de las iglesias occidentales también aparecen vinculados de algún modo a un pozo o manantial.

Cocodrilo disecado en los muros de la basílica de St-Bertrand-de-Comminges. Via

 

St Bertrand de Comminges. Su catedral, conocida popularmente como la Catedral de los Pirineos, es una atracción turística de primer orden.  Entre sus tesoros, un cocodrilo suspendido cabeza abajo en uno de sus muros. La creencia popular afirma que el animal remontó el río, asomando por sí mismo y asolando el lugar, hasta que  Saint Bertrand (del que la ciudad tomó su nombre) lo mató. Lo más probable es que se trate de un exvoto, traído por un peregrino o un caballero, y ofrecido como regalo a la iglesia.

Una de las razones que explica la presencia de estas bestias en el lugar sagrado estriba precisamente en su rareza, en su exotismo. Porque eran extraños e insólitos, cocodrilos y ballenas eran con frecuencia tratados con reverencia, puesto que eran dignos de admiración, y esta admiración suponía una forma germinal de veneración, de temor religioso. Forma parte del concepto mismo de las mirabilia naturae, que tanto auge alcanzarían en el primer Renacimiento,origen de los primeros escarceos de la Historia Natural, pero que desde la Edad Media eran fuente de verdadera sabiduría; la curiosidad y la capacidad de maravilla y fascinación por el mundo y sus criaturas, en las que el hombre religioso vería un reflejo del esplendor y la potencia del Sumo Hacedor. Con el paso del tiempo, sin embargo, esta curiosidad fue cambiando, hasta llegar a nuestros días; de la reliquia muerta de la iglesia a la claridad objetiva de la vitrina del museo y de aquí a la viveza y frescura del ejemplar zoológico.

Whitbey abbey, Whale bone Arch. Puerta de acceso al templo  con huesos de ballena. Crédito foto Sunrise. Via
 
 

Se han planteado algunos la forma en que estos restos llegaron hasta nuestros templos. Los huesos de ballena que había en las iglesias pertenecían posiblemente a ejemplares muertos, varados en las playas. Después de aprovechar la piel y el aceite en algunos casos, algunos de los huesos se trasnportaban respetuosamente a diferentes enclaves donde se aglutinarían los curiosos. Los huesos del Escorial llegaron desde Valencia. ” El día del Corpus de 1574 apareció una ballena muerte cerca de la Albufera; un año despues, los huesos llegaron al monasterio madrileño. “  (1) Habitualmente, el hallazgo de una ballena varada en la costa siempre ha provocado una gran expectación, porque en aquellos tiempos era la única oportunidad de la mayoría de los seres humanos de ver de cerca un animal de proporciones tan colosales, el más grande de cuantos conocían.  También, de algún modo, es una forma de acontecimiento milagroso, tal y como nos recuerda el hermoso episodio de Alberto Durero y su peregrinación en busca de una ballena varada en las costas de Bergeen Op Zoom, que acabaría costando la vida al artista.

El dragón dominado por el héroe o el Santo, pariente próximo del cocodrilo disecado de nuestras iglesias

Cuentan que Durero, en los últimos años de su existencia, aprovechando una estancia en los Países Bajos, oyó que había una ballena en una playa relativamente cercana, a unos días de camino. Entusiasta del dibujo de animales al natural,  --la liebre, el bogavante, el rinoceronte--  viajero impenitente  y hombre en extremo curioso, no quiso dejar pasar la oportunidad y se aventuró en busca del cetáceo, con tan mala fortuna que contrajo unas fiebres de las que moriría un tiempo más tarde. (n4)

Al margen de la curiosidad del encuentro, “la aparición de una ballena planteaba una pregunta que ahora podría parecer extravagante: ¿qué significa? Porque tradicionalmente, todos los fenómenos extraordinarios, eclipses, temporales, nacimientos monstruosos, señales en el cielo, cometas, ballenas, debían tener un significado. Eran avisos de que alguna cosa extraordinaria, sobrenatural o importante había de acontecer; así lo expresaba una de las acepciones de la palabra monstruo (“prodigio”), próximo etimológicamente a mostrar, indicar, advertir. La aparición de la ballena, de un monstruo, era, pues una advertencia”.(1) Todo cuanto superara los términos de lo ordinario, de lo normal, por lo grande, inusual o insólito; todo cuanto es un desorden de la naturaleza, se consideraba una señal del cielo: el jesuíta José de Acosta escribía en 1590 que Dios “ordena semejantes extrañezas y novedades en el cielo y elementos y animales, y otras criaturas suyas, para que en parte sean aviso a los hombres” (ibid) .

 

Caímán y hueso de ballena en la Iglesiad de la Fuensanta,  Córdoba. Crédito

Situado “en un muro del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, el origen de este caimán es incierto debido a la diversidad de leyendas existentes al respecto, aunque Ramírez de Arellano declara que el caimán fue traído de América junto a una costilla de una ballena” (via) 

En las iglesias se encontraban la mayor parte de los huesos que tiene una ballena; su estructura ósea es una gran caja, limitada por las costillas y las vértebras; el cráneo y las barbas, o maxilares, las aletas y la cola. Los restos más habituales en las iglesias eran las costillas. La mayoría se disponían en “el exterior del templo, al lado de las puertas: unas estaban clavadas, otras fijadas por los extremos, como en Prats de Mol (…). ” (1)

(Este dibujo de un artista de la factoría Disney para la película Peter Pan ilustra perfectamente el simbolismo de las fauces del cocodrilo como rito de  iniciación o “paso peligroso” )

 La vinculación de los huesos de ballena a la puerta del templo no deja de evocar el pasaje de Jonás y la ballena, una vez más ligado al simbolismo de la puerta como boca o acceso al vientre del monstruo, en cuyo vientre se opera la lenta resurrección o iniciación del profano, como ha mostrado ampliamente Mircea Elíade en Iniciaciones Místicas a propósito de ciertos rituales de inicación en diversas culturas primitivas. La puerta del templo, asociado simbólicamente a la boca de la ballena y, en cierto sentido, a las fauces de la Muerte, son aquí indicios de la figura del makara o monstruo andrófago de la tradición primordial. En esta asociación, que no nos parece casual, encontramos una de las razones más profundas para explicar la presencia tradicional de los restos de ballena en nuestras iglesias.

En el Monasterio de Santa María del Puig así como en Toledo, los cocodrilos disecados se econtraban en la entrada, junto a la puerta. “Si la boca estaba abierta, la entrada en el templo pasando por debajo de aquellas fauces debía ser un momento terrorífico” (1). De nuevo, en este último episodio, vemos un eco del simbolismo del dragón o leviatán, ahora en su aspecto más maléfico, vinculado a las puertas del templo como fauces mortíferas, en la vertiente más oscura y sombría del makara o monstruo devorador, que también encarnaría la figura de Ammit, el cocodrilo devorador de almas en la escena de la psicostasia egipcia.

Por otro lado, las fauces del cocodrilo y del monstruo en general operan a nivel simbólico del mismo modo que en el asunto del “paso peligroso” ilustrado por el mito de las Simplégades: ” El tema de la entrada bloqueada y peligrosa, que tiene innúmeras variantes, (…) como una puerta que se abre y cierra rápidamente según su propio criterio, comparable a aquellas rocas aterradoras, las Simplégades, por las que tuvieron que pasar los Argonautas” --prototipos de la iniciación heróica o viajera-- “y que cada vez quede intentaba atravesarlas una nave, se juntaban y la aplastaban; puede que la guarden animales peligrosos (leones, dragones, esfinges, grifos) o también, puede darse el simbolismo de gigantescos bivalvos que aplastan a cualquier que quede atrapado en su interior” (n7) El simbolismo de las Simplégades, como paso peligroso y fauces mortíferas, ha sido puesto en relación por Mircea Elíade y otros, con mayor o menor fortuna, con la freudiana vagina dentata; desde el punto de vista cristiano, sin embargo, responde al simbolo de la Puerta Estrecha. Esta figura del “paso peligroso” “es uno de los elementos característicos de la aventura del héroe en los ciclos épicos. Formulaciones muy parecidas a las Simplégades aparecen en muchos ejemplos de la ciencia ficción contemporánea” (Star Wars, la Historia Interminable, Hook)

  

A la entrada en la catedral de Sevilla, desde el patio de los naranjos, se puede observar un caimán disecado y colgado de cadenas. Se dice  que fue este saurio traído por Colón en su regreso del primer viaje, desde entonces saluda amenazadoramente, lleno de polvo, a los visitantes y turistas

Más frecuentemente  que  cocodrilos, en el interior de la iglesia se encontraban caminanes, oriundos de América: “más pequeño qeu su periente africano, el caimán era una bestia tan singular en estos pagos que no había ni un nombre para definirlo. Se optaba comúnmente por llamarlo “lagarto” o se usaban expresiones similares ( “llangardaix” , en catalán). Cuando los primeros exploradores y conquistadores llegaron a las Indias, los denominaron así, por su remoto parecido con las lagartijas comunes, del que eran una versión aumentada. No será hasta fines del siglo XVIII, cuando los viajeros empezaron a comentar las maravillas de las iglesias, que al ver estas bestias comenzaran a servirse dela palabra caimán para definirlas.(…) Los viajeros franceses que visitaban que visitaban las iglesias de España se servían de la palabra correspondiente en su lengua --lezard--  para nombrar a estas criaturas : “nous avons vu, elevee en l´air la peau d´un lezard remplie de paille” --hemos visto suspendia en el aire la piel de un lagarto relleno de paja-- contaban en 1726 unos viajeros que vieron un cocodrilo en Santo Domingo de la Calzada. (1)

El gran momento de la llegada de cocodrilos a las iglesias, según Doménech, “fue entre los siglos XVI y XVIII y vendrían desde América. Los más antiguos descritos son africanos, los habrían traído los portugueses; ambos parecen haber sido ejemplares muertos, disecados” más fáciles de transportar y manipular.

Lagarto del Viso del Marqués (Ciudad Real)

El Lagarto de Viso (en la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción). “Así se le llama popularmente a ese impresionante cocodrilo de 4 a 5 metros tan conocido en toda la región, es según creencia generalizada un exvoto que en su momento ofreció D. Álvaro de Bazán por algún bien o beneficio recibido. Al parecer era costumbre en el siglo XVI ofrecer este tipo de exvotos a las Iglesias. Que se sepa hay muy pocos en España. Se tiene conocimiento de cuatro.(sic) “

 

Al contrario que las ballenas, los cocodrilos y caimanes solían estar bajo techo (la piel se deterioraba más fácilmente que los huesos de ballena). Cerca del coro, como en los capuchinos de Cervera y los franciscanos de Lisboa, por ejemplo. Muchas veces la presencia del caimán era tan potente como para dar nombre al lugar  en que se encontraba (la nave del lagarto, en la catedral de Sevilla; en el claustro del monasterio de Monsterrat se acuñó el Claustre dels llangardaixos).  También se solían clavar a la pared o suspenderlos del techo, mediante cuerdas, en paralelo al suelo o cabeza abajo. En la ermita de Sonsoles, lo tenían pendiendo de una cadena (subrayando su aspecto de dragón antiguo y temible, quizás). En Calzadilla, “los dos que había estaban guardados en una vitrina”.  

El lagarto de Berlanga de Duero, o Lagarto de Fray Tomás, ” un caimán de más de tres metros que llegó a a Soria hace cuatrocientos años y cuyos restos se visitan y aún se veneran en Berlanga de Duero, donde se conservan la piel y la espléndida calavera.” (via)

Para comer, lagartos de Fray Tomás, típicos de Berlanga, en Patrimonio gastronómico

 

Siguiendo a Domenech en su estudio sobre cocodrilos en las iglesias (1) encontramos con que hay una gran escasez de ejemplares de estos animales en Cataluña en contraposición al resto de España, lo cual atribuye el autor a la prohibición de comercio directo con las Indias en tierras catalanas. Menciona luego el cocodrilo de Cervera, datándolo de 1657,  y advierte que algunos de estos reptiles no fuersen americanos, sino del Nilo o del Niger, ya que los documentos que los inventarian los llaman cocodrilos, y no caimanes. Sobre la procedencia de estas bestias, finalmente asegura el autor citado que “conviene recordar que había boticas, lugares donde los peregrinos podrían adquirir la piel de estos animales” para ofrendarlas como exvotos a la iglesia, donde se los  han encontrado finalmente.

Es a partir del siglo XVI cuando se impone el cocodrilo como elemento ornamental “obligado”  en las iglesias católicas. Además de algunas de las que se han mencionado, en Italia se sigue la misma costumbre, con ejemplares expuestos en Santa María de Gracia, cerca de Módena, en el santuario  de la Madonna de Campagna, en Verona, en Saint Giorgio Alemenno (Bergamo), y otros lugares  (que  no se citan en nuestras fuentes y que, por el momento, desconocemos).  “Se hallan tantos y en tantos lugares --sigue diciendo Doménech en su obra, que se podría pensar en una moda. Los cocodrilos eran una novedad, el modo más estiloso  y en boga para decorar las paredes de las iglesias, según el gusto de la época. La zoología convertida en una suerte de arte ornamental.”

Pero son muchos los se resisten a pensar en la vacuidad de un exorno y buscan una significación más profunda para las osamentas y restos de animales en el interior de los templos. Se conocen ejemplos antiquísimos de la presencia de serpientes gigantescas, ballenas y supuestos dragones --tal vez fósiles de animales antediluvianos--  en templos grecorromanos, donde fueron venerados y  de los que hablaremos más adelante.  De los huesos de ballena clavados en los muros de los templos, sedecía que eran ofrendas  de los marineros por haber sobrevivido a un naufragio o un temporal: “así explicaban el origen de las costillas de cetáceo de Prats de Molló o de San Sebastián en la ermita de Palafrugell. Huesos que se ofrecían en reconocimiento de un beneficio obtenido por la intercesión divina.(…) Es decir, se supone que estos huesos serían un exvoto.

En cambio, “de los caimanes se dan dos explicaciones; una, siguiendo el modelo de Sonsoles, Madrid o Monserrat, donde se habla de viajeros en tierras lejanas y mares remotos que, en un mal paso, se encontraron con la bestia. Rezaron y, por intercesión de alguna potencia celestial, el monstruo cayó fulminado. Agradecidos, los fieles enviarían el animal hasta el santuario.”  Casi todas las leyendas que justifican la presencia de reptiles en las iglesias son una variante básica de este modelo.  Tras todas ellas, se adivina la influencia de la leyenda de la Tarasca. ( )

  

La Tarasca,  resucitada en Tudela; un mito que reúne los símbolos de la Virgen y el Dragón

  

La virgen y el dragón, en un soberbio marfil  de 1650 que representa la Inmaculada Concepción, descrita en términos apocalípticos. Crédito

  

Ahora bien, a la hora de considerar a los cocodrilos de nuestras iglesias como exvotos, según opina Domenech, --convendría preguntarse cómo es que estos animales son los que predominan en el interior de los templos, y no lobos u osos, bestias autóctonas con las que sería más lógico tropezarse”   y no lagartos terribles, ajenos a nuestra geografía.  Incluso el lobo podría revestirse del simbolismo generalmente atriuído al dragón, como encarnación del demonio, el enemigo de las ovejas, custodiadas por el Buen Pastor. Aún así, no encontramos pieles de lobo en las iglesias, sino de caimanes y cocodrilos. Este hecho hace que la teoría del exvoto parezca no sostenerse. De modo que, después de todo, quizá no fueran ofrendas votivas, sino otra cosa: “También se ha dicho (1) que los animales llegaron al templo como un regalo a la autoridad (lo vimos por ejemplo  en el caso del regalo del Sultán de Egipto a Alfonso X , en 1260, citado más arriba). Esto nos haría regresar a la idea de la iglesia como gigantesco wunderkammer, y al origen de las colecciones zoológicas históricas qeu tenían los reyes como signo de distinción y de poder. Recuérden a título anecdótico,  el famoso episodio del “rinoceronte de Durero”, un regalo del rey de Portugal que nunca llegó a las costas de Italia. Pero, ya fuesen regalos, exvotos o lo que sea, el caso es que los cocodrilos y las ballenas estaban bien presentes en las iglesias. Eran  una parte importante de la ornamentación; “una ornamentación acumulativa de todo aquello que se consideraba excepcional, extraño o valioso.” (1)

 

El cocodrilo, pasó de los muros de las iglesias a ser la estrella del wunderkammer o Cámara de las Maravillas

 

Aun cuando nuestro recorrido se centra en restos de animales documentados entre los siglos XV y XVIII, conservados en las iglesias, ya hemos referido que en templos de la antigüedad, “erigidos en honor de las más diversas divinidades, en casi cualquier época, se encuentran ejemplos de veneración de estos reptiles. “ Domenech (1) sugiere que siempre hubo lugar en el templo para los huesos y la piel de las bestias, porque en el templo hay un sitio de honor para el Monstruo, y cita a Plinio el viejo (Historia Naturalis, VIII, 14) que “explica que en uno de lo templos de Roma se conservaba la piel y las mandíbulas de una serpiente gigante (….) ; también refiere que en un templo de la antigua Joppe, actual Jaffa, se exponía el esqueleto de una ballena. Se decía que era el Leviatán que mató Perseo.  Todo lo cual redunda en el mito del héroe vencedor del dragón y su arquetipo celeste, San Miguel; o la serpiente antigua, de los que el cocodrilo vendría a ser un trasunto simbólico.

 

Cocodrilo momificado en una vitrina de un museo con arfefactos egipcios

Sobek el dios cocodrilo. Relieve del templo de Kon- Ombo

En este sentido es de obligada mención la referncia al Antiguo Egipto, donde los cocodrilos ya fueron objeto de reverencia y culto” e incluso eran momificados y dispuestos en altares y lugares sagrados. Los egipcios rendían culto a Sobek, el dios cocodrilo, asociado con la fertilidad, la protección y el poder del faraón.. La relación de los egipcios con Sobek era ambivalente: en ocasiones dieron caza a los cocodrilos, e injuriaron al dios, y otras veces lo vieron como el protector del faraón y origen de su poder. Sobek era representado como un cocodrilo, o como hombre con cabeza de cocodrilo” (wiki) Esta vertiente simbólica de Sobek el cocodrilo, no se emparenta con el aspecto más maléfico del dragón occidental, que en la mitología egipcia equivaldría a Set-Tifón  y a la dimensión más oscura  de Ammit, la diosa cocodrilo de la psicostasia o juicio de los muertos egipcio (16). Pero en general, el dios cocodrilo se asimilaba ente los egipcios a un aspecto más bien benéfico y protector. Al contrario que en su versión europea, el cocodrilo colgado sobre las puertas egipcias --aún se pueden ver hoy día en algunos poblados-- a modo de talismán ejerce, según la creencia popular, una protección mágica contra los malos espíritus.

En una pequeña sala del Museo del Cairo y otros museos egipcios “se encuentran reunidas figuritas votivas y objetos cultuales de bronce que ilustran las creencias de la religiosidad popular egipcia. Hay secciones dedicadas a figuritas de animales sagrados ofrecidas como exvotos; en algunos casos, la base de las estatuillas contenía el cuerpo del animal representado: figuritas de peces (inv. 37448, 37394, 37231); el cocodrilo del dios Sobek (inv. 37378)”

 

Cocodrilo de la ermita  de Sonsoles (Ávila)
 
Ya hemos visto algunas de las hipótesis que justificarían la presencia insólita de estos animales en nuestros templos. Nos resta enumerar algunos de los enclaves, no muy numerosos en nuestros días, en los que aún se conservan vestigios de esta maravillosa tradición que, según nos sugieren diversas fuentes, es muy antigua, aunque tuvo un gran auge en la época del comercio con las Américas. A la espera de elaborar un mapa detallado de la situación de estos increíbles hitos cuya visita sería bien recomendable,  nos conformamos con citar algunos de los más populares o conocidos, al margen de los ya mencionados a lo largo de nuestro artículo.  Los primeros destinos, la ermita de Consolación de Utrera y la Catedral de Sevilla, con su Puerta del Lagarto, bien próximos (a escasos viente kilómetros) de distancia, albergan dos soberbios ejemplares --no muy bien conservado uno de ellos, el otro, antiquísimo, hoy una réplica de madera que data del siglo XVI-- .  De aquí podríamos pasar a Córdoba, para rendir homenaje al caimán del Pocito, en Fuensanta.   Desde estos enclaves podríamos viajar hasta Santiago de la Puebla, en Salamanca, para conocer de cerca la leyenda del Lagarto del Licenciado y  luego alcanzar a pasar por la Colegiata de Berlanga de Duero, en Soria, para admirar su cocodrilo disecado, y de allá a la Ermita de Sonsoles, en Ávila.
  
 Pero aún sugerimos otros probables destinos para el moderno cazador de dragones rellenos de paja. Entre  ellos,  “la hermosa localidad segoviana de  Santa María la Real de Nieva. En el fantástico monasterio de esta localidad,  -declarado acertadamente monumento nacional-, podemos encontrar la piel disecada  de una enorme anaconda que, rellena de paja y colgada en vertical en el interior  del templo, junto a la puerta principal, despierta la atención de visitantes y  curiosos. Su naturaleza es incierta, aunque lo más probable es que la  trajeran los monjes dominicos cuando vivían en el monasterio, procedente de las  misiones en las que participaban, (…) . Para explicar su extraña procedencia, los lugareños cuentan diversas  leyendas.  Que, en ocasiones se repiten casi punto por punto en otras localidades donde podemos  encontrar estos insólitos motivos de decoración, como sucede en la ermita de la  Virgen del Camino, en Zamora capital. “ (n5)
  
 Podríamos continuar nuestra ruta hacia la  Iglesia DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, en El Viso del Marqués, en Ciudad Real. En sus paredesse halla “El lagarto del Viso“, un cocodrilo disecado de 4 o 5 metros de longitud procedente del río Nilo, que fue traido a la localidad por el Maqués de Santa Cruz, Don Álvaro de Bazán, en una de sus expediciones. El “lagarto del Viso”, se halla colgado en esta iglesia de estilo gótico, algo descentrada respecto al presbiterio por estar construida sobre otra iglesia más antigua. Se encuentra junto al Camino Real, trayecto obligado desde la Corte hacia Andalucía (V)”   .
  
Desde aquí, tomaremos impulso para dar un gran salto y plantarnos en Mallorca, donde nos espera el Drac de na Coca (19) cuya leyenda, que amablemente nos remite nuestra sobrina Sonjia, bebe de las mismas fuentes míticas de las que en su día alimentaron las de San Jorge o la Tarasca.  Y a estos destinos maravillosos, en pos de nuestros fascinantes dragones de medio pelo,  confiamos añadir otros muchos, a lo largo y ancho de la geografía española o europea, si nuestros amigos internautas se ofrecieran gentilmente a señalárlosnos a la menor oportunidad.
  
 

Santa Margarita y el Dragón. Alabastro.(Crédito Wikimedia)

La leyenda de la Tarasca o Santa Margarita nos retrotrae al núcleo mismo del asunto del cocodrilo en la Iglesia. La asociación cercana de la dama y el reptil, como una enésima revisión de los mitos de Lilith, o los pasaje bíblico de la Serpiente y la Primera Mujer, Eva, o más singularmente, el misterioso episodio de la Virgen y el Dragón del Apocalpisis:  ” ¿Qué hay entre el caimán y la Virgen? A nuestro juicio, para tratar de entender esta sociedad existen dos alternativas, no del todo inconexas; digamos dos caminos en último término confluyentes. Joaquín  Albaicín ha intuido detrás de nuestro cocodrilo la figura del Ammit egipcio ―el Guardián de la Puerta, el Vigilante del Umbral―, presente en la psicostasia o pesada de las almas a la que todos estamos obligados tras nuestro apocalipsis particular, y cuya función es devorar a quienes no superen la prueba con solvencia. En todo correspondiente al Makara de la tradición histindú (que, en palabras de Guénon, «representa la vía única por la cual todo ser ha de pasar necesariamente», y cuya boca será, «según el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante él», ya «Puerta de la Liberación», ya «Fauces de la Muerte»), (n)

 

 La mujer y el dragón, como la iglesia y el cocodrilo, simbólica y misteriosamente unidos

 

Virgo y Draco, el Evangelio en las Estrellas.  Otros asocian al dragón con la constelación de Escorpión (SPQR), también próxima a Virgo, así como la Cabeza de la Serpiente “Serpens Caput”. Pero estas raras asociaciones astronómicas y bíblicas de la Virgen y el Dragón, nos aguardan otro día. Para más inri, véase la fuente.

 

 

 

-Fuentes y vínculos-
 
 (1) Traducción libérrima pero no irrervente del recomendabilísimo, ameno y  ejemplar artículo de  Cocodrilos y ballenas en las iglesias, en DOMEMECH, Joan de Déu ,Cocodrils i baleines a les egleises (en edición bilingüe, Whales and crocodiles at churches) LOCUS AMOENUS, Bellaterra : Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona. También aquí.
ddd.uab.cat/pub/locus/11359722n5p253.pdf 
 (2) Riquer, Jeneze, La virgen y la bestia, en el Bestiario ejemplar, excelente punto de partida sobre el asunto.
(3) Killing the Dragon, en Viajes con mi tía ; aquí tampoco somos mancos y habíamos abordado algún que otro aspecto del tema.
(4) Sobek, el cocodrilo momificado, un dios egipcio con malas pulgas
(5) Cocodrilos en Ciudad Real
(6) Excursión a Ciudad Real, el lagarto del Viso
(7) El cocodrilo de Rosslyn
(8) Cocodrilos y exvotos, en Viajes con mi tía
(9) Leyendas en torno a los exvotos y cocodrilos, el lagarto de la Catedral de Sevilla y otros parientes cercanos
(10) Magníficas estampas antiguas de Ballenas Varadas, uno de nuestros temas pictóricos favoritos, plenos de romanticismo, acá.
(11) El lagarto de Rioseco y su leyenda.
(12) La Tarasca, en la sinpar  Monster Brains
(13) Santa Margarita (?) o laVirgen y el Dragón, fuente de alguna de nuestras imágenes del post
(14) Reptiles de leyenda en los iglesias
(16) En la escena de la psicostasia o pesada de almas egipcia,  la diosa Ammit , diosa con cabeza de cocodrilo y cuerpo formado por dos animales: mitad delantera por un león (o leopardo) y mitad trasera por un hipopótamo. Recibe los títulos de “Devoradora de los Muertos”, “Comedora de Corazones”, “La Grande de la Muerte” (fuente)
(17) ” Todas las iglesias consagradas cuentan con reliquias en el altar mayor. Hoy en día el ritual prevé que el altar es consagrado por el obispo. Y en el lugar donde sobre el altar descansan generalmente los signos eucarísticos del cuerpo y la sangre de Cristo se ha abre una cavidad donde el obispo deposita las reliquias que luego son cubiertas con una piedra lisa de manera que forma un nivel plano con la mesa del altar. Esta piedra es fijada con argamasa”. (fuente) .
(18) Nuestra sobrina (iSonjia) nos sugiere también desplazarnos hasta Mallorca, donde podremos contemplar al Drac de Na Coca, un lagarto de piedra más cercano al ejemplar de Jaén o  la mítica Tarasca que a nuestro cocodrilo acartonado, pero el destino bien merece tal desplazamiento. Sea pues, Mallorca. Gracias, Sonjia.

Entrada triunfal

(Ernst FUCHS, Cristo Resucitado)

Una entrada triunfal, a lomos de un asno,  que anticipa una sublime salida, tras un descenso a los infiernos, el próximo Domingo de Resurreción.  La historia más grande jamás contada, que merece ser –una vez más– cíclica y ritualmente recordada. Pero conviene estar atentos a esos pequeños matices, de una a otra versión, de un año a otro, donde radican, según creemos, algunas de las claves de esta monumental Pasión de Cristo.  Tienen exactamente cinco días para cumplir sus propósitos y hacer realidad sus sueños. A por ellos. Duro con los mercaderes del templo.

 

-Fuentes y vínculos-

The Mystic art of Otto Rapp

La fiesta del asno, en wikipedia

Véase también, sine animo jocandi, la Fiesta de los locos

y Misa del asno en España y Fiesta de los locos en Francia

 

La visión de medusa

(Arnold Böcklin, Cabeza de Medusa. Óleo/lienzo)

De piedra nos hemos quedado al contemplar de cerca alguna de las fascinantes visiones de la Gorgona (1)  que los diferentes artistas, especiamente los más próximos a la estética del Simbolismo, nos han proporcionado a lo largo de los siglos.  El asunto de la cabeza cortada de la Medusa, de petrificante mirada, nos llega a través de dos fuentes bien distintas: por un lado, se hace patente la vinculación  del motivo de la Gorgona con el culto céltico de la cabeza –en el que algunos autores ven una suerte de vestigio de un antiquísimo ritual de connotaciones simbólicas poco claras– y en general con el motivo de la cabeza cortada como oráculo o vehículo profético (Orfeo, Bendigeit Bran); por otro lado, el mito de Medusa consitutye una caprichosa y especular versión del episodio de Salomé, esterotipo de la femme fatale (nuestra dama de Corinto) y uno de los temas recurrentes de la pintura simbolista.

(Cabeza de Gorgona. Via London in flames)

(Fulcanelli reveló algunos de los aspectos alquímicos del simbolismo de la Medusa, de mirada petrificante)

Según los mitos griegos, mirar el rostro de la Medusa petrificaba instantáneamente a quien osara cruzar su mirada con la del monstruo; de manera similar, en palabras de algunos autores (2) ocurría con el legendario toque del Rey Midas, que convertía en oro todo cuanto acariciaban sus dedos. Esta conversión de la piedra y el oro  evoca los misterios de la alquimia y la espagiria, que tiene estos elementos como protagonistas de muchos de sus mitos y relatos.

Así opina el artífice del blog The Stygian Port, que en su estudio en cuatro partes (2) sobre el simbolismo de la Medusa, propone entre otras cosas explorar esta vertiente alquímica de la bestia, “concentrándose en figuras mitológicas –como Midas– que presentan notables concomitancias con la Gorgona, y tratando de convencer al lector de que la razón de estas similitudes radica en que todos estos mitos se refieren a un arquetipo común, de cuyo significado puede que los antiguos griegos no fueran plenamente conscientes –o quizá sí– cuando esculpían las cabezas de Medusa en los muros de sus templos.”

(Cabeza de medusa en una moneda. Via)

(Relieve con máscara de Gorgona)

(Joshep Chinard, Cabeza de Medusa)

 

En la mayor parte de las versiones del mito, la Medusa fue decapitada por Perseo, quien con ayuda de las artes de Atenea y Hermes acertaría a combatirla y vencerla finalmente. Pertrechado con el manto de Hades, que le confería la invisibilidad, y un escudo reflectante, el héroe conseguiría burlar al monstruo, mirando su reflejo en el escudo en lugar de fijar directamente sus ojos en la Gorgona, para evitar así ser convertido en piedra. (4)

Según Jane Ellen Harrison, la “potencia de Medusa sólo se despliega cuando es degollada, de modo que se infiere que toda esta potencia reside en la cabeza. Simbólicamentel la Medusa es “en una palabra, una máscara con un cuerpo añadido de modo tardío… la base del Gorgoneion (5) es un objeto de culto, un mal comprendido ritual en tono a la máscara” (3)

 

(Peter Paul Rubens, Medusa, 1617)

 

La Medusa vista por Jacek Malczewski (1854-1929)

 

Por otro lado, poniendo de manifiesto la relación estrecha del mito de la Medusa con el culto de la cabeza cortada, podríamos añadir que la sangre de la Medusa “es de algún modo el epítomo del “pharmakon”, donde ella misma es un “pharmakos” –un chivo expiatorio–, como conviene a la función apotropaica de la máscara. Como ha sido demostrado por René Girard, el “pharmakos” es una víctima propiciatoria o sacrificial, cuya muerte establece la naturaleza dual de lo sagrado y refuerza la separación entre el monstruo y el dios”. (4)

 

 

Desde otra perspectiva bien distinta, la del viaje del héroe, que nos interesa especialmente, la cabeza de Gorgona representa, en cierto modo, un trofeo; una representación de la meta de todo héroe que, como Perseo, culmina una larga y épica jornada,  jalonada de duras pruebas y peligros, coronándola finalmente con éxito.

 

 

 

 

(Un tubo con la Medusa de Harryhausen en Furia de Titanes, de 1981)

 

(Fernand Knopff, Cabeza de Medusa. Pastel sobre papel)

 

(Cabeza de Gorgona, via Flickr)

(Michelangelo Merissi, Caravaggio, se autorretrata como Medusa)

 

(Arnold Böcklin, cabeza de Medusa.)

-Fuentes y vínculos-

(1) The Medusa Complex, visions of the Gorgon, en Grotesque and Beautiful Art

(2) The Medusa Touch, part I y II y III en The Stygian Port, disquisiciones sobre el oscuro simbolismo de la cabeza de la Gorgona.

(3) Wikipedia, Medusa

(4) La medusa en el arte  y la literatura, en Modern American Poetry. Especial interés el fragmento El Espejo y la máscara.

(5) El término Gorgoneion se refiere a la cabeza degollada o máscara de la Gorgona, figurada en escudos, corazas, muros, etc.

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“Si un asno va de viaje, no regresa hecho caballo” , El pobrecito hablador
 
 

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