EL VIAJE DEL HÉROE

El dirigible robado

 

 

A cualquier devoto del viaje y la aventura, aunque sean virtuales e imaginarias, le fascinarA? casi todo lo relacionado con la atmA?sfera romA?ntica y nebulosa de los “Viajes Extraordinarios” de Julio Verne. Sucede ademA?s que el lector del genial autor francA�s suele ser adepto del sabor inconfundible de las A�ilustraciones clA?sicas del universo verniano, tan cercanas al estilo “steampunk contemporA?neo A�como deudoras de la visiA?n fertil de Gustave DorA� o la iconografA�a del grabado vetusto y aA�ejo.

 

Este aroma maravilloso del mundo de Verne lo encontrarA?n en una curiosa muestra del mejor celuloide rancio que les traemos hoy, llamada Le Dirigeable VolA� (El dirigible robado), que apasiona y decepciona por partida doble, en opiniA?n de algunos internautas a los que debemos este afortunado hallazgo (1) . La pelA�cula es una adaptaciA?n libA�rrima de la novela Dos aA�os de vacaciones (A?quiA�n pudiera!…) de Julio Verne, aunque en realidad el guiA?n es un pretexto para brindarnos un autA�ntico festA�n visual inspirado precisamente en el fabuloso imaginario que los mejores ilustradores de las novelas vernianas crearon durante dA�cadas.

 

Karel Zeman, brillante realizador del Dirigible Robado, opta en lo argumental por una libertad y desparpajo absolutos, y por el contrario se ajusta de un modo prodigioso a la estA�tica de los grabadores de la Maison Hetzel (responsables de las ediciones originales de los Voyages Extraordinaires de Verne) creando una serie encadenada de estampas animadas gracias a las tA�cnicas de superposiciA?n de dibujos, animaciones y tomas cinematogrA?ficas directas: “No otra es la intenciA?n deA�Zeman, pues esos autA�nticos tableaux vivant que pueblan su pelA�cula, calcados de esas mismas novelas que saqueaba Ernst, se transforman rA?pidamente en un alegato de rebeldA�a y libertad, contra un sociedad eminentemente conservadora y de orden, donde todo tenA�a que estar en su sitio y nada debA�a moverse mA?s allA? de lo tolerado.(…)” (1)

 


 

 

Uno de los referentes y ancestros mA?s dignos de este Dirigible robado es este otro Dirigible fantA?stico

 

El relato de un viaje admirable, de esos a los que Verne nos suele invitar, tiene como protagonistas a cinco hA�roes imberbes que vivirA?n toda clase de peripecias y aventuras trepidantes, dignas de la A�pica del A�mejor cine mudo. Recuerda en ocasiones a aquellas prodigiosas viA�etas de Little Nemo (…) con esa dimensiA?n casi onirica que nos empuja a bucear en el imaginario de la infancia, con un tono lA?dico y poA�tico -como el del cine de MeliA�s, a veces- avanzando a saltos a travA�s de universos paralelos, cabalgando entre el cuento de hadas y el documental o el testimonio grA?fico de la revoluciA?n tecnolA?gica del A�sigloA�diecinueve.

 

ImA?genes del Dirigible Robado


En resumen, un cine atA�pico, curioso y singular, digno del mejor ChomA?n o los LumiA�re, evocador de la poesA�a del viaje y esos mundos remotA�simos que tanto nos gusta glosar en esta pA?gina. Una tournA�e que no podemos dejar de emprender, A�y a la que estA?n ustedes invitados.

 

 

Avance de la pelA�cula El Dirigible Robado, para ver online

 

 

Fuentes, notas y vA�nculos

1. En cA�rculos, con una crA�tica muy bien traA�da de esta pelA�cula

2.MA?s en El gabinete del Doctor Mabuse

3. Una ficha tA�cnica de la pelA�cula en Sensacine

4. Un puA�ado de fotogramas de El Dirigible robado, aquA�

5. MA?s sobre dirigibles singulares y vernianos, prA?ximamente, en Viajes con mi tA�a

 

Miércoles, octubre 29th, 2014 CELULOIDE RANCIO, EL VIAJE DEL HÉROE, GENERALIS 1 comentario

Santa MarA�a a Nova

La romA?ntica entrada al recinto sagrado del cementerio de Santa MarA�a a Nova, en Noia (Galicia)

Es evidente que las tradiciones de arribadas marineras postdiluvianas

son demasiado numerosas para no encubrir un fondo de verdad, por alterada que estA� esa verdad.

Louis Charpentier, el Misterio de Compostela

 

 

Noia, la antigua Noela, en pleno Finis Terrae,A�rematando el Camino de Santiago

 

 

La lectura juvenil y apasionadaA� -en su momento- de un intriganteA�A�libritoA� de Louis Charpentier ( ), El Misterio de Compostela (Plaza yA�JanA�s, 1979) nos empujA? hasta las puertas del cementerio de SantaA�MarA�a a Nova, en Noia.A�Charpentier nosA�A�cautivA? con su visiA?n misteriosa y profundamente romA?ntica del Finis Terrae y la idea de unaA�peregrinaciA?n iniciA?tica hasta el Occidente como Tierra de los Muertos.A�A�EnA�aquel libroA�encontramos, como tantos otros buscadores,A�la primera referencia al asombroso cementerio gremial de Santa MarA�a a Nova, en la enigmA?tica -en palabras del mencionado autor-A� y pinturera poblaciA?n marinera de Noya, en Galicia.A�Aquellas lA�neasA�heterodoxas pero inspiradas de Charpentier --a quien algunos tildaron deA�cascadeur del esoterismo--A�nos llevarA�anA�algunos aA�os mA?s tarde, enA�nuestra madurez,A�A�porA�A�los caminos del viejo Arco Iris de Lug (*) hasta el enclave citado, A�propiciando un viajeA�que jamA?s habremos de olvidar.

 

Cubierta de El misterio de Compostela, de L. Charpentier (foto todocolecciA?n.net)

Advierte la banderola: “Significado y trascendencia del Camino de Santiago, con un anA?lisis, serio y documentado --no tanto, segA?n los eruditos-- de la toponimia de la ruata”

En un magnA�fico volumenA�de A?lvaro de las Casas, O Cemiterio de Sta. MarA�a a Nova, A�que adquirimos durante nuestra visita a NoyaA�A�(1), A�describA�an el lugar en estos tA�rminos elogiosos, con los que coincidimos:A�A� “Al fondo de la rA�a de Muros, inmediata a la desembocadura del Tambre, al pie de la agreste serranA�a del Barbanza, se asienta y se goza la ancestral villa de Noya, imprescindible en todo itinerario por Galicia. El viajero puede llegar a ella con sA?lo recorrer noventa kilA?metros desde la CoruA�a, treinta y siete desde Santiago o veintiocho desde PadrA?n (…) Los encantos de la villa son realmente extraordinarios --por no hablar de sus delicias gastronA?micas-- ; A�disfruta de paisajes que no vacilamos en situar entre los mA?s hermosos y cautivadores de EspaA�a. (…) Una bella leyenda atribuye a NoA�, despues del diluvio, su fundaciA?n. Por eso en su escudo aparece el arca salvadora, con el patriarca asomado y la bA�blica paloma en vuelo (…) ” (1)

 

El escudo de Noia, fundada segA?n el mito Por NoA�, donde figura el arca y la paloma diluvianos.

 

NoiaA�es una de las mA?s hermosas localidades gallegas, junto con Muros, el mejor ejemplo de asentamientoA�marinero de Galicia. Su historia pretende comenzar conA�el Diluvio Universal, como figura en el escudo de la villa, que representa elA�arca de NoA�. Una tradiciA?n observa que este pueblo fue fundado por una hija del patriarca bA�blico, Noela: “Actualmente, y desde los A?ltimos cambiosA� aprobados en 1991, las armas de Noia son: de plata el Arca de NoA� sobre ondas deA� azul y plata, con la cabeza del Patiarca asomada a su ventana, un cuervo posadoA� en su techo y una paloma volando, con un ramo de olivo en el pico, en el cantA?n diestro del jefe, todo en sus colores naturales. Va timbrado el escudo con la corona real espaA�ola.” A�(2)

 

Interior del museo de laudas gremiales de Santa MarA�a a Nova, en Noia

 

Nuestra excursiA?n a Noya, nacida como decimos del ansia de misterio espoleada por la lectura de la obra de Charpentier,A� tuvo el sabor inconfundible del viaje romA?ntico, amplificado porA� la belleza y laA�atmA?sfera especial del pueblecitoA�en invierno.A�El pA?rroco, a quien nos presentamos, nos ofreciA?A� la llave del cementerio de Santa MarA�a a Nova --una vieja llave imponente,A� de hierro, como la que ponen los artistas en manos de San Pedro--, y se ofreciA?A�gentilmente aA�guiarnos en nuestra visita al lugar. AllA� nos dejA? el cura y pudimos deambular a nuestro antojo durante horas, recorriendo cada piedra y escrutandoA�cada uno de los enigmA?ticos y singulares rincones del camposanto --el baldaquino, las mA?ltiples tumbas, inscripciones y relieves -- A�y del templo -hermosA�simo-- ; concluA�do nuestro recorrido ritual y parsimonioso,A�devolvimos agradecidos A�laA�llave a quien tan amablemente nos la brindara.

 

 

 

Tibi dabo claves…. etc. etc.

 

 

La necrA?polis medieval deA� Santa MarA�a a Nova de Noia, con sus laudas sepulcrales, es increA�ble. Algunos han querido ver en la muy singularA�iconografA�a de las losas vestigios de una tradiciA?n gremialA� y masA?nica, como en el ensayoA� “As laudas sepulcrais de San Francisco da CoruA�a“.A� MA?s tarde encontramos nuevas alusiones al fantA?stico cementerio de Noya enA�alguna obra deA�Juan GarcA�a Atienza, en sus acostumbradas disgresiones sobre rutas esotA�ricas y templarias de la geografA�a espaA�ola, donde seguA�a con desigual fortuna la estela de Charpentier, A�alimentando el mito en torno a las singulares lA?pidas gremiales de Noia y contribuyendo al aura de misterio del peculiar camposanto de Santa MarA�a a Nova. En el centro de este cementerio se alza, bellA�sima, la iglesia de Santa MarA�a la Nueva: “Cementerio e iglesia forman un solo monumento, coexistieron integrA?ndose de la misma suerte desde un principio (1).

 

Iniciamos la visita al recinto sagrado encontrA?ndonos de sopetA?n, de verjas adentro, con una piedra de armas empotrada en el alto muro que cierra el cementerio que muestra esculpida las figuras de un caballero y un dragA?n en combate --escena que, a jucio de algunos autores, nos indicarA�a a nivel simbA?licoA�la naturaleza iniciA?tica del enclave-- , aunque hay quienes sA?lo ven en ella un blasA?n herA?ldico o, peor aA?n, ajenos del todoA�al lenguaje sagrado de los sA�mbolos, un simple motivo ornamental.A�El tema parece relacionarse, por otro lado, con una leyenda local muy extendida sobre la presencia de cientos de culebras que rastreaban el camposanto, y en particular de un ejemplar de dimensiones colosales --esto es, en sentido simbA?lico,A�un dragA?n-- que defendA�a este lugar sagrado de las gentes. (1) En realidad, esta leyenda viene a subrayar el valor simbA?lico de la imagen, evidenciando el carA?cter trascendente que algunos quisieron atribuir al enclave.

 

Signos lapidarios en los muros de la iglesia de Santa MarA�a a Nova de Noia, A CoruA�a | A� Javier GarcA�a Blanco.

 

Son tambiA�nA�bien visiblesA�los signos lapidarios o marcas de cantero que, aquA� y allA?,A�A�esparcidos por los muros de la iglesia, figuran un poco por todas partes. A�Algunos de estos signosA�resultan casi idA�nticos a los queA�se venA�en las laudas conservadas en el interior delA�museo de Santa MarA�a a Nova y aunque han sidoA�debidamente A�catalogados y estudiados porA�diferentes expertos en gliptografA�a,A�todavA�a conservan su halo de misterio.

 

 

Laudas sepulcrales amontonadas en los muros del cementerio de Santa MarA�a a Nova

 

Ya dentro del cementerio lo primero que llamaba poderosamente la atenciA?n era el estado lamentable --A�todavA�a en el aA�o noventa, cuando lo visitamos--A�deA�numerosA�simas laudas apiladas de cualquier forma junto a los muros del recinto, en un deplorable estado de conservaciA?n, aun cuando la Escuela de CanterA�a de la localidad hacA�a A�mprobos esfuerzos por rescatar de este injusto olvido los mA?s valiososA�ejemplares, contribuyendo desinteresadamente, de forma muy loable, a su cuidado yA�restauraciA?n.A�Sin embargo, aA?nA�en la actualidadA�estos esfuerzos no han dadoA�resultados satisfactorios, segA?n distintas fuentes, como La voz deA�Galicia: A�”A�La colecciA?n de laudas gremiales de Noia es la mA?s importante existente en el mundo. A pesar de que desde hace tiempo se estA? intentando recuperar todo el material que hay en el templo de Santa MarA�a a Nova y en la necrA?polis, todavA�a queda mucho por hacer y aA?n hay piezas abandonadas y arrinconadas que continA?anA� deteriorA?ndose con el paso del tiempo.”

 

 

 

 

Diseminadas por todo el cementerio, siempre reutilizadas, se han documentado mA?s de quinientas laudas sepulcrales de granito con marcas personales y signos gremiales y herA?ldicos que se remontan al siglo XIV. A pesar del aspecto enigmA?tico e inquietante de algunas de las laudas, cuyo aura de misterioA�, insistimos, contribuyA? a burilar poderosamente el libro de CharpentierA� (*) y otras obras de Juan GarcA�a Atienza, el significado y el propA?sito de las marcas que ostentan parece estar bien definido y ha sido objeto de numerosos estudios por parte de los expertos en gliptografA�a.

 

Un aspecto del intertior de Santa MarA�a la Nueva, con la soberbia colecciA?n de laudas gremiales

 

La cA�lebre lauda del peregrino, con uno de los mA?s espectaculares motivos compostelanos que a menudo figuran en las laudas

Tuvieron que pasar muchos aA�os, incluso dA�cadas, “para que las laudas gremiales de Noia que estaban apiladas a la intemperie, desprotegidas en el exterior de la igleisa, fueran rescatadas. En el interior del templo, ahora convertido en museo, estA?n las mejoras lA?pidas que muestran distintas marcas gremiales, sA�mbolos familiares y figuras humanas, pero curiosamente ningA?n nombre, fecha o letra (este A?ltimo hecho hizo que se inflamara la imaginaciA?n de muchos autores, vinculando este anonimato al de una supuesta invisibilidad propia de ciertos rituales inA�ciA?ticos). Pdemos ver en las laudas grabadas formas de maza o pico de cantero, cuchillos de carnicero, tijeras de sastre,A� compA?s de un carpintero de ribera o instrumentos de un zapatero, entre otros. Existe asA� un repertorio variado de signos y marcas en las laudas, de entre las que destacan varios grupos de estilo similar:A�las formas antropomorfas, sin epitafio, las A�laudas profesionalesA� y gremiales, las A�laudas con marcas familiares, que “seA�alan de modo mA?s concreto al individio o a laA� familia a la que se adscribA�a el fallecido laudas con motivos herA?ldicos y epigrA?ficos con el blasA?n familiar delA� representado;A�laudas con motivos marineros, etc. Conviene reseA�ar tambiA�n queA� el continuo reaprovechamiento que a lo largo del tiempo sufrieron estas piezas hace que sus motivos decorativos unas veces grabados y otras en relieve se encuentran mezclados, lo que complica sobremanera su dataciA?n cronolA?gica (*)

 

 

 

La forma, dimensiones y materiales empleados en estas lA?pidas es parecido, adoptando usualmente la forma oblonga, en ocasiones trapezoidal, “de medidas antropomA�tricas que van de los dos metros de longitud, setenta de anchura y veinte o treinta de espesor; fabricadas mayormente en piedra granA�tica, la mA?s abundante en la zona (…).A�(1) . La importancia de Santa MarA�a a Nova reside en el nA?mero de laudas conservadas hasta nuestros dA�as, ya que ejemplares similares se hallan en diferentes lugares de toda Europa, si bien en menor cantidad; junto a este hecho destacamos la variedad de motivos representados.

 

Se ha escrito mucho sobre el cementerio y las laudas, cada vez de manera mA?s crA�tica y razonada; de cuantas opiniones hay en torno a la naturaleza y el propA?sito de las lA?pidas, las mA?s destacables son las que consideran que el de Santa MarA�a a Nova es un cementerio gremial o artesanal, donde las laudas eran marcadas con signos profesionales o personales del difunto -aparte las marcas epigrA?ficas o herA?ldicas-- , lo que explica la intrigante ausencia de cifras o nombres. Por otro lado, abundan las tesis mA?s o menos fantA?sticas, como las que defendA�an Louis Charpentier y Juan GarcA�a Atienza, sobre todo, que pretenden ver en estas piedras un vestigio de la existencia de un cementerio iniciA?tico ubicado al final del Camino de Santiago, en el que venA�una ruta mucho mA?s antigua de origen precristiano ( ), donde los adeptos, A�iniciados -o aprendices masA?nicos- sufrA�an una suerte de muerte y resurrecciA?n iniciA?ticas de la que dejaban constancia en las laudas. Los eruditos y expertos en gliptografA�a insisten en desmontar este tipo de teorA�as, argumentando queA�sus autores saben A�muy poco o casi nada sobre el origen del cementerio y sus laudas, o sus anA?lisis son a menudo incompletos y poco rigurosos en sus afirmaciones. Al margen de su aroma romA?ntico y de algunos indicios simbA?licos de dudosa interpertaciA?n, conviene seA�alar que no hay argumentos definitivos en favor de la existencia deA�tal cementerio iniciA?tico en Santa MarA�a a Nova.

 

 

 

 

(1) De las Casas, A?lvaro : O Cemiterio de Sta. MarA�a a Nova. EdiciA?n Xepe Torres, Santiago, 1936

(2) Noia, una ruta urbana en Amigos do Arqueoloxico

(3) La voz de Galicia: restauran las laudas de Noya

(4) Cosas de la Galicia MA?gica

(5) Una visita a Noya y sus monumentos mA?s seA�eros

(6) Laudas gremiales de Noia, en GenealogA�a Historia y AntropologA�a

(7) Un pequeA�o diaporama del interior de Santa MarA�a a Nova y su colecciA?n de laudas gremiales en Minube http://www.minube.com/fotos/rincon/531841/3180631

(8) Las laudas sepulcrales de Noya, (1) en Un viaje a Galicia

(*) ElA� misterio de Compostela. La tesis de Charpentier pretendA�a, grosso modo, que las laudas eran una especie de fA?rmula votiva que representaba fA�sicamente la muerte iniciA?tica de ciertos peregrinos a Compostela, adeptos o maestros de la masonerA�a operativa, que coronaban su peregrinaciA?n con una muerte ritual en Finis TerraeA� y eligieron este lugar para dar testimonio de su particular viaje,A�muerte A�y resurrecciA?n. La interpretaciA?n ortodoxa de los signos de las laudas no admite esta lectura en clave esotA�rica, si bien el significado de algunas de las marcas aA?n no se conoce totalmente.

 

La Virgen y el DragA?n (I)

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a�?El gigantesco saurio, cabeza abajo, sujeto al muro por dos grilletes de hierro, brillaba, casi refulgA�a, ante la luz elA�ctrica, pese a los siglos de humo.a�?

(PA?g. 99 de Familias como la mA�a) via

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La virgen y en DragA?n I

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Ejemplares de cocodrilos y caimanesA�preservados mediante momificaciA?n y otras tA�cnicasA�eran relativamente frecuentes en los ajuaresA�de antiguos templosA�y aA?n pueden verse algunos — como apuntA?bamos en nuestroA�pequeA�o artA�culo sobre exvotos (A� )-- en nuestras iglesias, para asombro y maravilla del peregrino, A�el viajero curioso oA�el turista ocasional.A�A�A�De chicos, la visiA?n de una de estas bestias, en el camarA�n de la Virgen de ConsolaciA?n de Utrera, en medio de una impactante sala de exvotos, nos catapultA?A� a la experiencia del horror sagrado. La presencia de estas terribles criaturas en el interior del templo no ha sido nunca, sin embargo, totalmente explicada, aunque se han adelantadoA�varias hipA?tesisA� bien fundamentadas, algunas de las cuales pasamos a presentarles. Para nuestro viaje en busca de este misterio en torno a los cocodrilos que habitaban las iglesas antiguas nos hemos basadoA�especialmente en el magnA�fico estudio de Juan de Dios DomA�nech Cocodrils i baleines a les egleisesA� (1) que recogemos en nuestros enlaces yA�a cuyaA�lectura remitimos a los mA?s curiosos y entusiastas de este particular asunto.

Santuario della Beata Vergine delle Grazie (Curtatone)

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Un antiguo caso muy conocido de cocodrilo embalsamado es del lagarto de la Catedral de Sevilla, del que se dice que el SultA?n de Egipto ofreciA? como presente como regalo al Rey Alfonso X el Sabio; una vez muerto el animal, fue disecado y colgado en el lugar que hoy se llama precisamente Puerta del Lagarto, que conduce directamente al Patio de los Naranjos de la Catedral. El reptil, viejo y desvencijado, se desintegrA? poco a poco y hubo de ser reemplazado por una rA�plica en madera, que aA?n se conserva, a la vista de todos, en su emplazamiento original.

Aunque en los muros de las iglesias del medievo usualmente se disponA�an especA�menes de animales exA?ticos para evocar la magnificencia y esplendor de la CreaciA?n Divina, el cocodrilo, entre estas criaturas singulares, brillaba especialmente por su particular significado para los cristianos primitivos, pues de acuerdo con algunos relatos, es uno de los atributos iconogrA?ficos de San Teodoro.

San Todaro (Teodoro) de Amasea. Via Flickr

TambiA�n se ha seA�alado un vA�nculo, real o imaginario, entre los reptiles actualmente conservados en las iglesiasA�, de los cuales se solA�a decir que procedA�an de Egipto o Tierra Santa --A�de dondeA� los traerA�a un peregrino o un cruzado --A� conA�el mito del hA�roeA�vencedor del DragA?n,A�A�el que inspiraA� leyendas como la del Gusano de LambtonA�.A� Por ejemplo, el autor Peter Ackroyd cuenta en ThamesA�: The BiographyA�que Ricardo CorazA?n de LeA?n trajo un cocodrilo de vuelta de las Cruzadas y lo colocA? en la Menagerie Tower, pero el animal escapA?, sumergA�endoseA�en el rA�o. (n2)A� En este sentido, la dimensiA?n simbA?lica del cocodrilo como transunto del DragA?n o LeviatA?n, encarnaciA?n del mal oA�Demonio vencido, A�podrA�a constituir una explicaciA?n de su habitual disposiciA?n en los muros de los templos occidentales. SegA?n diversos tetimonios entre los siglos XV al XVIII, las pieles de cocodrilo y huesos de ballena en las iglesias podrA�an ser vistos como los restos de un dragA?n; el monstruo primordial se colocaba en el templo como muestra del triunfo de la iglesia sobre el mal.

Desde otro punto de vista diferente, conviene reseA�ar que los cocodrilos, indistinguibles a primera vista de los caimanes, eranA�tambiA�n un elemento indispensable entre los obetos de las cA?maras de maravillas o wunderkammern del Renacimiento, asA� como una deA�sus piezas mA?s grandes, provocativas y bizarras. ComoA�se verA? mA?s adelante,A�esta otra perspectivaA�puede explicar tambiA�n su sorprendente presencia en las iglesias occidentales. (n) Generalmente, la tradiciA?n de disponer cocodrilos disecados y huesos de ballena en las iglesias se ha consideradoA�A�como una vertiente mA?sA�de la prA?ctica del exvoto. TambiA�n hay investigadores que han asegurado que era una forma de llenar el templo de mirabilia naturae , de objetos y animales sorprendentes y curiosos, equiparando la iglesia a una suerte de museo de historia natural, una gigantesca cA?mara de las maravillas.

El caimA?n del Pocito (Fuensanta)

Hace muchos aA�os, el nA?mero de cocodrilos y restos de ballena enA�nuestros templos era mA?s numeroso que en la actualidad. Desde siempre, la iglesia habA�a custodiado los huesos y cadA?veres embalsamados de estas criaturas. Los vestigios y restos corporales, litA?rgicamente, son considerados a menudo objetos de veneraciA?n; en el cristianismo es muy relevante el culto de las reliquias. Son precisamente estos restos los que hacen sagrado un enclave particular (se podrA�aA�evocarA�aquA� A�una relaciA?n entre el culto de las reliquias y la idea del sacrificio ritual, sacrum facereA�que se oculta, por ejemplo, tras el episodio masA?nico del asesinato de Hiram Abbiff, pero esto sA� que nos llevarA�a muy lejos). A�Por otra parte, para consagrar un ara, por ejemplo, A�se hace necesario el concurso de una de estas reliquias. (17A� ) Obviamente, los reptiles disecados de las iglesias no tienen, al menos en el occidente medieval, este aura de santidad, ni se les rindiA? culto, ni se le han atribuA�do milagros (otro tanto no podrA�a decirse de culturas como la egipcia, con su culto al dios Sobek, el cocodrilo), aunque se nos ocurre que el sacrificio de la Bestia primordial (Tiamat, PitA?n, LeviatA?n) es en muchas culturas un mito cosmogA?nico fundamental y A�tal vezA�unA�concepto importanteA�en los ritosA�de la fundaciA?n del templo.A� Como quiera que sea, los cocodrilos y ballenas siempre han estado confinados en el A?mbito del lugar sagrado, a la vista de los fieles, junto a los iconos y las imA?genes de Cristo y de los Santos.

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En su formidable estudio (1) Domenech seA�ala huesos de ballena en la catedral de Barcelona, en la parroquiaA�de los Santos Justo y Pastor, en el santurario de Paret Delgada. Nuestras pocas pesquisas en la red no han dado resultado, y no sabemos a ciencia cierta si aA?n se conservan algunos de estos ejemplares en la actualidad. El autor cita tambiA�n otros lugares donde se conservaban cocodrilos y caimanes disecados, mA?s corrientes en el resto de EspaA�a que en CataluA�a: Montserrat, Ripoll, Valencia y CA?rdoba, por nombrar algunos de los que aA?n hoy se hallaban diseminados por toda la geografA�a espaA�ola.A� QuizA? sea el momento de elaborar un mapa lo mA?s completo posibleA�donde se detalle la ubicaciA?n de estos ejemplares por todas las iglesias de la penA�nsula ibA�rica; nos imaginamos que A�un viaje en torno a estos enclaves serA�a una experiencia bien recomendable. (15)

Puerta con huesos de ballena en Whitby. FotografA�a de John Wilkinson. Via

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Las primeras referencias escritas sobre reptiles en las iglesias datan de finales del siglo XVIII y se atribuyen a Francisco de Zamora (1). En referencia a Montcada, el citado autor hace una menciA?n fugaz al hecho de que la ermita tiene una “multitud de ofrendas, caimanes, costillas deA�animales marinosA�(…)”A� MA?s adelante A�refiere que se puede encontrar un cocodrio en la puerta de Sant Eudald, en Ripoll, donde asegura ser “de lo mA?s normal entrar en una iglesia y toparse con la cola de un reptil al lado de la pila de agua bendita“.A� Curiosamente, esta asociaciA?n del cocodrilo y la pila bautismal no es desdeA�able, ya queA�A� entronca con el tradicional sA�mbolismo de la serpiente, asociada a las aguas, y al concepto de la resurrecciA?n --y por lo tanto al bautismo-- ; se han encontrado algunos ejemplos de serpientes y otros reptiles tallados cerca o incluso dentro de pilas bautismales, de los cuales son mA?s famosos los ejemplares gallegos de Muros: “en el fondo de las pilas de agua bendita de la catedral de O Porto se ve una serpiente vencida y derrotada que se arrastra por el fondo de las pilas. Es la plasmaciA?n grA?fica del dicho popular: a�?Le tienes mA?s miedo (a alguna cosa concreta) que el diablo al agua benditaa�?. En este acaso, la serpiente es el diabloA�aterrorizado por el agua bendita. Existen imA?genes parecidas en otras muchas iglesias”.A� (n3)A�A�(Noya)

A� La muda de pielA�de lagartos y serpientesA�se vincula tradicional y simbA?licamente a la idea de la resurrecciA?n cristiana y, en clave esotA�rica, al concepto de renovaciA?n y transmutaciA?n. En la tradiciA?n cA�ltica,A�un tipo especial de sierpe, llamada wouivre,A�se suele asociar aA�pozos yA� corrientes de aguas subterrA?neas. Es curioso advertir que a menudo los cocodrilos de las iglesias occidentales tambiA�n aparecen vinculados de algA?n modo a un pozo o manantial.

Cocodrilo disecado en los muros de la basA�lica de St-Bertrand-de-Comminges. Via

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St Bertrand de Comminges. Su catedral, conocida popularmente como la Catedral de los Pirineos, es una atracciA?n turA�stica de primer orden.A� Entre sus tesoros, un cocodrilo suspendido cabeza abajo en uno de sus muros. La creencia popular afirma que el animal remontA? el rA�o, asomando por sA� mismoA�y asolando el lugar, hasta que A�Saint Bertrand (del que la ciudad tomA? su nombre) lo matA?. Lo mA?s probable es que se trate de un exvoto, traA�do por un peregrino o un caballero, y ofrecido como regalo a la iglesia.

Una de las razones que explica la presencia de estas bestias en el lugar sagrado estriba precisamente en su rareza, en su exotismo. Porque eran extraA�os e insA?litos, cocodrilos y ballenas eran con frecuencia tratados con reverencia, puesto que eran dignos de admiraciA?n, yA�esta admiraciA?n suponA�a una forma germinal de veneraciA?n, de temor religioso. Forma parte del concepto mismo de las mirabilia naturae, que tanto auge alcanzarA�an en el primer Renacimiento,origen de los primeros escarceos de la Historia Natural,A�pero que desde la Edad Media eran fuente de verdadera sabidurA�a; la curiosidad y la capacidad de maravilla y fascinaciA?n por el mundo y sus criaturas, en las que el hombre religioso verA�aA�un reflejo del esplendor y la potencia del Sumo Hacedor. Con el paso del tiempo, sin embargo, esta curiosidad fue cambiando, hasta llegar a nuestros dA�as; de la reliquia muertaA�de la iglesia a la claridad objetiva de la vitrina del museo y de aquA� a la viveza y frescura del ejemplar zoolA?gico.

Whitbey abbey, Whale bone Arch. Puerta de acceso al temploA�A�con huesos de ballena.A�CrA�dito foto Sunrise. Via
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Se han planteado algunos la forma en que estos restos llegaron hasta nuestros templos. Los huesosA�de ballena que habA�a en las iglesias pertenecA�anA�posiblemente a ejemplaresA�muertos, varados en las playas. DespuA�s de aprovechar la piel yA�el aceite en algunos casos, algunos de los huesos se trasnportabanA�respetuosamente a diferentes enclaves dondeA�se aglutinarA�an los curiosos. Los huesos del Escorial llegaron desde Valencia. ” El dA�a del Corpus de 1574A�apareciA? una ballena muerte cerca de la Albufera; un aA�o despues, los huesos llegaron al monasterio madrileA�o. “A� (1) Habitualmente, el hallazgo de una ballena varada en la costa siempre ha provocado una gran expectaciA?n, porque en aquellos tiempos era la A?nica oportunidad de la mayorA�a de los seres humanos de ver de cerca un animal de proporciones tan colosales, el mA?s grande de cuantos conocA�an.A� TambiA�n, de algA?n modo, es una forma de acontecimiento milagroso, tal y como nos recuerda el hermoso episodio de Alberto Durero y su peregrinaciA?n en busca deA�una ballena varadaA�en las costas de Bergeen Op Zoom, que acabarA�a costando la vida al artista.

El dragA?n dominado por el hA�roe o el Santo, pariente prA?ximo del cocodrilo disecado de nuestras iglesias

Cuentan que Durero, en los A?ltimos aA�os de su existencia, aprovechando una estancia en los PaA�ses Bajos, oyA? que habA�a una ballena en una playa relativamente cercana, a unos dA�as de camino. Entusiasta del dibujo de animales al natural, A�--la liebre, el bogavante,A�el rinoceronte--A� viajero impenitente A�y hombre en extremo curioso, no quiso dejar pasar la oportunidad y se aventurA? en busca del cetA?ceo, con tan mala fortuna que contrajo unas fiebres de las que morirA�aA�un tiempo mA?s tarde. (n4)

Al margen de la curiosidad del encuentro, “la apariciA?n de una ballena planteaba una pregunta que ahora podrA�a parecer extravagante: A?quA� significa? Porque tradicionalmente, todos los fenA?menos extraordinarios, eclipses, temporales, nacimientos monstruosos, seA�ales en el cielo, cometas, ballenas, debA�an tener un significado. Eran avisos de que alguna cosa extraordinaria, sobrenatural o importante habA�a de acontecer; asA� lo expresaba una de las acepciones de la palabra monstruo (“prodigio”), prA?ximo etimolA?gicamente a mostrar, indicar, advertir. La apariciA?n de la ballena, de un monstruo, era, pues una advertencia”.(1) Todo cuanto superara los tA�rminos de lo ordinario, de lo normal, por lo grande, inusual o insA?lito; todo cuanto es un desorden de la naturaleza, se consideraba una seA�al del cielo: el jesuA�ta JosA� de Acosta escribA�a en 1590 que Dios “ordena semejantes extraA�ezas y novedades en el cielo y elementos y animales, y otras criaturas suyas, para que en parte sean aviso a los hombres” (ibid) .

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CaA�mA?n y hueso deA�ballena en laA�IglesiadA�de la Fuensanta, A�CA?rdoba. CrA�dito

Situado “en un muro del Santuario de Nuestra SeA�ora de la Fuensanta, el origen de este caimA?n es incierto debido a la diversidad de leyendas existentes al respecto, aunque RamA�rez de Arellano declara que el caimA?n fue traA�do de AmA�rica junto a una costilla de una ballena” (via)A�

En las iglesias se encontraban la mayor parte de los huesos que tiene una ballena; su estructura A?sea es una gran caja, limitada por las costillas y las vA�rtebras; el crA?neo y las barbas, o maxilares, las aletas y la cola. Los restos mA?s habituales en las iglesias eran las costillas. La mayorA�a se disponA�an en “el exterior del templo, al lado de las puertas: unas estaban clavadas, otras fijadas porA�los extremos, como en Prats de Mol (…). ” (1)

(Este dibujo de un artista de la factorA�a DisneyA�para la pelA�cula Peter Pan ilustra perfectamente el simbolismo de las fauces del cocodrilo como rito de A�iniciaciA?n o “paso peligroso”A�)

A�La vinculaciA?n de los huesos de ballena a la puerta del templo no deja de evocar el pasaje de JonA?s y la ballena, una vez mA?s ligado al simbolismo de la puerta como boca o acceso al vientre del monstruo, en cuyo vientre se opera la lenta resurrecciA?n o iniciaciA?n del profano, como ha mostradoA�ampliamente Mircea ElA�ade en Iniciaciones MA�sticas a propA?sito de ciertos rituales de inicaciA?n en diversas culturas primitivas. La puerta del templo, asociado simbA?licamente a la boca de la ballena y, en cierto sentido, a las fauces de la Muerte, son aquA� indicios de la figura del makara o monstruo andrA?fago de la tradiciA?n primordial. En esta asociaciA?n, que no nos parece casual, encontramos una de las razones mA?s profundas para explicar la presencia tradicional de los restos de ballena en nuestras iglesias.

En el Monasterio de Santa MarA�a del Puig asA� como en Toledo, los cocodrilos disecados se econtraban en la entrada, junto a la puerta. “Si la boca estaba abierta, la entrada en el templo pasando por debajo de aquellas fauces debA�a ser un momento terrorA�fico” (1). De nuevo, en este A?ltimo episodio, vemos un eco del simbolismo del dragA?n o leviatA?n, ahora en su aspecto mA?s malA�fico, vinculado a las puertas del templo como fauces mortA�feras, en la vertiente mA?s oscura y sombrA�a del makara o monstruo devorador, que tambiA�n encarnarA�a la figura de Ammit, el cocodrilo devorador de almas en la escena de la psicostasia egipcia.

Por otro lado, las fauces del cocodrilo y del monstruo en general operan a nivel simbA?lico del mismo modo que en el asunto del “paso peligroso” ilustrado por el mito de las SimplA�gades: ” El tema de la entrada bloqueada y peligrosa, que tiene innA?meras variantes, (…) como una puerta que se abre y cierra rA?pidamente segA?n su propio criterio, comparable a aquellas rocas aterradoras, las SimplA�gades, por las que tuvieron que pasar los Argonautas” --prototipos de la iniciaciA?n herA?ica o viajera-- “y que cada vez quede intentaba atravesarlas una nave, se juntaban y la aplastaban; puede que la guarden animales peligrosos (leones, dragones, esfinges, grifos) o tambiA�n, puede darse el simbolismo de gigantescos bivalvos que aplastan a cualquier que quede atrapado en su interior” (n7) El simbolismo de las SimplA�gades, como paso peligroso y fauces mortA�feras, ha sido puesto en relaciA?n por Mircea ElA�ade y otros, con mayor o menor fortuna, con la freudiana vagina dentata; desde el punto de vista cristiano, sin embargo, responde al simbolo de la Puerta Estrecha. Esta figura del “paso peligroso” “es uno de los elementos caracterA�sticos de la aventura del hA�roe en los ciclos A�picos. Formulaciones muy parecidas a las SimplA�gades aparecen en muchos ejemplos de la ciencia ficciA?n contemporA?nea” (Star Wars, la Historia Interminable, Hook)

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A la entrada en la catedral de Sevilla, desde el patio de los naranjos, se puede observar un caimA?n disecado y colgado de cadenas. Se diceA� que fue este saurio traA�do por ColA?n en su regreso del primer viaje, desde entonces saluda amenazadoramente, lleno de polvo, a los visitantes y turistas

MA?s frecuentemente A�queA� cocodrilos, en el interior de la iglesia se encontraban caminanes, oriundos de AmA�rica: “mA?s pequeA�o qeu su periente africano, el caimA?n era una bestia tan singular en estos pagos que no habA�a ni un nombre para definirlo. Se optaba comA?nmente por llamarlo “lagarto” o se usaban expresiones similares ( “llangardaix” , en catalA?n). Cuando los primeros exploradores y conquistadores llegaron a las Indias, los denominaron asA�, por su remoto parecido con las lagartijas comunes, del que eran una versiA?n aumentada. No serA? hasta fines del siglo XVIII, cuando los viajeros empezaron a comentar las maravillas de las iglesias, que al ver estas bestias comenzaran a servirse dela palabra caimA?n para definirlas.(…) Los viajeros franceses que visitaban que visitaban lasA�iglesias de EspaA�a seA�servA�an de la palabra correspondiente en su lengua --lezard-- A�paraA�nombrar a estas criaturasA�: “nous avons vu, elevee en lA?air la peau dA?un lezard remplie de paille” --hemos visto suspendia en el aire la piel de un lagarto relleno de paja-- contaban en 1726 unos viajeros que vieron un cocodrilo en Santo Domingo de la Calzada. (1)

El gran momento de la llegada de cocodrilos a las iglesias, segA?n DomA�nech, “fue entre los siglos XVI y XVIII y vendrA�an desde AmA�rica. Los mA?s antiguos descritos son africanos, los habrA�an traA�do los portugueses; ambos parecen haber sido ejemplares muertos, disecados” mA?s fA?ciles de transportar y manipular.

Lagarto del Viso del MarquA�s (Ciudad Real)

El Lagarto de Viso (en la Iglesia Ntra. Sra. de la AsunciA?n). “AsA� se le llama popularmente a ese impresionante cocodrilo de 4 a 5 metros tan conocido en toda la regiA?n, es segA?n creencia generalizada un exvoto que en su momento ofreciA? D. A?lvaro de BazA?n por algA?n bien o beneficio recibido. Al parecer era costumbre en el siglo XVI ofrecer este tipo de exvotos a las Iglesias. Que se sepa hay muy pocos en EspaA�a. Se tiene conocimiento de cuatro.(sic) “

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Al contrario que las ballenas, los cocodrilos y caimanes solA�an estar bajo techo (la piel se deterioraba mA?s fA?cilmente que los huesos de ballena). Cerca del coro, como en los capuchinos de Cervera y los franciscanos de Lisboa, por ejemplo. Muchas veces la presencia del caimA?n era tan potente como para dar nombre al lugarA� en que se encontraba (la nave del lagarto, en la catedral de Sevilla; en el claustro del monasterio de MonsterratA�se acuA�A?A�el Claustre dels llangardaixos).A�A�TambiA�n se solA�an clavar a la paredA�o suspenderlos del techo, mediante cuerdas, en paralelo al suelo o cabeza abajo. En la ermita de Sonsoles, lo tenA�an pendiendo de una cadena (subrayando su aspecto de dragA?n antiguo y temible, quizA?s). En Calzadilla, “los dos que habA�a estaban guardados en una vitrina”.A�A�

El lagarto de Berlanga de Duero, o Lagarto de Fray TomA?s, ” un caimA?n de mA?s de tres metros que llegA? a a Soria hace cuatrocientos aA�os y cuyos restos se visitan y aA?n se veneran en Berlanga de Duero, donde se conservan la piel y la esplA�ndida calavera.” (via)

Para comer, lagartos de Fray TomA?s, tA�picos de Berlanga, en Patrimonio gastronA?mico

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Siguiendo a Domenech en su estudio sobre cocodrilos en las iglesias (1) encontramos con que hay una gran escasez de ejemplares de estos animales en CataluA�a en contraposiciA?n al resto de EspaA�a, lo cual atribuye el autor a la prohibiciA?nA�de comercio directo con las Indias en tierras catalanas. Menciona luego el cocodrilo de Cervera, datA?ndolo de 1657, A�y advierte que algunos de estos reptiles no fuersen americanos, sino del Nilo o del Niger, ya que los documentos que los inventarian los llaman cocodrilos, y no caimanes. Sobre la procedencia de estas bestias, finalmente asegura el autor citado que “conviene recordar que habA�a boticas, lugares donde los peregrinos podrA�an adquirir la piel de estos animales” para ofrendarlas como exvotos a la iglesia, donde se los A�han encontrado finalmente.

Es a partir del siglo XVI cuando se impone el cocodrilo comoA�elemento ornamentalA�”obligado” A�en las iglesias catA?licas. AdemA?s de algunas de las que se han mencionado, en Italia se sigue la misma costumbre, con ejemplaresA�expuestosA�en SantaA�MarA�a de Gracia, cerca de MA?dena, en el santuarioA�A�de la Madonna de Campagna, en Verona, en Saint Giorgio Alemenno (Bergamo), y otros lugaresA� (queA� no se citan en nuestras fuentes y que, por el momento, desconocemos). A�”Se hallan tantos y en tantos lugares --sigue diciendo DomA�nech en su obra, que se podrA�a pensar en una moda. Los cocodrilos eran una novedad, el modo mA?s estilosoA� y en boga paraA�decorar las paredes deA�las iglesias, segA?nA�el gustoA�de la A�poca.A�La zoologA�a convertida en una suerte de arteA�ornamental.”

Pero son muchos los se resisten a pensar en la vacuidad de un exorno y buscan una significaciA?n mA?s profunda paraA�las osamentas y restos de animales en el interior de los templos. Se conocen ejemplos antiquA�simos de la presencia de serpientes gigantescas, ballenas y supuestos dragones --tal vez fA?siles de animales antediluvianos-- A�enA�templos grecorromanos, donde fueron venerados y A�de los que hablaremos mA?s adelante.A�A�De los huesos de ballena clavados en los muros de los templos, sedecA�a que eran ofrendasA� de los marineros por haber sobrevivido a un naufragioA�o un temporal: “asA� explicaban el origen de las costillas de cetA?ceo de Prats de MollA? o de San SebastiA?n en la ermita de Palafrugell. Huesos que se ofrecA�an en reconocimiento de un beneficio obtenido por la intercesiA?n divina.(…) Es decir, se supone que estos huesos serA�an un exvoto.

En cambio, “de los caimanes se dan dos explicaciones; una, siguiendo el modelo de Sonsoles, Madrid o Monserrat, donde se habla de viajeros en tierras lejanas y mares remotos que, en un mal paso, se encontraron con la bestia. Rezaron y, por intercesiA?n de alguna potencia celestial, el monstruo cayA? fulminado. Agradecidos, los fieles enviarA�an el animal hasta el santuario.” A�Casi todas las leyendas que justifican la presencia de reptiles en las iglesias son una variante bA?sica de este modelo.A� Tras todas ellas, se adivina la influencia deA�la leyenda de la Tarasca. ( )

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La Tarasca,A� resucitada en Tudela; un mito que reA?ne los sA�mbolos de la Virgen y el DragA?n

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La virgen y el dragA?n, en un soberbio marfilA� de 1650 que representa la Inmaculada ConcepciA?n, descrita en tA�rminos apocalA�pticos. CrA�dito

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Ahora bien,A�a la hora de considerar a los cocodrilos de nuestras iglesias como exvotos, segA?n opina Domenech, --convendrA�a preguntarseA�cA?mo es que estos animales son los que predominan enA�el interior de los templos, y noA�lobos u osos,A�bestias autA?ctonas con las que serA�aA�mA?s lA?gico tropezarse”A�A�A�y no lagartos terribles,A�ajenos a nuestra geografA�a.A�A�Incluso el lobo podrA�a revestirse del simbolismo generalmente atriuA�do al dragA?n, como encarnaciA?n del demonio, el enemigo de las ovejas, custodiadas por el Buen Pastor. AA?n asA�, no encontramos pieles de lobo en las iglesias, sino de caimanes y cocodrilos. Este hechoA�hace que la teorA�a del exvoto parezca no sostenerse. De modo que, despuA�s de todo, quizA? no fueran ofrendas votivas, sino otra cosa: “TambiA�n se ha dicho (1) que los animales llegaron al templo como un regalo a la autoridad (lo vimos por ejemplo A�en el caso del regalo del SultA?n de Egipto a Alfonso X , en 1260, citado mA?s arriba). Esto nos harA�a regresar a la idea de la iglesia como gigantesco wunderkammer, y al origen de las colecciones zoolA?gicas histA?ricas qeu tenA�an los reyes como signo de distinciA?n y de poder. RecuA�rden a tA�tulo anecdA?tico, A�el famoso episodio del “rinoceronte de Durero”, un regalo del rey de PortugalA�que nunca llegA? a las costas de Italia. Pero, ya fuesen regalos, exvotos o lo que sea, el caso es que los cocodrilos y las ballenas estaban bien presentes en las iglesias. EranA� una parte importante de la ornamentaciA?n; “una ornamentaciA?n acumulativa de todo aquello que se consideraba excepcional, extraA�o o valioso.” (1)

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El cocodrilo, pasA? de los muros de las iglesias a ser la estrella del wunderkammer o CA?mara de las Maravillas

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Aun cuando nuestro recorrido se centra en restos de animales documentados entre los siglos XV y XVIII, conservados en las iglesias, ya hemos referido que en templos de la antigA?edad, “erigidos en honor de las mA?s diversas divinidades, en casi cualquier A�poca, se encuentran ejemplos de veneraciA?n de estos reptiles. “ Domenech (1) sugiere que siempre hubo lugar en el templo para los huesos y la piel de las bestias, porque en el templo hay un sitio de honor para el Monstruo, y cita a Plinio el viejo (Historia Naturalis, VIII, 14) que “explica que en uno de lo templos de Roma se conservaba la piel y las mandA�bulas de una serpiente gigante (….) ; tambiA�n refiere que en un templo de la antigua Joppe, actual Jaffa, se exponA�a el esqueleto de una ballena. Se decA�a que era el LeviatA?n que matA? Perseo.A� Todo lo cual redunda en el mito del hA�roe vencedor del dragA?n y su arquetipo celeste, San Miguel; o la serpiente antigua, de los que el cocodrilo vendrA�a a ser un trasunto simbA?lico.

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Cocodrilo momificado en una vitrina de un museo con arfefactos egipcios

Sobek el dios cocodrilo. Relieve del templo de Kon- Ombo

En este sentido es de obligada menciA?n la referncia al Antiguo Egipto, donde los cocodrilos ya fueron objeto de reverencia y culto” e incluso eran momificados y dispuestos en altares y lugares sagrados. Los egipcios rendA�an culto a Sobek, el dios cocodrilo, asociado con la fertilidad, la protecciA?n y el poder del faraA?n.. La relaciA?n de los egipcios con Sobek era ambivalente: en ocasiones dieron caza a los cocodrilos, e injuriaron al dios, y otras veces lo vieron como el protector del faraA?n y origen de su poder. Sobek era representado como un cocodrilo, o como hombre con cabeza de cocodrilo” (wiki) Esta vertiente simbA?lica de Sobek el cocodrilo, no se emparenta con el aspecto mA?s malA�fico del dragA?n occidental, que en la mitologA�a egipcia equivaldrA�a a Set-TifA?nA� y a laA�dimensiA?n mA?s oscura A�de Ammit, la diosa cocodrilo de la psicostasia o juicio de los muertos egipcio (16). Pero en general, el dios cocodrilo se asimilaba ente los egipcios a un aspecto mA?s bien benA�fico y protector. Al contrario que en su versiA?n europea, el cocodrilo colgado sobre las puertas egipcias --aA?n se pueden ver hoy dA�a en algunos poblados-- a modo de talismA?n ejerce, segA?n la creencia popular,A�una protecciA?n mA?gica contra los malos espA�ritus.

En una pequeA�a sala del Museo del Cairo y otros museos egipciosA�”se encuentran reunidas figuritas votivas y objetos cultuales de bronce que ilustran las creencias de la religiosidad popular egipcia. Hay secciones dedicadas a figuritas de animales sagrados ofrecidas como exvotos; en algunos casos, la base de las estatuillas contenA�a el cuerpo del animal representado: figuritas de peces (inv. 37448, 37394, 37231); el cocodrilo del dios Sobek (inv. 37378)”

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Cocodrilo de la ermitaA� de Sonsoles (A?vila)
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Ya hemos visto algunas de las hipA?tesis que justificarA�an la presencia insA?lita de estos animales en nuestros templos. Nos resta enumerar algunos de los enclaves, no muy numerosos en nuestros dA�as, en los que aA?n se conservan vestigios de esta maravillosa tradiciA?n que, segA?n nos sugieren diversas fuentes, es muy antigua, aunque tuvo un granA�auge en la A�poca del comercio con las AmA�ricas. A la espera de elaborar un mapa detallado de la situaciA?n de estos increA�bles hitosA�cuya visitaA�serA�a bien recomendable,A�A�nos conformamos con citar algunos de los mA?s populares o conocidos, al margen de los ya mencionados a lo largo de nuestro artA�culo.A�A�Los primeros destinos, la ermita de ConsolaciA?n deA�Utrera y la Catedral de Sevilla, con su Puerta del Lagarto,A�bien prA?ximos (a escasos viente kilA?metros) de distancia, albergan dosA�soberbios ejemplares --no muy bien conservado uno de ellos, el otro, antiquA�simo, hoy una rA�plica de madera que data del siglo XVI-- . A�De aquA� podrA�amos pasar a CA?rdoba,A�para rendir homenaje al caimA?n del Pocito, en Fuensanta.A�A� Desde estos enclaves podrA�amos viajar hasta Santiago de la Puebla, en Salamanca, para conocer de cerca la leyenda del Lagarto del Licenciado yA� luego alcanzar a pasar por la Colegiata de Berlanga de Duero, en Soria, para admirar su cocodrilo disecado, y de allA? a la Ermita de Sonsoles, en A?vila.
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A�Pero aA?n sugerimos otros probables destinos para el moderno cazador de dragones rellenos de paja. Entre A�ellos,A�A�“la hermosa localidad segoviana deA� Santa MarA�a la Real de Nieva. En el fantA?stico monasterio de esta localidad,A� -declarado acertadamente monumento nacional-, podemos encontrar la piel disecadaA� de una enorme anaconda que, rellena de paja y colgada en vertical en el interiorA� del templo, junto a la puerta principal, despierta la atenciA?n de visitantes yA� curiosos. Su naturaleza es incierta, aunque lo mA?s probable es que laA� trajeran los monjes dominicos cuando vivA�an en el monasterio, procedente de lasA� misiones en las que participaban, (…) . Para explicar su extraA�a procedencia, los lugareA�os cuentanA�diversasA� leyendas.A�A�Que,A�en ocasionesA�se repiten casi punto por puntoA�en otras localidades donde podemosA� encontrar estos insA?litos motivos de decoraciA?n, como sucede en la ermita de laA� Virgen del Camino, en Zamora capital. “ (n5)
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A�PodrA�amos continuar nuestra ruta hacia laA� Iglesia DE NUESTRA SEA�ORA DE LA ASUNCIA�N, en El Viso del MarquA�s, en Ciudad Real. En sus paredesse halla “El lagarto del Viso“, un cocodrilo disecado de 4 o 5 metros de longitud procedente del rA�o Nilo, que fue traido a la localidad por el MaquA�s de Santa Cruz, Don A?lvaro de BazA?n, en una de sus expediciones. El a�?lagarto del Visoa�?, se halla colgado en esta iglesia de estilo gA?tico, algo descentrada respecto al presbiterio por estar construida sobre otra iglesia mA?s antigua. Se encuentra junto al Camino Real, trayecto obligado desde la Corte hacia AndalucA�a (V)”A�A� .
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Desde aquA�, tomaremos impulso para dar un gran salto yA�plantarnos en Mallorca, donde nos espera el Drac de na Coca (19) cuya leyenda, que amablemente nos remiteA�nuestra sobrina Sonjia,A�bebe de las mismas fuentes mA�ticas de las que en su dA�a alimentaron las de San Jorge o la Tarasca. A�Y a estos destinos maravillosos, en pos deA�nuestros fascinantesA�dragones de medio pelo, A�confiamos aA�adir otros muchos, a lo largo y ancho de la geografA�a espaA�ola o europea, si nuestros amigos internautas se ofrecieran gentilmente a seA�alA?rlosnos a la menor oportunidad.
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Santa Margarita y el DragA?n. Alabastro.(CrA�dito Wikimedia)

La leyenda de la Tarasca o Santa Margarita nosA�retrotrae al nA?cleo mismo del asunto del cocodrilo en la Iglesia. La asociaciA?n cercana de la dama y el reptil, como una enA�sima revisiA?n de los mitos de Lilith, o los pasaje bA�blico de la Serpiente y la Primera Mujer, Eva, oA�mA?s singularmente, el misterioso episodio de laA�Virgen y el DragA?n del Apocalpisis: A�” A?QuA� hay entre el caimA?n y la Virgen? A nuestro juicio, para tratar de entender esta sociedad existen dos alternativas, no del todo inconexas; digamos dos caminos en A?ltimo tA�rmino confluyentes.A�JoaquA�n A�AlbaicA�n ha intuido detrA?s de nuestro cocodrilo la figura del Ammit egipcio a��el GuardiA?n de la Puerta, el Vigilante del Umbrala��, presente en la psicostasia o pesada de las almas a la que todos estamos obligados tras nuestro apocalipsis particular, y cuya funciA?n es devorar a quienes no superen la prueba con solvencia. En todo correspondiente al Makara de la tradiciA?n histindA? (que, en palabras de GuA�non, A�representa la vA�a A?nica por la cual todo ser ha de pasar necesariamenteA�, y cuya boca serA?, A�segA?n el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante A�lA�, ya A�Puerta de la LiberaciA?nA�, ya A�Fauces de la MuerteA�), (n)

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A�La mujer y el dragA?n, como la iglesia y el cocodrilo, simbA?lica y misteriosamente unidos

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Virgo y Draco, el Evangelio en las Estrellas.A� Otros asocian al dragA?n con la constelaciA?n de EscorpiA?n (SPQR), tambiA�n prA?xima a Virgo, asA� como la Cabeza de la Serpiente “Serpens Caput”. Pero estas raras asociaciones astronA?micas y bA�blicas de la Virgen y el DragA?n, nos aguardan otro dA�a. Para mA?s inri, vA�ase la fuente.

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-Fuentes y vA�nculos-
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A�(1) TraducciA?n libA�rrima pero no irrervente del recomendabilA�simo, ameno y A�ejemplar artA�culo de A�Cocodrilos y ballenas en las iglesias, en DOMEMECH, Joan de DA�u ,Cocodrils i baleines a les egleisesA�(en ediciA?n bilingA?e, Whales and crocodiles at churches) LOCUS AMOENUS, Bellaterra : Servei de Publicacions de la Universitat AutA?noma de Barcelona. TambiA�n aquA�.
ddd.uab.cat/pub/locus/11359722n5p253.pdfA�
A�(2) Riquer, Jeneze, La virgen y la bestia, en el Bestiario ejemplar, excelente punto de partida sobre el asunto.
(3) Killing the Dragon, en Viajes con mi tA�a ; aquA� tampoco somos mancos y habA�amos abordado algA?n que otro aspecto del tema.
(4) Sobek, el cocodrilo momificado, un dios egipcio con malas pulgas
(5) Cocodrilos en Ciudad Real
(6) ExcursiA?n a Ciudad Real, el lagarto del Viso
(7) El cocodrilo de Rosslyn
(8) Cocodrilos y exvotos, en Viajes con mi tA�a
(9) Leyendas en torno a los exvotos y cocodrilos, el lagarto de la Catedral de Sevilla y otros parientes cercanos
i�?(10) MagnA�ficas estampas antiguas de Ballenas Varadas, uno de nuestros temas pictA?ricosA�favoritos, plenos de romanticismo,A�acA?.
(11) El lagarto de Rioseco y su leyenda.
(12) La Tarasca, en laA�sinpar A�Monster Brains
(13) Santa Margarita (?)A�o laVirgen y el DragA?n, fuente de alguna de nuestras imA?genes del post
(14) Reptiles de leyenda en los iglesias
(16) En la escena de la psicostasia o pesada de almas egipcia, A�la diosa Ammit , diosa con cabeza de cocodrilo y cuerpo formado por dos animales: mitad delantera por un leA?n (o leopardo) y mitad trasera por un hipopA?tamo. Recibe los tA�tulos de “Devoradora de los Muertos”, “Comedora de Corazones”, “La Grande de la Muerte” (fuente)
(17) ” Todas las iglesias consagradas cuentan con reliquias en el altar mayor. Hoy en dA�a el ritual prevA� que el altar es consagrado por el obispo. Y en el lugar donde sobre el altar descansan generalmente los signos eucarA�sticos del cuerpo y la sangre de Cristo se ha abre una cavidad donde el obispo deposita las reliquias que luego son cubiertas con una piedra lisa de manera que forma un nivel plano con la mesa del altar. Esta piedra es fijada con argamasa”. (fuente)A�.
(18) Nuestra sobrina (iSonjia) nos sugiere tambiA�n desplazarnos hasta Mallorca, donde podremos contemplar al Drac de Na Coca, un lagarto de piedra mA?s cercano al ejemplar de JaA�n o A�la mA�tica Tarasca que a nuestro cocodrilo acartonado,A�pero el destino bien merece tal desplazamiento. Sea pues, Mallorca. Gracias, Sonjia.

Entrada triunfal

(Ernst FUCHS, Cristo Resucitado)

Una entrada triunfal, a lomos de un asno, A�que anticipa una sublime salida, tras un descenso a los infiernos, el prA?ximo Domingo de ResurreciA?n.A� La historia mA?s grande jamA?s contada, que merece ser –una vez mA?s– cA�clica y ritualmente recordada. Pero conviene estar atentos a esos pequeA�os matices, de una a otra versiA?n, de un aA�o a otro, donde radican, segA?n creemos, algunas de las claves de esta monumental PasiA?n de Cristo.A� Tienen exactamente cinco dA�as para cumplir sus propA?sitos y hacer realidad sus sueA�os. A por ellos. Duro con los mercaderes del templo.

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-Fuentes y vA�nculos-

The Mystic art of Otto Rapp

La fiesta del asno, en wikipedia

VA�ase tambiA�n, sine animo jocandi, la Fiesta de los locos

y Misa del asno en EspaA�a y Fiesta de los locos en Francia

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La visiA?n de medusa

(Arnold BA�cklin, Cabeza de Medusa. A�leo/lienzo)

De piedra nos hemos quedado al contemplar de cerca alguna de las fascinantes visiones de la Gorgona (1) A�que los diferentes artistas, especiamenteA�los mA?sA�prA?ximos a la estA�tica del Simbolismo, nos han proporcionado a lo largo de los siglos.A� El asunto de la cabeza cortada de la Medusa, de petrificante mirada, nos llega a travA�s de dos fuentes bien distintas: por un lado, se hace patente la vinculaciA?nA� del motivo de la Gorgona con el culto cA�ltico de la cabeza –en el que algunos autores ven una suerte de vestigio de un antiquA�simo ritual de connotaciones simbA?licas poco claras– y en general con el motivo de la cabeza cortada como orA?culo oA�vehA�culo profA�tico (Orfeo, Bendigeit Bran); por otro lado,A�el mito deA�MedusaA�consitutye una caprichosa y especular versiA?n del episodio de SalomA�, esterotipo de la femme fatale (nuestra dama de Corinto) y uno de los temas recurrentes de la pintura simbolista.

(Cabeza de Gorgona. Via London in flames)

(Fulcanelli revelA? algunos de los aspectos alquA�micos del simbolismo de la Medusa, de mirada petrificante)

SegA?n los mitos griegos, mirar el rostro de la Medusa petrificaba instantA?neamente a quien osara cruzar su mirada con la del monstruo; de manera similar, en palabras de algunos autores (2) ocurrA�a con elA�legendario toque del Rey Midas, que convertA�a en oro todo cuantoA�acariciaban sus dedos. Esta conversiA?n de la piedra y el oroA� evoca los misterios de la alquimia y la espagiria, que tiene estos elementos como protagonistas de muchos de sus mitos y relatos.

AsA� opina el artA�fice del blog The Stygian Port, que en su estudio en cuatro partes (2) sobreA�el simbolismo de la Medusa, propone entre otras cosas explorar esta vertiente alquA�mica de la bestia, “concentrA?ndose en figuras mitolA?gicas –como Midas– que presentan notables concomitancias con la Gorgona, y tratando de convencer al lector de que la razA?n de estas similitudes radica en que todos estos mitos se refieren a un arquetipo comA?n, de cuyo significadoA�puede que losA�antiguosA�griegos no fueran plenamente conscientes –o quizA? sA�– cuando esculpA�an las cabezas de Medusa en los muros de sus templos.”

(Cabeza de medusa en una moneda. Via)

(Relieve con mA?scara de Gorgona)

(Joshep Chinard, Cabeza de Medusa)

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En la mayor parte de las versiones del mito, la Medusa fue decapitada por Perseo, quien con ayuda de las artes de Atenea y Hermes acertarA�a a combatirla y vencerla finalmente. Pertrechado con el manto de Hades, que le conferA�a la invisibilidad, y un escudo reflectante, el hA�roe conseguirA�a burlar al monstruo, mirando su reflejo en el escudo en lugar de fijar directamente sus ojos en la Gorgona, para evitar asA� ser convertido en piedra. (4)

SegA?n Jane Ellen Harrison, la “potencia de Medusa sA?lo se despliega cuando es degollada, de modo que se infiere que toda esta potencia reside en la cabeza. SimbA?licamentel la Medusa es “en una palabra, una mA?scara con un cuerpo aA�adido de modo tardA�o… la base del Gorgoneion (5) es un objeto de culto, un mal comprendido ritual en tono a la mA?scara” (3)

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(Peter Paul Rubens, Medusa, 1617)

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La Medusa vista por Jacek Malczewski (1854-1929)

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Por otro lado, poniendo de manifiesto la relaciA?n estrecha del mito de la Medusa con el culto de la cabeza cortada, podrA�amos aA�adir que la sangre de la Medusa “es de algA?n modo el epA�tomo del “pharmakon”, donde ella misma es un “pharmakos” –un chivo expiatorio–, como conviene a la funciA?n apotropaica de la mA?scara. Como ha sido demostrado por RenA� Girard, el “pharmakos” es una vA�ctima propiciatoria o sacrificial, cuya muerte establece la naturaleza dual de lo sagrado y refuerza la separaciA?n entre el monstruo y el dios”. (4)

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Desde otra perspectiva bien distinta, la del viaje del hA�roe, que nos interesa especialmente,A�la cabeza de Gorgona representa, en cierto modo, un trofeo; una representaciA?n de la meta de todo hA�roe que, como Perseo, culmina una larga y A�pica jornada,A� jalonada de duras pruebas y peligros, coronA?ndola finalmente conA�A�xito.

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(Un tubo con la Medusa de Harryhausen en Furia de Titanes, de 1981)

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(Fernand Knopff, Cabeza de Medusa. Pastel sobre papel)

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(Cabeza de Gorgona, via Flickr)

(Michelangelo Merissi, Caravaggio, se autorretrata como Medusa)

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(Arnold BA�cklin, cabeza de Medusa.)

-Fuentes y vA�nculos-

(1) The Medusa Complex, visions of the Gorgon, en Grotesque and Beautiful Art

(2) The Medusa Touch, part I y II y III en The Stygian Port, disquisiciones sobre el oscuro simbolismo de la cabeza de la Gorgona.

(3) Wikipedia, Medusa

(4) La medusa en el arteA� y la literatura, en Modern American Poetry. Especial interA�s el fragmento El Espejo y la mA?scara.

(5) El tA�rmino Gorgoneion se refiere a la cabeza degollada o mA?scara de la Gorgona, figurada en escudos, corazas, muros, etc.

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