LAS PUERTAS DEL CIELO

El guardián del recinto sagrado

    

        

 (El monstruo andrófago devorando a su víctima, quizá Jonás, en esta estatuilla del Museo de Cleveland)        

         

En algún momento de nuestras caprichosas disertaciones sobre el simbolismo tradicional del Juego de la Oca hemos mencionado la asociación de la espiral del tablero de juego con el cuerpo de una serpiente enrollada sobre sí misma, alrededor de un espacio central, denominado Jardín de la Oca, el cual hemos visto que puede vincularse simbólicamente con toda exactitud al Paraíso; de semejantes analogías es posible inferir ciertas cuestiones de diversa importancia a cuya discusión nos proponemos entregarnos en el presente artículo.           

 Se suele citar, con mayor o menor justificación histórica, al Mehen, el juego egipcio de la Serpiente, como uno de los supuestos antecedentes de nuestro Juego Noble y Restaurado de los Griegos. Sin embargo, y al margen de consideraciones más o menos fantasiosas, hemos de reconocer que en todo esto hay un gran componente imaginativo o, si lo prefieren, intuitivo, y que no existen pruebas concluyentes que permitan establecer una relación efectiva, salvo en el plano simbólico, entre la serpiente y el tablero de juego. Tampoco conocemos ningún ejemplar del Juego de la Oca en el que ambos elementos –itinerario espiral y serpiente—se identifiquen, lo cual justificaría de algún modo nuestra propuesta. A pesar de todo, la falta de evidencias documentales no nos impide en modo alguno sugerir que tal asociación pueda plantearse, especialmente porque abre numerosas posibilidades al análisis de los elementos tradicionales contemplados en el diseño del juego y revela  algunos aspectos interesantes de su  simbolismo.            

         

        

(Tablero de Mehen, el juego egipcio de la serpiente)        

         

(Analogías formales y simbólicas entre la serpiente  y el tablero espiral del Juego de la Oca)        

        

         

De este modo, si la meta del Juego de la Oca es el espacio central del tablero, alrededor del cual se despliega la serpiente cuyo cuerpo constituye el itinerario que han de seguir, con mayor o menor fortuna, los jugadores, es fácil inferir el significado de la carrera: recorrer el interior de la bestia equivale, según la significación general del descensus ad inferos, vencer al monstruo y, por ende, a la muerte, evitando sus fauces, y conquistando  la liberación o la inmortalidad, simbolizados por el acceso del jugador al lugar central –fuera de la rueda del cambio o existencia temporal—,  un verdadero Paraíso recobrado o Jardín de la Oca.          

 El asunto de la serpiente como custodio del Paraíso, o del Árbol de la Vida,  participa de idéntica significación que el episodio particular del Dragón como tradicional guardián de tesoros, recintos o lugares sagrados o,  directamente, manantial  de inmortalidad. A menudo, son el propio cuerpo o sangre del dragón los que consituyen el alimento o licor que propician la invulnerabilidad. Al igual que el dragón, la serpiente, emparentada simbólicamente con el mismo, –o de un modo más amplio el monstruo–  ”es en muchas tradiciones responsable de custodiar este Árbol de la Vida o inmortalidad, impidiendo al hombre aproximarse hasta él (a), o haciendo que se aleje después de haberle inducido a pecar. Así sucede en el contexto bíblico, donde es la serpiente del Génesis la que se encuentra junto al árbol del paraíso. (…) ella es la guardiana terrible del árbol sagrado; cierra al hombre tras la Caída (…) el camino de retorno al Paraíso perdido”.   (4)   

   

(En el cuadro de Paolo Ucello: San Jorge y el Dragón. A menudo, el fruto de la inmortalidad o depósito sagrado custodiado por el monstruo es una representación del arquetipo del eterno femenino, como nuestra Dama del Jardín de la Oca)   

 Las serpientes guardan todos los caminos de la inmortalidad, es decir,” todos los “centros”, todos los receptáculos en que está concentrado lo sagrado, toda sustancia real ” — según M. Elíade– . En la mitología griega, por ejemplo, “el vellocino de oro de Cólquide está guardado también por un dragón, al que Jasón tiene que dar muerte para conseguirlo. A las serpientes se las representa siempre en torno a la crátera de Dionisos, vigilando en la lejana Escitia el oro de Apolo, guardando los tesoros escondidos en las profundiades de la tierra o los diamantes y las perlas del fondo del océano; en una palabra, custodiando todo símbolo que incorpore lo sagrado, que confiera poder, vida y omnisciencia“    

En otras tradiciones, el depósito sagrado guardado celosamente por la serpiente o el monstruo devorador reviste las formas de una diosa o doncella, arquetipo del eterno femenino, que el héroe o candidato han de rescatar de las fauces de la bestia; es típico de las fórmulas de tono caballeresco o épico, en las que al simbolismo general se superponen los matices  inconfundibles del amor cortés. A menudo ocurre en diferentes ritos de paso que “ se da acceso al poder de un hombre mediante  la restitución de lo femenino; para ello, el hombre debe hacer un tránsito de prueba a través de unos elementos de carácter femenino.” (n)   En nuestro juego noble, la dama del Jardín de la Oca, arquetipo de lo femenino, aguarda pacientemente la llegada triunfante del héroe que transita con dificultad a través del vientre serpentino de la espiral, superando una tras otra las pruebas a las que es sometido.   

       

        

 (La serpiente enroscada en torno al  Árbol de la Vida)        

 De manera genérica, la vía de acceso al Paraíso, Fuente de Juventa o árbol de la vida, está con frecuencia bloqueada por un monstruo o por algún otro animal peligroso, como el león. Este último, junto a la serpiente, el hipogrifo o el dragón, es con frecuencia también un monstruo custodio e índice de lo sagrado. Por eso se le encuentra con frecuencia apostado a la entrada del templo, palacio, fuente, etc., es decir, a la entrada del temenos o recinto sagrado; “no para prohibir el acceso, sino para impedir al profano aventurarse inconscientemente a entrar y atraerse las iras divinas; entonces es, ante todo, signo, orientación, indicador de ruptura entre dos dominios heterogéneos, lo profano y lo sagrado. La iconografía de las civilizaciones más diversas representará, por ejemplo, en torno al árbol sagrado, tanto leones como genios, grifos, etc., igualmente aptos para desempeñar este papel de signos indicadores”.    (4)   

         

        

 (Los leones, tradicionalmente, se erigen como índices y  custodios del lugar sagrado. Foto: Baruk)        

         

Por este motivo, y por ser considerados un emblema de Cristo, los leones pueblan las portadas de las iglesias románicas, sus ventanas o la entrada de sus presbiterios. En general, “el asunto del león  andrófago depende (…) del tema imaginario del engullidor, motivo que abarca los numerosos símbolos de seres vivientes que comen y luego restituyen a su presa. El ejemplo más célebre es el de la plácida y complaciente ballena de Jonás, cuya historia utilizó magníficamente Cristo para explicar el misterio de su muerte, al que seguiría la resurrección” .  (4)   

    

       

(El simbolismo del Makara  o monstruo marino está directamente relacionado con el pasaje bíblico de Jonás y la Ballena)     

  Esta otra vertiente singular del simbolismo del monstruo devorador es su ligazón con la idea de resurrección y vida eterna la encontramos en la  presencia de leones tanto en las pilas bautismales como en las de agua bendita  en el arte románico.  De igual modo, por ejemplo, “en el baptisterio de Parma hay dragones apostados junto al árbol de la regeneración.”    Esta relación del monstruo andrófago con la renovación o resurrección iniciáticas queda confirmada “por el hecho de que, con frecuencia, vemos nacer a los dioses o a los hombres renovados en las fauces de uno de esos monstruos benéficos. El arte chino nos ha acostumbrado a esos pequeños personajes acurrucados en las fauces de monstruos terribles y mansos, como en el regazo de una madre.”   En este mismo orden de cosas, “no hay por qué asombrarse de ver las tumbas cristianas adornadas con leones. Por sí solo, el león es símbolo de la resurrección. (…) Las tumbas románicas de Husaby (Suecia) lucen con ostentación una máscara humana devorada por dos leones (…) ”    (4)   

      

        

      

   (Una imagen vale más que mil palabras: El vientre del monstruo como laberinto en esta ilustración para Jonás y la Ballena de The Stygian Port)      

 En el caso de la ballena, al simbolismo de las fauces desdentadas se une el del vientre del monstruo, comparable al de la caverna cósmica, arquetipo de la matriz materna o ctónica, presente en numerosos mitos y formas iniciáticas de muchos pueblos: ” La idea de que el paso por el umbral mágico es un tránsito a una esfera de renacimiento queda simbolizada en la imagen mundial del vientre, el vientre de la ballena” que en este caso es la cueva. (Campbell, 1997)”  En ocasiones los intestinos del monstruo adquieren un trazado laberíntico, lo cual pone de relieve la relación a nivel simbólico del vientre del monstruo, la caverna y el laberinto como lugares de pasaje o itinerarios iniciáticos.   

Así lo contemplan Mircea Elíade o Sir James Frazer, quienes aseguran que en algunas formas iniciáticas estudiadas, los ritos comienzan por el paso del iniciando a través de una especie de boca monstruosa, en algunos casos, y en otros accede directamente al interior de una cueva, caverna o fosa como expresión del regressus ad uterum. Si la estancia del individuo dentro del monstruo adquiere además la forma de un viaje a través del intrincado y laberíntico interior del monstruo, entonces el mito puede adoptar la significación general del descensus ad inferos, el descenso a los infiernos: “La entrada en el útero de la gran madre (madre tierra, es homologable a la entrada en el cuerpo de un monstruo marino o de una ballena o de una bestia salvaje, en algunos está implicado un cierto elemento de peligro y en otras, el regreso implica riesgos de ser despedazado por las mandíbulas del monstruo (…)” (n)      

      

     

(Jonás a punto de ser engullido por el monstruo. Foto Dick Osseman)     

La variedad de criaturas que aparecen como custodios del lugar sagrado no cambia nada del valor simbólico fundamental del episodio: este lugar central se identifica con la “morada de inmortalidad” o condición edénica, que debe ser nuevamente conquistada o restaurada: “el ser humano experimenta intuitivamente (…) que la invencible nostalgia que siente por una condición primordial, libre del mal, del pecado y de la muerte, no se puede separar de una reconquista difícil, de una lucha en la que deberá enfrentarse con las fuerzas del mal (…) objetivadas en la imagen del Dragón apostado junto al camino del Arbol del Paraíso”        

          

(Máscara de león devorador, con su víctima entre las fauces,  en un capitel de San Juan de Montañana. Imagen del Foro Club del Románico)        

         

En la tradición hindú, este monstruo guardián de lo sagrado reviste los rasgos de una entidad denominada Kala-Mukha, y  en extremo oriente se denomina Tao-Tié, símbolo cuyo significado, según René  Guénon,  está en relación con la Ianua Caeli (Puerta del Cielo, según el simbolismo más amplio de las Puertas Solsticiales): el Kala-mukha suele adoptar la forma de una máscara o cabeza de monstruo  que “de aspectos variados y a menudo más o menos estilizados, se encuentra en las áreas más diversas (Kala Mukha o Kirti –mukha en la India, Táo tíe en China, Camboya o Java”. Aparecen también estas máscaras en América Central, y su presencia es recurrente en la imaginería del arte medieval, especialmente en Románico europeo, en la figura del glotón de los templos, o el león devorador, apostado comúnmente junto a las puertas del templo, y participando del simbolismo general de las mismas, como indica Guénon a propósito de la Ianua Caeli.        

 Sigue diciendo Guénon sobre esta máscara o efigie del monstruo andrófago, que usualmente se vincula con la idea de puerta, apareciendo “en el dintel de una puerta, o en la clave de la bóveda de un arco, en la sumidad de un nicho, lo que determina su valor simbólico. (… ) En su origen debió tratarse –por ciertos rasgos, como la mandíbula inferior a menudo inexistente, ojos redondos, etc.— de la imagen estilizada de un cráneo humano (b).        

         

        

(Máscara de Tao Tie, la versión extremo-oriental del monstruo andrófago. Shaanxi Provincial Museum, Xi´an. Foto de Gary Todd)        

         

        

(Figurilla de un Tao Tie devorando a  su víctima)        

Por otra parte, el Tao t´ie,versión china del monstruo andrófago, no es ningún animal concreto, sino un glotón, devorador u ogro –emparentado ligeramente o el Leviatán o Boca del Infierno de las representaciones medievales– ; su significación, sin embargo, permanece idéntica,  “al margen de las formas que pueda adoptar, como la del león, en la India –Kâla—un Mâkara, símbolo del dios Varuna, un oso o un tigre (…)”   (3)    

Un atento análisis etimológico del término makara — nombre dado al Dragón o monstruo marino en diversas culturas– y sus diferentes acepciones arroja sorprendentes resultados que subrayan notablemente el simbolismo del que tratamos. Así,  en sánscrito, Makara, es nombre de un demonio del inframundo, donde encontramos un eco la conexión del monstruo con la idea del infierno, la ultratumba o más allá. Por otro lado, la etimología permite una vinculación con el concepto de centro sagrado o paraiso: efectivamente, el término makara se vincula “con  el centro del mundo, el monte Meru, lugar donde la tradición hindú coloca el paraíso. En sánscrito aparecen dos posibles etimologías: 1ra. de Makar, grande y Ari, filo, colmillo, espada; 2da. de Ma, del agua, y Kara, agresivo, guerrero ” . Además, en griego existe el vocablo Makare, que puede traducirse por  feliz, bienaventurado, pero también denota las almas de los que van a cielo, nombre del paraíso griego, así como el rumbo occidental (hacia occidente, tradicionalmente ultratumba, donde se pone el sol). Asímismo, tenemos  en Hindi: Ghar, Ghara, Khar, que significa  cueva o inframundo, donde encontramos una vez más la relación del vientre del monstruo con la caverna o antro iniciático. La misma connotación puede ser observada en Turco y Árabe: Maghara, que equivale a cueva, inframundo.  (6)    

         

  (La Boca del Infierno o Leviatán de las miniaturas medievales, emparentado lejanamente con el monstruo andrófago y su simbolismo)        

 Coomaraswamy, seguidor y colaborador habitual de Guénon, especialista en el Vedanta y experto orientalista, afirma que este rostro del monstruo andrófago “cualesquiera que sean sus apariencias diversas, representa verdaderamente la Faz de Dios, que a la vez mata y vivifica: no es exactamente una “calavera”, es decir, la “cabeza de un muerto”, sino que es la “Cabeza de la Muerte”, o sea Mrtyu, otro de cuyos nombres es Kâla” (…) Recordemos que Kâla es también el “Tiempo devorador”, –en una dimensión similar a la del Saturno o el Aion Mitraico en los antiguos misterios en Occidente–  pero “designa también el Principio mismo en cuanto “destructor” o “transformador” con respecto a la manifestación, lo creado, a la cual reduce al estado no-manifestado reabsorbiéndola en sí misma (devorándola),lo cual constituye el sentido más elevado en que puede entenderse la Muerte.”      (2)   

    

   

          

 (Makara o fauces del monstruo andrófago. Escultura del Museo Nacional de Vietnam)        

Las fauces del monstruo andrófago –en palabras de Guénon– “representan la vía única por la que forzosamente todo ser ha de pasar necesariamente, presentándose así como el “guardián de la Puerta” que debe franquear para liberarse de las condiciones limitativas de la existencia contingente y manifestada (…) Este simbolismo presenta sin embargo  “dos aspectos aparentemente opuestos: “benéfico y maléfico si se quiere –lo que equivale a decir que, según el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante él, su boca es para éste “Puerta de la Liberación” o “Fauces de la Muerte” (c), como la boca  desdentada de la ballena de Jonás, que engulle y luego devuelve “resucitado” al iniciando).        

En nuestro tradicional Juego de la Oca, la faz o máscara saturnina de la muerte aparece en la casilla 58 del tablero (5+8 = 13, el arcano sin nombre del tarot)rematando la espiral serpentina que constituye el itinerario del juego: desde un punto de vista iniciático, Saturno es el primero –o el último, según la perspectiva adoptada– de los peldaños de la escalera metálica o planetaria que conduce al iniciado en los misterios mitraicos. El Cronos Leontocéfalo, emparentado con Kala en su dimensión de Tiempo destructor o devorador, faz verdadera de la Muerte y la extinción, presenta una estructura similar, donde el cuerpo del dios, coronado por una máscara leonina, es rodeado por las espiras de la serpiente. En otro orden de cosas, resulta sugerente establecer la conexión entre la representación tibetana de la muerte, Yama, que se muestra delante de la “Rueda de la Existencia” amenazando con devorar todos los seres figurados en ella, y el símbolo de la Muerte en el Juego de la Oca, figurada en el segmento final de la espiral seriada, que tendría aquí idéntica significación a la de esta “rueda” de la existencia o de la manifestación.   

    

   

(Aion o Cronos leontocéfalo mitraico: el Tiempo devorador, equivalente al Kala hindú. La espiral serpentina es coronada por una monstruosa cabeza leonina)   

   

      (El juego de la oca: una espiral numerada ,la  manifestación y el tiempo)–el cuerpo de la serpiente– coronado por la Faz saturnina de la Muerte (casilla 58))   

Este dualismo también está presente en el simbolismo del león, especialmente en la imaginería románica, cuyos matices de significación pueden ser casi infinitos “sobre todo en lo que concierne al carácter benéfico o maléfico del león. La muerte que da siempre es un mal en sí, incluso para los buenos; por otra parte, el león andrófago, que permite el acceso de los elegidos al más allá, es también el que envía a los malos  a los tormentos del infierno(…)“        

 La doble vía que se abre tras las fauces del monstruo devorador lo ponen en relación inmediatamente con la noción del Juicio de los Muertos. También en el Juego  de la Oca el encuentro con la Muerte produce el mismo efecto separador, entre condenados y bienaventurados, según el signo que la fortuna decida en dicho pasaje. La máscara de la muerte equivale aquí a la del cocodrilo Ammit,  la versión egipcia del monstruo devorador, presente en la escena del Juicio del difunto, que aguarda el resultado de la “pesada de almas” para devorar a quienes no hayan pasado satisfactoriamente la prueba.    

   

      (La versión egipcia del monstruo devorador: Ammit en la escena de la pesada de almas o Juicio de los muertos)   

         

A modo de conclusión, podríamos afirmar que la presencia del monstruo devorador en las puertas del recinto sagrado sumariza el hecho de que “el más inaccesible de todos los lugares sagrados es, evidentemente, el Cielo, cuyas formas simbólicas son múltiples y variables, y van desde la tierra prometida al Paraíso Original, pasando por el árbol de la vida. (…)  Y que “esta escalada al cielo no se puede realizar sin transición… El hombre no encuentra de nuevo el camino del Árbol de la Vida sino pasando por la muerte. Es la segunda línea del simbolismo del monstruo de la entrada; el monstruo andrófago. En este caso (…) concebido como símbolo del animal que devora, que hace desaparecer, y, al mismo tiempo, como símbolo del animal que confiere a su víctima devorada algo de su propio poder vital, realizando en ella una verdadera metamorfosis por el paso a través de la muerte”. (4)     `   

Después de un largo viaje, lleno de penalidades y dificultades, a punto de entrar en la tierra de promisión, aún resta al héroe el combate con el monstruo:  Porque “el reino de los cielos sufre violencia, y sólo los que se la hacen lo consiguen” (Evangelio de San Mateo, XI, 12)    (4)   

         

    

        

      

  -Notas y aclaraciones-       

(a)     En la versión bíblica, realmente es un Ángel y no una serpiente quien detenta este papel de custodio del acceso al Árbol de la Vida; este curioso paralelismo entre el querube y la serpiente, presente en otros episodios bíblicos y tradicionales (los inquietantes parecidos entre San Miguel y su adversario el Dragón; Lucifer, un ángel que también es llamado “la Serpiente antigua”) plantea profundas cuestiones de difícil interpretación simbólica pero que bien merecen una atenta lectura.        

(b)     Lo que nos lleva a plantearnos la posibilidad de identificación de este monstruo andrófago con la figura de la calavera de la casilla 58 en el tablero del Juego de la Oca, que presenta por un lado el simbolismo de las “fauces de la muerte” en tanto puerta o umbral de acceso al Paraíso (el espacio central del tablero, no numerado) así como la dimensión saturnal del tiempo como “monstruo devorador”. Así, su posición en el final del itinerario numerado, que representaría el mundo sensible o temporal, marca el  limes o frontera con el mundo no manifestado, fuera de la esfera del tiempo, el reino de Saturno o, en cierto sentido, de la Muerte.        

 (c) Curiosa y significativamente, en el tablero del Juego de la Oca la figura de la muerte tiene idéntico doble significado, pues para algunos jugadores representa la línea que determina su liberación y su vía de acceso al Paraíso o Jardín Central, meta del juego, mientras que  para otros, menos afortunados, se presenta como fauces de la muerte, que suponen el final de la carrera del jugador y el final de su vida efectiva, obligándole a retomar una nueva existencia en el mundo manifestado (una nueva partida desde el la casilla inicial).        

     

  -Fuentes y vínculos-       

 (1) Soberbio artículo sobre el monstruo andrófago y su simbolismo en la imaginería del románico.        

(2) Guénon, René : Kala Mukha, en Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada. Paidós Orientalia, VVEE       

(3)énon, René : Kala y Tiempo Devorador en Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada.        

(4 Varios autores:  Introducción a los símbolos. Europa Románica. El Monstruo Andrófago  y El Guardián del lugar sagrado. pp.  339 y ss.        

(5)Diferentes acepciones, bien reveladoras, del término Makara, en Estante do templario       

(6 El episodio de Jonás y la Ballena como monstruo andrófago, en unos hermosos capiteles y relieves, en el Foro del Club del Románico.    

(7)Les Rites de passage: Etude systématique des rites (Paris, 1909; repr. New York et al., 1969..    

(8) M. Elíade. Iniciaciones místicas. Taurus, Madrid, VVEE. Mitos, sueños y misterios, sobre la caverna iniciática y el vientre del monstruo engullidor.   

(9)Vázquez Hoys, Ana Mª! Representación de la serpiente en la iconografía mitraica

Killing the dragon

 
  
(San Miguel combate al Dragón; relieve del Museo del Louvre)
  
  
  
  
“San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo
contra la perversidad y las acechanzas
del demonio (…)”

 

Con ocasión de la festividad de San Miguel Arcángel, patrón de las milicias celestiales e infalible guía, nos hemos propuesto abordar el asunto del combate con el Dragón, uno de los más significativos y relevantes episodios de la vida de todo héroe viajero, pleno de simbolismo. De todos es conocido que en la hagiografía cristiana, los santos patronos de los caballeros, San Jorge y San Miguel Arcángel, aparecen a menudo en el acto preciso de combatir al Dragón –la serpiente o el demonio participan aquí del mismo simbolismo en tanto que encarnaciones del “adversario” —en una miríada de obras de arte maravillosas; bástenos recordar a Rafael o el mismo Durero, que tuvo a bien autorretratarse junto al Jefe de las Huestes Celestiales en uno de los episodios más célebres del Apocalipsis:

 “Hubo un gran combate en los cielos. Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya lugar en el Cielo para ellos. Y fue arrojado el Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él.” (Apocalipsis 12, 7-9)   

En la Biblia las referencias a este dragón, encarnación del adversario, son numerosas: Así,  el profeta salmista dice: “Tú aplastaste la cabeza del Dragón”…(…) “Ese dragón que tú formaste para jugar con él”. (…) “es el mismo que tú hiciste para que fuese burlado por tus santos— Con esta opinión está de acuerdo lo que el santo Job dice: “Este es el principio de la imagen de Dios que consiguió que el dragón fuese echado a perder por sus ángeles.”” (Juan Escoto Eriúgena, Periphyseon) (4)

 

Albrecht Dürer, German, 1471 – 1528
St. Michael combat al Dragon
del Apocalipsis cum Figuris Pictures 1751

(El joven Durero se autorretrata parapetado tras el escudo con el emblema del heliotropo; es el ángel de arriba a la derecha)

 

En multitud de leyendas el dragón aparece con el significado de enemigo primordial, al margen de otras vertientes simbólicas más profundas. El combate con el dragón constituye por ende la prueba caballeresca  y heroica por excelencia. Hércules, Apolo, Cadmo, Perseo, Jasón, Sigfrido, Beowulf, San Jorge, San Miguel, Arturo, Tristán o Lanzarote, todos los héroes de cuentos,  sagas y epopeyas conocidas han de vencer al dragón, o su contrapartida, la serpiente o Caos primordial, la Tiamat de la mitología mesopotámica. El combate del héroe primordial con el monstruo existía también en la mitología egpcia, bajo la forma de la lucha entre Horus y Seth, que adopta diversas formas, entre otras las del hipopótamo, y así ha sido representado en diversos relieves, como los del templo de Edfú. La influencia de esta iconografía y su simbolismo en la génesis de las formas legendarias y hagiográficas en el mundo occidental es para algunos evidente.

“ Pero quizá, el más famoso y difundido santo guerrero vencedor del dragón, sea San Jorge. Nacido en Lidia y martirizado en Nicodemia en 303, su figura hunde raíces en el dios Horus egipcio para acabar como invención tardía del siglo XII. (…) En los bestiarios, acabará por perpetuarse su imagen asociada a la del diablo. Así en el de Cambridge, no sólo constituye una ampliación del Fisiólogo, sino que sigue a Solino, Ambrosio y, sobretodo, a Isidoro de Sevilla, para quien el demonio sería el más enorme de todos los reptiles, como un dragón, con cresta o corona. “  ( 6 )

(La visión egipcia del combate primordial: Horus vence a Seth, el hipopótamo, en un relieve del templo de Edfú. )

En el sentido más amplio del simbolismo del dragón, éste representa “lo animal” por excelencia, su lado más salvaje y peligroso, pero también, en sentido positivo, la energía o fuerza bruta en toda su pureza, de ahí quizá también su tradicional asociación con el fuego. Entre los sumerios, el animal en general representaba al “adversario”, el mismo concepto que más tarde se adjudicaría al diablo (el término Satán, por ejemplo, se traduce exactamente como adversario). No obstante, el dragón aparece en algunas culturas entronizado o deificado, como se le muestra en los estandartes chinos de la dinastía Manchú, o entre los fenicios o sajones.

(Así interpreta Delacroix el mito de Apolo y Pitón)

La leyenda del matador de dragones ofrece diversas versiones, en general de carácter violento y sangriento Los héroes antiguos acostumbraban a coronar su búsqueda con la hazaña de dar muerte al dragón.  A pesar del núcleo central del mito, los episodios varian: Es el caso de la leyenda del herrero John Smith (apellido que significa precisamente herrero, como herrero era Sigrido, el héroe de la saga de los Nibelungos, vencedor de Fafnir) de Deerhurst, en el condado de Gloucester, que alimentó a un voraz monstruo: “después de beber una inmensa cantidad de leche se tumbó al sol con las escamas erizadas. Entonces el fornido herrero le cortó la cabeza.”  En otra leyenda británica, el campeón Lyminster de Susex preparó para su enemigo un pudding emponzoñado, tan grande que tuvo que transportarlo en un carro hasta la guarida del monstruo, que lo engulló de un bocado, junto al carro y los caballos.

San Jorge combatiendo al Dragón (1551-52=)

Relieve de la fachada de San Giorgio degli Schiavoni, Venecia

En  este mito de la lucha del héroe y el dragón quieren ver algunos el tema arquetípico del triunfo de la luz sobre las tinieblas, o en términos junguianos, del yo sobre las tendencias negativas y destructivas del subconsciente.  Para la mayoría de las personas el lado oscuro o tenebroso de la psique, lo que Jung llamaba la sombra, permanece oculto, en estado larvario o inconsciente, reprimido. El héroe, por el contrario, debe percatarse de la presencia de la sombra y ser capaz de extraer de ella su potencial espiritual. Necesita llegar a integrar su potencia destructiva si quiere alcanzar la realización; ésta es la metáfora que representa vencer al dragón; en otros términos: sólo después de dominar y asimilar la sombra un individuo puede adquirir la plenitud personal y espiritual.

Para otros autores, influenciados posiblemente por la escuela del psicoanálisis, la lucha contra el monstruo significa la búsqueda para liberar a la conciencia apresada por el inconsciente; Ania Teillard (*)  sugiere que el monstruo se identifica con la líbido. Un modo trivial pero seguro de identificar de una vez por todas las asechanzas de Satanás.

(La lucha con el dragón en un capitel románico de San Juan del Duero. Crédito: Baruk)

Uno de los aspectos más interesantes y profundos del simbolismo del Dragón en relación con el viaje del héroe es su papel de custodio del recinto sagrado –temenos– o el tesoro. En estos mitos el Dragón se nos presenta esencialmente como un guardián severo; es en efecto el guardián de los tesoros escondidos, y como tal el adversario que debe vencerse para poder acceder a aquéllos. “En la mitología romana, aparecerá de nuevo en su papel de vigilante eterno enroscado en el manzano (Árbol de la Sabiduría ) que la misma Madre Tierra regalara a Hera y que era esquilmado, sin contemplación, por las Hespérides(…) “ (6) 

 Si en Occidente es el guardián del Vellocino de Oro y de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides –trasunto del Paraíso o morada de los inmortales–; en China, según un cuento de Tang, es el guardián de la Perla; la naturaleza del tesoro custodiado es diversa, pero  la leyenda de Sigfrido y Fafnir corrobora que este tesoro guardado tan celosamente por el dragón no es sino la inmortalidad.

 

(La ballena, en tanto que monstruo andrófago, es pariente del Dragón)

 

 

El dragón comparte con la ballena una parte del simbolismo relacionado con su papel de monstruo andrófago, que juega un papel fundamental en algunas formas de iniciación, especialmente en las culturas primitivas. Se pueda relacionar la imagen de la ballena arrojando a Jonás con el significado del dragón que engulle y vuelve a escupir su presa después de haberla transfigurado. Esta imagen del al héroe engullido por el dragón es muy significativa: vencido el monstruo, el héroe adquiere la eterna juventud –el tesoro custodiado por el monstruo, cuyas fauces a menudo se identifican con las puertas de la Muerte—Consumado el viaje a los infiernos, asimilados aquí con el vientre de la bestia, el héroe vuelve de nuevo del país de los muertos o –en el caso de la ballena—de la prisión nocturna del mar. El mito familiar de Jonás y la ballena, en el que el héroe es tragado vivo por un monstruo marino que lo traslada durante la noche sobre el mar, de oeste a este, simboliza el camino el sol desde el crepúsculo al alba. El héroe, como el sol, se hunde en las tinieblas que representan la muerte, para resurgir victorioso al término de su viaje.

 

 (Hercules y la Hidra de Lerna, en un grabado de Ludovico Caracci)

 

(No podemos resistirnos a incluir este fragmento de la película de Fritz Lang Los Nibelungos (1924), para ilustrar nuestro pequeño capricho sobre el héroe vencedor del dragón, pues precisamente aquí se recoge el episodio de Sigfrido dando muerte al monstruo Fafnir  y recibiendo un baño en su sangre para propiciarse la invulnerabilidad)

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Sophia y el Dragón, imaginería del dragón en Occidente

(2) Para todos los textos hemos empleado, entre otros, el Diccionario de Símbolos de Juan Eduardo Cirlot y el fabuloso volumen de Chevalier y Champeaux.

(3) El dragón es uno de los animales favoritos para los ilustradores de fantasía contemporáneos. Un puñado de dragones en Taringa! y estos otros del genial Kerem Beyit, por cortesía de Pasa la vida

(4) La ballena como monstruo andrófago es el tema principal de este foro sobre simbolismo en el Románico; el combate con el monstruo es un motivo recurrente en la imaginería del Románico.

(5) Más dragones luchadores y otros extraños pobladores de los  capiteles románicos en esta página de aquí (con muy buenas fotos y comentarios)

(6) Para un buen material de referencia, véase  El Dragón en el Románico, apuntes para un símbolo

 

 

Quo vadis?

 
 
        

      

Quo vadis?…*    

Este asunto del  viaje celeste de las almas después de la muerte ha sido ya tratado sumariamente en algunas de nuestra entradas pretéritas, pero aún nos proponemos añadir a cuanto dijimos entonces algunos conceptos interesantes que desarrollaremos en esta ocasión con mayor detalle.                      

El arranque de una larga tradición literaria sobre el asunto del viaje sidéreo post mortem encuentra en Platón y en su herencia pitagórica, uno de sus más directos responsables. La creencia en la inmortalidad del alma humana y su relación estrecha con los astros permea la literatura babilonia e indo-irania, donde habría que buscar el origen último de esta tradición, así como la fuente de la idea de la categoría divina de los planetas y del zodiaco, y su influencia en los asuntos del hombre. (1)                        

             

La rueda del Zodíaco en un manuscrito islámico

El zodíaco o el Cielo, con el agujero o clave de la bóveda central,según la cultura china.

En esta escatología del zodíaco, el papel de la luna es fundamental, puesto que este astro representa el lugar de acceso y ascensión definitiva hacia la liberación o el regreso a la manifestación, hacia la tierra; de ahí su denominación de “Puerta del Cielo”.                        

El creciente lunar asociado a la Puerta del Cielo como advocación de la figura de la Virgen madre

Una de las advocaciones de la Virgen es la de Puerta del Cielo, Ianua Coeli

 (Una de las advocaciones de la Virgen es la de Puerta del Cielo)                  

Algo similar hallaremos en el mazdeísmo, cuyo discurso escatológico  establece que en su viaje hacia la liberación, las almas puras han de atravesar un puente llamado Cinvat –aquí el puente es una expresión simbólica similar al “acceso” o “puerta” representada anteriormente por la luna–  que se eleva sobre el abismo infernal; desde este lugar las almas suben a la región de las estrellas fijas para entrar desde aquí al círculo de la luna (que determina el regreso a la manifestación, la vuelta a la existencia terrena del individuo) o bien, según su grado de santidad, acceder al reino del Sol, morada de Ahura-Mazda, la luz infinita.                        

La más importante aportación de los babilonios a este sistema de creencias en torno al viaje sidéreo es la introducción del mito de las dos puertas celestes por las que ascienden y descienden las almas, así como la idea de la influencia de los planetas en el destino humano, que llegará a ser uno de los elementos clave en la doctrina de las religiones orientales, especialmente en los misterios de Mitra, donde el tema de las puertas celestes y su relación los solsticios será especialmente desarrollada.                          

Relieve con la escena de Mitra tauróctono. En los misterios de Mitra la rueda del Zodiaco tiene especial relevancia.

En los misterios de Mitra, los dadóforos Cautes y Cautopates representan las Puertas de acceso y salida de la caverna cósmica y los dos solsticios

Desde el inicio de esta tradición sobre el viaje de las almas se pone de manifiesto su carácter literario; ya el mismo Platón se ocupa de presentarnos en forma mitificada el asunto del viaje sidéreo. Más adelante, en Roma, Virgilio retoma parte de la escatología esbozada por Platón en algunos versos de su Eneida, donde describe el encuentro del héroe con Anquises, su padre. (3) Posteriormente, en el siglo V, encontramos de la mano de Macrobio una síntesis de las ideas fundamentales aportadas por los neoplatónicos, pitagóricos, gnósticos y primeros cristianos. En el cristianismo se amalgaman muchos de estos conceptos que van a formar parte de la doctrina cristiana de ultratumba.                       

              

La Comedia de Dante se hace eco de la tradición pitágorica del viaje celeste del alma

Este compendio de creencias tuvo su pervivencia en ambientes cultos hasta bien entrada la Edad Media, donde empiezan a mezlcarse con otros planteamientos del viaje del alma debidos a influencias diversas, desde la escatología musulmana a la tradición bíblica, como el episodio de la Escala de Jacob o la Escala de Mahoma, según la visión islámica del Infierno. Esta última tradición pudo tener un efecto notable en el diseño de la Divina Comedia de Dante, obra cumbre en el final del Medievo que recoge y cristaliza todas estas corrientes a propósito del viaje celeste del alma a través de las esferas planetarias.                        

              

La escala planetaria alcanza la primera de las esferas planetarias, la Luna, que marca el primer peldaño en el viaje celeste del alma

            

En el sueño o visión de Jacob, aparece una escala por la cual suben y bajan los ángeles: el lugar de la visión es llamado Puerta del Cielo 

              

En la larga tradición sobre el viaje sidéreo  se han descrito básicamente dos formas del mismo, uno que define un itinerario de cuatro etapas, y otro que describe un recorrido a través de las esferas planetarias.  En esta segunda forma  del viaje planetario, el alma se desprende –o se carga, según el sentido de ascenso o descenso hacia el mundo manifestado—de impurezas materiales, densas o “metálicas” (en el sentido que los alquimistas daban a los metales asociándolos a los planetas) a su paso por las diversas esferas;  finalmente, la unión con la divinidad o liberación tiene lugar en la Puerta del Paraíso celeste, que muchas tradiciones vinculan con la Vía Láctea ( n).                   

            

            

(El mundo en el nivel más interno, denso e inferior del sistema de esferas planetarias, según la visión gnóstica del verdadero infierno)           

                  

(El Camino de Santiago, también llamado Camino de las Estrellas, identificado con la Vía Láctea, participa del simbolismo del viaje sidéreo del alma. El papel de la Vía láctea en la escatología grecorromana y especialmente en los misterios de Mitra es especialmente relevante, identificándose casi siempre con la morada del reposo de los Justos. )            

La Vía Láctea, también llamada Camino de Santiago, es en esta tradición la meta del viaje sidéreo

La Vía láctea se hace coincidir con el mundo divino o no manifestado del que las almas de los hombres inician su viaje de descenso hacia el mundo terreno, según el relato que Macrobio realiza de este viaje de de las almas a través de los círculos planetarios y del Zodíaco. Las almas descenderán al Zodíaco por medio de uno de los puntos de contacto — o Puertas– entre ambos círculos siderales, fijado en Cáncer, para pasar luego a las siete esferas planetarias, que atraviesan hasta quedar encerradas en el cuerpo físico –la esfera de mayor densidad–. El viaje de ascenso participa del mismo itinerario, pero a la inversa, y la entrada en la Vía Láctea, empíreo o Paraiso, se efectúa a través de la Puerta de Capricornio.                        

                 

(El Pórtico de la Gloria, jalón del Camino de Santiago o Vía Láctea,  puede ser interpretado en parte a la luz de la doctrina de las Puertas del Solsticio)                 

                         

(En algunos lugares, como es arriba es abajo, algunos bienaventurados pueden comprobar en determinadas épocas del año la operatividad de las Puertas Solsticiales )

              

Por una de esas puertas, la de Cáncer,  explicita Macrobio, bajan las almas desde lo indivisible, experimentando simbólicamente lo que se ha dado en llamar “la caída del hombre” –al menos tal y como la interpretaban los gnósticos—cubriéndose de estas impurezas metálicas y entrando, por fin, en los que Pitágoras llamó el Reino  de Plutón, refiriéndose al sistema planetario, pero también al mundo manifestado, y por ende nuestro mundo; de ahí la doctrina gnóstica que piensa el mundo como una suerte de “infierno” o creación invertida o especular de de un mal demiurgo, una “prisión” para el alma que recuerda su naturaleza divina y ansía su regreso al empíreo, su lugar de origen y verdadera patria; éste también quizá es el sentido último de la idea del “peregrino” en su acepción de “extranjero” o “extraño”, en cuanto espíritu ajeno al mundo sensible.                        

               

               

   (  La estructura del infierno de Dante se adecua al itinerario de las esferas planetarias fijado para el viaje sidéreo )            

                           

              

  (En la escatología gnóstica, cada esfera planetaria –la primera de las cuales es la luna– está regida y custodiada por un arconte, que impide la salida del alma de la prisión en la que se halla confinada, el mundo sensible)     

Esta identificación de las Puertas del Cielo con los signos de Cáncer y Capricornio, y su vinculación con los soslticios de verano e invierno, respectivamente, se encuentra en diversos textos herméticos y principalmente en el Antro de las Ninfas, de Porfirio, que parte de la tradición de la gruta homérica de Itaca (n) para llegar a establecer definitivamente los elementos característicos y fundamentales de esta creencia. Sin embargo, las primeras noticias sobre la doctrina de la existencia de unas Puertas de paso de las almas a la Vía láctea son mucho más antiguas, y al menos habría que remontarlas a los pitagóricos, y existen además numerosos paralelismos más allá de la mera coincidencia con la tradición védica de las Puertas de los Hombres y las Puertas de los Dioses, Ptri Yana y Deva- Yana.( )                       

             

               

                 

Según Guénon, este Antro de las Nifas es el equivalente de la caverna “cósmica” , la cual podrá tener dos puertas “zodiacales”, opuestas (…) y por lo tanto correspondientes, respectivamente, a los dos puntos solsticiales, una de las cuales servirá de entrada y la otra de salida; en efecto, la noción de estas dos “puertas solsticiales” se encuentra explícita en la mayoría de las tradiciones, y se le atribuye por lo general una importancia simbólica considerable. La puerta de entrada se designa a veces como la “puerta de los hombres”, quienes entonces pueden ser iniciados en los “pequeños misterios” como simples profanos, puesto que no han sobrepasado aún el estado humano; y la puerta de salida se designa entonces, por oposición, como la “puerta de los dioses”, es decir, aquella por la cual pasan solamente los seres que tienen acceso a los estados supraindividuales. No queda ya sino determinar a cuál de los dos solsticios corresponde cada una de las dos puertas (…)                        

               

              

Yana es una palabra sánscrita con una gama de significados que incluye sustantivos como ‘vehículo’, ‘viaje’ o ‘camino’, y verbos como ‘ir, moverse, montar o marchar’; además de la correspondencia simbólica, fonéticamente se acerca a Ianua, latín para puerta y a Ianus, el dios de las puertas. (n) Efectivamente, estas dos puertas solsticiales están vinculadas al simbolismo de Jano, como hemos apuntado en otras ocasiones.  Jano es el ianitor (portero) que abre y cierra las puertas (ianuae) del ciclo anual, con las llaves que son uno de sus principales atributos, la llave como simbolismo axial que lo conecta a Jano con la parte Suprema.                

                         

Estas dos puertas, de Cáncer y Capricornio, son identificadas por Platón con dos aberturas, por las que descienden (Cáncer) o ascienden (Capricornio) las almas en su viaje, según refiere Porfirio en el citado Antro de las Ninfas. También menciona Porfirio que existen otras opiniones que aseguran que el Sol y la Luna son las puertas que las almas atraviesan en su viaje; la polaridad de los astros equivale aquí a la dualidad que ofrecen igualmente las dos caras de Jano, el dios de los misterios y las iniciaciones, en cuya imagen hay que ver otra manifestación de esta tradición oculta sobre las Puertas Solsticiales. ( )                         

                         

          

 (n) La gruta o caverna cósmica, es aquí un símbolo del cosmos considerado como el mundo manifestado, “físico” o inteligible 

        

         (La salida del Cosmos) 

En cuanto a la primera versión del viaje del alma, considerado como un periplo en tres o cuatro fases, merece la pena destacar el papel clave del Sol y la Luna, que ya los pitagóricos identificaban con las Islas de los Bienaventurados.  En este modelo, del que los mitos platónicos fijaban los fundamentos para el Occidente grecorromano, el destino celeste de las almas está ligado a un lugar intermedio en el que hay dos simas por las que suben y bajan las almas, y otras dos más arriba en el cielo, simas perfectamente identificables con las Puertas solsticiales.                        

Con Plutarco, la geografía del más allá participa de la influencia platónica y se enriquece con la adaptación del Hades de los griegos, con sus agujeros , simas o Puertas al cielo y la tierra, y con la gruta o antro donde las almas esperan su destino.                        

A lo largo de los siglos esta corriente literaria del viaje sidéreo, que hemos visto remontarse a la antigüedad clásica y más allá, si tenemos en cuenta los paralelismos con las doctrinas védicas,  irá añadiendo paulatinamente elementos diversos a la geografía imaginaria de su recorrido ultraterreno, así como un sinfin de nuevos conceptos escatológicos tomados de otras tantas formas religiosas y tradicionales, de los cuales nos merece la pena destacar especialmente la figura del guía que, bajo la forma de un dios, daemon, ángel –en la versión cristiana ya vimos a San Miguel desempeñar tal función– , astro rey, Hermes, Mitra, el propio Cristo, o en la Comedia de Dante, Virgilio y Beatriz, ayuda al alma a superar las dificultades que habrá de encontrar en tan peligroso y difícil ascenso a traves de las esferas, hasta el noveno cielo, el Empíreo, meta de nuestro viaje.                        

 

       

Beatriz guía a Dante a través de las esferas en este dibujo de Boticelli

                        

                         

        

(Truman –True man– efectúa su particular salida de la caverna cósmica, bajo la atenta mirada del celoso arconte y guardián de la puerta,  Christoff –Christ OFF–)        

     -Fuentes, notas y vínculos-      

* Quo Vadis?     

Quo vadis?  es una frase en latín que significa ¿Dónde vas? o también, en nuestro caso, el pequeño matiz (¿dónde crees que vas?)  Su uso más frecuente se refiere a un episodio de la tradición cristiana recogido en los apócrifos Actas de Pedro (V.A.XXXV) en el cual San Pedro encuentra a Cristo cuando el primero escapa de una segura crucifixión en Roma. Pedro formula a Jesús la pregunta; a lo que el Salvador responde: “voy a Roma para ser crucificado de nuevo” (Eo Roman iterum crucifigi), lo cual espolea el valor de Pedro quien a raíz de este encuentro continuará con su ministerio y llegará a ser un mártir.    

La frase, por otro lado, aparece en otras ocasiones en la Vulgata, especialmente en el pasaje de Juan XIII:36  (Simón Pedro le dijo: Señor, ¿adónde vas? Jesús respondió: Adonde yo voy, tú no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después)   

(1) Fragmentos tomados de  Pérez Jiménez, Aurelio.  Pérez Jiménez, Aurelio, El Viaje Sidéreo de las Almas: origen y fortuna de un tema clásico en Occidente. Universidad de Málaga.         

(3) Truman y la doctora Arroway, protagonistas de El Show de Truman y Contact, también buscan desesperadamente a sus padres, pero sólo logran encontrarse con una buena réplica       

- Desvelando (o casi) el gnosticismo galopante del Show de Truman, en este vídeo                                

(2) Homero, el Hades y la gruta de Itaca en Paradise Found                

Quo Vadis?… La doctrina del viaje celeste del alma en el paganismo en Astral Ascent        

Escatología musulmana y visión islámica del infierno en la Escala de Mahoma(           

(10) Para abundar en esta asociación con el simbolismo de Jano,  véase  Guénon, René, y también       http://www.euskalnet.net/graal/rgsajua.htm                  

Véase  sobre el tema del antro de las Ninfas, René Guénon, la salida de la Caverna               

                       

        

El ojo del halcón (II).

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El astronauta F. Story Musgrave, anclado al brazo robótico del Endeavor, se prepara para ser elevado a la parte superior del Telescopio Espacial Hubble durante la primera misión de servicio en 1993. El astronauta Jeffrey Hoffman, en el interior del compartimiento de carga del transbordador, ayuda a Musgrave en la tarea de corrección de la miopía del telescopio. El Hubble fue especialmente diseñado para ser reparado y actualizado por astronautas en órbita.

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El cuerpo del Hubble está diseñado para protegerlo de las grandes variaciones de temperatura que sufre al alternar la exposición directa al Sol con la sombra de la Tierra. Para ello tiene múltiples capas aislantes, que resguardan su esqueleto de aluminio reforzado con plásticos de fibra de carbono. El Hubble utiliza dos espejos hiperbólicos, lo más preciso para un telescopio reflector, y se le pueden acoplar cinco instrumentos diferentes de observación, en este sentido es comparable a una cámara reflex. Todos los datos generados por estos instrumentos son almacenados en la memoria interna del telescopio -algo así como un pen drive a lo grande- y un par de veces al día son enviados por radio al Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial para ser archivados.

Continuamos con la segunda parte de las fotografías de este “ojo de halcón” elevado a la enésima potencia.

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En las profundidades de las galaxias. Parece que esté aquí al lado, pero en realidad esta galaxia espiral típica, conocida como Messier 66, se encuentra a más de 36 millones de años luz. Su tamaño es tan inmenso que es difícil de imaginar: 96.000 años luz de lado a lado, lo cual quiere decir que ese es el tiempo que se tardaría en cruzarla viajando a la velocidad de la luz: 300.000 kilómetros por segundo. Foto: NASA, ESA y el Hubble Heritage Team (STScI/AURA).

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El misterioso ojo de gato. Su nombre técnico es NGC 6543, pero se conoce como Nebulosa Ojo de Gato: es uno de los objetos estelares más complejos conocidos, debido a las particularidades de su estructura, compuesta por diversas capas cuya formación ni siquiera los astrónomos han entendido completamente todavía. Foto: NASA / Hubble ST.
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Los colores de la Nebulosa del Anillo. Al igual que en muchas de las fotos del Hubble, los colores visibles de las imágenes son composiciones de los astrónomos para indicar las diversas estructuras de los objetos estelares. En este caso colorearon la Nebulosa del Anillo para mostrar la temperatura de los gases que la rodean, de más caliente (azul y verde) a más frío (amarillo y rojo) en el exterior. Foto: NASA / Hubble ST.

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La Nebulosa del Cono, vista de cerca. Lo que a simple vista parecen pilares y otras estructuras que se dirían de barro o arcilla son en realidad gigantescas nubes de gas, en este caso hidrógeno, que rodean a las estrellas. El Hubble tomó esta imagen con su cámara infrarroja en 1997 y lo que podría identificarse como «viento» en la parte superior, moviendo los gases, es en realidad la atracción gravitatoria de estrellas supermasivas. Foto: ACS Science Engineering Team / NASA.

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El nacimiento de las estrellas. En este cúmulo estelar llamado NGC 602, cerca de la Pequeña Nube de Magallanes, millones de estrellas jóvenes emiten radiación y energía en forma de ondas que erosionan el material que las rodea creando formaciones visualmente interesantes. El tamaño de lo que se ve en la foto abarca 200 años luz de lado a lado. Foto: NASA / Hubble ST.

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Reparando el telescopio. El Hubble ha recibido a diversos grupos de astronautas en estos últimos veinte años con motivo de diversas reparaciones y operaciones de mantenimiento. En esta foto el astronauta Steve Smith trabaja en la segunda misión de reparación del Hubble, que tuvo lugar en 1997. Foto: NASA.
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Buscando planetas. Sí, está lleno de estrellas: más de 180.000 ocupan esta fotografía, obtenida con la cámara del Hubble enfocando al centro de nuestra galaxia, con el objetivo de localizar exoplanetas. Los planetas que orbitan las estrellas lejanas no se pueden observar directamente, pero mediante diversas técnicas astronómicas se puede calcular su situación. Foto: NASA, ESA y K. Sahu (STScI).

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Como un niño con gafas nuevas. Esta impresionante imagen de la nebulosa NGC 6302, con forma de mariposa fue tomada con una de las nuevas cámara del Hubble en 2009 y es una buena demostración de la nitidez y calidad que puede obtenerse hoy en día tras las diversas reparaciones y mejoras llevadas a cabo en el telescopio. Foto: NASA / ESA.

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Un quinteto muy bien avenido. Este cúmulo de galaxias situado en la constelación de Pegaso se llama Quinteto de Stefan y muestra cinco galaxias tan diferentes como interesantes (dos de ellas están en el centro, casi unidas). Están situadas a unos 300 millones de años luz de distancia y fueron fotografiadas por la nueva cámara del Hubble en 2009. Foto: NASA / ESA.

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No nos resistimos a traerles el Ojo del halcón, según Alan Parsons Project, otros de nuestros músicos de cabecera.

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A lo largo de estos 20 años los cinco logros más importantes del telescopio han sido:

  1. El espacio profundo (ver la primera parte de esta entrada). En 2009, el Hubble regaló al mundo nuevas imágenes de galaxias jamás vistas. Las más jóvenes registradas. Se formaron tan solo 600 millones de años tras el Big Bang. Las captó gracias a una cámara instalada en la última misión de servicio.
  2. La edad del Universo. El Hubble desveló que la constante de Hubble es de 72 y, por tanto, la edad del Universo es de (13.73 ± 0,12) mil millones de años.
  3. Los agujeros negros supermasivos. El Hubble detectó “algo” supermasivo en el centro de la galaxia elíptica gigante M87. Los científicos midieron la velocidad del material que lo rodeaba, realizaron los cálculos pertinentes y concluyeron que era una masa 3.000 veces la de nuestro Sol concentrada en un espacio más pequeño que nuestro sistema planetario. Habían detectado por primera vez en la historia un agujero negro.
  4. Discos protoplanetarios en Orión. Son “embriones” de sistemas planetarios. Cuando una estrella nace en la nebulosa, se arremolinan a su alrededor polvo y rocas. Poco a poco irán cobrando forma de sistema planetario. Han permitido conocer muchos detalles sobre la formación de los sistemas planetarios.
  5. La primera “fotografía” de un planeta extrasolar. En 2005, el Hubble obtuvo la primera imagen de un planeta orbitando una estrella diferente al Sol. Era la estrella Fomalhaut, una estrella “bebé” en comparación con el astro Rey.

Son muchos más los descubrimientos que el Hubble ha proporcionado a lo largo de sus dos décadas de vida. Hasta 6.000 estudios científicos se han publicado gracias a él. Uno de los más recientes es el primer mapa en 3D de la materia oscura en el espacio, hecho en colaboración con otros telescopios terrestres, que ustedes han disfrutado ya en un tutubo de nuestra entrada “De dónde venimos y a dónde vamos (I)“.

Después de la última misión de mantenimiento se espera que el Hubble pueda seguir en servicio al menos hasta 2014, cuando está previsto el lanzamiento del Telescopio Espacial James Webb, al que se podría considerar su sustituto, aunque en realidad será menos versátil ya que está pensado sólo para trabajar en el infrarrojo y no se podrá realizar mantenimiento alguno en él una vez lanzado.

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- Fuentes y vínculos -.

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(1) Fotografías y parte del texto sacados de un excelente monográfico realizado por  rtve.
(2) No se pierdan la fantástica página oficial del Hubble, con todas sus imágenes, videos, etc… Días de entretenimento.
(3) Les recomendamos también la página de imágnes de la NASA, con más información sobre el asunto.
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El ojo del halcón (I).

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Así de majestuoso y tranquilo orbita el telescopio Hubble alrededor de la Tierra, tomando silenciosamente las mejores imágenes que nunca se hayan obtenido del universo que nos rodea. La fecha prevista para su desactivación es el año 2014, pero en vista de los excelentes resultados que ha obtenido pese a todos los problemas iniciales, puede que su vida se alargue un poco más y pueda seguir sorprendiéndonos con más maravillas.

De todos los órganos desarrollados por millones de años de evolución natural el ojo del halcón es el que consigue una visión más aguda. Se dice que podría leer un periódico a un kilómetro de distancia. De todos los artefactos desarrollados por el hombre, el telescopio espacial Hubble el el que mejor y más lejos ha llegado con su escrutadora mirada, 13000 millones de años luz, más de 100 cuatrillones de kilómetros. Esta maravilla de la técnica lleva el nombre del científico que más ha ampliado los horizontes de la humanidad, mostrándonos que la nuestra no es más que una de la infinidad de galaxias que pueblan el Universo, y que éste comenzó con la Gran Explosión, Edwin Powell Hubble.

El 24 de abril de 1990 el telescopio ponía rumbo al espacio a bordo del Discovery (¿cúal si no?). Básicamente es un gran tubo de cuatro metros de diámetro, once toneladas de peso y el tamaño de un autobús. El hecho de estar en órbita hace que sus imágenes eviten los problemas de distorsiones e interferencias de la atmósfera, y sean de mucha mayor calidad que las obtenidas por otros telescopios, aun situados en cimas de altos montes.

Sin embargo sus primeras imágenes fueron decepcionantes. Un error de pulido de 2,2 micrometros (millonésima parte de un metro) en el espejo principal hacía que tuviese un defecto de aberración esférica, miopía. Hubo que lanzar otra misión en el Endeavour (¿cuál si no?) para ponerle unas “gafas”, un sistema óptico conocido como COSTAR. Desde entonces no ha dejado de asombrar al mundo con sus imágenes, como las que les mostramos a continuación, sus 20 mejores fotos, que repartiremos entre esta y otra entrada.

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La Galaxia del Sombrero, como nunca se ha visto.

La Galaxia del Sombrero. Descubierta por Pierre Méchain a finales del siglo XVIII, es una de las imágenes más nítidas y espectaculares captadas por el Telescopio Espacial Hubble, especialmente porque el el ángulo con que se ve desde nuestro planeta crea un efecto visual tremendamente impactante. Foto: NASA/ESA y el Hubble Heritage Team (STScI/AURA).

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Los pilares de la Creación. En esta foto de 1995 el Hubble captó unas estructuras verticales dentro de la Nebulosa del Águila, un cúmulo estelar abierto. Están compuestos de columnas de hidrógeno que les proporcionan ese tono oscuro tan peculiar. (La zona negra de la esquina se debe al montaje de las imágenes originales, como sucede en algunas otras tomas.) Foto: Jeff Hester / Paul Scowen (Arizona State University) y NASA/ESA.

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La Nebulosa del Cangrejo, restos de una supernova. Esta es una de las imágenes más grandes y con mejor resolución tomadas por el Hubble: está compuesta por un mosaico de fotos de menor tamaño que contienen la totalidad de la Nebulosa del Cangrejo. La explosión de esta supernova tuvo lugar hace unos mil años y se cree que los astrónomos japoneses, chinos y nativos americanos registraron el hecho en sus pinturas y libros. Foto: NASA / ESA.
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Los ojos que miran desde los confines del Universo. No son pocas las estructuras fotografiadas por el Hubble que tienen aspecto de ojos, figuras o animales: en realidad somos nosotros las personas las únicas que somos capaces de sacarles esas similitudes con nuestro cerebro acostumbrado a formas y objetos que ya conocemos. Las de esta toma son dos galaxias espirales de la constelación del Can Mayor. Foto: NASA/ESA y el Hubble Heritage Team (STScI).

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Lentes gravitacionales. En algunos lugares del universo, la gravedad generada por la materia oscura es tan intensa que incluso la luz visible se curva a su paso, como predijo Einstein y se aprecia en esta imagen: los «arcos» son en realidad una misma estructura, un cúmulo de galaxias llamado Abell 1689, que está situado más o menos en el centro, al fondo de la foto. Foto: NASA, N. Benitez (JHU), T. Broadhurst (The Hebrew University), H. Ford (JHU), M. Clampin (STScI), G. Hartig (STScI), G. Illingworth (UCO/Lick Observatory), ACS Science Team y ESA.

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Los anillos de Saturno. En su exploración de los planetas del Sistema Solar, el Hubble nos dejó imágenes tan nítidas como esta del planeta más exótico y sus magníficos anillos: Saturno. Tomada en 2004, en muchas de ellas pueden apreciarse incluso los más pequeños detalles de cómo están formados sus anillos concéntricos. Foto: NASA, ESA y E. Karkoschka (University of Arizona).

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El objeto más frío del Universo. Esta foto de la Nebulosa Boomerang, situada en la Constelación de Centauro, está tomada a 5.000 años luz de distancia. En esa nebulosa planetaria se forman planetas alrededor de la estrella central; se considera el objeto estelar más frío encontrado en el universo hasta ahora. Foto: ESA, NASA.

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Galaxias espirales barradas. Esta galaxia llamada NGC 1300 es el ejemplo típico de galaxia espiral barrada, un tipo de formación en el que los brazos de la galaxia no son espirales que llegan hasta el centro, sino más bien dos brazos formados por estrellas que conectan con el centro a través de una barra recta y continua. Foto: NASA, ESA, y el Hubble Heritage Team (STScI/AURA).

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Belleza en los colores del Universo. Esta galaxia llamada NGC 1300 es el ejemplo típico de galaxia espiral barrada, un tipo de formación en el que los brazos de la galaxia no son espirales que llegan hasta el centro, sino más bien dos brazos formados por estrellas que conectan con el centro a través de una barra recta y continua. Foto: NASA, ESA, y el Hubble Heritage Team (STScI/AURA).

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La imagen más antigua del Universo. El Hubble ve tan lejos, tan lejos, que cuando mira a las profundidades del espacio puede tomar imágenes como esta que contiene luz de estrellas y galaxias situadas a 13.000 millones de años luz de distancia. Eso quiere decir que lo estamos viendo tal y como era hace 13.000 millones de años (se calcula que nuestro universo tiene unos 13.700 millones de años). La imagen se conoce como Campo Ultra Profundo del Hubble: requirió un montaje de diversas tomas hechas día a día durante más de un año y se considera una de las fotos más impactantes de nuestro universo. Foto: NASA, ESA, S. Beckwith (STScI) y el HUDF Team.

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A continuación les mostramos un vídeo para disfrutar en HD, pantalla gigante y a ser posible con la sala a oscuras. Es un paseo en 3-D por una de las fotos más impactantes de nuestro Universo que nunca se haya conseguido, el Campo Ultra Profundo del Hubble. Fotografiado entre 2003 y 2004, contiene unas 10.000 galaxias situadas desde nuestro punto de vista en una pequeñísima región del espacio. Viajen entre las galaxias como si fuesen a bordo de la Discovery, junto a HAL …
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- Fuentes y enlaces -.
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(1) Fotografías y parte del texto sacados de un excelente monográfico realizado por  rtve.
(2) No se pierdan la fantástica página oficial del Hubble, con todas sus imágenes, videos, etc… Días de entretenimento.
(3) Les recomendamos también la página de imágnes de la NASA, con más información sobre el asunto.
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Ventana por la tarde Speedy Jeux d´Hecatombe* Máscaras mortuorias Una tarde cursi Paul Rumsey Delirante taxidermia Hojalata y plástico Crípticos, vagos y maleantes La esfinge decadente I El pasado desde el aire Corben antes de Corben La Virgen y el Dragón II Post Apocalíptico La arqueología del misterio (III) Un maestro del diorama Luigi Benedicenti Macabra y pétrea Ataúdes viajeros Omfalos, betilos y otras yerbas Cuadrúpedos de leyenda Transi Pictórica ludoteca El gigante de Cardiff Vacaciones añejas La arqueología del misterio (2) Hoy no me puedo levantar Transire Videndo #1 Los dioses cornudos Diableries, el infierno en 3D
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