CUANDO YO ERA RICA

Demasiado azul

azurro-copla

La canción del verano, tanto para inaugurar su inminente llegada, festejar el esplendor de la canícula en su apogeo o, tristemente, llorar su final (véase, verbigratia, el Duo Dinámico)  podría ser una categoría dignísima de ser tratada en este blog, en tanto modalidad musical juzgada a menudo con cierto menosprecio pero que cuenta entre las más reverenciadas por nuestra tía.

Como quiera que sea, aprovechamos la idoneidad del asunto para glosar aunque sea mínimamente las excelencias de este género y con él a uno de sus más ínclitos representantes, el gran Adriano Celentano, adalid del roquerito fresquito y prohombre icónico de los setenta y los ochenta, ídolo del celuloide, caricato y showman genial, cuya vida y milagros quizá tengamos ocasión de glosar como conviene a su enorme talento.

adriano-cienma

Aunque para la mayoría, por motivos obvios, el verano es el rey de las estaciones y ese tiempo precioso para la dulce holganza y entregarse al vicio sagrado del otium, hay honrosas excepciones para quienes, en general, este tórrido período estival resulta excesivo y demasiado azul, como parece ocurrirle al protagonista de este himno veraniego cuya letra y título Azzurro -distintivo por otra parte de la cuna italiana de la melodía-  parecen sugerir.

Arriba, dos muestras del desparpajo de Adriano en sendas interpretaciones del tema Azzurro

Esta copla  es efectivamente  un brillante ejercicio de italianidad de la mano del versátil  Adriano Celentano. Compuesta por Paolo Conte y articulada por Vito Pallavicini,  ” ha sido utilizada en tantas ocasiones durante acontecimientos deportivos o culturales que ya puede ser considerado un segundo himno del país de la bota. (1) 

 

 La canción, siendo magnífica como es, soporta ene versiones, como ésta que mostramos, sin perder un ápice de su aroma festivo y estival 

Abajo, interpretada por su propio compositor, y en el tempo correcto (suponemos) que nos evoca el dinamismo del tren al que se refiere la letra y, no digamos, la fugacidad del verano y del tiempo mismo .

‘Azzurro’ (Azul) fue grabada por el músico milanés en 1968, y desde entonces no ha dejado de sonar a lo largo de toda la geografía mundial, convirtiéndose en un adagio para quienes soñaban con gozar cada madrugada con la flor de la pasión (…) “ Es un tema realmente difícil de encajar en cualquier género y en eso radica precisamente parte de su encanto: ”  (1)  No es rock, tampoco es una balada, ni siquiera una pachanga festiva (género que defiende con ahínco y maestría el incombustible Georgie Dann) ” (…) es más bien una singular miscelánea de géneros que ” que desembocó en un éxito extraordinario degustado por generación tras generación.

 

azurro2 azurro

Una melodía “ de aires napolitanos,  pegadiza a más no poder y que  permite tararearla sin excesivas dificultades”  -incluso en la ducha, como conviene precisamente a cualquier canción meritoria del repertorio del auténtico roquerito fresquito, lo que tal vez haya contríbuido también a asegurar su éxito y su pervivencia en la memoria colectiva durante décadas, luciendo hoy, aún, esa “tersura característica e inolvidable de la adolescencia”. 

Al margen de magnífica versión de Celentano, que por sí sola justificaría este post y que no admite competencia,  no nos resistimos a incluir sin embargo una enésima revisión de Azurro de aroma ibérico, para lo cual elegimos a Jaime Urrutia, roquerito fresquito por antonomasia,  que no le hace ascos a versionar un buen tema, aunque parezca relativamente alejado de su “estilo” habitual (¿Estilo? Eso es para los mediocres.)  Miren como Jaime Urrutia se atreve con desparpajo a interpretar y hacer suyo este himno.  Inevitable el ritmo de tanguillo  y la bandurria que en tantas ocasiones fuera marca de la casa en las mejores composiciones de Urrutia y sus drugos.

adriano

Con coplas como ésta, señores, uno desería que el azul fuese aún más intenso y de duración infinita, como los veranos del paraíso perdido de  la infancia. Pero para gustos, los colores. El nuestro es hoy, por supuesto, el azul. 

Notas, vínculos y fuentes

(1) Azzurro, la canción del verano

(2) Las cinco mejores coplas de la canción italiana

(3) Memorias de Adriano -Celentano-

(4) Las cincuenta mejores canciones del verano de la historia, según diversos eruditos e internautas cuyo nombre no recordamos ahora

¿Dónde estabas entonces?…

Stayin´Alive; el plexiglás, último grito en el  77   y -con menos pelo- aún hoy.

 

Si alguna vez inventan una máquina del tiempo, estamos casi seguros de que en su cabina de pilotaje --de sobrio diseño victoriano, o tal vez abigarrado y psicodélico lujo setentero en plexiglás--  habrá de sonar la música, buena, mala o regular. De hecho, la música por sí sola, con su milagrosa capacidad de evocación — siquiera igualada por la imagen--, consituye un dispositivo extraordinario que permite el viaje en el tiempo o induce una experiencia similar, la del periplo nostálgico.  Probemos nuestro prototipo de carrusel del tiempo, al que les invitamos a subir como conejillos de indias para darse una vueltecita navengando con la guía de un puñado de canciones por los recuerdos  del año 1977,  donde, efemérides aparte --ese año mueren Elvis, Chaplin y Machín-- ,  hacían furor el papel pintado de diseño estrambótico y el frescor salvaje de los limones del Caribe; estos, para ser sinceros, siguen causando estragos en la actualidad.

 

 

Atentos, sobrinos, al slogan: En cualquiera de sus tres tamaños, siempre da más.

La dialéctica hegeliana hasta en los refrescos: ¿Pepsi o Coca Cola? ¿Fanta o Mirinda?

 

En el 77 España ya iba de culo, según los cronistas de la mítica El Jueves, heredera del Papus, la Codorniz y otros insignes predecesores.

 

 

Posiblemente, el mejor coche de la historia. La publicidad de la época ya lo advertía.

 

Publicidad de Atari; comienza la fiebre de los videojuegos

 

Calendario de  Vampirella, de Editorial Warren para 1977.

 

Uno de los estrenos del año: el remake de King Kong, que anticipa sincromísticamente la tragedia del WTC.

Jessica Lange ,en su mejor momento, nos descubre por qué Kong es una enésima actualización del mito del sátiro (que le pregunten a Kong)

 

Los guiños iluminitas comienzan bien temprano, ya en el 77: vean el efecto que hace el láser en el rostro de Vader en  este poster de de Star Wars que nos ha proporcionado un alucinante syncro para este post (***)

 

Emprendemos este viaje al pasado propiciado por el arrullo de una serie de  canciones de radio-fórmula que en su momento nos producían más aburrimiento que ganas de menear la penca --aún no habíamos desarrollado del todo nuestra afición por los sonidos contemporáneos, enfrascados como estábamos en nuestras inocentes aficiones infantiles-- pero que ahora tienen esa rara cualidad de evocar los momentos irrepetibles de cualquier tiempo pasado en el que, como dijo un famoso cineasta, “éramos felices sin saberlo” . Exceptuando el arranque, con The Bee Gees, posiblemente el número uno por aclamación popular de aquel año,  y nuestro colofón final, a cargo de Queen, el orden los factores no altera el producto y no responde a ningún criterio de calificación ni serio ni jocoso.

Una que no ha dejado de sonar desde entonces. Aún con el culito apretado  y en falsete, ésta es una de las canciones más difíciles de cantar de la historia. Siguiendo la máxima de Raphael, lo difícil no es llegar, sino mantenerse.

 

 

Boston, More than a feeling, entre nuestros favoritos,  sin duda. Un prodigio de la producción, entre otras cosas.

Alan Parsons y Eric Woolfson conciben en 1977 su segundo disco , Yo Robot: desde entonces, las piezas instrumentales del músico se convierten en habitual sintonía de cientos de programas de televisión

Pueden ustedes apreciar que había cosas muy potables, como el I Robot de Alan Parsons, o incluso portentosas,  como More than a feeling, de Boston (nuestro tema favorito, junto con el celebérrimo We are the Champions, que conocimos muchos años después, con la inesperada “resurrección” de Queen), pero en general la cosa era más bien chabacana, especialmente en suelo patrio, donde adquiría tintes ligeramente deprimentes: los grandes “éxitos” musicales del momento no alcanzaban el estatus de charanga y casi todo rezumaba el casposo brillo de la España cañí --lamentablemente, hay cosas que no cambian mucho--. Estos temazos, aún con el poso de la nostalgia, no han ganado muchos enteros y aún hoy suscitan los mismos sentimientos que hace más de treinta años. Para matarse.   Pero no entremos en valoraciones.A ustedes competen los juicios en éstas y otras cuestiones.  Disfruten de su viaje con los inconfudibles sonidos del Tempus fugit.

 

 

Tina Charles se suma a la larga estela de la música discotequera que presagia los ochenta. Uno de las canciones más señeras del 77

 

Boney M, los reyes del mambo en los setenta: Daddy Cool (76-77)

 

Grandes éxitos del Guayominí- di- puán: El orgullo patrio empieza su andadura con este hit inolvidable de Miki en Eurovisión: Enséñame a cantar

 

 

Las Grecas, de rompe y rasga. Dueñas y señoras de las ondas en el año 77.

 

Miguelito Bosé (ay de aquéllos por los que llega el escándalo) , antes de vender las estratosféricas papas fritas con rayos X,   nos hablaba en el 77  de  Su Libertad

http://www.youtube.com/watch?v=isLxKDu-8PM&feature=fvwrel

Una bomba picante:  Raffaella Carra

 

 

La caspa nostálgica de la mano del incombustible Georgie Dann. Otro que sabe del staying alive.

Un viaje no es nada sin un billete de vuelta. Volver, de Sergio y Estíbaliz. El inconfudible y maravilloso sonido de la España de los 70.

 

 

SOUVENIRS,  NOSTALGIA Y CASPA:

COSECHA DEL  77

 

I  The Bee Gees, Stayin’ Alive

2.Eddie Money,  Two tickets to paradise

3. Raffaela Carrá, En el amor todo es empezar

4.Iggy Pop, the Passenger

5. Waldo de los Ríos, sintonía para el barquero de CANTILLANA (***)

6. Miguel Bosé, Linda, Mi libertad

7. Más que un sentimiento , Boston

8. Marisol, Háblame del mar, marinero

9. Tina Charles, I love to love

10. Vicente Fernández, Volver

11. Georgie Dann (of course), Mi cafetal

12. José Luis Perales,

13. Jarcha, Andaluces de Jaén

14. Mari Trini, te quiero con locura

15. Roberto Carlos, el progreso

16. Albert Hammond, Échame a mí la culpa (posiblemente, la canción más deprimente de la historia)

17. Isley Brothers, Voyage to Atlantis (*)

18. Sergio y Estíbaliz, Volver

19. Basilio, Cisne cuello negro (la gamba pertinente)

20. Santana, Moonflower

21. Las Grecas, Te estoy amando locamente

22. Sandro Giacobe, el hombre que puso de moda los cuernos,  El jardín prohibido

21. Elsa Baeza, El Cristo de Palacagüina

22. María Ostiz, Un pueblo es (admirable interpretación, con sospechoso discurso político de fondo)

23. Lolita, Amor

24. Demis Roussos, melódico y orondo;  From souvernirs to souvenirs

25. Bob Marley, One Love

26. Carlos Mejía Godoy, Clodomiro

27. Rod Stewart, Hot Legs

28. The Alan Parsons Project, I Robot

29. Los Pecos, Esperanzas

30. Queen , we are the champions (después de tanta charanga,  el tono épico de este fabuloso hit servirá para coronar nuestra lista con un colofón apoteósico)

 

 

WE ARE  THE CHAMPIONS  -- 1977 Fragmentos de la sesión de grabación original del tema

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Nuestra efemérides es cinematográfica: En  1977 se estrenan Encuentros en la Tercera Fase,  un remake de  King Kong (Dino de Laurentiis)  y  La Guerra de las Galaxias. Junto con Tiburón, de Spielberg, estas cintas abren las puertas a los blockbusters de verano. Umbral habló a propósito de este cine palomitero de  “terrorismo intelectual”. Las mejores películas del 77, según los expertos, fueron estas otras.

(2) Nuestra lista de temazos procede de las siguientes fuentes: recuerdos y sentimientos personales e intransferibles, esta relación que compila los cien mejores temas del año 1977, esta otra de acá y un disco superventas de aquel año (Los Super 30, CBS) que aún conservábamos hasta hace bien poco y que ahora se vende por cuatro duros en Ebay.  Véase.

(4) Para nostálgicos duros, un repasito de la publicidad más rancia, incluidos los 70; lo mejorcito del año en Wikipedia

(***) Tras editar nuestro post, nos econtramos con un auténtico y maravilloso syncro marca de la casa, cuyo significado es, hasta ahora, un recóndito misterio. Pasen y vean.

Canción anticrisis

 

Hucha anticrisis, adaptada al bolsillo actual. También están disponibles la corbata de lazo duro “Werther” y el pantalón de tergal sin bolsillos.

 

He aquí nuestra pequeña aportación a las medidas anticrisis, enésima actualización de la amenaza fantasma a la que gusta jugar a los gobiernos, pero que ya afecta a muchísimas familias. Quien canta, su mal espanta, dice el refranero; esta copla sonaba allá por el ochenta y tres, cuando también se hablaba de crisis en Oriente Medio y en Canarias hacía buen tiempo (y marejadilla en el estrecho).

 

No tengo dinero u-oh
No tengo dinero no, no, no, no
No tengo dinero u-oh
No tengo dinero no, no, no, no

Los modernos lujos viven aquí
En el lugar  más alto de mi ciudad
Se nutren de imágenes y de relais
Yo quisiera estar  ahí más

No tengo dinero u-oh…

Los nuevos italianos crean aquí
Impávidos y fieros de la velocidad
Neo psichico es el sintético edén
Yo  quisiera estar ahí más

No tengo dinero u-oh…

Neo psichico
Besado de una dea tu eres
Patria de estos te crean (2)

No tengo dinero  uoh

etc. etc.

 

 

Repítase con entusiasmo hasta la extenuación …

 

El tema era horrísono ya hace veinte años, igual que ahora. Pero lo que entonces no pudimos calibrar era la calidad profética de los granujas que perpetraban este tema, que resulta eficacísimo para afrontar los problemas económicos, o al menos así nos lo hacen constar nuestros asesores espirituales, que son longevos y saben de estos asuntos de apreturas y estrecheces.  No tengo dinero, du duá,  parecen cantar a coro los bomberos ( 1) , a quienes todo parece importar un pimiento.

 

 

 

(1) Los mismos que hacían los coros cuando “se quema la serrería”

 

 

 

Level forty two

A Tarzán le queda estrecho el traje de alpaca cebollera, indispensable para circular en Babel; a un servidor también.  Los inconvenientes de ser un buen salvaje.

LEVEL FORTY TWO

O

42 GRANDES PELÍCULAS QUE HICIERON (mi) HISTORIA

 

Cuarenta y dos  --42-- películas  y una gamba, en un orden totalmente aleatorio y cuidadosamente desaliñado,  entre las cuales se cuentan algunas obras maestras muy recomendables y , sobre todo,  engendros infumables, además de espléndidas muestras de celuloide rancio de diversa especie y algo de cine de chinos --actividad en la que, como todos saben, los orientales nunca cuajaron-- que en su momento causaron gran impacto en el ánimo de su seguro servidor, contribuyendo poderosa o sutilmente a burilar nuestra abtrusa personalidad de cinéfago impenitente y espíritu ávido de la experiencia visual, el portento, la bizarrería y el chiste. Cintas que pasado el tiempo, además de constituir un recuerdo imborrable, nos dejan el poso  inconfundible de la experiencia del tempus fugit, con sus sinsabores y sus alegrías --que no fueron pocas--.  En algunos casos incluímos los enlaces por si quieren pasar el rato. Va por ustedes.

 

1. 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO, Santley Kubrick, 1968

 

2. LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON, 1972

 

3. EL FUROR DEL DRAGÓN, Bruce Lee,  1972

 

4.LOS CINCO MIL DEDOS DEL DR. T, 1953

 

5. GAROU GAROU, EL ATRAVIESA MUROS

 

6. EL SÉPTIMO VIAJE DE SIMBAD

 

7.PÁNICO EN LAS CALLES (Elia Kazan)

 

8. EL HÉROE DEL RÍO (Buster Keaton)

 

9. SAFETY LAST, EL HOMBRE MOSCA (HAROLD LLOYD), 1923

 

10. EL PEQUEÑO SALVAJE, de Francois Truffaut, 1970

 

11.EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS, Roger Corman, 1963

 

12. EL DESAFÍO DE BÚFALO BLANCO, 1977

 

13. EL FANTASMA DE CANTERVILLE, 1944

 

14. POR UN PUÑADO DE DÓLARES

 

15.  REGRESO AL FUTURO, 1985

 

16. MARCELINO, PAN Y VINO, de Ladislao Vadja

 

17 . EL BAILE DE LOS VAMPIROS, de Roman Polanski, 1976

,

18.EL VALLE DE GWANGI

 

19.VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO

 

20-LA ESPÍA QUE ME AMÓ

 

21.TARZÁN EN NUEVA YORK

 

22. FARENHEIT 451

 

23.E.T., EL EXTRATERRESTRE, 1982

 

24. LAND THAT TIME FORGOT, 1975

 

25. KRAMER CONTRA KRAMER

 

26.EXCALIBUR, J. Boorman, 1981

 

27. EL LUCHADOR MANCO, 1971

 

28. CRISTAL OSCURO, 1982

 

29. LOS BINGUEROS, 1979

 

30.  EL PLANETA DE LOS SIMIOS

 

31. TIBURÓN, 1975

 

32. EL OTRO, 1973 Robert Mulligan

 

33. ELECTRIC BOGALOO

(Posiblemente, la peor película de la historia del cine; aunque se me ocurren unas cuantas serias competidoras, algunas en esta misma lista)

 

34. LE LLAMABAN TRINIDAD

 

35. LOCAL HERO, 1983

 

35. KUNFÚ CONTRA LOS SIETE VAMPIROS DE ORO

 

36. PAPILLON

 

37. KING KONG CONTRA GODZILLA

 

38. SUPERMAN, de Richard Donner, 1976

 

39 AQUELLA CASA AL LADO DEL CEMENTERIO

 

40. NAVES MISTERIOSAS, 1971

 

41. KING KONG, 1977

 

42. VIAJES CON MI TÍA, de George Cukor

(Of course…)

 

 

 

 

 

Dos momentos impagables: King Kong contra Gozdilla y el Luchador Manco.

 

 

-Fuentes y vínculos

 

(1) Emisiones históricas de cine en televisión: las películas del 81, cuando yo era rica  (Ingente y encomiable esfuerzo de compilación el del artífice de este blog)

(2) Las mejores películas del año en que nacimos y algunas otras, en esta base de datos

(3) Y como nos encantan las listas, aquí tienen las de las cien películas de terror que no deberían perderse

 

Cuando yo era rica

Hasta la llegada de los marcianitos, la calle y el cuerpo propio –y el ajeno– eran los vehículos y escenarios suficientes para todo tipo de juegos extraordinarios. En la imagen, los chavales jugando a “mosca” (así se llamaba por nuestros pagos).

 

Cuando el mundo del adulto nos amenaza con su fragor monótono, su discurso machacón y profundamente vulgar, de hipotecas y pasteleo hipócrita, minando con el consabido tedium vitae nuestra vida diaria, aún es posible para el ánimo imperturbable  navegar mar adentro, hasta esa isla llamada infancia, refugio de tormentas y lugar para el solaz y el recreo. Sorteados hábilmente los escollos de la nostalgia –sígno inequívoco del memento mori– y la inevitable reflexión sobre el inexorable paso del tiempo, subiremos en esta prodigiosa máquina del tiempo en pos de aquel paraíso en miniatura  de la mano de pequeños recuerdos e imágenes fugaces, ahora prístinos y cercanos gracias a la magia de la red y los desvelos de espléndidos internautas. La visión de estos objetos y estampas añejas es una acitividad recomendable a ratos; empañará los ojos de algunos, inflamará el corazón de otros con  el aroma inconfundible de la ilusión recobrada.  Hasta aquí he traído–como muestra un botón–  algunos tesoros de nuestro viaje a ese tiempo extraordinario, los tesoros de cuando yo era rica; quizá ustedes encuentren entre ellos el mismo instante  pasado que fue un día el único presente, el mismo juguete que sirvió en su día para ayudarnos a coronar la cima de esa esquiva montaña llamada felicidad.

 

 

 

La llave roja de arranque del Autocross. Un vehículo como pocos para un viaje inolvidable

El autocross, la mejor forma de aprender a deambular ritualmente alrededor de un centro de gravedad permanente. Vueltas y más vueltas alrededor del núcleo, donde esperaba pacientemente un surtidor (de gasolina).

 

 

Las pistolitas de “mistos”.  Esta Luger, con llavero incorporado en algunos modelos, hacía furor en el barrio

 

Menos sofisticada, tecnológicamente precaria, pero no por ello menos divertida: la pistola de corcho (también en versión rifle).

 

La estrella del armamento casero: la pistola-globo. Para tirar piedrecitas y granos de maíz. Tecnología precaria, pero eficacísima. El diseño conocería varias fases de sofisticación de las más rudimentarias a las manieristas

 

A veces, hasta ir a la escuela era divertido. Bolígrafos de Mortadelo y Filemón

 

 

(Monta-man, menudo superhombre por cinco duros)

 

El módulo lunar de Montaplex.

 

 

Los ejércitos de Montaplex. Fantásticos sobres de soldaditos, de los que llegábamos a tener suficientes efectivos como para invadir Polonia.

 

” El mecanismo del Montaplex era muy sencillo, un sobre sorpresa magnificamente  ilustrado que contenía generalmente lo que decía el sobre, salvo los sobres  sorpresa “Monstruos”  y desde luego que  resultaron ser sorpresa… Los juguetes incluidos en los Montaplex de  Terror solían ser el antifaz de Drácula, un par de sendos esqueletos sin  demasiada sofisticación, unos colmillos postizos y un híbrido monstruoso entre  Frankenstein y un gorila con cuerpo rojo y cabeza verde, todo ello de  plástico. (…) ” (n)

 

 

Cultivando adicciones y compulsiones varias: los legendarios pastelitos de Cropán y sus fabulosos regalos. Nuestro favorito, el Megatón.

 

 

Las míticas gafas 3d de Cropán (imagen de Todocolección.net)

 

Un librillo obsequio  de Cropán con las imágenes en tintas rojo y azul,  para ver con las gafas especiales 3d, que  dotaban de “movimiento” y tridimensionalidad  a la escena (una vez más, los monstruos asoman por doquier)

 

El álbum de cromos de Mazinger Z. Los empezamos todos, pero no conseguimos completar ni uno solo, ni el de la Abeja Maya. Eso sí, pegábamos con pegamento o goma arábiga, nada de harina y agua, el método de los más heterodoxos que convertía el álbum en un auténtico “incunable”.

 

Nuestros primeros pasos como adictos al chocolate, de la mano de nuestro dulce preferido: el Tigretón. Se cree que el relleno de crema del pastelito  era posiblemente un invento del profesor Franz de Copenhage, porque aún no ha sido superado

 

Las figuritas de los pastelitos. Todo un clásico que propiciaba horas de juego y diversión garantizados.

Éste monstruo de Dunkin, basado en la criatura de La noche del Demonio, de Jacques Tourneur, era uno de nuestros más preciados muñequitos de plástico. Han pasado treinta y cinco años desde que los perdimos de vista, pero la fascinación que sentimos al volver a contemplarlos permanece.

Los monstruos de los chicles Dunkin (primero) y las patatas Matutano (más tarde, hacia los ochenta).  Vean, arriba, un impagable híbrido entre el Abominable Snowman y el Hombre Lobo de la Universal. Abajo, la colección completa de muñequitos.

Los muñequitos de Matutano. Pastelitos, chicles y  bolsas de patatas fritas eran ávidamente engullidos en busca del mirífico regalo sorpresa.

 

El banco de Exin West, con algunos de sus muñequitos;  junto con Exin Castillos, dos de los grandes de los juegos de construcción. Por cortesía de El cuartín del juguete

 

 

Los inventos del TBO, el profesor Franz de Copenhage, Josechu el Vasco, la Familia Ulises y los extraordinarios dibujos de Coll, miembros queridísimos, junto a otros muchos, de nuestra entrañable familia.

 

Portada del antiguo DDT, con una aventura de Zipi y Zape.

Ah, qué tardes fabulosas, con los tebeos. Pulgarcito, Tio Vivo, DDT, Super Mortadelo… Nos gustaba especialmente la línea cafre y gamberra de Segura o Vázquez.: “los señores de Alcorcón, y el holgazán de Pepón”, “Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte”, etc. etc.  De aquellos tebeos procede sin duda nuestra predilección por el ripio.

 

A los calquitos, con los que pasábamos –ensimismados– las interminables horas de la siesta en los calurosos veranos , debemos quizá nuestra afición por el dibujo abigarrado y las composiciones tipo pastiche, con predominio del horror vacui. Uno de los juegos que he recordado siempre con más cariño

 

Teleskech; el arte de la ortogonalidad. Por primera vez experimentamos el misterio sacrosanto del sacrificio y destrucción de lo creado.  Al agitar se borraba la pizarra mágica) Gracias al desesperante teleskech, nuestra temprana afición por el dibujo estuvo a punto de ser condenada. Diagonales, líneas orgánicas y espontaneidad eran los tropezaderos en este terrible juguete.

 

 

El tragabolas, un engendro que fue  regalo estrella de unos Reyes del pleistoceno. Mi madre y sus amigas, ya talluditas,  echaron más de una sobremesa de risas con el escandaloso juguetito.

 

Antes que Garci, antes que el ciclo de Harold Lloyd y Buster Keaton, era el tiempo del cine sin fin : el mítico Cineexin, la literna mágica de color imposible

 

Desde siempre, los monstruos han formado parte indisoluble de nuestra personalidad. Éstos de arriba, de colores psicodélicos e ingenioso diseño basado libremente en los caracteres de la Universal,  eran los reyes de nuestra cámara de las maravillas infantil: todos se recogían parsimoniosamente en un bombo de detergente “Colón” y se desparramaban entusiásticamente a la hora de jugar, sobre una manta dispuesta con elegancia ritual en el suelo de la cocina o el salón de la casa).

Una crisis de paperas nos llevó a la cama durante unos días, y hasta allí llegó un ejemplar de Famous Monsters,  exactamente como éste (!) A esta doble página con un imaginativo horóscopo debemos buena parte de nuestra pasión obsesiva por los monstruos.

Monstruos y prodigios, por primera vez asociados en uno de nuestros más codiciados tesoros de la infancia.  La lectura apasionada y repetida de estos libritos contribuyó no poco a perfilar nuestra personalidad y a burilar nuestra quasi obsesiva fijación con lo maravilloso y lo fantástico. La colección completa incluía dos volúmenes más, sobre Fantasmas y Platillos Volantes. Véanlos escaneados, completos, aquí.  (Gracias, Liliana, por facilitarnos este enlace.)

 

Gorilas, dinosaurios, monstruos  y tiburones, las criaturas dilectas de nuestra infancia. Aquí, el gorila de Big Jim, de Mattel (Congost),uno de los reyes del cuarto de los juguetes

 

Un Pluto como éste ocupó un lugar de honor en la mesita de noche de un servidor un buen puñado de años, hasta que hubo de ser jubilado. Pobrecito

Mucho antes del Jurasico de Spierlberg, los inefables e imposibles dinosaurios de goma campaban  como estrellas indistcutibles de nuestras aventuras  infantiles. Placer y orgullo inenarrables el aprender aquellos nombres misteriosos y a menudo impronuncialbles, como un mantra tibetano: parasaurolophus, ramphorynchus, archaeopterix, dimetrodon. Ahora hacen furor en el genial blog del Paleofreak.

 

(Nuestro favorito de entre los artículos de coña: los dientes de monstruo. Atención al Drácula patrio, más propio de un personaje de los Santos Inocentes de Delibes que de las remotas regiones de Transilvania)

 

Tarzán,protagonista absoluto de la siempre exttraordinaria Sesión de Tarde de cine y también estrella de los sobres de soldaditos de a duro

 

Los singles del pick-up de  papá, que siempre fue un moderno, amenizaban algunas de las eternas sobremesas del verano, poniendo banda sonora –acordes pianísimos, of course– al sacrosanto y caluroso momento de la siesta.

 

El walkman revolucionaría nuestro modo de acercarnos a la música. Nuestro primer walkman, un Sanyo que aún conservamos. Para calibrar su sonido, un par de cintas memorables: Magnetic Fields, de Jean Michel Jarre, y Eye in the Sky, de Alan Parsons Project. Oro molido.

Jean Michel Jarre. Una cinta original de Los Campos magnéticos. La prueba de fuego para un walkman recién adquirido

 

No todo eran juguetes y cachivaches.  A veces eran las canciones las que dejaban un recuerdo imborrable. Como muestra un botón. Este Paseando por la Mezquita, de Medina Azahara, sonaba una lejana tarde noche de 1979 en la terraza de albero de un cine de verano de cuyo nombre no puedo acordarme. Pero pudo haber sido ayer mismo.

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) Más objetos maravillosos y  recuerdos impagables de la infancia en El Kioskero del antitaz

(2) Papel y plástico 3, revisado  en Aquella Maravillosa infancia

(3) Los payasos de la tele y otros momentos estelares en Días de viejo color

(4) La llegada del walkman y otros eventos gloriosos en Cuando era chamo

(5) Pistolas de juguete, petardos, bombas fétidas  y muchas más cosas en el blog de Ernestoide

(6) Más juguetes de los setenta y ochenta en Por el poder de Grayskull.com

/7) Tebeos antiguos a cascoporro, por aquí.

(n) Más juguetes, juegos y fantasías animadas de cuando yo era rica en futuras entradas, DM.

 

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Álbum Fotográfico

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Intermission Demasiado azul PLATILLOS VOLANTES Mundos en blanco y negro De mujeres y libros El horizonte de Nemo Navideño, níveo, ciclostático Interior del estudio Hitos hebdomadarios, II Una épica del taparrabo, II Resurrección MAC Balcón pompeyano Break Níveo y natalicio Hitos hebdomadarios,1 Voitekhovitch, más ligero que el aire La octava maravilla del mundo (II) El culto de la calavera, II Sicalípticas El Lobo Feroz El dirigible robado Una épica del taparrabo, I El cementerio de los elefantes Vecinos CHOMÓN El lápiz arqueológico Balada triste de trompeta...o de cómo vivir destruyéndose El hábito del arte Cuestión de poder