EL FISIÓLOGO

La esfinge decadente I

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NingA?n siglo ha representado la mujer como vampiroA�o ente demonA�aco y explorado a fondoA�su dimensiA?n mA?s oscura con tanta insistencia y de forma tanA�reiterada, programA?tica y cruda como el siglo XIX. Bien lo saben los autores del fantA?stico Idols of Perversity, un libroA�excelente y bien documentado donde se estudia a fondo esta fijaciA?n de la corriente simbolista –especialmente– y de intelectuales y artistas de fin de siA�cle,A�en general, con el lado mA?sA�siniestro de lo femenino.A� Hacia 1900,A�laA�visiA?nA�generalizadaA�entre los hombres de ciencia, mA�dicos y pintores, representantes de una cultura decadente y crepuscular,A�parecA�a entender que laA�dama que rechazaba elA�papelA�de la mujer hogareA�a –A�impuesto socialmente–A�pasivo yA�dA?cil,A�descendA�a inevitablementeA�haciaA�lo bestial oA�lo diabA?lico. El arte de esa A�poca pasaba a representar a este tipo deA�mujer como un autA�ntico “A�dolo de perversidad” ( ), enroscada como una serpiente, como belleza felina, monstruo, criatura enigmA?tica o como unaA�rara flor de maligna belleza.

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Franz von Stuck, el Beso de la Esfinge. A�leo/lienzo

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Una de las formas mA?s clA?sicas de la encarnaciA?n decadentistaA�A�de este aspecto o vertiente sombrA�a de la mujer es la Esfinge,A�que ha sido figurada a lo largo de los siglos como una figura agazapada o en reposo, con cabeza de leA?n, aunque su aspecto sufrirA�a variaciones segA?n quA� A�pocas. Monstruo liminar, custodio de las puertas de la ciudad de Tebas, sometA�a a los viajeros a complejos acertijos y devoraba a los que no superaban la prueba , que jamA?s podrA�an pasar a travA�s de las puertas de la ciudad. En este episodio comprobamos claramente el parentesco simbA?lico de la esfinge con el monstruo andrA?fago, guardiA?n del acceso al lugar sagrado; la asociaciA?n de la mujer, en ocasiones, con la detentora de secretos o poderes sobrenaturales, –Pandora, Eva– sobre todo en culturas primitivas o en la literatura griA?lica, pudiera constituir quizA? un indicio de la vertienteA�mA?s luminosa del simbolismo de la mujer como esfinge.A�Como suma de fuerzas contradictorias, la esfinge se erige como una figura misteriosa y fascinante cuya curiosidad atrae y paraliza al mismo tiempo, ejerciendo ese poderoso infljujo hipnA?tico que a menudo se atribuye a las serpientes. Se dice que los griegos llamaban a la esfinge la estranguladora; la explicaciA?n pudiera estar en el simbolismo de su funciA?n de abrir y cerrar puertas, umbrales o pasos liminares, verdaderas fauces de la muerte para aquellos que no superan la prueba; como las SimplA�gades, constituyen un emblema del paso angosto o peligroso, en cierto modo una estrechura que conduce sA?lo a los iniciados al recinto sagrado.

A�FrantiA?ec Bilek

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Entre los artistas del simbolismo, la esfinge llegarA�a a ser un motivo recurrente, y la expresiA?n mA?s sublime, quizA?, de la idea de la mujer como A�dolo de perversidad, misterio, fuerza animal y caA?tica al mismo tiempo. En muchas de sus obras la esfinge se presentaA�ya como hembra lasciva, insaciable y vampirica, ya comoA�madre devoradora; mostrando sus senos aparentemente dadores de vida A�tras las mortA�feras garras. La imagen de la esfinge tambiA�n fue objeto de creaciones literarias de la A�poca;A�los decadentistas encontraron enA�este monstruo un sA�mbolo queA�encajaba perfectamente en suA�ideario, en todos sus aspectos: el exotismo de paA�ses lejanos y la antigA?edad, el aroma deA�un misticismo evocado por los ritos de civilizaciones perdidas, el erotismo salvaje de unaA�hembra monstruosa y hambrienta; el misterio de la existencia, la vida y la muerte.A�

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Abajo, FrantiA?ek Drtikol , Cleopatra (esfinge)

Fernand Khnopff, la Esfinge. visto en Archivesphinx

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A�Esfinge, de Jan Toorop

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A�Fernand Khnopff, Edipo y la Esfinge

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A�Louis Welden Hawkins, la esfinge
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V. Bernard, Esfinge
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Bolesgas BIESGAS se ocuparA�a profusamente de la imagen de la mujer como A�dolo de perversidad, representada como quimera, esfinge, vampiro o monstruo (via Monster Brains)
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Boleslas Biesgas, via Monster BrainsA�
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Jean August Dominique Ingres, Edipo y la Esfinge
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Gustave MOREAU, Edipo yA�A�la Esfinge
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Franz Von Stuck,A�Sphinx (La mujer como A�dolo de perversidad puro, sin aditamentos niA�recursos alegA?ricos)
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Fernand Khnopff,A�Edipo yA�A� la Esfinge
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A�Elihu Vedder, Esfinge en la orilla, 1880

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-Fuentes y vA�nculos-

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(1) Idolos de perversidad , BRAM DIJKSTRA, DEBATE, 1993

(2) La dama de Corinto, en Viajes con mi tA�aA�

(3) Monster Brains, Boleslas Biesgas

(4)A� La esfinge de los decadentes, en Victorian WebA�A�

(5) La mujer como encarnaciA?n del mal y …

(6) Constructing the decadent sphinx, en -Victorian Web

(7) La serpiente de Egipto …

(8)A�A� La SPhinx decadente; topos et poetique de la transgression Lise Revo-Marzouk

(9) La esfinge como tema literario y poA�tico en Victorian Web

(10) Esfinges y mujeres vampiro en Empusas, Lamias y A�strigesA�

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La Virgen y el DragA?n II

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Imagen del brnA�nskA? drak, el dragA?n de BrA?nn/Brno (Praga)

El studioloA�de un alquimista, un brujo o un antiguo quA�mico nunca estarA�a completo sin la presencia, magnA�fica y terrible, del cadA?ver momificado o convenientemente disecado de un formidable cocodrilo suspendido del techo,A�emblemaA�del OuroborosA�,A�A�DragA?n Primoridal y sA�mbolo de la Gran Obra alquA�mica. La imagen del saurio presidiendo elA� oscuro rincA?nA� de las transmutaciones, el taller o el laboratorio, estA? justificada por su sentido simbA?lico y encuentra quizA? su origen enA�la representaciA?n clA?sica del viejo museo, wunderkammerA�A�o “cA?mara de las maravillas” (A� ), como seA�aprecia especialmente enA�un famoso grabado de 1655 que vemos mA?s abajo.A�Pero no sA?lo eran exclusivos del antro hermA�tico; los cocodrilos como trasunto del dragA?n tambiA�n fueron frecuentes en nuestras iglesias. (2)

El cocodrilo preside, suspendidoA�del techo, A�la cA?mara de las maravillas y el antro hermA�tico

A�En su estupendo y muy recomendableA�estudio sobre Cocodrilos y Ballenas en las iglesias (1),A�A�Joan de Deu DomA�nech analiza y explica esta reiterada presencia del lagarto en los templos espaA�oles, considerando varias hipA?tesis, desde la dimensiA?n votiva del reptil a la asociaciA?n del templo cristiano con el wunderkammern o cA?mara de las maravillas, que tuvimos ocasiA?n de explorar detenidamente en nuestro anterior post sobre este asunto.A� AunqueA�A�fue una prA?cticaA�extendida en buena parte de Europa –se hallanA�ejemplares de cocodrilos disecados en templos franceses, ingleses, checos e italianos– , resulta interesante destacar la especial relevancia del fenA?meno en EspaA�a: ” Es posible que en nuestro paA�s se hayan dado mA?s casos por nuestra conexiA?n con las AmA�ricas y la proximidad a A?frica, A�ademA?s de un clA�ma mA?s templado que permitirA�a la subsistencia de saurios. No obstante hay otros ejemplos, como el dragA?n de Sainkt-GallA�n, que se dice que apareciA? en un lago suizo y que fuA� traido por un peregrino de Tierra Santa en el siglo XV o el XVI y que hoy se encuentra muy bien conservado en el Museo de Historia Natural de Saint-GallA�n. (4)A� .

Tan corrienteA�llegarA�a a serA�A�antiguamente esta inclusiA?n del cocodrilo en nuestras iglesias que el inspirado artA�fice del blog Poemas del rA�o Wang habla de una autA�ntica “invasiA?n”A� de dragones (A�3 ) en EuropaA�, de los cuales el mA?s famoso serA�a el llamado Lagarto de la Malena, en JaA�n, “cuya leyendaA�A�refiere que este reptil vivirA�a oculto en unaA�pozaA�oA�fuenteA�en el barrio de la Magdalena (o Malena) en laA�capital jiennense, de la que surgA�aA� a menudo para diezmar el ganado que acudA�a a abrevar o en ocasiones, devorar a los aterrorizados pastores.A�Finalmente, unA�audaz viajero conseguirA�aA�darle muerte, acabando con el reinado del terror de la criatura, aunque aquA� las distintas fuentes aA?n no se ponen de acuerdo sobre el modo en que el caballero logrA? terminar conA�la formidable bestia, pues para algunosA� fue un veneno mortA�fero –A�preparado de acuerdo con la misma receta de queA�fulminA? al DragA?n deA�Brno, en Praga– , mientras que otros opinan que el hA�roe cubriA? su cuerpo de espejos que cegaron al monstruo facilitando su derrota.A� Como quiera que sea, su piel, a modo de trofeo, fue conservada durante mucho tiempo en la Iglesia de San Ildefonso, en JaA�n, donde aA?n hoy se recuerda bajo la efigie esculpida del lagarto en la Fuente de la Malena.

El lagarto de la Malena, en JaA�n, custodiando la fuente primordial.A�Fuente: Ianua Caeli

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Existen otros muchos ejemplos de leyendas como A�sta de la MalenaA�en torno al cocodrilo, o su alter ego simbA?lico, el dragA?n, que tratan de explicar la presencia de algunos de estos saurios en el interior del templo o sus alrededores. Un caso muy curioso es el del dragA?n de Valencia, o el Lagarto del Viso, en Ciudad Real. A�Similar al mismo es elA�ya mencionado DragA?n de Brno, en la repA?blica checa “del cual se cuenta que llegA? a la ciudad nadando por el rA�o Svratka y aterrorizA? a la poblaciA?n devorando todo lo que se ponA�a a su alcance. (…) Todo aquel que osara enfrentA?rse al monstruo fracasaba, hasta que un viajero logrA? hacer tragar al animal una bolsa con cal viva introducida en un trozo de carne de buey, que al reaccionar le causA? la muerte. El cadaver fuA� recuperado , restaurado y colgado bajo la torre del reloj de la ciudad” (4) Estas y otrasA�fA?rmulas parecidasA�constituyen una enA�sima variaciA?n, mA?s oA�menos florida,A�del mito herA?ico del matador de dragones, cuyo origen habrA�a que buscarlo en un trasfondo simbA?lico muy antiguo, asociado al mA?s amplio de la serpiente y el monstruo como guardianes de tesoros (n) o custodios del lugar sagrado –fuente, A?rbol de la vida, cueva o gruta maravillosa– A�del que se encuentran muchos testimonios en las mA?s diversas culturas. A veces el nA?cleo del mito original –como el de Apolo y PitA?n, por ejemplo– se reviste de sA�mbolos o metA?foras cristianos; en el caso del lagarto de la Malena y en otros muchos, el cocodrilo se ceba en las ovejas, erigiA�ndose asA� en enemigo directo del pastor, subrayando su asociaciA?n simbA?lica con el demonioA� –el Adversario–, el dragA?n o la serpiente antigua, cercano tambiA�n al lobo como eterno rival de Cristo, el buen Pastor, guardiA?n del rebaA�o.A� En otros casos el hA�roe matador del dragA?n es un Cruzado, esto es, un soldado de Cristo, redundando en la misma significaciA?n. En todos estos ejemplos y aA?n en otros, podrA�an establecerseA�paralelismos de las leyendas sobre cocodrilosA�A�con un contexto cristiano, donde tendrA�an una intenciA?n moralizante.

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El cocodrilo, estrella del wunderkammer oA�museo de las maravillasA�A�

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Hay tambiA�n testimonios escritos queA�sugieren esta vinculaciA?n del cocodrilo y el dragA?n mA?s allA? de un mero contexto simbA?lico. AsA�, Domenech (1) dice que en marzo de 1786, al visitar la ermita deA� Saint AgnA�s Francisco Zamora anota que A�se guarda un grandA�simo hueso que tiene la figura de una costilla y pretenden que era del referido dragA?nA�, refiriA�ndose al dragA?n Sant LlorenA� del Munt.A� La misma creencia se da en A?vila; en la ermita de Sonsoles hay un caimA?n que el caballeero Luis de Pacheco hizo traer desde las Indias. Junto al altar hay una pintura que recoge el momento en que el caballero mata a la bestia, representada como un dragA?n y no como la criatura que se expone en los muros de la iglesia. (…) De modo similar, en el monasterio de Wilten (Austria)A�decA�an tenerA�a la vista de los fielesA�la lengua de un dragA?n que habA�a asolado la regiA?n durante aA�os; la lengua del monstruo que, pasado el tiempo, resultA? ser la mandA�luba de un pez espada.

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El camino que recorrerA�an estosA� especA�menes deA�cocodrilos y ballenas,A�misteriososA�y de una rara belleza, A�antes de llegar al museo, segA?n cuenta Domenech en su obra (3), era largo y tortuoso y a menudo empezaba en el lugar de cultoA�”abierto al pA?blico y que exponA�a joyas, pinturas, objetos extraA�os y maravillosos. A�La primera etapaA� de este recorrido eran las cA?maras de maravillas y colecciones de arte del siglo XVI, antecedentes de nuestros modernos museos; allA� se arrinconaban junto a conchas de tortuga, retortas y alambiques, serpientes y criaturas retorciA�ndose en formol. “DespuA�s vendrA�an otras etapas: la galerA�a, las colecciones reales y aristocrA?ticas (…)A�. Con el tiempo las pinturas y esculturas dejarA?n la iglesia; lo mismo habrA? de suceder a las magnA�ficas osamentas de ballena y pieles de cocodrilo, y en general a todas las mirabilia” A�que durante siglos causaron el asombro y el temor reverencial de fieles, peregrinos y curiosos. Desprovistos de su funciA?n sagrada, de su significA?do mA?s profundo, estosA�vestigios perdieron todo su valor: “El museo no los querA�a, los estudiosos del arte no los reconocen como objetos dignos de su interA�s o sus disquisiciones. Por otra parte, las colecciones de historia natural poseA�an ejemplares mejor conservados.” El espectador interesadoA�puede encontrarlos hoy, vivos, en un zoo. Para los escasos fieles que frecuentan el templo, ajenos al simbolismo de estos tesoros, no son sino despojos.A� Es curioso –continA?a diciendo este autor–“que las pocas pieles de caimanes que han ido a parar a museos, ha sido a museos de titularidad eclesiA?stica. En la diA?cesis de Palma estA? el del DragA?n de Na Coca; en la de Solsona, un trozo de los hueos que habA�a en Sant LlorenA� del Munt. Los otros se han quedado donde estaban, en la iglesia, pero arrinconados”A� y , como el arpa de BA�cquer, silenciosos y cubiertos de polvo, olvidados de todos.

Algunos de los mA?s destacables cocodrilos disecados en los templos de EspaA�a que jalonanA�nuestra particular “Ruta del DragA?n”A� (Imagen by Flegetanis).

Con la inestimable colaboraciA?n de nuestros amigos lectores quizA? podamos completar este itinerario.

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A�La presencia del cocodrilo ya no sorprende hoy dA�a, dice DomA�nech, “ni a fieles ni a infieles. Hace muchos aA�os que dejaron de ser una maravilla (A�*), esto es, objetos dignos de admiraciA?n. No es el momento de ponerse a pontificar sobre el concepto de lo sagrado y la pA�rdida de los valores y el sentido de lo maravilloso –y lo simbA?lico– A�en el trA?nsito de una sociedad civil a una industrial (…) ; todo lo que habA�a sido -tradicionalmente- considerado digno de atenciA?n y contemplaciA?n (…) ha quedado en simple curiosidad. El cocodrilo de Ripoll, ya en los aA�os treinta del siglo XIX, no estaba expuesto, sino retirado en los fondos de la Iglesia de San Eudald. Lo mismo sucediA? con el caimA?n de los capuchinos de Sarria, en Barcelona. En 1929 hacA�a ya muchos aA�os que los cocodrilos habA�an dejado de representar cualquier idea de lo sagrado y lo maravilloso.

Se nos plantea esta reflexiA?n final: Cocodrilos y ballenas, A?quA� son ahora? Apenas una curiosidad local; vestigios con sabor entre lo exA?tico, loA�lengendarioA�y lo misterioso. Han pasado a engordar, en el mejor de los casos,A�el conjuntoA�de tradiciones y costumbres folclA?ricas de una u otra poblaciA?n, para “hacer las delicias de guA�as turA�sticas especializadas en rutas por lugares insA?litos (8) y supuetamenteA�mA?gicos. Encontraremos al cocodrilo allA? donde se den cita los “prodigios voladores, luces misteriosas, gente que camina sobre las brasas (…) ” (1) o improbablesA�enigmas templarios.A� AntaA�o monstruo sagrado de primera magnitud,A�el cocodrilo de laA�iglesiaA�A�ha quedado en nada; literalmente un pellejo, una cA?scara, vacA�a de todo contenido espiritual; un jeroglA�fico ajado e ininteligible, que parece no tener interA�s sino para agencias de turismo que promueven la bA?squeda del exotismo, tergiversando el espA�ritu de todo cuanto era presagio y maravilla , manera de vivir y de creer.

-Fuentes y vA�nculos-

(1)A�Fragmentos de texto traducidos libre y reverencialmente de A�LOCVS AMOENVS 5,A� 2000-2001 Joan de DA�u DomA?nech, Cocodrilos y ballenas en las iglesias

(2) La Virgen y el DragA?n I, en Viajes con mi tA�a

(3)A� Dragon invasion, en Poemas del rA�o Wang

(4) Dragones de andar por casa, en las Cosas de Jaime

(5) En la singular boutique de nuestra tA�a,A� a laA�venta un formidable cocodrilo disecado, en excelentes condiciones, extraA�do de algA?n viejo wunderkammer.

(6) Otro ejemplar de cocodrilo disecado en San GinA�s, aunqueA�generalmente no estA? a la vista de los fieles, sino oculto bajo el altar, segA?n parece.

(8) VA�ase como ejemplo, sin A?nimo de ofender, nuestra exA?tica -pero respetuosA�sima- Ruta del DragA?n.

CuadrA?pedos de leyenda

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Un dragA?n de los muchos ejemplares queA�campan a sus anchasA�por el libro de Edward Topsell, Historia de los CuadrA?pedos y SerpientesA� (1658)

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A�Bestias y criaturasA� de apariencia imposible yA� milagrosas habilidades, custodios de secretos o griales,A� son unA�asunto inexcusable de los mA?s clA?sicos y recomendables relatos de viajes y aventuras,A� asA� como fauna comA?n de la cartografA�a antigua, cuando los mapas aA?n propiciaban el vueloA�prodigiosoA�de la imaginaciA?n.A� El volumenA�The A�History of Four-Footed Beasts and Serpents (1658)A�de Edward TopsellA� estA? literalmente plagado de estasA�asombrosas criaturas.A�DescribA�a mamA�ferosA�yA�reptiles, reales y fabulosos, conviviendo alegremente gracias a la magia de la xilografA�a.A�A�Su autor publicarA�a originalmenteA�una Historia Ilustrada de los CuadrA?pedos (Illustrated Historie of Foure-footed Beastes, Describing the True and Lively Figure of Every Beasi�?t ) enA�1607; un aA�o mA?s tarde le seguirA�a su Historia de las SierpesA�( The Historie of Serpents; Or the Second Booke of Living Creatures)A�A�Posteriormente, de modoA�pA?stumo, enA�1658, veinte aA�os tras su deceso, los tratados zoolA?gicos deA� Topsell fueron reimpresos juntos como parte de una obra en tres volA?menesA�llamado definitivamenteA� Historia de las BestiasA�cuadrA?pedas y las serpientes.A�A�

A�ConA�111A�(*)A�A�pA?ginas consagradas a diversosA�especA�menes zoolA?gicos, la obra de Topsell recogA�a por enA�sima vezA�descripciones mA?s o menos ajustadasA�sobre animales reales asA� como leyendas y fA?bulas de animales mA�ticos o imaginarios. Como no era un autA�ntico naturalista, el autor apoyaba sus comentarios y observaciones en reputadas publicaciones de autoridades clA?sicas, especialmente el Historiae animalium del erudito suizo Conrad Gessner. La Historia de los CuadrA?pedos de Topsell se basaba sobre todo en este clA?sico de Gesner, un colosal estudio en latA�n en cinco volA?menes, publicado en Zurich en 1550. A pesar de inspirarse largamente en el trabajo sesudo deA� expertos naturalistas del pasado, Topsell continA?o haciA�ndose eco de leyendas y rumores antiquA�simos, atribuyendo cualidades y atributos bizarros e imposibles a criaturas reales.

La fabulosa y sonriente manticora, segA?n el libro de Edward Topsell (1658) Historia de los CuadrA?pedos y Serpientes

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Una lamia, segA?n las descripciones de Topsell

Arriba, tres lA?minas de la obra de Edward Topsell, donde conviven criaturas fabulosas y mitolA?gicas con animales reales

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-Fuentes y vA�nculos-

(1) Para una excelente muestra de las imA?genes de las bestias -fabulosas, exA?ticas o reales, del libro de Edward Topsell, vA�ase el sitio de laA�University ofA�Houston Digital Libraries ; el menA? desplegado aquA�(2) Un artA�culo en wikipedia sobre el ingenuo naturalista que nos hizo soA�ar –aA?n– conA�la existencia deA�criaturas legendarias de configuraciA?n imposible

(3)A�Muchas deA�A�las imA?genesA�del fantA?stico libro de Topsell enA�A�Marinni Live Journal

(4) Las Bestias fantA?sticas del libro de Topsell, aquA�.

(*) 111, cifra que sincromA�stica, curiosaA�y caprichosamenteA�hemos asociado en ocasiones A�al dragA?n, la bestia apocalA�ptica , el 666 y el mosntruo devorador de almas, Ammit, de la escena psicostasia egipcia.

Domingo, diciembre 11th, 2011 EL FISIÓLOGO, ICONOGRAPHIA CURIOSA No hay comentarios

El gigante de Cardiff

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El Gigante de CardiffA� aglutina las miradas de una mirA�ada de espectadores A?vidos de milagros. Noten los ecos de Paul Delvaux y su Venus dormida en este singular grabado.

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El Gigante de Cardiff, un colosal hombre de piedra de mA?s de tres metros de longitud, vio la luz, emergiendo del subsuelo el 16 e octubre de 1869, cuando fue descubierto por un grupo de trabajadores queA�estaban cavando un pozo enA�la propiedad deA�A�William C. “Stub”, en Nueva York.A� El impresionante hallazgoA�causA?A�de inmediato un tremendo revuelo,A�provocando queA�cientos de personasA�hicieran un largo viaje hasta el lugarA�para ver el gigante (2).A�A�Sin embargo, a pesar de la expectaciA?n generada por el descubrimiento de los colosales restos, muy pronto seA�sabrA�a que lo realmente gigantesco era el fraude perpetrado por George Hull, un fabricante de tabaco y ateo recalcitrante quien, tras largas discusiones con un sacerdote fundamentalista sobre arduas cuestiones teolA?gicas, concibiA? burlarse de las creencias de su oponente.A�RecordandoA� las referencias bA�blicas sobreA� “gigantes en la tierra”, en los pasajes sobreA�los cA�lebres nephilim del Genesis VI, 4, Hull pensA? si gente como su rival teA?logo podrA�anA�tomar por un autA�ntico “gigante petrificado”A� una enorme estatua de piedra fabricada y desenterradaA�ex profeso.A�Y decidiA? ponerse manos a laA�obra.

Al parecer, segA?n cuentan diversosA�relatos fidedignos, HullA�tallA? una escultura sirviA�ndose de su propia efigie como modelo. TenA�a alrededor deA�tres metros cuando la dio por terminada; entonces resolviA? darle un baA�o deA�A?cido sulfA?rico y acribillarla con diversos objetos punzantes, para deteriorar su superficie y darle un aspecto mA?sA�antiguo. Luego la enterrA? –suponemos que con la colaboraciA?n de algunos compinches bromistas–A�enA�elA�terreno de un amigo en Cardiff. El chiste costA? a Hull mA?s de dos mil dA?lares, pero pensA? que gracias a la credulidad del pA?blico deseoso de admirar el increA�ble artefacto podrA�a fA?cilmente recuperar su inversiA?n.

A�Y no se equivocA? en absoluto, porque las ganancias que generA? el espectA?culo montado en torno al “descubrimiento” del gigante de Cardiff fueron ernormes: ” miles de personas acudA�an a ver el engendro, por lo que terminA? vendiendolo por 37,500 dA?lares a un grupo de empresarios de Syracuse. Fue allA� cuando un paleontA?logo de Yale estudiA? al Gigante de Cardiff con detenimiento y lo declarA? un fraude bastante burdo, pues segA?n A�l, hasta se veA�an las marcas de los cinceles (1)A�

Pero contA�nuemos con la narraciA?n cronolA?gica de los acontecimientos. Tras el ocultamiento de la estatua, un aA�o despuA�s, en 1869, varios obreros que estaban cavando un pozo en el mismo enclave “descubren” los restos y los desentierran. La estatua fue inmediatamente denunciada como un fraude, pero, a pesar de ello, como Hull adivinaba, su autenticidad fue fervientemente defendida por los cristianos fundamentalistas, que pronto la usaron como contundente prueba de la verosimilitud de las Sagradas Escrituras. El acalorado debate que generA? el falso descubrimiento arqueolA?gico reportA? unos cuantiosos ingresos al artA�fice del engaA�o, a razA?n de cincuenta centavos por persona.

Transportando los restos del gigante a Syracuse, segA?n un grabado de la A�poca

A�El espectA?culo del gigante de Cardiff resultA? un negocio tan lucrativo para sus creadores que incluso P.T. Barnum (el padre de la sirena de Fejee y otras singularesA�criaturas, y mago de los espectA?culos circenses) creA? su propio gigante esculpido –una copia fraudulenta del primer fraude– para exhibirlo en una tournA�e por varios lugares. Fue sA?lamente cuando los dos gigantes, original y rA�plica, coincidieron en Nueva York cuando se destapA? el asunto y todo el mundo se percatA? del engaA�o. El “falso” gigante de Barnum puede verse, segA?n se cree, en el bizarroA�Marvin Marvelous Mechanical Museum, en Farmintong Hills, Michigan.

FotografA�a del “gigante” publicada en la revista Strand, en 1895, segA?n reza el pie de la foto. El ataA?d se apoya sobre un vagA?n de ferrocarril, para dar una idea de su escala.

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Del descubrimiento arqueolA?gico inicial, conA�A�nfulas de trabajo cientA�fico,A�el giganteA�evoluciona rA?pidamente al freak show y de aquA� a coger telaraA�as en unaA�propiedad particular en Des Moines. Unos aA�osA�mA?s tarde, la New York Historical Association lo adquiere por treinta mil dA?lares a su A?ltimo propietario y lo traslada aA� Cooperstown, donde se halla, en el Museo de los Granjeros, desde entonces.

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ElA�coloso sigue durmiendo el sueA�o de los siglos, oculto bajo una carpa, en el lugar mencionado. Para admirarlo en todo su esplendor aA?n hay que pagar una entrada, a un precio mA?dico.A� George Hull estarA�a orgulloso. El gigante de Cardiff ha sido considerado recientemente una de las Siete Maravillas Forteanas de AmA�rica.A�

-Fuentes y vA�nculos-

(1) El gigante de Cardiff, el mayor engaA�o antropolA?gico

(2) MA?s sobre el gigante de CardiffA�en The Museum of Hoaxes

(3) La fascinante historia delA�gigante de Cardiff, en el artA�culo mA?s completo que hemos encontrado (en inglA�s)A�A�

(4) Algo mA?s sobre el tema y otras extravangancias en Bizarre Bazaar

(4) El Hombre de hielo de Minnesota, un pariente lejano del gigante de Cardiff y, quizA?, nuestro enigma favorito, sobre el que volveremos si la ocasiA?n se tercia, para hablar “largo y tendido”.A� Entretanto, vA�ase el particular enfoque que los escA�pticos de MagoniaA�dan aA�esta fascinante historia.

(5) Gigantes en la tierra, una perspectiva bA�blica e inquietante, aunque improbable, del fenA?meno del gigantismo, segA?n Steve Quayle

La Virgen y el DragA?n (I)

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a�?El gigantesco saurio, cabeza abajo, sujeto al muro por dos grilletes de hierro, brillaba, casi refulgA�a, ante la luz elA�ctrica, pese a los siglos de humo.a�?

(PA?g. 99 de Familias como la mA�a) via

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La virgen y en DragA?n I

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Ejemplares de cocodrilos y caimanesA�preservados mediante momificaciA?n y otras tA�cnicasA�eran relativamente frecuentes en los ajuaresA�de antiguos templosA�y aA?n pueden verse algunos — como apuntA?bamos en nuestroA�pequeA�o artA�culo sobre exvotos (A� )-- en nuestras iglesias, para asombro y maravilla del peregrino, A�el viajero curioso oA�el turista ocasional.A�A�A�De chicos, la visiA?n de una de estas bestias, en el camarA�n de la Virgen de ConsolaciA?n de Utrera, en medio de una impactante sala de exvotos, nos catapultA?A� a la experiencia del horror sagrado. La presencia de estas terribles criaturas en el interior del templo no ha sido nunca, sin embargo, totalmente explicada, aunque se han adelantadoA�varias hipA?tesisA� bien fundamentadas, algunas de las cuales pasamos a presentarles. Para nuestro viaje en busca de este misterio en torno a los cocodrilos que habitaban las iglesas antiguas nos hemos basadoA�especialmente en el magnA�fico estudio de Juan de Dios DomA�nech Cocodrils i baleines a les egleisesA� (1) que recogemos en nuestros enlaces yA�a cuyaA�lectura remitimos a los mA?s curiosos y entusiastas de este particular asunto.

Santuario della Beata Vergine delle Grazie (Curtatone)

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Un antiguo caso muy conocido de cocodrilo embalsamado es del lagarto de la Catedral de Sevilla, del que se dice que el SultA?n de Egipto ofreciA? como presente como regalo al Rey Alfonso X el Sabio; una vez muerto el animal, fue disecado y colgado en el lugar que hoy se llama precisamente Puerta del Lagarto, que conduce directamente al Patio de los Naranjos de la Catedral. El reptil, viejo y desvencijado, se desintegrA? poco a poco y hubo de ser reemplazado por una rA�plica en madera, que aA?n se conserva, a la vista de todos, en su emplazamiento original.

Aunque en los muros de las iglesias del medievo usualmente se disponA�an especA�menes de animales exA?ticos para evocar la magnificencia y esplendor de la CreaciA?n Divina, el cocodrilo, entre estas criaturas singulares, brillaba especialmente por su particular significado para los cristianos primitivos, pues de acuerdo con algunos relatos, es uno de los atributos iconogrA?ficos de San Teodoro.

San Todaro (Teodoro) de Amasea. Via Flickr

TambiA�n se ha seA�alado un vA�nculo, real o imaginario, entre los reptiles actualmente conservados en las iglesiasA�, de los cuales se solA�a decir que procedA�an de Egipto o Tierra Santa --A�de dondeA� los traerA�a un peregrino o un cruzado --A� conA�el mito del hA�roeA�vencedor del DragA?n,A�A�el que inspiraA� leyendas como la del Gusano de LambtonA�.A� Por ejemplo, el autor Peter Ackroyd cuenta en ThamesA�: The BiographyA�que Ricardo CorazA?n de LeA?n trajo un cocodrilo de vuelta de las Cruzadas y lo colocA? en la Menagerie Tower, pero el animal escapA?, sumergA�endoseA�en el rA�o. (n2)A� En este sentido, la dimensiA?n simbA?lica del cocodrilo como transunto del DragA?n o LeviatA?n, encarnaciA?n del mal oA�Demonio vencido, A�podrA�a constituir una explicaciA?n de su habitual disposiciA?n en los muros de los templos occidentales. SegA?n diversos tetimonios entre los siglos XV al XVIII, las pieles de cocodrilo y huesos de ballena en las iglesias podrA�an ser vistos como los restos de un dragA?n; el monstruo primordial se colocaba en el templo como muestra del triunfo de la iglesia sobre el mal.

Desde otro punto de vista diferente, conviene reseA�ar que los cocodrilos, indistinguibles a primera vista de los caimanes, eranA�tambiA�n un elemento indispensable entre los obetos de las cA?maras de maravillas o wunderkammern del Renacimiento, asA� como una deA�sus piezas mA?s grandes, provocativas y bizarras. ComoA�se verA? mA?s adelante,A�esta otra perspectivaA�puede explicar tambiA�n su sorprendente presencia en las iglesias occidentales. (n) Generalmente, la tradiciA?n de disponer cocodrilos disecados y huesos de ballena en las iglesias se ha consideradoA�A�como una vertiente mA?sA�de la prA?ctica del exvoto. TambiA�n hay investigadores que han asegurado que era una forma de llenar el templo de mirabilia naturae , de objetos y animales sorprendentes y curiosos, equiparando la iglesia a una suerte de museo de historia natural, una gigantesca cA?mara de las maravillas.

El caimA?n del Pocito (Fuensanta)

Hace muchos aA�os, el nA?mero de cocodrilos y restos de ballena enA�nuestros templos era mA?s numeroso que en la actualidad. Desde siempre, la iglesia habA�a custodiado los huesos y cadA?veres embalsamados de estas criaturas. Los vestigios y restos corporales, litA?rgicamente, son considerados a menudo objetos de veneraciA?n; en el cristianismo es muy relevante el culto de las reliquias. Son precisamente estos restos los que hacen sagrado un enclave particular (se podrA�aA�evocarA�aquA� A�una relaciA?n entre el culto de las reliquias y la idea del sacrificio ritual, sacrum facereA�que se oculta, por ejemplo, tras el episodio masA?nico del asesinato de Hiram Abbiff, pero esto sA� que nos llevarA�a muy lejos). A�Por otra parte, para consagrar un ara, por ejemplo, A�se hace necesario el concurso de una de estas reliquias. (17A� ) Obviamente, los reptiles disecados de las iglesias no tienen, al menos en el occidente medieval, este aura de santidad, ni se les rindiA? culto, ni se le han atribuA�do milagros (otro tanto no podrA�a decirse de culturas como la egipcia, con su culto al dios Sobek, el cocodrilo), aunque se nos ocurre que el sacrificio de la Bestia primordial (Tiamat, PitA?n, LeviatA?n) es en muchas culturas un mito cosmogA?nico fundamental y A�tal vezA�unA�concepto importanteA�en los ritosA�de la fundaciA?n del templo.A� Como quiera que sea, los cocodrilos y ballenas siempre han estado confinados en el A?mbito del lugar sagrado, a la vista de los fieles, junto a los iconos y las imA?genes de Cristo y de los Santos.

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En su formidable estudio (1) Domenech seA�ala huesos de ballena en la catedral de Barcelona, en la parroquiaA�de los Santos Justo y Pastor, en el santurario de Paret Delgada. Nuestras pocas pesquisas en la red no han dado resultado, y no sabemos a ciencia cierta si aA?n se conservan algunos de estos ejemplares en la actualidad. El autor cita tambiA�n otros lugares donde se conservaban cocodrilos y caimanes disecados, mA?s corrientes en el resto de EspaA�a que en CataluA�a: Montserrat, Ripoll, Valencia y CA?rdoba, por nombrar algunos de los que aA?n hoy se hallaban diseminados por toda la geografA�a espaA�ola.A� QuizA? sea el momento de elaborar un mapa lo mA?s completo posibleA�donde se detalle la ubicaciA?n de estos ejemplares por todas las iglesias de la penA�nsula ibA�rica; nos imaginamos que A�un viaje en torno a estos enclaves serA�a una experiencia bien recomendable. (15)

Puerta con huesos de ballena en Whitby. FotografA�a de John Wilkinson. Via

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Las primeras referencias escritas sobre reptiles en las iglesias datan de finales del siglo XVIII y se atribuyen a Francisco de Zamora (1). En referencia a Montcada, el citado autor hace una menciA?n fugaz al hecho de que la ermita tiene una “multitud de ofrendas, caimanes, costillas deA�animales marinosA�(…)”A� MA?s adelante A�refiere que se puede encontrar un cocodrio en la puerta de Sant Eudald, en Ripoll, donde asegura ser “de lo mA?s normal entrar en una iglesia y toparse con la cola de un reptil al lado de la pila de agua bendita“.A� Curiosamente, esta asociaciA?n del cocodrilo y la pila bautismal no es desdeA�able, ya queA�A� entronca con el tradicional sA�mbolismo de la serpiente, asociada a las aguas, y al concepto de la resurrecciA?n --y por lo tanto al bautismo-- ; se han encontrado algunos ejemplos de serpientes y otros reptiles tallados cerca o incluso dentro de pilas bautismales, de los cuales son mA?s famosos los ejemplares gallegos de Muros: “en el fondo de las pilas de agua bendita de la catedral de O Porto se ve una serpiente vencida y derrotada que se arrastra por el fondo de las pilas. Es la plasmaciA?n grA?fica del dicho popular: a�?Le tienes mA?s miedo (a alguna cosa concreta) que el diablo al agua benditaa�?. En este acaso, la serpiente es el diabloA�aterrorizado por el agua bendita. Existen imA?genes parecidas en otras muchas iglesias”.A� (n3)A�A�(Noya)

A� La muda de pielA�de lagartos y serpientesA�se vincula tradicional y simbA?licamente a la idea de la resurrecciA?n cristiana y, en clave esotA�rica, al concepto de renovaciA?n y transmutaciA?n. En la tradiciA?n cA�ltica,A�un tipo especial de sierpe, llamada wouivre,A�se suele asociar aA�pozos yA� corrientes de aguas subterrA?neas. Es curioso advertir que a menudo los cocodrilos de las iglesias occidentales tambiA�n aparecen vinculados de algA?n modo a un pozo o manantial.

Cocodrilo disecado en los muros de la basA�lica de St-Bertrand-de-Comminges. Via

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St Bertrand de Comminges. Su catedral, conocida popularmente como la Catedral de los Pirineos, es una atracciA?n turA�stica de primer orden.A� Entre sus tesoros, un cocodrilo suspendido cabeza abajo en uno de sus muros. La creencia popular afirma que el animal remontA? el rA�o, asomando por sA� mismoA�y asolando el lugar, hasta que A�Saint Bertrand (del que la ciudad tomA? su nombre) lo matA?. Lo mA?s probable es que se trate de un exvoto, traA�do por un peregrino o un caballero, y ofrecido como regalo a la iglesia.

Una de las razones que explica la presencia de estas bestias en el lugar sagrado estriba precisamente en su rareza, en su exotismo. Porque eran extraA�os e insA?litos, cocodrilos y ballenas eran con frecuencia tratados con reverencia, puesto que eran dignos de admiraciA?n, yA�esta admiraciA?n suponA�a una forma germinal de veneraciA?n, de temor religioso. Forma parte del concepto mismo de las mirabilia naturae, que tanto auge alcanzarA�an en el primer Renacimiento,origen de los primeros escarceos de la Historia Natural,A�pero que desde la Edad Media eran fuente de verdadera sabidurA�a; la curiosidad y la capacidad de maravilla y fascinaciA?n por el mundo y sus criaturas, en las que el hombre religioso verA�aA�un reflejo del esplendor y la potencia del Sumo Hacedor. Con el paso del tiempo, sin embargo, esta curiosidad fue cambiando, hasta llegar a nuestros dA�as; de la reliquia muertaA�de la iglesia a la claridad objetiva de la vitrina del museo y de aquA� a la viveza y frescura del ejemplar zoolA?gico.

Whitbey abbey, Whale bone Arch. Puerta de acceso al temploA�A�con huesos de ballena.A�CrA�dito foto Sunrise. Via
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Se han planteado algunos la forma en que estos restos llegaron hasta nuestros templos. Los huesosA�de ballena que habA�a en las iglesias pertenecA�anA�posiblemente a ejemplaresA�muertos, varados en las playas. DespuA�s de aprovechar la piel yA�el aceite en algunos casos, algunos de los huesos se trasnportabanA�respetuosamente a diferentes enclaves dondeA�se aglutinarA�an los curiosos. Los huesos del Escorial llegaron desde Valencia. ” El dA�a del Corpus de 1574A�apareciA? una ballena muerte cerca de la Albufera; un aA�o despues, los huesos llegaron al monasterio madrileA�o. “A� (1) Habitualmente, el hallazgo de una ballena varada en la costa siempre ha provocado una gran expectaciA?n, porque en aquellos tiempos era la A?nica oportunidad de la mayorA�a de los seres humanos de ver de cerca un animal de proporciones tan colosales, el mA?s grande de cuantos conocA�an.A� TambiA�n, de algA?n modo, es una forma de acontecimiento milagroso, tal y como nos recuerda el hermoso episodio de Alberto Durero y su peregrinaciA?n en busca deA�una ballena varadaA�en las costas de Bergeen Op Zoom, que acabarA�a costando la vida al artista.

El dragA?n dominado por el hA�roe o el Santo, pariente prA?ximo del cocodrilo disecado de nuestras iglesias

Cuentan que Durero, en los A?ltimos aA�os de su existencia, aprovechando una estancia en los PaA�ses Bajos, oyA? que habA�a una ballena en una playa relativamente cercana, a unos dA�as de camino. Entusiasta del dibujo de animales al natural, A�--la liebre, el bogavante,A�el rinoceronte--A� viajero impenitente A�y hombre en extremo curioso, no quiso dejar pasar la oportunidad y se aventurA? en busca del cetA?ceo, con tan mala fortuna que contrajo unas fiebres de las que morirA�aA�un tiempo mA?s tarde. (n4)

Al margen de la curiosidad del encuentro, “la apariciA?n de una ballena planteaba una pregunta que ahora podrA�a parecer extravagante: A?quA� significa? Porque tradicionalmente, todos los fenA?menos extraordinarios, eclipses, temporales, nacimientos monstruosos, seA�ales en el cielo, cometas, ballenas, debA�an tener un significado. Eran avisos de que alguna cosa extraordinaria, sobrenatural o importante habA�a de acontecer; asA� lo expresaba una de las acepciones de la palabra monstruo (“prodigio”), prA?ximo etimolA?gicamente a mostrar, indicar, advertir. La apariciA?n de la ballena, de un monstruo, era, pues una advertencia”.(1) Todo cuanto superara los tA�rminos de lo ordinario, de lo normal, por lo grande, inusual o insA?lito; todo cuanto es un desorden de la naturaleza, se consideraba una seA�al del cielo: el jesuA�ta JosA� de Acosta escribA�a en 1590 que Dios “ordena semejantes extraA�ezas y novedades en el cielo y elementos y animales, y otras criaturas suyas, para que en parte sean aviso a los hombres” (ibid) .

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CaA�mA?n y hueso deA�ballena en laA�IglesiadA�de la Fuensanta, A�CA?rdoba. CrA�dito

Situado “en un muro del Santuario de Nuestra SeA�ora de la Fuensanta, el origen de este caimA?n es incierto debido a la diversidad de leyendas existentes al respecto, aunque RamA�rez de Arellano declara que el caimA?n fue traA�do de AmA�rica junto a una costilla de una ballena” (via)A�

En las iglesias se encontraban la mayor parte de los huesos que tiene una ballena; su estructura A?sea es una gran caja, limitada por las costillas y las vA�rtebras; el crA?neo y las barbas, o maxilares, las aletas y la cola. Los restos mA?s habituales en las iglesias eran las costillas. La mayorA�a se disponA�an en “el exterior del templo, al lado de las puertas: unas estaban clavadas, otras fijadas porA�los extremos, como en Prats de Mol (…). ” (1)

(Este dibujo de un artista de la factorA�a DisneyA�para la pelA�cula Peter Pan ilustra perfectamente el simbolismo de las fauces del cocodrilo como rito de A�iniciaciA?n o “paso peligroso”A�)

A�La vinculaciA?n de los huesos de ballena a la puerta del templo no deja de evocar el pasaje de JonA?s y la ballena, una vez mA?s ligado al simbolismo de la puerta como boca o acceso al vientre del monstruo, en cuyo vientre se opera la lenta resurrecciA?n o iniciaciA?n del profano, como ha mostradoA�ampliamente Mircea ElA�ade en Iniciaciones MA�sticas a propA?sito de ciertos rituales de inicaciA?n en diversas culturas primitivas. La puerta del templo, asociado simbA?licamente a la boca de la ballena y, en cierto sentido, a las fauces de la Muerte, son aquA� indicios de la figura del makara o monstruo andrA?fago de la tradiciA?n primordial. En esta asociaciA?n, que no nos parece casual, encontramos una de las razones mA?s profundas para explicar la presencia tradicional de los restos de ballena en nuestras iglesias.

En el Monasterio de Santa MarA�a del Puig asA� como en Toledo, los cocodrilos disecados se econtraban en la entrada, junto a la puerta. “Si la boca estaba abierta, la entrada en el templo pasando por debajo de aquellas fauces debA�a ser un momento terrorA�fico” (1). De nuevo, en este A?ltimo episodio, vemos un eco del simbolismo del dragA?n o leviatA?n, ahora en su aspecto mA?s malA�fico, vinculado a las puertas del templo como fauces mortA�feras, en la vertiente mA?s oscura y sombrA�a del makara o monstruo devorador, que tambiA�n encarnarA�a la figura de Ammit, el cocodrilo devorador de almas en la escena de la psicostasia egipcia.

Por otro lado, las fauces del cocodrilo y del monstruo en general operan a nivel simbA?lico del mismo modo que en el asunto del “paso peligroso” ilustrado por el mito de las SimplA�gades: ” El tema de la entrada bloqueada y peligrosa, que tiene innA?meras variantes, (…) como una puerta que se abre y cierra rA?pidamente segA?n su propio criterio, comparable a aquellas rocas aterradoras, las SimplA�gades, por las que tuvieron que pasar los Argonautas” --prototipos de la iniciaciA?n herA?ica o viajera-- “y que cada vez quede intentaba atravesarlas una nave, se juntaban y la aplastaban; puede que la guarden animales peligrosos (leones, dragones, esfinges, grifos) o tambiA�n, puede darse el simbolismo de gigantescos bivalvos que aplastan a cualquier que quede atrapado en su interior” (n7) El simbolismo de las SimplA�gades, como paso peligroso y fauces mortA�feras, ha sido puesto en relaciA?n por Mircea ElA�ade y otros, con mayor o menor fortuna, con la freudiana vagina dentata; desde el punto de vista cristiano, sin embargo, responde al simbolo de la Puerta Estrecha. Esta figura del “paso peligroso” “es uno de los elementos caracterA�sticos de la aventura del hA�roe en los ciclos A�picos. Formulaciones muy parecidas a las SimplA�gades aparecen en muchos ejemplos de la ciencia ficciA?n contemporA?nea” (Star Wars, la Historia Interminable, Hook)

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A la entrada en la catedral de Sevilla, desde el patio de los naranjos, se puede observar un caimA?n disecado y colgado de cadenas. Se diceA� que fue este saurio traA�do por ColA?n en su regreso del primer viaje, desde entonces saluda amenazadoramente, lleno de polvo, a los visitantes y turistas

MA?s frecuentemente A�queA� cocodrilos, en el interior de la iglesia se encontraban caminanes, oriundos de AmA�rica: “mA?s pequeA�o qeu su periente africano, el caimA?n era una bestia tan singular en estos pagos que no habA�a ni un nombre para definirlo. Se optaba comA?nmente por llamarlo “lagarto” o se usaban expresiones similares ( “llangardaix” , en catalA?n). Cuando los primeros exploradores y conquistadores llegaron a las Indias, los denominaron asA�, por su remoto parecido con las lagartijas comunes, del que eran una versiA?n aumentada. No serA? hasta fines del siglo XVIII, cuando los viajeros empezaron a comentar las maravillas de las iglesias, que al ver estas bestias comenzaran a servirse dela palabra caimA?n para definirlas.(…) Los viajeros franceses que visitaban que visitaban lasA�iglesias de EspaA�a seA�servA�an de la palabra correspondiente en su lengua --lezard-- A�paraA�nombrar a estas criaturasA�: “nous avons vu, elevee en lA?air la peau dA?un lezard remplie de paille” --hemos visto suspendia en el aire la piel de un lagarto relleno de paja-- contaban en 1726 unos viajeros que vieron un cocodrilo en Santo Domingo de la Calzada. (1)

El gran momento de la llegada de cocodrilos a las iglesias, segA?n DomA�nech, “fue entre los siglos XVI y XVIII y vendrA�an desde AmA�rica. Los mA?s antiguos descritos son africanos, los habrA�an traA�do los portugueses; ambos parecen haber sido ejemplares muertos, disecados” mA?s fA?ciles de transportar y manipular.

Lagarto del Viso del MarquA�s (Ciudad Real)

El Lagarto de Viso (en la Iglesia Ntra. Sra. de la AsunciA?n). “AsA� se le llama popularmente a ese impresionante cocodrilo de 4 a 5 metros tan conocido en toda la regiA?n, es segA?n creencia generalizada un exvoto que en su momento ofreciA? D. A?lvaro de BazA?n por algA?n bien o beneficio recibido. Al parecer era costumbre en el siglo XVI ofrecer este tipo de exvotos a las Iglesias. Que se sepa hay muy pocos en EspaA�a. Se tiene conocimiento de cuatro.(sic) “

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Al contrario que las ballenas, los cocodrilos y caimanes solA�an estar bajo techo (la piel se deterioraba mA?s fA?cilmente que los huesos de ballena). Cerca del coro, como en los capuchinos de Cervera y los franciscanos de Lisboa, por ejemplo. Muchas veces la presencia del caimA?n era tan potente como para dar nombre al lugarA� en que se encontraba (la nave del lagarto, en la catedral de Sevilla; en el claustro del monasterio de MonsterratA�se acuA�A?A�el Claustre dels llangardaixos).A�A�TambiA�n se solA�an clavar a la paredA�o suspenderlos del techo, mediante cuerdas, en paralelo al suelo o cabeza abajo. En la ermita de Sonsoles, lo tenA�an pendiendo de una cadena (subrayando su aspecto de dragA?n antiguo y temible, quizA?s). En Calzadilla, “los dos que habA�a estaban guardados en una vitrina”.A�A�

El lagarto de Berlanga de Duero, o Lagarto de Fray TomA?s, ” un caimA?n de mA?s de tres metros que llegA? a a Soria hace cuatrocientos aA�os y cuyos restos se visitan y aA?n se veneran en Berlanga de Duero, donde se conservan la piel y la esplA�ndida calavera.” (via)

Para comer, lagartos de Fray TomA?s, tA�picos de Berlanga, en Patrimonio gastronA?mico

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Siguiendo a Domenech en su estudio sobre cocodrilos en las iglesias (1) encontramos con que hay una gran escasez de ejemplares de estos animales en CataluA�a en contraposiciA?n al resto de EspaA�a, lo cual atribuye el autor a la prohibiciA?nA�de comercio directo con las Indias en tierras catalanas. Menciona luego el cocodrilo de Cervera, datA?ndolo de 1657, A�y advierte que algunos de estos reptiles no fuersen americanos, sino del Nilo o del Niger, ya que los documentos que los inventarian los llaman cocodrilos, y no caimanes. Sobre la procedencia de estas bestias, finalmente asegura el autor citado que “conviene recordar que habA�a boticas, lugares donde los peregrinos podrA�an adquirir la piel de estos animales” para ofrendarlas como exvotos a la iglesia, donde se los A�han encontrado finalmente.

Es a partir del siglo XVI cuando se impone el cocodrilo comoA�elemento ornamentalA�”obligado” A�en las iglesias catA?licas. AdemA?s de algunas de las que se han mencionado, en Italia se sigue la misma costumbre, con ejemplaresA�expuestosA�en SantaA�MarA�a de Gracia, cerca de MA?dena, en el santuarioA�A�de la Madonna de Campagna, en Verona, en Saint Giorgio Alemenno (Bergamo), y otros lugaresA� (queA� no se citan en nuestras fuentes y que, por el momento, desconocemos). A�”Se hallan tantos y en tantos lugares --sigue diciendo DomA�nech en su obra, que se podrA�a pensar en una moda. Los cocodrilos eran una novedad, el modo mA?s estilosoA� y en boga paraA�decorar las paredes deA�las iglesias, segA?nA�el gustoA�de la A�poca.A�La zoologA�a convertida en una suerte de arteA�ornamental.”

Pero son muchos los se resisten a pensar en la vacuidad de un exorno y buscan una significaciA?n mA?s profunda paraA�las osamentas y restos de animales en el interior de los templos. Se conocen ejemplos antiquA�simos de la presencia de serpientes gigantescas, ballenas y supuestos dragones --tal vez fA?siles de animales antediluvianos-- A�enA�templos grecorromanos, donde fueron venerados y A�de los que hablaremos mA?s adelante.A�A�De los huesos de ballena clavados en los muros de los templos, sedecA�a que eran ofrendasA� de los marineros por haber sobrevivido a un naufragioA�o un temporal: “asA� explicaban el origen de las costillas de cetA?ceo de Prats de MollA? o de San SebastiA?n en la ermita de Palafrugell. Huesos que se ofrecA�an en reconocimiento de un beneficio obtenido por la intercesiA?n divina.(…) Es decir, se supone que estos huesos serA�an un exvoto.

En cambio, “de los caimanes se dan dos explicaciones; una, siguiendo el modelo de Sonsoles, Madrid o Monserrat, donde se habla de viajeros en tierras lejanas y mares remotos que, en un mal paso, se encontraron con la bestia. Rezaron y, por intercesiA?n de alguna potencia celestial, el monstruo cayA? fulminado. Agradecidos, los fieles enviarA�an el animal hasta el santuario.” A�Casi todas las leyendas que justifican la presencia de reptiles en las iglesias son una variante bA?sica de este modelo.A� Tras todas ellas, se adivina la influencia deA�la leyenda de la Tarasca. ( )

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La Tarasca,A� resucitada en Tudela; un mito que reA?ne los sA�mbolos de la Virgen y el DragA?n

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La virgen y el dragA?n, en un soberbio marfilA� de 1650 que representa la Inmaculada ConcepciA?n, descrita en tA�rminos apocalA�pticos. CrA�dito

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Ahora bien,A�a la hora de considerar a los cocodrilos de nuestras iglesias como exvotos, segA?n opina Domenech, --convendrA�a preguntarseA�cA?mo es que estos animales son los que predominan enA�el interior de los templos, y noA�lobos u osos,A�bestias autA?ctonas con las que serA�aA�mA?s lA?gico tropezarse”A�A�A�y no lagartos terribles,A�ajenos a nuestra geografA�a.A�A�Incluso el lobo podrA�a revestirse del simbolismo generalmente atriuA�do al dragA?n, como encarnaciA?n del demonio, el enemigo de las ovejas, custodiadas por el Buen Pastor. AA?n asA�, no encontramos pieles de lobo en las iglesias, sino de caimanes y cocodrilos. Este hechoA�hace que la teorA�a del exvoto parezca no sostenerse. De modo que, despuA�s de todo, quizA? no fueran ofrendas votivas, sino otra cosa: “TambiA�n se ha dicho (1) que los animales llegaron al templo como un regalo a la autoridad (lo vimos por ejemplo A�en el caso del regalo del SultA?n de Egipto a Alfonso X , en 1260, citado mA?s arriba). Esto nos harA�a regresar a la idea de la iglesia como gigantesco wunderkammer, y al origen de las colecciones zoolA?gicas histA?ricas qeu tenA�an los reyes como signo de distinciA?n y de poder. RecuA�rden a tA�tulo anecdA?tico, A�el famoso episodio del “rinoceronte de Durero”, un regalo del rey de PortugalA�que nunca llegA? a las costas de Italia. Pero, ya fuesen regalos, exvotos o lo que sea, el caso es que los cocodrilos y las ballenas estaban bien presentes en las iglesias. EranA� una parte importante de la ornamentaciA?n; “una ornamentaciA?n acumulativa de todo aquello que se consideraba excepcional, extraA�o o valioso.” (1)

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El cocodrilo, pasA? de los muros de las iglesias a ser la estrella del wunderkammer o CA?mara de las Maravillas

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Aun cuando nuestro recorrido se centra en restos de animales documentados entre los siglos XV y XVIII, conservados en las iglesias, ya hemos referido que en templos de la antigA?edad, “erigidos en honor de las mA?s diversas divinidades, en casi cualquier A�poca, se encuentran ejemplos de veneraciA?n de estos reptiles. “ Domenech (1) sugiere que siempre hubo lugar en el templo para los huesos y la piel de las bestias, porque en el templo hay un sitio de honor para el Monstruo, y cita a Plinio el viejo (Historia Naturalis, VIII, 14) que “explica que en uno de lo templos de Roma se conservaba la piel y las mandA�bulas de una serpiente gigante (….) ; tambiA�n refiere que en un templo de la antigua Joppe, actual Jaffa, se exponA�a el esqueleto de una ballena. Se decA�a que era el LeviatA?n que matA? Perseo.A� Todo lo cual redunda en el mito del hA�roe vencedor del dragA?n y su arquetipo celeste, San Miguel; o la serpiente antigua, de los que el cocodrilo vendrA�a a ser un trasunto simbA?lico.

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Cocodrilo momificado en una vitrina de un museo con arfefactos egipcios

Sobek el dios cocodrilo. Relieve del templo de Kon- Ombo

En este sentido es de obligada menciA?n la referncia al Antiguo Egipto, donde los cocodrilos ya fueron objeto de reverencia y culto” e incluso eran momificados y dispuestos en altares y lugares sagrados. Los egipcios rendA�an culto a Sobek, el dios cocodrilo, asociado con la fertilidad, la protecciA?n y el poder del faraA?n.. La relaciA?n de los egipcios con Sobek era ambivalente: en ocasiones dieron caza a los cocodrilos, e injuriaron al dios, y otras veces lo vieron como el protector del faraA?n y origen de su poder. Sobek era representado como un cocodrilo, o como hombre con cabeza de cocodrilo” (wiki) Esta vertiente simbA?lica de Sobek el cocodrilo, no se emparenta con el aspecto mA?s malA�fico del dragA?n occidental, que en la mitologA�a egipcia equivaldrA�a a Set-TifA?nA� y a laA�dimensiA?n mA?s oscura A�de Ammit, la diosa cocodrilo de la psicostasia o juicio de los muertos egipcio (16). Pero en general, el dios cocodrilo se asimilaba ente los egipcios a un aspecto mA?s bien benA�fico y protector. Al contrario que en su versiA?n europea, el cocodrilo colgado sobre las puertas egipcias --aA?n se pueden ver hoy dA�a en algunos poblados-- a modo de talismA?n ejerce, segA?n la creencia popular,A�una protecciA?n mA?gica contra los malos espA�ritus.

En una pequeA�a sala del Museo del Cairo y otros museos egipciosA�”se encuentran reunidas figuritas votivas y objetos cultuales de bronce que ilustran las creencias de la religiosidad popular egipcia. Hay secciones dedicadas a figuritas de animales sagrados ofrecidas como exvotos; en algunos casos, la base de las estatuillas contenA�a el cuerpo del animal representado: figuritas de peces (inv. 37448, 37394, 37231); el cocodrilo del dios Sobek (inv. 37378)”

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Cocodrilo de la ermitaA� de Sonsoles (A?vila)
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Ya hemos visto algunas de las hipA?tesis que justificarA�an la presencia insA?lita de estos animales en nuestros templos. Nos resta enumerar algunos de los enclaves, no muy numerosos en nuestros dA�as, en los que aA?n se conservan vestigios de esta maravillosa tradiciA?n que, segA?n nos sugieren diversas fuentes, es muy antigua, aunque tuvo un granA�auge en la A�poca del comercio con las AmA�ricas. A la espera de elaborar un mapa detallado de la situaciA?n de estos increA�bles hitosA�cuya visitaA�serA�a bien recomendable,A�A�nos conformamos con citar algunos de los mA?s populares o conocidos, al margen de los ya mencionados a lo largo de nuestro artA�culo.A�A�Los primeros destinos, la ermita de ConsolaciA?n deA�Utrera y la Catedral de Sevilla, con su Puerta del Lagarto,A�bien prA?ximos (a escasos viente kilA?metros) de distancia, albergan dosA�soberbios ejemplares --no muy bien conservado uno de ellos, el otro, antiquA�simo, hoy una rA�plica de madera que data del siglo XVI-- . A�De aquA� podrA�amos pasar a CA?rdoba,A�para rendir homenaje al caimA?n del Pocito, en Fuensanta.A�A� Desde estos enclaves podrA�amos viajar hasta Santiago de la Puebla, en Salamanca, para conocer de cerca la leyenda del Lagarto del Licenciado yA� luego alcanzar a pasar por la Colegiata de Berlanga de Duero, en Soria, para admirar su cocodrilo disecado, y de allA? a la Ermita de Sonsoles, en A?vila.
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A�Pero aA?n sugerimos otros probables destinos para el moderno cazador de dragones rellenos de paja. Entre A�ellos,A�A�“la hermosa localidad segoviana deA� Santa MarA�a la Real de Nieva. En el fantA?stico monasterio de esta localidad,A� -declarado acertadamente monumento nacional-, podemos encontrar la piel disecadaA� de una enorme anaconda que, rellena de paja y colgada en vertical en el interiorA� del templo, junto a la puerta principal, despierta la atenciA?n de visitantes yA� curiosos. Su naturaleza es incierta, aunque lo mA?s probable es que laA� trajeran los monjes dominicos cuando vivA�an en el monasterio, procedente de lasA� misiones en las que participaban, (…) . Para explicar su extraA�a procedencia, los lugareA�os cuentanA�diversasA� leyendas.A�A�Que,A�en ocasionesA�se repiten casi punto por puntoA�en otras localidades donde podemosA� encontrar estos insA?litos motivos de decoraciA?n, como sucede en la ermita de laA� Virgen del Camino, en Zamora capital. “ (n5)
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A�PodrA�amos continuar nuestra ruta hacia laA� Iglesia DE NUESTRA SEA�ORA DE LA ASUNCIA�N, en El Viso del MarquA�s, en Ciudad Real. En sus paredesse halla “El lagarto del Viso“, un cocodrilo disecado de 4 o 5 metros de longitud procedente del rA�o Nilo, que fue traido a la localidad por el MaquA�s de Santa Cruz, Don A?lvaro de BazA?n, en una de sus expediciones. El a�?lagarto del Visoa�?, se halla colgado en esta iglesia de estilo gA?tico, algo descentrada respecto al presbiterio por estar construida sobre otra iglesia mA?s antigua. Se encuentra junto al Camino Real, trayecto obligado desde la Corte hacia AndalucA�a (V)”A�A� .
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Desde aquA�, tomaremos impulso para dar un gran salto yA�plantarnos en Mallorca, donde nos espera el Drac de na Coca (19) cuya leyenda, que amablemente nos remiteA�nuestra sobrina Sonjia,A�bebe de las mismas fuentes mA�ticas de las que en su dA�a alimentaron las de San Jorge o la Tarasca. A�Y a estos destinos maravillosos, en pos deA�nuestros fascinantesA�dragones de medio pelo, A�confiamos aA�adir otros muchos, a lo largo y ancho de la geografA�a espaA�ola o europea, si nuestros amigos internautas se ofrecieran gentilmente a seA�alA?rlosnos a la menor oportunidad.
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Santa Margarita y el DragA?n. Alabastro.(CrA�dito Wikimedia)

La leyenda de la Tarasca o Santa Margarita nosA�retrotrae al nA?cleo mismo del asunto del cocodrilo en la Iglesia. La asociaciA?n cercana de la dama y el reptil, como una enA�sima revisiA?n de los mitos de Lilith, o los pasaje bA�blico de la Serpiente y la Primera Mujer, Eva, oA�mA?s singularmente, el misterioso episodio de laA�Virgen y el DragA?n del Apocalpisis: A�” A?QuA� hay entre el caimA?n y la Virgen? A nuestro juicio, para tratar de entender esta sociedad existen dos alternativas, no del todo inconexas; digamos dos caminos en A?ltimo tA�rmino confluyentes.A�JoaquA�n A�AlbaicA�n ha intuido detrA?s de nuestro cocodrilo la figura del Ammit egipcio a��el GuardiA?n de la Puerta, el Vigilante del Umbrala��, presente en la psicostasia o pesada de las almas a la que todos estamos obligados tras nuestro apocalipsis particular, y cuya funciA?n es devorar a quienes no superen la prueba con solvencia. En todo correspondiente al Makara de la tradiciA?n histindA? (que, en palabras de GuA�non, A�representa la vA�a A?nica por la cual todo ser ha de pasar necesariamenteA�, y cuya boca serA?, A�segA?n el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante A�lA�, ya A�Puerta de la LiberaciA?nA�, ya A�Fauces de la MuerteA�), (n)

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A�La mujer y el dragA?n, como la iglesia y el cocodrilo, simbA?lica y misteriosamente unidos

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Virgo y Draco, el Evangelio en las Estrellas.A� Otros asocian al dragA?n con la constelaciA?n de EscorpiA?n (SPQR), tambiA�n prA?xima a Virgo, asA� como la Cabeza de la Serpiente “Serpens Caput”. Pero estas raras asociaciones astronA?micas y bA�blicas de la Virgen y el DragA?n, nos aguardan otro dA�a. Para mA?s inri, vA�ase la fuente.

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-Fuentes y vA�nculos-
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A�(1) TraducciA?n libA�rrima pero no irrervente del recomendabilA�simo, ameno y A�ejemplar artA�culo de A�Cocodrilos y ballenas en las iglesias, en DOMEMECH, Joan de DA�u ,Cocodrils i baleines a les egleisesA�(en ediciA?n bilingA?e, Whales and crocodiles at churches) LOCUS AMOENUS, Bellaterra : Servei de Publicacions de la Universitat AutA?noma de Barcelona. TambiA�n aquA�.
ddd.uab.cat/pub/locus/11359722n5p253.pdfA�
A�(2) Riquer, Jeneze, La virgen y la bestia, en el Bestiario ejemplar, excelente punto de partida sobre el asunto.
(3) Killing the Dragon, en Viajes con mi tA�a ; aquA� tampoco somos mancos y habA�amos abordado algA?n que otro aspecto del tema.
(4) Sobek, el cocodrilo momificado, un dios egipcio con malas pulgas
(5) Cocodrilos en Ciudad Real
(6) ExcursiA?n a Ciudad Real, el lagarto del Viso
(7) El cocodrilo de Rosslyn
(8) Cocodrilos y exvotos, en Viajes con mi tA�a
(9) Leyendas en torno a los exvotos y cocodrilos, el lagarto de la Catedral de Sevilla y otros parientes cercanos
i�?(10) MagnA�ficas estampas antiguas de Ballenas Varadas, uno de nuestros temas pictA?ricosA�favoritos, plenos de romanticismo,A�acA?.
(11) El lagarto de Rioseco y su leyenda.
(12) La Tarasca, en laA�sinpar A�Monster Brains
(13) Santa Margarita (?)A�o laVirgen y el DragA?n, fuente de alguna de nuestras imA?genes del post
(14) Reptiles de leyenda en los iglesias
(16) En la escena de la psicostasia o pesada de almas egipcia, A�la diosa Ammit , diosa con cabeza de cocodrilo y cuerpo formado por dos animales: mitad delantera por un leA?n (o leopardo) y mitad trasera por un hipopA?tamo. Recibe los tA�tulos de “Devoradora de los Muertos”, “Comedora de Corazones”, “La Grande de la Muerte” (fuente)
(17) ” Todas las iglesias consagradas cuentan con reliquias en el altar mayor. Hoy en dA�a el ritual prevA� que el altar es consagrado por el obispo. Y en el lugar donde sobre el altar descansan generalmente los signos eucarA�sticos del cuerpo y la sangre de Cristo se ha abre una cavidad donde el obispo deposita las reliquias que luego son cubiertas con una piedra lisa de manera que forma un nivel plano con la mesa del altar. Esta piedra es fijada con argamasa”. (fuente)A�.
(18) Nuestra sobrina (iSonjia) nos sugiere tambiA�n desplazarnos hasta Mallorca, donde podremos contemplar al Drac de Na Coca, un lagarto de piedra mA?s cercano al ejemplar de JaA�n o A�la mA�tica Tarasca que a nuestro cocodrilo acartonado,A�pero el destino bien merece tal desplazamiento. Sea pues, Mallorca. Gracias, Sonjia.

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