EL FISIÓLOGO

La octava maravilla del mundo (II)

Mario Larrinaga / Byron Crabbe

 

«Y ahora, damas y caballeros, vamos a mostrarles la cosa más grandiosa que sus ojos hayan visto  jamás. Fue un rey y un dios en el mundo que él conoció, pero ahora viene a la civilización solamente como un cautivo --  para satisfacer su curiosidad. Damas y caballeros, vean a Kong, la Octava Maravilla del Mundo».

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga / Byron Crabbe)

 

 

Nuestra tía nos hacía la solemne promesa, hace unos años,  de contarnos mucho más sobre la Octava maravilla del mundo, emplazándonos para un futuro incierto con un cinematográfico “Próximamente en sus pantallas.” Y en esta casa intentamos cumplir nuestros propósitos: de modo que volveremos a apuntar ahora aquellas líneas prometidas sobre el mítico viaje a la Isla de la Calavera y a visitar de nuevo a sus terribles y furibundos habitantes.

Debemos, probablemente, nuestra colosal fascinación por el King Kong de 1933 —  no sabemos si la octava maravilla del mundo, pero con seguridad una de las diez mejores películas del género -- a nuestra innata  y proverbial capacidad de asombro y a los desvelos de un grupo de inspirados e inspiradores cinéfilos (*)  -a los que nunca estaremos bastante agradecidos- que tuvieron la afortunadísima idea de proyectar esta monumental película  en un pequeño pero bien traído cine club de barrio hace ya muchos años (tantos que nos entristece ligeramente recordarlo). Es difícil situar en qué momento exacto descubrimos por primera vez la denominada “magia del cine”, pero este primer visionado de King Kong en pantalla grande puede perfectamente estar entre los candidatos a este sublime instante en que nos convertimos en adeptos del arte de los Lumiere.

 

 

Esa fascinación nuestra se fundamenta además en los incontables valores de esta monumental joya del celuloide rancio. Recordamos que en aquella época dorada de la infancia en la que asitimos a esta milagrosa primera proyección de King Kong, en un pase semi-privado que hacía aún más misteriosa -si cabe -- esta formidable experiencia primigenia del cine (reminiscente quizá de aquellas sombras y luces de la caverna platónica),  una de nuestras lecturas favoritas fue El Mundo Perdido, de Sir Arthur Conan Doyle.  Ya entonces intuimos la influencia de aquella novela sobre la historia en torno a la Isla de La Calavera, asunto que confirmaríamos más tarde con la lectura del guión original de la película, años después, y  que recogimos en un post que bautizamos La Tierra de Maple White , donde hablábamos sobre estos paralelismos  entre el Mundo Perdido imaginado por el creador de Sherlock Holmes y esta umbrosa y terrorifica jungla donde habitaba, felizmente, el rey Kong.

 

Arriba, el grabado “Atala” de Gustave Doré, en el que se inspiran los artífices de King Kong (1933)  para crear el escenario del “paso peligroso”  en la Isla de la Calavera

 

Igualmente notamos en aquella primera visión de King Kong la increíble capacidad de evocación y el profundo misterio de las imágenes, especialmente las más grandilocuentes panorámicas de la Isla de la Calavera o la espesura de la selva donde habitaban aquellos monstruos herederos de la fantasía de Conan Doyle : no sabíamos nada entonces del arte del matte painting, pero intuimos que aquellas portentosas imágenes fotografíadas con aspecto de grabado antiguo, tenían un sabor de lo misterioso y lo antiguo muy distinto del que nos daban las inocuas y coloridas imágenes de la televisión.

 

 

Este nebuloso y evocador aspecto de los escenarios de King Kong tienen un curioso origen que nos gustaría mencionar. Ahora unos avispados internautas han señalado con acierto la influencia de la obra de Gustave Doré, famoso grabador e ilustrador francés del siglo XIX, y del pintor Joseph Gandy, entre otros, en la génesis de muchos de los fantásticos escenarios de la película. ( )  Basta comparar, nos dicen, la ilustración de Doré titulada “Satán pasea por el Edén” contenida en su célebre serie para el Paraíso Perdido de Milton con un detalle de la jungla de King Kong en la Isla de la Calavera. El parecido es incuestionable.

Los decorados de la mítica Isla de la Calavera son uno de los paisajes imaginarios más asombrosos jamás creados para una película. La calidad del diseño de producción y el set de decoración es absolutamente fenomenal. Como hemos visto y se ha señalado en algunas ocasiones, los fondos -backgrounds- de los escenarios recuerdan poderosamente la iconografía de Doré: esta impresión es intencional. No en vano Willis O´Brien, técnico de efectos especiales de la película, pidió expresamente a los artistas Mario Larrinaga y Bryon Crabbe (autores de algunos de los fabulosos dibujos que ilustran este post) que trabajaran los fondos para la escenografía de la Isla de la Calavera con este característico estilo abigarrado y romántico de los grabados de Doré.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga / Byron Crabbe)

 

Eligiendo a Doré, los artífices de King Kong apostaron por dar una atmósfera salvaje, misteriosa y romántica a la película. Los fondos de Doré a menudo consiguen una sensación de gran profundidad a través de su uso de diferentes planos o traslapo de términos que retroceden dando  la impresión de una enorme distancia. Este singular uso de los recursos espaciales contribuye a subrayar la apariencia de paisaje onírico, antiguo, surreal.  Byron Crabbe y Mario Larrinaga hicieron cientos de dibujos y esbozos, combinando el estilo de Doré con las ideas y propuestas visuales de O´Brien. El resultado fue realmente asombroso.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga / Byron Crabbe)

Al margen del fantástico trabajo del técnico de efectos especiales y estos dos artistas, la octava maravilla fue posible gracias, sobre todo, a la portentosa imaginación de Merian C. Cooper, que produjo en los años veinte una serie de películas de aventuras para la Paramount, casi siempre de temas exóticos y de vida salvaje, que cautivaron al público de la época con su narrativa sobre tierras desconocidas e inexploradas, relatos totalmente novedosos en aquellos días que tuvieron un gran éxito.  Los elementos básicos de aquellas historias terminarían cristalizando en el proyecto más ambicioso de Merian: King Kong.

 

Byron Crabbe

 

En 1933, Merian C. Cooper consiguió captar el interés de un ejecutivo para producir su proyecto diciéndole: “¿Sabe usted que vería un gorila de veinte metros en una chica de metro y medio? …¡ Su desayuno!”. ” Cooper soñaba con hacer una película de monstruos inspirada en los libros que había leído sobre terroríficos gorilas escondidos en la espesura de las selvas africanas. Llevó su idea a los estudios de la Paramount, pero allí lo rechazaron. Pagar una fortuna para enviar a un equipo de rodaje hasta África o la isla de Komodo durante la Gran Depresión les pareció demasiado riesgo. Pero años después Cooper volvería a intentarlo en la productora RKO vendiendo una historia para filmar con la técnica del stop-motion. Cuando presentó su proyecto a los ejecutivos ya contaba con Mario Larrinaga y Byron crabbe para producir las pinturas de las diversas escenas de la película. Estas imágenes contribuyeron poderosamente a vender el proyecto y consiguieron definitivamente  dar vida a King Kong.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga / Byron Crabbe)

 

 

Una secuencia con una araña gigantesca nunca mostrada en la película

 

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga / Byron Crabbe)

O’Brien y su  colaborador clave  el artista Byron Crabbe pintaron juntos una enorme escena que representaba una chica semidesnuda bajo el dominio de un mono gigantesco (imagen deudora de la iconografía de la femme fatal  fin de siecle, cuyos antecedentes se remontan bien lejos en la historia occidental, como quizá podamos considerar en otro momento*),  mientras un intrépido cazador dispara al primate.  Esta imagen poderosa resultó ser fundamental para el desarrollo de lo que llegaría a ser King Kong tal como lo conocemos,  cuyo primer título -felizmente desechado- iba a ser  “Giant Terror Gorilla” . Willis O´Brien y su amigo Bryon Crabbe estuvieron estrechamente vinculados con la preproducción y fueron responsables del aspecto visual de la película, colaborando con múltiples bocetos, pinturas al óleo y matte paintings (entonces sobre cristal o negativo fotográfico) que dan esa maravillosa impronta visual a la película.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (

http://nzpetesmatteshot.blogspot.com.es/2013/07/king-kong-mightiest-wonder-of-world.html)

 

(Fotogramas de la película de 1933)

 

Uno de los trailers originales de la película

Como parte de sus obligaciones con la RKO, se le pidió a Merian Cooper que evaluara un proyecto cinematográfico que se había ido de presupuesto, llamado ” Creation”: aquélla era la historia de un grupo de naúfragos que descubren una isla habitada por feroces dinosaurios con los que deben lidiar duramente. Cooper desestimó el proyecto, pero mientras lo estudiaba contempló varias escenas de los lagartos terribles que habían creado usando la técnica del stop-motion, que inmediatamente sería incorporada a la producción de Kong, que originalmente había sido planificada para usar filmaciones con animales reales. De pronto, las posibilidades de materializar su viejo proyecto sobre el gorila gigante parecían multiplicarse. De este modo, casi milagroso y accidental, se gestó una de los más alucinantes y hermosos espectáculos cinematográficos de la historia.  (8)

 

Antigua imagen promocional de King Kong evocadora del sacrificio ritual, el doble pilar masónico de inspiración fálica-osisíraca ,  el vínculo improbable pero cierto de las Torres Gemelas y el lado más oscuro del simio.

Pero esta es otra historia que no soñaron los creadores de esta Octava Maravilla del Mundo.

 

 

 

-Fuentes, notas y vínculos-

La mayoría de las imágenes las encontramos en  http://king-kong.fansforum.info  y en  http://classicmoviemonsters.blogspot.ca

0.  Vintage King Kong

1  El arte de Byron Crabbe para King Kong en Monster Kid Classic Horror

2  King Kong en la Tierra de Doré

3  Kong, La octava maravilla del mundo

4 Byron Crabbe y king kong, en Google imágenes

5 La Tierra de Mapple White, en Viajes con mi tia

6. Doré y el pozo de la araña

7. http://www.criticalcommons.org/Members/pcote/clips/king-kong-matte-work.mov/view

8. http://blog.renderfarmstudios.com.mx/tag/matte-painting/

9. King Kong, una de las películas que todo Dios debería ver

10. Matte shot paintings

El primate mediático

Lo sobrenatural no es fotogénico. En 2012 algunos aún esperan una versión mediática del Yeti.

 

Durante estos días, con el recuerdo vaporoso y lejano ya de la canícula,  nos sorprende la noticia del descubrimiento de un mono de una nueva especie en los bosques de una región remota de África, según nos cuentan diversos noticiarios.(1)   La aparición de este primate mediático  --que se nos antoja pariente de aquel loro exótico e inquisitivo, habitante de una singular pajarería,  que no perdía atención a los detalles (*)--  ha agitado los espíritus de los adeptos de la criptozoología, en tanto en cuanto el hallazgo parece resucitar los sueños de esta ciencia fronteriza que a menudo más parece perseguir fantasmas que entidades reales y clasificables según los criterios taxonómicos en boga.

El destino de este macaco de las selvas  africanas,  nos hace recordar al celacanto, el rinoceronte indio y el okapi, ejemplares imposibles que pasaron del folckore a los  volúmenes de la zoología  contemporánea. Sin embargo, los fanáticos del Fisiólogo aún suspiran por ver entre sus anaqueles especímenes aún más esquivos y extraños, viejos conocidos  de la esfera de lo imaginario: el mokele-membé, Ogopogo, Nessie, el Ave del Trueno, el legendario kraken.

(1) Nombrado como Cercopithecus lomamiensis en referencia al río Lomani,esta especie presenta similitudes con el mono cara de búho, Cercopithecus hamlyni, quien también habita en bastas áreas boscosas de la nación africana ( )

Hombres Salvajes según se describen en un antiguo documento chino

 

El  relato periodístico sobre el mico Iesula nos hace pensar también en otro de los clásicos de la zoología imposible, mucho más elusivo que su primo africano recién descubierto: el mítico Bigfoot --supuesto poblador nativo de los frondosos bosques americanos y figura próxima a la del Hombre de los Bosques, el Salvaje -wild man- de la mitología universal-- que aún permanece,  desafiante en su misterio, en la zona liminar de los mapas y la imaginación popular, limbo enigmático y oscuro que,  a pesar de los cientos de testimonios en favor de una existencia real como espécimen biológico catalogable,  posiblemente nunca abandone del todo.

 

Supuestas huellas del Yeti en una instantánea clásica de los archivos criptozoológicos

 

 

A pesar de la proliferación de vídeos domésticos que con el auge de las nuevas tecnologías se ha visto notablemente amplificada -- junto a la oleada imparable  de “fakes” perpetrados por bromistas casuales o recalcitrantes-- el caso del enigmático primate, si es que se trata de tal cosa, continúa caracterizándonse principalmente por su elusividad, como dejan de manifiesto algunos de los documentos que pululan por la red. Este factor o aspecto elusivo,  que comparte con el fenómeno ufológico --con el que se ha comprobado existe más de un punto en común, para desesperación y estupor de los criptozoólogos de la vieja escuela-- tiende a subrayar la dimensión sobrenatural o directamente paranormal de todo el asunto o, si lo prefieren, su dimensión simbólica, daimónica o folclórica.

Hombre salvaje y velludo, prototipo del Hombre de los Bosques, quemado vivo en esta imagen de un tratado medieval.

Abajo, una escena de lucha entre un caballero y un Homo Sylvaticus, prototipo del Bigfoot y otras criaturas imposibles de la criptozoología, según algunos autores.

El padre de la criptozoología, el doctor Bernard Heuvelmans, se esforzaba en ver los mitos del Salvaje europeo como formas del imaginario popular y afirmaba que aquéllos apuntan de modo inequívoco hacia la existencia de una criatura desconocida, real y tangible, de un homínido  cercano al Hombre de Neanderthal,  en diversas regiones europeas y asiáticas, incluso en la actualidad.  Otros autores, provenientes de ámbitos diferentes al de la ciencia, proponen, contemplando el lado paranormal del motivo del Hombre de los bosques, que estamos ante la presencia de un daimon, una entidad más cercana a elfos,  sátiros, caballos de agua o ufonautas que a cualquier espécimen digno de un museo o una colección zoológica. El contenido de algunos de los tubos que les mostramos, falsos o genuinos, dan testimonio sobre todo de esta vertiente fantástica , sobrenatural y elusiva del hombre de los Bosques.

El vídeo de Hoffman

En 1994,  Paul Freeman supuestamente captura en un vídeo a la esquiva criatura.  El clip fue tomado en el estado de Washington y muestra un pretendido ejemplar de bigfoot caminando frente a la cámara. El animal mira a la cámara y desaparece entre la vegetación. Más tarde, en otro momento, una segunda criatura se ve durante un par de segundos ocultándose tras un árbol. Algunos quieren ver a un ejemplar adulto sosteniendo una cría. El tamaño y la apariencia de los animales que supuestamente aparecen en el vídeo son reminiscentes de la criatura que mostraba la célebre película de Patterson.

Dicen que el vídeo de East Texas woodpile thermal podría ser una de los mejoresw testimonios cinematográficos de la existencia del sasquacht. Su autor, Christopher Noel, se interesó en una serie de encuentros con estas critaturas en una propiedad al este de Texas. En 2008, varios avistamientos tuvieron lugar en este lugar y Noel decidió visitar el área. Una tarde hizo una gran hoguera esperando captar la atención de la criatura. Supuetamente, varios vídeos precedentes han indicado que el animal muestra interés por grandes fuegos y actividad ruidosa.

Algonquin Park Bigfoot

El bigfoot en un vídeo captado accidentalmente,  exhibiendo su característico “salto mágico” según diversos testimonios

El vídeo de 2007  en Estes Park Colorado, tomado con un móvil

Este tubo muestra un sasquatch filmado casualmente en alguna región de Siberia. El análisis cuidadoso de la imagen procede del sitio Top 20 Bigfoot sightings, de donde procede la mayor parte de los vídeos que mostramos.

-Fuentes y vínculos-

 

(1) El Iesula, nuevo mono africano, el El País

(2) Un foro sobre homínidos imposibles, acá (en francés)

(3) Representaciones artísticas del esquivo Homo Pongoides, basadas en testimonios y descripciones.

(4) Un análisis de los vídeos mostrados y algunos otros en los que aparece un supuesto Bigfoot, en este otro sitio (inglés) Top 20 Bigfoot sightings

(5) El relato de un encuentro terrorífico con un Hombre de los Bosques en 1895, en Maine

(6) The greatest Bigfoot footage of all time is the Patterson-Gimlin film.   Uno de los últimos vídeos filmados, en Ketchikan, Alaska, aquí.

(7) Homo sylvaticus, en viajes con mi tía

(8) Más vídeos analizados en Bigfoot finder, your source to find the real Bigfoot

(9) Janet y Colin Bord pusieron de manifiesto la extraña conexión entre el fenómeno Ufo y el bigfoot en una de sus obras. Más sobre esta singular relación aquí.

(10) Cazadores de gamusinos: un artículo que ve con sorna y escepticismo el mundo de la criptozoología.

Martes, septiembre 18th, 2012 EL FISIÓLOGO, GENERALIS 2 comentarios

El pabellón del naturalista

Del Gabinete de curiosidades naturales de ALBERTUS SEBA. Via Bibliodissey

 

 

Las estampas proceden del primer volumen de “Locupletissimi Rerum Naturalium Thesauri” del naturalista Albertus Seba, 1734.  Están disponibles en la web del Jardín Botánico de Missouri , en una colección donde hay más de cien láminas que pueden ser descargadas individualmente, con una calidad pasmosa (y un peso también respetable) y que han sido previamente reproducidas y glosadas en un par de ocasiones en la fantástica Bibliodissey.

Hace unos años, la editorial Taschen publicó una obra de gran formato con una compilación de las estampas del Wunderkammer de Albertus Seba, donde podíamos leer que “el Gabinete de Curiosidades de Seba es uno de los logros de la Historia Natural del siglo XVIII y contínua siendo una de las obras de su género más preciadas. Aunque era usual entre los naturalistas y botánicos el coleccionismo de especies con vistas a la investigación,  el farmacéutico Albertus Seba (1665-1736) desarrolló su tarea con un entusiasmo poco común.  Su increíble colección de animales, plantas e insectos de todo el mundo gozaría incluso durante su vida de una fama sin precedentes. ” En 1731, tras largos años de experiencia como coleccionista, Seba encargaría una serie de ilustraciones de cada especimen y preparó la edicición de un catálogo completo en cuatro volúmenes de su colección.  (1) Pueden aprender algo más sobre las estampas del fabuloso gabinete de Albertus Seba en la siempre recomendable Bibliodissey.

 

 

 

 

 

 

Éste nos recuerda la fabulosa litografía Reptiles, de MCE

 

 

Un  aspecto de la edición de Taschen de la obra d e A. Seba

 

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) Bibliodissey, A Cabinet of Natural Curiosities

(2) Taschen, Albertus SEBA wunderkammer

 

El yeti de Bourganeuf

Imagen -- c -Scott Elliot White, The Very Hairy Dictionary

 

 

En 1997 , zoólogos aficionados y apasionados de la criptozoología de medio mundo acuden en masa a la población de Bourganeuf --Creuse (Francia) — donde dicen haber descubierto el cuerpo de un enigmático hombre salvaje. En  efecto, allí les espera un tal Alain Nault, que en una maniobra digna del mismísimo P.T. Barnum, ha instalado una tienda en la que exhibe lo que dice ser el cadáver congelado de un ejemplar del mítico abominable hombre de las nieves.    El cuerpo en cuestión pesa alrededor de doscientos kilos y su tamaño ronda los dos metros sesenta. Nadie parece tener idea de su procedencia exacta.   Así nos lo hace saber el doctor Bernard Heuvelmans  (1916 -2001)  padre de la criptozoología, en una nota al pie de una de sus obras  más eminentes — de lectura obligada para todos los adeptos de estas cuestiones y que felizmente acaba de ser reeditada ( v ) , donde además nos previene de la manifiesta falsedad de la historia en estos términos:

Un cadáver de un “hombre” congelado ha sido exhibido en la Feria Exposición de Bourganeuf.  Se trata de un gigante peludo de unos 2.60 metros, que habría sido hallado en 1967 en un glaciar tibetano y que pasaría a Europa a través de Alemania del Este. La historia es demasiado hermosa para ser cierta. Y así sabremos de inmediato que el cuerpo es obra de hábiles taxidermistas. Este asunto confirma, no obstante, la autenticidad del Homo Pongoides (4) — el  misterioso Hombre de Hielo de Minnesota, protagonista de uno de los más fascinantes episodios de la criptozología--   que no presentaba el mismo grado de sospechosa “perfección”. (3)

 

 

 

Hasta aquí los hechos constatados. Sabemos que el cuerpo del llamado yeti de Bourganeuf , en la actualidad en paradero desconocido, se mostraba en el interior de un congelador, un bloque o lecho de hielo, en circunstancias similares a las rodearon la presentación de su malogrado precedesor, el Hombre de Hielo de Minnesota. Circulan un puñado de fotografías del ejemplar ,  algunas de las cuales mostramos, y según se rumorea, un vídeo de dudosa calidad y más difícil localización . Al margen de la autenticidad de estas tomas, el escenario resulta muy familiar.  Una vez puesto en marcha el espectáculo, se formula la consabida cuestión sobre lo que pasaría si un especimen de estas características o similares  se mostrara finalmente, planteando un desafio a la ciencia moderna. Pasado el primer revuelo y desatados los rumores, el cuerpo desaparece puntualmente, junto con aquellos que propiciaron la revelación. A grandes rasgos, da la impresión de que asistimos, casi punto por punto, al curioso asunto del Gigante de Cardiff, un célebre “falso” cuyos artífices buscaban desatar profundas discusiones en torno a las teorías de la evolución.

Se dijo que incluso el fotógrafo del periódico local, a quien se preguntó por los negativos de las fotos publicadas, aseguró que aquéllos se habían perdido --convenientemente, según el clisé al que responde esta historia en todos sus puntos--; las pocas instantáneas que circulan aquí y allá por la red son las únicas que pudieron escanearse de imágenes publicadas en una revista francesa. Del resto, si alguna vez las hubo, nunca más se supo. 

Por si fuera poco embrollo,  también está la cuestión del vídeo clandestino de la criatura --que recuerda aquel famoso episodio de la “autopsia del supuesto alienígena de Roswell” — .  Apareció en internet en 2004 y en Estados Unidos fue visto más de cien mil veces. En la cinta se aprecia lo que parece ser el cadáver musculado y peludo de un animal a similar a un gorila, con la boca entreabierta, con expresión agonizante.  No se trata de un ser humano, ni de un simio --más bien parece un muñeco--.   Los títulos de crédito proclaman a bombo y platillo: ” El yeti de Bourganeuf: es real, pero nadie sabe de dónde viene”.

(Un tubo espantoso con las fotos del falso cadáver del yeti, amenizadas con los grandes éxitos de Caballo Loco -o  tal vez una versión reverse-speech diabólica de los Romeros de la Puebla--)

 

La historia del falso yeti de Bourganeuf repite, como un eco, el misterioso episodio que protagonizó Mr. David Hansen, en los sesenta, propietario del enigmático Hombre de Minnesota,  conservado en su ataúd de hielo, tal y como se mostraba al público hasta su desaparición y posterior sustitución por un muñeco.

 A pesar de que el asunto del Yeti de Bourganeuf rezuma falsedad por los cuatro costados, no faltan quienes aseguran que hay un trasfondo de verdad en toda la historia, y así afirman que el misterio arranca en 1967, en el Tibet --¿dónde si no?-- , donde unos sherpas descubren este singular vestigio en un glaciar, a casi cinco mil metros de altitud. Consiguen extraerlo de su tumba de hielo --en un momento que se nos antoja sacado de una escena de la fabulosa The Thing, el enigma de otro mundo-- y transportarlo a una región próxima a Khumbu donde unos monjes lo esconden en el fondo de un pozo en su monasterio, hasta que los soldados de la República de Mongolia lo descubren y se hacen con él.  La singular mercancía es llevada a China, donde se convierte en una atracción en un parque de Shangai antes de pasar a ser a las manos de una compañía alemana, que lo adquiere. En el 87, veinte años después del supuesto hallazgo, el cadáver del yeti es revendido a un particular llamado Alain Nault, a quien debemos esta versión un tanto rocambolesca del origen del cuerpo, y quien finalmente lo expone en la Feria de Bourganeuf en marzo de 1997, donde supone todo un éxito de taquilla.

/Arriba, reconstrucción del cadáver del Hombre de Hielo de Minnesota realizada por el doctor Ivan Sanderson a partir de un collage de  fotografías tomadas por Bernard Heuvelmans)

 

A la salida del espectáculo, el público debate enardecido sobre la verosimilitud de la historia.  Los insistentes rumores despiertan la curiosidad de los criptozoólogos, que terminan por acercarse a echar un vistazo de cerca al simio congelado. La revista belga  Cryptozoologia publica un artículo sobre el particular. Incluso un cirujano insiste en hacer un análisis de una muestra de tejidos del cadáver. Finalmente, gracias a las peripecias de un joven escultor entusiasmado con la imagen del Hombre de los Bosques, se descubre el pastel. El especimen de Bourganeuf resulta ser obra de un taller de taxidermistas de Paris, que vendieron al propietario de la Feria.

El yeti cuenta con una vertiente folclórica que nos lleva hasta el mito del Homo Sylvaticus u Hombre de los Bosques de la tradición occidental

 

El hombre simio,  uno de los temas recurrentes de las ferias y freak shows

 

Sin embargo, a pesar de los años y las evidencias en cotra, el escultor Jansens Casteels,  que descubrió  la patraña, sigue recibiendo correos de personas interesadas en el el yeti de Bourganeuf.  Estos y otros continuarán, a pesar de los embustes y las decepciones,   soñando con una nueva aparición, en algún remoto rincón del planeta,  de nuestro peludo y escurridizo eslabón perdido.

-Fuentes y vínculos-

(1) La historia del falso yeti congelado de la Feria de Bourganeuf, acá

(2) Más sobre el hombre peludo y su simbolismo, en Viajes con mi tía

(3) Heuvelmans, Bernard  y B. F, Porchnev, L´Homme de Neanderthal est toujours vivant, p. 216 n . (105)

(4) Así bautiza el doctor Heuvelmans al Hombre de Hielo de Minnesota, ejemplar que tuvo ocasión de estudiar de cerca  -antes de su misteriosa desaparición-- con la colaboración de otro eminente zoólogo y gran entusiasta de la criptozoología, el naturalista americano Ivan T. Sanderson.

(5  ) Elliot White, Scott, The Very Hairy Dictionary (El diccionario de los peludos) Una auténtica rareza “filatélica”, con más de trescientas imágenes, definitivo para determinar la naturaleza folckórica y universal del “Hombre de Los Bosques”.

(6  ) Critpzoología, enlaces. Atención al filón. Para los más fanáticos del género.

(7 ) Esta historia es un eco del apasionante enigma del Hombre de Hielo de Minesotta, que quizá algún día podemos tratar con más detalle. Entretanto, para los sobrinos más curiosos, véase, por ejemplo ésto

(8 ) El Freak Show del Homo Pongoides, en un excelente artículo sobre el Hombre de Hielo de Minnesota 

(10 ) Las fotos del yeti, más falsas que Judas , aquí

(11 ) Las imágenes que colgamos las hemos obtenido en este otro sitio

( 12) Yeti con  muy malos pelos, acá  

(13 )Dark Ride, el yeti de Bourganeuf (video), con batería metronómica 

( 14 ) Un muy curioso  y recomendable Diccionario de las criaturas peludas de todo el mundo -http://membres.multimania.fr/scottwhite/ . Las estampas, más de 300, aquí

(15) El yeti también se enamora; recuerden que el lado lúbrico del simio lo emparenta con su páredro, el fauno u hombre silvestre, del que procede. Vean, todo un clásico del cine primate, que diría el Abuelito.  Feliz día de los enamorados:  pongan un yeti en su vida.

Martes, febrero 14th, 2012 EL FISIÓLOGO, MISTERIOS DE SÍBARIS 4 comentarios

Delirante taxidermia

 

 

 Juan Cabana, Envidia

La combinación  o yuxtaposición extravagante de diferentes esqueletos y restos  animales  para la fabricación de una criatura de pesadilla, bestia mítica o ejemplar bizarro, más propio de los delirios del Bosco, Füseli o Giger que de un tratado de zoología, ha sido un truco clásico de la taxidermia usado durante siglos. El artista Juan Cabana es un virtuoso en este aspecto; su singular obra da forma a fabulosos especímenes de justa fama en el pasado, como la sirena de Fidji, híbrido de pez, mono y ser humano. En tono claramente lovecraftiano, Cabana afirma “Siempre me atrajeron las criaturas extrañas. Más tarde me obsesioné con los relatos que informaban sobre sirenas y monstruos marinos, tal como los describen los marineros de todo el mundo. Creo que los seres humanos evolucionaron de un antepasado, aún por descubrir, que vivió en el mar. Hemos sido creados en un ambiente acuoso y nuestra sangre es como el agua salada” (n) .  Mención aparte merece su serie de monstruos inspirados en los siete pecados capitales. Pueden verla aquí.

Juan Cabana, Gula

 

 

Juan Cabana, Ira

 

 

La famosa sirena de Fidji, una fuente de inspiración segura para los trabajos de Juan Cabana

 

 -Fuentes y vínculos-

(1) Juan Cabana y sus curiosos bichos disecados, en Life After Death

(2)   La serie completa sobre los pecados capitales de Juan Cabana, aquí

(3) La taxidermia gana protagonismo en el arte contemporáneo tras las contribuciones de Damien Hirst. Véase.

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Viernes, enero 27th, 2012 EL FISIÓLOGO, ICONOGRAPHIA CURIOSA 3 comentarios
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