AQUÍ HAY MONSTRUOS

26 Julio
2010
escrito por Flegetanis

 

(Clásica portada de Famous Monsters mostrando el fantástico trabajo del ilustrador Basil Gogos)

A un ataque de paperas debemos nuestro bautismo de fuego en la primera infancia  en la literatura, el cine y el cómic de terror , y nuestra inclinación, rayana en la fascinación, por las criaturas imposibles y los monstruos. Esta iniciación, de efectos irreversibles, tuvo que ver con una extraordinaria –por lo inusual– y curiosa publicación llamada Famous Monsters of Filmland, que ahora, al cabo de varias décadas –¡albricias!– vuelve a ser editada.  Un gran acontecimiento , sin duda, cuando menos desde una perspectiva nostálgica. La fecha señalada para el regreso de nuestros adorables monstruos, julio de este mismo año 2010, en Estados Unidos, y desde allí, vía internet, a todo el mundo. La inolvidable revista Famous Monsters, gracias a la cual conocimos a leyendas de la talla de Lon Chaney o Karloff,  tuvo durante varios años una versión en España editada por Garbo. Junto con Dossier Negro, Vampus, Rufus o –más tarde– Creepy, nos ábrieron de par en par las puertas al mundo crepuscular del mejor horror y la ciencia ficción, el cine y la literatura fantásticas, y sus más asombrosos pobladores.

La mítica revista fue fundada por el mayor coleccionista de publicaciones y objetos de ciencia ficción, fantasía y terror de Estados Unidos, Forrest J. Ackerman, en colaboración con James Warren, un jovencísimo editor, en la década de los cuarenta, en los Ángeles. Ackerman, friqui incombustible, devoraba cualquier pieza del género que cayese en sus manos, desde las historias clásicas de terror, como el Drácula de Stoker, hasta los relatos de tecnología futurista, pasando por la brujería y la magia. Mientras aún era un chaval, mantuvo una jugosa correspondencia con Carl Laemmle padre, responsable de los estudios de la Universal, que le facilitaría abundoso material de cartelería y fotografías publicitarias de la producción clásica de los estudios, con los que comenzaría a reunir su inmensa colección de memorabilia, una de las más extensas del mundo en la actualidad.

Inicialmente llamada Wonderama, el engendro de Ackerman y Warren vería la luz finalmente con un primer número que llevaba  el nombre hoy universalmente conocido de Famous Monsters of Filmland. Encontrarían su inspiración en un número especial de un magazine de cine francés consagrado enteramente a los monstruos del celuloide; a la idea central se añadirían artículos del propio editor junto a relatos de ciencia ficción ilustrados con las fotos de películas fantásticas de la monumental colección de Ackerman. En los sesenta, la revista alcanzaría su apogeo,  consolidando su formato y estructura defitivas, a los que contribuyó no poco el arte del ilustrador Basil Gogos, creador de la mayor parte de las impactantes portadas, distintivo único de la casa. Durante su dilatada existencia, la revista cautivaría las imaginaciones de miles de jóvenes de todo el mundo, incluidos Stephen King, Joe Dante o Steven Spielberg, que encontrarían en sus páginas su fuente de inspiración y los signos que marcarían buena parte de su posterior trayectoria creativa.

(Famous Monsters brindaba una ocasión única de conocer el mejor cine fantástico y de terror,como esta Noche del Demonio

 de Jacques Tourneur)

Uno de los puntos fuertes de Famous Monsters fue su sección de Cartas llamada Fang Mail, y las mercaderías relacionadas con el mundo de los monstruos, que servían como medio de financiación de la revista. En sus momentos de esplendor, la redacción recibía no menos de quinientas cartas al mes; en ocasiones relatos y colaboraciones de futuros artistas como el propio Richard Corben o Stephen King, lector impenitente de la publicación, que enviaría un temprano relato de terror titulado “Los asesinos”  cuando contaba catorce años. 

(Uno de los fuertes de Famous Monsters: sus mercaderías. Lo que habríamos dado por hacernos con alguna de estas joyas, dignas del gabinete del Doctor Venturi)

Joe Dante, director de Aullidos, Gremlins, Matinée y Piraña, a su vez, vería publicada su crítica sobre las cincuenta peores películas de horror, que incluía un buen número de producciones de Roger Corman, y resume así sus impresiones de niño sobre el poderoso efecto que Famous Monsters of Filmland ejercía sobre el espíritu de miles de adolescentes americanos:

“Vivía en una especie de vacío. Mis amigos y yo íbamos a ver estas películas y nos gustaban, pero nos considerábamos una pequeña sociedad cerrada. No  había nadie más a quien interesara esta clase de cosas, o eso pensábamos. Pero hete aquí, de repente, estaba esta revista, una validación y una prueba de que ahí fuera había más gente como nosotros. Estaba escrita en un estilo dirigido a chavales de once y doce años, pero de tal modo que fomentaba un estudio serio de la historia del cine. Hablaba de películas que no habíamos visto y hacía que parecieran muy emocionantes y misteriosas. Recuerdo haber ido a la biblioteca de la escuela y sacar todos los libros de cine en busca de alguna mención de Frankenstein o Drácula, y no había ni una; eran películas que no se consideraban dignas de estudio. Cómo han cambiado las cosas.” (6)

 

(Dos asiduos de Famous Monsters: arriba, la criatura de la Laguna Negra, abajo, Karloff en The Mummy) 

Para la portada de este primer número de la resucitada Famous Monsters of Filmland, un nada despreciable conde Orlock concebido por el mismísimo Richard Corben, en la tradición el inigualable Basil Gogos, a quien debemos las más impactantes portadas de este fenomenal Famous Monsters of Filmland que hizo las delicias de propios y extraños. Inexcusable cita para los amantes del terror.

 (La portada de Richard Corben para el nuevo número de Famous Monsters of Filmland)

 

(Un tutubo con las portadas más señaladas de la mítica Famous Monsters of Filmland)

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) Más información al respecto en Monster World

(2) La página oficial de la clásica revista Famous Monsters

(3) Una excelente revisión del mito de Famous Monsters en El Blog Ausente

(4) Buceando en los archivos de Famous Monsters encontramos joyas como ésta, gracias a Colossa

(5) Los más clásicos del celuloide rancio de terror, objeto de más de un artículo en Famous Monsters, por gentileza de Patapalo y Taringa!

(6) Extraído de David Skal, Monster Show, una historia cultural del Horror. Valdemar Intempestivas.

(7) Los monstruos del cine hablan; todo un homenaje a los personajes de Famous Monsters

(8) Una colección de máscaras de los monstruos del cine por cortesía de Monster Brains

27 Junio
2010
escrito por Flegetanis

  

(El cartel promocional de la película, The Golden Voyage of Sinbad, por cortesía de Monster Brains)  

Ya dedicamos una entrada al cine de aventuras y al título Simbad y la Princesa   (The 7th Voyage of Sinbad) con los memorables efectos de animación del genial Ray Harryhausen;  la primera de una serie de tres películas inspiradas sobre los viajes de Simbad realizadas por Columbia siempre con el concurso de Harryhausen; todas ellas llevaron la fantasía enl technicolor a nuestra infancia. En Monster Brains nos invitan a recordar algunas de las feroces criaturas que el aguerrido Sindbad hubo de enfrentar en el curso de sus riesgosos viajes e inolvidables aventuras.
24 Junio
2010
escrito por Flegetanis

 

 

 

En su morada de R´lyeh espera el gran Cthulhu soñando

 (“In his house at R’lyeh, dead Cthulhu waits dreaming.”)

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

  

 “Había gigantes (Nefilim) en la tierra en aquellos días,

 y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres,

y les engendraron hijos.

Estos fueron los poderosos –gibborim–(1) que desde la antigüedad

 fueron varones de renombre”

Genesis 6:4 (2)

  

Aunque eruditos en la materia le hayan reconocido como uno de los más grandes escritores norteamericanos de la fantasía y lo bizarro desde Edgar Allan Poe, Howard Phillips LOVECRAFT (1890-1937) continúa siendo un héroe de culto, al que no se lee mucho fuera de los círculos de sus acérrimos seguidores. Un recluso, un outsider, plagado de fobias y de salud quebradiza, temeroso ante el fragor del mundo moderno, el escritor de Providence viviría prácticamente toda su vida en su casa de esta pequeña ciudad de Rhode Island. Su obra fue publicada principalmente en las revistas clásicas del pulp y la subliteratura de terror para adolescentes como Weird Tales, y posteriormente ha sido compilada en una serie de volúmenes en tapa dura (casi siempre por el gran editor de ciencia ficción americano Arkham House, un nombre inspirado por la mitología lovecraftiana) que han continuado atrayendo a un nutrido grupo de devotos lectores en todo el mundo. (3)

 

(H.P.Lovecraft)

Lovecraft intentó probar fortuna como escritor midiendo su habilidad en distintos géneros, desde la fantasía poética a las historias detectivescas y de misterio, pero su opus magnum continúa siendo el grueso de su obra conocida bajo el nombre de los Mythos de Cthulhu –expresión familiar para sus seguidores, pero ajena al propio autor–. Los Mythos no son una vasta producción literaria, medio centenar de historias cortas tal vez, y un pequeño número de poemas cortos, pero la influencia de su estilo y su temática en la cultura popular ha sido inmensa.

 

En las más remotas profundidades del tiempo –cuentan los Mythos—la tierra fue invadida desde otras dimensiones o niveles de realidad, “no desde los espacios que conocemos, sino desde las regiones fronterizas”—por seres monstruosos de poder inimaginable, a los cuales HPL llamaría los Antiguos. Los reyes del clan serían Azathot –personificando el Caos primordial—Yog-Sothoth, “la llave y el guardián de la Puerta”, y en su reino el pasado, el presente y el futuro están amalgamados; el emisario de estas ominosas y terribles entidades seria Nyarlathotep, que podía adoptar a su antojo forma humanoide para establecer contacto con sus adoradores humanos. El sumo sacerdote de este oscuro panteón es el titán del océano Cthulhu, inspirado lejanamente en el Leviatán bíblico. Algunas de las criaturas de la mitología lovecraftiana evocan poderosamente diversas  leyendas y mitos conocidos, como Shub-Niggurath, el “Macho cabrío de los Bosques”, que sin duda se inspira en los rasgos inconfundibles de ese terrible Gran Dios Pan imaginado por otro grande de la literatura fantástica y de terror: Arthur Machen.

 

 

Sólo basta un somero análisis de la obra quintaesencial de H.P. Lovecraft , La llamada de Cthulhu, para ver que buena parte de su acervo mitológico está basado ampliamente el Libro de Enoch, el relato del Génesis bíblico sobre los Nephilim, y las leyendas y mitos sobre la caída de la Atlántida. Igualmente pueden rastrearse las influencias de la literatura teosófica, especialmente las Estancias de Dzyan, de H.P. Blavatsky, y toda la mitología en torno a Lemuria y Mu recogida en diversas fuentes. En La llamada de Cthulhu, el protagonista de la historia encuentra una estatuilla de un extraño ídolo entre las pertenecencias de un familiar fallecido en circunstancias inexplicadas; la apariencia de la escultura es semejante a los rasgos de “un pulpo, un dragón, y una caricatura humana…con alas rudimentarias”.

 

(Una estatuilla votiva representando al dios Oannes, que pudo haber inspirado algunos de los rasgos del Cthulhu lovecraftiano)

 El hallazgo de este ídolo lleva al personaje al descubrimiento de un antiguo y siniestro “culto de Chtulhu” –el nombre de la criatura— que adoran al monstruo representado por la estatuilla y a la raza de demonios a la que pertenece. La descripción del ídolo contiene indudables parecidos con las semblanzas del dios sumerio Enki, también conocido como Dagon, u Oannes –Dagon, curiosamente, es el título de uno de los primeros relatos de los Mythos lovecraftianos–  un engendro medio humano, medio pez, que fue identificado con el “Señor del Diluvio” y del que se dice que surgía del océano –como la Bestia del Apocalipsis–  cada día para enseñar sus arcanos a sus seguidores.

Se menciona a Dagón en Samuel V, cuando se cuenta cómo los filisteos se hacen con el Arca de la Alianza y la diponen en el Templo de Dagón:

 Cuando los filisteos capturaron el Arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a Asdod.[  Tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagón] y la pusieron junto a Dagón.[] Cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, encontraron a Dagón postrado en tierra delante del Arca de Jehová. Tomaron a Dagón y lo devolvieron a su lugar.  Al levantarse de nuevo de mañana, al siguiente día, Dagón había caído postrado en tierra delante del Arca de Jehová, y la cabeza de Dagón y sus dos manos estaban cortadas sobre el umbral; a Dagón solamente le quedaba el tronco (…)

Los rasgos físicos atribuidos a Dagón se pueden hacer extensivos a toda una raza de “dioses” o, como son llamados en la Biblia, Nephilim, para algunos los “ángeles caídos” – identificables con en cierto modo con los Antiguos de la mitología lovecraftiana. Estos guardan relación con los Vigilantes, los grigori, “aquellos que fueron arrojados” según el apócrifo Libro de Enoch, donde son descritos literalmente como estrellas que descienden a la tierra (Cómo has caído del cielo, Oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, Tú que debilitabas a las naciones. Isaias: XIV, XII)

Cthulhu es también descrito como un ser alado, otro atributo de los Nephilim que eran seres reales, de carne y hueso, y gobernaron con tiranía como reyes antediluvianos del mundo antiguo (los poderosos, gibborim*)  sobre un reino universal cuya capital algunos identifican con Babel y otros con la mítica Atlantis. Se les tenía por grandes navegantes, por lo que fueron representados como dioses marítimos –Poseidón, el titán rey de Atlantis, Oannes, Dagón–, mitad humanos y mitad peces, a menudo con cuernos de carnero.

El hecho de que los Antiguos de Lovecraft gobernaran Atlantis es evidente desde el momento en que su ciudad, llamada R´lyeh en el relato, es perfectamente identificable con las descripciones de la arquitectura “ciclópea” del lugar, idéntico término usado por el autor Ignatius Donnelly para calificar la arquitectura de la Atlántida (Atlantis: The Antediluvian  World). Las descripciones lovecraftianas esbozan una pintura de un mundo de geometría imposible, multidimensional, no Euclidiano, como si existiera en una realidad del espacio-tiempo diferente de la nuestra, quizá en un “más allá” en algún lugar entre el Cielo y la Tierra.

 

(En las ruinas ciclópeas de R´lyeh los Primordiales duermen su antiguo sueño)

Los dioses del panteón de Cthulhu son vistos como gigantescas y poderosas criaturas, con una moral similar al “Haz tu voluntad” promulgado por el satanista Aleister Crowley (Do What thou wilt), implacables con los débiles, deseosos de llevar el caos y la destrucción a la tierra, afanosos por devorar toda vida.

Éste es exactamente el tipo de comportamiento que se atribuyó a los hijos de los Vigilantes, los Nephilim, los gigantes que trajeron la desgracia y la hecatombe al mundo, oprimiendo, sacrificando y devorando a todas las criaturas de Dios para saciar su voraz apetito.

 

  

Por el orgullo y afán de destrucción de los Antiguos, en los mitos de Cthulhu, el centro de su imperio, R´lyeh, se hundió en el océano como castigo impuesto por el Creador. Aquí también encontramos una similitud con cuanto se dice que ocurrió al reino mítico de Atlantis, que se hundió  en las aguas del abismo a causa del orgullo de sus habitantes. Idéntico destino sufrieron los Nephilim bíblicos, quienes junto con su corrupta descencencia, fueron destruidos por Dios en el Diluvio.  

Por otro lado, el hecho de que los Antiguos soñados por Lovecraft fueran liderados por un ser llamado “Chtulhu” es significativo, en cuanto recuerda fonéticamente a “Thule”, otro de los nombres asignados al reino de Atlantis – o lo que quiera que sea que el mito representase—y que los Nazis creyeron emplazado en el interior de la Tierra, en el inframundo, donde se situaban también  las ciudades de “Agartha” o “Agade”, la “morada de los Dioses”.

 El momento álgido de La llamada de Cthulhu llega cuando el protagonista de la historia tiene acceso a un relato de la muerte de su tío –a quien pertenecía la estatuilla del dios– en un barco de pesca cerca de la costa de Australia; allí llegará cerca de un monolito erigido en medio del océano, sobre la cima de una montaña que se eleva sobre las aguas, en la que los marineros desembarcan. Allí descubren una extraña ciudad de bizarra arquitectura, construida con bloques “ciclópeos”, una urbe imposible, antaño sumergida, que ha surgido inesperadamente a la superficie  por causa de un maremoto. En la metrópolis, durmiendo su sueño de siglos, yacían Cthulhu y los Antiguos, en sus tumbas abisales. 

Temas parecidos fueron tratados en otros relatos de Lovecraft. Así en su cuento En las montañas de la locura retomará el motivo del descubrimiento de la ciudad perdida de los Antiguos, esta vez en la Antártida, donde los nazis y muchos otros creyeron se encontraba la localización de la entrada al interior de la tierra. En otra historia de H.P.L, titulada La ciudad sin nombre, las referencias a la Tierra Hueca son explícitas, mencionándose el hallazgo de un pasaje subterráneo cubierto por los esqueletos de cuerpos reptilianos que, obviamente, pertenecían a los antiguos pobladores del inframundo. 

La doctrina de la “Tierra Hueca” no era ajena a Lovecraft; no olvidemos que fue uno de los lectores de Ethidorpa, y de los primeros en señalar el anagrama contenido en el título de esta extraña novela  clásica sobre el enigmático asunto del mundo subterráneo. En los Mythos de Cthulhu, el inframundo parece ser el lugar donde se halla R¨lyeh, allá donde Cthuhlu y el resto de los Antiguos tienen su morada, durmiendo su sueño de siglos, “muertos pero soñando”, como los imagina el autor; esperando el fatídico día en que despierten, su ciudad emerja de las profundidades y el poder de su imperio de nuevo brille sobre toda la tierra.

Estos últimos son ecos nuevamente de la historia de los Vigilantes y los Nephilim, de quienes se dice que fueron arrojados por Dios al Abismo –al Tártaro, según otras leyendas–  en el interior de la Tierra, en un lugar que en la antigüedad se definía con un término igualmente válido para las profundidades marinas u oceánicas. El asunto de un rey subterráneo, prisionero en el inframundo –o el infierno— y que un día será despertado de su letargo para reclarmar su reino ancestral, es un arquetipo muy usual (las leyedas griálicas del Emperador Barbarroja y el Rey Arturo participan también de los componentes fundamentales de este mito) que es especialmente sobresaliente en la mitología griega donde reviste los rasgos de Kronos. Este  personaje mitológico, llamo el “Padre olvidado” o “El Oculto”, líder de los Titanes, vio cómo su reino se hundía en el Abismo, donde él mismo fue hecho prisionero, pasando a ser entonces el “Señor Oscuro” del inframundo.

 

(De nuevo el fantasma de Polo acecha en esta ilustración para En Las Montañas la Locura)

En cierto pasaje del relato de Lovecraft puede verse una confirmación de las conclusiones anteriores; recordemos que cuando el protagonista de La llamada de Cthulhu logra interrogar a un miembro de la secta de Cthulhu para indagar sobre sus creencias, la descripción que sigue se inspira precisamente en la historia de los Nephilim, los Titanes, y la guerra en los Cielos entre las huestes de Dios y el Dragón, así como en la caída de la Atlántida.

“Ellos veneran, o eso dicen, a los Antiguos que vivieron eras antes de cualquier ser humano, y que llegaron a un mundo joven procedentes del cielo. Estos Antiguos se marcharon, al interior de la tierra o bajo el mar, pero sus espíritus han revelado sus secretos al primer hombre, que creó un culto que nunca morirá”

Aquí se explicita que los dioses han transmitido secretamente una doctrina de rasgos luciferinos a su “descendencia”, el “primer hombre”, igual que la Serpiente del Génesis prometió el Fruto del conocimiento a Adán y Eva en el Paraíso. Los Antiguos forjaron así un pcto con ese hombre, y un culto mistérico, de ritual y sacrificio, para perpetuar sus infernales secretos.

Esto es lo que ciertas corrientes ocultistas mantienen que sustenta la mayor parte de los ritos mistéricos de la Antigüedad, así como las actividades de diversas sociedades secretas desde el alba de la historia; francmasones, rosacruces, templarios, asesinos y un sinfín de grupúsculos sectarios y órdenes de raigambre esotérica, a las cuales alude sin duda Lovecraft, interesado por cuanto concierne al ocultismo,  cuando habla de un enigmático culto “que nunca ha muerto…que siempre ha existido, y que siempre existirá” que preserva las enseñanzas secretas del “Padre olvidado” hasta el tiempo en que éste resucite de nuevo desde el mar para reinar una vez más sobre el mundo. Los paralelismos con el Leviatán bíblico y el Anticristo del Apocalipsis no pueden ser negados.

 

 

El relato de Lovecraft continua diciendo a propósito de R¨lyeh, y los Antiguos: “Sus restos…pueden ser hallados aún en forma de rocas ciclópeas en las islas del Pacífico. Todos murieron eones antes de que llegara el primer hombre, pero existen artes que pueden resucitarlos y traerlos desde las estrellas, y sus imágenes con ellos.” Como el profeta Enoch, Lovecraft concibe a estos dioses del Abismo o Nephilim como dotados de un poder sobrenatural y, como Enoch también, dice que estos seres llegaron desde las estrellas, y que son afectados por el movimiento de los astros, pudiendo ser despertados de entre los muertos sólo cuando se dan determinadas condiciones de los astros celestes.

Según el mito lovecraftiano, Cthulhu reposa soñando bajo un sello en la ciudad sumergida de R´lyeh (en algún lugar del Océano Pacífico). Espera escapar algún día (el día en que «Las estrellas estén de nuevo en posición») con la ayuda de ocultistas y sectarios para volver a extender su poder sobre la Tierra. A él dedican el salmo «Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn» que aproximadamente significa En su morada de R’lyeh espera el gran Cthulhu soñando.

La ascension de R´lyeh, Nueva Atlantis, Nueva Jerusalén, Edad de Oro o Nuevo Orden Mundial, parecen todos expresiones de la resurrección del mismo antiguo reino de los dioses. Semejante resurgir es esbozado también por  Aleister Crowley en su Libro de la Ley, donde escribe sobre el “Eón de Horus y el retorno del reino de los dioses, así como de sus herederos,  “reyes” del Grial: “…y el hombre miserable temblará ante el poder de tu orgullo, en el día de tu ira. (…) Cae sobre ellos, oh guerrero, yo te daré su carne para que la devores”

 

(Escenas de The Whisperer in the Darkness, basada en los relatos de H.P.Lovecraft) 

 

Los motivos aludidos en las historias de Lovecraft fueron desarrollados y llevados a sus últimas consecuencias por los autores y editores del no menos célebre Necronomicon, basado libremente en el grimorio imaginario que el propio Lovercraft concibió y mencionaría en repetidas ocasiones en conexión con Cthulhu y los Antiguos. Este enigmático libro se supone es un tratado de magia negra o necromancia cuyos hechizos y sortilegios permitirían  operar la resurrección de la ciudad sumergida de R´lyeh y el despertar de los terroríficos dioses primordiales.

 El Necronomicon, que ha conocido diversas ediciones apócrifas, pretende ser un grimorio auténtico, “el más peligroso libro de magia negra del mundo Occidental”; y parece estar inspirado en fuentes genuinas, pero de acuerdo con los relatos de Lovecraft, su legítimo creador, el verdadero Necronomicon “es un tratado escrito en Damasco en el siglo VIII después de Cristo por un “árabe loco” llamado Abdul Alhazred.” Prosigue diciendo el autor de la Llamada de Cthulhu que el misterioso volumen fue copiado y traducido a diversas lenguas, entre ellas el latín, el griego y el inglés. 

 

   

Se supone que el Doctor John Dee, el mago isabelino, contó en su proverbial biblioteca con un ejemplar del Necronomicon, y puedo estudiarlo en profundidad y traducirlo. El libro, de acuerdo con los Mythos, contiene la clave para invocar increíbles entidades y darles apariencia visible, seres y criaturas que desde el abismo reclaman su lugar en la psique humana, en el mundo real.”  Posiblemente Lovecraft se inspiró en Dee y su búsqueda del Alfabeto Enochiano, así como su relación con el mediúm Keely y su reputación de nigromante, para fabricar toda esta mitología en torno al fabuloso Necronomicon.

En este punto encontramos otra vinculación con la historia de los Vigilantes, puesto que el origen del Enochiano, al menos su nombre, procede del Libro de Enoch, en el cual vimos que se relataba la historia de los ángeles caídos o Nephilim. El doctor Dee y Keely, su ayudante, llamaron así al alfabeto angélico por ellos canalizado porque pensaron que les había sido dictado por ángeles. La Golden Dawn lo tuvo en gran estima y consideró antiguo, con indicios de estar fundamentado en algún arcano o misterio pretérito, aunque Dee y Kelly nunca revelaran la fuente exacta. 

Por otra parte, el propio doctor Dee sería quién –en este orden de cosas—se ocuparía con sus oscuros manejos de traer a nuestro mundo a estos Nephilim, en colaboración con el mediúm Edward Kelly.

 

 

Fabulosa ilustración para El Horror de Dunwich, de H.P.L.

El sistema de dioses, leyendas y rituales presentados en el Necronomicon, por otra parte, es también muy antiguo, tanto –aseguran los relatos lovecraftianos—como la civilización misma, teniendo su origen en la màs antigua cultura aceptada por los historiadores, la antigua Sumeria. No en vano se han establecido correspondencias entre los rasgos más sobresalientes de la mitología del escritor de Providence con diferentes aspectos de la cosmología mesopotámica y su panteón, siendo especialmente relevante el paralelismo entre Cthulhu y la diosa Tiamat, asentada en el vasto océano cósmico de aguas primordiales.

Podrían seguir estableciéndose numerosas similitudes entre la obra de Lovecraft y diversos conceptos pertenecientes al ámbito del ocultismo, la teosofía, mitología clásica u oriental y elementos prestados de las religiones mistéricas y el paganismo; este hecho ha llevado a pensar a algunos que el autor pudiera pertenecer a algún grupúsculo esotérico o sociedad secreta, lo que explicaría su filiación con este tipo de material tan habitual en sus relatos. Una explicación más prosaica y quizá más cercana a la realidad, sin embargo, empieza con la influencia de las lecturas juveniles de Lovecraft y concluye con una muy lícita y común práctica en la escritura, casi inevitable por otro lado en toda actividad artística: la de volcar los intereses, fobias y obsesiones particulares en la obra propia.

 

(R.Giger y Lovecraft, dos mundos afines)

 El nudo gordiano de esta discusión en torno al origen de la dimensión más esotérica de la literatura de Lovecraft es la naturaleza del mismo Necronomicon: ¿se trata pura y simplemente de una creación imaginaria del genio de Providence, una pura ficción, una fantasía de vagos perfiles construídos a partir de una miscelánea de cientos de lecturas, o cabría ver aquí algo más?….El propio Lovecraft, a quien se inquirió por el origen del famoso grimorio, siempre aseguró que era un mero producto de su invención. Sin embargo, hay quien postula que las circunstancias en que el libro fue concebido abren la puerta a extrañas hipótesis sobre la naturaleza del Necronomicon: el autor afirma que el título le fue revelado en un sueño; otros hablan de un origen más anodino: que Lovecraft fue influido por las historias cortas de Robert Chambers o que la idea la tomaría prestada de Nathaniel Hawthorne.

 

(El  intento más logrado de justificar el pedigree del Necronomicon en esta cubierta de sabor antiguo, atribuyendo su traducción al mismísimo Doctor John Dee)

 Como quiera que sea, para  acrecentar la mitología en torno a Lovecraft, la polémica dista de haber concluído, y hay cientos de personas que realmente piensan que el Necronomicon es un libro real, o al menos existió o existe en alguna parte un documento real que sirvió al autor para fabricar su páredro literario; otros aún más osados, como Kenneth Grant, el ocultista británico, discípulo de Aleister Crowley, y cabeza de la rama sethiana de la O.T.O., sugieren que hubo una conexión subterránea entre Crowley y Lovecraft, de resultas de la cual, inspirados por las mismas fuerzas ocultas, nacerían el infame  Libro de la Ley de Crowley mediante escritura automática, y el Necronomicon a través de los sueños de Lovecraft.

Así las cosas, a ustedes corresponde una vez más continuar su viaje más allá de las Montañas de la Locura para arrojar alguna luz en esta difícil cuestión.

 

(Trailer de la película The Call Cthulhu, basada en el cuento de Lovecraft)

 

 

 

 

 

-Fuentes, vínculos y notas-

(1) En hebreo, dicho nombre significa “los poderosos”, Gibborim. En la tradición ocultista, se les otorga una condición de Regentes de la humanidad, como Reyes de las “Dinastías divinas”, dieron el primer impulso a la civilización, y encaminaron la mente con que habían dotado a los hombres hacia la invención y el perfeccionamiento de todas las artes y las ciencias. A ellos se atribuye la invención de las letras (el devanâgarî, o alfabeto y lenguaje de los dioses), de las leyes, de la arquitectura, de varias especies de magia, del empleo medicinal de las plantas, etc. A ellos se debe asimismo el conocimiento de la agricultura.Eran los equivalentes de los Kabires o divinidades del fuego, y los Vigilantes del Libro de Enoch, a quienes se atribuyen idénticas funciones “prometeicas”. (Fuente)

(2) El misterioso pasage bíblico citado arriba, uno de los más inquietantes y sugerentes del Antiguo Testamento, destaca poderosamente del texto del Génesis. Ha sido tomado por un intento por parte de los autores de la Biblia por explicar y legitimar las interminables historias de dioses y héroes semidivinos que precedían las Sagradas Escrituras en el Próximo Oriente y en todo el mundo, incluida la cuenca del Mediterráneo. Estos poderosos y terribles colosos, según nos hace creer el Génesis, no tendrían parentesco con ningunos otros dioses o diosas rivlaes; eran descendientes directos del Dios único, engendrados por ángeles en mujeres humanas. La Biblia, de todos modos, parece haber sufrido muchos cambio a lo largo de los siglos, y numerosas traducciones de este mismo fragmento admiten enfoques diferentes en la interpretación del significado de estas líneas. El término dado como “gigante” –nephilim– en la mayor parte de las versiones modernas no es aceptado como tal; en muchas versiones, especialmente en la New English Bible, para evitar aventurar exégesis arriesgadas se mantiene la expresión en el hebreo original:  Nephilim.

(3) Traducción libérrima y notas a partir de  Tracy R. Twyman , Dead But Dreaming: The Great Old Ones of Lovecraftian Legend Reinterpreted as Atlantean Kings

(4 ) Una revisión de la película Call of Cthulhu en Essential movies

(5) Los avatares del dios Dagon en esta página

( 6)  Necronomicón: ¿ficción o realidad?   Necronomicón y Lovecraft: maestro o discípulo , en la blog Tejiendo el mundo

(7 ) LOVECRAFT para descargar, por cortesía de Patapalo

(8) Artistas cercanos a la fantasía de Lovecraft  . Algunos más por aquí.

(9) Sospechosas, poco probables pero sugerentes conexiones entre Aleister Crowley y H.P. Lovecraft, en Tras la pista del Necronomicon

(9) Biografía y bilbiografía sobre H.P.L. en wikipedia

(10) El Necronomicón, según la wikipedia

(11) Más cuestiones obtusas sobre el Necronomicón y su génesis, y en este foro sobre el Necronomicon

22 Junio
2010
escrito por Flegetanis
 
 
(Una estatuilla basada en la efigie inconfundible del Rinoceronte de Alberto Durero) vía
 

Del mensaje a Philippe de Jonckheere a propósito de su rinoceronte: 

“¿Sabías que Durero hizo a pie el camino de Munich hasta Roma para dibujar del natural el primer rinoceronte traído hasta Europa, y que la xilografía sacada de su dibujo es probablemente el primer best-seller de la historia de la estampación? –  y que han descrito el rinoceronte  a partir de las impresiones de Plinio, el cual se basó en los relatos de los legionarios que volvían de África, concibiendo así el unicornio, mezclándolo todo un poco. ” (1)

Tan pronto acabamos de hablar sobre la inesperada tournée de Pepe Pótamo por nuestros pagos, cuando nos llegan noticias del más viajero de los  ínclitos representantes de la zoología fantástica; el celebérrimo rinoceronte de Alberto Durero, cuya historia, hábil y deliciosamente pergeñada por los gestores de  El diario de Studiolum, nos proponemos a esbozarles en esta humilde semblanza de las aventuras y desventuras de aquel singular y prodigioso animal.

Así reza el texto de la cartela que encabeza  la xilografía de Durero:

En el año de 1513 después del nacimiento de Cristo, el 1 de mayo, fue traído desde la India a Lisboa para el poderoso rey Emanuel de Portugal un animal que llaman rhinocerus. Aquí está reproducido en su forma completa. Su color es como el de una tortuga moteada, y está muy protegidamente cubierto de gruesas escamas, y en tamaño es similar al elefante, pero más corto de piernas y mucho mejor preparado para la lucha. Tiene un cuerno agudo y fuerte encima de la nariz, que gusta de afilar allí donde hay rocas. Es un animal victorioso, enemigo mortal de los elefantes. El elefante le teme terriblemente porque cuando se le acerca, el animal lo enfrenta con la cabeza entre las patas anteriores, y desgarra desde abajo el vientre del elefante, y lo mata, pues no puede defenderse. El animal está tan bien acorazado que el elefante nada puede contra él. También se dice que el rhinocerus es un animal veloz, confiado e incluso alegre. (3)

(La famosa xilografía Rhinocerus, de Albrecht Dürer, que representa un rinoceronte indio, en la primera edición de 1515)

El viaje del Rinoceronte de Durero fue doble, pues no sólo viajaría físicamente el animal a través de toda Europa, exhibiéndose para la admiración de medio mundo en las cortes más famosas de la época, sino que también lo haría en efigie, paseándose por todos los rincones de la Europa del siglo XVI, porque de la imagen original creada por el grabador alemán pronto surgiría una notable descendencia, que multiplicaría la impronta del rinoceronte en todos los medios artísticos conocidos, desde la escultura y la tapicería, hasta la pintura: a pesar de las imprecisiones anatómicas, el grabado de Durero cobró una gran popularidad en Europa y fue copiado en muchas ocasiones durante los tres siglos siguientes. Estuvo considerado una representación fiable de un rinoceronte hasta finales del siglo XVIII. Finalmente fue sustituido por pinturas y dibujos más realistas (1) Con el tiempo, se advierte una estilización de los rasgos del animal, pero sin perder un ápice, sino al contrario, reforzando aún más los rasgos impuestos por el original de Durero. (2)

(El dibujo original de Durero, datado en 1515, en el que se basó el artista para realizar su xilografía)

Esta curiosa historia comienza en mayo de 1515 cuando llegaría  hasta Lisboa, desde el Lejano Oriente, el rinoceronte indio que serviría de inspiración a la célebre xilografía de Durero. “A principios de 1514 el animal había sido regalado a Alfonso de Alburquerque,gobernador de la  India Portuguesa,por el  Sultán Muzafar II, como parte de un intercambio de regalos diplomáticos. Por aquella época, los gobernantes de diferentes países en ocasiones se enviaban animales exóticos para mantenerlos en la casa de fieras. (…) Tras un viaje de ciento veinte días, el rinoceronte fue desembarcado finalmente en Portugal, cerca del lugar donde se estaba construyendo la Torre de Belém , en cuya decoración encontramos ya la presencia de gárgolas que se hicieron eco de la estancia del rinoceronte en el lugar.Como no se había visto un rinoceronte en Europa desde la época del Imperio romano, había pasado a ser una especie de criatura legendaria,que ocasionalmente aparecía en los bestiarios junto con los “monoceros” (el unicornio de las leyendas, en cuya génesis quizá tuvo algo que ver el rinoceronte) así que la llegada de un ejemplar vivo causó sensación.” (2)

El rey Manuel de Portugal, propietario del rinoceronte, decidió obsequiarlo al Papa León X, por lo que mandó embarcar a la bestia en diciembre de  1515 “junto  con otros obsequios preciosos, y tras un largo periplo desde la desembocadura del Tajo hasta Roma, pasando por Marsella, donde fue contemplado por el rey Francisco I de Francia; pero tras continuar su singladura, el barco naufragó en una tormenta que estalló de improviso cuando pasaba junto a al estrecho de Portovenere  en la costa de Liguria. El rinoceronte, encadenado y sujeto por grilletes a la cubierta, fue incapaz de nadar hasta la costa para salvarse y murió ahogado. Su cadáver fue recuperado cerca de Villefranche-Sur-Mer y  su piel fue enviada de vuelta a Lisboa, donde fue rellenada de paja.El animal, ya disecado, fue enviado a Roma, a donde llegaría en febrero de 1516, y se exhibiría impagliato ( “relleno de paja”); allí  el rinoceronte fue pintado por Giovanni da Udine y por Rafael Sanzio de Urbino.” (2)

(El rinoceronte en una versión tardía de la obra de Ambroise Paré, Monstruos y Prodigios)

Las complejas maniobras del poder político que llevaron al pobre rinoceronte de mano en mano dese la India hasta Italia son descritas en detalle por Silvio Bedini, conservador de libros raros del Smithsonian Museum en su brillante El Elefante del Pape (The papal pachydermus, 1981) ; una detallada y bien documentada historia del animal y las visicitudes de su efigie mil y una veces reproducida la hallarán en los excelentes artículos Rhinocerology I y Rhinocerology II, de la blog Poemas del río Wang,  de donde hemos obtenido las imágenes y parte de los textos para nuestra entrada, y al cual les remitimos para profundizar, si lo desean, en este asombroso episodio.

(La imagen del Rinoceronte de Durero, en una octava edición de la xilografía)

 

 (Una versión coloreada de otra efigie del rinoceronte, en este caso reproducida en la obra del naturalista  Ulysse Aldovrandi, hacia 1600) 

El rinoceronte en un tapiz del Castillo de Kronborg (Dinamarca)  ,  c. 1550

 

Versión coloreada de una edición francesa del siglo XVII

 

 

(Un grabado que muestra un segundo ejemplar de rinoceronte que llegó en el siglo XVI a Europa, enviado a Madrid como regalo para Felipe II. Fuente)

 

 

 

(1) Rhinocerology.I The rhinoceros of the Pope, en Poemas del río Wang 

(2) Wikipedia, el Rinoceronte de Durero

(3) Fragmentos del bestiario a propósito del rinoceronte y su lucha con el elefante se intercalan en el texto.

(4) El Rinoceronte, según el Bestiario de Juan José Arreola

 

20 Junio
2010
escrito por Flegetanis

 

Cuando buena parte del mundo aún no había sido cartografiada, muchas representaciones del globo todavía mostraban océanos poblados de imposibles y maravillosas criaturas, a menudo dibujadas a partir de descripciones fidedignas, otras simplemente producto del capricho y la fértil imaginación de los cartógrafos. Esta carta en la que bullen los monstruos marinos es de 1550. La hemos encontrado navegando en Dark Roasted Blend. Allí podrán hallar otros muchos mapas igualmente fascinantes o estrafalarios, todos ellos bien curiosos, desde la Era de los Descubrimientos hasta nuestros días. 


 

28 Mayo
2010
escrito por Flegetanis

Frank FRAZETTA (February 9, 1928 – May 10, 2010)

Otro grande que nos deja este año fatídico; el dibujante e ilustrador nortemericano Frank Frazetta, cuyo trabajo para el género de la fantasía y la ciencia ficción son sobradamente conocidos por todos los aficionados del cómic, mundo en el que se erige como un auténtico gran maestro. Sus excelentes obras han sido fuente de inspiración, y hasta de plagio, de toda una pléyade de dibujantes durante décadas, desde Boris Vallejo, Jeff Jones, Bisley , Suydam, Neal Adams, o el mismísimo Richard Corben, todos ellos admiradores de su obra en mayor o menor medida; algunas de sus mejores piezas han alcanzado en el mercado valores cercanos al millón de dólares. Posiblemente, este formidable artista ha sido quien mejor ha recreado la magia de Conan, el célebre personaje de Robert T. Howard,  o al menos, quien ha fijado para el personaje sus rasgos típicos, más allá de la visión original de su creador literario. Aún recordamos con reverencial temor la primera vez que nos encontramos con alguna de sus fabulosas ilustraciones que ornaban la cubierta de un vetusto tebeo de horror, como el Vampus, o el Creepy, cuyas portadas ocuparon los dibujos de Frazetta en no pocas ocasiones. El legado gigantesco de Frazetta pertenece ya por derecho propio a la historia de la cultura de nuestro siglo veinte, y rogaremos para que el recuerdo de este increíble creador de imágenes, uno de lós más influyentes en su género,  perdure intacto para las generaciones venideras.  

Dibujos de Frazetta para diversas ediciones de Conan. Imagen: GoldenAgeComicBook

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Conan, visto magistralmente por el genial Frazetta

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(Otra ilustración para Conan, de Frazetta. Imagen: Golden Abe of Comic Book)

Su carrera, que comenzó dando sus primeros pasos como dibujante publicitario, ha estado vinculada durante mucho tiempo a la editorial Warren, y al cómic de horror y fantasía, género en el que comenzó a destacar sobremanera, y por el que alcanzó su merecida fama. Sus espectaculares creaciones, técnicamente impecables, de empaque pictórico,  han ilustrado innúmeras portadas de libros, carteles de cine, magazines especializados,  o cubiertas de discos.

(El dominio de la anatomía y el clarouscuro del artista daba  a sus monstruos un verismo y credibilidad poco comunes)

(La primera ilustración que recordamos haber visto del genial autor, a principios de los ochenta, o quizá antes)

(El hombre, visto por sí mismo en su época de esplendor personal y profesional)

-Fuentes y vínculos–

(1) Nuestro post anterior sobre Frazetta con un enlace a una página donde encontrarán buena parte de sus fantásiticas ilustraciones.

(2) La entrada de Wikipedia, con una biografía y una selección de sus obras más representativas.

(3) La página de un fan de  Frank Frazetta, con una extensa muestra de sus trabajos, desde los menos conocidos para el ámbito publicitario hasta los más populares.

(4) Más ilustraciones de Frazetta en Monster Brains.

(5) Casi cien ilustraciones de Frazetta, por cortesía de Patapalo,  en Taringa!

  

(Un pequeño plagio de las figuras de Frazetta en esta cubierta para le edición española de El libro de lo Inexplicable, de Jacques Bergier, de la inolvidable serie Realismo Fantástico (4), que bien merece una entrada en nuestra bitácora)

16 Mayo
2010
escrito por Flegetanis

Eran tiempos en que los malos eran apaleados sin remisión, sin derecho a réplica; vencidos y  consumidos por el fuego mortal  del más valeroso paladín de nuestra infancia. Eran otros tiempos, de justicia perfecta, belleza y equidad. Los brutos mecánicos, engendros salidos de la mente retorcida del malvado Doctor Infierno,  se enfrentarían, con una perseverancia digna de encomio, al invencible Mazinger Z a lo largo de los noventa y dos capítulos que duraría la emisión de la serie. Una y otra vez fracasarían en su vana tentativa de vencer al inmortal robot, a pesar de contar con un arsenal tecnológico sofisticado y a menudo superior al de nuestro héroe que, sin embargo, siempre supo sacar mejor partido del repertorio de limitadas potencias que sus inspirados creadores, liderados por el genial Doctor Kabuto, diseñaron para ayudar a preservar el orden y la paz.  En Monster Brains han resucitado algunos de aquellos indestructibles -en apariencia- brutos mecánicos que amenazaban semanalmente, con robótica puntualidad, con perturbar el equilibrio perfecto de nuestro dorado mundo infantil.

 

Todos los brutos mecánicos que desfilaron ante Mazinger Z, en esta página de aquí, en riguroso orden de aparición.

 

8 Mayo
2010
escrito por Flegetanis

Una serie de estampas manipuladas de la artista neoyorquina Ruth Marten, titulada Historia Un-naturelle, en la línea de Une Semaine de Bonté, del genial Max Ernst, nos descubre las posiblidades del collage y la resurrección inesperada de imágenes antiguas. Nacida en Nueva York, desde 1972 a 1980 fue una figura importante en el mundo underground del tatuaje, siendo una de las pocas mujeres que practicaron esta profesión en su época. Supimos de ella a través de la estupenda Phantasmaphile.

Visto en Phantasmaphile

4 Mayo
2010
escrito por Flegetanis

Un puñado de las Ilustraciones del Segundo Viaje al interior de África por el cabo de Buena Esperanza, en los años 1783, 1784 y 1785 /Coiny, Boutelou, Bovinet. Visto aquí.

[Illustrations de Second voyage dans lintérieur de lAfrique, par le cap de Bonne-Espérance, dans les années 1783, 1784 et 1785] / Coiny, Boutelou, Bovinet... [et al.], grav. ; F. Le Vaillant, Casimir Varon, aut. du texte - 8

[Illustrations de Second voyage dans lintérieur de lAfrique, par le cap de Bonne-Espérance, dans les années 1783, 1784 et 1785] / Coiny, Boutelou, Bovinet... [et al.], grav. ; F. Le Vaillant, Casimir Varon, aut. du texte - 14

[Illustrations de Second voyage dans lintérieur de lAfrique, par le cap de Bonne-Espérance, dans les années 1783, 1784 et 1785] / Coiny, Boutelou, Bovinet... [et al.], grav. ; F. Le Vaillant, Casimir Varon, aut. du texte - 16

[Illustrations de Second voyage dans lintérieur de lAfrique, par le cap de Bonne-Espérance, dans les années 1783, 1784 et 1785] / Coiny, Boutelou, Bovinet... [et al.], grav. ; F. Le Vaillant, Casimir Varon, aut. du texte - 19

[Illustrations de Second voyage dans lintérieur de lAfrique, par le cap de Bonne-Espérance, dans les années 1783, 1784 et 1785] / Coiny, Boutelou, Bovinet... [et al.], grav. ; F. Le Vaillant, Casimir Varon, aut. du texte - 20

Más ilustraciones de esta serie, aquí.

23 Abril
2010
escrito por Flegetanis

(El escarabajo rinoceronte, según A.Marshal (1))  © Ewell Sale Stewart Library

Alexander Marshal, 1623-1682, fue sobradamente conocido como ilustrador de flores y plantas. En 1680, acometería una nueva obra en la que su virtuosismo volvió a revelarse, esta vez pintado insectos, que estudió profusamente en un album con cincuenta y siete páginas de maravillosas acuarelas y dibujos de una amplia variedad de insectos y mariposas. Pueden ver la colección completa en la página dedicada al álbum de Alexander Marshal .

(Escogemos la langosta por sus connotaciones apocalípticas) © Ewell Sale Stewart Library

(1) Nuestra elección: El Rhinocerus Beatle, que sincromísicamente evoca varias entradas en nuestra bitácora, pasadas y futuras, sobre el Rinoceronte de Alberto Durero y la conspiración de los Fab Four. Además nos recuerda doblemente a Durero, que también se ocupó de  un ciervo volante y un rinoceronte,  en dos célebres estudios debidos a su mano. Cosas nuestras.

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