Sicalípticas

13 noviembre
2014
escrito por Sr.Kaplan

“Imagen de  Eusebio Planas, una de sus “academias de mujer”, el autor que mejor representó gráficamente a la mujer como sujeto erótico durante el siglo XIX.

Como habrá advertido el habitual lector de “Viajes con mi Tía”  he iniciado la entrada con esta imagen como  humilde homenaje a FLEGETANIS”

 

 

Con el término sicalíptico se definía aquella publicación de temática preferentemente erótica. La palabra es un curioso cultismo fin de siècle que etimológicamente proviene de dos raíces, sykon —o psykon— que significa “higo”, en su acepción sexual de vulva, y aleiptikós, que viene a significar algo como “estimulación” o “excitación”. Según Joan Corormines, ésta fue una creación comercial arbitraria y apareció por vez primera en el 1902, en el diario El Liberal, publicado en Madrid, para anunciar una obra pornográfica. El ilustre filólogo indicaba que, en el momento de crearla, es posible que esta palabra estuviera vagamente inspirada en términos como sibarítico o apocalíptico. Del éxito del nuevo concepto es suficientemente evidente el hecho que, hacia 1904, saliera al mercado una publicación galante que llevaba un título inequívoco para el público de la época: Sicalíptico.

Estas primeras revistas sicalípticas combinaron la ilustración (hecha por dibujantes que firmaban con seudónimos) con fotografías que hasta podían componer una historieta en la que laprotagonista acababa más o menos desvestida. Estas revistas pioneras fueron La Saeta (1890), Barcelona Alegre (1890), Vida Galante (1898), Sicalíptico (1904), Papitu (1908), KDT (1912), El Fandango, Chicharito, Rojo y Verde… El doble y triple juego de palabras, artículos y textos de escritores naturalistas como Felipe Trigo, Eduardo Zamacois o Juan Pérez Zúñiga fueron los protagonistas junto a unas ilustraciones más o menos subidas de tono de este primer erotismo legal publicado sin justificaciones del guión y con una distribución normalizada en los quioscos. Todo ello provocó un gran escándalo en su época e incluso sirvió de base para el nacimiento de sociedades contra la pornografía, la blasfemia  y todo aquello que lacerase el orden público y la moral, sin duda vinculadas a la Iglesia.

 

Estas revistas tenían su espacio dentro del mundo editorial., y no tenemos que pensar que fueran, en el sentido más puro de la palabra, clandestinas, sino que tenían una distribución relativamente normalizada. Y  “relativamente” porque todas, a causa de esta dimensión pública, tenían que pasar por los filtros de la censura oficial y ello implicaba un tira y afloja constante con las autoridades. A pesar de todo, el lector no se acercaba a ellas con impunidad, como aquél que compra un TBO , sino que lo hacía para degustar lo que estaba prohibido. La venta era pública, pero la compra era clandestina. Así era que una palabra tan fría aparentemente, sicalíptico —que podría parecer más propia del mundo de la medicina o de los tratados de moral—, se cargaba de dimensiones casi mágicas, que evocaba todo un mundo de mujeres licenciosas, de medias y ligueros, de nalgas intuidas, de lechos cálidos y arrugados…

 

 

El mundo del erotismo adquiría importancia en las manifestaciones culturales de la época, tanto en las de alto prestigio  como en las más populares. En este sentido es preciso recordar que existían docenas de colecciones de novela erótica, galante y frívola, que eran creación de verdaderos especialistas del género: Zamacois, Hoyos y Vinent, Álvaro Retana o Diez de Tejada. El mundo del cuplé, provocativo y tan tremendamente popular que hasta nuestros días ha llegado el eco de su éxito, es suficientemente representativo de esta vitalidad del erotismo.

Esta expansión, sin embargo, chocaba frontalmente con la moralidad oficial, profundamente arraigada en los más rígidos principios católicos y que obligaba a las manifestaciones eróticas a vivir en el territorio de una cierta marginalidad. Cuando a partir del año 1923 se instala en el poder la dictadura de Primo de Rivera, la persecución de las manifestaciones culturales eróticas se vuelve tan explícita que muchas revistas son clausuradas y algunos de los novelistas más destacados incluso son condenados a prisión. Además, para acabar de arreglarlo, no solo la Iglesia y la sociedad conservadora veían con malos ojos estas manifestaciones, sino que desde la ortodoxia revolucionaria de orientación proletaria el mundo del erotismo tenía también —por decadente y burgués— una clara valoración negativa. Condenado, pues, a vivir en esta dimensión extraña, donde todo el mundo las conocía y leía, pero donde nadie hablaba de ellas, las revistas sicalípticas vivían en una especie de mundo mágico en el cual existían…, pero no existían.

La Guerra Civil y el nuevo orden nacional católico barrieron todo este universo de sutilezas y sobreentendidos. Un sistema político represor basado en la delación y la persecución ideológica no se puede permitir matices, silencios, realidades que, tal como decíamos anteriormente, están ahí pero no están. En un régimen totalitario la ambigüedad no tiene cabida: o se está a favor o se está en contra. Las revistas sicalípticas desaparecieron de los puntos de venta; ello es harto evidente. Pero es que además también lo hicieron de las colecciones privadas. Si ya en su momento de gloria estaban escondidas en el fondo del armario porque la moralidad de la época no las aprobaba, en los nuevos tiempos de oscuridad, lo más inteligente era deshacerse de ellas sin contemplaciones, eliminar cualquier rastro que pudiera comprometer a su antiguo poseedor o coleccionista. Si además pensarnos que estas revistas nunca podían llegar a las bibliotecas públicas porque los gestores culturales jamás las consideraban un producto cultural digno de estudio, entenderemos que este tipo de patrimonio sea mayoritariamente desconocido por las generaciones posteriores. Un último elemento ha acabado por condenar al olvido esta realidad: una tradición critica que ha considerado todo lo que se vinculaba con el erotismo algo sin apenas interés, tal vez curioso, pero indigno de justificar la atención de los estudiosos, verdadera subcultura que no merecía más que una referencia tangencial

Primero la moral, después la política y luego el tiempo han llevado a la marginalidad la palabra sicalíptico. El olvido es tan cruel que incluso la palabra casi ha desaparecido por lo que respecta al uso cotidiano, y solo es posible hallarla, escondida, entre las páginas de los diccionarios, considerada ya como un arcaísmo en desuso. Y es triste, porque no solo notabilísimos artistas participaron en ella y nos perdemos así la posibilidad de entender la complejidad y riqueza de sus creaciones —en Barcelona  Escobar (posteriormente creador de los famosos ZIPI y ZAPE o CARPANTA), Muntañola o Méndez Álvarez (ilustrador de TBO); pero en el mundo editorial madrileño recordamos figuras como Demetrio o Rafael de Penagos…—, sino porque el mundo subterráneo, las realidades sumergidas, son a menudo las que muestran con más intensidad las contradicciones de una época, sus miserias y sus grandezas. 

 

 

Ilustraciones de ESCOBAR

Ilustración de MÉNDEZ ALVAREZ

 

Enlaces:

(1) Tebeosfera : Sicalípticos

(2) Tebeosfera; erotismo y transgresión en las  revistas ilustradas de principios de siglo XX

 

 

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Hoy, por lógica, nos visitan dos mujeres, las dos rubias y las dos brillantes pianistas y cantantes:

DIANA KRALL (Fly me to the moon)

ELIANE ELIAS (Samba triste)

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5 comentarios to Sicalípticas

  1. El término sicalíptico es afortunadísimo; nos lo adjudicamos por el articulo cuatro, in ictu oculi, que ya saben lo que gustan por aquí las esdrújulas y los jeroglíficos, y haremos cuanto esté en nuestra mano para evitar su declive. Gracias por la dedicatoria, muy apropiada, y que servirá además de anticipo para nuestra próxima entrada, de parto difícil. Singularísima historia que desconocía por completo y magníficas imágenes para ilustrarla. El matiz apocalíptico y sibarítico de lo “sicalíptico” se nos antoja especialmente evidente en la portada con fotografía en blanco y negro, que nos recuerda una escena de The Devils, de Ken Russel. Fantástico post : sólo hemos echado en falta el tubo sicalíptico que nos prometió. ..

  2. Flegetanis on noviembre 13th, 2014
  3. Por cierto, en el Desván del abuelito hay una formidable entrada sobre un asunto similar cuya lectura les recomiendo http://eldesvandelabuelito.blogspot.com.es/2010/05/las-rotundas-muchachas-valencianas.html

  4. Flegetanis on noviembre 13th, 2014
  5. Le agradezco sus palabras loatorias. El tubo sicalíptico prometido me lo reservo para una futura entrada de cine “canalla”.

  6. Sr.Kaplan on noviembre 13th, 2014
  7. Una entrada con un resumen muy bien hecho y estructurado. Seamos sicalípticos!

    Me parece que cambiaré el nombre de mi blog más erótico para llamarlo Piscolabis Sicalipticus como reivindicación de la palabra a partir de vuestro comentario.

    Por cierto, Enric H. March me comenta que deja comentarios en vuestra página y que no se publican porque deben ir a correo basura.

  8. Galderich on noviembre 16th, 2014
  9. Tomamos buena nota de ese último apunte sobre los comentarios que al parecer no alcanzan su destino. Desde aquí nuestro más cordial saludo al señor March, cuyos trabajos en la red seguimos con interés. Haremos cuanto podamos por subsanar esos errores con la edición y publicación de comentarios. Muchas gracias.

  10. Flegetanis on diciembre 4th, 2014

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