Archivo de noviembre, 2014

La octava maravilla del mundo (II)

Mario Larrinaga /A?Byron Crabbe

 

A?Y ahora, damas y caballeros,A?vamos a mostrarles la cosa mA?s grandiosa que sus ojos hayan vistoA? jamA?s. Fue un rey y un dios en el mundo que A?l conociA?, pero ahora viene a la civilizaciA?n solamente como un cautivo -A? para satisfacer su curiosidad. Damas y caballeros, vean a Kong, la Octava Maravilla del MundoA?.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga /A?Byron Crabbe)

 

 

Nuestra tA?a nos hacA?a la solemne promesa, hace unos aA?os, A?de contarnos mucho mA?s sobre la Octava maravilla del mundo, emplazA?ndonos para un futuro incierto con un cinematogrA?fico “PrA?ximamente en sus pantallas.” Y en esta casa intentamos cumplir nuestros propA?sitos: de modo que volveremos a apuntar ahora aquellas lA?neas prometidas sobre el mA?tico viaje a la Isla de la Calavera y a visitar de nuevo a sus terribles y furibundos habitantes.

Debemos, probablemente, nuestra colosal fascinaciA?n por el King Kong de 1933 — A?no sabemos si la octava maravilla del mundo, pero con seguridad una de las diez mejores pelA?culas del gA?nero — a nuestra innata A?y proverbial capacidad de asombro y a los desvelos de un grupo de inspirados e inspiradores cinA?filos (*) A?-a los que nunca estaremos bastante agradecidos- que tuvieron la afortunadA?sima idea de proyectar esta monumental pelA?cula A?en un pequeA?o pero bien traA?do cine club de barrio hace ya muchos aA?os (tantos que nos entristece ligeramente recordarlo). Es difA?cil situar en quA? momento exacto descubrimos por primera vez la denominada “magia del cine”, pero este primer visionado de King Kong en pantalla grande puede perfectamente estar entre los candidatos a este sublime instante en que nos convertimos en adeptos del arte de los Lumiere.

 

 

Esa fascinaciA?n nuestra se fundamenta ademA?s en los incontables valores de esta monumental joya del celuloide rancio. Recordamos que en aquella A?poca dorada de la infancia en la que asitimos a esta milagrosa primera proyecciA?n de King Kong, en un pase semi-privado que hacA?a aA?n mA?s misteriosa -si cabe – esta formidable experiencia primigenia del cine (reminiscente quizA? de aquellas sombras y luces de la caverna platA?nica), A?una de nuestras lecturas favoritas fue El Mundo Perdido, de Sir Arthur Conan Doyle. A?Ya entonces intuimos la influencia de aquella novela sobre la historia en torno a la Isla de La Calavera, asunto que confirmarA?amos mA?s tarde con la lectura del guiA?n original de la pelA?cula, aA?os despuA?s, y A?que recogimos en un post que bautizamos La Tierra de Maple White , donde hablA?bamos sobre estos paralelismos A?entre el Mundo Perdido imaginado por el creador de Sherlock Holmes y esta umbrosa y terrorifica jungla donde habitaba, felizmente, el rey Kong.

 

Arriba, el grabado “Atala” de Gustave DorA?, en el que se inspiran los artA?fices de King Kong (1933) A?para crear el escenario del “paso peligroso” A?en la Isla de la Calavera

 

Igualmente notamos en aquella primera visiA?n de King Kong la increA?ble capacidad de evocaciA?n y el profundo misterio de las imA?genes, especialmente las mA?s grandilocuentes panorA?micas de la Isla de la Calavera o la espesura de la selva donde habitaban aquellos monstruos herederos de la fantasA?a de Conan Doyle : no sabA?amos nada entonces del arte del matte painting, pero intuimos que aquellas portentosas imA?genes fotografA?adas con aspecto de grabado antiguo, tenA?an un sabor de lo misterioso y lo antiguo muy distinto del que nos daban las inocuas y coloridas imA?genes de la televisiA?n.

 

 

Este nebuloso y evocador aspecto de los escenarios de King Kong tienen un curioso origen que nos gustarA?a mencionar. Ahora unos avispados internautas han seA?alado con acierto la influencia de la obra de Gustave DorA?, famoso grabador e ilustrador francA?s del siglo XIX,A?y del pintorA?Joseph Gandy, entre otros, en la gA?nesis de muchos de los fantA?sticos escenarios de la pelA?cula. ( ) A?Basta comparar, nos dicen, la ilustraciA?n de DorA? titulada “SatA?n pasea por el EdA?n” contenida en su cA?lebre serie para el ParaA?so Perdido de Milton con un detalle de la jungla de King Kong en la Isla de la Calavera. El parecido es incuestionable.

Los decorados de la mA?tica Isla de la Calavera son uno de los paisajes imaginarios mA?s asombrosos jamA?s creados para una pelA?cula. La calidad del diseA?o de producciA?n y el set de decoraciA?n es absolutamente fenomenal. Como hemos visto y se ha seA?alado en algunas ocasiones, los fondos -backgrounds- de los escenarios recuerdan poderosamente la iconografA?a de DorA?: esta impresiA?n es intencional. No en vano Willis OA?Brien, tA?cnico de efectos especiales de la pelA?cula, pidiA? expresamente a los artistas Mario Larrinaga y Bryon Crabbe (autores de algunos de los fabulosos dibujos que ilustran este post) que trabajaran los fondos para la escenografA?a de la Isla de la Calavera con este caracterA?stico estilo abigarrado y romA?ntico de los grabados de DorA?.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga /A?Byron Crabbe)

 

Eligiendo a DorA?, los artA?fices de King Kong apostaron por dar una atmA?sfera salvaje, misteriosa y romA?ntica a la pelA?cula. Los fondos de DorA? a menudo consiguen una sensaciA?n de gran profundidad a travA?s de su uso de diferentes planos o traslapo de tA?rminos que retroceden dando A?la impresiA?n de una enorme distancia. Este singular uso de los recursos espaciales contribuye a subrayar la apariencia de paisaje onA?rico, antiguo, surreal. A?Byron Crabbe y Mario Larrinaga hicieron cientos de dibujos y esbozos, combinando el estilo de DorA? con las ideas y propuestas visuales de OA?Brien. El resultado fue realmente asombroso.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga /A?Byron Crabbe)

Al margen del fantA?stico trabajo del tA?cnico de efectos especiales y estos dos artistas, la octava maravilla fue posible gracias, sobre todo, a la portentosa imaginaciA?n deA?Merian C. Cooper, que produjo en los aA?os veinte una serie de pelA?culas de aventuras para la Paramount, casi siempre de temas exA?ticos y de vida salvaje, que cautivaron al pA?blico de la A?poca con su narrativa sobre tierras desconocidas e inexploradas, relatos totalmente novedosos en aquellos dA?as que tuvieron un gran A?xito. A?Los elementos bA?sicos de aquellas historias terminarA?an cristalizando en el proyecto mA?s ambicioso de Merian: King Kong.

 

Byron Crabbe

 

En 1933, Merian C. Cooper consiguiA? captar el interA?s de un ejecutivo para producir su proyecto diciA?ndole: “A?Sabe usted que verA?a un gorila de veinte metros en una chica de metro y medio? …A? Su desayuno!”. ” Cooper soA?aba con hacer una pelA?cula de monstruos inspirada en los libros que habA?a leA?do sobre terrorA?ficos gorilas escondidos en la espesura de las selvas africanas. LlevA? su idea a los estudios de la Paramount, pero allA? lo rechazaron. Pagar una fortuna para enviar a un equipo de rodaje hasta A?frica o la isla de Komodo durante la Gran DepresiA?n les pareciA? demasiado riesgo. Pero aA?os despuA?s Cooper volverA?a a intentarlo en la productora RKO vendiendo una historia para filmar con la tA?cnica del stop-motion. Cuando presentA? su proyecto a los ejecutivos ya contaba con Mario Larrinaga y Byron crabbe para producir las pinturas de las diversas escenas de la pelA?cula. Estas imA?genes contribuyeron poderosamente a vender el proyecto y consiguieron definitivamente A?dar vida a King Kong.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga /A?Byron Crabbe)

 

 

Una secuencia con una araA?a gigantesca nunca mostrada en la pelA?cula

 

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (Mario Larrinaga /A?Byron Crabbe)

Oa??Brien y su A?colaborador clave A?el artista Byron Crabbe pintaron juntos una enorme escena que representaba una chica semidesnuda bajo el dominio de un mono gigantesco (imagen deudora de la iconografA?a de la femme fatal A?fin de siecle, cuyos antecedentes se remontan bien lejos en la historia occidental, como quizA? podamos considerar en otro momento*), A?mientras un intrA?pido cazador dispara al primate. A?Esta imagen poderosa resultA? ser fundamental para el desarrollo de lo que llegarA?a a ser King Kong tal como lo conocemos, A?cuyo primer tA?tulo -felizmente desechado- iba a ser A?”Giant Terror Gorilla” . Willis OA?Brien y su amigo Bryon Crabbe estuvieron estrechamente vinculados con la preproducciA?n y fueron responsables del aspecto visual de la pelA?cula, colaborando con mA?ltiples bocetos, pinturas al A?leo y matte paintings (entonces sobre cristal o negativo fotogrA?fico) que dan esa maravillosa impronta visual a la pelA?cula.

 

Ilustraciones de Byron Crabbe para King Kong (

http://nzpetesmatteshot.blogspot.com.es/2013/07/king-kong-mightiest-wonder-of-world.html)

 

(Fotogramas de la pelA?cula de 1933)

 

Uno de los trailers originales de la pelA?cula

Como parte de sus obligaciones con la RKO, se le pidiA? a Merian Cooper que evaluara un proyecto cinematogrA?fico que se habA?a ido de presupuesto, llamado ” Creation”: aquA?lla era la historia de un grupo de naA?fragos que descubren una isla habitada por feroces dinosaurios con los que deben lidiar duramente. Cooper desestimA? el proyecto, pero mientras lo estudiaba contemplA? varias escenas de los lagartos terribles que habA?an creado usando la tA?cnica del stop-motion, que inmediatamente serA?a incorporada a la producciA?n de Kong, que originalmente habA?a sido planificada para usar filmaciones con animales reales. De pronto, las posibilidades de materializar su viejo proyecto sobre el gorila gigante parecA?an multiplicarse. De este modo, casi milagroso y accidental, se gestA? una de los mA?s alucinantes y hermosos espectA?culos cinematogrA?ficos de la historia. A?(8)

 

Antigua imagen promocional de King Kong evocadora del sacrificio ritual, el doble pilar masA?nico de inspiraciA?n fA?lica-osisA?raca , A?el vA?nculo improbable pero cierto de las Torres Gemelas y el lado mA?s oscuro del simio.

Pero esta es otra historia que no soA?aron los creadores de esta Octava Maravilla del Mundo.

 

 

 

-Fuentes, notas y vA?nculos-

La mayorA?a de las imA?genes las encontramos en A?http://king-kong.fansforum.info A?y en A?http://classicmoviemonsters.blogspot.ca

0. A?Vintage King Kong

1 A?El arte de Byron Crabbe para King Kong en Monster Kid Classic Horror

2 A?King Kong en la Tierra de DorA?

3 A?Kong, La octava maravilla del mundo

4A?Byron Crabbe y king kong, en Google imA?genes

5 La Tierra de Mapple White, en Viajes con mi tia

6. DorA? y el pozo de la araA?a

7. http://www.criticalcommons.org/Members/pcote/clips/king-kong-matte-work.mov/view

8. http://blog.renderfarmstudios.com.mx/tag/matte-painting/

9. King Kong, una de las pelA?culas que todo Dios deberA?a ver

10. Matte shot paintings

jueves, noviembre 27th, 2014 CELULOIDE RANCIO, EL FISILOGO, GENERALIS No hay comentarios

El culto de la calavera, II

 

 

Nihil est in rebus inane
No hay nada sin sentido en las cosas.

Cuando llegaron al lugar llamado `”La Calavera“,

crucificaron allA? a JesA?s y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

LC. XXIII:33 *

 

 

El culto de la calavera (II)

Un esmerado corta y pega de los artA?fices de Viajes con mi tA?a

 

DecA?amos hace ya mA?s de un aA?o, en un primer acercamiento a este complicado asunto sobre un hipotA?tico culto universal de la calavera, que habA?an sido hallados en muchos pueblos primitivos y en la antigA?edad numerosos indicios que apuntan hacia la existencia de un culto semejante.A?Con frecuencia nos hemos cuestionado por quA? tantos grupos, sectas, conciliA?bulos y fraternidades secretas como la denominada Skull and Bones, han elegido como signo distintivo precisamente el crA?neo. O incluso si piratas yA?templarios tenA?an en comA?n, como algunos aseguran, la veneraciA?n por este mismo sA?mbolo. Para intentar buscar una respuesta a estas difA?ciles preguntas nos hemos remontado a los orA?genes de este emblema, indagando sobre su significado esotA?rico, tratando de llegar a las fuentes mismas de un antiquA?simo misterio. Ni quA? decir tiene que tras nuestra bA?squeda volvemos con mA?s preguntas que al comenzar, habiendo rasgado apenas el espeso velo de este oscuro arcano. Pero en este viaje hemos encontrado un buen puA?ado de curiosidades y anA?cdotas bien interesantes que creemos merece la pena compartir con ustedes.

 

Los Dayak, cazadores de cabezas en Borneo, practican una forma ancestral del culto de la calavera

 

Tradicionalmente el crA?neo se ha asociado, paradA?jicamente, A?con la inmortalidad A?- al ser de los pocos elementos del cuerpo humano que resisten a la corrupciA?n y la desintegraciA?n de la fosa- A?y se le ha considerado residencia de la vitalidad y del alma, por lo cual no es sorprendente que se le rindiera culto desde la prehistoria, hallA?ndose pruebas paleontolA?gicas y arqueolA?gicas abundantes que justifican esta teorA?a, A?en PekA?n, Java, la costa tirrA?nica y otros enclaves de Oriente. A?Diferentes vestigios arqueolA?gicos demuestran que en JericA? existiA? un culto a la calavera humana, desde el 7000 antes de Cristo, culto que debiA? consistir en conservar la calaveras como reliquias de los muertos en la extendida creencia de que la cabeza es residencia o fuente de poder espiritual.

 


Las famosas calaveras de cristal quizA? puedan sumarse a la lista de crA?neos numinosos que conforman este singular culto de la calavera extendido por todo el mundo

 

Se sabe tambiA?n, por diversos hallazgos bien documentados, que en la prehistoria el cerebro pudo haber sido comido sacramentalmente. A?Hay asA?mismo pruebas que apuntan hacia la realizaciA?n de trepanaciones rituales post-mortem entre los hombres primitivos, no sabemos si por una razA?n prA?ctica (para colgar los crA?neos, como hacen los Dayak de Borneo) o con alguna intenciA?n ceremonial.


( ObsesiA?n mediA?tica contemporA?nea con la calavera: * A?casualidad o asistimos, una vez mA?s, al desarrollo de un nuevo tipo de maniobra de ingenierA?a social o magia ritual masiva?)

 

 

Nos preguntamos si en nuestros dA?as el valor simbA?lico del crA?neo humano es idA?ntico al que la tradiciA?n le ortorga o si se ha devaluado a pesar de su ubicuidad en la sociedad contemporA?nea, ubicuidad que, para algunos, resulta altamente sospechosa *. Desde la antigua iconografA?a hasta convertirse en emblema y seA?a de identidad de la alienada juventud moderna, de reliquia a objeto de consumo, sufriendo una tortuosa transformaciA?n de sA?mbolo tradicional, cargado de significaciA?n, a blando, plasticoso y A?vacuo “logo” contemporA?neo, A?el crA?neo continA?a, por algA?n motivo que no alcanzamos a comprender, emanando su numinosa carga icA?nica.

 

Pintura de Victor RodrA?guez

 

Esta prA?ctica del culto del crA?neo animal y humano bien extendida en la prehistoria y fundamentada, segA?n distintas tesis antropolA?gicas, en el llamado “culto a los antepasados” podrA?a explicar en parte la persistencia del icono de la calavera y su fascinaciA?n a lo largo de los siglos. El crA?neo fue adorado y reverenciado y aA?n se guarda y se venera en muchas culturas, incluso hoy dA?a A?en el seno de la iglesia catA?lica (al parecer la que mA?s insiste en el culto de las reliquias en general y del crA?neo en particular, como veremos mA?s adelante). En otros tantos pueblos la adoraciA?n del crA?neo aparece en una asombrosa, colorida A?-o siniestra- A?variedad de modismos, algunos de los cuales no responden exactamente a esta perspectiva general del culto a los antepasados y quizA? requieren de otra explicaciA?n que intentaremos apuntar en los pA?rrafos que siguen.

 

 


 

El motivo de la fascinaciA?n de los pueblos precolombinos, particularmente los antiguos mexicanos (abajo) por la imagen de la muerte y las calaveras, responderA?a en parte al culto a los antepasados, presente en numerosA?simas culturas y bien documentado antropolA?gicamente.

 

 

Entre los antiguos aztecas, por ejemplo, la creencia de esta fuerza vital contenida en el crA?neo lo convertA?a instantA?neamente en objeto de santificaciA?n. Los antiguos mexicanos reconocA?an dos fuerzas primarias A?en el cuerpo humano que denominaban tonalli y teyolia; la primera se refiere al vigor, el calor del sol, el verano, y el alma. A?Pensaban que tonalli residA?a en la cabeza (el crA?neo): por eso, en la guerra, los guerreros decapitaban o cortaban el pelo al enemigo, pensando que podrA?an aumentar su propio “tonalli”. A?En los sacrificios pA?blicos, por otro lado, los enemigos eran decapitados para liberar esta energA?a (tonalli) y de este modo incrementar la del propio pueblo, como conjunto, en un efecto catA?rtico.

 


Ya hemos mencionado que el crA?neo humano era considerado en muchas culturas el trono de la fuerza vital del cuerpo y del espA?ritu, y como tal A?ha sido objeto de fervor; A?en parte por este motivo algunos pueblos A?solA?anA?”conservar para sA? los crA?neos de los muertos, en la creencia de que este acto les brindarA? el poder espiritual que sus poseedores tuvieron en vida.”

 

 

La asociaciA?n del crA?neo con esta fuerza vital nos remite al simbolismo general de la sangre, con la que tiene algunos paralelismos, especialmente en el A?mbito del rito del holocausto, llevado a cabo en distintos pueblos con mA?s o menos virulencia a lo largo de la historia. Esta vertiente sacrificial del culto a la calavera justifica su identificaciA?n simbA?lica con el vaso, copa o el receptA?culo sagrado que recoge la sangre derramada (como veremos en el caso del kapala, o cuenco de calavera tA?ntrico A?(4) , que participa del simbolismo del corazA?n y el Grial) y tambiA?n enlaza con el tema de la decapitaciA?n ritual y el culto de la cabeza cortada, extendido entre los celtas y los pueblos precolombinos, como veremos, y cuyas ramificaciones tambiA?n se mezclan con algunos de los elementos de la leyenda del grial. Este aspecto sacrificial del que hablamos, ademA?s, consituye seguramente uno de los mA?s enigmA?ticos y esenciales del culto de la calavera; en los pA?rrafos que siguen volveremos sobre este asunto de la cabeza cortada y su estrecha relaciA?n con el mito griA?lico y el crA?neo como objeto votivo.

 

 

Arriba, kapala o vaso tA?ntrico, remiscente del Graal occidental. Abajo, relicario con crA?neo (Santa Baume); hay calaveras y cabezas cortadas relevantes en la mitologA?a griA?lica. A?Algunos piensan que la misteriosaA?“cabeza” Caput L Virgo* que supuestamente veneraban los templarios pudo ser un relicario de este tipo, que conservaba el crA?neo del mismA?simo Juan el Bautista u otras cabezas cortadas conspicuas, como la de Goliath -segA?n otras versiones- ; el sA?mbolo del Bafometo (Mahomet o Bafomet) pudiera haberse relacionado tambiA?n con esta enigmA?tica cabeza templaria.

 

 

En la AmA?rica precolombina el fervor en torno a la calavera ha sido de especial relevancia. Es notable la fascinaciA?n del pueblo mexicano por ella desde la A?poca de los mexicas A?Por ejemplo, entre los mixtecos el crA?neo era un elemento A?importante en la labor temA?tica del oro. Se sabe que este culto del crA?neo trofeo vinculado con hA?bitos guerreros estaba muy extendido sobre todo en el norte de Chile . En la quebrada de Humahuaca se registra su prA?ctica con prisioneros espaA?oles. Con tradiciones muy diferentes a las de otros pueblos, A?acostumbraban a cortar la cabeza a sus enemigos y suspenderlas en picas.

 

Son tambiA?n numerosos y diversos en otras tantas culturas prehispA?nicas las divinidades que participan de algA?n aspecto ctA?nico o infernal emparentado con el tema de la muerte y la desintegraciA?n. A?En los textos coloniales yucatecos esta deidad se denomina Ah Puch, “El Descarnado” , Kisin, o “El Apestoso” rey deA?XibalbA?, que representa el inframundo y tiene por cabeza, a menudo, una calavera.

 

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Antiguamente incluso la muerte tuvo tambiA?n una divinidad rectora, que se representaba tanto en los cA?dices como en las obras plA?sticas, como una calavera, un esqueleto o un cadA?ver en descomposiciA?n (Mictlantecuhtli) . A?Son tambiA?n numerosos y diversos en otras tantas culturas prehispA?nicas las divinidades que participan de algA?n aspecto ctA?nico o infernal emparentado con el tema de la muerte y la desintegraciA?n.

 

 

Los mayas, los tarascos o los antiguos totonacos fueron devotos de la muerte. Todo parece indicar que hubo asA?mismo entre los aztecas un culto a la muerte muy arraigado. Entre losA?mochicas las numerosas representaciones de demonios con las caracerA?sticas cabezas-trofeo, asA? como otras figuraciones de cabezas empotradas en los murosA?(tzompantli) parecen indicar que el culto de la calavera, o la cabeza cortada, tenA?a gran importancia para los antiguos pobladores de Mexico.A?Las colecciones de crA?neos podrA?an ser apilados por los vencedores en los lugares pA?blicos, como una declaraciA?n obvia de la victoria y triste recordatorio de las pA?rdidas de los vencidos.

SeA?alamos tambiA?n que el centro del mal llamadoA?calendario azteca presenta un rostro con cara de calavera del diosA?Xolotl; quizA? podrA?amos ver aquA? una relaciA?n con las mA?scaras hindA?es del GlotA?n o devorador del tiempo (makara) o aA?n con el rostro clA?sico de laA?Medusa, pero estas disquisiciones nos llevarA?an ahora A?demasiado lejos de nuestro tema principal.

 

 

 

 

El legado de este sangriento culto de la calavera entre los pueblos antiguos de Mexico evoluciona y parece mantenerse hasta nuestros dA?as, donde lo encontramos, en una vertiente mA?s festiva y colorista, en el moderno festival del DA?a de Muertos -aunque se seA?alan para A?ste unos orA?genes mA?s cercanos a nuestros tiempos y mA?s prosaicos que los que sugerimos– . Entre los actuales pobladores de MA?xico todavA?a el crA?neo es constantemente utilizado como un elemento ornamental en cerA?mica, relieves y esculturas, tradicionalmente. Su presencia es ubicua en la artesanA?a popular. A?Comieza con una calavera en Janitzio, en PA?zcuaro, MichoacA?n, la cual estA? hecha en tela; prosigue con las tA?picas de Celaya, Guanajuato, elaboradas con cartA?n con base de madera. EstA?n las calaveras de Ocumicho, las de Aguascalientes, hechas en barro policromado y papel, las de dulce (sugar skulls), las calaveritas de azA?car, profusamente decoradas. A?Se utiliza incluso en la fabricaciA?n de juguetes: estas “calaveritas” constituyen hoy uno de los signos de identidad de lo mexicano, desde hace mucho tiempo.

 

Antiguo crA?neo votivo precolombino con incrustaciones de jade

 

Actualmente son conocidas en hispanoamA?rica las llamadasA?calaveras de San JosA?, “A?atitas” y “aimeritas”; A?el culto de estos crA?neos que procesionan entre cA?nticos por las calles de la ciudad, constituye una tradicion que viene desde hace mA?s de siglo. La fiesta se remonta al parecer hasta las costumbres de pueblos precolombinos, que solA?an desenterrar a sus muertos para honrarlos una vez al aA?o. Este A?ltimo hecho sugiere que quizA? el culto de A?la calavera no es sino una forma particular de culto a los antepasados, extendido en muchas culturas de todo el mundo.

No abandonaremos MA?xico sin seA?alar una de las dimensiones mA?s siniestras y oscuras de este sA?mbolo, cual es el de la veneraciA?n de la Santa Muerte, que participa remotamente de algunos aspectos A?simbA?licos del culto de la calavera, pero creemos tiene un origen sincrA?tico muy distinto del alcance y el simbolismo de este ritual del crA?neo que hemos visto se A?remonta a los tiempos prehistA?ricos.

 

 

Prosiguiendo con nuestra bA?squeda histA?rica de este extendido culto de la calavera viajamos desde la AmA?rica precolombina hasta A?frica, para encontrarnos en el antiguo Egipto con un cierto tratamiento ceremonial del crA?neo, ya documentado en los tiempos prehistA?ricos, donde se sabe que la cabeza del difunto se separaba del cuerpo y se quemaba aparte. Estas macabras costumbres ancestrales, sin embargo, A?desaparecieron con la prA?ctica de la momificaciA?n. A?La cabeza del muerto se cubrA?a con estuco, y la cara se modelaba cuidadosamente, recibiendo un tratamiento A?especial y reverencial, heredero en cierto modo de las mA?s antiguas prA?cticas cultuales en torno al crA?neo.A?En el Africa que rodea a Egipto, por otra parte, A?tambiA?n se conservaba el crA?neo, particularmente en el caso de jefes y curanderos, cuya sabidurA?a y poderes divinos se A?suponA?a que residA?an en la cabeza.

 

 

Vemos que hay definitivamente una gravedad inherente a la imagen del crA?neo humano que, casi por sA? solo, justificarA?a el valor reverencial y sagrado que se le ha otorgado desde siempre. La calavera ha sido tradicionalmente el sA?mbolo de la mortalidad y en muchos casos se ha convertido en signo o marca distintiva de grupos y sociedades secretas, sustancias tA?xicas y advertencias de peligro; incluso en la bandera que hicieron cA?lebres los piratas servA?a con frecuencia como aviso de un funesto encuentro.

 

 

La imagen o sA?mbolo de la calavera y las tibias cruzadas en forma de aspa (a??)A?es una forma emblemA?tica usada con frecuencia en rituales iniciA?ticos como sA?mbolo de resurrecciA?n o renacimiento. Algunas fuentes seA?alan que podrA?a relacionarse, desde un punto de vista cabalA?stico, con la “sephirah daath” en el A?rbol de la vida, concebido en A?mbitos ocultistas como vehA?culo para alcanzar estados superiores el ser o, expresado en otros tA?rminos, la “iluminaciA?n” del neA?fito. QuizA? en este sentido vemos aparecer tambiA?n el curioso simbolo en la casilla 58 A?del popular Juego de la Oca A?(5 + 8 = 13, el arcano sin nombre del Tarot, la Muerte), representando aquA? las fauces de la muerte que bloquean, en el tablero de juego, A?el acceso al espacio central -la liberacion, la iniciaciA?n, el acceso al paraA?so- como hemos indicado en otras ocasiones.

 

 

 

Arriba, mandil ritual masA?nico con la efigie de la calavera y las tibias cruzadas

 

La calavera ha sido investida, decA?amos, de tremendas connotaciones religiosas y espirituales en muchA?simas culturas.A?Este omnipresente sA?mbolo de la mortalidad humana expresa, de modo impactante y potentA?simo, el triunfo de la muerte sobre la existencia. Aunque tambiA?n, en virtud de esa flexibilidad que los sA?mbolos tradicionales presentan a menudo, el crA?neo es emblema de resurreciA?n o inmortalidad, A?expresiA?n radiante de la creencia en una parte espiritual del ser humano -incorruptible, diamantina, dura como A?el hueso- A?que, como el crA?neo, perdura y sobrevive a la desintegraciA?n de la tumba, hecho que comA?nmente ha sido observado en osarios y fosas de todo el mundo.

 

 

El culto de la calavera se halla en cierto sentido relacionado con el culto genA?rico y mA?s amplio de las reliquias sagradas. Se dice con razA?n que el Vaticano es el mayor coleccionista de calaveras del planeta, pero… A?les rinden culto? Parece ser que es asA?, ya que son consideradas reliquias, que en el A?mbito del catolicismo son los restos de los santos despuA?s de su muerte o martirio (una muerte violenta, en la mayorA?a de los casos). A?En un sentido mA?s amplio, una reliquia constituye el cuerpo entero o cada una de las partes en que se haya dividido aquA?l (expresion que nos evoca, caprichosamente, el episodio de la fragmentaciA?n ritual del cuerpo de Osiris, asunto que creemos ligado al que nos ocupa) .

 

 

La calavera, sA?mbolo de la vanidad y la fugacidad en el Barroco

 

 

La reliquia se considera necesaria para santificar un altar (ara), haciA?ndolo apto para el sacrificio (sacrum facere, hacer sagrado). En cierto sentido simbA?lico, la reliquia en sA? misma es una expresiA?n mA?nima y nuclear de este acto del sacrificio; la sangre derramada A?contribuye a santificar un enclave, un objeto. La reliquia A?en definitiva sacraliza el lugar.

 

 

En este sentido, conviene recordar la significaciA?n del tA?rminoA?Calvario oA?GA?lgota,A?A?nombre dado al monte o colina “a las afueras deA?JerusalA?n donde tuvo lugar laA?crucifixiA?n de JesA?s. Su nombre proviene de la forma deA?calavera que tenA?an las rocas de una de sus laderas. (sic) A?Su nombre enA?latA?n esA?Calvariae Locus, enA?griego IsI?I?I?I?I?I? I?I?I?I?I? (Kraniou Topos) y enA?arameo GA?lgota oA?Golgotha; en todos estos idiomas significa “lugar de la calavera”.” A?AdemA?s, segA?n la tradiciA?n judA?a, serA?a el lugar en el que se enterrA? el crA?neo deA?AdA?n. De nuevo, A?los elementos de las antiguas formas mistA?ricas, la sangre derramada en sacrificio y el crA?neo, asociados de modo simbA?lico en el pasaje bA?blico: A?la sangre del Cordero cae sobre el crA?neo del viejo hombre, AdA?n, A?operando su resurrecciA?n.

 

Tzompantli en el Templo Mayor de MA?xico

 

Esta proliferaciA?n de reliquias, sin embargo, A?tiene una explicaciA?n sencilla, pues hubo una A?poca en la que para poder crear una iglesia era preciso poseer una reliquia o acreditar un milagro (A?sto fue asA? tambiA?n, curiosamente, en la Grecia clA?sica, con el asunto delA?heroon donde se hallaban los restos -reliquias- de supuestos hA?roes o semidioses de la antigA?edad). Esto significaba que aquellos pueblos o ciudades que desearan tener su lugar de culto debA?an hacerse con alguna reliquia, lo que ocasionaba mA?s de un enconado litigio entre buenos vecinos.

 

 

Por otro lado, cerca del A?mbito de las reliquias, estaban las mirabilia: las maravillas A?mA?s veneradas de los tesoros medievales eran precisamente las reliquias, aunque este culto de las reliquias no es solamente cristiano. Plinio el Viejo nos habla ya de reliquias preciosas en el mundo grecorromano; la lira de Orfeo, A?el sA?ndalo de Elena o los huesos del monstruo que atacA? a AndrA?meda **A?Sin embargo, la colecciA?n de reliquias que ha producido el cristianismo supera todo lo imaginable: un ejemplo extremo y singular de este culto lo constituyen las calaveras (dos) de San Juan Bautista, pues se conservan dos ejemplares: aquella de cuando era niA?o y el crA?neo en la edad adulta (!).

 

SalomA? con la cabeza griA?lica del Bautista: abajo, crA?neo de San Dagoberto, el A?ltimo de los reyes merovingios y objeto de veneraciA?n entre los fanA?ticos de los misterios de Rennes le Chateau.

 

 

Chanzas aparte, la veneraciA?n del crA?neo (o de la cabeza cortada, simbA?licamente emparentadas) de San Juan Bautista, de ecos griA?licos y templarios, A?nos remite de nuevo y con la mayor gravedad a lo mA?s profundo del asunto que discutimos. A? Es posible encontrar A?en la antigua mitologA?a cA?ltica un curiosA?simo y enigmA?tico eco de este poderoso sA?mbolo de la cabeza cortada en la vasija o Graal (plato, fuente o bandeja en su acepciA?n etimolA?gica original) o el caldero o copa rebosante de sangre : nos referimos al caldero de Bran –en el cual se operaba de modo mA?gico la resurrecciA?n de los guerreros muertos durante la batalla– A?y a la propia cabeza de este mismo hA?roe mA?tico, a la que se adjudicaban propiedades taumatA?rgicas y profA?ticas -segA?n se relata en diversos episodios de los Maginogi, textos del antiguo folckore galA?s– . En un pasaje famoso del Peredur (antecedente del Parzival del ciclo del grial artA?rico) el personaje principal asiste a una misteriosa procesiA?n de una lanza sangrante y una ominosa cabeza seccionada depositada en un cuenco o plato grande (grasale, graduale, grial) y portadas por una doncella virgen. Todos estos sA?mbolos, cualesquiera que sea su profundo significado (que aquA? parece ligado a algA?n enigmA?tico rito de magia A?sexual o tA?ntrico) son los mismos elementos en torno a los que se articula lo esencial del misterio griA?lico.

 

 

Arriba, grabado antiguo que ilustra el cortejo misterioso deA?Peredur (Perceval): son patentes la enorme lanza sangrante y la cabeza cortada en el plato (graal), sA?mbolos fundamentales de la leyenda del Grial

Todos estos sA?mbolos, cualesquiera que sea su profundo significado (que aquA? parece ligado a algA?n enigmA?tico rito de magia A?sexual o tA?ntrico) son los mismos elementos principales en las leyendas del Grial.

 

Arriba, modernoA?kapala tA?ntrico, decorado; antecedente del Grial y evidencia de un extendido culto a la calavera de profunda significaciA?n esotA?rica. Hasta hace poco, estas piezas autA?nticas podA?an ser fA?cilmente adquiridas.

 

Cabezas esculpidas halladas en un oppidum cA?ltico. Imagen de www.delcampe.net

 

Entre A?los indicios que sostienen la existencia de un culto de la cabeza cortada, se cita con frecuencia a los antiguos celtas. Se mencionan en este sentido las numerosas representaciones escultA?ricas de cabezas decapitadas en la llamada cultura de La TA?ne (tambiA?n en otros yacimientos en EspaA?a y diversos lugares europeos) y las referencias del folckore cA?ltico, donde hay mA?ltiples menciones de las cabezas cortadas de los hA?roes y de santos que llevan su propia cabeza seccionada; a menudo estas cabezas cortadas son portadores de poderes mA?gicos A?(Bendigeit Bran) o son capaces de extraA?os vaticinios que las emparentan con los bustos parlantes de la antigA?edad y otras cabezas insignes y profA?ticas, como la de Orfeo. En el seno del catolicismo no faltan tampoco los mA?rtires descabezados, como A?San juan Bautista o Saint Denis (abajo).

 

 

 

Abundan las referencias sobre el tema en los autores clA?sicos. Diodoro de Sicilia (V, 29,5) refiere que los galos “cortan la cabeza a los enemigos caA?dos y la sujetan al cuello de sus caballos” a modo de trofeos, suponemos. A?Silo ItA?lico (PA?nicas, XIII, 481-2) A?dice que estos mismos galos consagraban en los templos la cabeza cortada del jefe enemigo. EstrabA?n, por su parte habla de este rito utilizado por los druA?das.A?Para otros muchos autores , sin embargo, nunca hubo un verdadero culto de la cabeza cortada, sino que mA?s bien los indicios sugieren la existencia entre los celtas de una forma vestigial de algA?n sA?mbolo solar procedente de la Edad del Bronce.

 

 

Ya en tiempos mA?s cercanos a nosotros, las calaveras han sido y aA?n siguen siendo utilizadas en diversos juramentos A?(oaths) y rituales poco conocidos en otras tantas sociedades secretas y grupA?sculos afines al ocultismo.A?Cabezas cortadas y asesinatos rituales ilustrados en un antiguo texto sobre la masonerA?a: A?rituales mistA?ricos, sainetes o algo mA?s siniestro? A?Abajo, la fuente mA?s antigua para la explicaciA?n simbA?lica del culto de la cabeza cortada: Saturno, dios de la Edad de Oro, A?decapitado por JA?piter * en un antiguo manuscrito. Algunos de los poderosos sA?mbolos del Grial pueden remontarse tambiA?n a este episodio mitolA?gico.

 

En una A?poca en que se desconoce cA?mo empezA? la costumbre de realizar un juramento sobre las reliquias (oath) de la misma manera que se jura sobre la Biblia en determinados casos; los ejemplos documentados son del siglo VI en adelante. Se dice que los jesuA?tas practican un ritual semejante en el que se precisa un crA?neo humano sobre el que se realiza un juramento especial a la orden. Este supuesto juramento aparece en el libro a??La Roma subterrA?neaa?? de Charles Didier, traducido del francA?s y publicado en Nueva York en 1843. El Dr. Alberto Rivera escapA? de la Orden de los Jesuitas en 1967, y describe su juramento jesuita en la misma forma como aparece en este libro. Semper Idem: siempre Igual.

 

Arriba, Jupiter con laA?cabeza cortada de Saturno; este episodio nos da ciertas claves sobre uno de los probables orA?genes del culto del crA?neo en el milieu esotA?rico occidental

 

La identidad de valor de la “cabeza cortada” y de la Gorgona procede de un culto del crA?neo, transformado por el mundo helA?nico, que parte del mA?s viejo fondo de las religiones indo-europeas A?de las que la cabeza de Medusa parece ser el A?ltimo avatar. Un A?valor mA?gico religioso que aventaja al rito estA? indistintamente ligado al crA?neo del enemigo de los antepasasdos, segA?n la leyenda de Bran, vinculada a la muerte y la resurreciA?n. En el ciclo de Peredur, vinculado al misterio griA?lico, y en otros relatos galeses (los Mabinogi) aparecen con mucha frecuencia el motivo de la cabeza cortada y sumergida en vasijas, pozos o calderos (imA?genes del graal). El caldero de la resurrecciA?n es ademA?s uno de los motivos recurrentes de la mitologA?a cA?ltica y de sus mA?s importantes elementos dentro de su sistema de creencias. Muchos autores creen que estos calderos mA?gicos de la resurreciA?n fueron los que inspiraron la apariciA?n de las leyendas artA?ricas y griA?licas posteriores.

El origen de este enigmA?tico culto que vincula el crA?neo y la copa se ha encontrado no sA?lo en mesoamA?rica, sino en las culturas egipcia, cA?ltica, hindA?, oriental y escandinava. Se dice que los vikingos despuA?s del combate cortaban la cabeza de sus enemigos vencidos y en los cuencos de sus crA?neos bebA?an y brindaban por el triunfo: aA?n hoy lo escandinavos gritan “skol” que significa salud, mientras chocan sus copas, aunque el signficado del tA?rmino es el de fuente, taza, escudilla o copa; acepciones que tambiA?n se encuentran en el antiguo graal, grasale, que muchos autores han identificado con el cuenco de la calavera tA?ntrico (kapala). La raA?z del tA?rmino skol, skalle, (fonA?ticamente prA?ximo a skull, crA?neo ) significa precisamente calavera.

 

 

El uso de la calavera de un enemigo derrotado en batalla como copa ha sido referido por numerosos autores a lo largo de la historia entre los mA?s diversos pueblos, como los nA?madas de las estepas de Eruasia, los vikingos o los celtas, por ejemplo. Los escitas, segA?n HerA?doto, A?(siglo quinto AC) y EstrabA?n (63 DC) tambiA?n solA?an llevar a cabo esta prA?ctica. A?Las viejas crA?nicas rusas indican que el crA?neo de Suyatoslav I de Kiev fue convertido en un cA?liz por Khan Kunya, alrededor del 972 D.C. A?Uno de los mA?s antiguos anales chinos recoge una tradiciA?n sobre crA?neos que sirven de vasija ritual entre los Xiongnu.

 

 

Arriba, la curiosa analogA?a del CrismA?nA?a?? Cruz Chi Rho con el emblema de la calavera y las tibiasA?a?? A?ha sido seA?alada por algunos autores de filiaciA?n masA?nica, como Manly P. Hall, A?que pretenden ver aquA? uno de las claves del enigma del culto al crA?neo en occidente

 

El uso de la calavera de un enemigo derrotado en batalla como copa ha sido referido por numerosos autores a lo largo de la historia entre los mA?s diversos pueblos, como los nA?madas de las estepas de Eruasia, los vikingos o los celtas, por ejemplo. Los escitas, segA?n HerA?doto, A?(siglo quinto AC) y EstrabA?n (63 DC) tambiA?n solA?an llevar a cabo esta prA?ctica. A?Las viejas crA?nicas rusas indican que el crA?neo de Suyatoslav I de Kiev fue convertido en un cA?liz por Khan Kunya, alrededor del 972 D.C. A?Uno de los mA?s antiguos anales chinos recoge una tradiciA?n sobre crA?neos que sirven de vasija ritual entre los Xiongnu.

 

 

 

Edouard Chavannes cita a Tito Livio para ilustrar el uso ceremonial de estos crA?neos entre los Boii, una tribu cA?ltica que medraba en la Europa del siglo III despues de Cristo.A?MA?s prA?ximo a nuestros dA?as, y quizA? de forma anecdA?tica, se recoge en diversas fuentes el uso que Lord Byron dio a un crA?neo gigantesco hallado por su jardinero en los terrenos de Newstead Abbey. El poeta convirtiA? en copa ceremonial la descomunal calavera, en perfecto estado de conservaciA?n, de modo que recordaba el caparazA?n ricamente ornamentado de una tortuga. Byron llegarA?a a fundar una Orden de la Calavera en Newstead, en la que la libaciA?n ritual en el crA?neoA?”en imitaciA?n de los dioses de antaA?o” constituA?a uno de los momentos estelares de sus cenA?culos.

 

 

El cuenco de calavera tA?ntrico. A?Arriba, recreaciA?n truculenta y siniestra del Vaso de Kali para una de las pelA?culas de Indiana Jones.

Abajo, kapala o cuenco de calvera tA?ntrico real. Muchos ven aquA? uno de las prefiguraciones del Grial o graal de las leyendas medievales o el caldero de la resurecciA?n cA?ltico.

 

 

 

 

SalomA?, Isis, Kali: Cabezas cortadas, sangre y un oscuro ritual en torno al cadA?ver o la cabeza del muerto, la calavera . Asombrosas A?aunque improbables conexiones griA?licas.

 

 

El sacrificio ritual y el lado oscuro de la muerte estA?n presentes en el siniestro culto de Kali .

Abajo, la diosa Kali porta dos de los atributos inconfundibles de Saturno (la hoz y A?el ramillete de calaveras) Saturno es el origen de la iconografA?a contemporA?nea de la Muerte con la GuadaA?a, o “Grim Reaper”.

Se han apuntado distintas conexiones, que van desde la magia tA?ntrica hasta la mitologA?a egipcia, entre la sangre menstrual y la copa en forma de calavera.La diosa Kali guarda en este sentido ciertas concomitancias con el lado mA?s oscuro y destructor de Isis, que en el antiguo Egipto, por ejemplo, A?vinculada a la diosa A?Sekhmet era la diosa de la menstruaciA?n. Su asociaciA?n A?con la sangre le hizo merecedora del tA?tulo de Mujer Escarlata o SeA?ora de la CarnicerA?a (epA?teto A?ste A?ltimo que bien podrA?a haber sido adjudicado a la propia diosa Kali).

 

 

Prosiguiendo con esta misteriosa relaciA?n del crA?neo y la copa es necesario reseA?ar que en el budismo tibetano hay una forma particular de este vaso sagrado asociado al sacrificio ritual. A?Se trata de A?un objeto destacable: el kapala o cuenco de calavera tA?ntrico. Esta peculiar vasija encuentra su forma gemela en la mucho mA?s antigua vasija de barro vA?dica que recogA?a la sangre de los sacrificios. Algunos han seA?alado justamente el kapala como un antecedente simbA?lico seguro para el graal de la tradiciA?n cA?ltica y medieval. A?El kapala usualmente es sostenido por fieras deidades, de aspecto demonA?aco, que lo elevan al nivel de su corazA?n (en occidente, esta asociaciA?n del corazA?n humano con un vaso, graal o grasale fueron magnA?ficamente seA?aladas por GuA?non en algunos de sus artA?culos sobre el simbolismo del grial) y aparece representado en la iconografA?a tradicional lleno de sangre humana y vA?sceras, carne humana y en ocasiones los pulmones y otros A?rganos del enemigo abatido. De aquA? que la vinculaciA?n del vaso tA?ntrico (kapala) con la sangre (y por ende, el sacrificio ritual) resulta mA?s que evidente y sugiere una relaciA?n efectiva del ancestral culto del crA?neo con alguna forma extrema de sacrificio ritual que incluirA?a el derramamiento de sangre.

 

 

La selecciA?n de un crA?neo adecuado resultaba en estas prA?cticas de extrema importancia para el funcionamiento del ritual, y explica algunos aspectos de la naturaleza del culto sacrificial del que hablamos. Se cree que la calavera de un asesino o la vA?ctima de una ejecuciA?n posee la mayor potencia tA?ntrica; el crA?neo de aquel que ha muerto de manera violenta o accidental, o una enfermedad virulenta, serA?a poseedor de un nivel medio de esta energA?a. La calavera de un niA?o que hubiera muerto durante la apariciA?n de la pubertad se considera tambiA?n un receptA?culo de mA?ximo poder tA?ntrico (creencia que evoca el sacrificio de jA?venes vA?rgenes en otras culturas) A?asA? como las cabezas de pA?beres de paternidad desconocida (** huA?rfanos) o nacidos de la uniA?n prohibida de castas o prA?cticas sexuales incestuosas o consideradas inmundas en el sistema de creencias tradicional. A?El crA?neo de un niA?o de siete u ocho aA?os nacido de una relaciA?n incestuosa se considera, en este oscuro sistema de creencias, como catalizador de la mayor energA?a en determinados rituales tA?ntricos.

 

 

El kapala A?es un autA?ntico crA?neo humano ornamentado segA?n la tradiciA?n tA?ntrica tibetana. Es un adminA?culo ritual tibetano que sirve como vasija de ofrendas en la religiA?n budista del tantrismo. A menudo se fabrican a partir de la cabeza decapitada del cadA?ver de un monje budista. A?Para usarlo, el cuenco de calavera se llena de vino y una mezcla sanguinolenta que representa la “inmortalidad”. Entonces, en una ofrenda que los fieles presentan a las divinidades tA?ntricas hindA?es y del budismo tibetano, el lA?quido es consumido por los monjes. Este tipo de crA?neos se pueden adquirir pero son difA?ciles de encontrar y actualmente las autoridades de Nepal mantienen una escrupulosa politica contra la exportaciA?n de estas reliquias sagradas.

 

CrA?neos y cabezas decapitadas en sendos mandiles rituales masA?nicos


Los propios crA?neos tA?ntricos, kapalas, tiene fama de ser los de los propios monjes cuyos cuerpos, una vez muertos, continA?an sirviendo a la divinidad a la que siguieron en vida. A?Se usan como receptA?culos de ofrendas rituales de comida y bebida sagrada, y como instrumentos de adivinaciA?n.

 

 

Por otro lado, en la India, es destacable la figura del “ahori”, devoto de un culto extremo a Shiva, que de acuerdo con las creencias de esta secta se considera como un “cadA?ver” y a menudo asA? se les ve caminando por las calles con un crA?neo a modo de taza en las manos (kapala). Estos santones son capaces de comer cualquier cosa, incluso alimentos podridos: en algunos momentos de sus singulares rituales se prescribe el consumo ritual de carne humana putrefacta, y parte de sus ritos inlcuyen una meditaciA?n ante un cadA?ver en descomposiciA?n.

 

 

Ya en nuestros tiempos, el motivo de la calavera y las tibias cruzadas en aspa a?? no ha perdido su carga simbA?lica y A?ha sido usado como emblema en muchas fraternidades americanas, grupos militares, asA? como en sociedades secretas, y asi los han vinculado tambiA?n al templarismo y la masonerA?a. El ejemplo mA?s cA?lebre actualmente es el de la Skull and Bones, A?una sociedad secreta americana de la Universidad de Yale A?que incluso toma su nombre de aquel sA?mbolo.

 

BolA?var con el emblema de la calavera en su uniforme, proclamando su adhesiA?n a la “Orden” . BolA?var se iniciA? en la masonerA?a en CA?diz y fue ferviente defensor de los principios masA?nicos durante toda su vida.

 

X es el simbolo del cruce o la muerte. A?(a?? ); la T o A?(cruz) representa la letra griega Tau, el simbolo de la primer cruz, un simbolo de sacrificio.

 

 

Osiris es a menudo representado esquemA?ticamente con la grafA?a X. Las asociaciones con el CrismA?n Chi Ro, X P) y el sA?mbolo del culto del crA?neo son inevitables y apuntan muy lejos.

Lc- 23: 33; SS 3; 322A?El uso de la calavera con las tibias cruzadas (X) en la francmasonerA?a ha sido documentado ampliamente (abajo, emblemas de Skull and Bones y las SS)

 

 

La sociedad A?Skull and Bones ha sido acusada de los mA?s variados crA?menes, uno de los cuales incluye la posesiA?n ilegA?tima del crA?neo del jefe indio JerA?nimo o el de Pancho Villa, que usarA?an supuestamente para realizar sus juramentos, rituales y demA?s sainetes, lo cual no ha sido probado nunca. SA? es cierto que algunos de estos grupos, asA? como sectas satA?nicas, emplean uno o varios crA?neos reales como parte de algunos de sus A?rituales internos; asA? ocurre con los Caballeros de ColA?n o en los ritos del grado masA?nico de los Caballeros Templarios. La significaciA?n de estos emblemas varA?a segA?n la sociedad o grupo que los usa.

 

El famoso “Juramento de la calavera” de El hombre enmascarado (The Phantom) , con reminiscencias de templarios, piratas y francmasones y la sombra de una sangrienta “vendetta”

 

El uso del emblema de la calavera con las tibias cruzadas en la francmasonerA?a se ha documentado en muchA?simas ocasiones; asA? proliferan en las lA?pidas de miembros de la hermandad, en documentos y en paneles masA?nicos. TambiA?n aparece un crA?neo entre los enseres o adminA?culos de la “cA?mara de reflexiA?n” masA?nica, donde se opera alguno de los rituales de iniciaciA?n practicados por los miembros de la masonerA?a. La calavera es, entre los emblemas y signos masA?nicos, de los mA?s frecuentes, junto con el compA?s y la escuadra, la colmena o el Ojo de la Providencia (All Seeing Eye): asA? figura en bastones y espadas rituales, anillos o sellos, o tambiA?n en mandiles. A?La iconografA?a del crA?neo se emplea ampliamente en el ritual del tercer grado, donde se inicia el maestro masA?n – tras los primeros grados de aprendiz y compaA?ero- ; la iniciaciA?n de este tercer grado se concibe como la “resurrecciA?n” de entre los muertos del candidato, siguiendo el ejemplo del mA?tico A?primer masA?n HirA?m Abiff, asesinado ritualmente por los traidores Jubela, Jubelo y Jubelum, llamados los Tres “juvA?os”.

 

 

 

 

Algunas fuentes sugieren que uno de los posibles significados sea el de advertencia para los adeptos que se atrevan a romper los juramentos secretos de dichas sociedades, asunto complejo y de mA?ltiples ramificaciones, enA?el que nos gustarA?a profundizar, con el permiso de ustedes, en una tercera parte de este scherzo sobre un hipotA?tico Culto de la CalaveraA? III para el que les emplazamos en un futuro no muy lejano. Entretanto, procuren no perder su cabeza en absurdas elucubraciones.

 

 

-Fuentes y vA?nculos-

 

(1) El culto de la calavera, I en Viajes con mi tA?a

(2) Skull cult exhibition, una colecciA?n de artA?culos sobre la significaciA?n de la calavera en la historia de la cultura the exhibition “skull cult”

(3) Reliquias y osarios en el A? Cementerio de las Fontanelas, en Morbid Anatomy

(4) Black cult of Saturn

(4) La calavera tA?ntrica, en Viajes con mi tA?a

(5) Celtic-and-Other-Stone-Heads-by-Sidney-Jackson-40-pages-Booklet-on-the-fascinating-Stone-Heads-in-Yorkshire

(7) The celtic cult of the severed head /

(8) The nazi cult of Saturn (un tubo sobre el asunto del culto saturnino entre los nazis)

(9) Calaveras de cristal en MesoamA?rica

(10)A?(..Representaciones de cabezas cortadas y cabezas trofeo en el Levante EspaA?ol, A. Baul Congreso internacional de Ciencias prehistA?ricas Madrid, 1954)

 

SicalA?pticas

“Imagen deA? Eusebio Planas, una de sus “academias de mujer”, el autor que mejor representA? grA?ficamente a la mujer como sujeto erA?tico durante el siglo XIX.

Como habrA? advertido el habitual lector de “Viajes con mi TA?a”A? he iniciado la entrada con esta imagen comoA? humilde homenaje a FLEGETANIS”

 

 

Con el tA?rmino sicalA?ptico se definA?a aquella publicaciA?n de temA?tica preferentemente erA?tica. La palabra es un curioso cultismo fin de siA?cle que etimolA?gicamente proviene de dos raA?ces, sykon a??o psykona?? que significa “higo”, en su acepciA?n sexual de vulva, y aleiptikA?s, que viene a significar algo como “estimulaciA?n” o “excitaciA?n”. SegA?n Joan Corormines, A?sta fue una creaciA?n comercial arbitraria y apareciA? por vez primera en el 1902, en el diario El Liberal, publicado en Madrid, para anunciar una obra pornogrA?fica. El ilustre filA?logo indicaba que, en el momento de crearla, es posible que esta palabra estuviera vagamente inspirada en tA?rminos como sibarA?tico o apocalA?ptico. Del A?xito del nuevo concepto es suficientemente evidente el hecho que, hacia 1904, saliera al mercado una publicaciA?n galante que llevaba un tA?tulo inequA?voco para el pA?blico de la A?poca: SicalA?ptico.

Estas primeras revistas sicalA?pticas combinaron la ilustraciA?n (hecha por dibujantes que firmaban con seudA?nimos) con fotografA?as que hasta podA?an componer una historieta en la que laprotagonista acababa mA?s o menos desvestida. Estas revistas pioneras fueron La Saeta (1890), Barcelona Alegre (1890), Vida Galante (1898), SicalA?ptico (1904), Papitu (1908), KDT (1912), El Fandango, Chicharito, Rojo y Verdea?? El doble y triple juego de palabras, artA?culos y textos de escritores naturalistas como Felipe Trigo, Eduardo Zamacois o Juan PA?rez ZA?A?iga fueron los protagonistas junto a unas ilustraciones mA?s o menos subidas de tono de este primer erotismo legal publicado sin justificaciones del guiA?n y con una distribuciA?n normalizada en los quioscos. Todo ello provocA? un gran escA?ndalo en su A?poca e incluso sirviA? de base para el nacimiento de sociedades contra la pornografA?a, la blasfemiaA? y todo aquello que lacerase el orden pA?blico y la moral, sin duda vinculadas a la Iglesia.

 

Estas revistas tenA?an su espacio dentro del mundo editorial., y no tenemos que pensar que fueran, en el sentido mA?s puro de la palabra, clandestinas, sino que tenA?an una distribuciA?n relativamente normalizada. YA? “relativamente” porque todas, a causa de esta dimensiA?n pA?blica, tenA?an que pasar por los filtros de la censura oficial y ello implicaba un tira y afloja constante con las autoridades. A pesar de todo, el lector no se acercaba a ellas con impunidad, como aquA?l que compra un TBO , sino que lo hacA?a para degustar lo que estaba prohibido. La venta era pA?blica, pero la compra era clandestina. AsA? era que una palabra tan frA?a aparentemente, sicalA?ptico a??que podrA?a parecer mA?s propia del mundo de la medicina o de los tratados de morala??, se cargaba de dimensiones casi mA?gicas, que evocaba todo un mundo de mujeres licenciosas, de medias y ligueros, de nalgas intuidas, de lechos cA?lidos y arrugados…

 

 

El mundo del erotismo adquirA?a importancia en las manifestaciones culturales de la A?poca, tanto en las de alto prestigioA? como en las mA?s populares. En este sentido es preciso recordar que existA?an docenas de colecciones de novela erA?tica, galante y frA?vola, que eran creaciA?n de verdaderos especialistas del gA?nero: Zamacois, Hoyos y Vinent, A?lvaro Retana o Diez de Tejada. El mundo del cuplA?, provocativo y tan tremendamente popular que hasta nuestros dA?as ha llegado el eco de su A?xito, es suficientemente representativo de esta vitalidad del erotismo.

Esta expansiA?n, sin embargo, chocaba frontalmente con la moralidad oficial, profundamente arraigada en los mA?s rA?gidos principios catA?licos y que obligaba a las manifestaciones erA?ticas a vivir en el territorio de una cierta marginalidad. Cuando a partir del aA?o 1923 se instala en el poder la dictadura de Primo de Rivera, la persecuciA?n de las manifestaciones culturales erA?ticas se vuelve tan explA?cita que muchas revistas son clausuradas y algunos de los novelistas mA?s destacados incluso son condenados a prisiA?n. AdemA?s, para acabar de arreglarlo, no solo la Iglesia y la sociedad conservadora veA?an con malos ojos estas manifestaciones, sino que desde la ortodoxia revolucionaria de orientaciA?n proletaria el mundo del erotismo tenA?a tambiA?n a??por decadente y burguA?sa?? una clara valoraciA?n negativa. Condenado, pues, a vivir en esta dimensiA?n extraA?a, donde todo el mundo las conocA?a y leA?a, pero donde nadie hablaba de ellas, las revistas sicalA?pticas vivA?an en una especie de mundo mA?gico en el cual existA?an…, pero no existA?an.

La Guerra Civil y el nuevo orden nacional catA?lico barrieron todo este universo de sutilezas y sobreentendidos. Un sistema polA?tico represor basado en la delaciA?n y la persecuciA?n ideolA?gica no se puede permitir matices, silencios, realidades que, tal como decA?amos anteriormente, estA?n ahA? pero no estA?n. En un rA?gimen totalitario la ambigA?edad no tiene cabida: o se estA? a favor o se estA? en contra. Las revistas sicalA?pticas desaparecieron de los puntos de venta; ello es harto evidente. Pero es que ademA?s tambiA?n lo hicieron de las colecciones privadas. Si ya en su momento de gloria estaban escondidas en el fondo del armario porque la moralidad de la A?poca no las aprobaba, en los nuevos tiempos de oscuridad, lo mA?s inteligente era deshacerse de ellas sin contemplaciones, eliminar cualquier rastro que pudiera comprometer a su antiguo poseedor o coleccionista. Si ademA?s pensarnos que estas revistas nunca podA?an llegar a las bibliotecas pA?blicas porque los gestores culturales jamA?s las consideraban un producto cultural digno de estudio, entenderemos que este tipo de patrimonio sea mayoritariamente desconocido por las generaciones posteriores. Un A?ltimo elemento ha acabado por condenar al olvido esta realidad: una tradiciA?n critica que ha considerado todo lo que se vinculaba con el erotismo algo sin apenas interA?s, tal vez curioso, pero indigno de justificar la atenciA?n de los estudiosos, verdadera subcultura que no merecA?a mA?s que una referencia tangencial

Primero la moral, despuA?s la polA?tica y luego el tiempo han llevado a la marginalidad la palabra sicalA?ptico. El olvido es tan cruel que incluso la palabra casi ha desaparecido por lo que respecta al uso cotidiano, y solo es posible hallarla, escondida, entre las pA?ginas de los diccionarios, considerada ya como un arcaA?smo en desuso. Y es triste, porque no solo notabilA?simos artistas participaron en ella y nos perdemos asA? la posibilidad de entender la complejidad y riqueza de sus creaciones a??en BarcelonaA? Escobar (posteriormente creador de los famosos ZIPI y ZAPE o CARPANTA), MuntaA?ola o MA?ndez A?lvarez (ilustrador de TBO); pero en el mundo editorial madrileA?o recordamos figuras como Demetrio o Rafael de Penagos…a??, sino porque el mundo subterrA?neo, las realidades sumergidas, son a menudo las que muestran con mA?s intensidad las contradicciones de una A?poca, sus miserias y sus grandezas. 

 

 

Ilustraciones de ESCOBAR

IlustraciA?n de MA?NDEZ ALVAREZ

 

Enlaces:

(1) Tebeosfera : SicalA?pticos

(2) Tebeosfera; erotismo y transgresiA?n en las A?revistas ilustradas de principios de siglo XX

 

 

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Hoy, por lA?gica, nos visitan dos mujeres, las dos rubias y las dos brillantes pianistas y cantantes:

DIANA KRALL (Fly me to the moon)

ELIANE ELIAS (Samba triste)

jueves, noviembre 13th, 2014 GENERALIS 5 Comments

El Lobo Feroz

Estamos en fechas donde al parecer se fomenta todo lo que tenga que ver con terrores estereotipados venidos de paises angloparlantes y que se materializan en las calabazas huecas y en la dicotomA?a entre el truco y el trato. Por ello, el viaje que le propongo hoy a la TA?a es especial. Es un viaje introspectivo a la niA?ez, A?trufado con todo un alarde de fantasmas y miedos. A?Y, por supuesto, lleno de simbolismo . Para ello,A? voy a utilizar la figura del a??Lobo Feroza??, habitual de los cuentos que nos contaron y no nos explicaron, reflejada enA? una excelente obra cinematogrA?fica: a??La Noche del Cazadora?? (1955) A?nico largometraje como director del actor inglA?s Charles Laughton.

 

 

a??Desconfiad de los falsos profetas que se cubren con pieles de cordero pero que en su interior son fieros como lobos. Por sus frutos los conocerA?isa??.

 

Charles Laughton tenA?a 55 aA?os cuando decidiA? ponerse tras las cA?maras y dirigir su primer largometraje. Para ello eligiA? la novela del escritor Davis Grubb que contaba la historia, basada remotamente en hechos reales, de un falso predicador interpretado por Robert Mitchum A?que vaga por los caminos asesinando a mujeres para quedarse despuA?s con su dinero.

 

 

Charles Laughton dotA? al largometraje de una ambientaciA?n muy peculiar, jugando con las luces y las sombras de una manera magistral, obra del director de fotografA?a Stanley Cortez, que ya habA?a trabajado con Orson Welles en El cuarto mandamiento. La pelA?cula tiene un aire expresionista, como si el bien y el mal, la luz y la oscuridad, estuvieran siempre en conflicto, entrelazA?ndose la una con la otra. Las influencias expresionistas son poderosos catalizadores de la fuerza y el talento que derrocha cada plano del film. Laughton buscA? una luz que nos conectara con nuestros miedos mA?s infantiles, con los terrores nocturnos de siluetas recortadas y sombras indefinidas. El mayor miedo para un niA?o es una silla en una oscura habitaciA?n, capaz de transformarse en una amenaza al acecho para las imaginaciones mA?s desatadas. Cortez entendiA? perfectamente este principio, y lo plasmA? en pantalla como nunca se habA?a hecho antes.

 

La adaptaciA?n a la gran pantalla viene firmada por el novelista James Agee, responsable tambiA?n del guiA?n de La reina de A?frica (1951). Sin embargo, Robert Micthum afirma en sus memorias que Laughton rechazA? el guiA?n y lo rescribiA? de arriba abajo. Pues bien, Mitchum faltA? a la verdad. En 2004 se encontrA? una versiA?n del guiA?n original de Agee, que prueba hasta quA? punto la pelA?cula se mostrA? fiel a su trabajo. Lo que sA? parece probado es que Laughton exigiA? recortes sobre la propuesta de guiA?n, demostrando de paso que era un autA?ntico genio a la hora de pulir y agilizar las historias ajenas.

 

AdemA?s de Robert Mitchum, en la pelA?cula aparecen Shelley Winters y Lillian Gish, la famosa estrella del cine mudo, la actriz favorita de Griffith, con la que este director trabajA? en tA?tulos mA?ticos como El nacimiento de una naciA?n o Intolerancia. En La noche del cazador Gish interpreta a una mujer, la seA?orita Cooper, A?que acoge en su casa a niA?os perdidos o huA?rfanos, o sea, el polo opuesto a lo que representa el personaje interpretado por Mitchum.

 

 

Harry Powell, el asesino que interpreta Robert Mitchum, estA? basado en Herman Drenth, un granjero de origen holandA?s. Drenth se valiA? de sus poderes de seducciA?n para conocer a dos viudas en la secciA?n de contactos del periA?dico. Cuando ambas mujeres desaparecieron, la policA?a encontrA? un autA?ntico camposanto en el garaje del amante encantador: Drenth las habA?a asesinado, asA? como a los tres hijos pequeA?os de una de ellas. Como el personaje de Powell, su A?nica motivaciA?n era el dinero de las vA?ctimas, y la crueldad de sus actos ponA?a los pelos de punta. Herman Drenth fue colgado en 1932.

 

El relato que adaptan Laughton y Agee presenta una galerA?a de personajes que se apoyan sobre los arquetipos mA?s conocidos del cuento infantil. Harry Powell hace las funciones de ogro incansable, que persigue a los niA?os para devorarlos.A? John y Pearl son los protagonistas infantiles, que deben valerse de su propio instinto ante la incapacidad de los adultos para protegerlos. La seA?orita Cooper, por otra parte, encarna a la hada buena, la A?nica adulta capaz de enfrentarse al monstruo. Y todo ello en el entorno de la Gran DepresiA?n, tan parecido a las A?pocas de penurias medievales en que se enmarcan tantos cuentos clA?sicos.

 

 

A la TA?a le he recomendado encarecidamente el visionado completo de este largometraje, a veces sA?rdido a veces lA?rico y siempre inquietante, A?dejando que le atrape todo el simbolismo que rezuman sus fotogramasa??pero mientras lo hace, como aperitivo, le he traA?do un elaborado resumen de Juan Antonio Vela donde se desgranan algunos de esos A?sA?mbolos:

 

 

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Hoy nos acompaA?a un magnA?fico violinista : Stephane Grappelli. Y nos visita junto a otro gran instrumentista David Grisman que toca la mandolina.

 

 

 

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sábado, noviembre 1st, 2014 CELULOIDE RANCIO, GENERALIS 2 Comments
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