Una épica del taparrabo, I

20 octubre
2014
escrito por Flegetanis

 

(Foto de Gregory Colbert) No dejen de observar la pose osiríaca de la pequeña bacante junto al felino moteado)

 

“Y se abrieron los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos.  Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales” Gen., I, 1

Genesis 3:21

 

Y Dios hizo para Adán y su esposa vestiduras de pieles, y los vistió con ellas

Bereishit(Genesis 1:1-6:8)

 

“En gran manera me gloriaré en el SEÑOR, mi alma se regocijará en mi Dios; porque El me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia (…)”

(Isaiah 61:10)

“¿Puede el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Así vosotros, ¿podréis hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?”

Jeremiah 13:23

“Los iniciados de la doctrina secreta reconocen en la expresión “el vestido de Adán” un profundo y oculto misterio, la explicación del cual no puede ser divulgada o impartida excepto a los más inspirados estudiosos del conocimiento secreto”

Rabino Simeon

 

“Una épica del taparrabo” es el título que hemos escogido para este capricho de proporciones épicas -como anticipa el propio epígrafe- que nos sugirieron diversas lecturas, la última película sobre un asunto bíblico que hemos podido disfrutar recientemente (Noah, 2014, de Darren Aronovsky) y la visión de una pintura antigua –que mostramos más abajo–  en la que se ve a Eva y Adán lamentando la muerte de Abel , vestidos con aquella prenda milagrosa que, según reza el Génesis (Bereishit, Gen. I:I, 6,8) , Dios hizo para nuestros primeros padres en el Jardín del Edén, una vez descubierta su desnudez y que algunas fuentes ajenas a la Biblia asocian con el leopardo.

En las líneas que siguen trataremos de dar respuesta a intrincadas y sesudas cuestiones:  ¿Qué tienen en común Adan y Eva,  Tarzán y Jane, la mona Chita, las pin-up de los cincuenta -nuestra adorable Bettie Page, Sheena, reina de la jungla- , los viejos roqueros inmortales de los setenta , las supermodelos de los noventa y las victimas mk ultra de la chusma satanizante ?…  Al parecer, su predilección por una prenda, la inconfundible y hermosa piel del leopardo.  La única vestimenta que, junto al taparrabos de cuero,  nunca ha dejado de estar de rabiosa actualidad. () Pero, ¿obedece esta persistencia del taparrabo felino a alguna oscura , secreta o arcana motivación?

 

 

El inicio de esta curiosísima y misteriosa historia sobre el enigmático ropaje de los primeros comedores del fruto prohibido aparece en un pasaje bien conocido del Génesis bíblico  (3:21) donde se dice que el Creador hizo para Adán y su compañera unas vestiduras de piel con las que pudieron cubrir su desnudez, que presentan una gran diferencia con las que, tras el pecado original, la pareja edénica  habría fabricado de modo precario para tapar sus genitales, a partir de unas hojas de higuera: “Y los ojos de ambos se abrieron, y fueron conocedores de que estaban desnudos” . Entonces, en un intento pueril de cubrir su desnudez los primeros hombres tomaron hojas de una higuera y se hicieron unos primitivos taparrabos, según se refiere en Génesis III, 7; la elección de las hojas de higuera ha llevado a discernir  a los rabinos  la naturaleza del Árbol del Conocimiento, ya que la lógica invita a pensar que nuestros primeros padres escogerían, en su urgencia por cubrir sus partes pudendas, aquel material que tuvieran más a mano.  De modo que la higuera se ha sumado a la lista de candidatos posibles a la identidad de la célebre planta que se erigía en mitad del Paraíso y cuyos frutos hicieron patente la desnudez (o lo que quiera que sea que denote este término) y la corruptibilidad del primer hombre.

 

Al comer de la fruta prohibida, Adán y Eva sucumbieron a sus instintos animales, actuando sin preocuparse de su identidad espiritual y buscando únicamente su gratificación inmediata. Las consecuencias de tal acto se sucedieron inmediatamente: Dios los enfunda en pieles de animal o cuero. Una metamorfosis tuvo lugar: sus nuevas pieles, sus ropas, reflejan su nuevo y disminuído estátus, más lejos de la gloria divina, más cerca de lo infrahumano.  ¿Fue entonces la percepción de su desnudez un resultado de un cambio espiritual, de una metamorfosis provocada por el pecado original? Y lo más importante, ¿cuál es la verdadera naturaleza de esta desnudez? ¿Se trata de algo físico o espiritual?  Es también el momento de preguntarse con qué sustancia -material o espiritual- fueron confeccionadas estas prendas.

 

Los antiguos sacerdotes de Antinoo en el Gran Templo de ANTINOOPOLIS , en Egipto, estaban familiarizados con las vestimentas sagradas de piel de leopardo

Precisamente en la pelicula que hemos mencionado,  Noah (2014) se muestra de modo velado y ligeramente distorsionado este asunto de las ropas que Adán y Eva lucían en el Jardín del Edén y que, una vez expulsados del Paraíso, llevaron con ellos y heredaron, de algún modo, sus hijos. Evidentemente, las fuentes de Aronofsky para su singular versión de la historia de Noé no son solamente bíblicas ni aún cristianas, sino que a los texos hebreos le siguen otros documentos y tradiciones cabalísticas, gnósticas y ocultistas.  En esta visión cinematográfica, es la piel de una serpiente lo que custodia Noé y con la que parece tansmitir su bendición (barakah) al primogénito.

 

 

En varios momentos de la historia de Noé contada por Darren Aronofsky tropezamos con la descripción de esta curiosa y maravillosa vestimenta luminosa, que se nos asegura perteneció a los primeros pobladores del Jardín del Edén y que de algún modo llegó  -en forma vestigial y ajada- hasta las manos del propio Noé.  Se explicita igualmente en la película que el atuendo del hombre primordial era una suerte de segunda piel “mágica” y  que quien posea esta prenda podría usarla para conferir una bendición o transmitir lo que los musulmanes denominan “barakah”; condición que tradicionalmente se asocia a determinadas reliquias sagradas o a una iniciación efectiva .  A lo largo de la película, además, se nos advierte que la reliquia en cuestión procede de la piel de la Serpiente del Jardín del Edén,  a la que se otorga un poder mágico que claramente contraviene la perspectiva bíblica del relato, pues en modo alguno se concibe en el ámbito cristiano que la piel de la Serpiente antigua (Satán)  -que induce a Eva a comer el fruto prohibido y revela su desnudez — pueda propiciar bendición alguna. De hecho, en Génesis 3:14 se refiere claramente cómo Dios mismo maldice a la Serpiente, y aunque puede resultar extraño que en esta nueva versión hollywoodiense se atribuya un papel salvífico o benéfico al Maligno -o incluso que los ángeles caídos puedan ser redimidos–, finalmente no nos sorprende tanto cuando se conocen las fuentes cabalísticas y neognósticas en las que, insistimos, se inspiran sus creadores.  En cualquier caso, para complicar aún más las cosas, habremos de añadir que incluso en la Biblia aparece,  en una ocasión al menos, la serpiente asociada a una fuente de curación o transmisión de energía benéfica, en el  complicado y hermético episodio de Moisés y el Nahash o Serpiente de Bronce, que quizá podamos abordar en otra ocasión.

 

 

Hay entonces un buen número de tradiciones rabínicas que pretenden que antes del pecado, Adan y Eva,  en su condición de seres  espirituales, poseían cuerpos luminosos, resplandecientes, o cubiertos de luz, y que como resultado de su pecado, perdieron esta preciosa vestimenta.  Adan y Eva eran seres inmortales y de condición similar, si no superior, a la angélica. El episodio del fruto prohibido les hace caer de esta condición gloriosa original y perder, con ello, esta cualidad semidivina y la luz asociada a ella. Esta idea de un ser humano primigenio poseedor de un cuerpo energético, radiante o vestido de luz no es ajena al judaísmo, como se puede apreciar de la lectura de algunos pasajes del Midrash Rabbah y del Zohar -libro del esplendor-; poco o nada e esto aparece de modo tan explícito, no obstante, en la biblia, aunque se sugiere en numerosas ocasiones. “Y Jehová -Elohim (el Creador) dijo:

«He ahí al hombre (Adán)  hecho como uno de

nosotros ( -con sus vestiduras de Gloria-)

conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender

su mano al árbol de la vida, y comiendo de él viva para siempre»

 

 

Vemos de qué modo, tras el pecado original, Adán y Eva pierden su primera vestidura “celeste” y Dios les da una segunda vestimenta,  hecha -se dice- con pieles de animales, atuendo que en cierto modo participa de los beneficios o características de la primera. ” Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió. a. El Señor Dios hizo túnicas de pieles y los vistió: (Génesis 3:7).  Es curioso, y así lo han notado algunos autores, que para proporcionar estas  túnicas de piel con las que Adán y Eva son revestidos, fue necesario un sacrificio. Un animal tenía que morir. ( En la perspectiva bíblica, sin derramamiento de sangre no hay remisión. (Hebreos 9:22)  Desde otro punto de vista, la muerte de Abel, más tarde, a manos de Caín (Tubal-Caín), parece redundar en este mismo fenómeno del asesinato y la sangre derramada como forma de iniciacion ritual.) Es la primera vez que observamos que nuestro milagroso taparrabos de piel animal, aparece asociado al sacrificio o la idea de la muerte y la regeneración.

 

 

Por otro lado, algunas tradiciones rabínicas establecen que la luz primordial perdida por Adán y Eva fue transferida a Enoch y Elías (profetas arrebatados al cielo, incorruptibles, de los que se dice que no sufrieron la muerte). Tras el pecado, la luz de Adán se transformó en piel, y su aspecto interior, luminoso y radiante, fue tomado por Enoch y Elías,  a quienes se atribuye una apariencia “resplandeciente” (veáse el episodio de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor) similar a la que se asocia también a Moisés – tras el episodio de la Zarza ardiente- o a Nimrod, que es descrito de igual modo según diversas fuentes, lo cual se revelará de la máxima importancia como veremos.

Rbabenu Bachayeh indica que estas admirables vestiduras eran parecidas a las que cubrían a Moisés al bajar del monte Horeb;  de acuerdo con el erudito, el diseño del atuendo de Adán tuvo que reflejar la gloria de su creador de algún modo, por lo que debieron tener algo de divino o sobrenatural. El rabino insiste en la condición gloriosa o sobrenatural de la prenda que Dios otorga a los primeros padres.  Antes de la caída, el hombre era inmortal, como los ángeles; comer del árbol prohibido causó la pérdida de la inmortalidad, como hemos visto. Pero las nuevas ropas concedidas por el Creador volverían, en opinión de este maestro, a regenerar algo de aquella condición perdida.

Vemos que sobre la naturaleza de este mítico taparrabo o segunda piel adánica se ha discutido mucho.  La midrash (Bereishti Rabba 20:12) describe la ropa con la que Dios viste a Adán y Eva tras la Caída como vestimentas de luz, no como pieles.  Así también  piensa el rabino Meir, que sugiere que las vestiduras que Dios da al primer hombre estaban hechas con la misma luz primordial de la que éste fue creado.  En el Zohar (B. 22.4a) estas vestiduras se mencionan, pero no son de origen divino, sino de confección humana. Varias tradiciones sugieren otros tantos materiales. Rashi cita una fuente según la cual eran de pelo de conejo, suave y cálido . El pseudo Yonatan (Targum) dice que las ropas adánicas procedían de algo mucho más cercano a la “escena del crimen” y cita precisamente la piel de serpiente como el material con el que Dios las fabrica (justo como se nos muestra en la película de Aronofsky).  En esta útima visión del mito, el Creador parece decir: como habéis sido seducidos por la serpiente, compartiréis con ella su desnudez, y ahora seréis investidos en su piel como símbolo de su traición.

 

 

Arriba, Caín (Tubal-Caín) aparece ataviado con pieles de leopardo mientras ofrece un holocausto. A la derecha, ménade (ataviada con las mismas prendas) y sátiro, en una cerámica griega

Otras tradiciones rabínicas asumen que las primeras vestiduras de Adán fueron fabricadas en un material completamente diferente: En la Torah del rabino Meir éste anota que “las vestiduras de luz de Adán (ohr), eran literalmente como una antorcha (radiante o luminoso) más estrecho en el extremo y ancho en su base. Este comentario es curioso: “la palabra OHR, en hebreo (fonéticametne muy semejante a Or, piel)  equivale a luz”.  Pero, ¿por qué Dios habría de fabricar para Adan y Eva ropas de luz?  Este rabino quizá sugiera que las ropas que Dios da al hombre tras su caída están hechas de la misma luz primordial con la que fue creado en su origen. Desde un punto simbólico, el mito nos ilustra acerca del esplendor y la gloria del primer Adán, perfecto en su generación. Desde una perspectiva más naturalista, por el contrario, otras tradiciones y leyendas parecen sugerir la existencia de una vestimenta real, de propiedades mágicas o sobrenaturales, que otorgan una especie de protección o poder semidivino a su portador o portadores, legítimos o no.

 

 

En la mitología gnóstica – y asimismo en la película de Noé que comentamos– la serpiente no es un ser maligno, sino bueno y reverenciado (existía incluso la secta de los gnósticos ofitas, adoradores de la serpiente), en tanto trae la sabiduría y el conocimiento a los seres humanos, del mismo modo que Lucifer -el portador de luz, phosphoros- trae el fuego prometeico de la iluminación -según diversas escuelas ocultistas, mistéricas y esotéricas- Y por supuesto, no podemos olvidar la referencia a la piel de serpiente usada como “talismán” mágico por Noé y su familia, en un ritual que ha pasado -nos aseguran los artífices de esta versión cinematográfica del mito– de generación en generación, como se suele decir de los misterios en las doctrinas esotéricas.  . (…)  Hay otros muchos  momentos igualmente heterodoxos, desde la perspectiva bíblica, de la película, aquí http://www.mtv.com/news/1717553/noah-epic-gifs/.

 

Izquierda, Gilgamesh (o Nimrod, el “poderoso cazador” según otras fuentes) sosteniendo un león entre sus brazos -lo que da idea de su talla gigantesca- ; derecha, Hércules ataviado con la piel del león de Nemea. Muchos autores identifican a Nimrod con Heracles, Gilgamesh  y aún otros personajes míticos de la antigüedad, proponiendo para todos ellos un mismo origen. Vean también el efecto moteado de la indumentaria de Hércules.

 

Según los mitos griegos, Nereo (Noé) confia a Herakles (Nimrod, Gilgamesh) dónde puede encontrar la iluminación -inmortalidad, condición edénica- prometida por la serpiente y que el héroe busca enconadamente. Este lugar o “instante” de iluminación es el que representa, supuestamente, el vaso representado arriba, reminiscente del árbol de la vida, del caduceo hermético y la kundalini, símbolos asociados tradicionalmente a la iluminación.  La escena, de origen sumerio, evoca también el acceso al Paraíso o Edén del Génesis o las Hespérides de la mitología griega. Curiosamente, aparecen en la misma representación la piel del leopardo (el animal moteado) y la doble serpiente, conectados en un mismo contexto alusivo a la inmortalidad y el acceso a la condición semidivina del hombre primordial.

 

Añadamos ahora más leña a nuestra folletinesca épica del taparrabo. Ciertas leyendas y rumores, desde el Libro de Jasher a nuestros más recientes bulos conspirativos,   aseguran que la prenda que Dios confecciona para cubrir la desnudez de  Adán y Eva  resulta ser la misma que lucían NImrod (el constructor de la torre de Babel y prefiguración del Anticristo) , los sacerdotes egipcios (emblema de Seth-Tifón) y, en la era actual, las vedettes del Star System  y esclavas mk ultra, y los mismos comentarios señalan también con detalle la naturaleza de la mítica indumentaria: la piel moteada de un leopardo.

 

El uso simbólico y ritual del épico taparrabo de piel de leopardo se extiende, misteriosamente, hasta nuestros días. A la izquierda, el animal más bello del mundo. A la derecha, ¿tú también Rod (nim-ROD?, mostrando sus flamantes mano de Jabulón, gestos masónicos e indumentaria osiríaca.

 

Precisamente la primera mención de este animal en la biblia es en el propio nombre de Nimrod, el constructor de la Torre de Babel,  (nimre, namer (leopardo), nimrah, nmriyan). Y curiosamente, uno de los atributos en la iconografia de Nimrod, que la tradición retrata como un “gran cazador”, es la piel moteada del leopardo. Incluso su nombre NImr- Rod, parece contener alguna referencia, precisamente, al propio leopardo. De él se dice igualmente que robó las prendas de Adán y Eva cuando éstos fueron expulsados del Paraíso. De modo que Nimrod es, necesariamente, el segundo hito fundamental en nuestra búsqueda del mítico taparrabo, y una de las claves de su importancia.

“..Y Cus engengró a NImrod, que llegó a ser el primer poderoso * en la tierra”.

Éste fue vigoroso ** cazador delante de Jehová, por lo cual se dice; así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová” Gen. X, 8

 

Según una leyenda judía, y también los textos bíblicos, este Nimrod fue un rey muy poderoso de una tierra llamada Shinar (*) que construyó una especie de torre enorme  (Babel) para desafiar la autoridad divina.  La única mención explícita de Nimrod en la Biglia lo define como un “poderoso cazador ante Dios”. Supuestamente gozaba de una inmensa fuerza -otras tradiciones lo hacen descender de los mismísimos gigantes o nephilim antediluvianos-  que otros atribuyen casualmente a las prendas que solía llevar, las mismas pieles de animales que Adán y Eva habrían recibido del Altísimo. Estas pieles conferían a Nimrod un poder extraordinario –como los modernos trajes de los superhéroes del cine– y especialmente le daban autoridad y dominio sobre las bestias, haciéndole además invecible en el combate. Así podemos leer en el Libro de Jasher que Nimrod llevaba estas “ropas mágicas”  que le hacían invulnerable y que habían pertenecido al mismo Adán. En el mismo relato se nos cuenta que, tras la expulsión del Paraíso, pasaron de Adán a su hijo Seth, y de éste a las siguientes generaciones, hasta llegar a Noé.  Algunos piensan que Enoch y Matusalén también custodiaron estas prendas.Tras la muerte de Noé llegaron a las manos de Nimrod.

 

Se dice que cuando Adán llevaba estas ropas, todos los animales se postraban ante él y le obedecían. Nimrod descubrió que cuando él se ponía el prodigioso atuendo, los animales le obedecían. Esta pudiera ser la razón por la que fue conocido como un “gran cazador”, pudiendo ejercer su dominio y autoridad sobre las bestias. Valiéndose de las vestiduras divinas de Adán, Nimrod adquirió poder y fama incluso sobre los humanos, ya que tal vez tendrían el mismo efecto en estos que en los animales, lo que facilitaría sobremanera la expansión de su mítico reinado. Nimrod fue considerado una prefiguración del Anticristo y resulta curioso que, según  la descripción de la Bestia apocalíptica sobre la que cabalga la terrible Prostituta Escarlata (Babilonia la Grande), ésta comparta con el tirano su característica piel de leopardo.

El leopardo no es el emblema de ninguna nación conocida; sin embargo, esta Bestia apocalítpica, montura de la Ramera de Babilonia,  es descrita, en parte, con los rasgos de un leopardo.

 

Nimrod , iconográficamente, fue también representado con cuernos y esta piel de leopardo objeto que llegó a ser, en cierto modo, una forma ancestral de las “vestiduras reales” de las culturas antiguas, y así han sobrevivido en algunos pueblos -como los zulúes- hasta nuestros días.  No en vano fue este atuendo el que Nimrod usó como signo de su autoridad espiritual y su poder. Hay una tradición que sostiene que Esaú obtendría esta misma piel de leopardo de Nimrod, en una lucha que resultó en la muerte del segundo.  Luego la pista se pierde, aunque parece figurar entre las posesiones de José  (hijo Jacob, hermano de Esaú) , cuya túnica colorida y resplandeciente recuerda más la vestimenta de gloria de Adán que la mágica piel de leopardo.  De cualquier modo, a través de esta leyenda de Esaú se puede establecer un siguiente escalón en el periplo del enigmático taparrabo, que nos lleva ahora hasta Egipto. En la biblia, no habrá ya mas menciones del leopardo hasta la descripción del Anticristo y la Bestia, en Apocalipsis XIII: 22.

 

 

Tras la desaparición -misteriosa- del poderoso Nimrod,  porque oscuras son las referencias sobre su muerte en los textos antiguos, la pista del taparrabo prodigioso parece diluirse. En el Libro de Jasher, sin embargo, volvemos a encontrar algún indicio de lo que pudo ocurrir con esas prendas más tarde: tras ser heredadas por los descendientes de Adán, llegan hasta Noé, cuyo hijo Ham las roba; de su mano pasan a Cush, su heredero, y de éste a Nimrod.  Más adelante (27:7-10) Esau adquiere las vestimentas sagradas asesinando a Nimrod  -o uno de sus sucesores– en una de sus cacerías.   Esaú entonces usa la prenda mítica del mismo modo que su precedesor, convirtiéndose a su vez en un gran cazador (así es con frecuencia descrito en la biblia y representado en diversas escenas).  La misma fuente no especifica cómo llegan las pieles mágicas hasta Jacob, o si lo hacen de algún modo.  Sabemos de otros autores que afirman que el mismo Jesucristo llegó a poseerlas, pero no hay nada sino rumorología vana que justifique este punto.

Otra tradición propone que las ropas fueron enterradas por el propio Esaú y que, eventualmente, miembros de su familia pudieron haberlas custodiado y conservado, confiándolas en secreto a otras personas reverenciadas como signo de autoridad. Algunos han fantaseado  aquí con la razón oculta de la eminencia y rápida expansión de algunos grupos o culturas a partir de esta época, e incluso explicar como el Imperio Romano llegó a ser un sistema colosal de dominación mundial.

 

Es curioso constatar que los mormones tienen dos tipos de vestimenta que simbólicamente parecen vincularse con nuestro mítico taparrabo. Por un lado, usan para sus rituales un delantalito similar al mandil masónico (arriba) ; por otro, tienen otra prenda que representa hojas de higuera, una alusión a la rectitud personal, pero también una clara alusión al pasaje bíblico de la desnudez de Adán y Eva (abajo). Supuestamente representan también aquellas prendas de las que hablamos y con las que Dios vistió al propio Adán in illo tempore, que dicen los eruditos.  El alcance simbólico de estas cosas, no ya su mensaje, no debiera ser ignorado.  Curiosamente, tambien, la leyenda de Nimrod como fundador de la masonería se encuentra en muchas tradiciones tempranas de los francmasones, entre los que circuló la leyenda de que la fraternidad tiene su origen preciamente en la construcción de la Torre de Babel.

 

Si continuamos con nuestro seguimiento de la historia de estas misteriosas prendas sagradas, podremos intuir su reaparición, disimulada, en el episodio bíblico en que Jacob recibe la bendición de su padre Isaac, ciego, haciéndose pasar por su hermano Esaú, disfrazado con aquéllas. El rabino Rashi, entre otros, parece dar crédito a esta singular interpretación de este célebre pasaje bíblico en el que, mediante una impostura, Jacob recibe la bendición de Isaac ocultando hábilmente su identidad.

 

 

El siguiente hito en nuestro accidentado periplo tras el glorioso taparrabo será Egipto, aunque seguir el moteado rastro no resulte en esta ocasión nada fácil, por que las referencias documentales son más bien nulas y hay que echar mano de abundosos indicios, especialmente etimológicos, pero también históricos. Podríamos aducir que  nuestra prenda mítica, una vez en manos de Jacob (el único patriarca bíblico que fue momificado de acuerdo con los rituales egipcios) o de algún miembro de su familia exiliada a la tierra de los faraones alcanzó su destino y llegó de algún modo a formar parte de la indumentaria de la casta sacerdota. Podríamos establecer fácilmente nuestra conexión egipcia, pues no nos faltan pruebas que sostengan tal hipótesis, como veremos.

Nuestro viaje tras el misterioso taparrabo será larga y con escalas. Desde el Jardín del Edén, a Babilonia, y de aquí hasta Egipto. Allí volveremos a encontrarnos con nuestra piel de leopardo, vestimenta familiar para los antiguos sacerdotes egipcios. Y desde la tierra de los faraones, donde abundaremos en detalles sobre el significado de la piel mágica moteada, su relación con el dios Seth, su singular conexión con el Cielo y su uso en el ritual funerario de la Apertura de la Boca. Proseguiremos la ruta y nuestras pesquisas nos llevarán a la intrigante asociación de Nimrod y Osiris y Baco, por lo que volaremos hasta  Grecia, y de allí a Tierra Santa, desde donde regresaremos, de la mano de Tarzán de los monos, a lo más profundo del África Negra,  a las madrigueras de los terribles hombres leopardo,  y de aquí de vuelta a los no menos nefandos antros iniciáticos del mundo moderno, en cuyos laberintos deambularemos en pos del misterioso y épico taparrabo. Pero todo eso es será otra historia, que les contaremos gustosamente en una segunda parte de este artículo, para cuya próxima lectura les emplazamos.

 

El mítico taparrabo de origen celeste, asociado a la piel de leopardo, formaba parte de la vestimenta ritual de los sacerdotes egipcios, especialmente durante la celebración de los rituales funerarios más importantes

 

Una épica del taparrabos, con cuentagotas: A little NImrod (el pequeño NImrod) de Jacques Tissot,  un cuadro que ilustra alguna de las curiosidades sobre el origen de la vestimenta de leopardo, algo más que “fashion”.

 

 

 

Fuentes, notas y vínculos

*  NemrodNimrod, un monarca mítico de Mesopotamia, mencionado en el capítulo 10 del libro de Génesis, que además figura en numerosas leyendas y cuentos. Varias ruinas preservan el nombre de Nemrod, y también aparece en la midrash judía. La tradición lo presenta como un tirano impío que construyó la Torre de Babel. El término “poderoso” equivale a gibborim*, con todas las connotaciones que pueden desprendersde del término y que terminarían por perfilar la verdadera identidad de esta figura anticrística, del que se dice que fue el primer monarca de la historia.

1 Osiris, Nimrod y el leopardo

2. El leopardo en el antiguo Egipto https://cowofgold.wikispaces.com/Leopard

3- El lado más fashion del “leopard print”

2.  Documental un poco chungo sobre los terroríficos hombres leopardo africanos.

El hombre leopardo, un tubo curioso que ilustra este inquietante asunto

3 The real Leopard Men of the Congo, por David A. Adams

4. Leopardenmenschen http://frankzumbach.wordpress.com/2011/02/page/122/

5. Tarzán contra los hombres leopardo, en papel impreso y en el celuloide bien rancio (Tarzán y las mujeres leopardo, 1946)

6. Hombres leopardo en un interesante y bien documentado viejo artículo

7. Sex kitten beta programming and animal print mk ultra simbolism, en Exponsing the matrix

 

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2 comentarios to Una épica del taparrabo, I

  1. Efectivamente Rod no es de los nuestros… tendremos que buscar otro referente de la clase y el estilo…

  2. Dr.Venturi on octubre 21st, 2014
  3. […] Una épica del taparrabo I, en Viajes con mi […]

  4. Una épica del taparrabo, II | Viajes con mi tía on mayo 31st, 2015

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