Archivo de octubre, 2014

El dirigible robado

 

 

A cualquier devoto del viaje y la aventura, aunque sean virtuales e imaginarias, le fascinarA? casi todo lo relacionado con la atmA?sfera romA?ntica y nebulosa de los “Viajes Extraordinarios” de Julio Verne. Sucede ademA?s que el lector del genial autor francA�s suele ser adepto del sabor inconfundible de las A�ilustraciones clA?sicas del universo verniano, tan cercanas al estilo “steampunk contemporA?neo A�como deudoras de la visiA?n fertil de Gustave DorA� o la iconografA�a del grabado vetusto y aA�ejo.

 

Este aroma maravilloso del mundo de Verne lo encontrarA?n en una curiosa muestra del mejor celuloide rancio que les traemos hoy, llamada Le Dirigeable VolA� (El dirigible robado), que apasiona y decepciona por partida doble, en opiniA?n de algunos internautas a los que debemos este afortunado hallazgo (1) . La pelA�cula es una adaptaciA?n libA�rrima de la novela Dos aA�os de vacaciones (A?quiA�n pudiera!…) de Julio Verne, aunque en realidad el guiA?n es un pretexto para brindarnos un autA�ntico festA�n visual inspirado precisamente en el fabuloso imaginario que los mejores ilustradores de las novelas vernianas crearon durante dA�cadas.

 

Karel Zeman, brillante realizador del Dirigible Robado, opta en lo argumental por una libertad y desparpajo absolutos, y por el contrario se ajusta de un modo prodigioso a la estA�tica de los grabadores de la Maison Hetzel (responsables de las ediciones originales de los Voyages Extraordinaires de Verne) creando una serie encadenada de estampas animadas gracias a las tA�cnicas de superposiciA?n de dibujos, animaciones y tomas cinematogrA?ficas directas: “No otra es la intenciA?n deA�Zeman, pues esos autA�nticos tableaux vivant que pueblan su pelA�cula, calcados de esas mismas novelas que saqueaba Ernst, se transforman rA?pidamente en un alegato de rebeldA�a y libertad, contra un sociedad eminentemente conservadora y de orden, donde todo tenA�a que estar en su sitio y nada debA�a moverse mA?s allA? de lo tolerado.(…)” (1)

 


 

 

Uno de los referentes y ancestros mA?s dignos de este Dirigible robado es este otro Dirigible fantA?stico

 

El relato de un viaje admirable, de esos a los que Verne nos suele invitar, tiene como protagonistas a cinco hA�roes imberbes que vivirA?n toda clase de peripecias y aventuras trepidantes, dignas de la A�pica del A�mejor cine mudo. Recuerda en ocasiones a aquellas prodigiosas viA�etas de Little Nemo (…) con esa dimensiA?n casi onirica que nos empuja a bucear en el imaginario de la infancia, con un tono lA?dico y poA�tico -como el del cine de MeliA�s, a veces- avanzando a saltos a travA�s de universos paralelos, cabalgando entre el cuento de hadas y el documental o el testimonio grA?fico de la revoluciA?n tecnolA?gica del A�sigloA�diecinueve.

 

ImA?genes del Dirigible Robado


En resumen, un cine atA�pico, curioso y singular, digno del mejor ChomA?n o los LumiA�re, evocador de la poesA�a del viaje y esos mundos remotA�simos que tanto nos gusta glosar en esta pA?gina. Una tournA�e que no podemos dejar de emprender, A�y a la que estA?n ustedes invitados.

 

 

Avance de la pelA�cula El Dirigible Robado, para ver online

 

 

Fuentes, notas y vA�nculos

1. En cA�rculos, con una crA�tica muy bien traA�da de esta pelA�cula

2.MA?s en El gabinete del Doctor Mabuse

3. Una ficha tA�cnica de la pelA�cula en Sensacine

4. Un puA�ado de fotogramas de El Dirigible robado, aquA�

5. MA?s sobre dirigibles singulares y vernianos, prA?ximamente, en Viajes con mi tA�a

 

Miércoles, octubre 29th, 2014 CELULOIDE RANCIO, EL VIAJE DEL HÉROE, GENERALIS 1 comentario

Una A�pica del taparrabo, I

 

(Foto de Gregory Colbert) No dejen de observar la pose osirA�aca de la pequeA�a bacante junto al felino moteado)

 

“Y se abrieron los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. A�Cosieron, pues, hojas de higuera y se hicieron delantales” Gen., I, 1

Genesis 3:21

 

Y Dios hizo para AdA?n y su esposa vestiduras de pieles, y los vistiA? con ellas

Bereishit(Genesis 1:1-6:8)

 

“En gran manera me gloriarA� en el SEA�OR, mi alma se regocijarA? en mi Dios; porque El me ha vestido de ropas de salvaciA?n, me ha envuelto en manto de justicia (…)”

(Isaiah 61:10)

“A?Puede el etA�ope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? AsA� vosotros, A?podrA�is hacer el bien estando acostumbrados a hacer el mal?”

Jeremiah 13:23

“Los iniciados de la doctrina secreta reconocen en la expresiA?n “el vestido de AdA?n” un profundo y oculto misterio, la explicaciA?n del cual no puede ser divulgada o impartida excepto a los mA?s inspirados estudiosos del conocimiento secreto”

Rabino Simeon

 

“Una A�pica del taparrabo” es el tA�tulo que hemos escogido para este capricho de proporciones A�picas -como anticipa el propio epA�grafe- que nos sugirieron diversas lecturas, la A?ltima pelA�cula sobre un asunto bA�blico que hemos podido disfrutar recientemente (Noah, 2014, de Darren Aronovsky) y la visiA?n de una pintura antigua –que mostramos mA?s abajo– A�en la que se ve a Eva y AdA?n lamentando la muerte de Abel , vestidos con aquella prenda milagrosaA�que, segA?n reza el GA�nesis (Bereishit, Gen. I:I, 6,8) , Dios hizo para nuestros primeros padres en el JardA�n del EdA�n, una vez descubierta su desnudez y que algunas fuentes ajenas a la Biblia asocian con el leopardo.

En las lA�neas que siguen trataremos de dar respuesta a intrincadas y sesudas cuestiones: A�A?QuA� tienen en comA?n Adan y Eva, A�TarzA?n y Jane, la mona Chita, las pin-up de los cincuenta -nuestra adorable Bettie Page, Sheena, reina de la jungla- , los viejos roqueros inmortales de los setenta , las supermodelos de los noventa y las victimas mk ultra de la chusma satanizante ?… A�Al parecer, su predilecciA?n por una prenda, la inconfundible y hermosa piel del leopardo. A�La A?nica vestimenta que, junto al taparrabos de cuero, A�nunca ha dejado de estar de rabiosa actualidad. () Pero, A?obedece esta persistencia del taparrabo felino a alguna oscura , secreta o arcana motivaciA?n?

 

 

El inicio de esta curiosA�sima y misteriosa historia sobre el enigmA?tico ropaje de los primeros comedores del fruto prohibido aparece en un pasaje bien conocido del GA�nesis bA�blico A�(3:21) donde se dice que el Creador hizo para AdA?n y su compaA�era unas vestiduras de piel con las que pudieron cubrir su desnudez, que presentan una gran diferencia con las que, tras el pecado original, la pareja edA�nica A�habrA�a fabricado de modo precario para tapar sus genitales, a partir de unas hojas de higuera: “Y los ojos de ambos se abrieron, y fueron conocedores de que estaban desnudos” . Entonces, en un intento pueril de cubrir su desnudez los primeros hombres tomaron hojas de una higuera y se hicieron unos primitivos taparrabos, segA?n se refiere en GA�nesis III, 7; la elecciA?n de las hojas de higuera ha llevado a discernir A�a los rabinos A�la naturaleza del A?rbol del Conocimiento, ya que la lA?gica invita a pensar que nuestros primeros padres escogerA�an, en su urgencia por cubrir sus partes pudendas, aquel material que tuvieran mA?s a mano. A�De modo que la higuera se ha sumado a la lista de candidatos posibles a la identidad de la cA�lebre planta que se erigA�a en mitad del ParaA�so y cuyos frutos hicieron patente la desnudez (o lo que quiera que sea que denote este tA�rmino) y la corruptibilidad del primer hombre.

 

Al comer de la fruta prohibida, AdA?n y Eva sucumbieron a sus instintos animales, actuando sin preocuparse de su identidad espiritual y buscando A?nicamente su gratificaciA?n inmediata. Las consecuencias de tal acto se sucedieron inmediatamente: Dios los enfunda en pieles de animal o cuero. Una metamorfosis tuvo lugar: sus nuevas pieles, sus ropas, reflejan su nuevo y disminuA�do estA?tus, mA?s lejos de la gloria divina, mA?s cerca de lo infrahumano. A�A?Fue entonces la percepciA?n de su desnudez un resultado de un cambio espiritual, de una metamorfosis provocada por el pecado original? Y lo mA?s importante, A?cuA?l es la verdadera naturaleza de esta desnudez? A?Se trata de algo fA�sico o espiritual? A�Es tambiA�n el momento de preguntarse con quA� sustancia -material o espiritual- fueron confeccionadas estas prendas.

 

Los antiguos sacerdotes de Antinoo en el Gran Templo de ANTINOOPOLIS , en Egipto, estaban familiarizados con las vestimentas sagradas de piel de leopardo

Precisamente en la pelicula que hemos mencionado, A�Noah (2014) se muestra de modo velado y ligeramente distorsionado este asunto de las ropas que AdA?n y Eva lucA�an en el JardA�n del EdA�n y que, una vez expulsados del ParaA�so, llevaron con ellos y heredaron, de algA?n modo, sus hijos. Evidentemente, las fuentes de Aronofsky para su singular versiA?n de la historia de NoA� no son solamente bA�blicas ni aA?n cristianas, sino que a los texos hebreos le siguen otros documentos y tradiciones cabalA�sticas, gnA?sticas y ocultistas. A�En esta visiA?n cinematogrA?fica, es la piel de una serpiente lo que custodia NoA� y con la que parece tansmitir su bendiciA?n (barakah) al primogA�nito.

 

 

En varios momentos de la historia de NoA� contada por Darren Aronofsky tropezamos con la descripciA?n de esta curiosa y maravillosa vestimenta luminosa, que se nos asegura perteneciA? a los primeros pobladores del JardA�n del EdA�n y que de algA?n modo llegA? A�-en forma vestigial y ajada- hasta las manos del propio NoA�. A�Se explicita igualmente en la pelA�cula que el atuendo del hombre primordial era una suerte de segunda piel “mA?gica” y A�que quien posea esta prenda podrA�a usarla para conferir una bendiciA?n o transmitir lo que los musulmanes denominan “barakah”; condiciA?n que tradicionalmente se asocia a determinadas reliquias sagradas o a una iniciaciA?n efectiva . A�A lo largo de la pelA�cula, ademA?s, se nos advierte que la reliquia en cuestiA?n procede de la piel de la Serpiente del JardA�n del EdA�n, A�a la que se otorga un poder mA?gico que claramente contraviene la perspectiva bA�blica del relato, pues en modo alguno se concibe en el A?mbito cristiano que la piel de la Serpiente antigua (SatA?n) A�-que induce a Eva a comer el fruto prohibido y revela su desnudez — pueda propiciar bendiciA?n alguna. De hecho, en GA�nesis 3:14 se refiere claramente cA?mo Dios mismo maldice a la Serpiente, y aunque puede resultar extraA�o que en esta nueva versiA?n hollywoodiense se atribuya un papel salvA�fico o benA�fico al Maligno -o incluso que los A?ngeles caA�dos puedan ser redimidos–, finalmente no nos sorprende tanto cuando se conocen las fuentes cabalA�sticas y neognA?sticas en las que, insistimos, se inspiran sus creadores. A�En cualquier caso, para complicar aA?n mA?s las cosas, habremos de aA�adir que incluso en la Biblia aparece, A�en una ocasiA?n al menos, la serpiente asociada a una fuente de curaciA?n o transmisiA?n de energA�a benA�fica, en el A�complicado y hermA�tico episodio de MoisA�s y el Nahash o Serpiente de Bronce, que quizA? podamos abordar en otra ocasiA?n.

 

 

Hay entonces un buen nA?mero de tradiciones rabA�nicas que pretenden que antes del pecado, Adan y Eva, A�en su condiciA?n de seres A�espirituales, poseA�an cuerpos luminosos, resplandecientes, o cubiertos de luz, y que como resultado de su pecado, perdieron esta preciosa vestimenta. A�Adan y Eva eran seres inmortales y de condiciA?n similar, si no superior, a la angA�lica. El episodio del fruto prohibido les hace caer de esta condiciA?n gloriosa original y perder, con ello, esta cualidad semidivina y la luz asociada a ella. Esta idea de un ser humano primigenio poseedor de un cuerpo energA�tico, radiante o vestido de luz no es ajena al judaA�smo, como se puede apreciar de la lectura de algunos pasajes del Midrash Rabbah y del Zohar -libro del esplendor-; poco o nada e esto aparece de modo tan explA�cito, no obstante, en la biblia, aunque se sugiere en numerosas ocasiones. “Y JehovA? -Elohim (el Creador) dijo:

A�He ahA� al hombre (AdA?n) A�hecho como uno de

nosotros ( -con sus vestiduras de Gloria-)

conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender

su mano al A?rbol de la vida, y comiendo de A�l viva para siempreA�

 

 

Vemos de quA� modo, tras el pecado original, AdA?n y Eva pierden su primera vestidura “celeste” y Dios les da una segunda vestimenta, A�hecha -se dice- con pieles de animales, atuendo que en cierto modo participa de los beneficios o caracterA�sticas de la primera. “A�Y JehovA? Dios hizo para el hombre y su mujer tA?nicas de pieles, y los vistiA?. a.A�El SeA�or Dios hizo tA?nicas de pielesA�yA�los vistiA?: (GA�nesis 3:7). A�Es curioso, y asA� lo han notado algunos autores, que para proporcionar estas A�tA?nicas de piel con las que AdA?n y Eva son revestidos, fue necesario un sacrificio. Un animalA�tenA�a que morir. ( En la perspectiva bA�blica, sin derramamiento de sangreA�no hay remisiA?n.A�(Hebreos 9:22) A�Desde otro punto de vista, la muerte de Abel, mA?s tarde, a manos de CaA�n (Tubal-CaA�n), parece redundar en este mismo fenA?meno del asesinato y la sangre derramada como forma de iniciacion ritual.) Es la primera vez que observamos que nuestroA�milagroso taparrabos de piel animal, aparece asociado al sacrificio o la idea de la muerte y la regeneraciA?n.

 

 

Por otro lado, algunas tradiciones rabA�nicas establecen que la luz primordial perdida por AdA?n y Eva fue transferida a Enoch y ElA�as (profetas arrebatados al cielo, incorruptibles, de los que se dice que no sufrieron la muerte). Tras el pecado, la luz de AdA?n se transformA? en piel, y su aspecto interior, luminoso y radiante, fue tomado por Enoch y ElA�as, A�a quienes se atribuye una apariencia “resplandeciente” (veA?se el episodio de la TransfiguraciA?n de Cristo en el Monte Tabor) similar a la que se asocia tambiA�n a MoisA�s – tras el episodio de la Zarza ardiente- o a Nimrod, que es descrito de igual modo segA?n diversas fuentes, lo cual se revelarA? de la mA?xima importancia como veremos.

Rbabenu Bachayeh indica que estas admirables vestiduras eran parecidas a las que cubrA�an a MoisA�s al bajar del monte Horeb; A�de acuerdo con el erudito, el diseA�o del atuendo de AdA?n tuvo que reflejar la gloria de su creador de algA?n modo, por lo que debieron tener algo de divino o sobrenatural. El rabino insiste en la condiciA?n gloriosa o sobrenatural de la prenda que Dios otorga a los primeros padres. A�Antes de la caA�da, el hombre era inmortal, como los A?ngeles; comer del A?rbol prohibido causA? la pA�rdida de la inmortalidad, como hemos visto. Pero las nuevas ropas concedidas por el Creador volverA�an, en opiniA?n de este maestro, a regenerar algo de aquella condiciA?n perdida.

Vemos que sobre la naturaleza de este mA�tico taparrabo o segunda piel adA?nica se ha discutido mucho. A�La midrash (Bereishti Rabba 20:12) describe la ropa con la que Dios viste a AdA?n y Eva tras la CaA�da como vestimentas de luz, no como pieles. A�AsA� tambiA�n A�piensa el rabino Meir, que sugiere que las vestiduras que Dios da al primer hombre estaban hechas con la misma luz primordial de la que A�ste fue creado. A�En el Zohar (B. 22.4a) estas vestiduras se mencionan, pero no son de origen divino, sino de confecciA?n humana.A�Varias tradiciones sugieren otros tantos materiales. Rashi cita una fuente segA?n la cual eran de pelo de conejo, suave y cA?lido . El pseudo Yonatan (Targum) dice que las ropas adA?nicas procedA�an de algo mucho mA?s cercano a la “escena del crimen” y cita precisamente la piel de serpiente como el material con el que Dios las fabrica (justo como se nos muestra en la pelA�cula de Aronofsky). A�En esta A?tima visiA?n del mito, el Creador parece decir: como habA�is sido seducidos por la serpiente, compartirA�is con ella su desnudez, y ahora serA�is investidos en su piel como sA�mbolo de su traiciA?n.

 

 

Arriba, CaA�n (Tubal-CaA�n) aparece ataviado con pieles de leopardo mientras ofrece un holocausto. A la derecha, mA�nade (ataviada con las mismas prendas) y sA?tiro, en una cerA?mica griega

Otras tradiciones rabA�nicas asumen que las primeras vestiduras de AdA?n fueron fabricadas en un material completamente diferente: En la Torah del rabino Meir A�ste anota que “las vestiduras de luz de AdA?n (ohr), eran literalmente como una antorcha (radiante o luminoso) mA?s estrecho en el extremo y ancho en su base. Este comentario es curioso: “la palabra OHR, en hebreo (fonA�ticametne muy semejante a Or, piel) A�equivale a luz”. A�Pero, A?por quA� Dios habrA�a de fabricar para Adan y Eva ropas de luz? A�Este rabino quizA? sugiera que las ropas que Dios da al hombre tras su caA�da estA?n hechas de la misma luz primordial con la que fue creado en su origen. Desde un punto simbA?lico, el mito nos ilustra acerca del esplendor y la gloria del primer AdA?n, perfecto en su generaciA?n. Desde una perspectiva mA?s naturalista, por el contrario, otras tradiciones y leyendas parecen sugerir la existencia de una vestimenta real, de propiedades mA?gicas o sobrenaturales, que otorgan una especie de protecciA?n o poder semidivino a su portador o portadores, legA�timos o no.

 

 

En la mitologA�a gnA?stica – y asimismo en la pelA�cula de NoA� que comentamos– la serpiente no es un ser maligno, sino bueno y reverenciado (existA�a incluso la secta de los gnA?sticos ofitas, adoradores de la serpiente), en tanto trae la sabidurA�a y el conocimiento a los seres humanos, del mismo modo que Lucifer -el portador de luz, phosphoros- trae el fuego prometeico de la iluminaciA?n -segA?n diversas escuelas ocultistas, mistA�ricas y esotA�ricas- Y por supuesto, no podemos olvidar la referencia a la piel de serpiente usada como “talismA?n” mA?gico por NoA� y su familia, en un ritual que ha pasado -nos aseguran los artA�fices de esta versiA?n cinematogrA?fica del mito– de generaciA?n en generaciA?n, como se suele decir de los misterios en las doctrinas esotA�ricas. A�.A�(…) A�Hay otros muchos A�momentos igualmente heterodoxos, desde la perspectiva bA�blica, de la pelA�cula, aquA�A�http://www.mtv.com/news/1717553/noah-epic-gifs/.

 

Izquierda, Gilgamesh (o Nimrod, el “poderoso cazador” segA?n otras fuentes) sosteniendo un leA?n entre sus brazos -lo que da idea de su talla gigantesca- ; derecha, HA�rcules ataviado con la piel del leA?n de Nemea. Muchos autores identifican a Nimrod con Heracles, Gilgamesh A�y aA?n otros personajes mA�ticos de la antigA?edad, proponiendo para todos ellos un mismo origen. Vean tambiA�n el efecto moteado de la indumentaria de HA�rcules.

 

SegA?n los mitos griegos, Nereo (NoA�) confia a Herakles (Nimrod, Gilgamesh) dA?nde puede encontrar la iluminaciA?n -inmortalidad, condiciA?n edA�nica- prometida por la serpiente y que el hA�roe busca enconadamente. Este lugar o “instante” de iluminaciA?n es el que representa, supuestamente, el vaso representado arriba, reminiscente del A?rbol de la vida, del caduceo hermA�tico y la kundalini, sA�mbolos asociados tradicionalmente a la iluminaciA?n. A�La escena, de origen sumerio, evoca tambiA�n el acceso al ParaA�so o EdA�n del GA�nesis o las HespA�rides de la mitologA�a griega. Curiosamente, aparecen en la misma representaciA?n la piel del leopardo (el animal moteado) y la doble serpiente, conectados en un mismo contexto alusivo a la inmortalidad y el acceso a la condiciA?n semidivina del hombre primordial.

 

AA�adamos ahora mA?s leA�a a nuestra folletinesca A�pica del taparrabo. Ciertas leyendas y rumores, desde el Libro de Jasher a nuestros mA?s recientes bulos conspirativos, A� aseguran que la prenda que Dios confecciona para cubrir la desnudez de A�AdA?n y Eva A�resulta ser la misma que lucA�an NImrod (el constructor de la torre de Babel y prefiguraciA?n del Anticristo) , los sacerdotes egipcios (emblema de Seth-TifA?n) y, en la era actual, las vedettes del Star System A�y esclavas mk ultra, y los mismos comentarios seA�alan tambiA�n con detalle la naturaleza de la mA�tica indumentaria: la piel moteada de un leopardo.

 

El uso simbA?lico y ritual del A�pico taparrabo de piel de leopardo se extiende, misteriosamente, hasta nuestros dA�as. A la izquierda, el animal mA?s bello del mundo. A la derecha, A?tA? tambiA�n Rod (nim-ROD?, mostrando sus flamantes mano de JabulA?n, gestos masA?nicos e indumentaria osirA�aca.

 

Precisamente la primera menciA?n de este animal en la biblia es en el propio nombre de Nimrod, el constructor de la Torre de Babel, A�(nimre, namer (leopardo), nimrah, nmriyan). Y curiosamente, uno de los atributos en la iconografia de Nimrod, que la tradiciA?n retrata como un “gran cazador”, es la piel moteada del leopardo. Incluso su nombre NImr- Rod, parece contener alguna referencia, precisamente, al propio leopardo. De A�l se dice igualmente que robA? las prendas de AdA?n y Eva cuando A�stos fueron expulsados del ParaA�so. De modo que Nimrod es, necesariamente, el segundo hito fundamental en nuestra bA?squeda del mA�tico taparrabo, y una de las claves de su importancia.

“..Y Cus engengrA? a NImrod, que llegA? a ser el primer poderoso * en la tierra”.

A�ste fue vigoroso ** cazador delante de JehovA?, por lo cual se dice; asA� como Nimrod, vigoroso cazador delante de JehovA?” Gen. X, 8

 

SegA?n una leyenda judA�a, y tambiA�n los textos bA�blicos, este Nimrod fue un rey muy poderoso de una tierra llamada Shinar (*) que construyA? una especie de torre enorme A�(Babel) para desafiar la autoridad divina. A�La A?nica menciA?n explA�cita de Nimrod en la Biglia lo define como un “poderoso cazador ante Dios”. Supuestamente gozaba de una inmensa fuerza -otras tradiciones lo hacen descender de los mismA�simos gigantes o nephilim antediluvianos- A�que otros atribuyen casualmente a las prendas que solA�a llevar, las mismas pieles de animales que AdA?n y Eva habrA�an recibido del AltA�simo. Estas pieles conferA�an a Nimrod un poder extraordinario –como los modernos trajes de los superhA�roes del cine– y especialmente le daban autoridad y dominio sobre las bestias, haciA�ndole ademA?s invecible en el combate. AsA� podemos leer en el Libro de Jasher que Nimrod llevaba estas “ropas mA?gicas” A�que le hacA�an invulnerable y que habA�an pertenecido al mismo AdA?n. En el mismo relato se nos cuenta que, tras la expulsiA?n del ParaA�so, pasaron de AdA?n a su hijo Seth, y de A�ste a las siguientes generaciones, hasta llegar a NoA�. A�Algunos piensan que Enoch y MatusalA�n tambiA�n custodiaron estas prendas.Tras la muerte de NoA� llegaron a las manos de Nimrod.

 

Se dice que cuando AdA?n llevaba estas ropas, todos los animales se postraban ante A�l y le obedecA�an. Nimrod descubriA? que cuando A�l se ponA�a el prodigioso atuendo, los animales le obedecA�an. Esta pudiera ser la razA?n por la que fue conocido como un “gran cazador”, pudiendo ejercer su dominio y autoridad sobre las bestias. ValiA�ndose de las vestiduras divinas de AdA?n, Nimrod adquiriA? poder y fama incluso sobre los humanos, ya que tal vez tendrA�an el mismo efecto en estos que en los animales, lo que facilitarA�a sobremanera la expansiA?n de su mA�tico reinado. Nimrod fue considerado una prefiguraciA?n del Anticristo y resulta curioso que, segA?n A�la descripciA?n de la Bestia apocalA�ptica sobre la que cabalga la terrible Prostituta Escarlata (Babilonia la Grande), A�sta comparta con el tirano su caracterA�stica piel de leopardo.

El leopardo no es el emblema de ninguna naciA?n conocida; sin embargo, esta Bestia apocalA�tpica, montura de la Ramera de Babilonia, A�es descrita, en parte, con los rasgos de un leopardo.

 

Nimrod , iconogrA?ficamente, fue tambiA�n representado con cuernos y esta piel de leopardo objeto que llegA? a ser, en cierto modo, una forma ancestral de las “vestiduras reales” de las culturas antiguas, y asA� han sobrevivido en algunos pueblos -como los zulA?es- hasta nuestros dA�as. A�No en vano fue este atuendo el que Nimrod usA? como signo de su autoridad espiritual y su poder. Hay una tradiciA?n que sostiene que EsaA? obtendrA�a esta misma piel de leopardo de Nimrod, en una lucha que resultA? en la muerte del segundo. A�Luego la pista se pierde, aunque parece figurar entre las posesiones de JosA� A�(hijo Jacob, hermano de EsaA?) , cuya tA?nica colorida y resplandeciente recuerda mA?s la vestimenta de gloria de AdA?n que la mA?gica piel de leopardo. A�De cualquier modo, a travA�s de esta leyenda de EsaA? se puede establecer un siguiente escalA?n en el periplo del enigmA?tico taparrabo, que nos lleva ahora hasta Egipto. En la biblia, no habrA? ya mas menciones del leopardo hasta la descripciA?n del Anticristo y la Bestia, en Apocalipsis XIII: 22.

 

 

Tras la desapariciA?n -misteriosa- del poderoso Nimrod, A�porque oscuras son las referencias sobre su muerte en los textos antiguos, la pista del taparrabo prodigioso parece diluirse. En el Libro de Jasher, sin embargo, volvemos a encontrar algA?n indicio de lo que pudo ocurrir con esas prendas mA?s tarde: tras ser heredadas por los descendientes de AdA?n, llegan hasta NoA�, cuyo hijo Ham las roba; de su mano pasan a Cush, su heredero, y de A�ste a Nimrod. A�MA?s adelante (27:7-10) Esau adquiere las vestimentas sagradas asesinando a Nimrod A�-o uno de sus sucesores– en una de sus cacerA�as. A� EsaA? entonces usa la prenda mA�tica del mismo modo que su precedesor, convirtiA�ndose a su vez en un gran cazador (asA� es con frecuencia descrito en la biblia y representado en diversas escenas). A�La misma fuente no especifica cA?mo llegan las pieles mA?gicas hasta Jacob, o si lo hacen de algA?n modo. A�Sabemos de otros autores que afirman que el mismo Jesucristo llegA? a poseerlas, pero no hay nada sino rumorologA�a vana que justifique este punto.

Otra tradiciA?n propone que las ropas fueron enterradas por el propio EsaA? y que, eventualmente, miembros de su familia pudieron haberlas custodiado y conservado, confiA?ndolas en secreto a otras personas reverenciadas como signo de autoridad. Algunos han fantaseado A�aquA� con la razA?n oculta de la eminencia y rA?pida expansiA?n de algunos grupos o culturas a partir de esta A�poca, e incluso explicar como el Imperio Romano llegA? a ser un sistema colosal de dominaciA?n mundial.

 

Es curioso constatar que los mormones tienen dos tipos de vestimenta que simbA?licamente parecen vincularse con nuestro mA�tico taparrabo. Por un lado, usan para sus rituales un delantalito similar al mandil masA?nico (arriba) ; por otro, tienen otra prenda que representa hojas de higuera, una alusiA?n a la rectitud personal, pero tambiA�n una clara alusiA?n al pasaje bA�blico de la desnudez de AdA?n y Eva (abajo). Supuestamente representan tambiA�n aquellas prendas de las que hablamos y con las que Dios vistiA? al propio AdA?n in illo tempore, que dicen los eruditos. A�El alcance simbA?lico de estas cosas, no ya su mensaje, no debiera ser ignorado. A�Curiosamente, tambien, la leyenda de Nimrod como fundador de la masonerA�a se encuentra en muchas tradiciones tempranas de los francmasones, entre los que circulA? la leyenda de que la fraternidad tiene su origen preciamente en la construcciA?n de la Torre de Babel.

 

Si continuamos con nuestro seguimiento de la historia de estas misteriosas prendas sagradas, podremos intuir su reapariciA?n, disimulada, en el episodio bA�blico en que Jacob recibe la bendiciA?n de su padre Isaac, ciego, haciA�ndose pasar por su hermano EsaA?, disfrazado con aquA�llas. El rabino Rashi, entre otros, parece dar crA�dito a esta singular interpretaciA?n de este cA�lebre pasaje bA�blico en el que, mediante una impostura, Jacob recibe la bendiciA?n de Isaac ocultando hA?bilmente su identidad.

 

 

El siguiente hito en nuestro accidentado periplo tras el glorioso taparrabo serA? Egipto, aunque seguir el moteado rastro no resulte en esta ocasiA?n nada fA?cil, por que las referencias documentales son mA?s bien nulas y hay que echar mano de abundosos indicios, especialmente etimolA?gicos, pero tambiA�n histA?ricos. PodrA�amos aducir que A�nuestra prenda mA�tica, una vez en manos de Jacob (el A?nico patriarca bA�blico que fue momificado de acuerdo con los rituales egipcios) o de algA?n miembro de su familia exiliada a la tierra de los faraones alcanzA? su destino y llegA? de algA?n modo a formar parte de la indumentaria de la casta sacerdota. PodrA�amos establecer fA?cilmente nuestra conexiA?n egipcia, pues no nos faltan pruebas que sostengan tal hipA?tesis, como veremos.

Nuestro viaje tras el misterioso taparrabo serA? larga y con escalas. Desde el JardA�n del EdA�n, a Babilonia, y de aquA� hasta Egipto. AllA� volveremos a encontrarnos con nuestra piel de leopardo, vestimenta familiar para los antiguos sacerdotes egipcios. Y desde la tierra de los faraones, donde abundaremos en detalles sobre el significado de la piel mA?gica moteada, su relaciA?n con el dios Seth, su singular conexiA?n con el Cielo y su uso en el ritual funerario de la Apertura de la Boca. Proseguiremos la ruta y nuestras pesquisas nos llevarA?n a la intrigante asociaciA?n de Nimrod y Osiris y Baco, por lo que volaremos hasta A�Grecia, y de allA� a Tierra Santa, desde donde regresaremos, de la mano de TarzA?n de los monos, a lo mA?s profundo del A?frica Negra, A�a las madrigueras de los terribles hombres leopardo, A�y de aquA� de vuelta a los no menos nefandos antros iniciA?ticos del mundo moderno, en cuyos laberintos deambularemos en pos del misterioso y A�pico taparrabo. Pero todo eso es serA? otra historia, que les contaremos gustosamente en una segunda parte de este artA�culo, para cuya prA?xima lectura les emplazamos.

 

El mA�tico taparrabo de origen celeste, asociado a la piel de leopardo, formaba parte de la vestimenta ritual de los sacerdotes egipcios, especialmente durante la celebraciA?n de los rituales funerarios mA?s importantes

 

Una A�pica del taparrabos, con cuentagotas: A little NImrod (el pequeA�o NImrod) de Jacques Tissot, A�un cuadro que ilustra alguna de las curiosidades sobre el origen de la vestimenta de leopardo, algo mA?s que “fashion”.

 

 

 

Fuentes, notas y vA�nculos

* A�Nemrod oA�Nimrod, un monarca mA�tico deA�Mesopotamia, mencionado en el capA�tulo 10 del libro deA�GA�nesis, que ademA?s figura en numerosas leyendas y cuentos. Varias ruinas preservan el nombre de Nemrod,A�y tambiA�n aparece en laA�midrash judA�a. La tradiciA?n lo presenta como un tirano impA�o que construyA? laA�Torre de Babel. El tA�rmino “poderoso” equivale a gibborim*, con todas las connotaciones que pueden desprendersde del tA�rmino y que terminarA�an por perfilar la verdadera identidad de esta figura anticrA�stica, del que se dice que fue el primer monarca de la historia.

1 Osiris, Nimrod y el leopardo

2. El leopardo en el antiguo Egipto https://cowofgold.wikispaces.com/Leopard

3- El lado mA?s fashion del “leopard print”

2. A�Documental un poco chungo sobre los terrorA�ficos hombres leopardo africanos.

El hombre leopardo, un tubo curioso que ilustra este inquietante asunto

3 The real Leopard Men of the Congo, por David A. Adams

4.A�Leopardenmenschen http://frankzumbach.wordpress.com/2011/02/page/122/

5. TarzA?n contra los hombres leopardo, en papel impreso y en el celuloide bien rancio (TarzA?n y las mujeres leopardo, 1946)

6. Hombres leopardo en un interesante y bien documentado viejo artA�culo

7. Sex kitten beta programming and animal print mk ultra simbolism, en Exponsing the matrix

 

Lunes, octubre 20th, 2014 GENERALIS, MISTERIOS DE SÍBARIS 2 comentarios

El cementerio de los elefantes

 

 

La existencia de un misterioso y A�gigantesco cementerio colectivo al que los elefantes, durante siglos, tal vez milenios, irA�an a morir tras una larga y tortuosa peregrinaciA?n, sigue siendo un mito aA?n perdurable. A�A este lugar legendario se referA�an antiguos rumores en el A?frica negra como un santuario al que se retiraban los viejos elefantes o los ejemplares enfermos, conocedores del fin de sus dA�as, para sumar sus huesos a los de sus antepasados en alguna clase de singular ritual funerario, inconcebible y milagroso, mA?s propio de los hombres que de una especie animal. A�Se decA�a tambiA�n que ese emplazamiento sagrado atraA�a por medio de alguna fuerza sobrenatural a los elefantes moribundos, algo que no podA�an explicar las leyes naturales o fA�sicas al uso. A� Algunos lo situaban en algA?n punto impreciso del desierto de Arabia, y allA� lo buscaron otros muchos, en vano. A�Incluso aquellos exploradores que alguna vez afirmaron haber encontrado el fabuloso enclave, providencialmente, A�no fueron mA?s tarde capaces de volver a hallarlo para probar la veracidad de la historia; otros perecieron o desaparecieron en su intento de alcanzar el extraA�o santuario.

 

 

El A�mA�tico cementerio de los elefantes, segA?n laA�mitologA�a africana y el acervo popular, era entonces un lugar secreto ubicado en la inmensidad de A?frica; A�y allA� se buscA? con ahA�nco en el siglo XIX, persiguiendo el codiciado tesoro -toneladas de marfil- que se encontraba presumiblemente en el fantA?stico santuario: “Uno de los primeros viajeros que mencionA? la existencia de un lugar semejante fue el cA�lebre explorador escocA�s David Livingstone (1813-1893). Como misionero protestante, recorre incansablemente el continente y a A�l se deben numerosos estudios sobre las curiosidades geogrA?ficas africanas, como el famoso cementerio de elefantes. Sus relatos contribuyeron a crear una leyenda tras la que generaciones de aventureros se lanzaron a la raza durante un periodo que abarcA? basta los primeros decenios del siglo veinte. ” (n) (0)

 

La leyenda, que como veremos podrA�a estar fundamentada en hechos probables y ciertos, fue popularizada A�por las viejas pelA�culas de TarzA?n del no menos mA�tico Johnny Weissmuller -y asA� la conocimos nosotros-, aunque una de las primeras cintas que menciona el cementerio de los elefantes es Trader Horn. A�En todas ellas, un grupo de fanA?ticos y ambiciosos exploradores occidentales intentan localizar A�el marfil A�del colosal cementerio A�en las estribaciones del terrible Monte Mutia -recuerden: la patria chica del yuyu y A�los A�Gaboni, esos horrA�bles y pA�simos anfitriones negros aficionadA�simos al baile ridA�culo y al maltrato del hombre blanco -. AsA� ocurre por ejemplo en TarzA?n de los Monos, A�dirigida en , dirigida en 1932 por W.S. Van Dyke, que “establece toda su trama en la bA?squeda por parte de exploradores blancos de un hipotA�tico cementerio de elefantes, repleto de colmillos de marfil. Durante la expediciA?n, A�las tribus africanas presentes en la regiA?n explorada defienden que nadie que haya visto el cementerio de elefantes ha sobrevivido para contarlo. A�AdemA?s sienten miedo y supersticiA?n por ese supuesto cementerio ya que en sus creencias y en su folclore lo consideran unA�lugar sagrado.” A�De modo que, A�como decimos, todos los componentes decisivos que configuran el mito del cementerio de los elefantes se establecen definitivamente en estas primeras pelA�culas de aventuras.

 

 

La imagen de esta legendaria tumba de los paquidermos tambiA�n se enriquece con la iconografA�a de otras producciones mA?s recientes, como la pelA�cula de dibujos animados El Rey LEA�N( Disney A�1994 ), asA� como la adaptaciA?n musical de la misma, que recogen varios aspectos relevantes de la leyenda. A�La descripciA?n grA?fica del cementerio de los elefantes dada en estas A?ltimas obras, con el permiso de las increA�bles matte paintings de la pelA�cula TarzA?n y su CompaA�era (algunas de las cuales reproducimos en este post) es sencillamente soberbia, de atmA?sfera misteriosa y muy sugerente.

 

En algunas versiones del mito, este aura de misterio del lugar es potenciado por la apariciA?n de una figura oracular o espiritual como Darian, que se erige en guardiA?n del cementerio yA�saca partido de los restos de los elefantes muertos, motivo por el que es a la vez reverenciado y temido por los furtivos. A�Como quiera que sea, la atmA?sfera que rodea al enclave es ominosa y la ruta hacia el mismo, una vez conocida su situaciA?n secreta, es dura y peligrosa, lo que convierte la aventura en una autA�ntica queste y al santuario buscado en un genuino destino sagrado, meta de un camino o peregrinaciA?n hacia el temenos o centro del mundo, A�condiciA?n simbA?lica que conviene precisamente al cementerio de los elefantes, al que sA?lo los elegidos por sus cualidades espirituales pueden acceder efectivamente sin perder la vida.

 

La atracciA?n y el influjo del cementerio de los elefantes es obvia. Cazadores sin escrA?pulos y mercaderes ambiciosos sueA�an con los ingentes montones de marfil y -quizA?- otros tesoros de valor incalculable que se ocultan entre los colosales esqueletos del lugar. Los aventureros fantasean con el tamaA�o de los colmillos de los cientos de miles de majestuosas criaturas que han encontrado su lugar de reposo en tan fabuloso enclave, oscuro como la mA�tica caverna de los tesoros de todas las traidiciones, remoto e inaccesible como el mismo fin de la tierra. Otros, sin embargo, mA?s nobles en sus propA?sitos, pretenden rescatar a los exploradores que les precedieron y que han desaparecido en su bA?squeda de la tumba; pensando que han caA�do en las garras de los guardianes del cementerio como castigo por su osadA�a de perturbar la paz del lugar sagrado. A�Se piensa que estos guardianes han podido matar a los exploradores, y son muchos los que buscan vengar su muerte.

Tradicionalmente, se ha referido que los que han vuelto de la bA?squeda del cementerio de los elefantes siempre narraban historias confusas: asA� se ha llegado a decir, por ejemplo, que hubo quienes seguA�an a elefantes moribundos -buscando que el animal los condujese al emplazamiento secreto- sA?lo para descubrir que el paquidermo los habA�a estado conduciendo en cA�rculos, aparentemente para confundirlos y hacerles errar en su intento.A�Se cuenta tambiA�n una historia sobre un libro que se hallarA�a en algA?n lugar del cementerio de los elefantes, una suerte de antiguo y poderoso grimorio que contendrA�a hechizos o sortilegios que contribuyen aA?n mA?s, si cabe, a engrandecer este aspecto numinoso del mito.

 

 

Pero, al margen de la vertiente mA?s fantA?stica del asunto, ya advertimos que parecen existir circunstancias e indicios reales que han favorecido el desarrollo del mito del cementerio de los elefantes. En un opA?sculo escrito por el especialista A�Rupert Sheldrake se plantea la hipA?tesis de que tal vezA�parte de la leyenda sea verdad. Aquella surgeA�, segA?n este autor, A�”a partir del hecho de que los esqueletos de elefantes se encuentran frecuentemente en grupos, cerca de fuentes de agua. SegA?n Sheldrake, los elefantes con algA?n tipo de desnutriciA?n buscan instintivamente este tipo de fuentes acuosas, con la esperanza de que el lA�quido les permita mejorar sus condiciones.” Este amontonamiento masivo de esqueletos junto a determinados enclaves podrA�a haber inspirado la idea primigenia de un colosal y multidudinario cementerio de paquidermos.

 

 

Se han esgrimido diversas teorA�as para explicar el origen de la leyenda. Una de ellas incluye la menciA?n de personas que dicen aseguran haber encontrado grupos de esqueletos de elefantes juntos, o han observado viejos elefantes y restos A?seos compartiendo en el mismo hA?bitat. Otros autores sugieren que el arranque del mito estA? en vestigios de restos masivos de elefantes, como los hallados en las excavaciones de Saxony-Anhalt, donde los paleontA?logos rescataron hasta veintisiete esqueletos de Palaexodon antiquus (un pariente lejano A�y bastante mA?s fondA?n del elefante actual, del Cuaternario). En este caso concreto, los colmillos de los esqueletos se habA�an perdido, lo que indica la presencia de cazadores que posiblemente justifica la apariciA?n masiva de restos en el mismo lugar

 

http://blogs.dickinson.edu/romnat/2011/06/13/mammoths-and-mastodons/

 

Para muchas personas la cosa no admite duda: los elefantes lloran a sus muertos. A�La primera prueba que demuestra que los elefantes, como los seres humanos, dan gran importancia a los restos de sus congA�neres, fue publicada hace aA�os en el estudio de Karen McComb y Lucy Baker A�de la Univeridad de Sussex University A�y en otro tA�tulo de A�Cynthia Moss de la sociedad A�Amboseli Trust for Elephants ; en ambos anA?lisis se aportan indicios que apuntan en favor de la tesis del “luto” de los elefantes: en muchas ocasiones se les ha grabado y fotografA�ado tambiA�n en circunstancias donde se aprecia claramente cA?mo se ve atraA�dos por los huesos, se acercan a olisquearlos, tocarlos con sus patas e incluso volver en repetidas ocasiones a “visitar” los esqueletos y vestigios de elefantes muertos.

 

Que los elefantes -en este aspecto- son esencialmente “humanos” en sus emociones es un vieja idea, que ya comenzA? a extenderse en los aA�os cincuenta; no ha sido hasta hace poco que la ciencia ha probado a travA�s del estudio de los componentes de la leche materna -humana y del elefante- que ambas especies contienen una sustancia comA?n (oligosacA?ridos ) que propicia el crecimiento y desarrollo de las A?reas mA?s complejas del cerebro. Como nosotros, los elefantes “entierran” a sus muertos, cubriendo sus restos con ramas y hojas; parecen sufrir y plaA�ir por sus seres queridos tan profundamente como los seres humanos, y se les ha visto regresar a las “tumbas” de sus amigos o familiares para -aparentemente- presentar sus respetos periA?dicamente, incluso durante grandes lapsos, aA�os o lustros. Como nosotros, tambiA�n, los elefantes quizA? recuerden -gozan de una memoria prodigiosa, segA?n se dice- a aquellos con los que han compartido un trecho de su dilatada vida.

 

M atte painting – C

Como humanos, contemplamos con gravedad el trauma de la muerte, y muchos de nosotros estamos familiarizados con el luto, el sentimiento de pA�rdida de un ser querido o prA?ximo. Imaginemos entonces el sufrimiento de estos animales, expuestos a una contA�nua convivencia con los vestigios de sus congA�neres y amenazados por la presencia constante de la muerte -en su propio entorno- ; en este sentido, para algunos es inaceptable considerar que sA?lo nosotros los seres humanos somos los A?nicos capaces de experimentar compasiA?n o empatA�a.

 

 

http://www.digilibraries.com/html_ebooks/111117/19550/www.digilibraries.com@19550@19550-h@19550-h-8.htm

 

Hay disidentes, como de costumbre, para estas teorA�as sobre un supuesto “luto” de los elefantes. La experiencia ha demostrado que estos animales tienen un interA�s particular por los restos de sus congA�neres, pero no es exclusivo; tambiA�n les llaman la atenciA?n otros vestigios A�(A?rboles, plantas, otras especies), sin mostrar una clara preferencia por alguno. La talla de objetos, su complejidad o su rareza no es precisamente algo que capte su atenciA?n; antes bien entran en juego elementos olfativos o tA?ctiles que no podemos explicar totalmente. TambiA�n se observa que el marfil, mA?s que los huesos, les atrae particularmente (se les ve en algunos vA�deos manipulando -o inspeccionando cuidadosamente- A�fragmentos de marfil A�con las patas). Quienes han estudiado este comportamiento de los elefantes suponen que este interA�s particular pudiera proceder del papel que los colmillos tienen en el juego de interacciones sociales durante la vida de los individuos. Como quiera que sea, se cree que el grado de parentesco con el ejemplar fallecido- como algunos han supuesto- no parece A�un dato relevante en este fenA?meno.

 

 

 

Cazadores de elefantes como Walter “Karamojo” Bell, que conoce profundamente el comportamiento de estos animales, tambiA�n descartan la teorA�a del “luto” entre estos animales e igualmente niegan la existencia de un hipotA�tico cementerio de elefantes. Afirman que los huesos y restos que se encuentran permanecen en el mismo lugar, durante aA�os, entre los matorrales donde se los ha visto por vez primera, inalterables. Estas evidencias entran en franca oposiciA?n con otros testimonios en los que los elefantes parecen interactuar de modo inteligente con los vestigios de otros ejemplares muertos, especialmente con los colmillos y crA?neos.

Hasta el momento, lo que sabemos es que los huesos de elefantes pueden ser encontrados en grandes cantidades en diversos lugares, casi siempre cerca de fuentes de agua, lo que parece haber dado lugar a las primeras narraciones sobre un supuesto cementerio de colosales proporciones. TambiA�n se sabe que los elefantes enfermos o muy viejos a menudo deambulan buscando una zona fresca, junto al agua, para permanecer en ella el mayor tiempo posible -quizA? para paliar su enfermedad A�o debilidad– y que muchos acaban encontrando aquA� la muerte. Tal vez, finalmente, el cementerio de elefantes sea un lugar real y fA�sico, pero no de rasgos tan A�picos, sobrenaturales o romA?nticos como nos sugieren la ficciA?n o el mito.

O puede que, simplemente, aA?n no haya habido un aguerrido o inspirado buscador que haya alcanzado el fabuloso enclave , que haya vuelto con el A?nimo y la generosidad suficientes para contarlo y para burilar con esmero una precisa equis en un mapa que marque el camino A�a otros mA?s incrA�dulos y menos audaces.

 

 

Fuentes, vA�nculos y notas

 

(0I (Laroussehttp://www.librosmaravillosos.com/losgrandesenigmas/capitulo06.html#_19._El_cementerio)

(1) Le cimetiere des elephants

(2) TarzA?n matte paintings

(3) Cemeterio de elefantes en wiki

(4) El debate sobre el elefanteA�A�, A?elefantes de luto.?

(5) Mistery of th eelephants graveyard

(6) Elephant graveyards

(7) Elephants never forget their dead by Roger Highfield

(8) TarzA?n y su compaA�era

(9)Misterios del mundo: cementerio de los elefantes

(10) A�Tales of the elephant bones

 

 

Jueves, octubre 9th, 2014 GENERALIS 4 comentarios

Vecinos

(Antes dar inicio a la entradaA� quiero anunciarles que a partir de hoy, y en las entradas venideras, podrA?n visitar en los descansos de su lectura-proyecciA?n nuestro JazzBar. Esta microsecciA?n, a la que he titulado a�?Visiten Nuestro JazzBara�?, acompaA�arA? a todas las entradasA� a modo de a�?postrecito musicala�? y su pretensiA?n sA?lo es conseguir el solaz y A�placer sonoro de nuestros/as visitantes).

 

 

En alguna ocasiA?n he oA�do por ahA� que la Tercera Guerra Mundial comenzarA? con un incidenteA� en una comunidad de vecinos. No sA� si esto finalmente serA? asA�, pero en estos tiempos donde estA? tan de actualidad las disputas por las fronteras, los lA�mites de las naciones y de los estados, y por seguir la estela de la entrada dedicada a ChomA?n, quiero llevar a la TA�a hasta CanadA? a que nos invite a tA� y pastas un britA?nico afincado allA�. Para convencerla le traigo el cortometraje de animaciA?n VECINOS (Neighbours, 1952) de Norman McLaren, conocido como el A�poeta de la animaciA?nA�: Dos vecinos conviven en armonA�a hasta que una flor crece en la lA�nea divisoria entre sus propiedades. A?A quiA�n le pertenece? El argumento que sigue termina con ambos vecinos en sus tumbas.

Vecinos

La singularidad de McLaren radica en unir el cine experimental y de vanguardia con la tradiciA?n ilusionista de los espectA?culos de animaciA?n cinematogrA?fica. McLaren naciA? en Glasgow el aA�o 1914 y, con solo 20 aA�os, cuando todavA�a era estudiante en la Glasgow School of Fine Arts descubriA? las filmaciones de los rusos Eisenstein y Pudovkin. Estas pelA�culas simbolizaron un cambio en su manera de concebir el cine; esta iba mucho mA?s allA? del mero entretenimiento, convirtiA�ndose en un gran medio expresivo. Su primera filmaciA?n, Hand-painted Abstraction, realizada sin cA?mara, sino pintando y dibujando directamente en la superficie del celuloide, hizo que John Grierson decidiese contratarlo para la British General Post Office Film Unit en Londres. Durante este periodo McLaren logrA? un sutil balance entre la libertad expresiva y la disciplina artA�stica.

FantasA�a enA� Colores

El aA�o 1936, en el inicio de la Guerra Civil, McLaren trabajA? como cA?mara en EspaA�a, experiencia que le marcarA? a lo largo de su vida. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, McLaren se trasladA? a Nueva York, ciudad que abandonA? cuando Grierson le animA? a unirse al National Film Board of Canada (NFB). En la NFB desarrollA? su faceta de animador, nombre por el cual se le conocA�a, y creA? un estudio de animaciA?n.

Boogie Doodle

McLaren experimentA? con diversas tA�cnicas cinematogrA?ficas y se interesA? especialmente por la creaciA?n del sonido trabajando directamente sobre la pelA�cula. Mientras la creatividad, el humor y la tA�cnica son los rasgos distintivos de su obra, en su vida personal fue conocido por su clara voluntad pacifista que lo llevA? a participar en proyectos audiovisuales educativos promovidos por la UNESCO; el aA�o 1949, en China, donde introdujo a los estudiantes en las tA�cnicas de animaciA?n, y en 1953 repetiA? el proyecto en la India. Precisamente, de su estancia en la China surgiA? Neighbours, una parA?bola en contra de la guerra que le hizo ganar un A�scar en 1952. Norman McLaren ha sido y continA?a siendo un punto de referencia para el cine de animaciA?n y tangencialmente para muchos cineastas actuales, ya que fue capaz de establecer una relaciA?n A�ntima con el celuloide, como la existente entre el pintor y su lienzo.

Pas de Deux

 


VISITEN NUESTRO JAZZBAR:

Me he inspirado en el amigo de R. Daneel O. y os he traido un grupo de a�?negros sudorososa�?. Es el trio del inmenso pianista Oscar Peterson, inmenso en lo fA�sico y en lo musical, habitual en las bandas sonoras de McLaren. Eso sA�, poner el volumen del aparato a un nivel que no moleste a losa��..a�?Vecinosa�?:

 

Fuentes y enlaces

http://www.macba.cat/es/pequenyas-historias-del-cine-norman-mclaren-y-el-cine-de-animacion

http://www.escaner.cl/escaner16/comic.htm

CHOMA�N

Como he comprobado que la Tita tiene especial predilecciA?n por lasA� imagenesA� fantA?sticas, que mejor paraA� empezar mis entradas dedicadas al celuloide que hacerlo de la mano de un pionero. Creo que no exagero si lo califico como el autA�ntico iniciador de la cinematografA�a en nuestro pais:A� Segundo de ChomA?n.

Director, tA�cnico de iluminaciA?n y de fotografA�a, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantA?stico y del cine de animaciA?n fue una de las personalidades mA?s relevantes a��y fascinantesa�� de los primeros treinta aA�os de existencia del sA�ptimo arte y trabajA? al lado de algunos de los directores europeos mA?s importantes del perA�odo.

Fue, junto a los hermanos LumiA?re, George MA�liA?s y Charles PathA� uno de los pioneros de la historia del cine. Impresionado por el descubrimiento del cinematA?grafo, viajA? a ParA�s en 1897 para poder estudiar el magnA�fico invento de cerca. A su vuelta a Barcelona fundA? un estudio para la coloraciA?n de pelA�culas. En 1906 fue contratado por la empresa francesa PathA�, para la que realizA? mA?s de 100 cortometrajes. ChomA?n trabajA? incansablemente en nuevos descubrimientos tA�cnicos y efectos especiales que luego aplicaba a sus pelA�culas fantA?sticas. Sus colaboraciones en mitos del cine mudo como Cabiria de Pastrone o NapoleA?n de Gance le hicieron ganarse el apodo de A�el MA?liA�s espaA�olA�.

Demos un repaso a lo mA?s significativo de las aportaciones de ChomA?n al cine:

El paso de manivela: SegA?n FernA?ndez Cuenca,A� Blackton realizA? para la Vitagraph su pelA�cula , en la que se veA�a a objetos inanimados desplazA?ndose por sA� solos. El filme tuvo mucho A�xito en Estados Unidos y no tardA? en llegar a Francia, en donde produjo sorpresa y entusiasmo. Los productores franceses, al ver la pelA�cula The Haunted Hotel, A�quedaron atA?nitos ante el prodigio, al que en seguida dieron el nombre de movimiento americano. LeA?n Gaumont movilizA? a sus tA�cnicos para que a toda costa descubriesen el sistema que permitA�a lograr tales juegos increA�bles. PathA�, sin embargo, no tenA�a que preocuparse, pues era Segundo de ChomA?n el inventor de aquella maravilla. Lo que los americanos llamaban one turn, one picture y los italianos denominarA�an sin tardanza como giro ad uno, era el paso de manivela creado por ChomA?nA�.

El travelling:A� Que aplicA? por primera vez en La Vie et la Passion de N.S. JA�sus-Christ. El historiador y crA�tico italiano Lino Lionello Ghirardini, en su Storia Generale del Cinema (MilA?n, 1959), dedica toda una pA?gina a la enumeraciA?n de los descubrimientos y hallazgos del ilustre turolense. A�El gran mA�rito de Pastrone (Piero Fosco), fue parcialmente compartido -dice Ghirardini- por las invenciones del operador del film, el espaA�ol Segundo de ChomA?n, maestro en efectos especiales, con las siguientes innovaciones: El travelling, que ensaya el 5 de agosto de 1912 (ignora Ghirardini que ya habA�a sido utilizado por ChomA?n anteriormente), y sucesivamente perfecciona; la aplicaciA?n estA�tica de la luz artificial, que en Cabiria sirve principalmente para A�modelarA� el rostro de los actores y crear determinado ambiente o ciertos efectos especiales, como el que procede de la iluminaciA?n desde la base de un decorado de dimensiones normales; el uso funcional de la panorA?mica; el ritmo continuo de las tomas cinematogrA?ficas y la fijeza de la imagen sobre la pantallaA�. Resulta grato que sea un italiano quien haga justicia a ChomA?n, cuando tantos intentos hubo de minusvalorar su trabajo o silenciar su colaboraciA?n.

La bicromA�a alterna: Desde 1923, asociado con el ingeniero suizo Ernest Zollinger, trabaja en un sistema de cine en color por bicromA�a alterna, que le supondrA? la medalla de oro de la ExposiciA?n Internacional de FotografA�a, A�ptica y CinematografA�a de TurA�n. En 1926 se incorpora a la SocietA� du Film en Couleurs Keller-Dorian de ParA�s para seguir investigando la posibilidad del cine en color, y a finales de los aA�os veinte colabora en algunas producciones francesas, entre las que destacan La batalla (Edouard Emile Violet y Sessue Hayakawa, 1923), la gran superproducciA?n NapoleA?n (1927) de Abel Gance o El negro que tenA�a el alma blanca (1926), del director espaA�ol Benito Perojo, que serA? su A?ltimo trabajo para la gran pantalla.

Efectos especiales: Fue el primero que realizA? cine cientA�fico y el de reconstrucciA?n histA?rica, inventA? el gA�nero cA?mico de las persecuciones, utilizA? con mucho A�xito la uniA?n entre imagen real y maquetas, las sobreimpresiones sobre fondos transparentes, construyA? cA?maras especializadas, desarrollA? la tA�cnica del dibujo animado, coloreA? a mano, fotograma a fotograma, diseA�a unas plantillas de celuloide que facilitaban este trabajo y conseguA�an mayor precisiA?n en la delimitaciA?n del color. Este sistema, con ligeros cambios, fue patentado mA?s tarde por la casa PathA� con el nombre de A�PathA�colorA�.

 

Y a continuaciA?n deleitA�monos con algunas de sus creaciones:

 

THE RED SPECTRE (1907) :

THE FROG (1908):

THE KIRIKI ACROBATES JAPONAIS (1908):

EL HOTEL ELA�CTRICO (1908):

Fuentes y enlaces

Segundo de ChomA?n, el cine de la fantasA�a.

http://decine21.com/biografias/Segundo-de-Chomon-57506

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Álbum Fotográfico

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