Archivo de febrero, 2013

Polvo eres…

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Este amigo que les observa no es tan diferente de nosotros; su decrA?pita anatomA?a estA? compuesta por lo mismo que la caduca nuestra, A?tomos. Bien es verdad que ese conjunto de A?tomos que mostramos aquA? arriba ha perdido la maravillosa capacidad autopoyA?tica con que cuenta el nuestro y, esperemos, el suyo. Pero, aunque apasionante, no es este el tema que nos ocupa; ya ha sido tratado en anteriores -lejanA?simas parecen ya- entradas.

MA?s bien nos interesa hoy reflexionar sobre la procedencia de uno u otro conjunto de A?tomos. Es mA?s, sobre la procedencia de cualquier A?tomo que exista en el Universo Mundo. Dejando aparte la materia y la energA?a oscura que, como sus nombres indican, son cuestiones un tanto hermA?ticas y misteriosas aA?n, centrA?monos en la materia ordinaria; ordinaria de nombre porque por lo demA?s ha conformado alguna de las maravillas que les hemos mostrado alguna vez en esta humilde morada, que no es poco. Y conformarA? cualquier objeto material del Cosmos que se les ocurra.

A?De dA?nde proceden esos juguetones A?tomos que forman su cuerpo? A?De dA?nde procede cualquier A?tomo que mora sobre la faz de la Tierra? A?De dA?nde, cualquiera de los que existen en este inabarcable, inabordable, Universo? A?De dA?nde, en definitiva, cualquiera de los que puebla esa maravilla de la inteligencia que solemos llamar tabla periA?dica?A?Pues todos del mismo lugar, de esos millones de millones de imponentes crisoles que abarrotan el espacio-tiempo, las estrellas. Pero hagamos un poco de historia.

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En un principio todos los A?tomos creados tras el Big Bang eran de hidrA?geno. Muy triste serA?a nuestra existencia -no existencia, dirA?amos mA?s bien- de seguir esto asA?. La fuerza gravitatoria fue amontonA?ndolos en tremebundas calderas termonucleares: estrellas de primera generaciA?n, es decir, las primeras que vieron o dieron, por mejor decir, la luz a nuestro primigA?neo Universo. La temperatura, y por tanto la velocidad de las partA?culas en el interior de las estrellas, es sencillamente descomunal y esto permite actuar al segundo personaje que necesitamos, la fuerza nuclear fuerte. Nuclear porque su rango de actuaciA?n es muy pequeA?o, del orden del tamaA?o de un nA?cleo, una cienbillonA?sima de metro. Fuerte porque lo es mA?s que las otras tres interacciones fundamentales de la Naturaleza. Tanto es asA?, que supera con mucho la repulsiA?n electromagnA?tica -tercera interacciA?n fundamental en escena- que experimentan los protones por tener la misma carga. La fuerza nuclear fuerte actA?a como un gancho que mantiene unidos, siempre que estA?n lo suficientemente cerca, a esos esquivos protones que tenderA?an a alejarse por mor de su carga. Y cuando en un nA?cleo atA?mico se une mA?s de un protA?n ya no tenemos hidrA?geno, pasamos a tener helio.

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SA?, lo que durante siglos habA?an buscado los alquimistas, la transmutaciA?n de unas sustancias en otras, lo llevaban haciendo los astros desde la noche de los tiempos. La condiciA?n necesaria para conseguir enganchar los protones entre ellos, venciendo su repulsiA?n a distancia, es la elevadA?sima temperatura que se da en el interior de las estrellas y que les confiere velocidades de vA?rtigo. Mediante este proceso, la fusiA?n nuclear, los A?tomos de hidrA?geno se van transmutando en los distintos tipos de A?tomos que forman toda la materia que existe. AdemA?s se desprende energA?a, una gran cantidad de energA?a, inmensa (1), dadas las toneladas por segundo que se fusionan.

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Sin embargo, este procedimiento es estable hasta producir el hierro (elemento que cuenta con 26 protones y 30 neutrones en el nA?cleo del isA?topo mA?s comA?n), lo cual nos explica el porquA? de su abundancia, por ejemplo en el interior de los planetas rocosos. De modo que, A?cA?mo se ha producido el resto de elementos mA?s pesados que el hierro, con mA?s protones en su nA?cleo? Mediante una de las mayores catA?strofes que se pueden contemplar en el Universo; mayor aA?n que la pA?rdida de Cuba o la actuaciA?n de Remedios Amaya, a cuyo lado el Krakatoa no es mA?s que un petardo de dos pesetas, la explosiA?n de una supernova (2).

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Una estrella es, en esencia, una bola de gas, o plasma por mejor decir. Tal geometrA?a es posible gracias al concurso de dos tendencias o fuerzas antagA?nicas. Por un lado la presiA?n y la radiaciA?n (la cantidad de energA?a emitida por segundo y metro cuadrado es tremebunda) que tiende a arrastrar toda la materia hacia afuera. Por otro lado la sempiterna gravedad, que tiende a colapsarla hacia adentro. Durante la vida normal de una estrella ambas fuerzas estA?n equilibradas y mantienen la estabilidad del monstruo. Pero al final de la vida de A?ste, cuando el combustible nuclear se ha agotado y las reacciones termonucleares de fusiA?n dejan de ser viables, la gravedad toma el control de asunto, y esto es un asunto grave. La estrella comienza a contraerse sobre sA? misma; llega un momento de apretura -jamA?s visto en el metro de Tokio o esquina de la madrugA?- en el que la materia se va haciendo cada vez mA?s densa paraA?implotar y acabar explotando en un autA?ntico reventA?n que ya querrA?a para sA? cualquier mascletA?.

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Esta enorme constricciA?n crea las condiciones necesarias para producir el resto de elementos quA?micos y, de paso, la explosiA?n de la supernova los disemina por doquier, haciendo posible la formaciA?n de nuevas estrellas en lejanos emplazamientos y futuras A?pocas gracias a los escombros del astro sacrificial. Estrellas de posterior generaciA?n, con mA?s riqueza y diversidad de elementos, que dejarA?n migajas de sus ladrillos para la construcciA?n de planetas que orbiten a su alrededor rindiA?ndoles pleitesA?a. Tengan presente, pues, que cualquiera de los A?tomos que forman su, a buen seguro, apreciado cuerpo, por mucha cA?rcel del alma que algunos lo quieran considerar, estuvo anteriormente, en un tiempo muy, muy lejano, el el interior de algA?n extinto crisol, de alguna estrella muy, muy lejana.

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Estrellas medianitas como nuestro Sol, que no tienen la masa necesaria para convertirse en uno de estos artefactos pirotA?cnicos, acabaran sus dA?as -hecho un poco mA?s lejano de lo que los mayas previeron, por suerte para la mayorA?a de los presentes- de un modo algo mA?s apacible. Lo que el futuro nos depara, dentro de unos cinco mil millones de aA?os de nada, es un desagradable cosquilleo producido por la excesiva cercanA?a de nuestro Astro Rey. Al agotar su combustible -hidrogenado y supervitaminado- el Sol irA? aumentando su tamaA?o hasta convertirse en una suerte de gigante roja, para acabar engullA?ndonos, no sin antes haber carbonizado hasta al mA?s gA?lido de los suecos, reduciA?ndolo a vil ceniza.

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Polvo de estrellas somos, y en polvo de estrellas nos hemos de convertir (3).

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Este miA?rcoles de ceniza (4) es un dA?a tan apropiado como otro cualquiera, o quizA? mA?s, para reflexionar sobre la transitoriedad de su existencia. Gimnasia de verdad recomendable, que les invitamos a practicar y de la que cada cual podrA? sacar las mA?s beneficiosas, reparadoras y reconstituyentes conclusiones. Memento Mori.

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– Notas -.

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(1) La energA?a de fusiA?n nuclear se postula como la energA?a del futuro. Su rendimiento es sencillamente increA?ble y el combustible es realmente barato, pues el hidrA?geno se puede extraer con facilidad del agua de mar, sustancia de cierta abundancia. Un simple vaso podrA?a abastecer a toda una ciudad. El problema es controlar en condiciones de laboratorio las enormes presiones y temperaturas necesarias para hacer viable el proceso. Hasta ahora no se ha conseguido. A?Creen vds. que se lograrA? en un futuro cercano, o habrA? que esperar a que se agoten los combustibles fA?siles, ciertamente lucrativos para segA?n quA? rico personajete? Tiramos la piedra y escondemos la mano para dar cabida a las mentes conspiranoicas que, a buen seguro, nos acompaA?an.

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(2) En 1054 los astrA?nomosA?chinos dejaron constancia de la observaciA?n de una muy brillante, las noches fueron por un tiempo ciertamente luminosas. Esta supernova dejA? como rastro la Nebulosa del Cangrejo. Para mA?s supernovas vean el enlace.

(3) Hay otra manera, algo mA?s optimista o luminosa tal vez, de entender este hecho incontrovertible; es pensar que somos el Universo que se contempla a sA? mismo, una autA?ntica maravilla de autopoyesis y disminuciA?n de la entropA?a en contra de todo lo esperable.

(4) Aprovechamos la ocasiA?n para saludar y mandar A?nimos a Joseph, que se jubila porque estA? viejecito, y muy bien que hace, que no va a ser todo trabajar en esta vida. Total, para acabar como el que encabeza la entrada, mordiendo el polvo.

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miércoles, febrero 13th, 2013 MEMENTO MORI, TRANTOR 19 Comments

El arte de Robert Lawson

Robert Lawson, Cityship

 

Robert Lawson, nacido 1892 en un pueblitoA?de New Jersey, llegA? a ser un ilustrador de gran prestigio, A?coetA?neo de otros grandes del dibujo como Andrew Loomis, George Petty, Dean Cornwell, Raeburn Van Buren o el mismA?simo Norman Rockwell.A? De niA?o, contrariamente aA?lo que marcan los tA?picos, LawsonA?no dio ninguna muestraA?precoz de su temperamento artA?stico.A? Su interA?s por el dibujo comenzA?A?duranteA?sus estudios superiores, que le condujeronA?hastaA?la New York School of Fine and Applied Arts, donde fraguarA?a su estilo. Su trayectoria profesional comenzA? en 1914.

Sus primeras obras datan de este mismo aA?o, cuando tuvo su primer estudio en Greenwich Village y consagrA? su tiempo a la realizaciA?n de ilutraciones para revistas, trabajos comerciales y diseA?os escenogrA?ficos. Hay poco o casi nada en la red sobre esta A?poca temprana de su producciA?n. DespuA?s de su experiencia como soldado en la primera guerra mundial, comenzarA?a su verdadera carrera como ilustrador, con algunas publicaciones en el The Century magazine,A?con un grafismoA?-entonces- deudor de autores como Sidney Sime (*).

RA?pidamente seA?determinarA?a su predilecciA?n por el pincel y la tinta como el medio favorito para sus fabulosas creaciones;A?conA?un empleo sutilA?y perfectamente calibrado de la lA?nea, produjo imA?genes barrocas, sugerentes como pocas, de gran potencia visual y un lirismo poco frecuente. El viaje y la aventura sonA?a menudo los protagonistas de las historiasA?que Lawson ilustrA? de modo soberbio.

 

Robert Lawson, mar de los Sargazos

 

-Fuentes y vA?nculos-

(1) El arte de Robert Lawson

(2) Supimos del arte de Lawson gracias a los artA?fices de Feuilleton

(3) El fabuloso vuelo de Peter y Gus, un cuento ilustrado por Robert Lawson

(4) El alma de Robert Lawson, un interesante estudio sobre los detalles tA?cnicos y compositivos de la obra de Lawson

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martes, febrero 12th, 2013 ICONOGRAPHIA CURIOSA 8 Comments
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