La invención de Hugo Cabret

28 febrero
2012
escrito por Flegetanis

La fabricación de un homúnculo mediante el uso de oscuras artes mágicas y espagiria, según un grabado antiguo. Via

 

Desde nuestro temprano encuentro con el inmortal personaje de Carlo Collodi, Pinocchio, nos ha cautivado el misterio del autómata y su versión cabalística, el homúnculo, que grandes obras de la literatura --el Frankenstein de Shelley, el Golem de Meyrinck, el Von Kempelen de Poe-- y el cine fantásticos --Wegener, Spielberg, Ridley Scott-- se han ocupado de revivir, con gran fortuna en la mayoría de los casos. La visión de la última película de Martin Scorsese, La invención de Hugo Cabret, basada en la novela homónima de Brian Selznick,  resucita de nuevo, mediante un hábil uso de las artes mágicas de la cinematografía, este mito recurrente del hombre artificial, uno de los asuntos centrales de la historia de Selznick.

El homúnculo, del latín “hombre minúsculo” es en el ámbito fantástico una ser humano en miniatura --pariente simbólico del microcosmos del hermetismo-- creado a partir de diversos materiales como madera, metal, e incluso carne y tejidos orgánicos --véase el moderno Prometeo-- insuflados de vida artificialmente por medio de diversos procedimientos cabalísticos, alquímicos o mágicos. Como muchas otras formas de vida artificial, a menudo el homúculo se convierte en esclavo o sirviente --voluntario o no-- de su creador.  (1) En la Invención de Hugo, además, el autómata recuerda también poderosamente al jugador de ajedrez de Maezel  y aún a esas cabezas parlantes de las que está plagada la historia del ocultismo (a) , e incluso el famoso Baphomet que supuestamente adoraban los templarios, por el carácter profético u oracular que el muñeco de hojalata tiene en esta ficción, que de ningún modo pretendemos desvelarle.

Hugo, aprendiz de brujo y artífice inspirado, enfrascado en su tarea de insuflar vida al homúnculo, meta secreta de alquimistas, cabalistas y nigromantes

 

El autor de La invención de Hugo Cabret, Brianz Selznick, un reconocido  ilustrador de cuentos infantiles-juveniles, afirma haberse inspirado paraa crear El Mundo de Hugo Cabret en el Edison’s Eve: A Magical History of the Quest for Mechanical Life, de Gaby Wood, texto que, en palabras del propio Selznick, contaba la verdadera historia de unos complejos autómatas a cuerda que fueron donados a un museo de París (3).

Ilustraciones para la Invención de Hugo Cabré (más de trescientas en el libro)

Cuando vimos el libro de Selznic en las librerías, hace unos años, nos percatamos inmediatamente de su carácter insólito y su rareza. Este volumen de más de quinientas páginas no era exactamente una novela al uso, ni siquiera una novela gráfica; tampoco era un libro de ilustraciones, aunque éstas nos llamaran la atención poderosamente. Lo que más sorprendía era la combinación pocas veces tan bien lograda de brillantez visual y atmósfera. Justo lo que la película de Scorsese ha sabido traducir admirablemente. De hecho, el propio libro original tenía mucho de cinematográfico, más allá de su valor literario, que muchos juzgan escaso, o al menos dentro de lo que se espera de una obra fantástica para jovenes.

Algunos guiños son aptos para todos los públicos

 

 

Encontrarán aquí, allá y acullá críticas elogiosas y apasionadas sobre La Invención de Hugo rubricada por Scorsese, en estos términos u otros similares:  “La primera película de Martin Scorsese para toda la familia es un sentido y emotivo homenaje a los primeros tiempos del cine y, concretamente, al arte de Georges Méliès ( ) 1 “(…) más que una película, lo último de Scorsese es un milagro; una quimera; una película que pone de moda una sensibilidad fílmica obsoleta entre pinceladas de ingenio, visual y conceptual, apabullantes. Con la inestimable colaboración de su extraordinario decorador de cabecera, el gran Dante Ferretti, el cineasta italoamericano compone un universo y una geografía emocional genuina y rigurosamente propia (…) (cita)”  Nuestra opinión  como espectadores, mucho más prosaica:  una película visualmente estimulante, brillante  y de atmósfera cautivadora; una auténtico homenaje a uno de los pioneros del cine, Georges Melíes, así como al propio séptimo arte,  pero carente de interés narrativo, de trama endeble y raquítica.
Otros guiños no son tan comprensibles; sólo para espectadores como usted.
 
Georges Meliés, el primer mago del cine
A nuestro modo de ver, la película resulta a ratos tan aburrida que nos entregamos --casi involuntariamente--  a una de nuestras pasiones privadas favoritas: la lectura en código B, en modo paranoico o sincromístico, de algunas de las escenas de la cinta. Con resultados nada desalentadores, todo hay que decirlo. Aunque en parte alguna hemos visto --todavía-- referencias sobre este contenido subterráneo o de tono ocultista en la trama de La Invención de Hugo -- hecha la salvedad de esta alusión al mito del  homúnculo o el autómata, justificada por la fuente de inspiración aducida por Selznick, el Magical History of the Quest for Mechanical Life, o la presencia de la magia y sus epifenómenos en diversas partes del filme, especialmente en todo lo relacionado con la vida y obra de Georges Melíes-- nos atrevemos a señalar esta dimensión o vertiente oculta en el filme de Scorsese -- producido por el mismísimo Juanito Profundo (*)-- que bajo la apariencia de una inocente, entusiasta y cálida apología de la Magia del Cine de Meliés  nos revela, de tapadillo, la naturaleza siniestra y directamente satánica del cine de Hollywood, la llamada “Fábrica de Sueños” y de los turbios manejos de la ”sociedad secreta” del  Star system,  algo que los conspiranoicos más avezados ( Vigilant Citizen, Pseudo Occult Media, Jordan Maxwell)  llevan años intentando poner  de manifiesto.
Magia, fantasmagoría y luz, los verdaderos agentes ocultos tras la experiencia cinematográfica, según el maestro Scorsese: Hollywood rinde homenaje a su origen.
 
 
Los indicios sobre los que apoyar nuestra tesis: pocos y poco consistentes, pero suficientes para todo buen amante de las conspiraciones de medio pelo.  Como muestra un botón: las reiteradas alusiones a Lucifer o Satán en diferentes momentos de la película --momentos ausentes en la novela original de Selznick--  y su vinculación directa con el fenómeno de la luz,  la Fantasmagoría y la magia, ambos en la base de la invención de la literna mágica y la experiencia cinematográfica.  Georges Melíes, disfrazado al uso del mismísimo Luzbel, hace de maestro de ceremonias en algunas de las escenas visualmente más reveladoras de la cinta.
Georges Meliés como “rey del maquillaje” (hermosa y alambicada expresión para Lucifer)
Secretos, llaves y entradas secretas son especialmente relevantes en esta película. En la imagen, el joven inicia a la chica, ávida de aventuras, adentrándola en el santuario “mágico” del cine; en la puerta, claramente se lee “Entree indertite” (Prohibido el paso).  En otras cintas supuestamente infantiles, como las Crónicas de Narnia, hemos adivinado también este instante del paso iniciático o ritual a través de la puerta peligrosa.
Subrayamos también el papel preponderante de la estrella o pantáculo en otros tantos planos -- cuya presencia se justifica, no obstante, por el nombre asociado a la compañía fundada por Meliés,  Star Film (5) --  y que luego ha continuado gozando de larga vida en el propio Hollywood --donde a los propios actores se les denomina “estrellas”--  y, nuna vez más, por la aparición de detalles innecesarios argumentalmente, pero que desde el punto de vista de la atmósfera o el efecto dramático se han considerado oportunos: así, en el camino a casa de Melíes, personaje de tono indudablemente faústico, el protagonista ha de cruzar en varias ocasiones entre un grupo de estatuas funerarias encapuchadas en lo que parece ser un cementerio cubierto de nieve; entre ellas, marcando la salida del funesto lugar, antesala del Sancta Sanctorum del genio del Cine, no es difícil adivinar los rasgos de la estatua más célebre de Ricardo Bellver: Lucifer, el ángel caído.
 
 
 
Una de las diosas de la luz luciférica  del Star system hollywodiense; su semilla hay que buscarla, cuando menos, en el cine del “mago” Melíes.
 
 
 
Juanito Profundo (alias Johny Depp) hábilmente camuflado como artista bohemio en una de las escenas de la película.  ¿Qué otras cosas se ocultan en el discurso del Hugo de Scorsese?…
 
 
 
La estrella rutilante, Lucifer, o un primo hermano suyo, también hace uno o dos cameos en el Hugo de Scorsese. Adivinen dónde y cuándo aparece y  la peladilla es suya para siempre.
 
 
 
Bingo. El cameo del ángel caído en un fotograma del  Hugo de Scorsese, capturado por el ojo clínico del artífice de La Denuncia Profética (0)
 
 
Más allá de la intención efectista de decorados y asuntos visualmente sorprendentes, ¿no se nos presenta aquí una lectura bien diversa de esta historia? . Además de un sincero homenaje al cine, se nos antoja aquí la existencia de un relato paralelo al de la trama superficial, que nos deja el consabido regusto del deja-vu.  El Georges Melíes de Scorsese es una suerte de Rey del Grial que, enfermo y habiendo perdido su secreto, es resucitado milagrosamente por la gracia del joven Hugo, que le devuelve  la vitalidad y redescubre su milagroso saber perdido: el arte de hacer cine.  Ecos del mismo relato lo habíamos encontrado en otra cinta, de calidad inferior a la que comentamos, pero de indudable alcance simbólico: The Majestic, otro sincero homenaje al viejo cine de Hollywood y su mirífica fábrica de sueños.  A nosotros nos compete levantar la liebre; a ustedes,  el ojo avizor.  Recomendamos que vean la película y al menor bostezo, no duden en echar mano del código B. Y buena caza.
 
 
Un tubo sobre la película, con algunos de sus secretillos entre bastidores --no todos, por supuesto--
 
-Fuentes y vínculos-
 
(0) Una fantástica entrada complementaria a la nuestra, aún con una mayor precisión en el enfoque y el análisis del simbolismo de la película, en La Denuncia Profética. Los paranoicos estamos de enhorabuena.
(1) Homúnculos y androides, en Black and White Words, un blog sobre literatura fantástica juvenil y otras cosas
(3) Ilustraciones y comentarios de la obra de Selznick , aquí
(2) La invención de Hugo Cabret , la página oficial de la obra
(4) Hugo Cabret y los autómatas, en Eine Faszinieren…
(5) El viaje a la luna de Scorsese, una crítica (en inglés) sobre lo último del cineasta
(6) Una nota disonante: aprenda a reconocer símbolos satánicos, versión para torpes, en A voice in the Wilderness
(7) Vean el secreto de Las cabezas parlantes, otro día en Viajes con mi tía  (nuevo slogan con ripio incluido)
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13 comentarios to La invención de Hugo Cabret

  1. Unlock the secret, dice el cartel de la película.
    Olvidé mencionar que no sólo Luzbel y Juanito Profundo hacen un camaeo. También el mismo Scorsese y el conde Drácula, que hace de bibliotecario, el pobre: se ve que el escalafón de la chusma satanizante de Hollywood está disputadillo.

  2. Flegetanis on febrero 28th, 2012
  3. Fascinante el mundo de los autómatas. Estoy trabajando en ello. Quería ser un artículo, pero se me ha ido de las manos. Veremos qué hago. Me has dado alguna idea con tu apunte que, por otro lado, te ha salido redondo.

    Seguimos en contacto.

    Un saludo.

  4. Enric H. March on febrero 29th, 2012
  5. Siempre es un placer leer sus críticas cinéfilas
    Gracias!

  6. More on febrero 29th, 2012
  7. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Hugo Cabret, autómatas y androides http://www.viajesconmitia.com/2012/02/28/la-invencion-de-hugo-ca…  por kaoporrex hace 6 [...]

  8. Hugo Cabret, autómatas y androides on febrero 29th, 2012
  9. El placer es mutuo, comentaristas como usted siempre nos dejan con ganas de more…

  10. Flegetanis on febrero 29th, 2012
  11. Muchas gracias, Enrich; nos atrevemos a sugerirte nuestro post sobre El Automáta iluste –vinculado en alguna parte entre los párrafos de este artículo–; tampoco olvide usted mencionar el asunto de las cabezas parlantes, interesante donde los halla y directamente emparentado con el mundo del automatismo.

    Gracias de nuevo y bienvenido.

  12. Flegetanis on febrero 29th, 2012
  13. Déjenme salirme un poco del tiesto y recomendarles la miniserie de tres capítulos (tres historias independientes) “Black Mirror”. Rogándoles encarecidamente que comiencen por el 3º (“The entire history of you”), continúen por el 2º (“15 million merits”) y terminen por el 1º (“The national anthem”).

  14. V. on marzo 1st, 2012
  15. Black Mirror, excelente miniserie, dejo link de descarga:

    http://www.1984nwo.net/1984/index.php?topic=11344

    De paso les recomiendo el sitio

  16. More on marzo 1st, 2012
  17. Agradecemos su sugerencia sobre la miniserie, aunque vimos hace tiempo el primer episodio y no nos acabó de convencer la cosa, lo que nos indujo a continuar. Volveremos a hacernos con la serie y seguiremos el orden que nos propone, a ver qué tal.

  18. Doctor Van Kepelan on marzo 1st, 2012
  19. A propósito de miniseries; un servidor les recomienda ésta: Mad Men. Aunque no hay un código “B” -hasta donde sabemos– también hay pequeños guiños sin sentido aparente. Como éste, que no se nos escapó en riguroso directo, mientras veíamos –somnolientos y bajos de reflejos, añado– el episodio cabeceando lamentablemente en el sofá.
    Any explanation, please?…
    http://julessearchforvirtue.blogspot.com/2010/09/666.html

    http://julessearchforvirtue.blogspot.com/2010/09/666.html

  20. Doctor Van Kepelan on marzo 1st, 2012
  21. Gracias More! Ayer quise recuperarla de Youtube, donde la vi en calidad excelente pero a palo seco (sin subtítulos) hace unas semanas, para incluirla en mi recomendación, pero ya ha desaparecido.

    Si aún no han leído los resúmenes de ese post, no los lean y vayan directamente a los enlaces de descarga.

  22. V. on marzo 1st, 2012
  23. Doctor Van Kepelan, yo también me fijé pero no supe darle una explicación. Es una serie que en general me desconcierta.

  24. V. on marzo 2nd, 2012
  25. En el enlace que les dejo nos proporcionan una par de explicaciones, desde la versión razonable a la más misteriosa (que prefiero, obviamente, por aquello del temperamento romántico). Quizá sólo se trate de una broma de los chicos de postproducción. Hay muchos ejemplos de ello, incluso en películas de Disney.

  26. Doctor Van Kepelan on marzo 4th, 2012

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