Archivo de febrero, 2012

La invención de Hugo Cabret

La fabricación de un homúnculo mediante el uso de oscuras artes mágicas y espagiria, según un grabado antiguo. Via

 

Desde nuestro temprano encuentro con el inmortal personaje de Carlo Collodi, Pinocchio, nos ha cautivado el misterio del autómata y su versión cabalística, el homúnculo, que grandes obras de la literatura --el Frankenstein de Shelley, el Golem de Meyrinck, el Von Kempelen de Poe-- y el cine fantásticos --Wegener, Spielberg, Ridley Scott-- se han ocupado de revivir, con gran fortuna en la mayoría de los casos. La visión de la última película de Martin Scorsese, La invención de Hugo Cabret, basada en la novela homónima de Brian Selznick,  resucita de nuevo, mediante un hábil uso de las artes mágicas de la cinematografía, este mito recurrente del hombre artificial, uno de los asuntos centrales de la historia de Selznick.

El homúnculo, del latín “hombre minúsculo” es en el ámbito fantástico una ser humano en miniatura --pariente simbólico del microcosmos del hermetismo-- creado a partir de diversos materiales como madera, metal, e incluso carne y tejidos orgánicos --véase el moderno Prometeo-- insuflados de vida artificialmente por medio de diversos procedimientos cabalísticos, alquímicos o mágicos. Como muchas otras formas de vida artificial, a menudo el homúculo se convierte en esclavo o sirviente --voluntario o no-- de su creador.  (1) En la Invención de Hugo, además, el autómata recuerda también poderosamente al jugador de ajedrez de Maezel  y aún a esas cabezas parlantes de las que está plagada la historia del ocultismo (a) , e incluso el famoso Baphomet que supuestamente adoraban los templarios, por el carácter profético u oracular que el muñeco de hojalata tiene en esta ficción, que de ningún modo pretendemos desvelarle.

Hugo, aprendiz de brujo y artífice inspirado, enfrascado en su tarea de insuflar vida al homúnculo, meta secreta de alquimistas, cabalistas y nigromantes

 

El autor de La invención de Hugo Cabret, Brianz Selznick, un reconocido  ilustrador de cuentos infantiles-juveniles, afirma haberse inspirado paraa crear El Mundo de Hugo Cabret en el Edison’s Eve: A Magical History of the Quest for Mechanical Life, de Gaby Wood, texto que, en palabras del propio Selznick, contaba la verdadera historia de unos complejos autómatas a cuerda que fueron donados a un museo de París (3).

Ilustraciones para la Invención de Hugo Cabré (más de trescientas en el libro)

Cuando vimos el libro de Selznic en las librerías, hace unos años, nos percatamos inmediatamente de su carácter insólito y su rareza. Este volumen de más de quinientas páginas no era exactamente una novela al uso, ni siquiera una novela gráfica; tampoco era un libro de ilustraciones, aunque éstas nos llamaran la atención poderosamente. Lo que más sorprendía era la combinación pocas veces tan bien lograda de brillantez visual y atmósfera. Justo lo que la película de Scorsese ha sabido traducir admirablemente. De hecho, el propio libro original tenía mucho de cinematográfico, más allá de su valor literario, que muchos juzgan escaso, o al menos dentro de lo que se espera de una obra fantástica para jovenes.

Algunos guiños son aptos para todos los públicos

 

 

Encontrarán aquí, allá y acullá críticas elogiosas y apasionadas sobre La Invención de Hugo rubricada por Scorsese, en estos términos u otros similares:  “La primera película de Martin Scorsese para toda la familia es un sentido y emotivo homenaje a los primeros tiempos del cine y, concretamente, al arte de Georges Méliès ( ) 1 “(…) más que una película, lo último de Scorsese es un milagro; una quimera; una película que pone de moda una sensibilidad fílmica obsoleta entre pinceladas de ingenio, visual y conceptual, apabullantes. Con la inestimable colaboración de su extraordinario decorador de cabecera, el gran Dante Ferretti, el cineasta italoamericano compone un universo y una geografía emocional genuina y rigurosamente propia (…) (cita)”  Nuestra opinión  como espectadores, mucho más prosaica:  una película visualmente estimulante, brillante  y de atmósfera cautivadora; una auténtico homenaje a uno de los pioneros del cine, Georges Melíes, así como al propio séptimo arte,  pero carente de interés narrativo, de trama endeble y raquítica.
Otros guiños no son tan comprensibles; sólo para espectadores como usted.
 
Georges Meliés, el primer mago del cine
A nuestro modo de ver, la película resulta a ratos tan aburrida que nos entregamos --casi involuntariamente--  a una de nuestras pasiones privadas favoritas: la lectura en código B, en modo paranoico o sincromístico, de algunas de las escenas de la cinta. Con resultados nada desalentadores, todo hay que decirlo. Aunque en parte alguna hemos visto --todavía-- referencias sobre este contenido subterráneo o de tono ocultista en la trama de La Invención de Hugo -- hecha la salvedad de esta alusión al mito del  homúnculo o el autómata, justificada por la fuente de inspiración aducida por Selznick, el Magical History of the Quest for Mechanical Life, o la presencia de la magia y sus epifenómenos en diversas partes del filme, especialmente en todo lo relacionado con la vida y obra de Georges Melíes-- nos atrevemos a señalar esta dimensión o vertiente oculta en el filme de Scorsese -- producido por el mismísimo Juanito Profundo (*)-- que bajo la apariencia de una inocente, entusiasta y cálida apología de la Magia del Cine de Meliés  nos revela, de tapadillo, la naturaleza siniestra y directamente satánica del cine de Hollywood, la llamada “Fábrica de Sueños” y de los turbios manejos de la ”sociedad secreta” del  Star system,  algo que los conspiranoicos más avezados ( Vigilant Citizen, Pseudo Occult Media, Jordan Maxwell)  llevan años intentando poner  de manifiesto.
Magia, fantasmagoría y luz, los verdaderos agentes ocultos tras la experiencia cinematográfica, según el maestro Scorsese: Hollywood rinde homenaje a su origen.
 
 
Los indicios sobre los que apoyar nuestra tesis: pocos y poco consistentes, pero suficientes para todo buen amante de las conspiraciones de medio pelo.  Como muestra un botón: las reiteradas alusiones a Lucifer o Satán en diferentes momentos de la película --momentos ausentes en la novela original de Selznick--  y su vinculación directa con el fenómeno de la luz,  la Fantasmagoría y la magia, ambos en la base de la invención de la literna mágica y la experiencia cinematográfica.  Georges Melíes, disfrazado al uso del mismísimo Luzbel, hace de maestro de ceremonias en algunas de las escenas visualmente más reveladoras de la cinta.
Georges Meliés como “rey del maquillaje” (hermosa y alambicada expresión para Lucifer)
Secretos, llaves y entradas secretas son especialmente relevantes en esta película. En la imagen, el joven inicia a la chica, ávida de aventuras, adentrándola en el santuario “mágico” del cine; en la puerta, claramente se lee “Entree indertite” (Prohibido el paso).  En otras cintas supuestamente infantiles, como las Crónicas de Narnia, hemos adivinado también este instante del paso iniciático o ritual a través de la puerta peligrosa.
Subrayamos también el papel preponderante de la estrella o pantáculo en otros tantos planos -- cuya presencia se justifica, no obstante, por el nombre asociado a la compañía fundada por Meliés,  Star Film (5) --  y que luego ha continuado gozando de larga vida en el propio Hollywood --donde a los propios actores se les denomina “estrellas”--  y, nuna vez más, por la aparición de detalles innecesarios argumentalmente, pero que desde el punto de vista de la atmósfera o el efecto dramático se han considerado oportunos: así, en el camino a casa de Melíes, personaje de tono indudablemente faústico, el protagonista ha de cruzar en varias ocasiones entre un grupo de estatuas funerarias encapuchadas en lo que parece ser un cementerio cubierto de nieve; entre ellas, marcando la salida del funesto lugar, antesala del Sancta Sanctorum del genio del Cine, no es difícil adivinar los rasgos de la estatua más célebre de Ricardo Bellver: Lucifer, el ángel caído.
 
 
 
Una de las diosas de la luz luciférica  del Star system hollywodiense; su semilla hay que buscarla, cuando menos, en el cine del “mago” Melíes.
 
 
 
Juanito Profundo (alias Johny Depp) hábilmente camuflado como artista bohemio en una de las escenas de la película.  ¿Qué otras cosas se ocultan en el discurso del Hugo de Scorsese?…
 
 
 
La estrella rutilante, Lucifer, o un primo hermano suyo, también hace uno o dos cameos en el Hugo de Scorsese. Adivinen dónde y cuándo aparece y  la peladilla es suya para siempre.
 
 
 
Bingo. El cameo del ángel caído en un fotograma del  Hugo de Scorsese, capturado por el ojo clínico del artífice de La Denuncia Profética (0)
 
 
Más allá de la intención efectista de decorados y asuntos visualmente sorprendentes, ¿no se nos presenta aquí una lectura bien diversa de esta historia? . Además de un sincero homenaje al cine, se nos antoja aquí la existencia de un relato paralelo al de la trama superficial, que nos deja el consabido regusto del deja-vu.  El Georges Melíes de Scorsese es una suerte de Rey del Grial que, enfermo y habiendo perdido su secreto, es resucitado milagrosamente por la gracia del joven Hugo, que le devuelve  la vitalidad y redescubre su milagroso saber perdido: el arte de hacer cine.  Ecos del mismo relato lo habíamos encontrado en otra cinta, de calidad inferior a la que comentamos, pero de indudable alcance simbólico: The Majestic, otro sincero homenaje al viejo cine de Hollywood y su mirífica fábrica de sueños.  A nosotros nos compete levantar la liebre; a ustedes,  el ojo avizor.  Recomendamos que vean la película y al menor bostezo, no duden en echar mano del código B. Y buena caza.
 
 
Un tubo sobre la película, con algunos de sus secretillos entre bastidores --no todos, por supuesto--
 
-Fuentes y vínculos-
 
(0) Una fantástica entrada complementaria a la nuestra, aún con una mayor precisión en el enfoque y el análisis del simbolismo de la película, en La Denuncia Profética. Los paranoicos estamos de enhorabuena.
(1) Homúnculos y androides, en Black and White Words, un blog sobre literatura fantástica juvenil y otras cosas
(3) Ilustraciones y comentarios de la obra de Selznick , aquí
(2) La invención de Hugo Cabret , la página oficial de la obra
(4) Hugo Cabret y los autómatas, en Eine Faszinieren…
(5) El viaje a la luna de Scorsese, una crítica (en inglés) sobre lo último del cineasta
(6) Una nota disonante: aprenda a reconocer símbolos satánicos, versión para torpes, en A voice in the Wilderness
(7) Vean el secreto de Las cabezas parlantes, otro día en Viajes con mi tía  (nuevo slogan con ripio incluido)

Ars moriendi

 

 

Ars moriendi  –”El arte de morir“– es el nombre de un género de libro de oraciones muy popular en la Edad Media: por este nombre se designa un conjunto de “textos  interrelacionados escritos en latín que contienen consejos sobre los protocolos y procedimientos para una buena muerte y sobre cómo “morir bien”, de acuerdo con los preceptos cristianos de finales del medievo (2)” . Constituyen, en cierto modo, un equivalente cristiano medieval del Bardo Thodol o Libro Tibetano de los muertos.  Estos textos fueron compuestos entre “1415 y 1450, durante un periodo en el que los horrores de la peste negra y los consecuentes levantamientos populares estaban muy presentes en la sociedad. (…)  Su popularidad fue tal, que se tradujo a la mayoría de las lenguas europeas occidentales y fue la primera obra de una posterior tradición literaria occidental de guías para la muerte” (ibid)

 La cuestión sobre una cierta preparación moral ante la muerte era  bien conocida en la literatura y la iconografía medievales,  a través de las escenas de la Danzas de la Muerte y otras, “pero antes del siglo XV no existen referencias sobre una tradición literaria que tratase el asunto,  sobre lo que significaba morir de buena manera o cómo hacerlo. Los protocolos, rituales y consolaciones del lecho de muerte eran reservados generalmente para los servicios de un sacerdote. El Ars moriendi era una respuesta innovadora de la Iglesia a las cambiantes condiciones causadas por la peste negra ” (2)

En el sitio que señalamos (3), se muestran dos ediciones para someterlas a una comparación: la primera, de Melchier Lotter, impresa en 1500, y la segunda, probable fuente para la primera, un libro alemán editado alrededor de 1465 . La imagen de ambas ediciones representa la “tentación del impaciente” ; en esta escena el moribundo, en su lecho de muerte, patea furioso a su médico mientras el demonio expresa su satisfacción for el éxito de su intervención.  El alcance y la intención moralizantes de los textos, igual que la expresividad de sus imágenes, sigue siendo tan eficaz, para el alma sensible, hoy como entonces.

La muerte del avaro, del Bosco, composición inspirada en la escena tradicional del moribundo en su lecho de muerte, típicas del Ars Moriendi

 

-Fuentes y vínculos-

 (1) Una edición online de Ars moriendi (“El arte de morir”)   en el Elefante de Papel

(2) Textos tomados de Wikipedia, Ars Moriendi

(3) Un jugoso artículo sobre el Ars Moriendi en Un Habitante de Carsosa

(4) Más imágenes y emblemas moralizantes sobre la mortalidad y la muerte, en Ars Moriendi

(5) Una edición online de un original xilográfico del Ars Moriendi, acá

Palimpsesto urbanita

 

 Mapa antiguo de Roma. Via Le Divan Fumoir Bohemien

 

¿Les apetece un paseo por la Roma de 1830, o quizá prefieren una caminata entre la bruma del Londres Victoriano? Ejerzan de crononautas por un rato gracias a los desvelos de David Rumsey, célebre y vivaz coleccionista americano de mapas antiguos que ha puesto generosamente a disposición del público en su sitio web una herramienta increíble  para todos aquellos que quieran viajar a ciudades imaginarias, o casi. El engendro informático permite solapar mapas antiguos a otros facilitados por Google Maps mediante un eficaz juego de transparencias.  Hay más de cien mapas históricos que permiten estos viajes al pasado de urbes bien conocidas de todo el mundo, escogidos de entre los más de ciento cincuenta mil ejemplares que constituyen la espléndida colección de David Rumsey.  A todos estos itinerarios se suman nuevas aportaciones de diversos colaboradores. 

 Lo vimos en Le Divan Fumoir Bohemien.

(1)  Un paseo por la Roma antigua , aquí

(2) Palimpsestes urbains, en Le Divan fumoir Bohemien

(3) Viajes por los mapas del pasado, gracias al trabajo de David Rumsey

Jueves, febrero 23rd, 2012 ICONOGRAPHIA CURIOSA 3 comentarios

Santiago Caruso

 

 La Doncella de Nuremberg metamorfoseada por el arte de Santiago Caruso

 

Descubrimos el arte de Santiago Caruso, un joven y brillante ilustrador argentino,  navegando entre los anaqueles de una buena librería, en la sección de horror y literatura fantástica. Sus admirables ilustraciones para H. P.  Lovecraft y Edgar Allan Poe son credenciales suficientes para situarlo entre nuestros artistas favoritos de su género. El grueso de su obra incluye a autores como  Ambrose Bierce, Alejandra Pizarnik,  Daisaku Ikeda y Bram Stoker.  Ya habíamos traído hasta aquí una de sus extraordinarias imágenes concebidas para el Horror de Dunwich (  ), una de sus primeras muestras de su carrera como ilustrador profesional, donde se evidencia la influencia del genial Alberto Breccia, maestro del cómic argentino que abordó como nadie el universo lovecraftiano. so

 Su paleta, limitada quizá por el tradicional repertorio cromático asociado a lo errorífico (los negros, rojos sangre, rojos y dorados predominan en las imágenes de Caruso) junto con un dibujo de bella caligrafía  y reminiscencias simbolistas, convierten su estilo en un sello de identidad inconfundible.

© Santiago Caruso

 

 

 

Un wunderkammer muy peculiar. © Santiago Caruso

 

 

El arcano sin nombre en un trabajo de Santiago Caruso, incluido en  un libro sobre ilustración contemporánea 

 

 

© Santiago Caruso

 

 

Portada de Caruso de carga sexual subrepticia, inspirada en un dibujo del gran Roland Topor,  para la Condesa Sangrienta  (5)

 

 

 

(1) La página personal del artista, con muchos más ejemplos de su notable trabajo.

(2) Una muy interesante entrevista con Santiago Caruso, con todo lujo de detalles, en Book Aesthete

(3) Más cosas de Caruso en Wild thing

(4) Los mitos de Cthulhu, de Buscaglia y Breccia. Un regalo impagable para los verdaderos amantes del cómic y la literatura de horror.

(5) Aquí hay sabiduría: el mismo dibujo sirvió para una famosa escena de un filme de Pedrito Almodóvar. ¿Adivinan cual es el vínculo? …

Anatomía de la vanidad

 

Tödlein, Desollado (ecorché) danzante, una de las fantásticas piezas presentes en la exposición “Anatomie des Vanités”

Madera policromada, Alemania, siglo XVII
Maison d’Erasme – Erasmushuis, Photos © Paul Louis

 

 

 

Fieles a nuestro firme compromiso,  libre y voluntariamente adquirido–, de erigir el memento mori en disciplina olímpica, voluntad iniciada con nuestros primeros pasos en este blog y de la que hemos dado cumplimiento hasta la fecha,  recomendamos al menos semanalmente a nuestros lectores ( ) la reflexión que proponía  Eclesiastés 1:11, esto es, una gimnasia  muy apropiada para estos tiempos agitados, basada como saben en la meditación sobre la vanidad de la existencia humana –fugaz como la de la mosca del vino, como acertadamente escribiera William Blake –  y nos atrevemos a traducir para ustedes, libérrima y respetuosísimamente, estas palabras de Pascal Goossens que nos propone en su blog un acercamiento sumamente didáctico al gabinete de curiosidades como experiencia cercana y  directa de la Vanitas al que les invitamos formalmente:

  

  

Dos vistas de la Eva anatómica presente en la exposición, por cortesía de Morbid Anatomy

 

“Girando en torno a los gabinetes de curiosidades de moda en los siglos XVI e XVII, la exposición “Anatomía de las vanidades“  (2008 ) — nos permite contemplar un conjunto de piezas –animales, dientes de narval, penes de ballena, “vanitas”, marfiles tallados–  de una excepcional calidad, procedentes en su mayor parte de una colección privada belga. Se puede ver también una Eva anatómica encinta, una de las obras maestras de la colección. Las obras expuestas,  representaciones de la la muerte en formas afables o luminosas, se enfrentan a un diálogo con otras expresiones análogas del arte contemporáneo en un contexto espacial coherente con este discurso diseñado por Aïda Kazarian.”   

Pueden ver un aspecto de esta exposición en este sitio de aquí. Pasen y vean.

  

 

 

 

 Cubierta del catálogo de la exposición (2008)

 

 -Fuentes y vínculos-

 

 

(1)  ” No hay nada que más despierte que soñar sobre la muerte”. Más fotos de la exposición, por cortesía de Morbid Anatomy

(2) Vanitas, en wikipedia

(3) El libro de las vanidades, en It´s deadlicious

(4) Un aspecto de la exposición Anatomie des vanites en un pequeño vídeo en esta página de la Casa de Erasmo

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