La esfinge decadente I

Ningún siglo ha representado la mujer como vampiro o ente demoníaco y explorado a fondo su dimensión más oscura con tanta insistencia y de forma tan reiterada, programática y cruda como el siglo XIX. Bien lo saben los autores del fantástico Idols of Perversity, un libro excelente y bien documentado donde se estudia a fondo esta fijación de la corriente simbolista –especialmente– y de intelectuales y artistas de fin de siécle, en general, con el lado más siniestro de lo femenino. Hacia 1900, la visión generalizada entre los hombres de ciencia, médicos y pintores, representantes de una cultura decadente y crepuscular, parecía entender que la dama que rechazaba el papel de la mujer hogareña – impuesto socialmente– pasivo y dócil, descendía inevitablemente hacia lo bestial o lo diabólico. El arte de esa época pasaba a representar a este tipo de mujer como un auténtico “ídolo de perversidad” ( ), enroscada como una serpiente, como belleza felina, monstruo, criatura enigmática o como una rara flor de maligna belleza.

Franz von Stuck, el Beso de la Esfinge. Óleo/lienzo
Una de las formas más clásicas de la encarnación decadentista de este aspecto o vertiente sombría de la mujer es la Esfinge, que ha sido figurada a lo largo de los siglos como una figura agazapada o en reposo, con cabeza de león, aunque su aspecto sufriría variaciones según qué épocas. Monstruo liminar, custodio de las puertas de la ciudad de Tebas, sometía a los viajeros a complejos acertijos y devoraba a los que no superaban la prueba , que jamás podrían pasar a través de las puertas de la ciudad. En este episodio comprobamos claramente el parentesco simbólico de la esfinge con el monstruo andrófago, guardián del acceso al lugar sagrado; la asociación de la mujer, en ocasiones, con la detentora de secretos o poderes sobrenaturales, –Pandora, Eva– sobre todo en culturas primitivas o en la literatura griálica, pudiera constituir quizá un indicio de la vertiente más luminosa del simbolismo de la mujer como esfinge. Como suma de fuerzas contradictorias, la esfinge se erige como una figura misteriosa y fascinante cuya curiosidad atrae y paraliza al mismo tiempo, ejerciendo ese poderoso infljujo hipnótico que a menudo se atribuye a las serpientes. Se dice que los griegos llamaban a la esfinge la estranguladora; la explicación pudiera estar en el simbolismo de su función de abrir y cerrar puertas, umbrales o pasos liminares, verdaderas fauces de la muerte para aquellos que no superan la prueba; como las Simplégades, constituyen un emblema del paso angosto o peligroso, en cierto modo una estrechura que conduce sólo a los iniciados al recinto sagrado.

Františec Bilek
Entre los artistas del simbolismo, la esfinge llegaría a ser un motivo recurrente, y la expresión más sublime, quizá, de la idea de la mujer como ídolo de perversidad, misterio, fuerza animal y caótica al mismo tiempo. En muchas de sus obras la esfinge se presenta ya como hembra lasciva, insaciable y vampirica, ya como madre devoradora; mostrando sus senos aparentemente dadores de vida tras las mortíferas garras. La imagen de la esfinge también fue objeto de creaciones literarias de la época; los decadentistas encontraron en este monstruo un símbolo que encajaba perfectamente en su ideario, en todos sus aspectos: el exotismo de países lejanos y la antigüedad, el aroma de un misticismo evocado por los ritos de civilizaciones perdidas, el erotismo salvaje de una hembra monstruosa y hambrienta; el misterio de la existencia, la vida y la muerte.
Abajo, František Drtikol , Cleopatra (esfinge)
Fernand Khnopff, la Esfinge. visto en Archivesphinx


-Fuentes y vínculos-
(1) Idolos de perversidad , BRAM DIJKSTRA, DEBATE, 1993
(2) La dama de Corinto, en Viajes con mi tía
(3) Monster Brains, Boleslas Biesgas
(4) La esfinge de los decadentes, en Victorian Web
(5) La mujer como encarnación del mal y …
(6) Constructing the decadent sphinx, en -Victorian Web
(8) La SPhinx decadente; topos et poetique de la transgression Lise Revo-Marzouk
(9) La esfinge como tema literario y poético en Victorian Web
(10) Esfinges y mujeres vampiro en Empusas, Lamias y Éstriges
3 comentarios to La esfinge decadente I
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“El hombre inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos” , Enrique Larreta (1875-1961) |
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En durísimos días de trabajo, sobre todo cuando se alargan tanto que acaban siendo durísimas semanas de trabajo, venir a Viajes con mi tía es escapar un poco de todo lo que se nos obliga a ser, para descansar la cabeza con lo que uno hace ya no sólo con gusto sino también por gusto. Y una consigue descansar de tanto cretino por la vía de agotar la imaginación en compañía de gente que, aunque no se tienen datos para confirmar que sea buena, se puede ir ya poniendo la mano en el fuego por que mala no será. Gracias sobrinos.
Muy muy interesante, algunas de estas esfinges recuerdan a las harpías, cuyo origen a su vez se mezcla con el de las sirenas.
Lo cierto es que la mujer como puerta o como mediadora es una constante, qué sino es la Virgen María en el cristianismo.
En este caso de las esfinges tiene connotaciones negativas, pero no siempre, por ejemplo no puedo evitar relacionar con las harpías a las walkirias, seres femeninos alados que llevan a los hombres hacia el Walhalla.
Resulta curioso que en culturas tan diversas haya estos paralelismos.
Frente a estas siniestras esfinges, mujeres vampiro, monstruosas y sedientas de sangre, nos alegra contar con la más amable y luminosa presencia de nuestras comentaristas favoritas, V y Sonjia, a las que una vez más agradecemos su visita y oportunísimas contribuciones.
Esperemos que los suyos no sean cantos de sirena, y que nos acompañen durante nuestro -esperemos- largo regreso a Itaca.