Archivo de octubre, 2011

Teatro anatómico de Juan Gatti

© Juan Gatti.Via: La Fresh Gallery

Un día como el de hoy, festividad de Todos los Santos, es excelente para consagrar unos minutos a una de nuestras más acostumbradas prácticas, el memento mori,  la reflexión –profunda o trivial, según el espíritu de cada uno– sobre la brevedad de nuestros días y lo efímero de la existencia humana.

La visión del propio cuerpo, en la pureza de su desnudez anatómica, puede ser un estímulo que propicie la reflexión que sugerimos. Los collages del artista argentino Juan Gatti son excepcionales en este sentido y al margen de sus excelencias estrictamente plásticas, constituyen todo un panegírico de los objetos y maravillas  que más nos entusiasman: antiguos diagramas y atlas anatómicos, mapas y portulanos, bestias exóticas, alusiones a la mitología y una brillante paleta de color. Una reciente expoassción de su obra, Ciencias Naturales, se  ha desarrollado hasta el 21 de Octubre de la mano de La Fresh Gallery. Pueden ver su fascinante trabajo aqui.  

© Juan Gatti.Via: La Fresh Gallery

 

 

(1) http://www.mfilomeno.com/juan-gatti/ad/personal/exhibition-ciencias-naturales.html

(2) Lo encontramos gracias a Dark Silence in Suburbia

(3) Una reseña de la obra de Juan Gatti, acá.

Lunes, octubre 31st, 2011 ICONOGRAPHIA CURIOSA, MEMENTO MORI 6 comentarios

Engineering the Antichrist (I)

  

“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado,

el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto;

tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (II Tesalonicenses, 2)

 

“Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (      )

 

 ” El Profeta dijo: “Dios no envió a ningún profeta, sino que advirtió a su país del mentiroso  -impostor- de un solo ojo (Ad-Dajjal). Él tiene un solo ojo –mientras que Alá no es de un solo ojo–, y lleva la palabra ‘kafir’ (incrédulo) escrita en su frente. “

Hadith, Volumen 9, Libro 93, Número 505

  

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis” (Jn. 5:43).

  

Engineering the Antichrist (I)

  A manera de prólogo

 

En los últimos diez o quince años, hemos podido apreciar una tendencia emergente en la narrativa cinematográfica moderna, relacionada con el uso sutil de asuntos  simbólicos y mitológicos en las películas, especialmente en el cine norteamericano. Este fenómeno, sin embargo, dista de ser reciente, puesto que podemos rastrear ejemplos de la utilización de estos recursos hasta en los albores de la historia del cine; bástenos recordar ahora Metrópolis, de Fritz Lang, como ejemplo. Lo que sí es nuevo es el auge que en la actualidad está adquiriendo esta práctica.  Comenzó a ser ostensible con la presentación de la tercera entrega de Matrix, con todas aquellas referencias gnósticas y masónicas, ya obvias en la primera y la segunda entrega. Pero estas mismas alusiones esotéricas no eran exclusivas de estas cintas, y desde mucho antes eran evidentes en otras producciones, sobre todo del género de ciencia ficción, de los primeros noventa y los ochenta. Los argumentos parecen basarse en estructuras significativas similares y bien pronto comienza a hacerse patente la existencia de un patrón. En casi todas estas ficciones, al margen de la diversidad argumental, comienza a destacar como central un motivo recurrente: es el planteamiento de la necesidad, por parte del género humano, de la aparición de una figura liberadora que rescate a la raza humana de una inminnente destrucción hacia la ésta se encamina fatalmente. Esta idea de un superhombre de rasgos inspirados inequívocamente en la figura del Cristo como Salvator Mundi, empieza a perfilarse de modo tan claro y persistente en el horizonte del cine contemporáneo  que no puede menos que llamar nuestra atención.

 

Este patrón emergente al que nos referimos, que hace tiempo es objeto de los desvelos de miles de mentes conspiranoicas –entre las que nos contamos de tarde en tarde– ha sido también puesto de manifiesto por eruditos y especialistas, como Anton Karl Kozlovic (2)  que no han dudado en abordar la cuestión desde una perspectiva científica y más rigurosa, utilizando los métodos de la crítica cinematográfica y literaria y llegando a la conclusión, tras el concienzudo análisis de numerosas producciones cinematográficas, desde Los Diez Mandamientos a Supermán  (Richard Donner,1977), de la existencia de una figura que han venido a llamar el “Cristo cinemático (cinematic Christ-figure) al que atribuyen al menos veinticinco características estructurales típicas que demuestran la riqueza y variedad de la misma, ilústrandolas seguidamente con ejemplos de otras tantas muestras del celuloide moderno. (3)

El Cristo cinemático enseña la patita por debajo de la puerta.

La contribución de los trabajos de este y otros autores es decisiva para poner de manifiesto la solidez de los supuestos que planteamos, aunque bajo nuestro punto de vista distan de ofrecer una visión amplia y proporcionada de esta tendencia hacia el esoterismo del cine contemporáneo y su fijación con la figura –hábilmente edulcorada y deformada– del Salvator Mundi.  Para nosotros, como se verá más adelante, este Cristo cinemático no es otro que el Anticristo tenazmente promovido por los artífices de la Nueva Era (3), fenómeno que dista de ser reciente  y cuyos orígenes se remontan al menos a la gestacion del movimiento teosófico a mediados del siglo XIX. (  ) No obstante, algunos de los rasgos fácilmente reconocibles del Cristo Cinemático podrán servirnos para establecer los consabidos rasgos típicos de los Anticristos del celuloide, tan frecuentes en sus apariciones como el primero. En algunos casos, separar a uno del otro será una tarea delicada y ardua, pero esta dificultad es inherente al problema mismo que tratamos y de índole metafísica, porque en esta imitación casi perfecta del modelo  crístico es precisamente donde radica uno de los principales peligros, sino el mayor, de la figura de la que hablamos . No en vano se ha dicho: “(…) se levantarán falsos Cristos  (… y tal será su nivel de imitación del original que)  que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos  ” (René Guénon nos ilustra especialmente sobre estos singulares parecidos entre el Mesías  –al masïh — y el Anticristo –al masikh  en un revelador pasaje del Reino de la Cantidad y los signos de los tiempos).

La elección del cine de ciencia ficción para la “promoción” de este tipo de material es evidente, en virtud de las claves del llamado predictive sci fi programming (4 ); “dada la tradicional ruptura entre “ciencia” y “religión” , el género de ciencia ficción resulta campo abonado para la narración de historias o asuntos religiosos –o mitológicos– (…).  Recordemos que, de algún modo, especialmente para los más jóvenes, la cultura popular o “cultura de masas” es cultura (esto es, en el sentido más amplio, un depósito de valores tradicionales, un conjunto de los elementos materiales y espirituales que caracterizan a una sociedad ). Distintos autores han apuntado que las películas de ciencia ficción de los setenta y los ochenta   han servido al mismo propósito que el cine bíblico de décadas anteriores (Rey de Reyes, la Túnica Sagrada, Los diez mandamientos, Sansón y Dalila) estas fórmulas siguen cumpliendo su función hoy día, y sin duda, seguirán haciéndolo en el final del milenio. La única diferencia es que el programa religioso de estos filmes modernos de ciencia ficción está magistral y hábilmente camuflado usando el recurso de la historia paralela o el subtexto (holy subtexts). ” (2) En este contexo aparece la figura del Cristo cinemático, construido en numerosas películas populares, particularmente en el género de ciencia ficción. En lugar de Sansón, Apolo o Beowulf, tenemos a Batman, el Capitán Kirk, Supermán o Indiana Jones, todos ellos, como veremos, revestidos de algunos o todos los rasgos que caracterizan a la figura heroica o, si lo prefieren, crística.

Hace décadas el autor Neil P. Hurley sugería la existencia de “una poderosa fuerza dentro de la imaginación creativa humana que configura los personajes de ficción y los argumentos dramáticos a imagen y semejanza de los motivos, caracteres y argumentos principales de los cuatro Evangelios de Mateos, Marcos, Lucas y Juan”.   Se han señalado estereotipos, símbolos y formas arquetípicas y la relación que éstas guardan  con otras tantos tipos del imaginario popular, del folckore, cercanos  a las fuentes de inspiración del ser humano o al junguiano inconsciente colectivo. Por otro lado, el uso de la figura crística o heroica no es un concepto desconocido en la literatura y vale decir lo mismo para la cinematografía. A veces la asociación de un personaje con el tipo mesiánico es obiva; en otras ocasiones la sutileza de sus rasgos puede llevar a una  representación metafórica o velada de la figura crística. Como quiera que sea, no hay un género cinematográfico más proclive al uso de esta figura que la fantasía y la ciencia ficción. 

  

En otro orden de cosas, no hay por qué invocar misteriosas fuerzas anónimas para explicar la existencia de este Cristo cinemático en la filmografía moderna. Una razón más prosaica que justifica la intervención de este recurso es simplemente que el arquetipo o mito resulta una fórmula eficaz para estructurar sólidamente un argumento. En algunos casos, los cineastas cristianos han podido emplear sus películas como vehículos para compartir o difundir entre el público sus creencias particulares –además de hacer dinero con sus creaciones– ; a veces también los guionistas han gestado estas figuras crísticas como una especie de broma, como confesaría años después de su estreno el guionista de Ultimatum a la Tierra (  ), cuyo personaje protagonista, Klaatu, es uno de las más sobresalientes expresiones del Cristo cinémático, con el que pueden establecerse sorprendentes paralelismos, desde su nombre de incógnito (Mr. Carpenter, un carpintero, como Jesús antes de iniciar su ministerio) hasta su “milagrosa” resurrección en las escenas finales.

La explicación más razonable para la existencia de la figura del Cristo cinemático podría partir de la influencia que las teorías del mitólogo americano Joseph Campbell y su célebre obra Las máscaras del héroe (The hero wiht a thousand faces) (*)  han ejercido sobre los cineastas estadounidenses contemporáneos. De hecho, la figura crística puedeer ser considerada como una forma subsidiaria del ciclo heroico. Desde el momento en que el libro de Campbell era lectura obligada para la mayoría de los guionistas de Hollywood, y un buen número de manuales de escritura creativa se inspiraron en aquél, es lógico pensar que, inevitablemente, muchos guiones actuales manifiesten el influjo de las doctrinas de Campbell.  Así, por ejemplo, George Lucas fue un lector aplicado de las obras de este autor y se han señalado justamente resonancias de sus escritos e ideas en la trilogía de Star Wars, así como en la apocalíptica Mad Max, de George Miller.  

 

La obra cumbre del mitólogo J.Campbell ha influenciado a varias generaciones de cineastas de Hollywood. via

Joseph Campbell afirmaba que hay una pauta estructural básica en los mitos, narraciones épicas, historias populares, etc., que se fundamentan en la construcción de las figuras heroicas.  En términos junguianos, esas pautas o patrones son similares a los arquetipos, mientras que el ámbito cristiano pueden ser contempladas como figuras crísticas. De cualquier modo, para algunos, todos estos héroes tipo de Campbell o  arquetipos junguianos son equiparables o intercambiables con la figura crística, o incluso el mismo Cristo puede ser entendido, desde una perspectiva no cristiana –o directamente anticristiana– como una forma episódica o particular del héroe arquetípico definido por Cambpell.

 

La auténtica pericia de estos cineastas consiste en volver a contar una y otra vez los mismos relatos antiquísimos (“la historia más grande jamás contada”) tan fielmente como puedan, usando los modismos y fórmulas modernos, empelando las técicas más innovadoras y haciéndo creíbles, al menos desde la perspectiva mítica, propia de la fábrica subconsciente, los Klaatu, E.T. Superman, Jonh Connor, James Cole, Prot, y otras excelentes muestras de cristos cinemáticos que serán especialmente bien acogidos por el público occidental, cuyo contexto cultural y condicionamiento es principalmente de herencia judeo-cristiana.

  

  

Optimus Prime murió por tus pecados. Vean más del simbolismo de Transformers aquí

  

Numerosos ejemplos de esta artesanía subliminal han sido deliberada y frecuentemente ignorada por los críticos, que se muestran en ocasiones reacios a digerir esta forma de discurso narrativo. En 1999, uno de ellos, Leif H., a propósito de The Matrix, diría : “la película está  saturada de un simbolismo cristiano tan obvio que puede uno atragantarse” y a continuación identificaría algunos de los símbolos mencionados.  

  

Algunos elementos de origen cristiano o bíblico señalados por críticos de cine en el subtexto de Matrix son,  por ejemplo, los nombres de procedencia bíblica, como Sión, Babylon o el nombre de la heroina,  Trinity. Referencias a Juan el Bautista como precursor del Mesías se ven en el personaje de Morpheus como profeta de Neo; la muy evidente alusión a Judas, el traidor, que corresponde en la película a Cypher, quien no quiere asumir el riesgo de creer que Neo sea “el único” (el Ungido, el Cristo) y lo vende a los agentes (líderes religiosos, ecos del sumo Sanedrín).  

 

 

      

La figura del Cristo cinemático se fundamenta en la utilización en los guiones cinematográficos de historias paralelas de temas míticos o religiosos (holy subtexts). La narración fílmica puede tener una estructura dual, que permita la coexistencia de un argumento abierto, lineal o “superficial” junto a una o varias de estas historias “solapadas” de diversa complejidad, comparables a los elementos metafóricos o simbólicos en la literatura. Con esta peculiar organización narrativa, las películas de argumento no religioso pueden no obstante plantearse discursos de orden religioso o espiritual, abordar asuntos sobre personajes o cuestiones bíblicas, ideas y temas que no aparecerán superficialmente como “religiosos”. De hecho, incontables figuras crísticas –y anticrísticas, por lo demás– han sido dispuestos de este modo, soterradamente, bajo la inocua apariencia de las historias del cine de masas.

Es evidente que esta práctica de estructurar personajes y argumentos basándolos en los rasgos crísticos es una forma de “ingeniería cinematográfica” totalmente voluntaria y consciente por parte de directores y guionistas. En el caso de Superman, por ejemplo, Richard Donner, admitió finalmente las referencias cristianas del personaje que en un principio había negado por presiones del público –según él mismo dijo–. Sin embargo, los paralelismos, especialmente en el inicio del filme, eran flagrantes; así cuando Marlon Brando envía a su hijo (Kal-el, Christoper Reeve) a la Tierra y dice : “Les envío a mi único hijo”, una obvia alusión al Dios Padre del cristianismo enviando a su Hijo Unigénito al mundo.

“La pasada noche –nos dice un internauta de tantos– tuve ocasión de ver una de las películas que con más insistencia promocionan esta idea del super-salvador, Superman Returns. En esta última edición de la saga podemos constatar un nuevo paso en la intención de sus artífices de llevar al personaje más allá de los estrechos límites del ídolo del cómic, empujándolo hacia la esfera de lo real, convirtiéndolo en una persona material, cercana y creíble; un ser llegado de otro mundo para salvar al planeta entero. Combinen esto con las referencias esotéricas en la película –como la resurrección de Atlantis y otros ausntos de índole ocultista– y empezarán a ver que Superman no es solamente el clásico “One man hero”, sino el mismísimo Anticristo en persona.” Umberto Eco fue de los primeros eruditos en advertir el carácter crístico del mito de Supermán.

 

Aunque la identificación pormenorizada de los elementos que componen los argumentos subterráneos  del cine popular puede ser el principio de estudios más serios y productivos, como han demostrado ampliamente los autores citados (2),  también constituye una práctica divertida que no obstante puede degenerar en la más severa paranoia o, al menos, convertir la extraordinaria experiencia de ver cine en una suerte de triste episodio de “buscando a Wally”.  Pero con ciertas dosis de precaución, sentido del humor y un conocimiento medio del lenguaje tradicional de los símbolos, así como un bagaje mínimo sobre cristianismo primitivo, religiones mistéricas, gnosticismo, masonería , hermetismo, alquimia, mitraismo… la caza será propicia y el espectáculo estará garantizado.  Es decir, cuanto mayor el repertorio de arcanos conocidos, mayores las conexiones significativas que puede  reconocer –¿o deberíamos decir establecer?– el espectador avezado. Definitivamente, para identificar y desenmascarar al Anticristo cinemático conviene ser, como él mismo, entendido en enigmas.

  

El león es un emblema de Cristo, pero lo es también  del Anticristo, según diversas tradiciones. Ambos son también dos reyes. El Rey león y Áztlan, de las Crónicas de Narnia, abundan en este simbolismo. Muchos han puesto de manifiesto el simbolismo cristiano de ambas películas. ¿Pero quién ha subrayado el caracter anticrístico de las mismas? Jaime Cobreros (n)  nos recuerda las palabras de San Jerónimo: “Cristo es un león bueno para los buenos y terrible para los malos“.

No obstante, para no deambular sin rumbo en una maraña de símbolos y asociaciones caprichosas, o para reducir al mínimo el componente subjetivo del análisis –por otro lado inevitable– conviene establecer una “lista de control” de aquellos rasgos  que hemos mencionado caracterizan estructuralmente al Cristo cinemático y su páredro e inseparable anticristo, que los expertos han numerado y descrito hasta un total de veinticinco.(2) He aquí algunas de las características formales más indicativas de las figuras crísticas en el cine:  

1.0 TANGIBLE

Se trata un personaje visible, real, con frecuencia llamativo. 

2.0 CENTRAL

 Suele ocupar un papel principal o relevante en la historia

3.0 OUTSIDER

 Su procedencia, origen o nacimiento son a veces misteriosos. Procede del cielo, del “más allá”, de un país remoto, de otra dimensión.

4.0. ORIGEN SEMIDIVINO, MISIÓN TRASCENDENTE

 Desempeña una tarea trascendente, renovadora o liberadora, a menudo espiritual, “dictada” a veces por una fuerza superior

5.0 ALTER EGOS

 Posee una primera personalidad anodina tras la que se esconde una segunda faceta personal, secreta u oculta que se manifiesta a veces de modo gradual o misterioso 

7.0 (TWELVE) ASSOCIATES

Hay un núcleo variable de personajes, seguidores o asociados, que le acompañan en su misión trascendente. En algunos casos, la asociación alude al número tres (Trinidad) , especialmente en la variante más oscura del Cristo cinemático (Neo, Trinity, Morpheus en The Matrix) (Lord Sith, Darth Vader, Empeardor Palpatine en Star Wars)

8.0. FASE DE INICIACIÓN O EDAD DEL MINISTERIO

 Antes de desempeñar su “ministerio” y revelar su identidad, a menudo el Cristo cinemático atraviesa una fase de iniciación en la que adquiere sus “poderes” y  que puede culminar a los 33 años (viaje al Polo de Supermán)

90 TRAIDOR ASOCIADO

Una alusión a la figura de Judas Iscariote. En el círculo íntimo del Cristo cinemático puede aparecer un pesonaje secundario , en principio aliado, que más tarde estorba sus planes, los desvía o trata de frustrarlos

 11.. PROFETAS ANUNCIADORES

…Se presenta como un precursor, una especie de Juan el Bautista, profeta o agorero que prepara el camino del personaje crístico. (En la Amenaza fantasma, es la función del personaje que encarna Liam Neeson; Morpheus en the Matrix)

 12.0 PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN

Los motivos de la herida milagrosamente curada, la muerte -real o metafórica, como una derrota–  y la Resurrección son elementos fundamentales y definitivos entre los rasgos típicos del Cristo dinemático y su páredro anticrístico

13.0 TRIUNFALISMO

 La muerte o primera derrota del personaje termina en una victoria triunfal sobre sus enemigos o detractores, aunque en principio aparezca como una victoria  pírrica

15.0 AUTO SACRIFICIO

El personaje central se auto inmola o es sacrificado para ayudar a cumplir su misión trascendente

17.0 ASOCIACIONES CON LA CRUZ  

Pueden aparecer adoptando poses que recuerdan la crucifixión, símbolos, ropajes o atributos que figuran entre los emblemas de Cristo

19.  MILAGROS, SEÑALES Y PORTENTOS

Más representativos del Anticristo, que imita en este punto especialemente al Cristo cinemático. Caminar sobtre el agua, dominio sobre los elementos, curaciones –o resurrecciones– milagrosas (Starman, Superman) son algunos de los prodigios que puede desarrollar nuestro personaje (Phenomenon, Pleasantville) Muy abundantes, obviametne, en el cine de superheroes, pero común en otras producciones

25.0 NOMBRE ESPECIAL, INICIALES J.C., REFERENCIAS CRÍSTICAS DIVERSAS

 En ocasiones, los nombres de los Cristos cinemáticos contienen literalmente las iniciales  J. C. (Jesus Cristo), como en los casos de  John Coffey (la Milla Verde), or James Cole (Doce Monos)  o John Connor (Terminator). En otros casos, más frecuentes, su nombre puede ser una alusión velada a su naturaleza crística.

 

Harry Potter, entendido en enigmas  y arcanos y portador de luz (phosphoros) , prototipo preclaro de anticristo cinemático

Terminator T 800 (T 101?) , el gigante de un sólo ojo, otro clásico ejemplo de anticristo cinemático

 

 Ni qué decir tiene que no todos estos elementos deben darse en un sólo ejemplar para catalogarlo en tan especial categoría y que cada elemento puede ser interpretado de modo diverso en función del contexto en que aparece. En resumen, que en todo esto caben matizaciones y que, como ocurre en tantas otras cuestiones, dos y dos no siempre son cuatro.  De cualquier modo, insistimos, debe haber algo similar a una referencia canónica o “lista de control” para evitar las asociaciones puramente imaginativas, en las que uno ve exactamente lo que quiere ver. Una de las claves fundamentales para lograr cierta ortodoxia es, a decir de los expertos, considerar que las similitudes con la figura de Cristo de los personajes analizados sean sustanciales y significativas:

“The [Christic] resemblance needs to be significant and substantial, otherwise it is trivial. It also needs to be understood from the text and the texture of the work of art, be it classical or popular, and not read into the text with Christian presuppositions (…) (2)”

Cristo y Lucifer como “estrella de la mañana”. Cristos y Anticristos cinemáticos suelen descender  o caer desde “lo alto”  hacia la tierra, para  comenzar su misión liberadora 

  

El Cristo cinemático describe cualquier personaje en la cinematografía que se asemeje a Jesucristo.  En el cine, guionistas y directores basan a menudo sus personajes en la figura crística. Se habla de Cristo cinemático cuando no nos encontramos ante una recreación directa de Jesús (como en Rey de Reyes o La Pasión de Mel Gibson) sino cuando vemos una representación simbólica o a menudo alegórica del mismo. Estas figuras crísticas pueden ser identificadas por acciones o rasgos particulares que las emparentan con Jesús (por ejemplo, alguien que es crucificado simbólicamente, como en Pleasantville, o camina por encima del agua (Superman II, Beeing There, El Show de Truman). 

  

Hay muchas maneras de construir cinematográficamente una figura crística, y la inventiva que se ha demostrado en este sentido es realmente apabullante. Resulta también significativo ver que en una película aparentemente no religiosa pueda revelar tantos elementos cristianos tras una lectura profunda. La figura del cristo cinemático es un personaje legítimo, un fenómeno perfectametne válido de la cultura popular, y un género vivo y poderoso; Neil P. Hurley lo ha calificado de “metagénero”.  (2) 

  

 

El genuino gran impostor, también protagonista de The invention of Lying

 

-Fuentes y vínculos-.

* Más en nuestro próxima entrega Engineering the Anticrhist II

(1) Para un estudio en profundidad del tema del Cristo cinemático, acompañado de abundosa bibliografía, véase Kozlovic Anton Karl, How to create a Hollywood Christ-figure: Sacred Storytelling as aplied Theology

(2) Anton Karl Kozlovic, School of Humanities, The Flinders University of South Australia The Structural Characteristics of the Cinematic Christ-figure

(3) Predictive Sci fi programming en conspiracy archive

(4) Hablamos de ello en nuestro post Ficción y futuro

(5) Cinematic savior, un libraco recomendable sobre el particular

(6) Más Cristos y anticristos cinemáticos por cortesía del cine alumbrado holywoodiense, en Contra el nuevo orden mundial, y en nuestro post A Menacing Ewe

(7) Christ figures, en wikipedia, con un buen listado de películas susceptibles de análisis

Sol negro

Black Sun,  de Hans Christian Schink

 

Es lo que ocurre si alguien toma una antigua película en blanco y negro y la somete a una sobreexposición: por efecto del exceso de luz, un objeto como el Sol, por ejemplo, puede no mostrarse tal cual es, sino justo al contrario: un sol negro. Hans-Christian Schink fotografía el sol, exponiendo una película de sensibilidad especial durante una hora exactamente. El astro rey cruza el cielo dejando una estela negra que le confiere la apariencia de un extraño cometa, bólido desconocido, presagio o señal prodigiosa. Como casi todo lo que rodea al fenómeno de la luz, este es, en esencia, todo un misterio. No nos extraña que el asunto del Sol negro, en su dimensión más simbólica (sol niger), también fascinase a los alquimistas, que lo asociaban a la Nigredo, la primera etapa de su Opus Magnum, la Gran obra (3).

Las singulares y hermosas fotografías son de Hans Christian Schink, y las encontramos gracias a la labor ingente de los artífices de Conscientious, donde pueden admirarlas en todo su –negro– esplendor.

 

©  HANS CHRISTIAN SCHINK

 

©  HANS CHRISTIAN SCHINK

 

©  HANS CHRISTIAN SCHINK

 

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) Más singulares fotofrafías del sol negro, realizadas por Hans Christian Schink, en Conscientious, analizadas someramente.

(2) Soles negros fotografiados en este otro sitio., página personal del fotógrafo H.C.Schink.

(3) “En el cielo hay un Sol Negro, otro símbolo de un significado esotérico. Las  tradiciones herméticas enseñan la existencia de dos soles, uno invisible y  etéreo hecho de puro “oro filosófico” y por otra parte el material, el único que  el profano puede percibir, conocido como Sol Negro. En la alquimia, el Sol  Negro (Sol niger) es el nombre del resultado de la primera etapa de la Magnum  Opus. La alquimia Magnum Opus (o Gran Obra) comienza con el “oscurecimiento” –  la calcinación de los metales. ” ( )  Según algunos autores, es posible una asociación simbólica entre Saturno y la figura del Sol Negro; en alquimia, Saturno es el planeta que rige la Nigredo, o fase de putrefacción –la muerte, de donde la vinculación con los atributos tradicionales de Saturno– . Desde una perspectiva mitológica, la Nigredo simboliza las dificultades que un individuo experimenta a lo largo de su viaje en el inframundo (visita interiora terrae…); la Nigredo, a menudo llamada “más oscura que el negro más negro”, representa los tropezaderos, sombras, monstruos y demonios que el peregrino encuentra en su ruta, o el neófito en su camino de iniciación.

(4) El sol negro de los alquimistas también tiene mucha miga.  Vean si no.

(5) El culto -en términos artísticos- del sol, en Heliolatry, web sobre luz y fotografía.

Jueves, octubre 20th, 2011 ICONOGRAPHIA CURIOSA 2 comentarios

Aceite puro de oliva

 

Robert Mapplethorpe (1946-1989) Arnold Schwarzenegger, 1976.

 

Recientes discusiones en torno al abuso de esteroides y sustancias prohibidas en el mundo del deporte de alta competición nos han traído el recuerdo del documental de 1977 Pumping Iron, que se cita a menudo como el origen de la explosión del culturismo y con ella la práctica habitual, cada vez más  extendida --hasta límites que superan lo razonable-- de este tipo de productos. La mencionada cinta, que presentó el fisioculturismo — hasta entonces confinado a los estrechos límites de una subcultura de barrio-- a las masas,  fue en parte responsable de una explosión de los negocios del fitnness. Los gimnasios comenzaron a proliferar, habiendo nacido una nueva forma arrolladora y tremendamente popular del culto al cuerpo que perdura hasta nuestros días.

 

(Arnold, el hombre que popularizó el culturismo, presume de porros  encandilando a dos pobres viejecitas. Qué jodío) Foto de George Butler.

 

 

 

(Arnold Schwarzenegger, preparandose para mejorar sus posados, en una secuencia de Pumping Iron)

 

Abajo, el fotógrafo George Butler y la excelente forma física de Arnold convirtieron el culturismo, por un instante, en arte.

 

 

 

El arranque de la película, con la escena de Schwarzenegger y Franco Columbu preparando sus posados con una monitora de danza

 

 

El bestiajo de Arnold, cuando era rica, en sus días gloriosos del Gold Gym, en California

 

Pero más allá de su repercusión social, la película es un interesante retrato, a ratos divertido, de una época de inocencia y candor, en la que un puñado de fanáticos del músculo  seguían la estela de los pioneros de este arte de esculpir el cuerpo propio a base de tesón y duro ejercicio --y  algunos esteroides, por supuesto-- . A ese mundillo en su vertiente más honesta y humilde es al que se asomaron cámara en ristre dos neófitos del celuloide, George Butler y R.Fiore, quienes, ajenos a los entresijos del fisioculturismo apostaron por centrar su película en torno a la figura imponente de un joven y carismático atleta, Arnold Schwarzenegger, por entonces seis veces Mister Olympia.

 

 

Pumping Iron, una soberbia pintura de la época dorada del culturismo, es más una cinta de ficción que un documental, aunque a veces flirtee con el estilo directo propio de aquel género. Sus autores decidieron pergeñar una pequeña historia de “héroes y villanos”, vertebrando el guión alrededor de la porfía entre Arnold --el bueno de la película, por supuesto-- y el “pretendiente al trono”, un jovencísimo Lou Ferrigno  (más tarde popularmente conocido por su papel en la serie de televisión The Hulk).

 

 

Lou Ferrigno  versus Schwarzenegger  en el Mr. Olympia de 1975, en Sudáfrica. Eternos rivales en Pumping Iron.

 

 

El roble austriaco, protagonista estelar de Pumping Iron, antes y después de los dolores , algunos esteroides, y miles de horas de sudor en el Golds Gym y otros antros

 

 

 

 

#!

Fragmento de Pumping Iron, con escenas del duro entrenamiento de Schwarzenegger y Ferrigno. Todo el mundo quiere vivir para siempre, según nos refiere Arnold.

 

 

 

El contraste entre los perfiles de ambos personajes se enfatiza durante toda la película: el entorno humilde de Ferrigno, críado en Booklin, frente a las soleadas playas de California, patria chica del “roble austríaco“; el sombrío y casposo gimnasio donde entrena Lou, frente al luminoso, elegante y moderno Gold Gym frecuentado por el gran Arnold y sus musculados amigos. La popularidad y carisma de Schwarzenegger, por fin, frente a la misantropía y timidez de Ferrigno dar lugar una y otra vez, durante el filme, a situaciones cómicas.

 

 

 

Sin embargo, a pesar de lo infantil de su planteamiento argumental y de estar en las antípodas del verismo documental de un Michael Moore, Pumping Iron aún sorprende en su naturalidad y no ha perdido ni un ápice de su frescura. Seguir de cerca la rutina de entrenamientos de Arnold Schwarzenegger o Dave Drapper sigue siendo una experiencia impresionante. Hemos traído hasta aquí algunos de los rollos de esta singular película cuyo visionado les recomendamos (eso sí, también les sugerimos bajar el sonido, la música es realmente lamentable). Pueden verla completa aquí.

 

La aparición de este documental no sólo ha popularizado la práctica del culturismo, sino que ha sido la primera vez que ha dado a conocer a Arnold Schwarzenegger, lanzándolo a su carrera de actuación.” (wiki)

 

 

 

 

Un segmento de Pumping Iron, durante los posados de Lou Ferrigno y Schwarzenegger concursando para el Mr. Olimpia de 1975

 

-Fuentes y vínculos-

( 1 ) Pumping Iron, la película completa, aquí (español)

(2) Raw Pumping Iron, en youtube, con las escenas no editadas y las tomas falsas.

(3  ) Fragmentos de una entrevista con Frank Zane sobre la evolución del culturismo en las últimas décadas, en más fuerte que el hierro

( 4 ) La web de Arnold SCHWARZENEGGER, con unas interesantes declaraciones sobre el asunto de los esteroides y otras cuestiones relativas al mundo del culturismo

(5  ) Arnold cuando era rica, en el museo de recuerdos del foro de las pesas (para los más pesados del tema)

(6) Para sobrinos aficionados al aceitillo, la galería de fotos de Pumping Iron, con un buen puñado de instantáneas de la época gloriosa del culturismo (antes de los monstruos y aberraciones modernas)

(7) Un pequeño memento mori, por cortesía del roble austríaco, acá.

 

Martes, octubre 18th, 2011 CELULOIDE RANCIO, VIDA Y MILAGROS 7 comentarios

Paisajes minimalistas

 

En el sitio del fotógrafo británico Michael Kenna hay soberbias instantáneas de espléndidos destinos de todo el mundo, con especial énfasis en Extremo Oriente y Francia. Son, además de unas imágenes de gran belleza, toda una invitación al viaje.  Más de veinte años lleva este artista recorriendo el mundo –qué envidia– para poder fraguar su prodigiosa obra, llena de paisajes minimalistas en un equilibrado blanco y negro, usando a menudo tiempos de exposición larguísimos, de hasta diez horas en algunos casos, para  obtener las calidades y texturas deseadas.

 

 

(Un reflejo en el agua del Mont Saint Michel, en Normandia)

 

 

Moais en la Isla de Pascua fotografiados por Michael Kenna

 

 

 

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Fografías vistas en La boite verte

(2) Más fotos soberbias en el sitio del artista Michael Kenna

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