Archivo de junio 13th, 2011

Exvotos

 

Los exvotos,  ofrendas votivas, consituyen un conjunto de acciones u objetos materiales consagrados a Dios –o dirigidos a un santo para su intercesión con Dios– como agradecimiento por una plegaria o ruego respondido, compensación por la concesión de una bendición no solicitada, o petición de un milagro esperado.   Los exvotos pueden ir desde la expresión más humilde a la más esplendorosa; igualmente se conocen ejemplos de sacrificio ritual  que podrían entenderse como formas extremas de la ofrenda votiva (recordamos ahora unas pinturas rupestres antiquísimas que muestran las manos de los artistas con uno o dos dedos amputados.

(Manos de Garga, Francia)

Grandes pintores y escultores han trabajado en exvotos, por propia iniciativa o como parte de los encargos de sus patrones: estatuas, pinturas, piezas musicales, trabajos de orfebrería, etc., incluso templos enteros o retablos han sido concebidos como “ex-voto”.  En la tradición europea, normalmente, las pinturas y otras obras ofrecidas como exvotos representan los milagros por los que el voto es ofrecido, como curaciones espontáneas y otros casos similares, y a menudo llevan la inscripción “VFGA”, que corresponde a la expresión latina “Votum Fecit Gratiam Accepit” (voto cumplido por la  gracia recibida).

Tradicionales “milagros” mejicanos

En numerosas culturas, desde la Grecia Clásica a la Roma antigua, y aún en las más arcaicas civilizaciones y pueblos primitivos, se ha contemplado la práctica del exvoto. El uso de estos es extremandamente antiguo –ya se encuentran ejemplos en el Neolítico–   y a menudo se ha vinculado su función a la de los amuletos, con los que presentan ciertos parecidos formales; también eran corrientes los exvotos entre los sumerios, fenicios, los aztecas, y algunos pueblos africanos.    

 

(Mosaico de la época romana del Mitreo de  Ostia, con la inscripción Felicissimus Exvoto)

(Ojo votivo de terracota, probablemente romano)

En Méjico, particularmente, esta costumbre de los exvotos constituye una forma artística extraordinariamente rica y compleja. Los exvotos mejicanos, mayormente pintados en láminas de estaño o latón desde el siglo XIX, son pinturas de aspecto tosco y naif , tremendamente populares, que usualmente recogen no sólo una representación figurada de las gracias concedidas y del ser sobrenatural que intervino para que el milagro sucediera, sino que incluyen un texto escrito que describe el acontecimiento. Estas obras se disponen en las iglesias donde son públicamente expuestas para servir de testimonio a los fieles del poder de la Gracia Divina y para darle gracias.  La popularidad de los exvotos en Méjico es tal, que los muros de algunos de estos templos están literalmente cubiertos con ellos.

(Antonio Páez, Exvotos en un muro, pastel sobre papel, 2007)

 Aunque la pintura consituye la forma más extendida del exvoto, existen otros modos de expresión votivos igualmente curiosos, comenzando por las velas, el tipo más común y corriente de ofrenda votiva en el ámbito del cristianismo, y también otros objetos de cera –como se estila en muchas zonas de Galicia, por ejemplo– que adoptan las formas de distintas partes del cuerpo (ojos, estómago, hígado, genitalia)  tal y como ya se hacía entre los romanos, de los que se conservan cientos de ejemplares. 

 

 

Entre los pueblos mediterráneos –Grecia, Italia,  esta práctica del objeto votivo está más arraigada que en ninguna otra parte, y en otras zonas donde estas culturas han ejercido su influencia, como en Méjico.  Llamados “milagros” o “promesas”, pueden estar elaborados de casi cualquier material: cera, papel, hueso, madera, cobre, estaño o metales preciosos como el oro o la plata, aunque los más comunes son los de metales baratos, como el latón. Representan figuras que simbolizan el milagro o la curación  que el fiel espera y por el que da gracias; así encontramos las clásicas partes del cuerpo que citábamos, pero también hay otras figuraciones más caprichosas: la casa, el coche, el caballo, la vaca. 

 

 

La simbología de estos últimos puede ser evidente o de orden más elevado; así, por ejemplo, el perro representaría directamente al animal o el concepto de la “fidelidad”.  Para nosotros, el muro cargado de exvotos constituye, al margen de la expresión de la fe y la religiosidad inherente al fenómeno y su valor artístico incuestionable, una feliz ocasión para dar rienda suelta a nuestra pasión por el juego del arabesco, el grutesco y la magia del horror vacui.

 

Pero quizá la forma más curiosa, bizarra y maravillosa de la ofrenda votiva sea la del cocodrilo, bicha o lagarto terrible cuya imaginería fantástica puebla los rincones más oscuros de algunas de nuestras viejas iglesias. Encontramos famosos especímenes en el Santuario de Consolación de Utrera (Sevilla) en la sala de los exvotos, justo debajo del camarín de la Virgen –que aparecería así simbólicamente aplastando la cabeza de la serpiente–  así como en una de las entradas de la propia Catedral de Sevilla, junto a figuras que representan las virtudes teologales. También los hemos visto en la Saint Chapelle de Notre Dame des Anges (Massif des Maures, Provence) , en la ermita de Sonsoles en Ávila, San Ildefonso en Jaén, la del Patriarca en Valencia, el Viso del Marqués en Ciudad Real, y aún habrá otros en muchos lugares. (5)  Encontramos un ejemplar monstruoso entre los tesoros del Museo del Cairo, formando parte del ajuar funerario de algún faraón cuyo nombre no logramos recordar. Ignoramos si el simbolismo de todos estos ejemplares  estará de algún modo relacionado. Se han contado las más diversas historias para justificar la presencia de tan extraño animal en el interior del recinto sagrado, pero ninguna acaba de convencernos, y estimamos que el símbolo del cocodrilo, cercano al del dragón y la serpiente antigua, y a menudo ligado al pozo, oculta algún significado bien distinto de lo que las fábulas nos indican, y probablemente entroncaran con alguna tradición bien antigua cuyo propósito por el momento se nos escapa. Quizá por esto mismo el asunto nos produce aún mayor fascinación, tanta que no descartamos en un futuro indagar algo más sobre el significado del cocodrilo en nuestros templos.

 

 

-Fuentes y vínculos-

 

(1) Nuestro texto es una traducción libérrima y poco inspirada –traduttore, traditore– del artículo de Fisheaters “votive offerings”  

(2) Más milagros aquí.

(3) Pueden comprar milagros mejicanos decorativos, aquí, y en esta otra página.



(4) Feliccisimus exvoto, el mosaico del Mitreo de Ostia

(5) El lagarto de la Iglesia de Santa María,entre la fábula y el exvoto. Estupendo artículo que arroja alguna luz sobre la presencia de esta rara forma de exvoto en nuestros templos.

 (6) Más milagros, retablos y santos coloniales, de gran calidad,  a la venta en Santos Cage Doll

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