Archivo de febrero 22nd, 2011

El Cristo de Isenheim

(Karl Huysmans, esteta, satanista –a ratos– escritor crepuscular y devoto de GrA?newald)

En su fantA?stica novela LA?-Bas (“AllA? abajo”) (1) A?el oscuro escritor francA?s Joris-Karl Huysmans (Paris, 1848-1907) refiere algunas historias sobre un extraordinario pintor cuya figura y obra durante mucho tiempo permaneciA? en los lA?mites de lo nebuloso: Mathis Gothart Nithard, llamado GrA?newald, a quien el mundo debe una de las mA?s atroces y asombrosas representaciones del Crucificado,A?la que corona la composiciA?n del retablo de Isenheim,A? comparable A?nicamenteA?A?al extraordinarioA?Cristo muertoA?de Hans Holbein.A? La visiA?n de esta obra maestra del artista enA?una visita alA?museo de ColmarA?sugiriA? al escritor una nueva e inspirada semblanza, tan terrible y expresiva como el propio retablo,A?A?animA?ndolo a escribir un pequeA?o opA?sculo titulado Les GrA?newald du Musee de Colmar, publicados originalmente en Trois Primitifs (Paris, 1905) yA?recientemente traducidos y editados en un librito, del que extraemos los encendidos fragmentos que siguen.

A?

“A?De dA?nde vino (GrA?newald), quA? vida llevA?, dA?nde y cA?mo muriA?? Nadie lo sabe con exactitud; ni siquiera se le da ese nombre sin polA?mica; no existen documentos; los cuadros que se le atribuyen se los asignaron, por turno, a Alberto Durero, a Martin Schongauer y a Hans Baldung Grien.(…) ”

Sus obras (…) “no hay que buscarlas …sino en Colmar, donde el magnA?fico conjunto de un polA?ptico de nueve tablas atestigua la maestrA?a del autor. AquA?, en el antiguo convento de Unterliden, se nos mete por los ojos, feroz, nada mA?s entrar y aturde en el acto al visitante con las espantosa pesadilla de un Calvario. Es comparable al tifA?n de un arte desenfrenado, que pasa y nos arrastra; se precisan unos minutos para recuperarse, para sobreponerse a la impresiA?n de lastimoso horror que causa ese gigantesco Cristo crucificado, irguiA?ndose en la nave de este museo instalado en la antigua iglesia, que abandonaron ya sus claustrales.” (2)

(El retablo de Isenheim, en su entorno actual) via

(Bach y GrA?newald, cA?ctel molotov)

“… En el centro del cuadro, un Cristo enorme y desproporcionado, si se compara su estatura con la de los personajes que lo rodean, estA? clavado en un A?rbol mal descortezado, en el que se intuye,a trechos, la dorada lozanA?a de la madera; el madero transversal, del que tiran las manos, se arquea y recuerda, como en la CrucifixiA?n de Karlsruhe, la curva tensa de un arco; el cuerpo es semejante en ambas obras: lA?vido y reluciente, salpicado de puntos sanguinolentos, cubierto, como el erizo de una castaA?a, por las astillas de los azotes, que se le han quedado calvadas en las llagas; al cabo de los larguA?simos brazos se mueven las manos convulsas, y araA?an el aire (…);

“… las bolas de las rodillas se tocan, como en un patizambo; y los pies, unidos y remachados con un clavo, no son ya sino un confuso amasijo de mA?sculos, donde la carne se deshace y se pudren las uA?as azules; la cabeza, que rodea una gigantesca corona de espinas, se desploma sobre el pecho flA?ccido y abultado, en el que se marcan las costillas como si de una parrilla se tratase(…)”

A?

(Detalles del Cristo de Isenheim)

A?

“…Este crucificado serA?a rA?plica fiel del de Karlsruhe si no fuera por la expresiA?n diferente del rostro. JesA?s no tiene ya aquA?, en efecto, el tremendo rictus del tA?tanos; la mandA?bula, en vez de retorcerse, cuelga, desprendida, y de los labios cae la baba. Infunde menos temor, pero se halla mA?s bajo en la escala humana, estA? mA?s muerto. El terror (…) de la risa estridente obviaba, en la tabla de Karlshe, los brutales rasgos, que recalca ahora esta relajaciA?n senil de la boca. El Hombre-Dios de Colmar no es ya sino un pobre ladrA?n ejecutado en el patA?bulo.”A?

A?A?

A?A?

(Calvario de Karlruhe, de GrA?newald,A?descrito igualmente por la prosaA?deA?Huysmans)

A?

A?

“(…)A?A?Ah! Ante este calvario embadurnado deA?sangreA?y empapado de lA?grimas,A?A?A?quA? lejos se estaba de aquellos bonachones GA?lgotas que, desde el Renacimiento, habA?a adoptado la Iglesia! Este Cristo de tA?tanos no era el Cristo de los ricos, el Adonis de Galilea, el mozo bien parecido, el hermoso muchacho de mechones rubios, de la barba partida, con rasgos caballunos e insA?pidos, al que los fieles adoran desde hace cuatrocientos aA?os. AquA?l era el Cristo de San Justino, de San Basilio, de San Cirilo, de Tertuliano, el Cristo de los primeros siglos de la Iglesia, el Cristo vulgar, feo, porque cargA? con todos los pecados y asumiA? por humildad las formas mA?s abyectas.”A? (2)

A?

“A?ste era el Cristo de los Pobres, el que se habA?a asimilado a los mA?s miserables de aquellos a los que vino a redimir, a los desgraciados y a los mendigos, a todos los que viven en la fealdad o la indigencia y sobre los cuales se encarniza la cobardA?a del hombre. Y era tambiA?n el mA?s humano de los Cristos, un Cristo con la carne triste y dA?bil, abandonado por el Padre, que no habA?a intervenido mientras fuese posible un nuevo dolor (…)” (2)

A?A?

A?

A?-Fuentes y vA?nculos-

(1) (La-bas, capA?tulo primero. AllA? Abajo. Montesinos. Madrid, 2001.) Javier Coria:A? la biblia decadente de Huymans.A?Un magnA?fico artA?culo para familiarizarse con la prosa y la persona de este oscuro y fascinante escritor.

(2) Textos tomados de Huysman, Karl-Joris: El retablo de Isenheim. Ed. “casimiro”. 2010. TraducciA?n de Isabel Reverte y MA? Teresa Gallego

(3) Una descripciA?n detallada del retablo de Isenheim, en wikipediaA?. Un anA?lisis mA?s pormenorizado sobre sus aspectos pictA?ricos, en este otro sitio.

(4) Obras de GrA?newald en Ciudad de la Pintura, y enTerminartors.A?A?Una reproducciA?n de resoluciA?n aceptable del retablo de Isenheim, en Flickr

(5) El Cristo de GrA?newald segA?n Huysmans, en 1977 voltios (una entrada gemela).

(6) Los flirteos de Karl Huysmans y otros escritoresA?con el satanismo, en Mas AllA?: El siglo de SatA?n.

(7) Para conocer mejor la obra y la figura de Huysmans, vA?ase.

(8) Un tubo con imA?genes del retablo de Isenheim y mA?sica de Bach.

(n)A?En 1512 Matthias Grunewald fue reclamado en Isenheim, cerca de Colmar, para pintar un retablo par la capilla del convento de los Antonianos (monjes famosos por su emblema en forma de Tau, y sus curas milagrosas contra una rara forma de lepra lamada “el Fuego de San AntA?n”). La talla de Grunewald como uno de los mA?s grandes maestros de la pintura religiosa occidental serA? pronto revelada en el panel central del polA?ptico de Isenheim, en la tremenda escena de la CrucifixiA?n.

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martes, febrero 22nd, 2011 ICONOGRAPHIA CURIOSA, MSICA RATONERA 7 Comments
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