Mascarones de proa

6 febrero
2011
escrito por Flegetanis

(Un mascarón de proa, oteando el horizonte;  imagen via Dark Roasted Blend)

Hace siglos, hacia el ochocientos o el año mil después de Cristo, cuando los vikingos surcaban los mares de medio mundo, sus embarcaciones ofrecían una terrible imagen  al disponer terroríficas cabezas de dragón talladas en madera . Este primer propósito de raigambre casi apotropaica, pues la incusión del animal totémico se pensaba con la intención de alejar los malignos espíritus del océano, puede remontarse quizá a las representaciones más esquemáticas de griegos y fenicios, que pintaban figuras de dioses para proteger sus barcos, o hasta el mismo símbolo del ojo en la proa de los navíos egipcios.

 

(Un mascarón de proa al estilo vikingo)

(Detalle de un antiguo mascarón de proa. Foto Ken Simm)

Los mascarones de proa evolucionaron más tarde hacia esas figuras decorativas que todos conocemos, generalmente con propósito ornamental, talladas en madera y “ornamentadas o pintadas según la jerarquía de la embarcación. Su uso fue muy generalizado entre los siglos XVI al XIX, pero con la aparición de los buques de acero durante la Primera Guerra Mundial fueron cayendo en desuso. (…) Cualquiera sea su forma, los mascarones de proa eran la carta de presentación de los navegantes que se distinguían por su elegancia y espíritu marino “(3)

 

(Imágenes de mascarones de diversos períodos, por cortesía de Dark Roasted Blend)

(Una hermosa historia y un misterio se esconden tras este singular mascarón de proa. Via swedish nightingale.com)

 

(Máscaron de Capitán Miranda. Foto Svonello)

 

(La Medusa, uno de los mascarones de proa del gabinete de Pablo Neruda. Via)

Pablo Neruda fue ávido coleccionista de estos curiosos objetos, en su famosa casa de la Isla Negra. Los mascarones que juntó Neruda en su particular wunderkammer –que nos hubiese gustado mucho conocer–  tenían en sí mismos algo -o mucho- de poéticos, con aroma de misterio antiguo, como esas estatuas de divinidades de perfiles castigados por el tiempo. Estos viejos mascarones de proa serían fuera del mar la viva imagen de aquel “marinero en tierra” que cantaba otro poeta, nuestro paisano Rafael Alberti.  

 

En las arenas de Magallanes te recogimos cansada
navegante, inmovil
bajo la tempestad que tantas veces tu pecho dulce
y doble
desafio dividiendo en sus pezones.

Te levantamos otra vez sobre los mares del Sur,
pero ahora
fuiste la pasajera de lo oscuro, de los rincones,
igual
al trigo y al metal que custodiaste
en alta mar, envuelta por la noche marina.

Hoy eres mia, diosa que el albatros gigante
rozo con su estatura extendida en el vuelo,
como un manto de musica dirigida en la lluvia
por tus ciegos y errantes parpados de madera.

Rosa del mar, abeja mas pura que los suenos,
almendrada mujer que desde las raices
de una encina poblada por los cantos
te hiciste forma, fuerza de follaje con nidos,
boca de tempestades, dulzura delicada
que iria conquistando la luz con sus caderas.

 (…)

Hoy hemos recogido de la arena tu forma.
Al final, a mis ojos estabas destinada.
Duermes tal vez, dormida, tal vez has muerto,
muerta:
tu movimiento, al fin, ha olvidado el susurro
y el esplendor errante cerro su travesia.
Iras del mar, golpes del cielo han coronado
tu altanera cabeza con grietas y rupturas,
y tu rostro como una caracola reposa
con heridas que marcan tu frente balanceada.

Para mi tu belleza guarda todo el perfume,
todo el acido errante, toda su noche oscura.
Y en tu empinado pecho de lampara o de diosa,
torre turgente, inmovil amor, vive la vida.
Tu navegas conmigo, recogida, hasta el dia
en que dejen caer lo que soy en la espuma.

 

Pablo Neruda

Fragmentos de “A una estatua de proa.” Canto General (*)

 

 

 

La sola visión de un hermoso mascarón de proa hace que vuele nuestra imaginación de viajeros. Vean: un buen puñado de mascarones de proa les espera en Dark Roasted Blend.

 

 -Fuentes y vínculos-

(1) Espectaculares mascarones de proa, en Dark Roasted Blend.

(2 ) Aquí un señor muy mañoso, Martin Jeffrey,  nos enseña cómo se talla un mascarón de proa, por si alguno se anima . Para amantes del bricolaje, o para sorprender a las visitas. También podríamos fabricarnos uno y hacernos a la mar.

(3) Textos tomados de Mascarones de proa, en Galería Inspirarte

(4) Una increíble y romántica historia que tiene como protagonista un mascarón de proa,  Jenny Lind: The mystery of Nightingale’s figurehead, de Eric Svärdskog

(5) Para una búsqueda más detallada sobre su historia y propósitos, la wikipedia siempre es un buen punto de partida, así como este grupo de Flickr Aquellos magníficos navíos,  sobre mascarones de proa, con abundantes fotografías y comentarios.

(6) (Más fotos de mascarones de proa,  algunas muy buenas, aquí, y en este grupo de Flicrk dedicado a estas esculturas.

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3 comentarios to Mascarones de proa

  1. Muy romántica esta entrada de la Tía.

    En especial el enlace a la historia del masacarón de Jeny Lind, me causó impresión la obsesión y posterior frustración del tipo que la encontró (un poco dura la lección sobre el mercado de arte y antigüedades).

    Saludos!

  2. Teresa on febrero 8th, 2011
  3. Muchas gracias, Teresa. A nosotros también nos cautivó esta historia, que tenía todos los mimbres para hacer un gran relato, de no haber sido un suceso real. Una pena no haber conseguido unas fotografías más interesantes,(ya saben blanco y negro, encuadres dramáticos, cielos tormentosos), para esta pequeña entrada sobre los mascarones de proa. Otra vez será.

    Un saludo cordial. Celebramos volver a tenerla por esta su casa.

  4. flegetanis on febrero 8th, 2011
  5. Bueníssimo!

  6. Elsa on abril 22nd, 2013

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