From Hell

9 enero
2011
escrito por Flegetanis

 

(¿Revela esta pintura de Walter Sickert la verdadera identidad de Jack El Destripador?  The Ripper´s BedRoom, de Walter Sickert

  

La habitación del Destripador es el título de un extraño  cuadro de Walter Sickert, que ha dado pie a  una abundosa rumorología — irregularmente fundamentada, como conviene a todo rumor y con el valor añadido del morbo–  sobre la  verdadera identidad de  este oscuro pintor, que algunos, como la escritora Patricia Cornwell,  no dudan en identificar con el terrible Jack “The Ripper”, el  célebre asesino que aterrorizó a la población del barrio londinense de Whitechapel en el otoño de 1888 y  que escribía sus apasionadas y retorcidas misivas desde el mismísimo infierno –“From Hell”–, un lugar que parecia conocer a fondo. Walter Sickert tenía un estudio en el East End, un barrio obrero del neblinoso Londres victoriano, muy cerca del lugar donde entre Agosto y Noviembre de 1888  fueron brutalmente asesinadas cinco prostitutas.  El asesino fue apodado popularmente “Jack el Destripador” (el alias procede de la avalancha de cartas enviadas a la policía, firmadas con un “suyo sincereamente, Jack”). Sickert mostró un gran interés en el caso del Destripador y llegó a afirmar que se había alojado en el mismo cuarto que el famoso asesino en serie, o al menos eso le dijo su casera, que albergaba sospechas sobre el anterior inquilino.   El artista pintó la habitación en un cuadro que tituló “Jack The Ripper´s bedroom”, representando un lugar oscurísimo, denso, un espacio a duras penas inteligible. Al fondo, frente a una ventana, se aprecian con dificultad los colores de una especie de casaca o de uniforme de gala. ¿Habremos de ver aquí algún indicio sobre la identidad del siniestro propietario de la habitación?

(El inquilino, una joya del celuloide rancio, de 1927. La visión que el maestro Hichtcock, en su primer film, ofrece del enigma del Destripador, inspirándose en ula historia relacionada con la pintura de Walter Sickert , The Ripper´s Bedroom)

(Cuadro de Sickert sobre los Asesinatos de Candem Town)

Sickert se interesaría también profundamente  por otra serie de asesinatos, los llamados crímenes de Candem Town,  a los que dedicaría una parte de su producción,  homicidios que tuvieron lugar en la ciudad en circunstancias no aclaradas similares a los casos del Destripador, y que la imaginativa Patricia Cornwell no duda en atribuir igualmente al pintor: “El 11 de Septiembre de 1907 Emily Dimmock, que ejercía ocasionalmente la prostitución, fue asesinada en la cama de su habitación de Camden Town. Una fuerte campaña de la prensa que urgía a encontrar al asesino llevó al arresto de Robert Wood, que admitió ser el amante secreto de Dimmock, pero no su asesino.  (…) La mezcla de sexo y crimen que dejaba al descubierto los sórdidos bajos fondos de la moderna metrópoli resultaba irresistible al acoso mediático.”  Los artículos aparecidos en la prensa de la época captaron también la antención de Sickert, de Walter Richard Sickert, que dando muestras de oportunismo, aprovechó la ocasión para perpetrar una serie de óleos de factura expresiva con el título genérico de  de ‘The Camden Town Murder’ que fueron motivo de escándalo y estupor entre el público. (5)

 (Mornington Crescent Nude, de Sickert, 1907. Cambridge, Fitzwilliam Museum)

Probablemente no sea exagerado afirmar que la obra Walter Sickert (1860-1942) es apenas conocida para el gran público. Considerado por algunos críticos como uno de los más grandes pintores británicos, entre Turner y Bacon, Sickert es un pintor por derecho propio, influenciado notablemente por el postimpresionismo francés, al que dotó de matices más sombríos y expresionistas, fue ayudante de James Abbott Whishtler y seguidor de Edgar Degas, al que parece ser que conoció en Paris.  Sin embargo, para algunos autores, especialemente en época reciente, Sickert no es más que un oscuro pintor obsesionado morbosamente con la sordidez del East End y el feísmo de que hace gala en sus motivos pictóricos ha ocasionado que se le vincule en ocasiones con los crímenes de Whitechapel

 

 

El primero en levantar la liebre fue el escritor Stephen Knight en 1976  en su libro Jack el Destripador, la Solución final, donde sienta las bases de una auténtica teoría de la conspiración en torno a la realeza británica y la francmasonería, que según el autor planificaron los asesinatos del Destripador como una cortina de humo para proteger el honor del Duque de Clarence -un nieto crápula de la Reina Victoria de Inglaterra– cuya tendencia disoluta y afición desemedida por los prostíbulos del East End le llevaron a verse inmerso en turbios asuntos que podían amenazar seriamente a la Corona. La conexión de Walter Sickert con los asesinatos fue sugerida a Knigth, supuestamente, por un hijo ilegítimo del pintor, quien aseguró que su padre le confesaría antes de su muerte en 1942  su participación en el sangriento complot.

 

(Walter Sickert en un autorretrato de 1890)

A partir de la teoría sobre la conspiración monárquica urdida por Knight, y que muy pocos tienen en consideración — a pesar de que ha servido de fundamento a varias joyas de la ficción como la película Asesinato por Decreto y la fabulosa adaptación al cómic From Hell, de Alan Moore– otros autores han seguido la pista a Sickert, yendo más allá de la mera afirmación de su complicidad  en los asesinatos, y acusando directamente al pintor de la ejecución de los mismos, como Jean Overton Fuller en su obra Sickert and the Ripper Crimes, o identificando directamente a Walter Sicker con el Destripador, como la osada Patricia Cornwell, que pretende demostrar la total identificación del pintor con el famoso asesino en serie  (4)  afirmando que Sickert nunca negó su fascinación con la idea de los crímenes. La autora, cuya fortuna le ha permitido adquirir buena parte de la obra del pintor, no ha dudado en realizar diversos análisis e incluso ha llegado a destruir varias de sus obras buscando pruebas que le permitieran justificar su –hasta el momento– descabellada teoría. Cornwell ha sido la primera en apuntar que en varios estudios y pinturas de Walter Sickert podría haber indicios que apuntan a las escenas de los crímenes del Destripador. En uno de ellos, por ejemplo, se ve a una mujer con un collar de perlas en una postura que, en opinión de Patricia Cornwell, es idéntica a la que guardaba Mary Kelly cuando fue hallada muerta por la policía. Y en otro cuadro, Sickert pintó la cara de una mujer mutilada, con unas heridas muy similares a las que Jack el Destripador le ocasionó a otra víctima, Catherine Eddowes. (via)

(Uno de los más hermosos cuadros de Walter Sickert, Putana a Casa ‘The Broken Prostitute.’) Circa 1903-, propiedad de la escritora Patricia Cornwell, que pretende ver en los rasgos faciales del personaje los estragos del rostro de la prostituta Catherine Eddowes, una de las víctimas del Destripador. Más detalles en el magnífico y bien documentado sitio de Felicity Lowde, que explora a fondo la relación de Walter Sickert con Eddowes )

(La única copia de la fotografía del rostro mutilado de Catherine Eddowes, víctima del Destripador. Propiedad de Felicity Lowde)

  

(Las sombrías escenas de Sickert han dado lugar a múltiples interpretaciones. La languidez del cuerpo de la modelo de esta pintura sugiere  según algunos la pose inequívoca de la víctima de un crimen)

La cama de cobre, de Walter Sickert, un cuadro de 1909, relacionado con su serie sobre los asesinatos de Candem Town)

(Las evidencias de la última carnicería del Destripador:  los restos mortales de su última víctima, Mary Kelly. Se han apuntado similitudes entre diversos estudios y pinturas de Sickert y las escenas de los crímenes del Destripador)

(Prostituta en un lecho, según un esbozo de Sickert)

 

(Mary Kelly, 2001 grafito sobre papel, 43 x 38 cm. ©  Julie Roberts. Sean Kelly Gallery)

 

 Para los expertos en la obra de Walter Sickert todas estas fabulaciones en torno a su vinculación con los horribles crímemes de Whitechapel no son más que fantasías que no merecen el menor crédito, y explican la fascinación del pintor por los ambientes sórdidos y los tintes siniestros de su enigmática serie sobre los Asesinatos de Camden Town por su adscripción a la filosofía del impresionismo ( incluso en su serie sobre Camden Town es flagrante la influencia de Degas, sobre todo si recordamos su obra Le viol ), lo que llevaría al artista a rechazar “cualquier representación suave y edulcorada de la realidad.  Abominaba de los desnudos femeninos tan en boga en las exposiciones de los Salones de París o la Royal Academy, argumentando que “aquellas imágenes vacuas dignificadas con el título de desnudo suponían una bancarrota artística e intelectual” y las consideraba “monstruos obscenos”. Por eso buscaría su inspiración en los remotos rincones de los barrios bajos londinenses, reflejando con sus desnudos de prostitutas yacentes en misérrimos catres en sucios cuartuchos del inframundo del East End, la sordidez de la vida marginal, cercana a la disolución, para escandalizar a la sociedad puritana de su época. Sin embargo, en su obra, no exenta de la mirada morbosa y el afán del voyeur, se palpa una sensación de amenaza y de oscuridad que  emparentan sus desnudos con las terribles criaturas del más febril  Bacon, lo que ha llevado a más de uno , probablemente, a soñar con la sombra fantasmal del Destripador.

(Traíler de la película Asesinato por Decreto, una de las mejores cintas sobre Jack el Destripador, y la primera que sigue la teoría de la conspiración concebida por Stephen Knight. La película, muy recomendable, cuenta además con el que posiblemente sea el mejor Watson de la historia del celuloide, un monumental James Mason)

 

 

(Los “monstruosos” desnudos de Walter Sickert, que presagian las criaturas de Francis Bacon)

 

 

(Patricia Cornwell pretende demostrar de una vez por todas que  Walter Sickert es quien se esconde tras el enigma de Jack el Destripador)

 

 

(El inefable Screaming Lord Sucth perpetra este simpático Jack The Ripper)

 

-Fuentes y vínculos-

(1) ¿Walt , el Destripador?…

(2) Un artículo sobre los desnudos de la serie de Candem Town, de Sickert.

(3) Sickert, entre los sospechosos de los crímenes de Whitechapel en la formidable página que sigue la pista de Jack el Destripador: Casebook, Jack the Ripper. Y para quienes busquen profundizar en el apasionante asunto que presentamos en este post, véase el excelente The Art of Murder, de Wolf Vanderliden.

(4) El libro de la autora Patricia Cornwell, millonaria y excéntrica,  pretende vincular a Sickert con el siniestro asesino en serie. “Retrato de un asesino. Jack el Destripador. Caso cerrado”

(5) Fragmentos tomados de un texto sobre Sickert y su serie sobre los asesinatos de Candem Town, en la ciudad de las mujeres.

(6) Textos de Taringa! , donde exponen brevemente la teoría de Patricia Cornwell y un recuento de la “vida y milagros” de Walter Sickert.

(7) El caso del Destripador, una fabulación creada por la prensa, según se cuenta aquí:El historiador inglés, Andrew Cook, acaba de publicar un libro titulado “Jack the Ripper: Case Closed”, y que entre otros datos, sostiene que el asesino en serie más famoso de la historia de Gran Bretaña, Jack el Destripador, no existió y que sólo fue un invento de la prensa local”

(8) El gran Salfate nos destripa el caso de la conspiración del Destripador (en realidad, nos cuenta con total desparpajo, de la “a” a la “z” el argumento de la película From Hell)

(9) Jack el Destripador,el primer asesino en serie moderno, un artículo -en español- que analiza la teoría de Patricia Cornwell sobre la supuesta vinculación de Walter Sickert con los crímenes.

(10 ) Una batalla (incruenta, para variar) entre dos grandes de la pintura: Walter Sickert (peso pluma) frente a John Singer -Quebrantahuesos- Sargent (peso pesado). Los resultados, en este curioso vídeo de aquí.

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8 comentarios to From Hell

  1. Recuerdo también con especial intensidad una miniserie de dos (quizá tres) capítulos, de las primeras que pusieron en televisión tiempo ha, sobre el destripador, con Michael Caine en papel protagonista. Era verdaderamente buena y fue la excusa perfecta para no estudiar absolutamente nada ese fin de semana.
    Si alguien sabe el título tenga la bondad de decirlo para poderla tomar de la saca de Ramoncín, el rey del pollo frito, litros de alcohol corren por sus venas, mujer.

  2. R. Daneel O. on enero 10th, 2011
  3. Cierto, muy buena, excelente; una de las felices ocasiones en que se encuentran en la pantalla Sherlock Holmes y Jack El Destripador –y se han dado varias citas memorables– . A ver si eliminamos el tubo de Patricia Cornwell, bastante esmirriado, por cierto, y difícil de seguir, y lo cambiamos por algún fragmento de esta cinta que usted cita. Lo mejor de todo es que ésa de Michael Caine (cuyo título no recuerdo ahora) y Asesinato por Decreto aún se dejan ver (y tanto) y dan para una sobremesa-siestorro más que agradable (a pesar de las correrías del Destripador, claro). Pero como uno creció viendo miles de veces el episodio terrible del cocodrilo y el incauto ñú, se puede hacer la siesta en un alambre espinoso.

  4. flegetanis on enero 10th, 2011
  5. Amigos la miniserie se llamaba , como no, Jack el destripador. Del año 1988. fantastica.

  6. el amigo venturi on enero 10th, 2011
  7. Muy bueno el artículo, sí señor y muy completo, incluso con tintes de humor en las notas de Patricia cuando dice que ejercía ocasionalmente la prostitución. Felicidades

  8. Asuranceturix on enero 10th, 2011
  9. ¿Qué dice usted el incauto ñu? Piense mejor en que come uno viendo el telediario… y con eso el estómago está ya inmunizado a prueba de bomba. Las tripas del ñu son poesía al lado de algunos que nos obligan a ver antes de darle al botoncito rojo.
    Por tanto abogo por considerar casi entrañable al amigo ripper.
    Gracias, maese Venturi, por ahorrarme el trabajo (ínfimo por otra parte, disculpe la flojera) de haber buscado yo en la red. Desde luego que habrá que volver a ver la serie.

  10. R. Daneel O. on enero 10th, 2011
  11. Muchas gracias por su puntualización, doctor Venturi. Veo que los autores de la película se devanaron los sesos buscando un título original y diferente.

  12. Flegetanis on enero 10th, 2011
  13. Buen artículo. Salvo porque Patricia Cornwell será todo lo excéntrica que usted guste, pero, en realidad, su libro es una lección de investigación criminológica en toda regla. Se lo digo yo, que entiendo del tema.
    No es un abuso, ni mucho menos una irracionalidad, lo que presenta en sus páginas.
    Quizá debería usted leer el libro primero, y luego ya despotricar.
    Lo que está claro es que Sickert era un personaje complejo. Muy complejo. Además, la escritora presenta una radiografía de la época, muy buena. Aparte encajar perfectamente en el ambiente al pintor.
    Dicho sea de paso, muchas teorías existen sobre el asesino. Y nombres hay para aburrir.
    Otra cosa es que alguien tenga la valentía de poner por escrito, sea real o no, que el asesino fuese el pintor. Y no cualquier pintor. Sino Sickert.
    A mí el libro me parece maravilloso porque abre el debate, que de eso se trata.

  14. david on septiembre 21st, 2016
  15. Agradecemos sus observaciones y comentarios. No sólo leímos el libro con fruición, sino que fue esa misma lectura la que nos impulsó a elaborar este post -y creemos que algún otro sobre el tema- Lamentamos que de la lectura del mismo no se desprenda nuestro entusiasmo y respeto por las teorías de Cornwell, que en su momento nos parecieron incluso bien traidas y, sobre todo, inquietantes y sugerentes, como conviene a una buena novela de misterio, aunque ése no fuese el objetivo fundamental de la autora. Un saludo.

  16. Flegetanis on julio 3rd, 2017

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