Archivo de diciembre 17th, 2010

In situ

y por el dr. Venturi, y por R. Daneel O.


( UnaA?estampa evocadoraA?para un viaje inolvidable. Imagen A? Mystic travel journeys)

IN SITU

A los hermanos de HeliA?polis*

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Abundando en el ejercicio de auto-hagiografA?a barata al que nos entregamos A?ltimamente, esteA?post pretende recoger algunas de las impresiones que los artA?fices de Viajes conA?mi tA?a hemos vivido en la tierra de los faraones, fijA?ndolas antes de que el tiempoA?con sus consabidosA?desmanes borre la hermosaA?improntaA?que este fenomenal viaje ha dejado en nuestro A?nimo. YA? quizA? tambiA?nA?sirva de acicate a aquellos de ustedes que habiendo acariciado alguna vez la idea de visitar este increA?ble paA?s, no se atrevieron a hacerlo nunca; en este sentido nos permitiremosA? darles algunos consejos puntuales (1) sobre diversas cuestiones que podrA?an servirles en un futuro a preparar su propia excursiA?n a este lugar inolvidable.

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(La excursiA?n en falucaA?por el Nilo,A?a la caA?da de la tarde, un momento recomendable)

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Egipto yA?las costas del Mar Rojo han sido el destinoA?A?elegido por la tripulaciA?n en pleno de Viajes con mi tA?a para gozar de unas merecA?dismas vacaciones estivales, y un distinguido hotel en El Cairo —al queA?hubimos deA?acceder por la puerta falsa–A?conA?vistas al Nilo, A?lejos de la mugre y el ruido que forman parte del dudoso encanto de esta ciudad milenaria, el enclave perfecto para celebrar nuestra primera reuniA?n formal en la que festejar con entusiasmo la calurosa acogida que nuestra bitA?cora estA? teniendo entre los internautas, a los que estamos eternamente agradecidos y por quienes nuestros desvelos siempre merecen la pena.

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(Una de las razones de nuestra elecciA?n: La escapada al Mar Rojo. Hurghada y las excelencias del paraA?so submarino)

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Aunque presumamos de ser viajeros avezados, la verdad es que a la hora de escoger nuestro destino resolvimos actuar con prudencia y contratar los servicios de una agencia, aun cuando paraA?algunos de nosostros A?sta iba a ser nuestra segunda estancia en Egipto. En muchas blogs les recomendarA?n ir por libre, sin tener nada contratado, y aunque la experiencia podrA?a resultar mA?s que interesante, una autA?ntica aventura, finalmente nos decidimos por transitar el camino trillado y mA?s seguro del pequeA?o-burguA?s viaje organizado, contratado mediante una compentente agencia de viajes en casa. YA? hemos de decir que en vista de los resultados, encontramos numerosas ventajas en esta opciA?n, especialmente a la hora de planificar el tiempo y aprovecharlo al mA?ximo, pudiendo gestionar fA?cilmente desde casa la mayor parte de los aspectos del viaje.

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(La cara oculta de las pirA?mides. Foto A? DoctorA?Venturi)

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En definitiva, nuestra elecciA?n pasa por contratar los vuelos, hoteles, traslados y parte de las visitas (para garantizar nuestro acceso a la mayorA?a de los monumentos, etc) prescindiendo amablemente de los servicios de nuestros guA?as en El Cairo y diseA?ando a nuestro aire –por supuesto con el apoyo de la documentaciA?n adecuada– el tiempo libre que el apretado programa fijado por la agencia nos permitA?a. Finalmente, trasA?una larga reflexiA?n y diversas comparativas entre los cientos de programasA?que las agencias de viaje ofrecen para Egipto, nos decidimos por uno que incluA?a varias noches en El Cairo, un crucero de cinco dA?as remontando el Nilo desde AssuA?n, y aA?adimos como colofA?n una estancia de cuatro dA?as en las costas de Hurghada, en el Mar Rojo, para relajarnos y practicar el snorkeling en uno de los mA?s destinos mA?s apropiados del mundo para esta fantA?stica actividad.

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“Solis Sacerdotibus”

Tras un largo pero apacible vuelo Madrid El-Cairo, sin sucesos destacables (al margen de propiaA?experiencia de volar, nada desdeA?able y por la que incontables generaciones de hombres geniales, desde Montgoldfier hasta Leonardo habrA?an dado su vida por experimentar sA?lo unos minutos) llegamos a nuestro primer hotel, en el que trasA?una visitaA?de rigor al piano-bar y disfrutar de una cena frugalA?tirando a espartanaA?–la cosa no dio para mA?s dado lo intespestivo de la hora de llegada y el escaso valor torero con que entramos en el paA?s, que nos impidiA? salir a la calle yA?conocer El Cairo la nuit con pasiA?n desaforada– nos fuimos a dormirA? esperando con impaciencia el vuelo del dA?a siguiente, que nos llevarA?a por fin hasta Assuan, remontando el Nilo, donde nos esperaba el primer hito de nuestro viajeA?al Egipto milenario.

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(La primera visita la dedicamos al recinto sagrado de la isla de Philae y su templo de Isis)

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Nuestro A?primer encuentro con las maravillas del Antiguo Egipto sucediA? en el Templo de Philae, en el transcurso de una pequeA?a excursiA?n organizada por cuenta propia: no piensen en Livingstone, no, sino algo mA?s modesto.A?Nos bastA? con alquilar un taxi –no se pierdan por nada del mundo viajar en los vehA?culos locales– que por un precio ridA?culoA? nos llevarA?a hasta la entrada misma del embarcadero donde tomamos el pequeA?o navA?oA?de nombreA?Cristiano, cuyo eficaz piloto, que se hacA?a llamar Bob (suponemos que por ascendencia rastafari o abuso del hachA?s) nos conducirA?a al islote de Philae.A?A?Una soberbia experiencia, teniendo en cuenta que fueA?nuestra primera toma de contacto con lo egipcio. AA?n sin ser el templo mA?sA? grande ni el mA?s cA?lebre, el enclave en que estA? situado, en medio de las aguas,A? y la pequeA?a aventura de la navegaciA?n para acceder a sus puertas convierten esta visita al templo en un momento espectacular.

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(Un aspecto de la entrada al Santo de los santos del Templo de Philae, con la piedra o ara cuya presencia ha sidoA?constante en nuestra expediciA?n)

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(AreA?all true the legends abouts us ?… Cosas que pasan)

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AA?n hay mA?s. El viaje no podA?a empezar mejor si ademA?s tenemos en cuenta que, segA?n nos aseguran, el Templo de Philae era unA?lugar sagrado, queA?se asentabaA?antaA?o en la isla de FilA? — enA?la margen oriental del Nilo, enA? una pequeA?a bahA?a, cerca deA? la primera catarata,A? y prA?ximo a la islaA? de Biga (actualmente bajo las aguas) una isla sagrada en la que se suponA?a que se encontraba la tumba de Osiris y que sA?lo podA?an visitar los sacerdotes. Solis sacerdotibus.

El recinto del templo, que reA?ne todas las fA?rmulas arquitectA?nicas empleadas por los egipcios, estA? dedicado a la diosa Isis y se halla enA?perfecto estado de conservaciA?n. En suma, una visita imprescindible, y uno de nuestros mA?s gratos recuerdos de este viaje.

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“Luz y sonido, y sudor”

(Coloso y obelisco en el templo Luxor, a la caA?da del sol)

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UnaA?de la citas inexcusables A?la constituyenA?los templos deA?Karnak y Luxor, y si ademA?s se tiene la suerte de ver el Templo de Luxor con la exxxxquisita iluminaciA?n que se despliega a la caA?da de la tarde, el momento resulta del todo inolvidable. No se pierdan bajo ningA?n concepto la sala hipA?stila del Templo de Karnak, autA?ntico bosque de columnas en el que perder la nociA?n de estar visitando un pA?treo edificio para transportarnos a una naturaleza fabricada por la mano del hombre, gran osadA?a. Y justamente esa era la intenciA?n perseguida por estos fabulosos arquitectos herederos del mismA?simo Imhotep.

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(Sala hipA?stila de Karnak, foto (c) doctor Venturi)

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La atmA?sfera de estos lugares, hitos del crucero por el Nilo, algo de lo que disfrutar al margen del sofocante calor que intenta, sin conseguirlo, aplastar nuestro A?nimo fA?sico y aventurero. En esta instantA?nea parte de los miembros de la tripulaciA?n van en busca de mA?s maravillas por descubrir.

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“A quien madruga, Ra le ayuda”

Otra anA?cdota destacable son los madrugones. Pero esto, que desde aquA? puede parecer un handicap, se convierte en ventaja, ya que por un lado evita las horas centrales del dA?a, de mayor calor, y por otro hace que los dA?as parezcan eternos. AsA?, despuA?s de una dura jornada, saboreamos una gran Sakara en la terraza del barco, o en el piano bar del hotel, departiendo con el A?piano man sobre las virtudes de las damiselas del lugar, al repasar mentalmente la jornada parece que lo hecho por la maA?ana ocurriA? hace semanas. AdemA?s, cuando ves amanecer, te puedes encontrar con imA?genes como esta:

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(Los viajes de exploraciA?n en globo, una de nuestras asignaturas pendientes para un futuro encuentro con la tierra de los faraones. No sabemos si recomendable, pero sin lugar a dudas una experiencia altamente deseable. La instantA?nea, magnA?fica, es de nuestro colega el doctor Venturi, por cierto)

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“Dentro de la pantalla del televisor”

AsA? hemos llegado a sentirnos y verA?n por quA?. Los citados madrugones hicieron que la mayorA?a de la tripulaciA?n de “Viajes con mi tA?a” optara por caer en brazos de Morfeo en la fatA?dica hora que sigue al almuerzo. Sin embargo, algunos de nosotros –fA?rrea la voluntad y bien pertrechados con gorra y protector solar– subimos a la cubierta del barco, bajo el aplastante Ra, para asistir a uno de los mayores espectA?culos que ofrece el paA?s de los faraones; el paseo entre las orillas del Nilo en el trayecto desde Aswan a Kom Ombo. Ciertamente tuvimos la sensaciA?n de estar presenciando un documental de National Geographic, pero in situ.

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Otro de los atractivos que nos ofrece este trayecto es, tras las maratonianas jornadas, gozar de un reparador baA?o nocturno en la piscina de cubierta, aderezado con otra buena Sakara, nada despreciable brebaje. El la siguiente instantA?nea algunos (mA?s que otros) miembros de la tripulaciA?n rebajan en agua los efectos del bochorno y la Sakara.

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A? (La TrA?ada helipolitana: efectos de luz a la caA?da de la tarde)

(Sakara, a cuarenta y dos grados a la sombra es NA?ctar de los dioses)

“Un faraA?n de cuyo nombre no puedo acordarme”

(El gran olvidado, Ptolomeo I, Soter, faraA?n de AlejandrA?a y fundador de su mA?tica Biblioteca)

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La revisiA?n de la historia de una vastA?sima cultura milenaria como la egipcia en el tiempo record de un viaje organizado,constituye una experiencia lA?mite que pondrA? a prueba los nervios y la capacidad memorA?stica de todo aquel que viaje a Egipto. Durante poco mA?s de una semana, habremos de contemplar mA?s de veinte siglos, y la panorA?mica resultarA? mA?s que mareante. Para encajar de modo saludable el maremagnum de infomaciA?n sobre interminables dinastA?as y nombres imposibles de enclaves sagrados, dioses y faraones, hay tres modos igualmente vA?lidos de proceder:

-Uno, realizar una ingente labor de documentaciA?n y estudio en las etapas previas al viaje, y durante el mismo, con ayuda de una buena guA?a, aprovechando losA?tiempos muertos deos de la expediciA?n –que los habrA?–A? para refrescar algA?n detalle pasado por alto, asA? comoA?A?leer devotamente y con suma atenciA?n cada uno de los folletos explicativos, carteles, boletos,A?A?papelitos e inscripciones que encontremos a nuestro paso (no olvidemos los jeroglA?ficos, claro).

-Dos, someter al guA?a a una incansable y torturante secuencia de preguntas sobre cada aspecto de lo visto, leA?do u oA?do, sin olvidar plantear sesudas disquisiciones sobre los pormenores, contexto histA?rico y probables consecuencias de cada una de las anA?cdotas, hechos, conceptos o teorA?as que se infieran de las exposiciones del primero.

-Tres, a saber: disponer nuestra mente en modo “poroso”, y filtrar programA?tica y metA?dicamente toda la informaciA?n que se nos de, en el preciso instante en que sea procesada; todo ello en estado de de total relajaciA?n, y procurando no albergar sentimientos de culpa,A? escrA?pulos ni prejuicios de ningA?n tipo, por este proceder, que a la larga resulta el mA?s adecuado para la supervivencia de un organismo vivoA?A?a cuarenta y dos grados a la sombra.

En uno de los momentos A?lgidos de nuestra experiencia en Egipto, nuestro fenomental guA?a Mustapha II sufriA? en sus propias carnes uno de los terribles efectos que el calor extremo de la regiA?n causa sobre el cerebro humano: la pA?rdida de memoria.A?SucediA? queA?A?durante nuestra primera visita oficial guiada, al templo de Kon-Ombo, en el curso de su primera exposiciA?n en pA?blico,A?los nervios jugaron una mala pasada al buen hombre, que tras someternos a un autA?ntico bombardeo de informaciA?nA?A? -a la velocidad del relA?mpago –sobre el asunto que nos ocupaba, sufriA? una honda metamorfosis y llegA? de repente el mutismo: Mustapha no lograba recordar el nombre de un faraA?n. A?Oh, momento espantoso! El rostro de nuestro preclaro informante cambiA? varias veces de color hasta adquirir una palidez febril, mientras veA?amos como sus glA?ndulas sudorA?paras redoblaban su ya encomiable esfuerzo. Finalmente, una cordial mano en el hombro bastA? para devolver la tranquilidad al bueno de Mustapha, que, rendido ante la evidencia, confesarA?a: no me acuerdo. Al dA?a siguiente, durante el desayuno, sin mediar siquiera un saluo protocolario, y en tono confidencial, –suponemos que tras consultar sus fuentes– nuestro guA?a favorito nos dirA?a conA? voz queda: Soter. Era Ptolomeo I Soter.

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(El Faro de AlejandrA?a, concebido y soA?ado por Ptolomeo I Soter, Salvador y Luz del Mundo, nuestro faraA?n favorito. Todas los indicios apuntan a Ptolomeo II como constructor de esta Maravilla del Mundo Antiguo, pero probablemente el hijo no hizo mA?s que continuar los designios del padre)

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Y nos preguntamos, A?por quA? de la interminable lista de faraones cuyo nombre hemos oA?do mencionar al menos dos veces a lo largo del viaje, sA?lo recordamos A?ste de Ptolomeo I?… A?Por quA? precisamente sobre A?l recayA? enfA?ticamente el episodio de olvido momentA?neo del guA?a?A? Ya sabemos queA?A?Ptolomeo I, A?enA?el inmenso plantel de los monarcas egipcios,A?A?no es precisamente una figura de relieve, aunque fuese el fundador de la cA?lebre dinastA?a ptolemaica.A? Sin embargo,A?prestos a la mitomanA?a, un breve vistazo a su biografA?a podrA?a ayudarnos a despejar algunas dudas sobre su importancia. Y asA? es, al menos para nosotros, que llevA?ndonos del capricho y la imaginaciA?n, nos quedamos con algunos detalles sugerentes, comenzando por su papel como fundador de la Biblioteca de AlejandrA?a, siguiendo con su papel en la gestaciA?n del no menos famoso Faro de AlejandrA?a, una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo, concebido e iniciado durante su reinado,A?yA?A?culminando, por supuesto, con su sobrenombre: Soter, El A?Salvador. Definitivamente, este Soter se nos antoja nuestro faraA?n favorito yA?un eco de nuestro Rey de Reyes.

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“…lo que no nos has dicho es de quA? color era el Huevo”

(La pieda Ben-Ben era, segA?n los antiguos egipcios, un objeto sA?lido que llegA? a la tierra procedente del Disco Celeste o solar; la piedra equivale a la MontaA?a primordial de numerosos mitos cosmogA?nicos en diferentes culturas, y es un sA?mbolo eminente en la mitologA?a egipcia)

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Durante buena parte este viaje, probablementeA?los guA?as repetirA?n cansinamente su letanA?a,A?clamando a menudo como una voz en el desierto –A?nunca mejor dicho– su lecciA?n bien aprendida, recitando como los antiguos rapsodas y trovadores el puA?ado de verdades tradicionales, anA?cdotas y pequeA?as revelaciones sobre la vida y milagros de tal o cual faraA?n, o facilitando detalles interesantA?simos sobre A?la distancia exacta que separa, pongamos por caso, un guijarro encontrado al pie de la PirA?mide de ZA?ser de la taquilla de la entrada del Museo del Cairo (62.ooo codos egipcios y medio).

No se sorprendan sin embargo de que en el nA?cleo duro del discurso de estos nuestros adorables yA?fabulosos hierofantes se halle, como siempre, la mitologA?a,A? fundamental en la milenaria cultura egipcia. En nuestro caso se revelA? especialmente importante la historia de la piedra Ben Ben, antecedente del obelisco,A?A? sA?mbolo de la montana primordial del mito cosmolA?gico egipcio, y el pA?jaro que sobre ella puso su huevo.A? Este ave sagrada, llamada Bennu o Benben (como la piedra aA?la que se vincula) con su caracterA?stico plumaje rojo-dorado, fue venerado junto a la piedra fundacionalA?en HeliA?polis,A?A?el lugar donde comenzA? la CreaciA?n. Este ave fabulosa posteriormente se se identificarA?a con elA?FA?nix de los griegos, del cual se contaban cientos de leyendas.A? HerA?doto refirere que el pA?jaro Benben procedA?a de Arabia, y con A?l llevaba un huevo que contenA?a el cuerpo de su padre. Este huevo es similar al que el dios Geb, en otro mito de CreaciA?n egipcio, se dice que depositA? en la colina primordial dando lugar al nacimiento del Sol.A? Pues bien; a pesar de haber oA?do esta misma leyenda de boca de varios guA?as en innA?meras ocasiones, aA?n sigue siendo para nosotros un misterio insondable de quA? color era el dichoso huevo.

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(El PA?jaro Benben, o Bennu, identificado aquA? con una garza, con el disco solar sobre su cabeza)

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“…un Cielo de papiro”

Continuando con la mitologA?a, objeto de nuestros desvelos durante este viaje a Egipto, merece unaA?menciA?n aparte nuestro contacto con el cA?lebre zodA?aco de Dendera, que no tuvimos ocasiA?n deA?conocer in situ, pero del queA?conseguimosA?casi milagrosamente –o asA? lo quisimos–A?una vera efigie (burda reproducciA?n, dirA?n otros, mA?s incrA?dulos)A?bajo la forma de unA?caracterA?stico “papiro” de pega que por un precio simbA?lico nos facilitA? un amable vendedor con los inconfundibles rasgos del mismA?simo dios Ra (a pesar de que de noche todos los gatos son pardos, resulto relativamente fA?cil adivinar la identidad del fingido vendedor ambulante). Juzguen por sA? mismos:

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(Una imagen del zodA?aco de Dendera)

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Esta representaciA?n del zodA?aco con su tA?pica forma circular es sin embargo A?nica en el arte egipcio antiguo, siendo mA?s usuales los zodiacos rectangulares como los que decoraban los pronaos de los templos. La bA?veda celeste, sostenida por los dioses, no deja de ser una variante de la tradicional rueda celeste, con la representaciA?n de las constelaciones, participando de idA?ntico simbolismo.A?El zodiA?co de Dendera, u hogarA?de los dioses, esA?un disco sustentado en cuatro pilares con figuras femeninas (cariA?tides) entre las que aparecen divinidades con cabeza de halcA?n. En el primer anillo, treinta y seis espA?ritus simbolizan los 360 dias del aA?o egipcio.A? Si la meta de todo viaje es la conquista del empA?reo o Cielo de los cielos,A?no A?se nos ocurre un mejor souvenir para este viaje que una reproducciA?n –aA?n de mala calidad, como toda imagen o efigie–A? del anillo celesteA?o zodA?aco de Dendera,A?un cielo que conviene a los sacerdotes de HeliA?polis.A?A?(a)

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(Un detalle del ZodA?aco de Dendera, con sus distintivos y formidables colores)

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“Buscando a Nemo, encontrando a NapoleA?n”

Es extraA?o encontrar otros mundos dentro de este, pero para sorpresa de la mayorA?a de nosotros esa fue la experiencia que vivimos en las costas del Mar Rojo, en las inmediaciones de Hurghada, paraA?so terrenal y marA?timo. Si bien la llegada al hotel fue un poco desangelada e intempestiva, y tras una falsa primera impresiA?n de desasosiego, el nombre del complejo no podrA?a haber sido mA?s adecuado, Serenity. Caer de la cama al arrecife privado del hotel –que no desmerecA?a nada de lo visto despuA?s– fue un autA?ntico remanso de aventura natural antes de la marabunta que nos aguardaba en la megaurbe cairota. Y no termina ahA? la atmA?sfera de premoniciA?n. Cual anticipada sombra de venideros acontecimientos, un cartel rezando Paradise nos esperaba al desembarcar en la isla de Giftun, donde tenA?amos contratada una excursiA?n para hacer snorkel en grupo y avistar las perlas escondidas en aquellos fondos, en los que pudimos verA?el famoso pez NapoleA?n. No se pierdan esta experiencia de la que disfrutar como niA?os.

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(El cartel lo dice bien claro. Ponce de LeA?n no dio con el ParaA?so, pero nosotros sA?. Isla de Giftun y alrededores).

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(Una instantA?nea del Pez NapoleA?n, tomada en las aguas del Mar Rojo).

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(Nemo en su anA?mona, explosiA?n de vida, fotos (c) doctor Venturi)

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“El Soborno”

Ya hemos comentado que en El Cairo optamos por ir a nuestro aire, con la ayuda de una buena guA?a. Algo que al leerla nos llamA? de inmediato la atenciA?n fue el espectA?culo de derviches danzantes en el complejo de al Ghuri. Tras el inevitable regateo con el taxista local nos plantamos en la puerta del local para asistir decepcionados a la negativa de los porteros a dejarnos entrar: aforo completo, los problemas de la gratuidad de la funciA?n. Sin embargo, como no podA?a ser de otro modo, un comerciante que, como todos, viendo en nosotros billetes con patas nos embaucA? para comprar especias en un mercado local, sirviA? de agente para retardar la partida del lugar. A?QuA? perdemos por insistir diciendo que venimos del confA?n del mundo con la A?nica intenciA?n de ver a los derviches? Bastaron cincuenta libras egipcias, entregadas solapadamente a uno de los cancerberos –que fijA? el precio; una ridA?cula cantidad si se compara con la maravilla que presenciamos,A? un espectA?culo que por sA? solo merece la estancia en el Cairo.

No se pierdan al mA?sico de los platillitos, un autA?ntico virtuoso, ni a los bailarines que, tras cuarenta minutos de reloj dando vueltas sin cesar, paran en seco sin un solo atisbo, A?pice o comino de mareo. La mA?sica es fabulosa, destacamos la percusiA?n en conjunto. El baile, los giros a distinta velocidad (como dirA?a Battiato), las faldas de colores que suben y bajan, salen y entran del derviche al ritmo de la mA?sica, movidas por la fuerza centrA?fuga, un espectA?culo memorable, casi un trance, podrA?amos decir, que provoca efectos extA?ticos incluso en el pA?blico.

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(En el lenguaje universal de signos nos vimos en la obligaciA?n de felicitar a este “mostro”).

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El siguiente tubo, hallado por casualidad a partir de un enlace de la pasada entrada la faz oculta del fez, es precisamente de estos fenA?menos cairotas. A?Sorpresas de internet.

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“Elige bien quiA?n te guA?a”

Nuestro homenaje y agradecimiento a los guA?as, la mayorA?a extraordinarios, pues de todo hay, como en botica. Al llamarse muchos Mustafa tuvimos que numerarlos, como a los reyes. A veces hemos conseguido relajarnos con ellos, cuestiA?n que temA?amos al ser un viaje organizado, y pasar muy buenos momentos. Shukran.

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(Mustafa I, la alegrA?a de la huerta, buscando faraona, en el gran paseo a la Isla Elefantina. Durante elA? pequeA?o pero intenso viajeA?Mustafa IA?nos cantA?, entre otras cosas, las excelencias de las mujeres holandesas, sus favoritas, a las que gustaba comparar en suA?exhuberante belleza aA?una “palmera datilera“).

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(Mustafa II, el Grande, A?nuestro gurA? favorito y guA?a,A?amplificandoA?la grandiosidad de la montaA?a del Templo de Hatshepsut.A? Nos conquistA? con su peculiar sentido del humorA?egipcio,A?entreA?A? jeroglA?fico,A?A?A?cirA?lico y demA?tico).

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(Mustafa III, un tipo realmente simpA?tico, con novia espaA?ola, –serA?a un magnA?fico embajador para su paA?s– y las maravillosas aguas de Giftun).

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(Ahmed,A?nuestro eficacA?simo y cordialA?A?asesor durante la estancia en Hurghada. Los relojes de la recepciA?n del Hotel, al fondo, muy A?tiles, A?marcaban la hora exacta en CafarnaA?n y A?PapA?a (Nueva Guinea).

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MenciA?n especial merecen los chistes malos de nuestro querido Mustafa II; no podemosA?resitirA?la tentaciA?n de reproducir alguno. Tras una sesuda exposiciA?n de datos y acontecimientos y una retahA?la de nombres reales que nos dejaban el cerebro procesando, lanzaba, como el que no quiere la cosa, una pregunta capciosa: “A?quA? animal del Nilo superaba al cocodrilo en envergadura?” y manejando el tempo de su silencio como un autA?ntico maestro nos soltaba a encendidas discusiones sobre fauna prehistA?rica y bichos de diversa A?ndole para, llegado el momento de mA?ximo acaloramiento, sentenciar: “No….. el nuez-drilo”, seguido de la carcajada y la sensaciA?n de inocencia infantil.

Taimadamente se nos acercA? durante una comida para soltar su anzuelo: “A?quA? regiA?n andaluza tiene unas uvas mejores que las de MA?laga?” Y se iba dejA?ndonos enfrascados en la discusiA?n sobre Jerez, Montilla-Moriles… Para volver y espetar: “No… buena-ga”. A?QuA? malo! Volvimos a picar en nuestro afA?n de conocer los caldos del paA?s mejor que nadie.

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(La tA?pica, tA?pica, obligada y ritual instantA?neaA? junto a las pirA?mides –nos referimos a esos volA?menes puntiagudos que asoman al fondo)

Definitivamente, recomendamos a todos que se se animen sin pensarlo a disfrutar de esta experiencia inolvidable de viajar a Egipto y, a ser posible, concA?danse unos dA?as de asueto en las aguas del Mar Rojo. Al margen de las pequeA?as dificultades y las piedras del camino, insustituibles y hasta necesarias, la aventura es francamente emocionante y verdaderamenteA?memorable.

-Fuentes, vA?nculos y notas-

(1) Para encontrar soluciones a los problemas y dificultades queA?puede plantear el viaje a Egipto al turista alpargatero (entre los que nos contamos ocasionalmente) les recomendamos la muy completa blogA?Por Egipto, donde podrA?n resolver la mayor parte de sus dudas sobre el tema y hallarA?n consejos utilA?simos que les ayudarA?n a preparar su futura excursiA?n.

(A? ) http://sobreegipto.com/2008/11/11/el-museo-del-papiro-en-el-cairo/ (Museo del Papiro, en el Cairo)

(a) Esta del ZodA?aco de Dendera, en nuestro modesto entender, una de las mA?s afortunadas y atractivasA?reproducciones en papiro que pueden adquirirse en cualquiera de las tiendas especializadas en estas mercaderA?as, que los guA?as llaman impropiamente “Museos del papiro”.

viernes, diciembre 17th, 2010 GENERALIS 2 Comments

41 R.P.M.

A?A?A?A?A?

A?A?A?(Las canciones de nuestra vida, en las clA?sicas cintas que amenizaron las largas tardes de verano de los mA?s talluditos) viaA?A?A?A?A?

A?A?A?A?

Puede que no sean las canciones de su vida, pero fueron las piezas favoritas del pA?blicoA?y emocionaron a miles de personas de todo el mundo en los ultimos cuarenta y un aA?os, desde 1969 hasta hoy;A? asA?A?como algunos de nuestros mejores amigos -con quienes podemos compartir ilusiones y proyectos– nos alegran y hacen mA?s agradable e interesante con su compaA?A?a nuestra pequeA?a existencia diaria.A?A? A ellos especialmente (1) queremos dar las gracias con esta ofrenda musical, un ramillete de cuarenta y un aA?os de esplA?ndidos A?xitos.A? Que los disfruten.A?A?A?A?A?

A?A?A?

A?A?A?A?

-Fuentes y vA?nculos-

(1) Feliz cumpleaA?os, Doctor Venturi

-Para elaborar nuestra lista hemos usado las referencias del siguiente enlace

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A?

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viernes, diciembre 17th, 2010 CUANDO YO ERA RICA, GENERALIS, MSICA RATONERA 5 Comments
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