Archivo de diciembre 4th, 2010

Los muertos más frescos

 

La búsqueda del Paso del Noroeste,  a través de los hielos del Ártico.Copyright © The British Library Board

 

Supimos de la existencia de Sir John Franklin y de su apasionante y desafortunado viaje gracias a una novela titulada El Descubrimiento de la Lentitud (2).  Nuestra oculta y sombría atracción por las momias –que constituyen un soberbio memento mori del que  algún día hablaremos largo y tendido, como el asunto merece– nos llevaron más tarde hasta el cadáver congelado de John Torrington y de nuevo, tangencialmente, al encuentro con la sorprendente historia de Franlklin y su desesperada búsqueda del Paso del Noroeste.

(El mapa de la expedición perdida de Franklin, en Wapedia)

Durante la época victoriana, muchos soñaron con la posibilidad de este Paso del Noroeste que facilitara un acceso inmediato entre Asia y Norteamérica. Los innuit, habitantes del Ártico desde miles de años, hacían a menudo vagas alusiones a ese misterioso túnel de agua helada. Para los europeos, excitados ante las expectativas de descubrimientos y aventuras, la sola mención del fabuloso pasaje dio pie a toda una  larga serie de viajes y expediciones. Para algunos, el intento de encontrar un pasaje a través de la infinita masa de hielo del Ártico sería fatal. Uno de esos intrépidos viajeros que encontraría la muerte tratando de alcanzar el mítico paso del Noroeste fue Sir John Franklin.

(Grabados de la expedición al Ártico de John Ross. Via Ice: a victorian romance)

(Grabado que ilustra un momento de las primeras expediciones de Franklin. Via)

Franklin (1786-1847), de nacionalidad inglesa,  fue  capitán de la Royal Navy y explorador del ártico. Él y todos los miembros de su expedición, murieron en el ártico canadiense mientras pretendían encontrar el fabuloso Paso del Noroeste.  El destino que sufrieron los expedicionarios  fue un misterio sin resolver hasta 12 años después de su desaparición. (3)

El primer viaje de Franklin al Ártico fue en 1818, como teniente bajo las órdenes de John Ross, y estos territorios circunpolares le fascinaron. Pero esta temprana fascinación por los misterios del Polo acabaría sellando su trágico destino. Aquella  primera empresa  “fue también su primer contacto con lo que luego sería su gran vocación, la exploración polar: en 1817 el Almirantazgo estipularía un premio de 5.000 libras para el primer barco que superase los 110º Oeste navegando al norte del círculo polar. El objetivo era encontrar un paso al noroeste que comunicara el Atlántico con el Pacífico para utilizarlo como ruta comercial(6)”

(Grabado que ilustra un momento de las primeras expediciones de Franklin. Via)

Cuando Franklin, con sesenta años, organizó su tercera expedición al Ártico, el 12 de Mayo de 1845, contaba con dos excelentes navíos (Erebus y Terror, nombres que sin duda presagiaban el horrible destino de la aventura)  y ciento veintinueve tripulantes. El capitán creía que disponían de suficientes provisiones para cubrir las necesidades de todo el equipo  durante el viaje.  Nadie podía imaginar  entonces que los víveres que transportaban con tanto esmero ocasionarían el fracaso de la misión y la muerte de la tripulación completa.

“Existen varias teorías acerca de lo que les sucedió a Franklin y sus hombres. Franklin era del tipo de oficiales imperiales que creían que la naturaleza podía ser sometida por la civilización, por lo que entre el equipo de la expedición llevaba una vajilla de plata y jarras de cristal. Es posible que las limitaciones impuestas por este equipaje supusieran una cantidad insuficiente de material verdaderamente imprescindible(…) Por otra parte, sus barcos se quedaron atrapados en el hielo durante dos inviernos, mucho más tiempo del que ellos habían previsto. También se ha sugerido la posibilidad de que la expedición falleciera por un envenenamiento por el plomo que podrían haber ingerido con la comida enlatada. (…) (3)

  

(Escena de una antigua expedición al Ártico. Imagen Ice: A victorian Romance)

 

Asímismo se  se encontraron pruebas de que recurrieron al canibalismo. Sin embargo, según las descripciones aportadas por los inuit, la causa más probable de la muerte de los expedicionarios fue el escorbuto, un mal que se cebaba especialmente con los marinos desde la más remota antigüedad. Finalmente, puede que todo se debiera a una combinación de mala climatología, intoxicación con la comida enlatada, una pobre planificación y una mala salud. “(3)

 

Copyright © The British Library Board

Los dos barcos de la expedición, Erebus y Terror, fueron irremisiblemente atrapados por los hielos en el Estrecho de Victoria, cerca de King William Island.Cuando las provisiones se agotaron, algunos de los hombres de la expedición de Franklin abandonaron el barco y caminaron a través del hielo en busca de comida. Debido al intenso frío y el hambre, sus sentidos embotados probablemente les dificultarían pensar con claridad… ¿Quién puede saberlo? Finalmente, encontrarían la muerte. Las tumbas de estos tres miembros de la tripulación fueron descubiertas en Beechy Island. Las extremas temperaturas polares contribuyeron a la momificación de los cadáveres. Momias en tan buen estado de conservación que de sus tejidos blandos se han podido realizar diversos análisis, que permitieron arrojar alguna luz sobre las misteriosas circunstancias que rodearon la desaparición de estos hombres.

(Las tumbas de la expedición perdida de Franlin, via The Frozen Zone

Así, estos estudios han permitido averiguar que ”la causa principal de la muerte  no fue el plomo de la comida enlatada -habitualmente utilizada en la Royal Navy en aquella época- sino las conducciones del sistema de agua potable de los barcos. Se encontraron marcas de cortes en los huesos humanos hallados en la isla del Rey Guillermo, lo que alentó sospechas de canibalismo” Este rumor causó una honda impresión en la sociedad victoriana, y causaría un gran impacto en la sensiblidad del escritor Charles Dickens, quien entre otros muchos, se mostró escandalizado de que pudiera sostenerse tal posibilidad. La hipótesis del canibalismo practicado entre los miembros de la expedición causó una gran conmoción en la moralista y disciplinada sociedad victoriana (10).

Finalmente, la combinación de los resultados de todos los estudios realizados sugirieron que la muerte de los miembros de la expedición fue debida a la hipotermia, el hambre, el envenenamiento por plomo, el escorbuto, las enfermedades y, en general, la exposición a un ambiente hostil para el que carecían de ropa adecuada, todo ello acompañado por una mala nutrición y falta de alimentos” (9)

(La tumba de John Torrington, en la nieve del Ártico)

(La momia del cadáver congelado de John Torrington)

(Detalle de la momia de John Shaw Torrington (1825 -846) 

Gracias a la generosidad de la web del gobierno de Canadá, se pueden ver los restos momificados de aquellos tres miembros de la expedición de Franklin, cuyo estudio ha revelado importantes indicios sobre lo que pudo haber ocurrido a los miembros del equipo. Sus tumbas están en la playa, en Beechy Island. John Torrington pudo haber sido el primero en morir. La fecha de su óbito: 18 de Enero de 1846; su cuerpo congelado se halla en un estado de conservación extraordinario; los detalles del hallazgo de la tumba y de la autopsia del cuerpo  pueden verse aquí. Igualmente preservados, se hallan los restos de sus compañeros, John Hartnell y William Braine.

 

 

(Vestigios de la expedición perdida de Franklin)

A pesar del trágico destino del viaje del Erebus y el Terror, los exploradores ingleses aún insistieron en “forzar el paso noroeste, que sería el más corto camino de enlace con su colonia Australia. William Parry (1790-1855) llegó en 1818 a la isla de Melville. James Clark Ross (1800-1862) determinó en 1831 la situación del Polo Norte magnético. La desgraciada expedición de John Franklin  desencadenó la “búsqueda de Franklin(con más de treinta expediciones), en la que se exploró entre 1848 y 1889 el continente norteamericano, y se evidenció la inutilidad de la vía marítima (5) “

(Las momias de la expedición perdida de Sir John Franlklin, por cortesía de Ghostwatching.com)

(Los muertos más frescos, de obligada lectura para los sobrinos más curiosos)

 

-Fuentes y vínculos-

(1) http://www.awesomestories.com/history/mummies/franklin-expedition-mummies

(2) El descubrimiento de la Lentitud, de Sten Nadonly,  en la Casa del Libro

(3) Wikipedia, Sir  John Franklin

(4)La interminable búsqueda del paso del Noroeste, en Online Gallery Northwest passage

(5) Expediciones al ártico: El paso del Noroeste, una breve historia (en español)

(6) Sir John Franklin, el hombre que se comió sus botas, en Vidas Ajenas

(7) Voyages of delusion: the Northwest Passage in the Age of Reason, en  Norhwest Passage: voyages of delusion

(8) Las litografías que les mostramos pertenecen a la obra Narrative of a Journey to the Shores of the Polar Sea: in the Years 1819, 20, 21, 22.  London: John Murray, 1823; las hemos encontrado en esta página de aquí, Ice Victorian Romance, altamente recomendable.

(9) La expedición perdida de John Franklin, con todo lujo de detalles, en Wapedia.

(10) Un buen post sobre La trágica expedición de John Franklin en Ovejas Eléctricas

(11) Las expediciones de búsqueda de Franklin, en Searching for Franklin.

(12) Ice Mummies, los muertos más frescos, aquí.

 

Related Posts with Thumbnails
Sábado, diciembre 4th, 2010 MEMENTO MORI, TERRA INCOGNITA No hay comentarios
Buscar
 
 
“LOS CHINOS NO HAN CUAJADO EN EL CINE” , D.Antonio Rodríguez Guzmán
 
 
Premios 20Blogs
Si te gusta nuestro Blog vótanos en los premios 20 Minutos

Encuestas de la tita.

Archivo

Calendario

diciembre 2010
L M X J V S D
« nov   ene »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Álbum Fotográfico

El archivo XML no existe
El hábito del arte Cuestión de poder Mundos remotísimos ¿Un postrecito? Polvo eres... El arte de Robert Lawson Más que mil palabras Paranoia mayestática Mortadelo y Filemón, singular evolución La ternura del monstruo Otra vez será... For unto us a child is born Plastilina, un juego de niños (II) Muerte, autorretrato final Juguetes en extinción Ciclópeo Crumb Damien Loeb La maqueta constructivista Manifiesto en favor del collage La mano oculta de Jahbulon Fuego de pecho El camino del Silencio Paco Pomet Santa María a Nova Zeuxis redivivo La evolución de un icono El primate mediático Persiguiendo fantasmas Baños y delicias turcas Engineering the Antichrist (2)
  • You are currently browsing the Viajes con mi tía blog archives for the day Sábado, diciembre 4th, 2010.