Un descenso espiritual al Maelström

14 junio
2010
escrito por Flegetanis

 

The Rime of the Ancient Mariner por Gustave Doré (Jonnard, grabador)

HIELO POR TODAS PARTES

 

Tiempo ha que se han reconocido y señalado  paralelismos entre las obras de Edgar Allan Poe y Samuel Taylor Coleridge, si bien las asombrosas concomitancias tanto en la temática como en numerosos aspectos puntuales de “Un Descenso al Maëlstrom” (A descent into the Maleström) de Poe, y La Balada del viejo marinero(Rime of the Ancient Mariner) de Coleridge, no han sido aún debidamente subrayadas.  Tal vez estas similitudes han sido obviadas porque el relato de Edgar Poe ha sido rápidamente catalogado como una sencilla ilustración de su doctrina del “efecto único“  o como un ejemplo elaborado de su proverbial habilidad para incorporar la temática científica a una historia de aventura y misterio. Como quiera que sea, el reconocimiento de los valores morales y espirituales del relato en cuestión no han sido justamente comprendidos. “Un descenso en el Maelström”, así como participa de idéntica atmósfera y argumento que “La balada del Viejo marinero”, así también coincide en la cuestión de la trascendencia espiritual. (1)

En el nivel más evidente, ambas composiciones, el Descenso y The Rime…, son historias sobre el mar y sobre el viaje; sobre un viaje en particular en el cual el horror y la fascinación exceden el de cualquier otra narración existente. Ambas son, de hecho, narraciones de un viaje arquetípico, cuyo significado para los participantes del mismo entronca con el sentido mismo de la existencia. Habiendo sobrevivido a tan catastrófica navegación, los marineros adquieren una extraordinaria habilidad para penetrar los misterios de la vida en cuanto ellos mismos han sufrido tan de cerca la experiencia de la muerte, llegando hasta la zona limítrofe de la disolución y el caos, y habiendo sobrevivido; llegando así a convertirse en profetas o videntes cuya misión será siempre llevar a los otros las verdades que les han sido reveladas por tan increíbles vivencias.

Ambas creaciones presentan también similitudes en su estilo narrativo, pues el relato de esas aventuras es contado de primera mano por el único superviviente de tan terrible viaje. Al igual que el viejo marino de Coleridge, el lobo de mar de Poe en el “Descenso en el Maelström” parece también obligado a contar su historia, como catársis individual y como intento –de afán evangelizador– de legar a otros la verdad que han descubierto.

Asímismo, en el cuento de Poe y el poema de Coleridge, los medios a través de los cuales los marinos logran la salvación final incluyen devolver a su curso natural las fuerzas que previamente habían sido invertidas. Los protagonistas alcanzarán la redención muy cerca de un estado límbico entre la vida y la muerte, donde percibirán la belleza en medio delambiente de degradación y  corrupción que los rodea.

Los seguidores de la doctrina de la Tierra Hueca encontrarán quizá en estos relatos ecos lejanos de la teoría del mundo interior, cuya entrada se fijaba en la proximidad de los Polos; en el caso del Descenso al Maelström, la imagen evocadora es la de un vórtice gigantesco que recuerda la entrada al mundo subterráneo, metáfora aquí del Abismo o quizá de algo peor; en el poema de Coleridge, el recuerdo de la dotrina del inframundo viene de la mano del viaje del navío a la  Antártida, donde comienzan las calamidades y los horrores para los tripulantes que se acercan a la ominosa frontera marcada por los hielos. Una vez más, el sempiterno símbolo del Polo como antesala de este tártaro, infierno glacial o mundo subterráneo.

Dadas estas y otras similitudes, no es descabellado pensar que diversos pasajes del poema de Coleridge sirvieron de germen para que el torturado genio de  Edgar Poe posteriormente pudiera concebir uno de sus más oscuros y complejos relatos.   

 

 (Ilustración de Harry Clarke para un Descenso al Maelström, de Poe)

 

(Bernie Wrigthson ilustra de este modo el relato de Poe)

The Rime of the Ancient Mariner es el poema más largo en lengua inglesa, escrito por  Samuel Taylor Coleridge en 1797-1799 .  Gustave Dore, uno de los mejores ilustradores de todos los tiempos, se ocuparía de traducir en imágenes la obra de Coleridge  con la serie de estampas a la que pertenecen las pocas que reproducimos bajo estas líneas.  

 

 

 (Grabados de Gustave Doré para The Rime of the Ancient Mariner, de S.T.Coleridge)

 

 

(Así nos cuentan los Iron Maiden la historia de Samuel Taylor Coleridge)

 

(1)  Traducción libérrima a partir de  J. YONCE, Margaret, The Spiritual Descent into the Maelström: a debt to the “Rime of the Ancient Mariner“, Univiersity of South Carolina

(2) Todas las ilustraciones de Gustave Dore para The Rime of the Ancient Mariner, de Coleridge

(3) Bernie Wrightson ilustra un Descenso al Maelström y otras grandes historias de Poe, en este blog del Cine de Terror  Clásico

 

 

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4 comentarios to Un descenso espiritual al Maelström

  1. Impresionantes ilustraciones, maese Flegetanis.
    Estamos viendo que este asunto polar, y del viaje del héroe da muchísimo juego. Gran entrada

  2. R. Daneel O. on junio 15th, 2010
  3. Gracias, doctor. Efectivamente, Doré enorme, como de costumbre. Y en cuanto al misterioso viaje al Polo y más allá de sus brumosas fronteras, esperemos poder continuar nuestra aventura en algún otro episodio.

  4. flegetanis on junio 15th, 2010
  5. Ah, grandes recuerdos de los Iron Maiden. Primeros contactos con el Heavy gracias a los préstamos de Benito. Cuántas horas no habré escuchado el Powerslave absorto en los dibujos de la portada.

  6. R. Daneel O. on junio 22nd, 2010
  7. A su primo Benito le debemos también nuestra iniciación en algunos de los mejores momentos de los Maiden; recuerdo especialmente aquel 45 RPM con sus dos bombas de relojería: El Vuelo de Ïcaro (próximamente en sus pantallas) y un “cover” en la cara B del grupo Montrose “I´ve got the fire” . Cómo dirían Hernández y Fernández; yo añadiría aún más: ¡Qué recuerdos…!

  8. Flegetanis on junio 25th, 2010

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