La piedra conspicua

3 mayo
2010
escrito por Flegetanis

La alquimia prometeica de nuestra última entrada sobre Frankenstein nos ha hecho recordar que, en tanto buscador de la inmortalidad, el doctor Frankestein también pertenece a la larga línea de buscadores del Grial. Ya hemos visto, a propósito de la Fuente de Juventa, cómo en algunas tradiciones este Grial portador de vida eterna, adquiría indistintamente la forma de un vaso y una piedra concepción que constituye la base alquímica de la creación; en este sentido afirma Carl Gustav Jung (1) que el vaso corresponde al Unun vas de la alquimia y su contenido, a la mezcla semiorgánica de la cual debía nacer el cuerpo vivo del lapis (la piedra), o bien esa extraña figura de la segunda parte del Fausto de Goethe: el homúnculo (equivalente, en cierto modo, al Golem de los cabalistas).

En diversas tradiciones que quizá tengamos ocasión de analizar someramente en futuras entradas, la inmortalidad se vincula a una piedra conspicua, de singulares características, que a menudo se identifica con la “piedra de Saturno”  (3)y ésta con el lapis philosophorum, la piedra de los filósofos o piedra filosofal de la alquimia. Una de las primeras y más significativas apariciones de este piedra singular se produce de la mano de Wolfram Von Eschenbach en la novela Parzival del siglo XIII, con la que arranca buena parte del ciclo del Grial. En ella, el autor incorpora una nueva forma de Grial, con idéntico valor simbólico pero diferentes connotaciones; el Grial aquí es el lapsit exillas, o lapis exillis según la denominación que el alquimista Arnau de Vilanova le otorga en su Rosarium Philosophorum; para algunos, como Guénon, esta piedra representa el sentido de eternidad porque, según cuenta el relato, se trataría de una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer en el momento de su Caída. Del mismo modo, en el caso de la Novela de Alejandro, la piedra de inmortalidad también se asocia al estado primordial anterior a la Caída, pues allí se dice que Adán la conservó tras su expulsión del Edén, anécdota que participa de idéntico simbolismo al del relato griálico.

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(La piedra negra caída del cielo, adorada y reverenciada por los antiguos romanos)

Cibeles entrega a Saturno una piedra envuelta en un paño para engañarle pensando que se trata de su hijo Júpiter

(Cibeles entrega a Saturno la piedra conspicua envuelta en un paño)

 Según se dice, la piedra que Saturno devoró creyendo que era su hijo Júpiter fue puesta en el Helicón como recuerdo para los mortales. Así cantan a esta piedra conspicua en el opúsculo hermético Atalanta Fugiens: ¿Queréis saber la razón de que tantos poetas canten al Helicón y de que haya quien intente escalar su cumbre? En su cima está la Piedra, Monumento en el vértice, que su padre vomitó en lugar de Júpiter. Si tomáis estas palabras al pie de la letra es que vuestra mente está enferma, pues aquella es la piedra química de Saturno. (5)

 

(Saturno arroja la piedra negra, la piedra de los filósofos. Epigrama XII alquímico de Atalanta Fugiens)

El Saturno de los alquimistas, según Klosowsky de Rola (4) es la piedra de los filósofos, de color oscuro, que evoca los versos del Cantar de los Cantares “negra soy, pero hermosa” (nigra sum sed formosa); corresponde a la Nigredo, la fase de la Gran Obra hermética que se identifica con la negrura de la putrefacción, en la cual ven los primeros indicios del éxito que coronará la empresa alquímica.

(Un grabado alquímico presenta los símbolos de la Nigredo)

 Igualmente importante es la faceta que relaciona la Piedra Negra de Cibeles con este Lapis exillis, piedra en el exilio, según Guénon, en tanto es lapis ex caelis, “piedra caída de los cielos” que por razón de su origen (el cielo, la frente de Lucifer) está “exilidada”, como el propio Ángel Caído. Este lapis exillis como piedra de inmortaliad ha sido vinculada simbólicamente con el Grial  y este a su vez, en  su dimensión de copa oracular (Génesis XLIV, 5) a la Piedra negra del culto de Cibeles, que cumple del mismo modo esta función de oráculo. De modo que, desde la perspectiva simbólica, la Piedra Negra es también una “piedra caída del cielo” –de ahí la naturaleza meteórica de muchos ejemplares de los omphalos o betilos o piedras de fundación, como el de la piedra negra de la Kaaba y la propia piedra negra de Cibeles– representando el “descenso” de la Unidad  al mundo manifestado (6).

 

(En árabe la piedra celestial de la Kaaba es llamada ”Hadjera el-Assouad ” (piedra negra) es un aerolito de tamaño que según las creencias musulmanas fue presentado al patriarca Abraham por el arcángel Gabriel. En esta foto nos llama además poderosamente la atención la curiosa presencia del parasol, que independientemente de su función concreta,  es uno de los símbolos o atributos de la realeza sagrada)

 

      

(Varios aspectos del lapis niger, según diversas manifestaciones culturales del símbolo)

Por último, conviene destacar la analogía entre la piedra negra y la montaña del mundo, símbolo del centro, como tuvimos ocasión de vislumbrar a propósito del mapa de las regiones polares de Bertius (s.XVIII); la piedra se ha considerado como una montaña en miniatura, esto es, un símbolo de la Montaña Cósmica o Centro dle mundo, morada de la divinidad en muchas culturas tradicionales, conectada en tanto que Eje del Mundo con el mundo subterráneo y la caverna, en su vertiente simbólica complementaria o descendente. Tanto la piedra como la montaña simbolizan este Axis mundi que, según hemos visto en otras ocasiones, es verdaderamente La Puerta del Cielo (bethel), y el puente que conecta los tres mundos. Su forma habitulamente cónica responde entre otras cosas, a esta asociación con la montaña sagrada. (7)

Sirvan hasta aquí todas estas consideraciones para poner de manifiesto la increíble complejidad de significados que se ocultan en torno a esta piedra conspicua que ha sido objeto de innúmeros estudios a los que les remitimos para continuar su particular viaje, como hiciera Alejandro Magno, en pos de este tesoro que anida en su interior, la preciosa e inaccesible -para casi todos- inmortalidad.

 

-Fuentes y vínculos-

(1) Jung, Psicología y Alquimia

(2) González Moreno, Beatriz, Lo sublime, lo gótico y lo romántico: la experiencia estética en el Romanticismo inglés

(3) La piedra que según la mitología, Saturno devora pensando que es su hijo Júpiter, y que luego vomita al percatarse del engaño.

(4) Klosowsky de Rola, El Juego Aúreo

(5) La lengua de los pájaros, estupenda blog sobre alquimia, con una mención sobre la piedra de Saturno.

(6) Josep M. Gracia, la Ciudad de Gerión, sobre el papel de la piedra en los ritos de fundación tradicional de las ciudades .

(7) Negra, pero hermosa. La piedra, excelente artículo sobre el simbolismo de la Piedra negra , de Fernando Trejos.

(8) Una infinidad de magíficos grabados en The Alchemy Website

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