La infinitud de lo pequeño

El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man) dirigida por Jack Arnold para la Universal en 1957, es un ejemplo magistral de buen cine llevado a cabo con escasos medios, una de las marcas de la casa del genial Arnold, que este modo consiguió ejecutar auténticas obras maestras del cine fantástico. El año pasado, la memorable cinta fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de EEUU para formar parte del National Film Registry por considerarse significativamente un interés “cultural, histórica y estéticamente” digno de ser conservado y legado a las generaciones futuras. Ni qué decir tiene que estamos totalmente de acuerdo.
Esta película es tan grande como los gigantescos problemas a los que se enfrenta el protagonista de la misma, un hombre pequeño, Scott Carey (Grant Williams) que durante sus apacibles vacaciones de verano, mientras descansa sobre la cubierta de un barco, es sometido al efecto nocivo de una nube radiactiva y, como consecuencia de este fatídico incidente, sufre una rara enfermedad que reduce su tamaño paulatinamente. Después de diversas pruebas médicas sin éxito, el proceso resulta irreversible, y el hombre menguante tiene que vérselas con innúmeras situaciones de peligros paradójicamente crecientes, hasta su lucha final con una araña de dimensiones ciclópeas con la que combate denodadamente con un alfiler en una de las escenas más escalofriantes e inolvidables del cine fantástico.

(Secuencias del Increíble hombre menguante. Image Vintagestills.com)
Tras combatir al monstruo, el protagonista acepta por fin su trágico destino y asume su nueva condición, en una de las secuencias de mayor impacto de la cinta, de un tono metafísico o místico, el momento en que, mirando al inmenso cielo estrellado nocturno, comprende la inversa infinitud de lo pequeño y resuelve emprender su nuevo camino hacia ese nuevo mundo de lo minúsculo que se abre ante sí, pleno de misterios como el universo mismo.

En definitiva, una joya del celuloide rancio que les sugerimos vean alguna vez, si no lo hicieron en su momento; el trabajo de cámara y los efectos especiales, quizá inocentes en nuestros días, pero que en su época fueron todo un logro, y el ritmo de la historia hacen de esta imaginativa película un espectáculo realmente digno de mención.
(Una escena de la pelicula)
(1) Artículo de wikipedia sobre El Increíble Hombre Menguante , con más detalles sobre esta gran película
(2) El increíble hombre menguante, en un artículo de Inspector Dan
3 comentarios to La infinitud de lo pequeño
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“Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo” , Pablo Neruda |
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Dr. Flegetanis, no sea usted malvado y no reviente los finales de las películas, que hay gente que no las ha visto.
Sin acritud.
Usted perdone, pero no he podido resistirme a citar la última escena, que es buenísima. La primera vez que ví esta película creo que fue en Clave, o quizá en Mis terrores favoritos,cuando era un chaval, sin que nadie me pusiera sobre la pista. ¡Qué hallazgo! Recuerdo que el discurso final en tono panteísta me dejó fuera de juego. Así que además de un “descubrimiento” tiene para mí el colorcillo inconfundible de la nostalgia. La he vuelto a ver hace menos de dos años y se deja ver bastante bien. Así que ánimo.
Tenemos que plantearnos hacer un pequeño cineclub donde ver joyitas como esta… este no será un proyecto quimérico…