(Ulisse Aldovrandi, el dibujo de un hipopótamo en la página final 111 del códice: el número casi imperceptible, en el margen superior derecho)
Lo reconocemos abiertamente: nos entregamos con fruición a los juegos paranoicos como éste que les presentamos. El detonante que inflamó nuestra imaginación altamente volátil ha sido esta hoja de la monumental obra Il teatro della Natura del botánico y hombre de ciencia Ulisse Aldovrandi, que hemos mencionado en antiguas entradas. La asimilación fortuita de la fatídica cifra 111 — número de la página en cuestión– con la sospechosa imagen de un hipopótamo, que además servía para coronar el volumen, fue suficiente para disparar nuestro músculo propenso a la sincronía. ¿A que horrible bestia con los rasgos, entre otros, de un hipopótamo, podría corresponder este número? Efectivamente, si están pensando en Ammit habrán acertado.

(Dos representaciones del demonio Ammit)
Ammit, el monstruo necrófago, es uno de los demonios más terroríficos de la mitología Egipcia, un monstruo que reúne en sí las formas más diversas: la cabeza de un cocodrilo o de un hipopótamos, los cuartos traseros de este mismo animal, cuerpo de leopardo y garras de león. Es decir, una configuración dada por la fusión de todas las bestias que causaban temor entre los antiguos egipcios, porque todas se consideraban devoradores de hombres. Se trata al parecer de una divinidad femenina, conocida como la Devoradora de los corazones, o la Devoradora de los muertos, y su lugar de residencia era el Ocaso , tradicionalmene la tierra de los muertos, donde el Sol se pone (…)

(Ammit espera junto a la balanza, junto a Anubis, en la escena dela Psicostasia)
La función de Ammit era esperar en el momento de la pesada de almas, o Psicostasia, en que el corazón del recién fallecido es pesado en la Gran Balanza contra el peso de la pluma de Maat, mientras Thoth da testimonio del resultado: lo deseable es que el corazón del difunto sea tan leve y ligero como una pluma.

(Una estatuilla egipcia del demonio Ammit cuya cabeza presenta en este caso rasgos más parecidos a los del hipopótamo)
En el Libro egipcio de los Muertos, Ammut o Ammit es representado en la escena de la pesada de almas junto a la Balanza de la Maat, preparado para devorar las almas de los malvados, la muerte final para un egipcio, más allá de la muerte física (el equivalente de las tinieblas exteriores del mundo judeocristiano). El papel de Ammit en esta escena de la Psicostasia corresponde igualmente a la de los demonios en las del Juicio Final que aparecen, por ejemplo, en las portadas historiadas de nuestras iglesias románicas.
Estas imágenes del Juicio de Osiris o Psicostasis serán heredadas por el cristianismo copto (iglesia cristiana del siglo I establecida en Egipto) “ siendo conocidas en el futuro ámbito bizantino o (…) transportada hacia el cristianismo occidental a través de los beatos prerrománicos que unieron fuentes islámicas con otras del cristianismo primitivo. (…) Sólo cambian entonces uno de los protagonistas de dicha escena: Anubis se reconvierte en San Miguel, mientras Osiris pasa a ser el Pantocrátor (el dios que juzga) y Ammit se convierte en unas fauces abiertas a las que se empuja a los condenados.” (1)
(Escena románica del Juicio Final. Source)
(1) Las imágenes que los egipcios prestaron a los cristianos, en este interesante artículo.
(2) El terrible juicio de la balanza, en Ars Secreta.com


