El pasado día de Navidad murió Knut Haugland, el último de los tripulantes de la expedición KON-TIKI, sin duda una de las grandes aventuras del siglo XX. Todavía recordamos con entusiasmo la cubierta de aquel libro descubierto azarosamente (¿azarosamente?) mientras curioseábamos entre los anaqueles de no se qué biblioteca, esperando quizá una revelación, hace muchos, muchos años. Y también recordamos la mezcla de reverencia y temor con que hojeamos el vetusto volumen, intuyendo que allí se escondía algo importante para nosotros. Nació entonces, irremisiblemente, gracias a aquel ejemplar, la pasión por el viaje y por los libros de viaje.

(La balsa de la KON-TIKI, en una recreación de Mario Vallejo) http://www.modelismonaval.com/magazine/KonTiki/images/KonTiki19.jpg
Thor Heyerdahl, etnólogo sueco, autor del libro La expedición de la Kon-Tiki, pretendía demostrar en el curso de una aventura singular que las islas del Pacífico habían sido colonizadas por vía marítima por los aborígenes sudamericanos. Esta idea hoy día desestimada por la comunidad erudita, sirvió sin embargo al arrojado Heyerdhal para hacerse a la mar con una tripulación de seis personas, que partieron el 28 de abril de 1947 desde las costas de Perú rumbo oeste y que, finalmente, después de 101 días de navegación y de recorrer más de 8000 km. a través de un Océano Pacífico desierto llegaron al arrecife de coral de Raoia en la Polinesia Francesa. (1)
A estas expediciones siguieron otras igualmente curiosas y arriesgadas, como aquella en la que en un navío de papiro, llamada expedición Ra, buscaba las costas americanas. A esta increíble forma de aventura e investigación extrema se sumaron también las iniciativas españolas, encabezadas por el bravo Vital Alsar, el último de los románticos, el aventurero incomparable de la expedición las Balsas.
La historia apasionante de unos señores con toda la barba, que siguiendo la estela de los auténticos argonautas, apasionados y locos por el viaje, se hicieron a la mar un día buscándose a sí mismos.

(Crédito: Todocolección)
(1) Tomado de: http://elgabinetnegre.blogspot.co

Dr. Venturi, me permito la osadía de dirigirme a vuesencia para advertirle que el video de youtube, con la llegada de Vital Alsar a Santander, tiene “truco”, y ADMITE una segunda lectura para espectadores como vuesencia. Así también la cubierta del libro de Alsar. La historia de un navegante que viene a traer la paz siempre fascina. “El capitán no necesita descansar para continuar la travesía”. Que así sea.
UNA PISTA (no puedo resistirme)
¿Qué tienen en común Kon-tiki, el viaje de Alsar en nombre de la Paz y Viracocha…?
(,….) los indígenas del Perí lo llamaron Illa-Tiki o Kon-Tiki, que dicho de otra manera significa Fuego-Tiki o Sol-Tiki. En tiempos anteriores a los incas, en la zona litoral del Perú, los indios lo denominaban Kon, mientras en el interior del país era conocido como Tiki. Sin embargo, cuando los incas llegaron al poder descubrieron que estos dos nombres pertenecían a la misma divinidad que ya ellos llamaban Viracocha, es decir Espuma de Mar, y entonces unieron los tres nombres: Kon-Tiki-Viracocha, aunque algunos han llegado a pensar que su verdadero nombre era Inga Viracocha.
Este dios en particular era sumo sacerdote y líder de los demás dioses blancos que lo seguían.
Junto con él al menos doce hombres más habían arriesgado sus vidas cruzando el mar por intentar llegar a la Polinesia. Sus nombres, afortunadamente, se han conservado hasta nuestros días: (…)