GENTE A LA QUE NO INVITARÍAS A CENAR

15 enero
2010
escrito por Flegetanis

CELULOIDE RANCIO Y VIAJES CON MI TÍA PRESENTAN:

GENTE A LA QUE NO INVITARÍAS A CENAR

Hoy con todos ustedes: RAMÓN NOVARRO

(Ramón novarro, a la izquierda, en su papel gayer de Ben Hur.)

 Los amantes del cine de los hermanos Lumiére teníamos una cita ineludible con este señor; pues bien, la casualidad o los hados han querido que un encuentro fortuito con la blog Gente a la que no invitarías a cenar nos recordara la obligatoriedad de esta nuestra cita. A algunos de ustedes les sorprenderá la presencia de Novarro, icono del cine gayer por excelencia, en nuestra blog: ¡pues no se sorprendan , caramba, porque para eso somos los campeones de la tolerancia! Y además, como fervientes admiradores de la mítica Ben Hur, no podíamos dejar pasar la oportunidad de pergeñar unas líneas sobre este filme rancio, grande sin embargo , muy grande; como las letras –de mármol de carrara– de sus inolvidadbles títulos de crédito. 

 Dicen nuestros amigos de Gente a la que no invitarías a cenar  que ” el problema de Ramón Novarro fueron las malas compañías. El actor mexicano fue uno de los latin lovers más solicitados del cine mudo, al nivel de Rodolfo Valentino. Posiblemente el papel por el que haya pasado a la posteridad cinematográfica Novarro sea el protagonista de la versión de 1925 de la mítica Ben-Hur. (…) Novarro fue uno de los homosexuales más notorios de la era del cine mudo. Su fervor católico le generó una serie de sentimientos de culpa que le convirtieron en un hombre atormentado. A pesar de ello era un hombre sensible y culto, con un extremo buen gusto.”

(La impecable escena de la carrera de cuádrigas en Ben-Hur, de 1925, aquí)

A pesar de superar el bache que supuso para muchos la aparición del cine sonoro, el cruel destino quiso que Novarro, de fama internacional, acabara sus días de modo trágico. El final de su vida, no obstante, también fue de un efectismo cinematográfico. Fue asesinado mientras practicaba su deporte favorito, con un olisbos, regalo de Rodolfo Valentino. La escena quizá sirvió al genio Stanley Kubrick para una de los memorables momentos de la inconmensurable La Naranja Mecánica.

pene1ai.jpgFotograma

Si tienen ocasión, no dejen de verlas; les garantizamos el éxito de la velada.  Para una visión más amable del gran Ramón Novarro, consulten Hollywoodland, por ejemplo, o http://www.ramonnovarro.com/.  (Sólo para fans acérrimos).

Ramón Novarro (1899-1968)

(Desde Viajes con mi tía, nuestro pequeño y sincero homenaje  a un gran artista.)

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