Cuantos de entre ustedes hayan tenido el privilegio y la inmensa fortuna de acompañar al intrépido Simbad durante alguno de sus riesgosos viajes, podrán ahora solazarse con el recuerdo de los prodigios y maravillas contemplados en aquellos. Así también, quienes en su juventud y mocedad tuvieron la suerte de crecer con las fantásticas recreaciones del maestro Ray Harryhausen, no necesitarán abandonar el calor y la seguridad del hogar para soñar con los remotos paraísos alguna vez alcanzados por Simbad y sus amigos, entre los que, decicidamente, nos contamos.
(El navío prodigioso, a punto de zarpar. ¡A Belén, pastores!…)
(El viril Simbad, con turbante, abalorios y cara de asombro reglamentarios)
(Con una tripulación así, yo tampoco dudaría en embarcarme…) (*)
Inspirados tal vez por Homero y su Odisea, trasunto del viaje heróico por excelencia, los relatos de Simbad el Marino se vinculan con Las mil y una noches, aun cuando no formaran parte del texto original, tratándose de una incorporación posterior, debida al capricho y la fértil imaginación de algún copista, nos aseguran fuentes fidedignas.
(Boceto de Harryhausen para Sindbad y la Princesa)
(Los riesgos de todo viaje. Cuidado, los peligros acechan: el cíclope)

Se cuentan hasta siete los viajes de Simbad, plagados de infinidad de peligros, azares y aventuras, de las que se han llevado a cabo numerosas interpretaciones; de todas ellas nos quedamos con las afortunadas cintas del genial Harryhausen, (Simbad y la princesa, El viaje fantástico de Simbad y Simbad y el ojo del tigre) en cuanto iluminaron algunos de los sueños en technicolor de nuestra infancia.
(Nada como el crepúsculo en alta mar)
Ahora que se acerca el estreno del remake de Clash of the Titans, Viajes con mi Tía quiere rendir un sincero homenaje al mirífico Ray Harryhausen, artífice de los más increíbles y entrañables monstruos y pesadillas de nuestro cine de interminables sábados.
(Harryhausen da la estocada final a la Medusa de Furia de Titanes)
El genial maestro Harryhausen de los efectos especiales, con dos de sus criaturas)
(Boceto de Ray Harryhausen para Clash of the Titans)
Pero los viajes de Simbad, como todos los viajes, son algo más que una aventura ordinaria. Como todo encuentro con lo maravilloso, los monstruos y prodigios son un símbolo de la experiencia de lo sagrado. Dejemos que sea el propio relato, en este pasaje del séptimo viaje de Simbad, el que ilustre lo que queremos decir:
…”El siempre inquieto Simbad zarpa una vez más, con el resultado habitual. Los habitantes de esta ciudad se transforman una vez al mes en aves, y Simbad se sube a una de las personas-ave, que le lleva hasta la parte superior del cielo, donde hasta se oye a los ángeles que glorifican a Dios, “me asombraba y exclamé: “¡Alabado sea Alá! Alabar a la perfección de Alá!“. Pero antes de terminar estas palabras llegó un fuego del cielo, que consumió a todos los hombres-ave. El hombre-pájaro está enojado con Simbad y lo dejó sobre una montaña, donde se reúne con dos jóvenes que son los sirvientes de Alá que le dan bara dorada para rescatar a uno de los hombres pájaro de las fauces de una gigantesca serpiente; al regresar a la ciudad, Simbad aprende de su esposa que los hombres-pájaro son demonios, aunque ella y su padre no son de su especie. Y así, a sugerencia de su esposa, Simbad vende todas sus posesiones y regresa con ella a Bagdad, donde por fin se decide a vivir tranquilamente en el disfrute de su riqueza, y a no buscar más aventuras.”
(via: wiki)
Más sobre el inefable Harryhausen en nuestra blog amiga, Monster Brains.
Algunas líneas y, sobre todo, fotos, de la fantástica Caroline Munro, una belleza de serie A para la serie B.



Ah! Qué maravilla recordar aquella tarde de sábado,la inmensa luz entrando por el balcón, los sillones, el pequeño televisor en blanco y negro de los de perilla para sintonizar las emisoras, y esta película de Simbad, con aquellas criaturas… Gracias por este fugaz viaje en el tiempo.